viernes, 1 de octubre de 2010

Colombia: La virtud de la prudencia

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

En el interior de la catedral gótica de Nantes la capital del país francés del Loira, hay una de las obras maestras de la escultura renacentista de Francia: La tumba o sarcófago de francisco II de Bretaña y su esposa Margarita de Foix custodiado por las cuatro virtudes cardinales del catolicismo, culminada por Michel Colombe hacia 1507. Su espectacularidad e impacto trasciende cualquier descripción resumida.

Destaco la escultura bifronte de la Prudencia, que me dejó ver en medio de los pliegues vivos de un mármol vivo e incitante al tacto sus dos caras en una. Dos rostros opuestos entre sí formando parte de una misma cabeza !Toda una representación dialéctica esculpida bellamente, para la posteridad, en mármol!

La cara posterior de aquella cabeza, es la de un anciano adusto pero sereno, con una luenga y rizada barba, cubierto con un manto plegado. Y la anterior, el rostro de una joven tersa de belleza marmórea y perfil inigualable, cubierta por una cofia medioeval y adornada con un collar de cuentas perfectas, quien por entre el ropón que la cubre y el cordón bordado que le ciñe la cintura, insinúa un compás sostenido delicadamente con los dedos de la mano derecha, mientras que con los dedos alargados de su mano izquierda, soporta un espejo convexo que mira con suspicacia e incredulidad. En el piso, de entre sus pies y por entre el canto de la falda, sale una serpiente que se retuerce levantando su porra.

Muchas interpretaciones hay sobre esta monumental escultura: Desde las cabalísticas hasta las estéticas y artísticas pasando por las místicas, y las filosóficas que ven allí una expresión prolongada del sufrimiento del pensamiento dialéctico por sobrevivir y permanecer esculpido en mármol, aún dentro del frío ambiente una enorme catedral gótica de pulidas losas centenarias.

Estas dos palabras de Virtud y Prudencia que aquella escultura centenaria puso frente a mí, embargaron de tristeza y pesimismo mi castellano colombiano: Hoy en la jerga militarista de la república cristiana de Colombia, la palabra Virtud ha sido reducida a un buen comportamiento religioso, contrario a los vicios o pecados humanos y vaciada del significado complejo dado por el pensamiento renacentista que significaba fundamentalmente acción, fuerza, potencia, dinamismo, energía y discernimiento humano, utilizado por Maquiavelo, para describir la inmortal díada política de Virtud/Fortuna que movía todas las acciones de su Príncipe moderno, y probablemente, también usado por el poco mencionado artista bretón que la esculpió en Nantes y la puso (junto con la justicia, la fortaleza y la templanza) a cuidar en el flanco izquierdo, el sepulcro de mármol de la reina francesa, que le solicitó su insuperable obra.

Y Prudencia, sinónimo de moderación, discernimiento, mesura y buen juicio para avanzar o retroceder frente a los hechos positivos o negativos de la realidad y la vida; ha pasado a significar en el escatológico lenguaje militar imperante actualmente en Colombia: En “no darle papaya al enemigo interno”. No conceder ninguna oportunidad, ninguna, a que nadie discuta ante nadie o ponga en tela de juicio, el núcleo duro y al parecer indestructible de aquella sombría alianza ( ya centenaria) firmada el 21 de noviembre de 1902 en la cubierta del buque de guerra estadounidense Wisconsin, anclado en Panamá y sellada con hierro entre los máximos gamonales civiles de la clase dominante liberal-conservadora de Colombia, convertidos en Generales del ejercito colombiano y reconciliados después de mil días de sanguinaria guerra civil y 170.000 muertos: Víctor Salazar, Alfredo Vázquez Cobo, Lucas Caballero, Eusebio Morales, Nicolás Perdomo y Benjamín Herrera, con el contraalmirante de la US navy Silas Cassey; para entregarle la provincia de Panamá al presidente de los EEUU Roosvelt, quien había hecho su campaña presidencial con la consigna de “I took Panamá”.

Fuente foto: TREKEARTH!

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