viernes, 22 de enero de 2010

Latinoamérica VI: De la reforma a la revolución

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Durante el 2009 los gobiernos reformistas de Sudamérica ganaron la partida. Se afianzaron en batallas contra la derecha, sostenidas en la movilización popular. Los intentos golpistas del Oriente boliviano fueron demolidos, la agresión ensayada por Colombia contra Ecuador fue neutralizada y las campañas destituyentes no prosperaron en Venezuela.

Logros y desafíos

A principio del año Chávez logró una nueva victoria electoral, que incluyó la recuperación de los votantes que se abstuvieron en el comicio anterior. Con este triunfo el oficialismo acumuló desde 1988 quince éxitos electorales y varios récords en la reducción de la abstención. También Correa consiguió aplastar a sus adversarios en las urnas. Obtuvo cinco victorias sucesivas desde el 2006 y conquistó plena mayoría en 20 de las 24 provincias.

Pero el dato más llamativo ha sido la victoria Evo. Derrotó primero en la calle la sublevación fascista de Pando, neutralizó luego las maniobras en el Parlamento para distorsionar las leyes electorales y finalmente arrasó en los comicios. Es el primer presidente del convulsionado Altiplano que logra triunfos sucesivos, mejorando su votación anterior e imponiendo una representación abrumadora en las dos cámaras. Le arrebató varios bastiones a la oposición en localidades que habían sostenido al golpismo y conquistó el apoyo de la clase media que rechazaba su figura. (1)

Los resultados alcanzados por los tres gobiernos reformistas desmienten los pronósticos de desplome que difundió el establishment, confundiendo sus propios deseos con la realidad. La intervención activa de las masas permitió, hasta ahora, remontar las conspiraciones de la derecha.

Algunos cínicos afirman que este tipo de afianzamiento es compartido en la región por administraciones de todos los colores políticos. Señalan que el oficialismo de cualquier vertiente cuenta con mayores recursos que la oposición, para renovar su manejo del poder. Pero si esa capacidad para reciclarse desde arriba fuera tan imbatible, no habría lugar para la alternancia de los partidos.

Esa caracterización iguala, además, en forma errónea a todos los presidentes, cómo si fuera lo mismo actuar al servicio de los poderosos, que gobernar en conflicto con el verdadero poder. Mientras que todas las presidencias derechistas y centroizquierdistas sintonizan con los dueños de la economía, en Venezuela y Bolivia (y en menor medida en Ecuador) predomina una tensión constante con la clase capitalista.

Esos tres gobiernos han desarrollado, además, una estrategia regional antiimperialista en torno al ALBA, que surgió como proyecto de intercambio comercial solidario opuesto al ALCA y diferenciado del MERCOSUR. Pero se ha consolidado como una referencia radical, alejada de la convergencia que ensaya la centroizquierda con el FMI y el G 20.

El nuevo eje geopolítico forjado junto a Cuba incluye, además, a ciertos gobiernos centroamericanos y es sostenido por numerosos movimientos sociales. Esta configuración potencia la autoridad del ALBA y su política de respuestas frontales a la contraofensiva derechista. Ante el golpe de Honduras y la militarización de Colombia, este alineamiento formuló una denuncia contundente de la complicidad estadounidense. Propuso también iniciativas de acción concretas (congelamiento de las relaciones con Colombia, denuncia de los pactos militares), que fueron bloqueadas por los restantes mandatarios de UNASUR.

El ALBA ha trabajado en varios proyectos para erigir una arquitectura financiera regional autónoma, con mecanismos de protección frente a la crisis. Promueve una moneda regional (Sucre) para comenzar a emancipar a la región de la dependencia del dólar. También propone la inmediata puesta en marcha del Banco del Sur, contra las dilaciones que impuso Brasil (para evitar la aparición de una entidad rival del BNDES). Aunque Lula aceptó ciertos criterios de funcionamiento igualitario para ese Banco ha limitado su financiación. También obstaculiza su desenvolvimiento para proyectos cooperativos, comunitarios y sociales o su acción como precedente de un fondo de estabilización monetaria de toda la zona.

El ALBA ha intentado sortear esta oposición creando su propio banco. En la última cumbre de este organismo (octubre pasado) se acordó, avanzar en un sistema monetario de intercambio y en nuevos tratados comerciales, asentados en una empresa común de exportación e importación. (2)

Estas iniciativas confirman el perfil diferenciado de gobiernos reformistas, orientados a la asociación con Cuba. Durante el 2009 la isla fue duramente afectada por la crisis global (caída del turismo, reducción del precio del níquel, menor demanda de cigarros) y una fuerte secuencia de huracanes, que acentuó las dificultades de la producción alimenticia. La solidaridad de Venezuela en el suministro de petróleo ha contribuido decisivamente a situar estos impactos, muy lejos del dramatismo vivido en 1992-94.

Congelamiento o radicalización

El afianzamiento de un polo radical acentúa las disyuntivas que enfrentan esos procesos. Los gobiernos antiimperialistas pueden avanzar hacia rupturas revolucionarias o consolidar la estabilización del capitalismo de estado. Estas dos perspectivas antagónicas están simbolizados en la historia latinoamericana por el curso seguido por las revoluciones cubana y mexicana.

En el primer caso se consumó una acelerada evolución socialista, que permitió desenvolver profundas transformaciones y mejorar significativamente (durante un largo período inicial) el nivel de vida popular. En el segundo país prevaleció el congelamiento de las reformas y la creación de una nueva capa de opresores desde la cúspide del estado.

Los pasos necesarios para recrear el avance cubano y evitar la regresión mexicana no se están adoptando en ninguno de los tres países sudamericanos. En Venezuela, las confrontaciones recientes con la derecha (ley educativa, medios de comunicación, nacionalizaciones) se implementaron sin crear los mecanismos requeridos para profundizar el protagonismo popular y la democratización política. El control desde arriba del partido oficialista PSUV, la manipulación de dirigentes y los obstáculos al control obrero ilustran estas restricciones.

Estos problemas fueron abiertamente planteados a mitad de año, en un importante encuentro de las vertientes de izquierda del proceso bolivariano. En ese cónclave se cuestionó la falta de respuestas a las demandas de los movimientos sociales, los manejos verticales en el aparato estatal y el papel de los asesores ministeriales carentes de compromiso revolucionario. También se resaltó el fracaso de la audiencia de los medios de comunicación públicos, las indefiniciones del socialismo del siglo XXI y la continuada desigualdad social. La reducida tolerancia inicial a estas objeciones fue posteriormente reemplazada por un reconocimiento implícito de este llamado de atención. (3)

En Bolivia se ha creado un contexto muy propicio para introducir el giro revolucionario. El aplastamiento de la escala putchista durante el 2008 y la espectacular victoria electoral del 2009 han abierto todos los espacios para gestar este avance. Impera una situación radicalmente inversa a la existente durante el último ensayo reformista de 1985, cuándo la vanguardia minera fue derrotada por la derecha. Sin embargo, hasta ahora no hay indicios de aprovechamiento de este repliegue de la reacción, para comenzar la remoción del capitalismo.

La primera condición para avanzar por este camino es profundizar las transformaciones sociales. Este rumbo es abiertamente rechazado por quienes atribuyen el afianzamiento de Evo a las concesiones otorgadas a la oposición en el Parlamento. No registran que la clave de los logros actuales fue la dinámica inversa de movilizaciones, que desgastaron a la derecha y forjaron una alianza de los oprimidos de la ciudad y el campo. (4)

El gran problema actual son los instrumentos para continuar esta acción. El partido oficialista MAS permitió conquistar una nueva Constitución, que ahora debe reglamentarse. Pero cada vez existen más síntomas de mutación de esa organización, que surgió de los sindicatos en lucha y ahora aglutina a pequeños propietarios rurales y urbanos, articulados en torno a una capa de funcionarios.

