martes, 7 de diciembre de 2010

¿Cuál es el verdadero propósito de Wikileaks?

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Entre las informaciones de mayor impacto mediático se halla, sin duda, las revelaciones hechas por el portal WikiLeaks sobre documentos clasificados de Estados Unidos.

Haciendo alusión a su nombre en español, filtraciones rápidas o fugas rápidas, esta organización mediática internacional sin fines de lucro e integrada por “periodistas, programadores de software, ingenieros de redes, matemáticos y otros”, le ha asestado un golpe demoledor al Departamento de Estado, al Pentágono y a las agencias de seguridad estadounidenses al revelar algunos detalles ocultos sobre su participación en las invasiones a Afganistán e Iraq y las labores de espionaje realizadas por su cuerpo diplomático a todo lo largo y ancho de nuestro planeta. En sí, tal portal no ha dado a conocer algo que ya no se supiera antes y que ha sido corroborado por algunos documentos desclasificados por las mismas autoridades estadounidenses, como la instigación y financiamiento de Estados Unidos para que se derrocara al Presidente Salvador Allende, además de otros hechos que dan cuenta del régimen de este país como un Estado terrorista de marca mayor.

Todo esto ha contribuido a desarmar el andamio construido y reforzado por el régimen gringo desde la implosión de su contraparte imperialista, la Unión Soviética, para conservar e incrementar su presencia hegemónica a nivel mundial, cosa que le facilitó incursionar junto a sus aliados en Afganistán e Iraq, sin que el resto de los gobiernos protestara exitosamente, a pesar de la violación descarada del derecho internacional. Sólo habrá gente en los mismos Estados Unidos y Europa que, sugestionada por los grandes medios informativos, siga creyendo que todo ello es parte de una conspiración contra el mundo libre, cristiano y occidental. Sin embargo, algo que ha de resaltarse es, justamente, el papel que cumplen los diferentes medios de comunicación en el moldeamiento de la opinión pública, haciéndola permeable a los intereses de gobiernos y corporaciones transnacionales, aún en contra de los intereses y los derechos de los ciudadanos. Ésta sería una de las consecuencias de las revelaciones de WikiLeaks. De ahí el interés de algunos Estados de iniciar una cacería en contra de Julian Assange, el fundador y director de WikiLeaks, acusándolo de delitos no relacionados con su actividad, además de la suspensión del portal en Internet, pues consideran que vulnera su seguridad, a tal extremo que un columnista neoconservador de The Washington Times pidió tratarlo “de la misma manera que tratamos a otros objetivos terroristas de alto valor: matándolo”.

Ahora, nadie pone en duda la veracidad de estas revelaciones, lo que suscita suspicacia es su propósito, precisamente en momentos cuando el gobierno de Barack Obama y el mundo capitalista en general atraviesan uno de sus peores momentos y requieren controlar el avance de sus opositores. Otro tanto son los canales utilizados: The New York Times, El País, Le Monde, Der Spiegel y The Guardian, los cuales han publicado sólo aquello que sus editores juzgaron importantes para el público. ¿Tendría, acaso, un propósito similar al de Osama Bin Laden y Al Qaeda, los cuales resurgen cuando Estados Unidos necesita reforzar su lucha “antiterrorista” mundial? Si detallamos lo destapado por WikiLeaks, sólo resaltaría la hipocresía de los gobiernos de Estados Unidos y de otras naciones al presentarse como paladines de la democracia, pero en modo alguno tiende a cambiar las relaciones de poder existentes. Uno de sus efectos deseables es que se imponga un control social que funcione de abajo hacia arriba, lo cual tendría su repercusión en la responsabilidad de los diversos medios de difusión, acercándonos a la verdad de las cosas, aunque hayan intentos exitosos por diluirla y distorsionarla.

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