viernes, 15 de octubre de 2010

Venezuela: Por un bloque plural de fuerzas revolucionarias

Edwin Sambrano Vidal (especial para ARGENPRESS.info)

Democratizar el poder para hacer revolución.

La pretensión de “bipolarizar” el proceso de cambios en Venezuela es en sí mismo un propósito retrógrado. Contrario a las tendencias de las corrientes revolucionarias que buscan escapar del férreo control de las grandes corporaciones, del dominio de una economía mundial basada en un modo de producción que conduce necesariamente a la monopolización mientras se mantenga el sistema capitalista de producción, distribución y consumo de bienes y de la tiranía de un autoritario y militarista estado imperialista planetario.

La sociedad capitalista actual es compleja en todas sus dimensiones y los sectores que la adversan son diversos en su constitución y en sus motivos y objetivos. Los caminos y métodos para la búsqueda de una un poder alternativo son distintos de acuerdo con las particularidades de cada sector de la población oprimida y explotada. El diseño y la propuesta de la sociedad alternativa parte desde diversas premisas y concepciones, alcanzando una multiplicidad de formas organizativas, muchas de las cuales responden a distintos grados de conciencia social sobre los problemas y objetivos inmediatos, así como sobre los problemas y objetivos particulares y generales. Las características de la producción capitalista actual y el enorme desarrollo de las comunicaciones y de la tecnología electrónica y digital proporciona una autonomía de acción y de definición que condiciona el desarrollo de la conciencia y de la manera de conocer al mundo y de apropiarse de él. De este modo es inevitable que, para alcanzar niveles de eficacia en la acción política y gubernativa de transformación, es necesario tener como un elemento dinámico necesario la autonomía de trabajo y de control y el reconocimiento y la aceptación de la democratización del poder. Que el poder lo ejerzan con plenitud y propiedad los trabajadores en los centros de trabajo, los campesinos y trabajadores del campo, los trabajadores en los centros de habitación en los cuales puedan discutir y tomar las decisiones con libertad, sin la imposición y vigilancia de burócratas, por lo general corruptos y oportunistas. El eje de articulación es el proyecto de sociedad definido en la constitución y actualizado en un plan de la nación, también debatido ampliamente.

La revolución es en esencia plural

Esta visión nos permite la coexistencia de múltiples fuerzas de transformación, la conformación de distintas propuestas políticas que puedan armarse en bloques de acción frente a diversas realidades o retos para ir sometiendo la estructura económica, social y política de la sociedad capitalista bajo una nueva cultura civilizatoria para una convivencia más acorde con la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia y la equidad. El tal sentido se plantea la propuesta de un mundo multipolar, que preferimos llamar plural, en el cual puedan desarrollarse diversas formas de organización con el predominio de los intereses comunes a cada realidad, sin que prevalezcan los intereses de los grandes países con la imposición de sus patrones de vida, de convivencia y de pensamiento. Por ello las expresiones del camarada Chávez cuando vitupera a las opciones de cambio que no están dentro del PSUV; cuando concentra todas las decisiones y posibilidades de acción, cuando se impone una ley electoral que es claramente opresiva de las expresiones plurales del pueblo, cuando se fabrica una polarización entre el PSUV y la oposición de derecha, está actuando en contradicción con la postura revolucionaria. El impulso a la revolución exige la irrupción de todas las fuerzas más disímiles contra la organización capitalista explotadora y opresiva y a favor de una cultura libertaria y justiciera que se fundamenta en la verdad, en la coherencia, en la consecuencia, en el combate franco y severo contra la corrupción como forma depravada de la explotación y la apropiación capitalista.

Una oposición revolucionaria es necesaria

El camarada Chávez olvida que desde el 2000-2001, él mismo ha venido clamando por una oposición patriótica, una oposición seria, una oposición, incluso revolucionaria, que sirva de látigo para señalar los errores y las fallas, que ejerza el papel de asegurar el curso acertado del proceso revolucionario. Tal planteamiento, que consideramos congruente con las características históricas de la sociedad y su complejo tejido social que origina distintas fuerzas sociales muchas de las cuales son revolucionarias, es contradicho por la reciente afirmación de que este proceso es por su naturaleza polarizado y no existe posibilidad de una tercera opción. En sus palabras: “… la tesis de la tercera vía o de un tercer factor, de un centro que equilibre, aquí no funciona. Este proceso es por naturaleza bipolar”. En el propio seno del PSUV existen diversas corrientes y Chávez lo admitió a mediados del 2007, después de que la realidad derrotó la pretensión de un partido único de la revolución. Así como no se puede decretar la organización socialista de la sociedad, tampoco se puede decretar la unipolaridad de la revolución. Llamar “tránsfugas” a los que no compartan una determinada propuesta que se haga desde el partido, desde el gobierno o el parlamento es una conducta en extremo excluyente que es incongruente con la esencia inclusiva del proceso revolucionario. Hay que debatir las críticas, exigencias y cuestionamientos; someterlos al rigor del análisis y la discusión colectiva, jamás descalificarlos por el sólo hecho de ser distintos. Muchos tránsfugas se esconden tras la adulancia y la incondicionalidad, gritando consignas mientras se aprovechan bestialmente de los bienes públicos y del dolor ajeno. Por otro lado, los que valientemente exponen sus puntos de vista para corregir errores y mejorar la marcha del proceso son agredidos y descalificados.

El respeto al derecho ajeno.

Respetar las posiciones diferentes, establecer reglas y espacios concretos para el debate y la contienda democrática que sean inclusivos y que reconozcan el principio de la representación proporcional conforme a la voluntad popular, son las bases para legitimar un proceso de transformación completa de la sociedad, desde la raíz y por tanto radical. NO es radical porque se diga y se amenace con ello, como una especie de venganza nacida del resentimiento, sino porque se haga desde la raíz con el fin de dar participación y felicidad a la población.

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