miércoles, 29 de septiembre de 2010

Moratoria rusa a la exportación de cereales pone en tensión los mercados internacionales

Vlad Grinkevich (RIA NOVOSTI)

El pasado 24 de septiembre, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) convocó la reunión extraordinaria para discutir la situación en los mercados mundiales ante el incremento repentino en los precios de cereales.

Los expertos expresan su preocupación ante una posible repetición de la crisis alimentaria de 2007-2008 y consideran que Rusia, Ucrania y Kazajstán, los mayores exportadores mundiales de granos cuya cuota de mercado es de un 75%, son los principales responsables del alza de los precios.

Cuando se puso en evidencia que la ola de calor anómalo y la sequía prolongada en Rusia y Ucrania afectarían una parte considerable de la cosecha de cereales, los principales agentes del mercado mundial permanecieron a la expectativa.

Y la decisión de Moscú de prohibir la exportación de cereales a otros países anunciada el pasado 15 de agosto disparó los precios en los mercados internacionales.

El trigo se encareció un 70% desde mediados de agosto. Subieron los precios tanto de granos forrajeros cuyo principal suministrador es Rusia como el trigo de calidad superior. Durante el citado período, los precios de la producción de EEUU, que principalmente exportan el trigo de calidad superior, se han incrementado en un 55%, o sea, hasta 309 dólares la tonelada.

Se espera que la reciente volatilidad de los mercados de cereales afecte primeramente a los países en vías de desarrollo, que en la temporada 2010/11 deberán pagar por los granos importados al menos un 8% más que en la temporada pasada.

En la antesala de la citada reunión, parecía inevitable una crítica dura de Rusia por parte de funcionarios de la FAO y actores del mercado de cereales. Sin embargo, los participantes de la reunión consideraron inoportuno echar toda la culpa por la subida de precios a Moscú, a pesar de que es uno de los mayores exportadores.

La FAO reconoció que las reservas mundiales de granos son suficientes para mantener los niveles mundiales de consumo. Según el director general de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Jacques Diouf, la diferencia entre almacenamiento y consumo de cereales a nivel mundial es mucho más que en la época de la crisis alimentaria de 2007-2008.

La cosecha general de este año es la tercera más grande de la historia. Además, la citada crisis alimentaria demostró que el mundo bien puede adaptarse a la subida global en los precios de productos alimenticios y el sector agrario es capaz de contrarrestar de forma flexible la creciente demanda aumentando la producción.

A juzgar por todo, el pánico en el mercado internacional de cereales y la respectiva subida de los precios fue provocado más que todo por negociantes en granos que quisieron aprovecharse de esta situación.

La propia FAO es parcialmente responsable porque publicó informes que motivaron la preocupación en el mercado mundial alimentario. Según los datos facilitados por la Organización, de unos seis mil millones de habitantes de la Tierra cerca de mil millones sufren de hambre y unos 24 millones de personas mueren de hambre anualmente.

¿Y que vamos a hacer en 2075, cuando la Tierra se acercará a unos nueve mil millones de habitantes? Los alarmistas atizan los temores afirmando que es imposible aumentar el volumen de producción de granos en 1,5 veces.

Los fabricantes de biocombustible se han hecho objeto de críticas. Les incriminan de convertir los alimentos en combustible mientras que mil millones de personas pasan hambre en el mundo. En esencia, sólo EEUU destina unos 150 millones de toneladas de maíz para el bioetanol. Se produce también el biodiesel, etc.

No obstante, es incorrecto afirmar que el volumen global del grano es insuficiente. Tampoco existen obstáculos para aumentar su producción, si es necesario. Para hacerlo se puede, por ejemplo, restringir programas que permiten dejar fuera de uso varios campos de cultivo en EEUU y Europa, lo que ya fue hecho en plena crisis de 2007-2008.

Según el presidente de la Unión de Productores de Cereales de Rusia, Arkadi Zlochevski, si EEUU cancelara el citado programa podría recoger unos cien millones de toneladas de granos más.

El área de campos de cultivo en Rusia es casi 121 millones de hectáreas, pero la superficie de siembras sólo asciende a unos 48 millones.

Arkadi Zlochevski cree que Moscú bien podría aumentar la producción de cereales en 1,5 veces, si es necesario, pero ¿quién va a comprarlos? Ya que el principal problema de los países que tienen niveles alarmantes de hambre es insolvencia.

Es posible ayudar gratis a los pobres, como proponen los funcionarios de la ONU. Pero sólo la demanda solvente estimula el desarrollo de la producción. Los expertos creen que una demanda solvente reducida es el mayor obstáculo para el desarrollo del sector agrario.

Así las cosas, la tarea principal no es aumentar la producción de cereales para alimentar a los que sufren hambre sino conseguir que los que pasan hambre ganen dinero para poder comprar estos granos.

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