jueves, 16 de diciembre de 2010

Árabes conceden a Estados Unidos última oportunidad para persuader a Israel

Ulises Canales (PL)

Los países árabes dieron muestras de voluntad negociadora al conceder a Estados Unidos una "última oportunidad" para que persuada a su aliado Israel de reencauzar el diálogo de paz con los palestinos, opinaron hoy analistas.

Si bien hubo un criterio generalizado de pesimismo respecto a un cambio de postura en el régimen sionista, los ministros de Relacines Exteriores del Comité de Seguirmiento de la Iniciativa Árabe de Paz (CSIAP) decidieron apostar nuevamente a la opción diplomática.

Los cancilleres de la Liga Árabe comentaron a Prensa Latina en El Cairo que en la reunión sostenida el miércoles en la noche se impuso el consenso para brindar a Washington la ocasión de probar su alegada intención de solucionar la disputa cardinal de Medio Oriente.

De acuerdo con las fuentes, la estrategia de última oportunidad hipotéticamente daría esperanzas de presionar al Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu a aceptar los términos del proceso de paz, recogidos en la conocida Hoja de Ruta aceptada por Occidente.

"La senda de la negociación entre palestinos e israelíes es fútil. No hay regreso a las conversaciones, cualquier reanudación está condicionada a una seria oferta que asegure el fin del conflicto árabe-israelí basado en las referencias del proceso de paz", dijeron.

Un comunicado de los ministros señaló que igualmente acordaron acudir al Consejo de Seguridad de la ONU para que adopte una resolución contra la construcción de viviendas en los asentamientos, y pidieron a Estados Unidos apoyo en ese sentido.

La Liga Árabe, añadió el CSIAP, desea "obtener una decisión que confirme, entre otras cosas, la naturaleza ilegal de esa actividad y que obligaría a Israel a detenerla", de ahí que Washington -que ha usado su derecho de veto a favor de Tel Aviv- debe evitar bloquearla.

El presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmoud Abbas, y otros líderes árabes dudan, sin embargo, sobre el modo en que la administración de Barack Obama conduce el diálogo, porque parece destinado a desacelerar, pero no detener, la colonización israelí.

Abbas y el resto de la dirigencia de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), máxima instancia política de la ANP, exigen a Tel Aviv el cese total de las construcciones de viviendas para israelíes radicales en los territorios ocupados de Cisjordania.

Incluso, reclaman se detengan esas edificaciones en la parte oriental de la ciudad santa de Jerusalén, anexada por Israel y donde los palestinos aspiran a instalar la capital de su futuro Estado.

El enviado especial estadounidense para Medio Oriente, George Mitchell, viajó esta semana a la región y dialogó ayer aquí con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, y el secretario general de la Liga Árabe, Amr Moussa, para tratar de recabar apoyo a su plan de diálogo.

Según analistas, la concepción de Washington es regresar a las conversaciones indirectas entre palestinos e israelíes, luego de fracasar los contactos cara a cara por la negativa de Netanyahu de prorrogar la moratoria de 10 meses en la política de colonización.

De hecho, Abbas expresó a Mitchell en Ramalah malestar por la forma en que los norteamericanos han manejado las negociaciones, sobre todo por la débil presión a su aliado para que frene una política que busca alterar la identidad árabe e islámica de los territorios palestinos.

Netanyahu, por su lado, repitió su discurso de disposición a discutir temas medulares del contencioso por la vía indirecta, pero descartó tocar lo relativo a las fronteras del futuro Estado palestino o el estatus de Jerusalén, sin antes hablar de seguridad.

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