martes, 5 de octubre de 2010

Argentina: 'El debate por el aborto no es teológico ni moral, sino político

Sandra Chaher (ARTEMISA)

El 30 de septiembre, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto realizó en el Senado de la Nación un seminario internacional sobre derecho al aborto con ponencias de excelencia tanto a nivel nacional como internacional. Fueron abordados los argumentos jurídicos, psicológicos y filosóficos por los cuales la interrupción del embarazo debería ser legalizada y representantes del Parlamento confirmaron que es probable que el debate se inicie antes de fin de año.

El Seminario Internacional Derecho al Aborto, una Deuda con la Democracia tuvo integrantes y niveles de excelencia para establecer las razones por las cuales el aborto debe ser descriminalizado y legalizado. Desde la filosofía y la psicología hasta el derecho fueron desmenuzados para argumentar por qué el debate debe ser situado en una discusión sobre el control social, donde el cuerpo de las mujeres es el botín.

En el primer panel, referido a los procesos parlamentarios, expusieron quienes legislan: Cecilia Merchán (Libres del Sur), María Luisa Storani (UCR), Adela Segarra (FPV), Laura Alonso (PRO) y Miguel Barrios (PS), firmantes del proyecto de legalización del aborto presentado en marzo en la Cámara Baja por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto (ver Proyecto Dora ); y Elvira Cortejarena, delegada del gobierno vasco en Argentina, quien se refirió a la recientemente aprobada Ley de Salud Sexual y Reproductiva en España.

Anunciaron que antes de fin de año se iniciará el debate en comisiones del proyecto de la Campaña, que prevé la legalización de la interrupción del embarazo hasta la semana 12 de gestación, y reafirmaron lo dicho en todos los paneles: el aborto es un tema político, no de conciencia, y se comprometieron a trabajar por la transversalización del tema en el recinto, sumando a más legisladoras y legisladores de sus partidos.

Como un dato de color, que anticipa el fuerte debate parlamentario que se viene, el seminario fue interrumpido en tres oportunidades por integrantes de sectores católicos con la intención de distraer y tergiversar el debate. Primero, en horas del mediodía, dos mujeres preguntaron, en el cierre del panel parlamentario, por qué en el salón había imágenes de manifestaciones por el derecho al aborto y no de embriones en el momento del aborto. Con rapidez, la diputada Cecilia Merchán les respondió que esas fotos no estaban como así tampoco las de mujeres desangrándose por abortos hechos con agujas de tejer o perchas. A la tarde, un hombre de traje se situó a un costado del salón con un cartel en la mano que decía 'Genocidas'; no llegó a desplegarlo porque varias militantes feministas lo rodearon y se quedaron junto a él hasta que decidió dejar el salón. Finalmente sobre el cierre, un numeroso grupo de estudiantes, probablemente de la Universidad Católica Argentina, quiso ingresar pero no puedo porque el cupo ya estaba cerrado. Una de las mujeres de la mañana, a su vez, realizó una denuncia policial que no prosperó.

La inoperancia del Código Penal

El primer panel de la tarde, referido a la penalización del aborto como violación a los derechos humanos de las mujeres, estuvo integrado por la antropóloga Rita Segato, argentina residente en Brasil; Nelly Minyerski, abogada; Martha Rosenberg, psicoanalista; Mario Sebastián, médico; y Cristina Grega, médica uruguaya.

Rosenberg se refirió a la importancia de significar el aborto como síntoma social de un proceso de autonomía de las mujeres. 'El sujeto, no me gusta decir ‘sujeta’, se desujeta –señaló la psicoanalista feminista-. Y está libre de crear una nueva significación para su vida, una oportunidad de crear una historia propia. Y lo mismo puede decirse de la decisión de la maternidad cuando es decidida con libertad. Son decisiones preformativas, crean una nueva figura en su vida. Se elige qué mantener y qué perder. Un pensamiento situado que declina omnipotencia de realizar todos los deseos.' (ver La significación de la práctica del aborto en la clandestinidad)

Mario Sebastián, médico obstetra y especialista en bioética, interpeló a las y los legisladores: 'Ustedes empiezan a ser protagonistas en este tema. Y debemos tener en cuenta que no hay ni habrá una democracia sustantiva si no se avanza con la legalización del aborto'. La médica Cristina Grela, a su vez, se refirió a la experiencia uruguaya de atención pre y post aborto y al compromiso del presidente Hugo Mujica de no vetar si fuera aprobada una nueva ley de legalización del aborto (ver Uruguay: por una sanción sin veto).

