viernes, 15 de octubre de 2010

Israel: Legislación fascista

Khalid Amayreh. Traducción Susana Merino (especial para ARGENPRESS.info)

El ala derecha del gobierno israelí aprobó el domingo 10 de octubre una iniciativa que obligaría a los ciudadanos no judíos a jurar lealtad a Israel en cuanto Estado Judío. La propuesta no ha sido muy explícita en lo referente a que los no judíos tendrían que conformarse con menos derechos y privilegios que los ciudadanos judíos. Sin embargo es como las mayorías entienden esta nueva ley.

Con el objeto de detener las críticas, los funcionarios israelíes han invocado el viejo mantra por el que Israel fue siempre considerado como un estado judío y democrático y que los no-judíos no tiene por qué preocuparse sobre el particular. Pero lo que los funcionarios no dicen es que de aquí en más Israel va a ser considerado por su condición “judía” y solo secundariamente será considerado un estado democrático. En otras palabras cuando judío” y “democrático” no sean compatibles, como generalmente sucede uno no necesita ser muy imaginativo para saber cual de las dos prevalecería sobre la otra.

En otras palabras, Israel no puede ser democrática y Talmúdica al mismo tiempo y en las actuales circunstancias, lo más y mejor que el estado Judío puede hacer es ser verdaderamente democrático o usar la democracia como una cortina de humo para ocultar su naturaleza fascista.

Eso es a lo que se refirió el miembro árabe de la Knesset Ahmed Tibi cuando reaccionó frente a la nueva ley. Dijo entonces que esta ley supone primero y por sobre todo que Israel es democrático solo para los judíos pero no para los no judíos especialmente árabes.

«No hay un país en el mundo que obligue a sus ciudadanos o habitantes a jurar lealtad a una ideología o a una obligación sectaria. Israel está demostrando que eso no es igualitario y que en realidad es democrático para los judíos y judío para los árabes.”

Dirigiéndose a los árabes

La nueva ley parece estar dirigida hacia la comunidad árabe de Israel que constituye más de un 23% de la población israelí y que aumenta a altas tasas en comparación con la natalidad judía y también a los millones de refugiados palestinos, desarraigados en 1948 de sus casas y de sus aldeas y que insisten en ser repatriados a sus hogares y a sus aldeas en lo que actualmente es Israel.

En cuanto a la comunidad árabe de Israel, la nueva ley parece comunicarle que su permanencia como ciudadanos en Israel no puede ser eternamente garantizada y que deberían buscar en otra parte su “conformación nacional” como futuro estado palestino. En otras palabras la nueva ley blande la espada del traslado a los aproximadamente dos millones de palestinos considerados ciudadanos “totalmente” israelíes.

En todo caso, la ley está confirmando la naturaleza judía de Israel, principalmente a expensas de la democracia. Sin expresarlo en palabras parece significar lo siguiente: “Israel es primero y sobre todo un estado judío y si usted no es judío no espere disfrutar de los mismos derechos y privilegios” Finalmente si un no judío aspira a la igualdad total, él o ella deberá convertirse al Judaísmo Ortodoxo (no se aceptan otras corrientes judaicas), o abandonar el país”

Y a los refugiados palestinos que aspiran regresar a su hogar, la nueva ley les dice que no sigan soñando con su repatriación a Israel.. Esto perpetuará el conflicto palestino-israelí, volviéndolo insoluble o por lo menos durante muchas décadas.

No hay dudas de que la aprobación de esta ley explícitamente fascista constituye una “infraestructura legal” para posibles deportaciones de los ciudadanos palestinos de Israel con el objeto de resolver el creciente problema demográfico de Israel.

Los funcionarios israelíes, incluido el Primer Ministro Benjamin Netanyahu ha reclamado insistentemente a la Autoridad palestina que reconozca a Israel como un estado judío. Israel nunca ha explicado completa o satisfactoriamente que se supone significa “Estado judío” Sin embargo, si uno pudiera obtener declaraciones valederas de los funcionarios israelíes, “Estado judío” implica que Israel tendría, en algún momento futuro, el derecho a echar a los ciudadanos no judíos hacia un posible estado Palestino.

No obstante la cantidad de declaraciones a favor o en contra de la nueva ley, queda lo suficientemente claro que el último objetivo de la ley es la “Transferencia”. Para los no iniciados, la palabra “transferencia” no es un inocente término lingüístico que defina el traslado de una población de un lugar a otro. En el contexto palestino significa nada menos que una genocida limpieza étnica.

Desde 1948, Israel ha realizado oleadas de limpieza étnica de palestinos. Ahora esa limpieza étnica está respaldada por una sólida infraestructura legal que les permitirá a los sionistas usar la nueva ley como un mantra cuya invocación justifica cualquier concebible crimen contra el pueblo palestino. De ahí que, Israel podrá acelerar el proceso de retirar la ciudadanía a los “árabes israelíes” con el pretexto de que Israel es un estado judíos y que los no judíos que deseen permanecer en Israel tendrán que aceptar su status inferior de ciudadanos de segunda o de tercera clase.

Kahana reivindicado!

A principios de 1970, un rabino inmigrante usamericano fascista, llamado Meir Kahana fue elegido para la Knesset. Él explicaba que judaísmo y democracia eran totalmente incompatibles y que Israel debía decidir si quería ser otra democracia occidental o un verdadero estado judío.

Kahana, que escribió un libro titulado “They must go” pedía la expulsión de la mayor parte de los palestinos del mismo Israel y de los Territorios ocupados de Cisjordania, la Franja de Gaza y el Este de Jerusalem.

Uno de los últimos discípulos de Kaana el miembro de la Knesset Ben Ari del Bloque de la Unión nacional, proclamó la victoria diciendo que “20 años después de la muerte de Kaana, el Likud había admitido que el Rabino Kaana estaba en lo cierto”.

“Es reconfortante escuchar que el gobierno Likud da la razón a aquel rabino obsesionado que quería que los árabes juraran lealtad. Hoy admitimos que lo que el Rabino Kaana proponía, hace veinte años, era correcto y apropiado”

Luego de la aprobación de esta última ley, existe el temor común entre muchos lúcidos civiles israelíes de que este sea solo el comienzo y que será cuestión de tiempo para que se apliquen nuevas y draconianas leyes que convertirán a Israel en un claro estado fascista.

Algunas leyes talmúdicas ven a los no judíos como verdaderos animales adjudicándoles el papel de “acarreadores de agua y debastadores de madera” al servicio de la “raza superior• o el “pueblo elegido”.

Por cierto algunos lúcidos talmúdicos del gabinete de ministros como Y’akov Ne’eman declaró abiertamente que no quiere llegar a ver a Israel gobernado por las leyes del Talmud.

Para otros ministros laicos como Isaac Herzog, hijo del ex presidente de Israel Haim Herzog esto suena a fascismo

“Estamos en una cuesta resbaladiza y muy peligrosa” declaró Herzog. “parece que el fascismo está devorando los bordes de la sociedad”

Sin embargo, parece que el fascismo está devorando algo más que los bordes de la sociedad de Israel, en la medida en que se ha convertido en un fenómeno arrollador.

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