viernes, 17 de diciembre de 2010

Venezuela: Cambio de dirección para avanzar al socialismo

Edwin Sambrano Vidal (especial para ARGENPRESS.info)

El esfuerzo revolucionario, no es sólo material, sino fundamentalmente político, mental, cultural. Tal vez allí está la esencia del proceso de deterioro de la voluntad popular y de los trabajadores en el impulso de los cambios planteados. Hemos expresado con total precisión en escritos anteriores las posibilidades materiales del triunfo de un proceso de cambios hacia el socialismo en Venezuela.

Comenzando por la existencia de la propiedad pública sobre la principal y valiosísima riqueza petrolera nacional, la cual no sólo sirve como materia prima para la industria interna y para la producción de energía, sino que es la fuente principal de los ingresos por exportación de toda la nación. Si a esto le sumamos la petroquímica de propiedad estatal, las fuentes de energía eléctrica y sus redes nacionales de distribución y comercialización; por una parte, y las llamadas empresas básicas o industria pesada y la propiedad estatal sobre todos los minerales del suelo y del subsuelo, por otra parte. Así las cosas, con un elemental desarrollo de la ciencia y de la tecnología y con una población joven y en proceso de capacitación resulta un “tiro al piso” iniciar la transición socialista por parte de un gobierno que se lo proponga con una mediana base de apoyo institucional y poblacional.

La mayoría aspira al socialismo

El socialismo por definición es una forma de sociedad que favorece al conjunto de la sociedad y que en teoría, la mayoría de la sociedad quiere: la mayoría trabajadora, industriosa, esforzada, explotada, creadora, consciente, responsable, franca; la cual asume voluntariamente esa forma de sociedad y lucha por ella. Esta mayoría habría sido despojada de sus bienes y del producto de su trabajo, encontrándose en situación de miseria material y la nación no es propietaria de medios de producción ni de riquezas. En teoría, el socialismo resulta una imposición solo para una minoría conformada por el conjunto de vagos, explotadores, corruptos, abusadores, arbitrarios, delincuentes, traficantes, especuladores, politiqueros, sindicaleros, chulos, burócratas, ineficaces, timadores, vividores y viciosos, entre otros malvivientes que viven a expensas del trabajo ajeno y de las riquezas colectivas. Esta minoría, producto de su explotación, engaño y pillaje, sería la propietaria de toda la riqueza social y de los medios de producción.

El singular caso de Venezuela

Esta hipótesis que constituye la hipótesis teórica de la propuesta socialista no es el escenario del caso Venezuela. En Venezuela a diferencia de muchos otros países; la mayor riqueza social, su producto, y, … una parte sustancial de los medios de producción son propiedad de la nación, es decir de todos los venezolanos y tal propiedad se encuentra protegida (blindada en muchos casos) para que siga siendo de los venezolanos por los principios y normas constitucionales y por el entramado del ordenamiento jurídico, tanto anterior a la Constitución de 1999, como después de esta se ha reforzado. El problema, entonces, en el caso Venezuela, no está principalmente en la propiedad de los principales medios de producción, sino en el manejo que se haga de los que son propiedad de la nación, las relaciones que se impulsen en los centros productivos de la nación. El plan que se proponga y las medidas que se adopten, así como el uso que se haga de los recursos financieros disponibles, tanto para la satisfacción de necesidades impostergables, en la provisión de la mayor seguridad ciudadana y social; como en la creación de los centros de educación-producción en el campo y en las ciudades para dotar de empleo estable y productivo-formativo a toda la población económicamente activa. Para incorporar a la juventud a labores útiles para la sociedad y favorecedoras del desarrollo de la persona y de sus capacidades en una perspectiva de realización personal y de vínculo con la colectividad.

El asunto está, principalmente en las reglas que se dicten, la estabilidad que se depare a esas reglas y el cumplimiento de las mismas por todos los ciudadanos, sin discriminaciones ni privilegios fundados en la detentación de cargos políticos o burocráticos, para que se produzca un resultado económico, infraestructural, social y cultural que supere abiertamente, y sin lugar a dudas, los resultados de la organización capitalista y que haga caer como fruta madura el resto de la propiedad privada capitalista dentro de una dinámica más productiva y de mayor aprovechamiento para toda la sociedad, combatiendo severamente las prácticas corruptas, la ineficacia, el burocratismo, la vagancia, el abuso, el sindicalerismo y la politiquería, la mentira, el engaño, la especulación, el delito y cualquier otro vicio que implique caminos distintos a la educación, el trabajo y la solidaridad social para la obtención del bienestar personal y familiar.

El ejemplo de los dirigentes

Este desiderátum, que es la búsqueda de la felicidad individual y de la armonía social, requiere un intenso trabajo por parte de los dirigentes de la sociedad. Por supuesto que de parte de todos los miembros de la sociedad, pero principalmente de los dirigentes, quienes tienen la responsabilidad de señalar el camino, dar el ejemplo y es aquí donde encontramos las principales y, tal vez, insuperables fallas. Es absolutamente frustrante para las posibilidades del socialismo como alternativa al capitalismo, que teniendo control casi absoluto de los mecanismos políticos en los últimos 12 años (gobierno nacional, Asamblea Constituyente, nueva Constitución, Asamblea Nacional Legislativa o “Congresillo” gobiernos regionales, gobiernos municipales, Asamblea Nacional, todos los demás poderes públicos, incluso la defensoría del pueblo y demás del Poder Ciudadano) y disponiendo de enormes recursos financieros y de una legislación favorable y del poder para dictarla y que, actualmente, no existan muestras definitivas, definitivamente convincentes para una inmensa y creciente mayoría, de la supremacía incuestionable de la organización socialista de la sociedad frente a la organización capitalista. Que todavía, la mayoría sea precaria y que más bien tiende a disminuir, mientras se amplía el campo de los incrédulos ( con razón o sin ella) y de la oposición de derecha.

No se corrige con simplezas

Muchas cosas pasan en Venezuela que deben ser objeto de análisis y que no pueden ser despachadas con simplezas y radicalismo verbales insustanciales, Muchas cosas tienen que cambiar para que esta experiencia no se frustre definitivamente. Las experiencias de Cuba, aquí cerca; de Rusia, la Europa Oriental, China, Vietnam, Corea del Norte, incluso de Chile; son particulares que deben ser analizadas en su contexto histórico y geopolítico y conforme a sus características específicas, es decir, en las condiciones de la formación económico-social concreta que constituye cada uno de esos países en su singularidad, tal como lo define la ciencia social y política.

De allí que muchos piensen en la necesidad de una oposición revolucionaria que conduzca a corregir los graves errores cometidos.

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