miércoles, 3 de noviembre de 2010

México: A confesión de parte…

Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

En el día de las Silvias, a una en particular, con el más entregado ósculo.

La Iglesia Católica Apostólica y Romana de México por primera vez, creemos que en su historia, se confiesa no sin antes lanzar culpas por todas partes seguramente en el equívoco de repartir pecados para recibir menos penitencia.

El escándalo es en grande, muy bien documentados reporteros de diferentes partes del país, dieron a conocer que no pocas localidades parroquiales han recibido dineros del narcotráfico, es decir, “narcolimosnas”, como se les bautizó con respecto al financiamiento de un templo mariano en el estado de Jalisco por parte de conocidos capos.

El semanario “Desde la Fe”, es el órgano oficial de la Arquidiócesis de México, antes fue un periódico semanal llamado simplemente “Fe” el cual se repartía los domingos en los templos a los feligreses a la salida de las misas con un común denominador: su absurdo sectarismo editorial, del cual en alguna ocasión estuvimos a punto de ser víctimas, quién lo dijera, nos salvó el cardenal arzobispo de aquel tiempo, Miguel Darío Miranda y Gómez.

La Iglesia católica, a través de su órgano oficial en su edición última, aceptó que dinero del “más sucio y sanguinario negocio”, el narcotráfico, fue utilizado en algunas comunidades para “la construcción de algunas capillas, lo cual resulta inmoral y doblemente condenable, y nada justifica que se pueda aceptar esta situación”.

Sin embargo, en lugar de asumir su propia responsabilidad reparte el editorial del vocero arzobispal culpas al preguntarse qué estado de la República o qué sector de la sociedad no ha sido penetrado por el narcotráfico, donde desde gobernadores hasta militares, empresarios, medios de comunicación y ambientes del clero están inmiscuidos.

“¿Qué estado de la República está libre de este flagelo?, ¿qué sector de la población no está involucrado con el poder corruptor del narcotráfico y la delincuencia que de allí se deriva?, podemos comenzar por políticos de gran altura, sin duda alguna desde gobernadores hasta corporaciones policiacas enteras, pasando por militares y policías federales… Podemos mencionar ambientes empresariales, periodistas y, desafortunadamente, algunos ambientes religiosos”.

La reacción violenta de la Arquidiócesis capitalina se recrudeció y a la vez reculó su mea culpa cuando la Procuraduría General de la República anunció que con el apoyo de autoridades eclesiásticas investigan a un sacerdote por sus presuntos nexos con un capo del narcotráfico, de quien habría recibido una "narcolimosna" para la construcción de una capilla en la comunidad de El Tezontle perteneciente a la Arquidiócesis de Tulancingo, estado de Hidalgo, misma que ostenta una placa conmemorativa con el nombre de Heriberto Lazcano, el jefe del temible cartel de las droga de Los Zetas.

Ahora el vocero de la Arquidiócesis Primada de México, Hugo Valdemar se desmiente al afirmar que se magnificó el contenido del editorial del semanario Desde la Fe, en el que se señala que la Iglesia no está exenta del narcotráfico, así como otras instituciones. “No es un editorial que haga señalamientos concretos. Se hizo en un sentido ético y crítico a una situación que vive el país, no en concreto, porque tampoco tenemos los datos específicos”, enfatizó.

Ante lo de siempre, “no dije lo que dije”, había que recordarle al vocero eclesiástico el axioma legal: “a confesión de parte, relevo de pruebas”.

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