jueves, 23 de diciembre de 2010

Interrogantes sobre seguridad sanitaria en Francia por escándalo

Marlen Borges (PL)

La seguridad sanitaria en Francia está hoy en tela de juicio sumergida en el escándalo que rodea al fármaco Mediator, de los laboratorios Servier.

Este medicamento recomendado para el tratamiento de diabéticos con sobrecarga ponderal y también para la obesidad, está vinculado a una cifra incalculable de muertes por hipertensión arterial pulmonar y problemas en las válvulas cardíacas.

Los perjuicios del Mediator fueron advertidos desde 1998 y el diario Mediapart evoca sospechas que remontan a 1995. Sin embargo, fue retirado de la venta en 2009.

En Suiza fue prohibido desde 1998 y en España en 2003.

Se especula cuanta culpa tienen los políticos, los conflictos de intereses y el propio presidente francés, Nicolás Sarkozy, pidió una investigación exhaustiva.

Los dramas vinculados con descalabros médicos se reiteran en la nación gala, sacudida por escándalos como el de la sangre contaminada con SIDA y el de las hormonas de crecimiento extraídas de cadáveres, que provocaron varios casos de la enfermedad neurodegenerativa de Creutzfeldt-Jakob.

Sin embargo, será muy difícil explicar cómo las autoridades sanitarias tardaron tantos años para interrumpir la comercialización del Mediator.

Este producto, familia de las fenfluraminas suspendidas de la venta en algunos países por sus efectos secundarios, es químicamente cercano de Isoméride, elaborado igualmente por Servier y prohibido de la venta en 1997.

Según el diario Le Figaro, un estudio encomendado por la Agencia Europea de Medicamentos europea a los especialistas italianos Giuseppe Pimpinella y Renato Bertini reveló la similitud tóxica entre el Isoméride y el Mediator.

La cifra de muertes ligadas a este último podría cifrarse entre mil y dos mil, superior a los 500 mínimos informados en noviembre por la Agencia de Seguridad Sanitaria (Afssaps). No obstante, la neumóloga Irene Frachon piensa que el número es incalculable.

Las investigaciones efectuadas por Frachon, quien libró una gran batalla para la suspensión del fármaco, mostraron que el riesgo de complicaciones graves vinculadas con el benfluorex, distribuido como Mediator, era del orden de 0,5 casos por mil.

Le Figaro divulgó además, que en 1998 tres clínicos de la Seguridad Social alertaron a la Agencia de Medicamentos sobre la nocividad del Mediator.

Los especialistas advirtieron sobre el uso de un compuesto de estructura anfetamínica utilizado para perder peso.

A inicios de diciembre pasado el diario publicó un documento del 30 de abril de 1998 con los resultados de un estudio efectuado para comprobar su inocuidad, el cual concluyó que el benfluorex, molécula del Mediator, podía favorecer la hipertensión arterial pulmonar.

Este fármaco es además responsable de unas tres mil 500 hospitalizaciones, según un escrito confidencial de la Caja Nacional de Seguro de Enfermedad.

Comercializado por más de 30 años por los laboratorios galos Servier, fue consumido por unas cinco millones de personas durante un período de 18 meses como promedio, de acuerdo con cifras de Afssaps.

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