miércoles, 17 de noviembre de 2010

Los juguetes de Calderón

Eduardo Ibarra Aguirre

“¿Usted recuerda el programa de televisión 24?”, preguntó al aire Felipe Calderón Hinojosa a la conductora del noticiario nacional CBS Evening News with Katie Couric, y sin esperar respuesta a renglón seguido añadió: “Yo quería tener todos los juguetes, todo eso, todos los instrumentos necesarios para ser superiores a los criminales”.

Lo anterior lo reportó David Brooks, el profesional y ameno corresponsal de La Jornada en Nueva York, el viernes 12, en nota publicada al día siguiente como la de ocho, y desplegada en las páginas 2 y 3.

Pero el silencio sepulcral de Los Pinos no sólo corroboró la inquietante información periodística, sino que Jorge Carrasco A. y J. Jesús Esquivel, reporteros de Proceso, documentaron que “el búnker súper secreto” del Comando Central de Inteligencia del que como niño que juega al soldadito de plomo, se ufanó Felipe del Sagrado Corazón de Jesús en el programa televisivo, en verdad es la Oficina Binacional de Inteligencia, ubicada en Paseo de la Reforma 265, y que es producto de negociaciones iniciadas por la Casa Blanca y el Pentágono con el gobierno de Vicente Fox Quesada y concluidas con el actual, misma que opera desde hace tres meses en el corazón bursátil, financiero y de servicios de la capital.

Los televidentes estadunidenses fueron los primeros, según el noticiario que transmitió la entrevista exclusiva, en conocer “en algún lugar debajo de la ciudad de México”, el búnker súper secreto antinarcóticos de Calderón, en tanto los gobernados mexicanos --los que de acuerdo al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación fueron los que lo eligieron como presidente--, tienen que conformarse con la información del periódico y el semanario mencionados, en tanto las televisoras del duopolio, como siempre, no se dan por enteradas en temas que pueden lastimar la muy deteriorada imagen de su aliado estratégico.

Se comprende y no existe novedad en la conducta de las empresas que dirigen Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Benjamín Salinas Pliego. Mas resulta sorprendente el silencio de la tan poderosa como censora --de una veintena de diarios y revistas-- Dirección de Comunicación Social de la Presidencia, cuando por lo general se pronuncia prácticamente sobre todo lo que hace y dice el michoacano de Morelia, pero en este caso se refugia en el silencio frente a un hecho que no hay forma de desmentir porque existe la grabación y lo testificaron millones de televidentes. Conoce, también, la máxima de que toda aclaración genera reacción. Y con frecuencia las reacciones terminan evidenciado a las aclaraciones oficiales.

De tal suerte que no existe forma de desmentir el “Yo quería tener todos los juguetes” para una guerra que el 11 de diciembre cumplirá cuatro años de decretada en forma autocrática, con el Operativo Michoacán, más de 30 mil víctimas mortales si nos atenemos a los muy poco creíbles datos gubernamentales. ¿O usted cree, generoso lector de la Utopía número 900, que se cuenten a los asesinados en las serranías más recónditas y las comunidades agrarias incomunicadas?

Por si lo anterior no fuera suficiente con el “Yo quería tener todos los juguetes”, el comandante supremo de las fuerzas armadas, con arranques de soldadito de plomo, retomó la tesis de su amigo y subordinado Genero García Luna, de que la creciente violencia es resultado de lo efectiva que es la ofensiva de su gobierno.

¿Y los enormes costos en vidas humanas inocentes, calculados en 12 por ciento del total de los caídos en la guerra sexenal impuesta por George W. Bush y asumida gustoso por Felipe Calderón?

¡Qué importan! El abogado, economista y administrador público ya tiene “todos los juguetes”.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.