martes, 14 de diciembre de 2010

El credo de Julian Assange

Katia Monteagudo (PL)

No pocos se preguntan cuál es el credo del australiano Julián Assange y las verdaderas motivaciones de la existencia de Wikileaks en Internet.

Varias voces en el mundo insisten en la necesidad de conocer las razones de ese portal web, que se ha propuesto filtrar los secretos de los principales actores de la política y la economía globales.

Ciudadanos y analistas de diversas tendencias se preguntan si realmente es una irresponsabilidad la distribución de documentos secretos, y cuáles son los verdaderos motivos de Assange y su equipo para dar a conocer información sensible.

Incluso, después de su tercer revuelo mediático de este año -en julio sacó 77 mil documentos sobre la guerra de Afganistán, y tres meses después, 400 mil sobre la de Irak- Kristinn Hrafnsson, su portavoz, sostiene que la organización continúa siendo una puerta de entrada para denunciantes anónimos.

Tal propuesta ha desatado numerosos debates sobre el futuro de la información, Internet y la participación ciudadana en la difusión de la noticia.

A la polémica, igual se suman no pocas dudas sobre las verdaderas intenciones de Assange y Wikileaks, luego del inesperado pacto con The New York Times, Der Spiegel, El País, Le Monde y The Guardian.

Estos cinco grandes medios, refieren análisis, en nombre de la libertad de expresión, solo han estado publicando lo que juzgaron conveniente, además de borrar nombres y hasta consultar previamente con representantes del Departamento de Estado.

Tampoco en este debate faltan los que piensan, como Zbigniew Brzezinski, asesor de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter y un viejo topo de la Guerra Fría, que Wikileaks puede estar recibiendo material de sectores de inteligencia norteamericanos para perjudicar al gobierno de Obama.

Brzezinski también sospecha que Wikileaks podría ser la cara visible de una campaña de desinformación israelí, porque los cables desestabilizan la relación de Estados Unidos y Turquía.

Tales dudas aún no tienen respuestas concluyentes, aseguran otros analistas, porque igual Vladimir Putin, primer ministro ruso, cree que "los cables son parte de un complot deliberado para desacreditar a Rusia", y el presidente Ahmadinejad piensa lo mismo en relación con Irán.

No obstante, en el extremo aprobatorio, múltiples valoraciones destacan positivamente que en lo adelante, aunque sean secretos muy bien guardados, ya no se podrán esconder las conocidas alianzas transnacionales de Washington con dictadores, tiranos, señores de la guerra, traficantes y barones de la droga.

Varios de estos análisis aseguran que ha quedado demostrado que la verdadera información está en Internet y no en los medios corporativos globales, por lo que los ciudadanos deberían hacer el mejor uso de esta para desenmascarar y ridiculizar el poder.

También estos cables -dicen- prueban que Europa está siendo mucho más marginada que en la era de Bush, ahora que Obama se concentra en la zona Asia-Pacífico.

Igual afirman que Wikileaks dejó claro que Israel y su poderoso lobby en el Congreso norteamericano trabajaron contra reloj para producir la invasión y la destrucción de Iraq, y en estos momentos están doblando las apuestas para hacerle lo mismo a Irán.

Se sabe que esa web desde el 2007 se dedica a la publicación de filtraciones sensibles de carácter gubernamental, bancario, religioso y empresarial, bajo la dirección de Julián Assange, de 39 años, cofundador del sitio, y antiguo hacker.

Su base de datos alberga más de un millón de documentos desde que empezó a publicarlos hace tres años atrás, aunque su repercusión mundial comenzó en abril del 2010.

En la fecha hizo circular un video de 39 minutos con las imágenes de soldados norteamericanos abatiendo a civiles iraquíes y a dos reporteros de la agencia Reuters, desde un helicóptero Apache.

Su colectivo se conformó con periodistas opuestos a dictaduras militares, matemáticos y especialistas en ciencias de la información. Resultó toda una multinacional de cerebros de Estados Unidos, Europa, Australia, China y Taiwán.

Hoy la plantilla estable de esta web la conforma una veintena de personas, apoyadas desde afuera por 800 colaboradores, entre periodistas, abogados y personal informático.

Al principio tenía diversos apoyos económicos, incluidos los de la Associated Press, The Angeles Times y Reporteros sin Fronteras. En la actualidad, y por diversos motivos, estos grupos han cancelado su ayuda.

Todo se mantiene con un presupuesto anual de unos 200 mil euros, y no tiene una sede específica. Mediante una conexión cifrada, cualquiera puede enviar a esta página el archivo que desee, anónimamente y sin dejar rastro.

El propio Assange en su página personal aclaró que Wikileaks "publica intrépidamente hechos que deben ser conocidos por el público."

Explicó además que la idea es utilizar las tecnologías de Internet para de nuevas maneras informar la verdad.

En ese artículo, Assange detalla que Wikileaks acuñó lo que él define como periodismo científico, una forma de verificar en línea el documento original de la noticia, y el lector pueda juzgar la veracidad y exactitud de la noticia.

En su defensa, recurre a las conclusiones de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso de Los Papeles del Pentágono (1971), cuando se dijo que "solo una prensa libre y sin limitaciones puede denunciar efectivamente el engaño del gobierno."

Tal argumento y la tormenta actual respecto a Wikileaks -dice- refuerzan la necesidad de defender el derecho de todos los medios a revelar la verdad.

Cree que las sociedades democráticas necesitan medios fuertes -como la referida web- para mantener honestos a los gobiernos.

"Wikileaks ha revelado algunas verdades duras sobre las guerras de Iraq y Afganistán, y ha develado historias sobre la corrupción corporativa", argumenta en el referido artículo. "Hay gente que dice que me opongo a la guerra. Para que se sepa, no es así. Algunas veces las naciones tienen que ir a la guerra, y hay guerras justas", amplía.

"Pero no hay nada peor -continúa- que un gobierno que miente a su pueblo sobre esas guerras y luego pide a esos mismos ciudadanos que pongan en juego sus vidas y sus impuestos por esas mentiras.

"Si una guerra está justificada digan la verdad y la gente decidirá si quiere apoyarla", concluye Assange en su escrito, antes de ser encarcelado en Londres por un presunto delito de violación en Suecia.

Pepe Escobar, experimentado analista geopolítico, entrevistado por el sitio alternativo Rebelión, explica que "Assange ve a Wikileaks como un anti-virus que nos puede ayudar a combatir la distorsión del lenguaje político".

El cree sustancialmente -amplía Escobar-, que revelar secretos llevará a la parálisis desinformativa en ese ámbito y a la no producción de más secretos en el futuro. "Sin duda, lo admito, es una visión anárquica-romántica-utópica", especifica.

En esa entrevista Escobar argumenta que el australiano imagina a los Estados Unidos como una enorme conspiración autoritaria, y su estrategia de combate contra la misma es precisamente degradar la habilidad de ese sistema para conspirar, minarla, forzar su ruptura y volverla alucinadamente paranoica consigo misma.

Para este analista, la reacción del establishment demuestra que la estrategia de Assange ha funcionado. "El sistema está perplejo al ver su propia debilidad mental reflejada en un enorme espejo digital", concluye.

Foto: Julian Assange, creador de WIKILEAKS. / Fuente foto: NEW MEDIA DAYS - WIKIMEDIA

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