miércoles, 17 de noviembre de 2010

El discreto encanto de la burguesía o la política en los tiempos actuales (Parte II)

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

En el artículo anterior dijimos que completaríamos este análisis con una caracterización de los llamados “partidos mayoritarios “, el peronismo y el radicalismo y sus expresiones actuales.

El Peronismo

John William Cooke, uno de los intelectuales orgánicos más claro de la década del 50 y del 60, en un conocido documento que elaborara, luego del fallido retorno de Perón en el año 1964, que titulara “informe a las bases” definió a este movimiento “como un gigante invertebrado y miope, hecho maldito del país burgués “. Señalaba asimismo, que en el seno del este se daba una verdadera lucha de clases entre la clase obrera y la dirigencia que respondía a los intereses de la burguesía.

Parafraseando a Georg Luckacs, -marxista húngaro 1885-1971- consideraba que el peronismo, expresaba la “conciencia posible” de la clase obrera, la “conciencia en sí y no para sí “.

Con estos paradigmas, el firmante de esta nota, militó en este movimiento hasta el año 1974, que entendió que los mismos habían perdido vigencia y que el General ya estaba en un laberinto, junto a burócratas sindicales y representantes de la derecha recalcitrante, como José López Rega.

En el “primer peronismo”-1946 a 1955- se implementaron claras políticas sociales que, dignificaron a los trabajadores, reconociendo sus derechos fundamentales, junto a decisiones de claro contenido independentista - el desconocimiento de los Actas de Chapultepec, la no firma del pacto de Bretón Word, la nacionalización de los ferrocarriles, la creación de la flota mercante, y la incorporación del artículo 40 en la Reforma constitucional de 1949 que declaraba de propiedad imprescriptible e inalienable de la Nación los recursos naturales, entre otros -, convirtieron a nuestro país en una “oveja gris -como dijera El Che en una carta dirigida a su madre en 1952”.

El golpe cívico militar de 1955 y la represión posterior mostraron el sesgo claramente prooligáquico y proimperialista de los enemigos de esa primera versión del peronismo.

La resistencia, la organización de las bases obreras, las guerrillas de Uturrunco y Taco Ralo, la C.G.T. de los Argentinos y la conformación de las organizaciones revolucionarias peronistas-Montoneros, FAP, FRP, entre otras -, le dieron carnadura a ese conflicto entre quiénes aspiraban a, desde este Movimiento, luchar y construir una patria socialista, y a quiénes, por el contrario, cada vez mas funcionales a las clases dominantes, trataban de despojar al mismo de sus contenidos históricos.

El “segundo peronismo”, con sus frustraciones y engaños, la Triple A. y luego la Dictadura genocida, aniquilaron física y políticamente a los cuadros y dirigentes mas combativos, definiendo las contradicciones a favor de los sectores dominantes.

El reestablecimiento de la democracia formal mostró un Movimiento claramente “disciplinado”, y cooptado por la gran burguesía agro-industrial, financiera exportadora.

El “tercer peronismo”-1989-1999-, llevó adelante, en la forma mas acabada, el discurso y la práctica de los sectores que se alinean en el modelo neoliberal. .

A la derecha de los organismos internacionales puso por encima a los indicadores económicos, prescindiendo de los sociales.

-Siempre “habrá pobres”, era la respuesta de los funcionarios menemistas, a los reclamos ante un evidente incremento de las franjas sociales excluidas del modelo.

Destruyó el aparato productivo, privatizó los servicios públicos, el petróleo y el gas, y congruente con los intereses de la industria metalmecánica y automotriz, desmanteló la red ferroviaria mas importante del Continente.

Absolutamente alineado con los Estado Unidos, las “relaciones carnales” definieron, en lo internacional, a esta expresión funcional al modelo de ajuste económico que exige la reconversión capitalista.

Los actuales funcionarios acompañaron este proceso definiendo a Menem “como el mejor presidente que ha tenido la Argentina, después de Perón”, como dijera Néstor Kirchner, a la sazón gobernador de la provincia de Santa Cruz y uno de los principales impulsores de la privatización del petróleo.

El “cuarto peronismo “-2003 a la fecha - no ha modificado, en lo sustancial., las políticas de la “segunda década infame “.

El impulso a la minería a cielo abierto y contaminante, la sociedad con la Barrick Gold, el apoyo al sector financiero -en lo que va del año los bancos han facturado 1.200 millones de dólares de ganancias-, el pago de la deuda externa “odiosa” e ilegítima, el envío de tropas a Haití, la aceptación del informe de la CIA, en la causa AMIA, que apunta a aumentar los argumentos que justifiquen la agresión de los Estados Unidos a Irán, le corrupción generalizada, y el respaldarse en la narco política policial, opacan algunas medidas dirigidas a perseguir, criminalmente, a los responsables del Terrorismo de Estado.

La llamada “columna vertebral del Movimiento”, la CGT y las 62 Organizaciones Peronistas, hoy albergan “sindicalistas de negocios”, que nada tienen que ver con aquellos dirigentes obreros, honestos y combativos, como Jorge Di Pasquale o Haroldo Logiurato-secuestrados-desparecidos por la Dictadura Militar.

Las dos variantes -el “kirchnerismo” y el llamado “peronismo federal”, difieren en los métodos, pero expresan a un movimiento que no tiene relación alguna con el que naciera un 17 de octubre de hace ya 65 años.

Hoy, como el PRI mexicano que enterró los objetivos y postulados de la histórica Revolución que lideraran Villa y Zapata, esta expresión deformada del movimiento nacional, ha modificado algunos aspectos de la política exterior-la incorporación a UNASUR, la alianza con Chávez, etc, que no tienen correlato alguno en la política interna, ya que nada se ha hecho para recuperar nuestros recursos energéticos, reconstruir la red ferroviaria, gravar impositivamente a los fideicomisos agrarios y urbanos y, a la renta financiera e implementar acciones de efectiva integración social, prohibiendo la minería contaminante y a cielo abierto y generando medidas que apunten a la recuperación de los recursos naturales, de los que hemos sido despojados..

Nos merecen todo el respeto los que, honestamente, militan, desde la base, en estas expresiones de un movimiento que, más allá de la utilización oportunista de los símbolos no es lo que fué. No cabe la menor duda que las propuestas, realmente liberadoras, nacerán fuera de estas, reivindicando la rica historia del peronismo, pero con una fuerte autocrítica de aquellos aspectos de los que no se habla, para no aparecer como “gorila”, “destituyente” y funcional a la “derecha”-frases acuñadas por “intelectuales” orgánicos del poder burgués.´

En la próxima nota hablaremos de ese otro movimiento, que ya no es tal, el radicalismo.

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