miércoles, 29 de septiembre de 2010

Para las trabajadoras existen varios techos de cristal

Ester Kandel (especial para ARGENPRESS.info)

Estamos acostumbrados o intentan acostumbrarnos a repetir frases generales sin hacer análisis concretos de situaciones concretas. ¿Por qué?.

Para las trabajadoras existen varios techos de cristal

En nuestro país y en la actualidad todas las trabajadoras no estamos en las mismas condiciones, en primer lugar porque un sector tiene trabajo estable y otras están contratadas y algunas en condiciones muy precarias. Además continúa existiendo muchas mujeres fuera del sistema laboral cuya única ocupación es el trabajo doméstico no remunerado.

Esta realidad choca con las aseveraciones del Ministerio de Trabajo, realizando un tenue reconocimiento de los roles masculinos y femeninos, para remitirnos a cumplir las Recomendaciones de la OIT, sobre la conciliación de vida laboral y familiar, “derribando barreras existentes en las relaciones de género”. (1)

La otra cuestión que está fuera del análisis de esta publicación es la pertenencia de clase, a las trabajadoras no nos resulta indiferente y la responsabilidad de los funcionarios de turno tampoco.

Por lo tanto, las críticas insinuadas no son más que proclamas al viento cuando:

• Después de 36 años el artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo (2) no fue reglamentado. Sólo algunas grandes empresas habilitaron un sector destinado a jardín maternal, otras subsidian parte o todo el costo pero la mayoría de los/as trabajadores/as que están empleado/as en empresas privada, en relación de dependencia, no cuentan con esta protección.

• El no cumplimiento de la Ley Nacional de Educación en lo referente a la crianza de la primera infancia. (3)

• La muerte de mujeres por aborto clandestino

• La resistencia a la aplicación del artículo 86 del Código Penal, que habilita realizar abortos en determinadas circunstancias

• La resistencia para aplicar el Protocolo de abortos no punibles

• La resistencia al tratamiento parlamentario de los proyectos de despenalización del aborto y del aborto, legal, seguro y gratuito.

• El incumpliendo de la Ley de Educación Sexual

• Los obstáculos para aplicar la Ley de derechos sexuales y reproductivos y de procreación responsable.

• La resistencia de los parlamentarios a otorgar una ampliación de la licencia por paternidad

La preocupación actual continúan siendo los impedimentos para que exista una verdadera igualdad de oportunidades en esta sociedad desigual.

La desigual distribución de la riqueza abre otros interrogantes, desde el aumento de la brecha entre los sectores ricos y pobres, la desnutrición infantil con secuelas en su crecimiento, la deserción escolar, la desprotección de la población que vive cerca de cuencas mineras con tratamiento de cianuro y de las pasteras donde el agua se contamina y de un sector de la población que vive una verdadera exclusión.

Para las trabajadoras también es desfavorable la situación al no haber una verdadera libertad sindical, ante la negativa del gobierno para reconocer la personería gremial a la CTA. Muchas de ellas al pertenecer a gremios que están solamente inscriptos, sufren la desprotección para hacer reclamos laborales, pues la patronal responde en general con despidos.

La trayectoria laboral de las mujeres fue motivo de muchos análisis, dado los obstáculos para realizarla en forma continuada y especialmente para acceder a puestos de mayor jerarquía, lo que algunas llaman “techo de cristal”.

En nuestra publicación (4), decíamos que este tema nos remite a un complejo entramado de vínculos entre la división sexual del trabajo, la organización de la familia y las estrategias de acumulación del capital.

La división sexual del trabajo tiene sus orígenes en el ámbito familiar. Se instituye con el desarrollo cada vez más complejo de las sociedades. Tal como lo dicen Hirata y Kergoat (5): “La división del trabajo entre los varones y las mujeres forma parte de la división social del trabajo. Desde un punto de vista histórico, se observa que la actual estructuración de la división sexual del trabajo (trabajo asalariado/trabajo doméstico, fábrica-oficina/familia) apareció simultáneamente con el capitalismo, y que la relación salarial no hubiera podido establecerse en ausencia del trabajo doméstico (de paso advertimos que este concepto de ‘trabajo doméstico’ no es ni a-histórico ni transhistórico; por el contrario, su aparición está fechada históricamente). Del nacimiento del capitalismo al período actual, las modalidades de esta división del trabajo entre los sexos, tanto en el salariado como en el trabajo doméstico, evolucionan en el tiempo de manera concomitante con las relaciones de producción (...)”. (6)

La sociedad patriarcal (7) estableció los roles que deben asumir las mujeres en el seno de la familia: consideradas como seres inferiores, su misión fundamental ha sido la procreación y la realización de las tareas domésticas. (8)

La relación de clase-género está determinada por el sistema capitalista, donde existen intereses antagónicos entre los que poseen los medios de producción y los que venden su fuerza de trabajo y por el poder adjudicado al varón sobre las mujeres. Esta última se ha gestado durante miles de años y es preesxistente a las relaciones de dominación capitalista.

