martes, 5 de octubre de 2010

Perú se convierte en tercer productor mundial de estaño

Juan Carlos Lázaro (XINHUA)

Perú es el tercer productor mundial de estaño y el primero en América Latina, lugar que le debe a la mina San Rafael, la única productora de ese metal en el país, ubicada en la gélida altiplanicie del departamento de Puno, a casi 5.000 metros sobre el nivel del mar.

San Rafael es, sin duda alguna, una de las minas de estaño más ricas del planeta, cuyas reservas de 11 millones de toneladas métricas (Tm) representan 12,7 por ciento del total de las reservas del mundo.

Su enorme capacidad le permite competir en jerarquía con minas como Pitinga de Brasil, Collingwood de Australia y Huanuni de Bolivia, pertenecientes a la misma clasificación minera.

En 2009, la producción mundial de estaño fue de 330.200 Tm, según la Inspección Geológica de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

Ese año, la lista de países productores de estaño fue encabezada por China, que produjo 115.000 Tm, seguido por Indonesia, cuyas minas grandes y pequeñas produjeron 100.000 Tm en total.

Perú produjo el año anterior 37.503 Tm, con lo cual reafirmó su primer lugar en América Latina y su tercer puesto en el mundo.

Bolivia, que durante mucho tiempo fue el segundo productor del planeta, con una participación de 23 por ciento en el mercado, se desplazó al cuarto lugar con 16.000 Tm, seguido por Brasil, la economía más grande de la región, con 12.000 Tm.

La recuperación de la demanda y del precio del estaño comenzó en 2006, cuando a mediados de junio de ese año llegó a cotizarse la Tm en 7.881 dólares.

A finales de 2007 y comienzos de 2008, el precio del estaño tuvo una caída debido a los efectos de la crisis financiera internacional; sin embargo, se recuperó pronto para proseguir su carrera cuesta arriba.

En agosto del presente año, el precio de la Tm se ubicó en 20.754 dólares, y a finales de septiembre se vendió entre 24.600 y 24.650 dólares, con tendencia a la alza.

De acuerdo con los analistas, un conjunto de factores confluyeron decisivamente en los últimos años para el crecimiento de la demanda y la recuperación del precio del estaño, uno de los metales de más antiguo uso en la civilización humana.

El primer factor tiene su fundamento en el creciente reclamo ciudadano contra la contaminación, específicamente la generada por el plomo en la vida cotidiana, ante la cual el estaño aparece como un importante elemento de protección.

Otro factor decisivo ha sido el vertiginoso despegue de la economía china, cuyas industrias tienen más necesidad de este metal, lo cual transformó al país de primer productor mundial y segundo exportador de estaño, en uno de sus más importantes compradores.

En cuanto a Indonesia, segundo productor mundial y primer exportador, su producción experimentó una restricción inducida por su gobierno en 2008, como una medida para combatir la minería ilegal que prosperaba en ese país en torno al estaño.

También debe considerarse el caso de Bolivia, el cuarto productor mundial, que nacionalizó su producción de estaño en octubre de 2008, y a cuya nueva administración estatal, a cargo de la Comisión Minera de Bolivia (Comibol), se le acusa de ineficiente.

La mina de San Rafael, la única productora de estaño en Perú, está enclavada en el distrito minero de Quenamari, a 4.730 metros sobre el nivel del mar y a 181 kilómetros de Juliaca, en Puno.

La mina se encuentra en el altiplano peruano, la zona del Lago Titicaca, considerado otrora el Lago Sagrado de los Incas, de cuyas espumas, según la leyenda incaica, surgieron los padres fundadores del imperio que gobernó sobre la mayor parte de Sudamérica hace más de 500 años.

Existen abundantes evidencias de que los incas, y antes de ellos los mochicas, ambos grandes pueblos mineros, usaron el estaño para endurecer el cobre y transformarlo en bronce.

Con la conquista del imperio de los incas por los españoles, en el siglo XVI, la metalurgia indígena se sumió en un largo periodo de recesión, al dejar prácticamente abandonada la producción del estaño.

A finales del siglo XIX, en Condoriquiña, provincia de Sandia, también en el departamento de Puno, se produjeron pequeños hallazgos de este metal, mientras que en la vecina Bolivia un minero artesanal llamado Simón Patiño descubrió una cuantiosa veta de estaño que convirtió a su empresa en la segunda productora del planeta.

En 1966 se fundó Minsur Sociedad Limitada, empresa subsidiaria de Minsur Partnership, de Bahamas, con capitales estadounidenses e ingleses, que se abocó a la explotación de la mina San Rafael.

En 1977, según información de la empresa Minsur SA, comenzó sus operaciones extractivas como empresa de capital 100 por ciento peruano.

Además de la unidad minera de San Rafael, Minsur posee una unidad metalúrgica de fundición y refinería en Pisco, 240 kilómetros al sur de Lima, donde se procesa el concentrado de estaño con tecnología de baño sumergido, lo cual da como resultado un producto final de 99,95 por ciento de pureza.

En esta refinería, considerada la planta metalúrgica más moderna de Perú, se producen cada año hasta 40.000 toneladas de estaño.

En la planta de subproductos, ubicada en la misma unidad, se procesan los materiales con altos contenidos de estaño que no pueden ser tratados en la fundición.

También se realizan tratamientos de "drosses" (sedimentos) de hierro, "drosses" de cobre, "drosses" de arsénico-antimonio y tratamiento de la segunda soldadura, para la obtención de productos como estaño refinado y aleaciones de estaño con plomo, estaño con antimonio y estaño con cobre, explicó un vocero de Minsur.

De enero a julio de 2010, la producción de estaño en Perú fue de 21.321 Tm finas, cual significa una reducción de 2,14 por ciento respecto a lo producido en similar periodo de 2009 (21.788 Tm finas), informó el Ministerio de Energía y Minas (MEM).

La presencia masiva y cotidiana del estaño en la vida moderna puede observarse en el envase de un dentífrico, o en cualquiera de las latas de conservas de alimentos y bebidas que se almacenan en la despensa de la casa.

De color blanco, duro y poco maleable, de elevada resistencia a la corrosión, el estaño resulta fundamental para el recubrimiento de otros metales, a los que protege y de donde resulta su amplio uso en la industria de latas para conserva y de alambres conductores.

Su aleación con el cobre forma el bronce, y con el hierro da lugar a la hojalata, el material usado para la fabricación de envolturas de conservas.

Su aleación con el niobio se le emplea en la fabricación de semiconductores, y su aleación con el titanio, en la industria aeroespacial.

El estaño también se utiliza para mejorar las condiciones de los vidrios para hacerlos más resistentes, en la producción de envolturas para fungicidas, tintes, dentífricos, y en muchos otros procesos industriales.

A largo plazo, según los analistas, el estaño tendrá que enfrentar el peligro que procede del plástico y del aluminio, los cuales pueden reemplazarlo en la industria de los envases.

Sin embargo, tiene otro gran mercado, como son las aleaciones con plata, que sustituyen al plomo en las aplicaciones electrónicas, si bien este sector aún no tiene la capacidad de absorber los volúmenes de estaño empleados en el envasado de alimentos.

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