Es evidente, además, que el gran obstáculo para comenzar una transición al socialismo es la convicción en este horizonte. Por un lado se multiplican los llamados oficiales a forjar esa sociedad, pero al mismo tiempo persiste la estrategia de erigir el “capitalismo andino-amazónico”.

Este proyecto es irrealizable en la forma en que fue concebido. Un proceso de acumulación local estrechamente conectado con el mercado mundial no es compatible con las modalidades de equidad de la estructura indígena. El desarrollo capitalista tiende a ensanchar las brechas sociales y a corroer esa vieja conformación. Sólo un proceso socialista podría asimilar ese legado, desenvolviendo un proceso de industrialización que reduzca en forma progresiva la desigualdad.

Los mismos dilemas se procesan en Ecuador, a la hora de evaluar los nuevos pasos de la “revolución ciudadana”. Los tres años de este cambio han permitido logros sustanciales, que se sintetizan en el texto de la nueva Constitución. Esta carta incluye el carácter plurinacional del estado, prohibe a los financistas el manejo de los medios de comunicación, introduce la revocatoria de los mandatos, limita la especulación con el endeudamiento público e impide la socialización estatal de las deudas privadas.

Pero en el ejercicio del gobierno se adoptan medidas que chocan con estas normas. El ejemplo más contundente de esta contradicción ha sido el aval oficial a inversiones transnacionales destinadas a explotar los recursos naturales. Esta decisión suscitó un violento choque con el movimiento indigenista. También el decreto presidencial que otorga a las misiones católicas atributos de evangelización, viola la separación de la iglesia y el estado que establece la Constitución. El trasfondo de estas tensiones es la composición de un gobierno que propone ideas radicales, pero opera con funcionarios comprometidos con los intereses del capital. (5)

Estas ambivalencias del nacionalismo radical se han verificado también en Honduras. La inesperada transformación de un gobernante clásico como Zelaya en participe del eje latinoamericano antiimperialista fue un contundente ejemplo del enorme impacto continental, que ha generado la existencia del ALBA.

La aceptación de las ofertas petroleras venezolanas desencadenó conflictos con Shell y Texaco, que indujeron al golpe de estado. Pero el giro de Zelaya no respondió sólo a un estímulo exterior. Estuvo directamente influido por el fuerte predicamento que lograron los movimientos sociales, al cabo de una férrea lucha contra el TLC y la depredación que realizan las transnacionales.

No es la primera vez en la historia latinoamericana que un presidente o líder militar radicaliza su acción, en un choque con la oligarquía o el imperialismo. Ya ocurrió en Santo Domingo (Camaño), en Perú (Velazco Alvarado) o en Bolivia (Juan José Torres). Pero también existen mayores precedentes de vacilaciones, compromisos con las clases dominantes y frustraciones de la resistencia popular. Zelaya ha oscilado entre ambos antecedentes.

Por un lado se mantuvo firme en la denuncia de la dictadura, en medidas de acción (como el retorno al país) y en el llamado a la insurrección. Por otra parte, pospuso varias veces ese regreso y se sumó al juego de distracciones y maniobras dilatorias que manejó Hillary Clinton. En esta oscilación llegó a aceptar un acuerdo que avalaba el fraudulento proceso electoral, a cambio de retomar formalmente la presidencia por poco tiempo. Estas vacilaciones debilitaron la heroica resistencia popular contra el golpe y facilitaron las maniobras que realizó la dictadura para sortear el aislamiento diplomático internacional. (6)

Resistencias y rebeliones

Los desenlaces políticos de América Latina dependen principalmente de los resultados que alcancen las luchas sociales. Estas acciones contribuyeron, especialmente en Bolivia, Ecuador, Venezuela y Argentina, a revertir la secuencia de derrotas populares en que se asienta el neoliberalismo.

En esos países se registraron levantamientos que enarbolaron reclamos coincidentes de anulación de las privatizaciones, nacionalización de los recursos naturales y democratización de la vida política. Esas demandas se mantienen como ejes centrales de la resistencia popular. Esta lucha combina actualmente novedosas formas de protagonismo social (indígenas, jóvenes, mujeres) con una acumulación de las experiencias procesadas durante todo el siglo XX. (7)

En la coyuntura del 2008-09 no se han repetido las revueltas generalizadas de los años anteriores. Frente al shock creado por la crisis financiera global predominó una reacción acotada, afín al tipo de respuestas observadas en otros puntos del planeta. Además, los gobiernos latinoamericanos recurrieron con celeridad a fuertes gastos públicos, para evitar la reiteración de las sublevaciones que suscitaron los quebrantos bancarios y el caos inflacionario de 1999-2003.

Durante el año se registraron igualmente algunas acciones populares de envergadura frente al ajuste inicial que desató la crisis. Los levantamientos que conmovieron a dos islas del Caribe (Guadalupe y Martinica) fueron muy representativos de esta reacción. Pero en general, la lucha social no tuvo un detonante único, ni respondió directamente a la eclosión global. Un cúmulo de motivaciones desencadenó estos movimientos.

En Perú, los indígenas doblegaron con una extraordinaria resistencia el intento gubernamental de confiscar tierras. En otros países resurgieron las movilizaciones sociales de los asalariados. Unas 200 marchas se concretaron en la ciudad de México y otras 440 conmovieron a Buenos Aires. La batalla de los electricistas en el primer caso y de los obreros de la alimentación o el subte en el segundo, sacudieron la vida social de estas capitales. La furibunda ira que transmiten las crónicas derechistas es un termómetro del impacto que han suscitado estas acciones entre los opresores. (8)

Pero la mayor sorpresa del año ha sido la resistencia casi insurreccional que presentaron los oprimidos de Honduras al golpe derechista. Esta reacción no estaba en los cálculos de nadie, ni era esperada en un país que operó durante décadas como plataforma centroamericana del imperialismo. Basta observar el balance de la represión para notar cuán heroica ha sido esta lucha. Hasta ahora se computan 21 asesinatos, 4000 casos de violaciones de derechos humanos y 120 presos políticos, rigurosamente ocultados por todos los voceros de la “prensa libre”.

Durante 100 días de batalla contra el golpe, la respuesta popular alcanzó picos de polarización política y confrontación social que situaron esa rebelión en un plano próximo a los cuatro levantamientos sudamericanos de la última década. La Coordinadora Nacional de la Resistencia se convirtió en un centro organizador de esta acción, a partir del gran protagonismo que tuvieron los sectores sociales de vanguardia de la docencia, el campesinado y los sindicatos clasistas. (9)

Planteos estratégicos

En este marco de reacciones populares muy variadas pero persistentes, las discusiones de proyectos políticos de la izquierda han recuperado interés. La batalla frontal contra las administraciones derechistas y pronorteamericanas de Uribe, Calderón o Alan García es una coincidente prioridad. Pero este acuerdo no se extiende a otros terrenos.

Muchos pensadores sostienen que existe una sola línea divisoria en la zona, que separa a la derecha de los restantes gobiernos. Colocan a Lula y a Chávez en un terreno común y distinguen únicamente a los defensores del libre comercio de los partidarios de la integración regional. Convocan a desenvolver políticas comunes de regulación del capital financiero y promoción del mercado interno. Este enfoque cuestiona las iniciativas autónomas de los movimientos sociales que afectan a los gobiernos de centroizquierda, estimando que favorecen a la derecha. Esta postura también considera inexorable apostar a algún sendero de capitalismo más benévolo.

Pero con esta actitud se termina justificando las medidas que relegan las demandas populares, a favor de beneficios que reciben los dominadores. Este curso prevalece actualmente en Brasil, Argentina o Uruguay y se basa en priorizar los subsidios a las empresas a cualquier mejora de los salarios.

Esta visión postula, además, una falsa disyuntiva entre el amoldamiento al status quo y la aceptación de restauraciones conservadoras más adversas. Olvida que la elección entre lo malo y lo peor sólo conduce al desencanto y a la pérdida de credibilidad popular. Cuándo los sectores más esperanzados observan esta ausencia de alternativas frente a la creciente desigualdad se desmoralizan y toman distancia de la acción política.