Para las trabajadoras la opresión fue y es doble, es por eso que decimos que es de clase y de género. La inserción de las mujeres al mercado laboral ha sufrido muchas modificaciones fruto de la lucha de éstas por obtener igualdad de oportunidades que se han reflejado en diversos institutos legales.

La doble opresión de la mujer trabajadora, implica abordar las contradicciones como parte del conjunto de los trabajadores y las trabajadoras y a su vez abordar las contradicciones que se producen en el seno de la clase.

El género, dice Reyna Pastor (9), “es una construcción social y cultural sostenida por instituciones. Esta institucionalización normatiza y sostiene la diferenciación elaborada sobre un constructo, es decir, sobre un hecho cultural-social, que diferencia ‘lo masculino’ de ‘lo femenino’ o el papel de lo femenino y el de lo masculino. La relación entre los sexos no es, por lo tanto, un hecho natural sino una interacción social construida y remodelada incesantemente. Aunque genere instituciones que la sostienen es una relación históricamente cambiante y dinámica”.

Desde esta perspectiva, para las trabajadoras nuestra lucha es parte de una transformación para la emancipación social.

Notas:
1) Equidad de Género en las Políticas Públicas. Boletín de la Comisión Tripartita de Igualdad de Trato y Oportunidades entre Varones y Mujeres en el Mundo Laboral –Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, web, septiembre de 2010.
2) LCT: Capítulo II De la protección de la maternidad
Art. 179- Toda trabajadora madre de lactante podrá disponer de 2 descansos de media hora para amamantar a su hijo, en el transcurso de la jornada de trabajo, y por un período no superior a 1 año posterior a la fecha del nacimiento, salvo que por razones médicas sea necesario que la madre amamante a su hijo por un lapso más prolongado. En los establecimientos donde preste servicios el número mínimo de trabajadoras que determine la reglamentación, el empleador deberá habilitar salas y guarderías para niños hasta la edad y en las condiciones que oportunamente se establezcan.
Ley Nacional de Educación-Nº 26.206 - Capítulo II - Educación Inicial
Art. 18.- La Educación Inicial constituye una unidad pedagógica y comprende a los/as niños/as desde los cuarenta y cinco (45) días hasta los cinco (5) años de edad inclusive, siendo obligatorio el último año.
Art. 19.- El Estado Nacional, las Provincias y el gobierno de la Ciudad autónoma de Buenos Aires tienen la obligación de universalizar la oferta de servicios educativos para los/as niños/as de cuatro (4) años de edad.
Art.22.- Se crearán en los ámbitos nacional, provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires mecanismos para la articulación y/o gestión asociada entre los organismos gubernamentales, especialmente con el área responsable de la niñez y familia del Ministerio de Desarrollo Social y con el Ministerio de Salud, a fin de garantizar el cumplimiento de los derechos de los/as niños/as establecidos en la ley Nº 26.061. Tras el mismo objetivo y en función de las particularidades locales o comunitarias, se implementarán otras estrategias de desarrollo social, salud y educación en el ámbito de la educación no formal, para atender integralmente a los niños/as entre los cuarenta y cinco (45) días y los dos (2) años, con participación de las familias y otros actores sociales.
3) Kandel, Ester, División sexual del trabajo –ayer y hoy – Una aproximación al tema, Editorial Dunken, 2006
4) Hirata, Helena y Kergoat, Daniele. La división sexual del trabajo. Permanencia y cambio, Asociación Trabajo y Sociedad (Argentina), Centro de Estudios de la Mujer (Chile) y PIETTE del CONICET (Argentina), julio de 1997.
5) Ver anexo.
6) Beauvoir, Simone de. El segundo sexo, Vol. II, Ediciones Cátedra –Universidad de Valencia, 1999. En la pág. 386 señala que “la sociedad patriarcal ha dado a todas las funciones femeninas la imagen de una servidumbre”.
7) La legislación instituyó la dependencia de la mujer respecto del hombre y consignó el “temor reverencial” que ésta le debía. Las primeras modificaciones tuvieron que ver con control del patrimonio. De ahí que se producen modificaciones que tienen que ver con la herencia del hombre y de la mujer.
8) Pastor, Reyna. “Mujeres, género y sociedad”, en La mitad del País (Compilación), Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1994. “Por influencia de las ciencias sociales anglosajonas, especialmente, es que se ha desarrollado en esos análisis un enfoque sexuado; se introdujo en ellos la dimensión de la relación entre los sexos, el gender de los norteamericanos (genre, genere, Geschtlect o el género). Por lo que género (en una acepción a todas luces inadecuada académicamente, pero impuesta por contaminación idiomática) es una construcción social y cultural que se articula a partir de definiciones normativas, de lo masculino y de lo femenino, las que crean identidades subjetivas y relaciones de poder, tanto entre hombres y mujeres como en la sociedad en su conjunto”.

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