martes, 14 de diciembre de 2010

Argentina, Chaco: Juicio y castigo

Marcos Salomón (CHACO DIA POR DIA)

Los doce imputados fueron condenados a penas que van de 15 a 25 años. Así lo resolvió este lunes el Tribunal Oral Federal, al leer la parte resolutiva de la sentencia. Emoción y júbilo, en el 34º aniversario de la Masacre de Margarita Belén.

La sala de audiencias repleta, fue el marco de la cuadragésimo sexta jornada del juicio oral y público en la Causa Caballero, en el día en que el Tribunal Oral Federal leyó la sentencia Nº 232 a los doce imputados (diez policías y dos militares), dándole las penas máximas pedidas por cometer “tormento agravado”, crimen de lesa humanidad imprescriptible.

Esos crímenes habían sido cometidos entre 1975 y 1979 (último año del gobierno democrático y los tres primeros de la dictadura), tanto en la Brigada de Investigaciones de la Policía (en la sede de calle Juan B. Justo y en la de Marcelo T. de Alvear, hoy Casa por la Memoria), como en la alcaidía policial de Resistencia.

Tras 35 años de espera, 7 meses de proceso, 46 jornadas de juicio, 91 testigos, audiencias de 6 horas promedio; la lectura de la parte resolutiva de la sentencia pareció una exhalación, ya que duró no más de 30 minutos.

Las condenas

Los policías Francisco Álvarez, Rubén Roldán, Oscar Galarza (los tres actuaron en alcaidía) Gabino Manader, José Francisco Rodríguez Valiente, Humberto Lucio Caballero, José Marín, Ramón Meza (todos fueron parte de la Brigada de Investigaciones), más los militares Luis Alberto Patetta y José Tadeo Luis Bettolli, fueron condenados a 25 años de prisión en cárcel común.

En tanto, los policías Ramón Gandola y Enzo Breard fueron condenados a 15 años de prisión. De esta manera, el TOF hizo lugar a los pedidos de condenas que habían solicitado el querellante Mario Bosch y el Ministerio Público Fiscal, Germán Wiens Pinto, Carlos Amad, Horacio Rodríguez y Flavio Ferrini, entre otros.

Por otra parte, rechazó los pedidos de nulidad y prescriptibilidad que habían hecho los abogados defensores y quedó pendiente de análisis la revocatoria de las prisiones domiciliarias de Gandola, Meza y Caballero (que violó la restricción de no salir a la calle).

Galarza alcanzó a gesticular un “no”, cuando conoció su condena. Marín (“Cabo Sotelo”) se escondía (agachado) en segunda fila. Breard recostó su cabeza contra la pared y esperó resignado. El resto de los condenados, ni se inmutó –como sucede desde la primera audiencia-.

A sala llena

El escenario de la sala se presentaba así: frente al Tribunal presidido por Víctor Antonio Alonso, junto con Lucrecia Rojas y Manuel Moreira, autoridades provinciales y nacionales, los ex presos y testigos Graciela de la Rosa, diputada nacional; Silvia Robles y Carlos Aguirre, presidenta y vice del Instituto de Cultura, respectivamente; el subsecretario de Derechos Humanos, José Valenzuela; y los ministros de Gobierno, Juan Manuel Pedrini, y de Desarrollo Social, Beatriz Bogado.

Detrás de las autoridades es decir a sus espaldas, los familiares de los imputados. Contradictoriamente, a la derecha de los jueces: abogados querellante y fiscales, más atrás testigos-víctimas, familiares y público en general.

Siguiendo con las contradicciones, a la izquierda del estrado, los imputados y abogados defensores. Junto al Tribunal, la Secretaría.

Afuera, con sol de un verdadero día peronista, “el aguante” del pueblo chaqueño, unido a santafesinos, entrerrianos, correntinos, formoseños, bonaerenses, porteños y de otras latitudes, que ya había ganado la calle Yrigoyen y parte de la plaza 25 de Mayo.

Las instancias de la sentencia eran seguidas por TV, gracias a las imágenes que tomaban las cámaras de la Dirección de Cine y Espacio Audiovisual y al trabajo de la Dirección de Infraestructura (ambas del Instituto de Cultura).

Con el fallo puesto, el “aguante” fue un solo grito de justicia. Adentro, en la sala, ni un presente se animó a desafiar al juez Alonso, severo, y famoso por sus expulsiones.

Terminada la lectura, llantos de tristezas de un lado; aplausos, risas y sollozos de emoción del otro, de la llamada Barra de la Memoria. En calma, la sala de audiencias se vació.

Comenzó feliz la caravana hacia Margarita Belén para recordar a las víctimas de la Masacre, en el 34º aniversario de los fusilamientos del 13 de diciembre de 1976, causa que aún espera sentencia.

Presente y futuro

“Estimamos que ni bien termine el juicio por la Masacre de Margarita Belén comienza la segunda parte de Caballero o Causa Caballero Residual.

Hay varios acusados más, muchos de los que ya están, por la desaparición forzada de al menos cuatro personas y muchos hechos más de torturas”, adelantó el abogado querellante Mario Bosch.

“Gracias a la decisión -en su momento de Néstor Kirchner- y a los diputados y senadores que acompañaron las leyes necesarias para que no exista la impunidad en Argentina, hoy tenemos una sentencia que para nosotros es gratificante y emblemática”, señaló Juan Manuel Pedrini, ministro de Gobierno.

El escritor Miguel Molfino, visiblemente emocionado, recordó sus charlas con otros ex presos y compañeros de militancia: “Esto es como un penal, loco. Todavía faltan muchos, pero a éste lo metimos; y el Chaco es un ejemplo en todo esto”.

Mirta Clara miró más allá del presente: “Este es un claro mensaje a todas las fuerzas de seguridad. No más niños y adolescentes en calabozos. No más torturas ni desapariciones, porque tarde o temprano la justicia llega”.

Los condenados volvieron a prisión, custodiados por el Servicio Penitenciario Federal, escrachados por los militantes de derechos humanos y despedidos en silencio por algunos de sus familiares.

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