viernes, 1 de octubre de 2010

México. Cuatro problemas de la educación pública: presupuesto, principios, sindicalismo y autoritarismo

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Todos los años, cuando se empieza hablar de la aprobación en el Legislativo de la llamada “Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos”, los presidentes de la República hacen la propuesta –siempre conservadora- y los diputados buscan lucirse otorgando un poquito más –una limosna- de gastos a educación, a la UNAM, a los campesinos y a los servicios de salud. No se cubre lo que se pide o necesita, pero parecen quedar todos conformes.

Sin embargo, en los fines de año se descubre que muchos secretarios de Estado –para congraciarse con el presidente- devuelven fuertes cantidades “ahorradas” de lo recibido a pesar de las enormes necesidades de dinero de sus secretarías. A fin de año, dado que llega la Navidad y los aguinaldos millonarios entre los políticos, nadie reclama nada y todo queda en santa paz; esto hace pensar que la llamada discusión del presupuesto sólo es una bobada más, pero lo peor es que le ven la cara de tonto al pueblo.

2. Hoy en La Jornada, por ejemplo, la ANUIES señala que “los rectores estaremos presentando la solicitud de ampliación de presupuesto por 6 mil 500 millones de pesos”. Pero además, en tanto la UNAM señala que busca un incremento de 5.4 por ciento adicional, la ANUIES busca que también que las otras universidades obtengan el 5.4 que pide la UNAM. Es decir, el estira y afloje alrededor del presupuesto se convierte en algo así como un mercado en el que todos piden. Esta situación es realmente ridícula, muy vergonzosa para las instituciones que deberían trabajar sin la ley del mercado. En este contexto otra vez el presupuesto que se invierte anualmente en educación vuelve a aparecer como un pilar del sistema educativo mexicano. ¿Sabías que en México, desde que la UNESCO en 1946 recomendó dedicar como mínimo el ocho por ciento del PIB a educación México sólo ha dedicado el 3.9, el 4, el 4.1 y otros países aplican el 7, 8 o 12 por ciento?

3. Fox, siendo presidente, fue el más cínico y tramposo en la aplicación del presupuesto porque al 4 del PIB a educación pública sumó un 2 o 3 por ciento de la educación privada y comenzó a difundir que su sexenio había alcanzado la meta de aplicar el 7 por ciento a educación. Obviamente con Calderón la situación presupuestal en educación ha empeorado porque no solo no se destina más del 4 por ciento sino que se devuelve una parte y se presiona a los padres de familia a “colaborar” en la compra de artículos para construcción, de material técnico y de limpieza, que se necesitan con urgencia en las escuelas. Pero además ese presupuesto de 4 por ciento no se maneja con honradez porque de él salen gigantes salarios -millonarios- de los más altos funcionarios de educación, así como susidios a medios de información y dinero para decenas de miles de comisionados de la SEP. Además del funesto manejo del presupuesto educativo hay más problemas.

4. La defensa de la educación pública, gratuita y laica. El presupuesto educativo ha jugado un segundo lugar, porque en primer lugar siempre debe estar la defensa de los principios básicos más importantes de la educación: a) La educación pública, contra la privatización educativa, que garantice que todos los mexicanos tengan acceso a ella; b) la educación gratuita que garantice que ningún mexicano tenga que pagar nada porque los impuestos deben servir para ello, y la educación laica que garantice la libertad de pensamiento o de religión para que todos tengan la libertad para pensar y decidir por cuenta propia. ¿Cómo poder permitir que se reduzca el presupuesto público en educación para dar lugar al crecimiento de la escuela privada de paga y la mayoría de las veces religiosa? México durante 50 años mantuvo a la educación un 95 por ciento de carácter público; a partir de 1982 ha crecido la educación privada hasta controlar más del 30 por ciento.

5. Eliminación del sindicalismo charro o espurio. La realidad es que, además de la defensa de los principios básicos de la educación y de la lucha por mayor presupuesto, la batalla más importante debe darse contra la dirigencia sindical que controla desde hace 67 años el sindicato de educación (SNTE) A través de las décadas, esa organización que hoy agrupa a poco más de millón y medio de educadores –en convivencia (y hasta asociación delictuosa) con el gobierno y los altos funcionarios de la SEP- han sido los responsables del desastre del sistema educativo. El problema es que ese liderazgo pertenece al sistema corporativo de dominación del gobierno y al mismo tiempo ha contado con poderosos medios para controlar al magisterio y someter a cualquier grupo de oposición. La Coordinadora (CNTE) ha lucha durante 31 años, ha logrado miles de movilizaciones, pero su fuerza no ha alcanzado para eliminar el charrismo.

6. Los educadores también deben ser educados. Por último, otro problema de la educación nacional es el autoritarismo y el verticalismo con el que se manejan ideológica y prácticamente los profesores. Pareciera que ha los profesores se les enseña a mandar, a imponer su autoridad a “sus” alumnos y no están dispuestos a entender lo que Freire enseña: “no hay educando y educadores, los que saben y no saben, todos juntos construyen el conocimiento”. Este autoritarismo que se puede observar desde el momento que el profesor se para frente a los estudiantes con un programa (sin discusión) del Estado, dicta su cátedra, impone disciplina, realiza exámenes y pone calificaciones, en vez de educar para la libertad, la reflexión y la crítica, reafirma el autoritarismo que representan la SEP y el SNTE. Si los profesores no logran romper con este modelo autoritario, despótico y tradicional, no podremos ser nunca libres ni crear seres libres.

7. Ninguno de estos cuatro problemas de la educación nacional pueden aislarse por eso la lucha de los profesores de la CNTE por transformar la educación tienen que ser integral. Si la lucha logra más presupuesto lo seguro es que se lo roben los funcionarios y los líderes si seguimos manteniéndolos en sus puestos. Si sólo defendemos los principios educativos y los profesores siguen contaminados de autoritarismo y verticalismo todo se convertiría en demagogia. La CNTE ha centrado su lucha contra el charrismo sindical que significa confrontar a la fuerza magisterial más importante, pero ha tratado poco (casi nada) la conformación ideológica de los maestros como simples transmisores de la ideología de la clase dominante. Quizá este último punto sea hoy el problema más importante porque la dominación del sindicalismo charro descansa en la ideología individualista y autoritaria de los profesores.

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