miércoles, 3 de noviembre de 2010

El rublo: 20 años en el mercado

Vlad Grinkevich (RIA NOVOSTI)

Hace veinte años, el 1º de noviembre de 1990, entró en vigor el decreto del presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov sobre la libre cotización del rublo.

Según el texto de este documento el objetivo de esta medida era “aumentar el interés económico de las empresas y organizaciones en los resultados de la actividad comercial”. La cotización oficial del dólar USA pasó de ser de 63 kopeks a 1,8 rublos por dólar. En el mercado negro de la época, la moneda americana se pagaba ya a 6 rublos.

El primer paso hacia el libre mercado

Antes de 1990, en la URSS para la gente y las empresas no existía el concepto de “derecho monetario”. Los ciudadanos soviéticos, desde finales de los años 20, tenían prohibido poseer moneda extranjera, a excepción de quienes trabajaban o habían trabajado fuera del país y podían demostrar documentalmente la legalidad de su procedencia. Por lo que respecta a las empresas y organizaciones con perfil comercial, los ingresos en moneda extranjera, créditos de otros países y demás activos de reserva eran distribuidos como asignaciones presupuestarias.

Desde la segunda mitad de los años 80 se optó por una política de liberalización paulatina de la legislación monetaria, pero esto se limitaba a las organizaciones relacionadas con el comercio exterior. A propósito, la introducción de la libre cotización del rublo en noviembre de 1990 también pudo estar dictada por intereses de las empresas públicas. El problema es que, desde noviembre de 1990, las empresas implicadas en transacciones comerciales internacionales estaban obligadas a vender al gobierno el 40% de sus ingresos en moneda extranjera según la cotización oficial. Pero es que ésta estaba a 63 kopeks por dólar. Por consiguiente, las empresas ingresaban menos dinero que daban al gobierno. Para ponerle fin a esta paradoja, se tomó la decisión de poner en libertad al rublo.

El Banco Central de la URSS era el responsable de coordinar el proceso y vigilar las cotizaciones con las demás monedas. Pero reestructurar toda la documentación del sistema de una sola vez se reveló imposible. Por esta razón, durante un espacio de tiempo coexistieron tres cotizaciones: la oficial, la comercial y la especial. La oficial (a 63 kopeks por dólar) se utilizaba para efectuar análisis económicos, llevar estadísticas y liquidar antiguas deudas. La comercial era común para todos los jugadores en el mercado internacional, y la especial se empleaba en la venta de moneda extranjera a los ciudadanos cuando viajaban a otros países.

Haciendo honor a la verdad, la cotización de 1,8 rublos por dólar aguantó durante muy poco tiempo. El mismo decreto del gobierno permitía a las empresas y a las organizaciones comprar moneda extranjera en las bolsas y en los mercados de valores desde el 1º de enero de 1991. En pocos días, la moneda americana ya valía 30 rublos. La cotización especial para quien viajaba al extranjero se eliminó ya en abril del mismo año: los dólares, marcos, francos u otra moneda se compraba en el mercado libre, aunque con una limitación de 200 dólares por persona al año.

Tras la disolución de la URSS, los funcionarios rusos, a imagen y semejanza de los soviéticos, obligaban a los exportadores a vender al Estado, primero el 40% y, después, el 50% de sus ingresos en moneda extranjera según un tipo de cambio fijo que entonces era de 55 rublos por dólar. Sin embargo, desde julio de 1992 este valor comercial fijo fue anulado y el rublo se sometió a las cotizaciones libres del mercado, que ya lo cambiaba a más de 100 por dólar.

De cómo la cotización libre se convirtió en una caída

Incluso hoy en día, algunos economistas piensan que la instauración de la libre cotización del rublo, a finales de los años 90, fue la causa principal que dinamitó las bases de la economía soviética. Sin embargo, existen otros ejemplos prácticos de cómo un gobierno, el chino en este caso, utilizaba una cotización monetaria y, para la mayoría de las transacciones internas, otra, independiente de las variaciones del mercado.

Esta contradictoria política económica y monetaria del gobierno ruso, llevada a cabo a comienzos de los 90, tuvo unas consecuencias nefastas para toda la economía nacional. El gobierno consideraba que en manos de la población se había acumulado demasiado dinero y, era cierto, en 1990 en las cuentas de Sberbank había más de 216 mil millones de rublos, mientras los ingresos del gobierno no llegaban a los 160. Y se plantearon las estrategias necesarias para poner esa masa monetaria en circulación. Sin embargo, en esos momentos no había suficiente oferta de artículos y de servicios. Se podría haber optado por bonos del tesoro, acciones de las empresas públicas, terrenos o viviendas, pero el gobierno intentó otra vía.

La liberalización de los precios y las continuas emisiones monetarias devaluaron los ahorros de los ciudadanos y provocaron una ola de hiperinflación. El más importante, y posiblemente, el único instrumento en esta lucha, fue sustraer el dinero a la población. Y se hizo al no pagar los salarios, las pensiones y los subsidios durante meses. A pesar de esta medida, en los billetes de rublo continuaban apareciendo los ceros.

En ese momento, el dólar eclipsaba al rublo en el mercado interno. Las empresas privadas preferían pagar los sueldos a su personal en moneda americana, y algunas tiendas comerciaban en moneda extranjera. Esta práctica se prohibió tan sólo en 1994, cuando los símbolos del dólar desaparecieron de las etiquetas de los precios. Este caos monetario continuó hasta 1995, cuanto el gobierno introdujo un nuevo instrumento de regulación del tipo de cambio del rublo, el llamado margen de cotizaciones que, con algunas correcciones, se utiliza todavía hoy.

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