miércoles, 29 de septiembre de 2010

Paraná Metal

Claudio Lozano

Sería criminal que el gobierno consienta la pérdida de puestos de trabajo y el retraso en materia productiva. Pongamos las reservas como recursos para desarrollar el proceso de inversiones que la empresa requiere, aumentemos el control público sobre la firma en línea con el aporte de capital que se realiza e integremos en “cogestión” a los trabajadores de la empresa.

Resulta francamente absurdo el modo en que el gobierno nacional dilata la solución al conflicto de Paraná Metal. Esta actitud contrasta con la celeridad que exhibe a la hora de poner en marcha canjes de deuda sumamente favorables para los acreedores, o la que refleja a la hora de promover subsidios para los grupos empresarios más importantes del país. El accionar oficial frente a Paraná Metal refleja

a) Despilfarro de recursos: Reflejado en el mantenimiento de un conjunto de apoyos fiscales (subsidios) sin que los mismos estén asociados a la garantía de un compromiso empresario de poner en marcha un Plan de Negocios para la empresa.

b) Ausencia de política industrial: Resulta inentendible que tratándose de la principal autopartista del país, el gobierno haya mirado pasivamente el proceso de desinversión vivido en la empresa y que tiende a desengancharla del complejo automotriz del MERCOSUR, con el efecto de pérdida de valor agregado que esto supone para la industria local.

c) Despreocupación frente a la pérdida de cerca de 900 puestos de trabajo.

Está claro que sin afrontar el problema de la falta de inversión empresaria la lógica oficial tiende a contener la situación en el momento actual pero garantiza que a futuro los puestos laborales desaparecerán. La razón es simple: sin inversión adicional Paraná Metal no podrá reubicarse como autopartista proveedora de las terminales brasileñas.

El caso Paraná Metal refleja el compromiso de los trabajadores con el mantenimiento de un establecimiento productivo, la desidia empresarial a la hora de invertir, cuando estamos hablando de una empresa inscripta en uno de los complejos productivos que mayor dinamismo observa hoy y ha observado en los últimos años de crecimiento acelerado de la economía local, y por último la ausencia de un Estado preocupado por el desarrollo industrial. La solución está al alcance de la mano y sería criminal que el gobierno consienta la pérdida de puestos de trabajo y el retraso en materia productiva.. Sugerimos que en lugar de seguir dilapidando reservas para pagar deuda pública, usemos las mismas para respaldar el desarrollo productivo de la Argentina y en este caso de Paraná Metal. Pongamos las reservas como recursos para desarrollar el proceso de inversiones que la empresa requiere, aumentemos el control público sobre la firma en línea con el aporte de capital que se realiza e integremos en “cogestión” a los trabajadores de la empresa.

Claudio Lozano es diputado de Proyecto Sur.

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