jueves, 21 de octubre de 2010

Los medios y el rescate

Álvaro Cuadra (especial para ARGENPRESS.info)

Hay muchos comentaristas que han sugerido que los medios de comunicación, en particular la televisión, al cubrir el rescate de los mineros en Copiapó no han hecho otra cosa que construir un “Reality Show”. Una aseveración de este tipo exige, a lo menos, una serie de precisiones que nos permitan comprender qué se quiere afirmar y que alcance pudiera tener un enunciado tal.

Distingamos, por de pronto, tres aspectos que han intervenido en lo acontecido. Primero, el “hecho noticioso”. Segundo, la televisión y otros medios. Tercero, los públicos. Como muy bien saben los periodistas, un “hecho noticioso” es un evento improbable de alto impacto social. No cabe duda que una treintena de trabajadores atrapados en el fondo de una mina a raíz de un accidente laboral es, de suyo, un hecho noticioso con características de tragedia. Ahora bien, si tras un prolongado periodo de incertidumbre, se constata que todos han sobrevivido al desastre, estamos ante un hecho que adquiere ribetes de epopeya.

El “Reality show” es un formato televisivo y no un hecho; en pocas palabras, no se puede cualificar en evento de la realidad como Reality sino el “tratamiento mediático” que pudiera hacerse del hecho noticioso. Tal como han señalado varios estudiosos de las comunicaciones, en la actualidad los medios, y especialmente la televisión, han derivado en lo que se ha dado en llamar “Infoentertainment”: Una fórmula que convierte las noticias en espectáculo.

La construcción del formato Reality exige ciertas condiciones básicas, veamos. Un grupo de seres forzados de manera artificial o por accidente al encierro. Una trama de personajes identificables. Una inmersión audiovisual en la intimidad de los protagonistas. Una atmósfera melodramática no exenta de “suspenso”. Un contexto o entorno que complete la red de actores (familiares, figuras de autoridad). Una narrativa que plantea un drama o conflicto, un desarrollo de la trama y un Happy End. Es claro que el “Rescate de los 33” puede competir con cualquier Reality a nivel mundial.

El tercer elemento a considerar está dado por los públicos. Desde una perspectiva comunicacional precisemos dos cuestiones relevantes. La primera es el hecho de que todos los públicos de todas las épocas poseen ciertos modos de ver y entender el mundo, vemos lo que aprendemos a ver. La segunda cuestión, en estricta relación a lo anterior, es lo que algunos han llamado la “complicidad entre la televisión y sus públicos”, un maridaje entre la programación televisiva y el gusto de sus públicos, mediados por el rating. La televisión a escala planetaria no es inocente, pero tampoco lo son los públicos que la alimentan.

Vistas así las cosas, podríamos afirmar que, en efecto, el rescate de los mineros ha sido tratado, por la televisión local bajo el formato Reality, ofreciéndonos a diario los pormenores de esta gesta. No obstante, más allá de cualquier juicio moral, lo cierto es que ello da cuenta del modo contemporáneo de ver y entender el mundo, tanto desde la perspectiva de las grandes cadenas de televisión como de sus públicos. Ello explica el interés de los gigantes de la Hiperindustria Mediática, pero explica, además, el interés inusitado de millones de espectadores alrededor del mundo.

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