viernes, 1 de octubre de 2010

El refugio de los Calderón

Eduardo Ibarra Aguirre

Al inaugurar “el centro comercial más grande del país”, el titular del Ejecutivo federal anuncio, entusiasmado, buenas noticias a sus paisanos y gobernados: del 1 de enero al 15 de septiembre se crearon 677 mil nuevos puestos de trabajo y para el día 15 de octubre sumarán 700 mil, “quizá la tercera cifra más alta de empleo que se haya registrado en México para un año”.

¡Felicidades! Lástima que las cifras presidenciales no coincidan con las del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática ni con las del Instituto Mexicano del Seguro Social,

Felipe de Jesús Calderón Hinojosa no dijo una palabra sobre el más reciente y estrepitoso revés que sufrió su proyecto político de convertir a Michoacán en plaza propia. Como diría el clásico de los sueños blanquiazules, Germán Martínez Cázares: “Vamos a guanajuatizar México”. Y la frustración del sueño guajiro lo llevó a caer de la gracia del jefe y pasar al ostracismo.

De los 36 servidores públicos municipales y estatales detenidos por la Procuraduría General de la República, en la víspera de las elecciones federales de 2009, por presuntamente tener vínculos con el cártel de La familia, sólo permanece en prisión Armando Medina Torres, alcalde de Múgica, quien se prevé será liberado antes de dos meses. Por si lo anterior fuera poco, recientemente tomó posesión como diputado federal Julio César Godoy Toscano, burlando a la luz del día el cerco de la Policía Federal sobre la Cámara de Diputados, para cumplimentar una orden de aprehensión vigente, pero ya inviable con el fuero.

Manlio Fabio Beltrones Rivera y Carlos Navarrete Ruiz subrayaron el ridículo en que fueron puestos Calderón Hinojosa y Arturo Chávez Chávez, y éste pretende disminuirlo con la impugnación de los fallos judiciales de primera instancia, que ordenaron la liberación de los prisioneros en el transcurso de los últimos 14 meses.

Un conocedor de la geografía delincuencial michoacana, dice que algunos de los liberados sí tienen vínculos con La familia y no por las prebendas, sino porque los matan si se niegan a participar. Pero la justicia no se imparte con presunciones, sino con la verdad jurídica.

Tan facciosa fue la conducta de la PGR en Michoacán que el senador Beltrones exigió que el gobierno “no repita acciones semejantes de abuso en ningún lugar del país”. El legislador Navarrete de plano se comprometió a emprender una revisión legislativa de las figuras de arraigo y testigos protegidos, que mostraron todo sus excesos en el michoacanazo.

El macizo golpe propinado por Felipe de Jesús Calderón a los partidos que se le oponen en Michoacán, destacadamente al gobernante de la Revolución Democrática, era del conocimiento de Luisa María Calderón Hinojosa antes de que se llevara a cabo e ignorado por el gobernador Leonel Godoy Rangel.

El protagonismo político de la exsenadora Luisa María rebasa con creces a la secretaría de Elecciones que cubre en la dirigencia estatal, al punto de que se atreve a hablar y opinar en nombre de la “sociedad michoacana”. Y sin ocupar ningún cargo público, nombró a los delegados federales de todas las secretarías de Estado, la acompaña ostentosamente un nutrido grupo de elementos del Estado Mayor Presidencial y funge como máxima representante de Los Pinos en Michoacán, aseguraron analistas locales que solicitaron omita nombres.

Los Calderón Hinojosa, sobre todo Felipe del Sagrado Corazón de Jesús, están empecinados en convertir a la gubernatura de Michoacán, en 2011, en una prenda familiar y refugio para el retiro del hermano más exitoso, pero también cada vez más impugnado hasta el rechazo y con previsibles dificultades para permanecer en el país dentro de 26 meses.

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