En muchas ocasiones este escepticismo es la principal causa del retorno electoral de la derecha. Frente a la primacía de distintas variantes de un mismo patrón dominante, no sorprende que los derechistas consecuentes atraigan más votantes, que sus imitadores social-liberales. Este sostén de los conservadores se ha convertido en una vía de sanción al incumplimiento de las promesas de cambios pausados. Una involución de este tipo se vislumbra actualmente en Chile.

La resignación ante el status quo también conduce a otro resultado: la estabilización conservadora de gobiernos centroizquerdistas, que se verifica en Brasil. Esta administración desenvuelve una política exterior más autónoma, pero es completamente ajena al nacionalismo popular, que históricamente combinó en América Latina acciones antiimperialistas, mejoras sociales y fuerte participación de las masas.

Ciertos autores no registran ningún inconveniente serio en la “buena administración del capitalismo” que desenvuelve Lula. Consideran que este manejo motiva el despechado resentimiento de la derecha, en un marco de bajo nivel de conciencia de los oprimidos. (10)

Pero una acertada gestión del capitalismo solo es auspiciosa para los poderosos y genera invariables tormentos para los trabajadores. Los asalariados no generan los padecimientos que soportan, ni son culpables de sus elecciones políticas. Esta responsabilidad recae sobre los dirigentes, funcionarios e ideólogos, que justifican la perpetuación de la dominación burguesa, atraídos por las rencillas políticas del momento. Ciertamente Lula proviene del campo popular y sus adversarios actuales del riñón de la burguesía, pero también Obama se forjó en la adversidad racial y ahora sostiene sin ningún remordimiento al estado imperial.

Ciertos analistas suelen presentar el curso centroizquierdista sudamericano como un beneficio internacional para los gobiernos radicales de Venezuela, Bolivia o Ecuador. Pero olvidan que las alianzas diplomáticas establecidas por los presidentes “progresistas” con estas administraciones apuntan a reforzar negocios de distintos grupos dominantes y a bloquear la radicalización de los procesos más avanzados de la región. En lugar de favorecer rupturas anticapitalistas apuntalan a las “boliburguesías” de cada país.

En el pasado, esta estrategia era justificada como un desvío necesario para arribar al socialismo por un camino de etapas prolongadas. Pero en la actualidad este argumento sólo aparece en forma ocasional, ya que se ha tornado intuitivamente insostenible. Salta a la vista que la promoción neodesarrollista del capitalismo, no guarda ninguna relación con la construcción de una sociedad igualitaria.

La aprobación acrítica de los gobiernos de centroizquierda frecuentemente suscita en la región, reacciones simétricas de cuestionamiento ciego a todas las administraciones, cómo si fueran equivalentes. En estos casos se objeta la política de Lula o Kirchner, con el mismo parámetro que se enjuicia a Chávez, Evo o Correa. Todos los mandatarios quedan ubicados en un mismo campo burgués, al ser denunciados cómo variantes de este sistema de dominación.

Esta visión es claramente dogmática. Ignora las diferencias cualitativas que separan un ensayo reformista de la simple perpetuación del orden vigente. Tampoco registra la importancia de las confrontaciones que oponen a los gobiernos radicales con el imperialismo. Este tipo de choque ha sido históricamente el motor de los procesos revolucionarios en América Latina. Desconocer esta dinámica conduce al aislamiento, la impotencia y la incapacidad para fusionar la acción militante con la experiencia de las masas, para desenvolver la conciencia socialista.

Las posturas dogmáticas son estériles, ya que desvalorizan las mediaciones requeridas para lograr el objetivo socialista. En los casos más extremos se alinean con la derecha por simple repetición de los argumentos elitistas o por abstención ante las confrontaciones en juego. Un ejemplo de este neutralismo son las posturas de neutralidad en las batallas electorales contra la oligarquía de Venezuela, Ecuador o Bolivia.

Las reelecciones presidenciales -que han estado a veces en el centro de estas confrontaciones- han sido habitualmente cuestionadas con los mismos argumentos de derecha liberal. Se objeta la prorroga de los mandatos, cómo si fuera un principio constitucional intocable y de mayor gravitación que la participación popular en un choque con las fuerzas reaccionarias. (11)

Una reformulación socialista

Es importante diferenciar a los gobiernos radicales y de centroizquierda para trazar estrategias de construcción de un proyecto socialista. La distinción permite motorizar políticas de radicalización, igualmente opuestas a la resignación y al sectarismo. Al reconocer los rasgos progresivos que singularizan a los gobiernos reformistas se puede batallar por un rumbo de ruptura con el capitalismo, a partir de la acción independiente de los movimientos sociales.

Esta estrategia implica alentar medidas de protección a los pueblos y sanción a los poderosos, para evitar que los desbarajustes provocados por el capitalismo sean solventados por las víctimas de este sistema. Estas acciones incluyen iniciativas que impidan los despidos, garanticen los ingresos mínimos y refuercen los gastos sociales. Son iniciativas que apuntan a la nacionalización efectiva de los sistemas financieros, la revisión del pago de las deudas públicas y la recuperación efectiva del control de los recursos naturales.

Lo importante es convertir las definiciones formales de las nuevas constituciones, en hechos palpables de la vida cotidiana. Un paso en esta dirección podría ser la proyección de esos logros a escala regional, mediante la conformación de un parlamento latinoamericano elegido por sufragio universal y surgido de la acción popular.

La convergencia popular que debe construirse al servicio de las mayorías es muy distinta a los programas de integración financiera o comercial, que promueven las clases dominantes. El embrión actual de la primera meta es el ALBA, actuando en coordinación con distintos movimientos sociales. Esta entidad podría convertirse en la referencia zonal de una batalla antiimperialista, en contraposición al afianzamiento del status quo, que prevalece en los encuentros de UNASUR.

Algunos críticos cuestionan esta estrategia, considerando que es inviable cualquier acción que supere al neodesarrollismo propiciado por el MERCOSUR. (12) Pero la experiencia regional ha demostrado una y otra vez, cuán paralizante es ese conformismo para el logro de los anhelos populares. Incluso para alcanzar reformas sociales básicas hay que bregar por una sociedad igualitaria. Sólo una perspectiva de transformaciones radicales genera temor entre los poderosos y consiguientes logros sociales.

La política de radicalización es a veces descalificada por los críticos de la “mitología militante” y de las “utopías sentimentales”. (13) Estas objeciones reproducen el escepticismo estéril que ganó terreno durante el auge del neoliberalismo. Es una postura que actualmente choca con los ideales de lucha social recuperados por la juventud. En general, el espíritu descreído pierde encanto cuándo reaparece la resistencia popular. En esas circunstancias se verifica que la burla y cinismo sólo encubre resignación frente a la opresión.

El resurgimiento de la esperanza transformadora es el dato clave de la realidad latinoamericana. Esa expectativa explica el lugar central que ocupó la región en la batalla contra el neoliberalismo durante la última década. Es un estado de ánimo colectivo, que podría evolucionar hacia un liderazgo de proyectos anticapitalistas. El pilar subyacente de este impulso es la tradición de convergencia del nacionalismo revolucionario con el socialismo, que se forjó a partir de la revolución cubana

Este acervo determina, también, una incidencia directa de los desenlaces actuales sobre el futuro de Cuba. El giro político de la región puso fin al duro aislamiento que sufrió la isla durante los años 90, pero ha puesto en discusión dos alternativas totalmente opuestas para los próximos años.

Los defensores del regionalismo capitalista proclaman abiertamente que Cuba debe sumarse a este eje, renunciado al anhelo de gestar una sociedad comunista. En el polo opuesto se ubica el variado espectro de partidarios de la revolución, que reivindican su vigencia y promueven caminos de profundización, democratización y renovación socialista. (14)

La batalla entre estos dos cursos antagónicos es una problemática latinoamericana y no sólo cubana. Es evidente que el avance o fracaso de los proyectos radicales en el conjunto del continente contribuirá a inclinar la balanza, a favor de uno u otro bando dentro de la isla.

