jueves, 23 de diciembre de 2010

Argentina, Córdoba: “Los militares no hicieron esto solos”

Alexis Oliva (PRENSA RED)

El premio Nóbel de la Paz y presidente del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), Adolfo Pérez Esquivel, presente en el desenlace del juicio de la UP1, subrayó la influencia de la estadounidense Escuela de las Américas en las dictaduras del Cono Sur. “Soy un sobreviviente del entonces comandante en jefe de las Fuerzas Armadas (Jorge Rafael Videla)”, se definió.

Como presidente del Serpaj y Premio Nóbel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, junto a la abogada María Elba Martínez, fueron los primeros en constituirse como querellantes y aportar pruebas a la investigación judicial por los fusilamientos de la UP1, hacia fines de 1983.

Con el correr del tiempo, la UP1 fue considerada la “causa maldita”, por las demoras, leyes de impunidad y diversos obstáculos jurídicos y políticos que la frenaron durante 27 años.

Luego de 63 audiencias y a punto de dictarse la sentencia que parecía imposible, Pérez Esquivel, presente en las dos jornadas finales el juicio, aseguró en diálogo con Prensared que en materia de derechos humanos "Argentina avanzó más que ningún país", porque está juzgando a los responsables del terrorismo dictatorial "con su propia Justicia y a través del Estado de derecho".

-¿Qué significa lo que está a punto de ocurrir en Córdoba?

-Creo que es un avance importantísimo en el derecho de verdad y justicia, donde un Poder Judicial y la decisión política de avanzar en estos juicios va a establecer quiénes son los responsables de estos crímenes contra el pueblo y que esto no vuelva a ocurrir. Esto sienta un precedente no sólo en la Argentina, sino a nivel mundial. Es uno de los pocos países que está avanzando en esto y es una muy importante decisión política del pueblo argentino.

-Teniendo en cuenta que usted y la doctora María Elba Martínez fueron los primeros querellantes que aportaron pruebas a la Justicia en 1983 y 84 sobre esta causa, ¿qué opina?

-Fueron treinta años de lucha. Creo que no hay que bajar los brazos en esto, hay que avanzar en esta dirección en todos lados para que esto se pueda tomar como ejemplo en otros países.

-En algunos alegatos se habló de la Doctrina de la Seguridad Nacional, la Escuela de las Américas en Estados Unidos y su influencia en la represión en Sudamérica. ¿Cuál es su visión al respecto?

-Los militares no hicieron esto solos. Esto tiene que ver con la Doctrina de la Seguridad Nacional, con el Operativo Cóndor, esta internacional del terror donde secuestraban, trasladaban y asesinaban. Incluso a nivel internacional, los asesinatos de (Orlando) Letelier en Washington, Bernardo Leyton en Roma, el general (Carlos) Prat, el General (Juan José) Torres González y el senador (Zelmar) Michelini (del Frente Amplio Uruguayo) en la Argentina. Entonces, todo esto ha generado una situación de internacional del terror.

-¿Cómo se llegó esta instancia de justicia?

-Estos señores se consideraron dueños de la vida y la muerte de un pueblo. La impunidad jurídica era en lo que se basaban. Pero creo que la verdad, la justicia, el estado de derecho y la decisión política de avanzar con los juicios. Cuando uno hace una lectura no sólo de Argentina, sino de América Latina nos encontramos que los militares no hicieron esto solos. Hubo complicidades de sectores religiosos y empresariales. Aquí se aplicó esta Doctrina de la Seguridad Nacional. Tengamos en cuenta que 80 mil militares latinoamericanos pasaron por la Escuela de las Américas y las academias militares de los Estados Unidos. Entonces, tenemos que hacer una lectura a nivel continental de lo que pasó, por qué hubo tanta represión en todo el continente. El Operativo Cóndor fue la internacional del terror. Y tenemos que hacer la lectura de lo que pasa hoy en América Latina. Hubo un golpe de Estado en Honduras, hubo intento de golpe de Estado en Ecuador, en Bolivia, en Venezuela… Tenemos que fortalecer las instancias jurídi
cas para que esto no vuelva a ocurrir nunca más, para que América Latina pueda avanzar en la construcción democrática. Entonces, este juicio aquí en Córdoba es muy emblemático. La Argentina avanzó más que ningún país a nivel internacional. El juicio de Nüremberg fue un tribunal ad hoc. Aquí no. Aquí hay que valorar que lo que está en funcionamiento es la Justicia argentina a través de un estado de derecho. A los que fueron responsables de crímenes de lesa humanidad la justicia va a determinar su grado de responsabilidad. Nosotros no somos jueces, pero sí reclamamos el derecho de verdad y de justicia para que esto no ocurra nunca más.

-¿La Justicia tiene que hacer un mea culpa sobre su responsabilidad en aquellos años?

-La Justicia hoy está actuando. Hubo jueces que fueron cómplices. Habrá que avanzar en el derecho de verdad y justicia, para ver la responsabilidad que le cabe a los distintos niveles sociales, tanto jurídicos, como religiosos y empresariales. Estamos es camino y es un camino de esperanza.

-¿Cree que va a haber condenas para Videla y Menéndez?

-Lo va a determinar la Justicia. Nosotros lo vemos como responsables. Yo soy un sobreviviente del entonces comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y presidente de facto.

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