martes, 14 de diciembre de 2010

Paquistán 2010: Entre el terrorismo y las inundaciones

Néstor Marín (PL)

Las graves inundaciones que cubrieron la quinta parte del territorio de Paquistán y afectaron a unos 20 millones de personas, se sumaron en 2010 a las calamidades provocadas por el terrorismo que desangra al país islámico.

La tragedia causada por las lluvias monzónicas se inició en agosto pasado en el noroeste, para después extenderse al centro y suroeste, con la crecida de los ríos, y la apertura de las compuertas de varias presas en peligro de reventar.

Más de mil 700 personas perecieron en las crecidas, consideradas las peores en la historia de Paquistán, donde según las autoridades, más de 600 mil viviendas fueron destruidas, cuatro millones de hectáreas de cultivos quedaron anegadas, y se perdieron unas 200 mil cabezas de ganado.

El número de paquistaníes damnificados de forma directa se acercó a los ocho millones, de los cuales, la mitad son menores de edad.

El nivel del agua comenzó a descender desde mediados de octubre, aunque todavía existen algunas zonas anegadas, y alrededor de seis millones de personas aun dependen de la ayuda del gobierno para sobrevivir.

De acuerdo con fuentes de Naciones Unidas, la mayoría de esos damnificados están en peligro de morir de hambre y frío, mientras se hace cada vez más lenta la llegada de los fondos prometidos por la comunidad internacional.

No podemos olvidarnos de Paquistán, donde mucha gente todavía sufre, fue el dramático llamado hecho semanas atrás en Islamabad por la portavoz de la ONU Stacey Winston, tras quejarse de que cada día que pasa, las donaciones demoran más en llegar.

Según la vocera, el crudo invierno que se abate ahora sobre la zona norte del país islámico, podría desatar otra tragedia entre los damnificados que aún permanecen a la intemperie.

La prioridad, dijo, es garantizar los materiales para que las personas que perdieron sus viviendas puedan reconstruirlas en la mayor brevedad.

La ONU también advirtió que la ayuda humanitaria para Paquistán está a punto de agotarse, y que la falta de alimentos ya ha provocado un incremento de la malnutrición infantil en varias zonas del país islámico.

De los mil 900 millones de dólares prometidos por la comunidad internacional, hasta noviembre sólo se habían recibido poco más de 700 millones, según las autoridades.

El fantasma del terrorismo

La catástrofe natural no puso freno, sin embargo, al terrorismo que atenaza a Paquistán desde hace varios años.

Estimados extraoficiales cifran en más de dos mil las víctimas provocadas en 2010 por las explosiones de coches bombas, atentados suicidas y ataques ocurridos a lo largo y ancho del país, aunque con mayor frecuencia en el noroeste.

Esa zona es considerada un feudo del Tehrik-e-Taliban Pakistan, la principal organización integrista local, acusada además de tener vínculos con el movimiento talibán afgano y la red internacional Al Qaeda.

La violencia sistemática también se hizo sentir en la suroccidental provincia de Balochistán, cuna de un fuerte movimiento nacionalista, y en Karachi, principal polo económico del país, aunque en esta última ciudad la mayoría de los atentados tuvieron un carácter sectario.

Al terrorismo local se sumó además un incremento este año de los bombardeos de los aviones sin pilotos de Estados Unidos contra presuntas posiciones insurgentes en el noroeste de Paquistán.

Washington justifica esas incursiones aéreas con el argumento de que en esa zona se ocultan miembros del Talibán afgano y de la red Al Qaeda, que resisten a las tropas invasoras de la OTAN desplegadas en Afganistán.

El gobierno paquistaní ha criticado públicamente los bombardeos, y ha dicho que son contraproducentes porque contribuyen a exacerbar el sentimiento anti-estadounidense entre la población, pero analistas locales opinan que las incursiones cuentan con la aprobación de Islamabad.

Según uno de los cables secretos estadounidenses revelados recientemente por el portal independiente Wikileaks, el Primer Ministro Yousuf Raza Gilani dio personalmente su consentimiento en una reunión con la entonces embajadora de Estados Unidos en Paquistán, Anne Patterson.

No me importa si lo hacen (los ataques), mientras acaben con la gente correcta. Protestaremos ante la Asamblea Nacional, y luego lo ignoraremos, asegura el documento que expresó el gobernante.

De acuerdo con cifras compiladas por la prensa local, unas dos mil personas, la mayoría civiles, han muerto en el noroeste de Paquistán desde 2004, como resultado de los misiles disparados por los llamados drones operados desde una base secreta de la CIA, que algunos incluso especulan se encuentra dentro del propio territorio paquistaní.

Néstor Marín es corresponsal de Prensa Latina en la India.

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