jueves, 16 de septiembre de 2010

Unión Europea: Reforma de gobernanza económica enfrenta estancamiento

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El intento por fortalecer la gobernanza económica en la Unión Europea (UE) se enfrenta a un estancamiento, mientras que los líderes del bloque de 27 naciones celebran una cumbre informal el jueves en esta ciudad.

"Durante el almuerzo, les informaré sobre la labor llevada a cabo por el grupo de trabajo, respecto a la gobernanza económica", dijo el presidente de la UE, Herman Van Romuy, en una invitación enviada a los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 Estados miembros.

Tras desatarse la crisis de la deuda griega, que creó el mayor reto para el euro desde su aparición hace una década, los líderes de la UE decidieron establecer un grupo de trabajo, compuesto por los ministros de Finanzas de la UE y dirigido por Van Rompuy, para definir las reformas requeridas para la prevención de futuras crisis.

Durante su primer encuentro en mayo, el equipo de trabajo identificó cuatro prioridades para enfrentar las fallas en la gobernanza económica de la UE, las cuales fueron expuestas por la crisis de la deuda griega.

En este sentido, señalaron que se requiere de una disciplina presupuestaria más rígida, la reducción de las divergencias en la competitividad entre los países miembros, una mayor coordinación de las políticas económicas y un mecanismo permanente de resolución de crisis.

Desde entonces, el grupo de trabajo ha celebrado cuatro encuentros, y se espera que presente el próximo mes un reporte final ante los líderes de la UE, respecto a las reformas necesarias.

"Se han logrado importantes progresos, principalmente en el desarrollo de un nuevo marco de vigilancia macroeconómica, con el fin de vigilar y corregir divergencias competitivas no sostenibles y desequilibrios, además de un fortalecimiento de los marcos fiscales nacionales", dijo Van Rompuy, agregando que "se requiere de más trabajo".

La semana pasada se adoptó un plan que muestra el progreso del equipo de trabajo, ya que los líderes de la UE aprobaron un plan que introduce un mecanismo de vigilancia presupuestaria y políticas estructurales para los Estados miembros.

Bajo el llamado 'semestre europeo', los planes presupuestarios nacionales y las políticas económicas serán sujetos a una revisión anual de sus pares, entre los miembros de la UE y por la Comisión Europea, por un periodo de seis meses, de manera previa a la aprobación de los Parlamentos nacionales.

El objetivo es ayudar a detectar cualquier inconsistencia y desequilibrios emergentes en un Estado miembro, como una medida precautoria. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE, Olli Rehn, señaló que se trata de una gran mejora de la arquitectura de la gobernanza económica de la UE.

Sin embargo, una mayor labor demostró ser la parte más ardua. Poco menos de un mes antes del plazo, el equipo de trabajo consideró extremadamente difícil buscar un compromiso en los asuntos sensibles finales, principalmente en el tema de las sanciones contra los Estados miembros que rompan las reglas presupuestarias de la UE en el futuro.

"Aún queda trabajo por hacer en el tema de las sanciones", dijo una fuente de la UE, cercana a Van Rompuy.

Existe un desacuerdo sobre un vasto número de detalles relacionados con el asunto de las sanciones, como es el caso de su definición, el momento de su aplicación y el otorgamiento de la facultad de decisión.

Alemania apoyó un fuerte castigo, con el fin de desalentar futuros incumplimientos, incluida la suspensión de derechos de voto en el Consejo de Ministros de la UE, lo cual resulta difícil de aceptar para otros países.

Algunos miembros han expresado resistencia incluso a la propuesta de detener el suministro de fondos estructurales de la UE a un Estado miembro.

La falta de progreso ha puesto a Van Rompuy bajo fuego.

"Esperamos que el presidente Van Rompuy presente pronto una postura concreta", indicó el lunes el viceministro alemán del Exterior, Werner Hoyer, añadiendo que "este asunto es demasiado importante para ser tratado con base en textos nebulosos".

Sin embargo, es poco posible que los líderes de la UE logren un avance en este momento.

Un proyecto de conclusiones preparado para la cumbre informal mostró que los líderes de la UE simplemente "acogen el importante progreso llevado a cabo", y "subrayan la necesidad de mantener el ímpetu".

Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional, llamó el martes por "acciones enérgicas" por parte de los líderes de la UE, con el fin de fortalecer la gobernanza económica del bloque, advirtiendo que cualquier fracaso implicaría que las naciones de la UE "ya no podrían competir con los países más dinámicos del mundo".

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