lunes, 6 de diciembre de 2010

Rusia: Amenazas actuales, reales y virtuales en el mundo

Dmitri Babich (RIA NOVOSTI)

Las palabras de la canciller alemana, Angela Merkel, de que hay que fomentar unas relaciones racionales entre Rusia y la OTAN, ya que ambas partes afrontan muchas amenazas comunes, están revelándose proféticas.

Estos peligros no han tardado en manifestarse. Sólo tres días después de la cumbre Rusia-OTAN estallaba el incidente armado en la península Coreana. Por su parte, en Bruselas eran detenidas diez personas que estaban planeando atentados terroristas.

Estas amenazas de guerra en Corea y terrorismo en Europa (que desde el punto de vista de los propios terroristas incluye también a Rusia, independientemente de las teorías occidentales) deberían hacer reflexionar a los líderes europeos para afrontar una lucha más decidida contra la red terrorista en Afganistán, Oriente Próximo y el Cáucaso del Norte; así como para negociar con Kim Jong-Il.

En todos estos problemas, Rusia, a pesar de todos los defectos de sus líderes, siempre ha prestado un gran apoyo a Occidente. Sin embargo, Washington y Bruselas no dejan de afirmar que Rusia constituye una amenaza, basándose en nuestras propias declaraciones de que somos “una potencia energética” y aspiramos a “una relación de igualdad con la OTAN”.

En Rusia, los pocos que creen en estas palabras, les conceden un significado positivo, pero la comunidad internacional las entienden como un peligro de que la UE pase a depender de Rusia en lo que a los recursos energéticos se refiere.

Pero esta postura es absurda. Por ejemplo, El Antiguo Egipto empleaba la energía de los esclavos, pero el hecho de que el África Ecuatorial le suministrara estos esclavos no la convertía en una potencia energética.

No obstante, la cumbre de Lisboa ya puso bien a las claras que los líderes occidentales se dieron cuenta de que es imposible afrontar los retos del mundo contemporáneo sólo con los recursos de la OTAN, por muy potente que sea esta organización. Si anteriormente sólo intuían esta idea, ahora parece que la empiezan a entender de verdad. A Occidente le hacen falta socios, como Rusia, India, China e incluso África. Son ya muchos los ejemplos de fracasos de acciones unilaterales de EEUU y de la propia OTAN: Iraq, Afganistán...

Estos fracasos se deben, en parte, a un esquema demasiado simplista del mundo contemporáneo, a su carácter excesivamente accesible para cualquier usuario, independientemente de su nivel intelectual. Los talibanes emplean para sus atentados los teléfonos móviles e Internet con extrema facilidad, y para ello no es necesaria una formación universitaria.

Un niño de nueve años puede manejar la red y cualquier persona de 18 años que no le tenga mucho aprecio a su vida, puede perpetrar un atentado: basta con meterle en un coche-bomba, un arma que infunde hoy miedo en todo el mundo. Nunca en la historia de la humanidad la correlación entre el precio y el resultado ha sido tan favorable para los terroristas.

El uso irracional por los países de Occidente de sus recursos ha empeorado la situación. No han podido frenar la inercia de su oposición cerval a la URSS. El miembro del comité asesor de la revista “Rusia en la política global”, alemán Karl Káiser, dice: “Un 80% de nuestras tropas están todavía esperando, camufladas, a los tanques rusos en las depresiones pantanosas al norte de Alemania”. Las instituciones oficiales de la Europa occidental van entendiendo que Rusia ya es diferente, pero muy poco a poco.

Sin embargo, el grupo mundial Russia Watchers (personas que analizan los sucesos relacionados con Rusia), ha notado recientemente unos cambios positivos en la percepción mundial de Rusia.

Los Russia Watchers son amigos de Rusia, abren blogs, páginas en Internet e incluso periódicos, tanto virtuales como clásicos sobre Rusia. Es una labor habitualmente sin ánimo de lucro. Es que mientras se pueda ganar algo con la propaganda antirrusa en el Este, o con la antioccidental, en Rusia siempre se aprovecha. El dinero en el mundo de los medios de difusión masiva de hoy ha dejado de ser un criterio de calidad. Los mejores conocedores de Rusia trabajan en Occidente gratis.

Uno de ellos, Patrick Armstrong, quien prepara desde el 1997 un resumen de acontecimientos en torno a Rusia para los Russia Watchers, dos días antes de la cumbre en Lisboa hizo el siguiente pronóstico: “Es posible que esta vez ocurra un cambio fundamental en las relaciones entre Rusia y la OTAN, aunque este progreso pueda estar disfrazado por el acostumbrado lenguaje reservado de los representantes del bloque. Este suceso será gratificante, aunque llegue con algún retraso. Entiendo que tras 15 años de ultrajes y sin ninguna necesidad actual, Rusia, no obstante, no dejará estas adulaciones de la OTAN sin la debida atención. Pero, por nuestro bien común, espero que Rusia esté a la altura del momento”.

Armstrong ha terminado por tener razón. Los analistas, tanto rusos, como occidentales, coinciden en que la cumbre Rusia-OTAN ha dado ciertos avances. Sobre todo, el hecho de que Rusia, por primera vez, haya sido invitada a participar en un asunto común, en vez de acallarla. Este asunto común supone una lucha contra el terrorismo, ayuda a las tropas de la coalición en Afganistán y, en el futuro, posiblemente, el despliegue de un escudo antimisiles común en Europa. La citada declaración de Angela Merkel, dicha de forma sincera, a diferencia de todo lo hablado sobre Rusia en los últimos 15 años, evidencia un progreso verdadero.

Solamente así, actuando sinceramente y guiándose por la verdad, se puede construir una democracia sólida. Nunca se conseguirá hacerlo mediante una presión desde afuera, bajo el falso pretexto de “necesidad de hacer frente a una superpotencia energética”, a un “monstruo de Stalin”. La mentira y la ignorancia nunca han ayudado a la democracia. Ésta se crea desde dentro.

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