La respuesta positiva a este conflicto es la recreación de un proyecto socialista a escala regional, que se adapte a los cambios del siglo XXI. La crisis global ha erosionado muchas fantasías sobre las virtudes del capitalismo, pero todavía no se vislumbran los contornos del proyecto alternativo. Hay muchas ideas, pero pocas definiciones sobre los senderos de una transición socialista, que presenta en la actualidad una inédita dimensión ambiental. La necesidad de proteger el planeta de la destructiva corrosión que impone la competencia por el beneficio se ha tornado prioritaria.

Desde el eje del ALBA puede cobrar forma un planteo eco-socialista de alcance global asentado en dos pilares: la denuncia frontal de las raíces capitalistas que presenta la crisis climática actual y las tradiciones regionales de protección de la “madre tierra”. Es un buen momento para encarar este nuevo desafío.

Ver también:

Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Notas:
1) Ver: Stefanoni Pablo, “Evo, arriba”, Clarín, 2-12-09, “Se abre una nueva etapa”, Clarín, 6-12-09, “Una hegemonía con riesgos en el futuro”, Clarín, 7-12-09. Borón Atilio, “¿Por qué ganó Evo?”, Página 12, 7-12-09.
2) Ver: Páez Pérez Pedro, “Lo peor de la crisis todavía está por venir”, Página 12, 1-11-09.
3) CEDICE, Jornadas de reflexión: “Intelectuales, democracia y socialismo”, Centro Internacional Mirandawww.aporrea.org/medios/12-6-2009.
4) Toer postula primera tesis y Almeyra la segunda Toer Mario, “Con sabiduría y una ayudita de los amigos”, Página 12, 7-12-09. Almeyra Guillermo, “Bolivia: El nuevo desafío”. www.jornada.unam.mx 13-12- 2009.
5) Un interesante enfoque plantea: Acosta Alberto. “A los tres años de gobierno de la revolución ciudadana”, 7-1-10, www.facebook.com
6) Dos balances completamente opuestos plantean: Puricelli, Gabriel, “Mel aguantó, Lula empujó”, www.pagina12.com.ar/ 31-10-09. Toer Mario, “Tiempos que merecen ser vividos”, www.pagina12.com.ar/ 31-10-09 y Roberto Sáenz, “Honduras luego de la llegada de Zelaya”, Socialismo o Barbarie.correosemanal.blogspot.com, 28/09/09.
7) Ver: Regalado Roberto, “América Latina: No se trata de proceso lineal”, ALAI, 19-8-09.
8) Un clásico exponente de esta furia es: Oppenheimer Andrés, “La cultura de la ilegalidad en la región”, La Nación, 18-11-09.
9) Boron Atilio, “El principio del fin” ALAI 22, 9-09. Roberto Saénz, “Honduras luego de la llegada de Zelaya”, www.socialismo-o-barbarie.org, 27-12-09. Hernández Luis, “La conversión de Manuel Zelaya”, www.pensamientocritico, 11-7- 2009.
10) Pomar Walter, “2009: a direita em desespero”, Correio da Cidadania, Sao Paulo, 27-12-09.
11) Dos acertadas posturas en esta discusión en: Guerrero Modesto, “El dilema histórico de la revolución bolivariana”, Página 12,17-2-09. Boron Atilio, “Reelecciones buenas y malas”, Página 12, 27-1-09.
12) Rogalski Michel, “Voies d´Amerique Latine”, Tribune Libre, 23-10-07.
13) Saint Upery Marc, “Revue des Livres”, n 9, revuedeslivres.net/articles, 30/10/2009.
14) Un exponente del primer enfoque es Laclau y del segundo Almeyra. Laclau Ernesto, “Los regímenes populares latinoamericanos están muy bien instalados en el poder”, Clarín, 10-5-09. Almeyra Guillermo, “Permítanme discrepar”, www.jornada.unam.mx 2009.

Foto: Bolivia - Militares y civiles desfilan juntos con motivo del Día de las Fuerzas Armadas (7 de agosto) en Santa Cruz, durante un acto presidido por el presidente Evo Morales Aymá. / Autor: Noah Friedman – ABI

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Elecciones en Chile: El original y la copia

Atilio A. Boron

Para la Concertación el triunfo de la derecha (en realidad, de su variante más virulenta: la pinochetista) en las elecciones presidenciales chilenas podría considerarse como un ejemplo más de una “crónica de una muerte anunciada”.

La progresiva asimilación del legado ideológico de la dictadura militar por los principales cuadros de la alianza democristiana-socialista hizo que la diferenciación entre la Concertación y los herederos políticos del régimen militar: Renovación Nacional (su ala “moderada”, si es que un “pinochetismo moderado” puede ser otra cosa que un oxímoron) y la Unión Demócrata Independiente, sus batallones más cavernícolas, fuera desvaneciéndose hasta tornarse imperceptibles para el electorado. Fernando Henrique Cardoso -mejor sociólogo que presidente- gustaba repetirle a sus alumnos que “a la larga, los pueblos siempre van a preferir el original a la copia.” Y tenía razón. En este caso, el original era el pinochetismo y su heredero: Sebastián Piñera; la Concertación y su inverosímil candidato, la copia.

¿Constituye esto una injusta exageración? Para nada. Oigamos lo que decía Alejandro Foxley, quien entre 1990 y 1994 se desempeñó como Ministro de Hacienda del gobierno de Patricio Aylwin, ni bien inaugurada la “transición democrática”. En ese cargo Foxley se esmeró en preservar y profundizar el rumbo económico impreso por la dictadura. Senador por la Democracia Cristiana entre 1998 y 2006 y Ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Michelle Bachelet entre el 2006 y el 2009, toda su actuación pública estuvo marcada por una incondicional sumisión a las orientaciones establecidas por Washington y sus representantes locales en Chile. Este altísimo personero de la Concertación declaraba en Mayo del 2000 que “Pinochet realizó una transformación, sobre todo en la economía chilena, la más importante que ha habido en este siglo. Tuvo el mérito de anticiparse al proceso de globalización... Hay que reconocer su capacidad visionaria (para) abrir la economía al mundo, descentralizar, desregular, etc. Esa es una contribución histórica que va perdurar por muchas décadas en Chile... Además, ha pasado el test de lo que significa hacer historia, pues terminó cambiando el modo de vida de todos los chilenos para bien, no para mal. Eso es lo que yo creo, y eso sitúa a Pinochet en la historia de Chile en un alto lugar”. ¡Pinochet visionario, Pinochet creador del Chile moderno, Pinochet cambiando a Chile, para bien! Los horrores del pinochetismo con su secuela de miles de muertos, desaparecidos, torturados, asesinados, las libertades conculcadas, el terrorismo de estado y la violación sistemática de los derechos humanos: todo es mañosamente invisibilizado en la sofistería del tecnócrata “progresista”. Con dirigencias que sostenían un discurso como este (que muchos compartían si bien pocos se atrevían a manifestar con tanto descaro) y con políticos que, en mucho casos, fueron abiertamente golpistas y facilitadores del zarpazo que perpetraría Pinochet en 1973 (cosa que algunos parecen haber olvidado), ¿podía la Concertación ser creíble como una alternativa superadora del pinochetismo? En realidad, lo que habría que encontrar es la razón por la cual la ciudadanía chilena no se decidió mucho antes a sustituir la copia por el original.

