martes, 14 de diciembre de 2010

Guatemala: Congreso, un organismo despreciado y no representativo

CERIGUA

El Congreso de la República, que se supone la institución insignia y el centro de la democracia, es el organismo menos valorado y apreciado por la población, donde una gran mayoría de diputados son denunciados por otros legisladores decentes de corrupción, venta y subasta de votos, arreglos para agenciarse obras, el tráfico de influencias y el aprovechamiento de recursos, se conoció aquí.

De acuerdo con un artículo de Ileana Alamilla publicado en Prensa Libre, es deseable revertir ese desprestigio, para que la próxima legislatura tenga un mejor desempeño y represente dignamente a los electores; sin embargo, algunos buenos diputados es probable que no repitan, lo cual es una lástima, tanto por su nivel político, como su experiencia, señaló.

Un estudio de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES) sobre ese alto organismo, elaborada por la consultora Ligia Blanco, revela que el 71 por ciento de los actuales diputados tienen una experiencia previa, contra el 55 por ciento que no la tiene, y la mayoría son no indígenas y casi ningún joven.

El informe registró datos en una ficha por cada diputado, reportando que para 87 congresistas es su primera legislatura; para 48 la segunda; para siete, la tercera; para siete, la cuarta; y para nueve, la quinta.

El transfuguismo ha ido modificando la correlación de fuerzas; al 30 de junio, 62 de los 158 parlamentarios cambiaron de partido, indicó Alamilla; esa situación denota una carencia de identificación ideológica, falta de consistencia y oportunismo, añadió.

Según la columnista, un punto relevante es la crisis de intermediación y de representación social que el análisis sostiene, y solo para ejemplificar, Baja Verapaz, un departamento con 65.1 por ciento de población maya no tiene ni un diputado indígena; Quiché con 90 por ciento de población indígena, solo tiene un legislador indígena, y Sololá, con 94 por ciento, tiene dos parlamentarios indígenas.

Es tal el nivel de descrédito, que tiene ese organismo del Estado que, en la jerarquía de legitimidad institucional, solo está por encima de la Policía Nacional Civil y de los partidos políticos mismos, aunque la investigación reconoce que no todo es culpa de los congresistas, que carecen de herramientas y metodología para realizar la labor de fiscalización que les corresponde, dijo Alamilla.

Finalmente la profesional de la información manifestó la necesidad de un Congreso fuerte y respetado, con diputados decentes y comprometidos con el país, con una plataforma programática definida, que representen una composición sociodemográfica de la sociedad más equilibrada y no solo a intereses particulares.

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