martes, 14 de diciembre de 2010

Macri: Entre Bussi y Sarkozy

Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Cuatro muertos. Fue el resultado de la indiscriminada represión llevada a cabo por la Policía Federal y la Metropolitana, como respuesta a la ocupación del Parque Indoamericano en Villa Soldati, al igual que Bussi en Tucumán y con las topadoras de la Infantería.

Luego, la victimización de un Jefe de Gobierno que viene subejecutando las partidas destinadas a las cuestiones sociales, con ese dejo de racismo similar al del Presidente de Francia.
Nuevamente afloró el enano fascista en el medio pelo argentino. Bandas de punteros del PRO en Villa Lugano se convierten en las sucias patotas, cuando lo represivo en lo policial no funciona, llevando a unos cuantos vecinos del Parque a una violencia innecesaria.
Por otro lado, el Gobierno Nacional no atinaba a dar respuestas y las preguntas salen solas: ¿no sabían que se venía esta ocupación? ¿porqué se tardó tanto tiempo en construir el cerco con la Gendarmería y la Prefectura? ¿porqué no se actuó en forma preventiva junto al Gobierno de la Ciudad?.
El primer interrogante está lleno de sombras. Algunos adjudican la movida al gran titiritero de la ofensiva derechista, Eduardo Duhalde; otros, al silencio cómplice de quienes debieron informar acerca de esta previsible movilización.
El segundo y el tercero tiene una sola respuesta: la intransigencia macrista. De las negociaciones, solamente se obtuvo la exigencia del desalojo antes que la búsqueda de soluciones de fondo a la problemática social. Sin dudas, es la misma respuesta de Bussi a la proliferación de las villas en la provincia de Tucumán durante la dictadura militar.
No obstante, lo más grave fueron las declaraciones de tono xenófobo de un Jefe de Gobierno que, en forma evidente, desconoce el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional: "promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino".
Resulta inadmisible este desconocimiento en un gobernante. Pero también lo es su única respuesta: la represión. Es el único método compartido con ese medio pelo, que solamente escucha el "tiene que poner orden" del ex - presidente y gobernador de la Provincia de Buenos Aires. El zorro pierde el pelo, pero no las mañas. Ya en febrero de este año, afirmaba que "2011 tiene que parir un gobierno para los que quieren a Videla y los que no".
Volviendo a Sarkozy, éste había declarado recientemente su oposición a la regularización de inmigrantes indocumentados en España y su posición acerca de la expulsión de los gitanos de su país. Y las declaraciones de Macri nos hacen acordar al derechista francés, quien se acerca más a Jean Marie Le Pen que a François Miterrand...
Entre Bussi y Sarkozy, el Jefe de Gobierno porteño busca las soluciones a una problemática que, si bien pudo ser inesperada, constituye otro balde de agua fría a su funesta gestión. Y nos acordamos del inefable Tato Bores: la culpa siempre es del otro...
Si este es el proyecto político de su hipotética gestión como Presidente de la Nación, se avecinan noches negras para nuestro país. Significa un regreso a los peores momentos de la historia argentina. Pero mostró la verdadera hilacha de la derecha en plena campaña hacia las elecciones generales de octubre del año próximo.

Orden, a través de la represión y parafraseando al genocida Roca, ir hacia la "paz y administración". Por supuesto, a la paz del silencio por las muertes y expulsiones de los pobres y a la administración en beneficio propio y de sus negocios inmobiliarios. Nicolás Caputo, con sus torres en Caballito y Humberto Schiavoni, con su Corporación Sur son dos caras de la misma moneda. Apuestan a esa especulación con los terrenos en la zona sur de la Ciudad.
D' Elía claramente marcó que, detrás de la represión y de las muertes, había corbatas. Estaba en lo cierto. Una de ellas, es la de Mauricio Macri y la otra, la de Cristian Ritondo, su futuro compañero de fórmula, quien responde políticamente nada más y nada menos que a Duhalde.
Entre la xenofobia, el racismo y la represión se esconde el perfil de la oposición de derecha. La misma que busca la participación de Reutemann, el gran inundador de Santa Fe y el barniz socialista de Binner.
Los Bussi y los Sarkozy están entre nosotros. Es hora de una respuesta social contundente frente a esta previsible amenaza a los Derechos Humanos que pretende desconocer la Constitución y además, como si fuera poco, el Mercosur.
Por Juan Castañeta Quispe, Bernardo Salgueiro, Rosemary Cupeña y Julio Valero; por nuestros hermanos latinoamericanos, quienes intentan vivir en estas tierras, trabajando y estudiando, buscando un futuro mejor; por Derechos Humanos para todas y todos, repudiemos el discurso y la acción de un Bussi y Sarkozy en clave argentina.

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