Pero la continuidad entre el pinochetismo y sus sucesores “democráticos” no se verifica tan sólo en la admiración, abierta o vergonzante, por la obra y el legado histórico de Pinochet. También se demuestra en las políticas económicas “pro-mercado” y “pro-inversión” (y, por lo tanto, “anti-justicia y equidad”) implementadas por la Concertación a lo largo de dos décadas y en el supersticioso respeto por la Constitución de 1980, una obra maestra del autoritarismo y formidable barrera contra cualquier pretensión seria de democratizar la vida política chilena. En sus treinta años de vida ese cuerpo constitucional sólo experimentó reformas marginales, la más importante de las cuales fue la reducción del mandato presidencial a cuatro años y la imposibilidad de una inmediata re-elección. Pero la camisa de fuerza que esclerotizó un sistema partidario que en las elecciones del pasado domingo terminó de morir, el régimen binominal, permaneció incólume al igual que las escandalosas prerrogativas de unas fuerzas armadas que, aún hoy, distan mucho de estar supeditadas al poder civil. Esa Constitución hace que Chile incurra en un exorbitante gasto militar, varias veces superior, por ejemplo, al de Venezuela, cuya cuantía desvela los sueños de la Secretaria de Estado Hillary Clinton.

Con el triunfo de Piñera el sistema partidario urdido por el régimen pinochetista fue herido de muerte. La implosión de la Concertación parece ser su destino inexorable, y con ello el fin de su espurio bipartidismo. Una parte importante de la democracia cristiana se acercará al nuevo gobierno mientras que otro sector procurará encontrar un difícil y poco promisorio camino propio. No muy diferente son las perspectivas que enfrenta el socialismo chileno, escindido entre un sector mayoritario que adhirió sin reservas al neoliberalismo y otro, muy minoritario, que aún conserva una cierta fidelidad al noble legado de Salvador Allende, que debe estar revolcándose en su tumba al ver lo que hicieron sus supuestos herederos políticos. El futuro del PS no parece ser muy distinto al que tuvo en su momento el Partido Radical chileno, poderoso en los años treintas y cuarentas para luego languidecer hasta su completa irrelevancia. Veinte años de gobiernos “progresistas” no fueron suficientes para consolidar un bloque histórico alternativo, pero lograron unificar a una derecha que ahora se enseñorea de la vida política del país, completando exitosamente un tránsito desde el predominio económico-financiero -fomentado por las políticas económicas de sus predecesores en La Moneda- hacia la preeminencia política.

La supremacía derechista se verá facilitada por la descomposición del polo del “centro-izquierda” y su atomización en varios partidos, ninguno de los cuales, al menos hoy, tendría condiciones de desafiar la hegemonía de la derecha. Queda por verse de que forma reaccionará el heterogéneo espacio político que se encolumnó tras la candidatura de Marco Enríquez Ominami, cuyo desempeño en la primera vuelta electoral barrió con todos los pronósticos alcanzando un notable 21 por ciento de los votos, principalmente de los jóvenes. Un dato nada menor que habla con elocuencia de la frustración ciudadana es el desinterés por la política de los jóvenes: se calcula que unos tres millones y medio de ellos no se registraron para votar, desalentados por la despolitización que la Concertación promovía en la gestión de los asuntos públicos. De haberlo hecho, los resultados del pasado domingo bien podrían haber sido diferentes, pero esto ya es un ejercicio contrafactual que no viene al caso proseguir aquí. A guisa de ejemplo: en el rico distrito de Las Condes se registró para votar algo más del cincuenta por ciento de los jóvenes entre 18 y 19 años. En cambio, en la comuna obrera de La Pintana sólo 300 de los más de 8.000 jóvenes que allí viven hicieron lo propio, es decir, poco más del 3 por ciento. En resumen: Chile tiene un electorado envejecido, cada vez más conservador, con pocos jóvenes que, además, sobrerepresentan a los sectores más acomodados de la sociedad chilena.
La derrota de la Concertación pone de manifiesto los límites del llamado “progresismo”, una suerte de tercera vía que habiendo fracasado estruendosamente en Europa –sobre todo en el Reino Unido y Alemania- procuró, sin éxito, tener mejor suerte en América Latina. Lo que caracteriza a los gobiernos de ese signo político es su incondicional sometimiento ante las fuerzas del mercado y la debilidad de su vocación reformista, carente de la osadía necesaria para traspasar las fronteras trazadas por el capitalismo neoliberal. Una de las claves para entender las desventuras electorales del centro-izquierda en esta parte del mundo la ofrece la dispar fortuna que la separa de los gobiernos que emprendieron con decisión el camino de las reformas -sociales, económicas e institucionales- como Venezuela, Bolivia y Ecuador. Mientras que éstos parecen ser máquinas imparables de ganar elecciones por cifras abrumadoras, en Chile el progresismo ha sido derrotado al paso que en la Argentina y Brasil se enfrenta a la eventualidad de ser desalojado del poder en los próximos recambios presidenciales. Conclusión: si un gobierno quiere ser ratificado en las urnas el camino más seguro es avanzar sin dilaciones ni titubeos por el camino de las reformas y, de ese modo, cristalizar una base social de apoyo popular que le permita triunfar en las contiendas electorales. Quienes no estén dispuestos a seguir este curso de acción pavimentan con su claudicación el camino para la restauración de la derecha.

Una última consideración: la derrota de la Concertación gravitará y mucho en el escenario sudamericano. Las cosas se pondrán más difíciles para los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba; la ampliación del MERCOSUR con la plena incorporación de Venezuela sufrirá renovados tropiezos, si bien no de manera directa puesto que Chile no es miembro pleno de ese acuerdo; y con el triunfo de Piñera el bloque derechista controla, con la honrosa excepción del Ecuador, todo el flanco del Pacífico latinoamericano. Además, el “efecto demostración” del desenlace electoral chileno podría llegar a ejercer un cierto (y negativo) influjo sobre las elecciones presidenciales de Octubre del 2010 en Brasil y las que tendrán lugar el año siguiente en la Argentina, en ambos casos dando pábulos a los candidatos de la derecha. Por otra parte, la belicista contraofensiva imperial de Estados Unidos (Cuarta Flota, bases militares en Colombia, golpe en Honduras, reconocimiento de las fraudulentas elecciones de ese país, etcétera) contará a partir de marzo con un nuevo aliado, liberado de cualquier compromiso, aunque sea retórico, con el proyecto emancipatorio latinoamericano. Hay que recordar que aún bajo los gobiernos “progres” de la Concertación el papel que éstos desempeñaron fue siempre el de un operador privilegiado de Washington en América del Sur . En la Cumbre de Mar del Plata que culminó con el naufragio del ALCA las voces cantantes a favor de ese acuerdo fueron las de Ricardo Lagos y Vicente Fox, bajo la complacida mirada de George W. Bush. Ahora esa tendencia “aislacionista” -y, en el fondo, anti-latinoamericana- se acentuará aún más, revirtiendo una profunda vocación latinoamericana que Chile supo tener y que bajo la presidencia de Salvador Allende llegó a su apogeo. Pero ese país ha cambiado, “para bien” como lo recordaba el ex Canciller de la Concertación y hoy es el verdadero campeón del neoliberalismo, título ganado entre otras cosas mediante la firma de tratados bilaterales de libre comercio que regulan sus relaciones económicas con más de 70 países.

Desde la época de la dictadura militar el desdén de La Moneda por América Latina ha sido proverbial y continúa hasta el día de hoy. Una muestra rotunda de este desinterés la brinda el hecho de que Chile prefiere importar petróleo desde Nigeria antes que hacerlo desde Venezuela o llegar a un acuerdo con Bolivia. Hace apenas un par de días Sebastián Edwards, uno de los publicistas del neoliberalismo latinoamericano y seguramente futuro consultor del nuevo gobierno, ratificaba la vigencia de la doctrina pinochetista diciendo que “económicamente nuestro futuro está en el mundo y no en América Latina. Debemos dejar de compararnos con nuestros vecinos. América Latina es nuestra geografía; nuestras aspiraciones deben ser llegar a ser como los países de la OCDE.” Por eso los necesarios procesos de integración supranacional actualmente en marcha en América Latina -desde el MERCOSUR hasta la UNASUR, pasando por el Banco del Sur y otras iniciativas semejantes que el imperio invariablemente se ha esmerado en postergar o desbaratar- no habrán de cobrar nuevos bríos con Piñera instalado en La Moneda. Con Frei las cosas no hubieran sido muy diferentes, pero al menos éste tenía un vago compromiso con el electorado que en el caso de su contendor no existe. Lo que hay detrás de Piñera, en cambio, es la rabiosa gritería de sus partidarios celebrando la victoria de su candidato con imágenes y bustos de Pinochet y cánticos exhortando a acabar de una buena vez con los “comunistas” infiltrados en el gobierno de la Concertación. Nada nuevo bajo el sol. La década no podía haber comenzado peor. Más que nunca en tiempos como estos adquiere vigencia, para quienes quieren cambiar un mundo que se ha vuelto insoportable y no solo insostenible, aquel sabio consejo de Gramsci: “pesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad”.