La ponencia de Nelly Minyersky se centró en la inoperancia del Código Penal para prevenir la realización de abortos y, por tanto, en la necesidad de redefinir el debate: 'Estamos frente a un fenómeno absurdo. El derecho penal es el derecho que tiene el estado para modificar conductas que todo el mundo considera delito. Se dice que debe ser de mínima y garantista, y se debe obtener un beneficio. Pero el aborto es un delito que no cesa aunque esté penalizado en el Código Penal, sino que sigue creciendo. Y a la vez no crece la punibilidad, me excedo si digo que hay diez personas presas por realizar abortos frente a la cifra de quinientos mil abortos anuales que se realizan en Argentina. Entonces, la eficacia de esa norma para que cese el acto no existe. Por eso, la ‘ratio’ de la ley no es que no muera el feto, sino mantener en sumisión a las mujeres.'

Rita Segato centró su exposición en la misma línea que Minyersky, mostrar a través de de la inoperancia de la ley penal, cuál es el verdadero eje de debate: el control y la sumisión de las mujeres a través de su cuerpo. 'El derecho no tiene una relación causal con la vida. Una ley que dice ‘no mataras’ no tiene efecto, sino que la ley convenció antes de no matar, tiene eficacia simbólica. Si la ley no tiene ese efecto, no cumple. Y las prácticas de control del cuerpo de las mujeres no lo tienen. O sea que fundamentalmente expresan el control patriarcal sobre el derecho. Hoy los cuerpos femeninos o feminizados son los últimos bastiones de control territorial por parte de estados, para estados, e iglesias. Muchos creen que el debate por la legalización del aborto es moral, doctrinal o teológico. Pero no lo es. Se trata de un tema político, de la última parcela de poder de algunos sectores.'

El sistema jurídico argentino permite la legalización

La última mesa, dedicada a los aspectos éticos y jurídicos del aborto, estuvo integrada por Víctor Abramovich, abogado especializado en derechos humanos; Alvaro Herrero, abogado y presidente de la Asociación por los Derechos Cuiviles (ADC); Claudio Morgado, presidente del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI); y Lohana Berkins, presidenta de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT).

Alvaro Herrero desplegó los argumentos jurídicos presentes en la Constitución y en la legislación nacional para legalizar el aborto. 'El sistema jurídico debe cumplir con dos requisitos para poder despenalizar el aborto: derecho a autonomía y al valor incremental. Y los dos están presentes. Por tanto, la despenalización es una decisión de política criminal, no hay impedimentos jurídicos. El derecho a la autonomía sexual y reproductiva está vinculado a la privacidad y garantizado por el artículo 19 de la constitución. El otro tema es si el derecho al embrión es mayor al valor de la autonomía sexual y reproductiva y si ese derecho es el mismo desde la concepción hasta la muerte o se incrementa a través del proceso de gestación. Según nuestro sistema jurídico es incremental: si se mata a un no nacido, las penas van de 1 a 4 años, menos que por estafa, mientras que en el caso de un nacido es mucho más tiempo; lesionar a un no nacido no es punible y lesionar a un nacido si. Pero además, ya cortes de España, Portugal y de la Unión Europea señalaron que un no nacido no tiene los mismos derechos que un nacido.' Herrero también manifestó el compromiso de la ADC con el debate parlamentario por la legalización del aborto, y en relación a los proyectos de regulación del aborto no punible existentes en el Parlamento, señaló que se trataría de una pérdida de tiempo porque 'los no punibles ya están reconocidos en el Código Penal'. Sólo falta que se cumplan.

Lohana Berkins se refirió al tutelaje del cuerpo en personas con identidades sexuales diversas, y a la injerencia en este tema de la iglesia católica y el estado. Claudio Morgado refirió la posición del INADI en el debate por la legalización. Y Víctor Abramovich se manifestó en la misma línea de Herrero: 'La penalización es claramente contraria a la Constitución y a los tratados internacionales de derechos humanos. Hay un mandato constitucional de avanzar con la despenalización del aborto'.

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