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Ganó la agenda de El Mercurio

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

La Concertación gobernó Chile 20 años, pero fue incapaz de conservar los medios anti-dictadura. Éste no es un reclamo por “prensa de izquierda” sino simples diarios capaces de interpreten a sus votantes que proceden desde el centro a la izquierda. Una vez que Piñera tomé el control de La Nación el 11 de marzo, en Chile no habrá un solo diario dónde debatir y conocer la realidad real.

Una vez puestos en práctica los acuerdos que condujeron a la salida pacífica de la dictadura vía plebiscito SI o NO en 1988, la Concertación procedió a desmontar los medios levantados con generosa ayuda extranjera (incluso desde EEUU), que sirvieron para agitar a las masas que salieron a las calles a acelerar el fin de la dictadura. Cumplido el objetivo, los medios fueron abandonados y cerrados. Desaparecieron los diarios La Época (dirigido a la clase media intelectual) y Fortín Mapocho (destinado al grueso público) y media docena de excelentes revistas.

La Concertación tampoco cuestionó el salvataje de El Mercurio y La Tercera, el duopolio de la prensa chilena, que fueron rescatados de la quiebra con fondos públicos en los estertores de la dictadura. El gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994) hizo la vista gorda, lo mismo Eduardo Frei (1994-200) y Ricardo Lagos (2000-2006). Los diarios de Agustín Edwards y Álvaro Saieh deberían haber pasado al sector público porque estaban severamente endeudados con el Banco del Estado, que dicen es “de todos los chilenos”.

La Concertación tampoco tuvo políticas de comunicación. “La mejor política de comunicaciones es no tener ninguna”, repetía Eugenio Tironi, el asesor comunicacional de Aylwin y Frei. “Nuestra tarea es seducir a los medios”, aseguraba Patricia Politzer, propagandista de Lagos.

La Concertación subvencionó a los grandes medios. El grueso de la publicidad del Estado Chile beneficia a El Mercurio y La Tercera, en desmedro de medios independientes como la revista Punto Final, que libra una batalla de años en los tribunales creados en Chile para “garantizar la libre competencia”.

El Mercurio/La Tercera “muerden la mano que los alimenta” y la Concertación fue “como el sándalo, que perfuma el hacha que lo hiere”. Y así, esos diarios imponen su agenda cotidiana a una clase política ansiosa por aparecer en sus páginas, ganaron las elecciones y hoy rebosan felicidad por el regreso de la extrema derecha. A pesar de todo lo que hizo en beneficio de los grupos económicos, la Concertación nunca les satisfizo del todo.

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El Paraíso terrenal de Haití

Alberto Pinzón Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)
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Cuando Colón en octubre de 1492, describe en su diario de navegación la isla caribeña compartida hoy por Haití y la República Dominicana; dice estar entrando en el Paraíso terrenal: “La Spañola es maravilla. Las sierras y las montañas i las vegas i las campiñas, i las tierras tan hermosas i gruesas para plantar y sembrar, para criar ganados de todas suertes, para edificios de villas i lugares. Los puertos de la mar, aquí no havría crehencia sin vista, i de los ríos muchos i grandes i buenas aguas, los más de los cuales traen Oro. En los árboles i frutos i yerbas hay grandes diferencias de aquéllas de la Juana; en ésta hay muchas especierías i grandes minas de oro i de otros metales…. Poblada con gente muy bella i harto mansa. Gente es muy simplice en armas, como verán Vuestras Altezas de siete que yo hice tomar para les llevar i aprender nuestra habla i volverlos, salvo que Vuestras Altezas cuando mandaren puédenlos todos llevar a Castilla o tenerlos en la misma isla cautivos, porque con cincuenta hombres los tendrán todos sojuzgados i lles harán hacer todo lo que quisieren”. Es la esclavitud en el Capitalismo de la acumulación originaria.

En 1522 es aplastada en los molinos de azúcar de Diego, el hijo del gran almirante Colón, la primera rebelión de esclavos de Nuestra América. Se habían alzado los pocos indios caribes que aún sobrevivían y algunos africanos, que con candela (lo único que poseían) habían iniciado el primer incendio del Paraíso, e inaugurado su ingreso a la terrenal y sangrienta cadena de sistema Colonial del capitalismo mundial, del cual la Corona católica de España no era más que un incómodo intermediario. En 1560 ya se considera extinguida la población, la cultura indígena y se inicia la repoblación con africanos negros.

Cien años después, en 1660, la parte norte del Paraíso de Colón, es una guarida bien fortificada de piratas, filibusteros y bucaneros asociados y comandados por Levasseur, bajo la protección del Rey de Francia Luis XIII, que expropiaban las riquezas extraídas con “sangre y lodo” por los españoles a sus esclavos en la parte oriental de la isla, y trasportaban a los mercados europeos en sus navíos. Desde allí los franceses colonizan la zona occidental de la isla, la que finalmente es entregada por España a Francia en 1697 por el tratado de Ryswick. La parte francesa toma el nombre de Saint-Dominique y su capital se establece fue el actual Cap Haitien, puerto ubicado en el norte del país.

París pobló su colonia con millones de esclavos capturados y encadenados en toda África, y la esclavitud para el mercado mundial transforma paulatinamente el Paraíso colombino en la perla de la corona francesa, mediante una combinación de grandes plantaciones para la exportación, y el tráfico masivo de esclavos con destino a las Colonias inglesas del sur de los Estados Unidos, las islas del Caribe y las posesiones americanas de España y Portugal.

El número de esclavos (500 mil) supera al de blancos en una proporción de más de 20 a 1 y alrededor del 90 por ciento de la población trabajaba esclavizado en las grandes plantaciones. Su origen de muy diversas etnias africanas, costumbres y lenguajes diferentes, las muertes tempranas, el tráfico continuo y las fugas van sedimentando un idioma mezclado que permite la comunicación entre ellos y que los colonos franceses llaman despectivamente “creole”. La palabra cimarrón verdadero cáncer del régimen de la esclavitud Colonial en América, que en antillano significó la flecha que busca la libertad, empieza a conocerse por todas partes y con ella llegan al Paraíso de Colón, los perros mastines europeos adiestrados para cazar esclavos cimarrones.

En 1751 y durante 7 años, el manco Mackandal, un esclavo cimarrón nacido en África, huye a las selvas que aún quedan, desde donde pide a los suyos sublevarse usando venenos para matar a sus amos y sobre todo la candela para quemar las plantaciones. Capturado y ejecutado cruelmente, deja su memoria y especialmente sus tácticas que influirán en los hechos posteriores. Así el Paraíso colombino se va familiarizando con el fuego generalizado, como arma de lucha.

Los hechos de la Revolución Francesa de de 1789, sorprenden no solo a la aristocracia francesa sino a toda la sociedad haitiana. La burguesía colonial esclavista de los grandes propietarios terratenientes exportadores y comerciantes, ansia desde hace años la separación de la Colonia porque Francia ha restringido la trata de negros y prohibido el comercio con otros países, especialmente con las colonias esclavistas inglesas de Norteamérica. Las noticias de la metrópoli, aunque retardadas, finalmente llegan a Haití y en 1790, un grupo de mulatos liderados por Ogé y Chavannes, exigen frente a la Asamblea de Puerto Príncipe la igualdad de los Derechos del Hombre para negros y mulatos. Las autoridades coloniales horrorizadas aplastan a sangre y fuego la manifestación. Sus líderes que habían logrado escapar a la parte española son entregados por los españoles, torturados y ejecutados públicamente con martillazos en la cabeza.

Sin embargo el movimiento llega a la base esclava y un año después (1791) el maestro del Vudú Boukman, dirige en creole una gran rebelión en el norte haitiano, donde no solo matan a todos los blancos sino que incendian las haciendas coloniales. Boukman es derrotado y su cabeza es exhibida, pero el rescoldo de la lucha antiesclavista continúa. La guerra Franco Inglesa de 1793, la decapitación del Rey Luis XVI con la proclamación de la República francesa, más la amenaza de invasión inglesa a Haití; precipitan en 1794 a la Convención Nacional, a declarar abolida la esclavitud en todas las colonias francesas y a iniciar nuevas candeladas en el rico botín apetecido por los enemigos de la Francia revolucionaria.

La parte norte de la isla es ocupada por los ingleses, mientras los españoles ocupan el centro y el sur desde su posesión en Santo Domingo, y los principales dirigentes de la rebelión esclava pasan a luchar por su liberación al lado de los españoles. Uno de ellos es Toussaint L´ouverture, un antiguo liberto de gran capacidad política, quien con la ayuda de Dessalines y Henri Christhophe logra reunir un verdadero ejercito con más de 50.000 soldados. Este nuevo Espartaco, como lo llamaron con sorna los franceses y quien paradójicamente nunca proclama la independencia de Haití, logra hacer retirar a los ingleses a Jamaica, a los españoles a la parte oriental de la isla, enfrenta con éxito el ejército francés, y derrota a los mulatos aliados de los franceses que se habían hecho fuertes en el norte de la isla.

Luego invade la parte española de la isla, quemada y purificada de rebeldías mediante el fuego por el gobernador Antonio de Osorio en 1795 poco antes de ser cedida a Francia en el Tratado de Basilea, y la anexa a Haití liberando a los esclavos de los españoles. A continuación propone un proyecto de Constitución en el cual proclama a la Colonia como parte integral de Francia, pero con un gobierno a su nombre, de amplia autonomía y vitalicio. La Constitución es rechazada por Napoleón quién decide enviar una fuerte expedición militar al mando de su cuñado el general Leclerc, para reconquistar la isla y restablecer la esclavitud. En esta expedición regresan Rigaud y Pétion, los líderes mulatos expulsados por L´ouverture.

L´ouverture y sus generales se repliegan y resisten al ejército Francés con la única arma que poseen, el fuego y la táctica de tierra quemada, sin embargo la superioridad tecnológica del general Leclerc se impone sobre L´ouverture quien debe capitular. Posteriormente es capturado y enviado encadenado a la metrópoli donde muere. Pero el rescoldo de la rebelión soplado por la represión a sangre y fuego del ejército francés, nuevamente se vuelve la llamarada de una verdadera guerra de dos caras (guerra antiesclavista y guerra de liberación) de mulatos y esclavos, liderados a por Pétion, Christophe y Dessalines unidos. La lucha se generaliza contra el ejército francés que ha perdido cerca de 60. 000 soldados y culmina con la capitulación y retiro de las tropas francesas. Finalmente el 1 de enero de 1804, Dessalines un esclavo nacido en una plantación del norte, convertido en el jefe del nuevo Estado proclama en Gonaïves la independencia de la isla quemada, que se convierte así en el primer Estado independiente y negro de América Latina.

Dessalines después de su primer año de mandato se proclama a sí mismo Emperador de Haití con el nombre de Jacques I, y busca inspiración para su gobierno en el Imperio que está naciendo en Francia bajo Napoleón. Los españoles recuperan Santo Domingo, y los generales Christophe y Pétion en el sur occidente planean el asesinato de Dessalines, para después declararse una guerra entre ellos que dura hasta 1810 y divide el país.

Christophe, también un antiguo esclavo, en 1811 establece en el norte el reino de Haití y se proclama como el rey Henri I, mientras en el sur el mulato Alexandre Pétion establece la república de Haití, que en 1816 brinda amplio apoyo en armas y dinero a Simón Bolívar. Pétion acosado por las potencias coloniales europeas y por Estados Unidos, estaba convencido de que sólo la independencia de toda América garantizaría la de Haití. Muerto Pétion en 1818, el general Boyer es electo presidente de la república y cuando el rey Henri I, abandonado por todos sus súbditos se suicida; reconquista el norte del país en 1820 y reunifica la república Haití hasta 1843, cuando lo derroca un golpe militar dado por Rivière-Hérard. Un año después la República Dominicana recuperaría su independencia.

Una republica negra independiente no pude ser bien vista por la república esclavista de los EEUU, que ya inicia su expansión hacia el Oeste americano y el Caribe. Así el presidente norteamericano Thomas Jefferson se niega a reconocer la independencia de Haití, y el Congreso de Estados Unidos cediendo a las presiones de Francia y de España prohíbe el comercio con Haití, añade, uno más, a los bloqueos que embargan a la naciente república negra. Por su parte Francia que nunca lo perdonará, vende a Haití en 1826 el reconocimiento como país independiente por 150 millones de francos-oro pagaderos con créditos de bancos franceses, equivalentes a unos de 21.000 millones de Dólares de 2009. Así desde sus inicios, el Haití independiente es nuevamente sometido con el eficaz instrumento neo-colonial de la deuda externa.

La Gran Colombia de Simón Bolívar mantuvo relaciones sin llegar a formalizarlas con la república de Pétion, debido al reinado en la parte norte de la isla de Christophe. Pero una vez el proyecto bolivariano se desintegra totalmente después de la muerte del libertador en 1930, Santander y Páez siguen las orientaciones de los Estados Unidos en contra de la normalización diplomática con Haití.

En 1847, el general Soulouque es elegido Presidente de la República. Un año después designado Presidente Vitalicio de Haití y en 1849, es coronado con pompa por el vicario del Vaticano en Puerto Príncipe, como el Emperador Faustin I del imperio de Haití. Invade en tres ocasiones la República Dominicana y tres veces es derrotado por el general dominicano Santana, sin embargo logra gobernar durante 10 años hasta cuando es derrocado por el general Geffrard, quien se hace llamar duque de Tabara, y le confisca todas las propiedades y riquezas que no alcanzó llevarse consigo en la huida.

El general Geffrard, negocia en 1860 un concordato con el Vaticano y su gobierno finalmente es reconocido en 1862 por el presidente Lincoln. Instaura el “trabajo obligatorio” en las haciendas y las obras públicas como construcción de caminos, carreteras, canales y acueductos. En 1865 con la ayuda de la marina británica reprime con fuego una sublevación de los “trabajadores obligatorios”, pero en 1867 ante un levantamiento generalizado de toda la región del Artibonito, dimite.

A Geffrard, lo reemplaza Salnave hasta 1869, cuando Saget toma su lugar hasta 1874, cuando Lysius Solomon llega al Poder hasta 1888, cuando es derrocado y Florvil Hyppolite es designado presidente constitucional hasta su muerte, para ser remplazado por Tirésias Simon Sam, quien dimite en 1902 y es sustituido por Pierre Nord Alexis quien se sostiene como presidente seis años hasta 1908, cuando es derrocado tras intentar erigirse como presidente vitalicio.

Y así, desde 1908 cuando las compañías estadounidenses se han hecho adjudicar concesiones en Haití, para construir ferrocarriles, desarrollar plantaciones de banano, extraer sus ricos recursos naturales, el Citibank compra el banco central de Haití para tener del monopolio sobre la emisión de billetes y un consorcio norteamericano de bancos toma el control de las finanzas del país para endeudarlo aún más: Seis (6) presidentes se suceden entre Alexis y el colapso de la dictadura de Vilbrun Guillaume Sam en 1915, cuando el presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson, envía los Marines con el pretexto de proteger las reservas de oro de Haití llevándolas a Nueva York, evitar la llegada al gobierno del líder rebelde y médico Rosalvo Bobo y asegurar la aprobación por el parlamento de la "legislación progresista" dictada por los bancos y las instituciones financieras.

Los Marines norteamericanos colocan a Puerto Príncipe bajo ley marcial y luego someten con sangre y fuego la resistencia armada en zonas rurales, ejecutando al líder de la resistencia Charlemagne Péralte. La productora y exportadora de azúcar Haitian American Sugar Company se convierte en la segunda empresa del país hasta su liquidación en 1987, el Banco de la Nación en una sucursal del Citibank, y la deuda externa se vuelve aún más impagable.

En diciembre de 1929 en Les Cayes, los USA Marines dan muerte a diez campesinos haitianos durante una marcha de protesta por la situación económica, y en Estados Unidos en plena Gran Depresión crecen las voces en contra de lo costosa que está resultando la ocupación militar estadounidense de Haití. Sténio Vincent es escogido en 1930 como presidente por una Asamblea Nacional y en agosto de 1934 el presidente Franklin D. Roosevelt ordena el retiro de las tropas norteamericanas pero conservando el control de la economía, las finanzas y la política. En seguida un Plebiscito legaliza la situación extendiendo el período presidencial de Vincent hasta 1941.

Élie Lescot subido en 1941 es bajado en 1946 por un golpe de Estado, y Haití queda bajo gobierno militar hasta la huelga general de diciembre de 1956, cuando los EEUU imponen como presidente al agente anticomunista François Duvalier, alias “Papa Doc”, quien gobierna dictatorialmente a sangre y fuego con la ayuda abierta militar y financiera de Estados Unidos, y sus temibles paramilitares llamados los “tonton macutes”. En 1964 se hace proclamar presidente vitalicio y gobierna directamente hasta 1971 cuando los paramilitares “tonton macutes”, de acuerdo con el gobierno norteamericano imponen a su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) hasta enero de 1986, que una insurrección popular le obliga a exiliarse bajo inmunidad en Francia con toda su fortuna, la que asciende a 900 millones de dólares. Cifra superior a toda la deuda externa de Haití que en ese año es de 756 millones de dólares. El ejército haitiano controla la situación a sangre y fuego y se hace al Poder mediante la formación de un Consejo Nacional de Gobierno, presidido por el general Henri Namphy.

En de 1988 sube al Poder Leslie François Manigat quien y es bajado en julio del mismo año por Namphy, derrocado a su vez por Prosper Avril. Tras la presidencia “provisional” de Ertha Pascal Trouillot, quien es depuesta por un golpe de Estado en 1991, es elegido, talvez en las únicas elecciones legitimas de toda la historia haitiana como presidente, Jean-Bertrand Aristide.

Un mes más tarde, Jean-Bertrand Aristide es también depuesto por un golpe de Estado dirigido por el general Cedrás, alumno de la famosa Escuela de las Américas, coordinado por los militares norteamericanos y quienes designan como presidente a Joseph Nerette. Vuelve la sangre y el fuego a hacer incontrolable la situación, hasta que 1994 la ONU (Naciones Unidas) autorizan la invasión militar de los EEUU en Haití para recuperar el orden. Exilian muy discretamente a Cedrás, y ante la presión nacional e internacional restituyen a Aristide en la presidencia. Un año después René Preval resulta electo presidente del país, y la deuda externa sigue creciendo.

Los 10 millones de haitianos actuales sobreviven gobernados aún por Preval y bajo la ocupación militar norteamericana, en un país analfabeta y miserable, neocolonizado por una deuda externa impagable, dedicados fundamentalmente a la pequeña producción agrícola y devastado desde siglos por los 4 elementos de la naturaleza descritos por los filósofos griegos: Agua y vientos huracanados del Caribe, de velocidades increíbles la azotan sin misericordia anualmente dejando destrucción y muerte a su paso. El fuego, usado como arma ha quemado muchas veces y reducido totalmente a escombros esta patria, y ahora la Tierra se mueve con una intensidad geológica nunca antes vista, matando 200 000 hombres y mutilando e hiriendo otros tantos y destruyendo lo poco que estaba en pie.

Nuevamente el columnas de humo generalizadas, indican que con fuego se están quemando los cadáveres que no podrán ser sepultados, para devolverlos en forma de cenizas a fertilizar ese valle de lágrimas repoblado con esclavos africanos locos e independentistas, que Colon llamó el Paraíso terrenal.

AGRADECIMIENTOS: 1-A Cristóbal Colon por su diario de navegación.2- A Eduardo Galeano por sus maravillosas Memorias del Fuego.3- A C.L.R. James por sus Jacobinos negros. 4- A Alejo Carpentier por el Siglo de las Luces y por el Reino de este mundo. 5- A www.Wikipedia.org

Foto: Haití – Niños en un orfanato en Puerto Príncipe. / Autor: Marcello Casal - ABR

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Los desafíos del Bicentenario. Educación inicial: Otra deuda pendiente (Parte III y final)

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

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Ver Gráfico 1

En cuatro años, las unidades educativas crecieron en todo el país, tan solo 270 más. Apenas un 0,89 por ciento. No alcanzó a cubrir las necesidades de vacantes necesarias.

Además, muchas instituciones, a partir de la modificatoria de la normativa vigente, y en pos de una mejor calidad educativa, bajaron el número máximo de alumnos por grupo, pasando a 20 niños y niñas en la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo.

Se puede sostener como afirman los realizadores de este muestreo que: De los datos presentados se desprende que no hay un acompañamiento real entre la demanda de servicio educativo y lo que hoy se ofrece desde la provisión educativa con financiamiento público.

La demanda concreta no obtuvo hasta ahora las respuestas necesarias. Una gran cantidad de niños ingresan a la educación básica sin haber pasado antes por el ciclo de educación inicial, planteándose así una oferta muy despareja para los sectores de menos recursos.

Por lo tanto queda abierta una brecha que debiera zanjarse desde el lugar del Estado elaborando y proponiendo alternativas en función de brindar respuestas más adecuadas a las necesidades poblacionales de educación, concluyen.

¿Cuál es la diferencia con el momento actual?

Más de 260.000 niños y niñas entre 4 y 5 años, esencialmente, no están contenidos en ningún establecimiento escolar inicial o jardín de infantes, ni que hablar de los 3 años.

Más de 230.000 tienen cinco años y es obligatorio, y si nos atenemos a la situación política, económico, educacional no hay variantes, por el contrario encontraremos que siguen siendo los más desvalidos y empobrecidos los que pagan los ¨platos rotos¨ de la injusticia.

Si seguimos hilando fino podemos hacer un aproximado poblacional hasta el 2009 y verificar que aún estas cifras de ausencia en el nivel inicial es más pronunciado:

Sobre los niños y niñas de 5 años: un total de 714.495 en el 2001, la proyección al 2009 daría unos 765.224 niños y niñas.

Para los 4 años: 680.732 trepa a 729,064 chicos y chicas para el 2009

Para los 3 años: 670.597 trepa a 718.209.

La población estimada para el 30 de junio del 2009, según el Indec es de 40.134.425 millones de personas, contra los 37.282.970, última cifra del censo 2001, otras cifras son mayores, pero tomamos las menores y proyectamos sobre la población infantil.

Si tomamos nuevamente las estadísticas del Censo, proyecciones 2009 y la estadística de la Cippec nos encontramos con este panorama.

Ver Gráfico 2

Estas cifras proyectadas nos dan una población de más de 750.000 niños y niñas de cinco años, todos ellos debieran estar en el nivel preescolar, pero no es así, el detrimento para los cuatro y tres años es abismal.

Estas estadísticas y cuadros no fueron revertidos en estos años, se ha profundizado la brecha entre ricos y pobres y los problemas de cobertura adecuada en materia educacional es importante, sino observar los altos niveles de repitencia y deserción escolar que se dan fundamentalmente en las zonas más empobrecidas de Argentina.

Políticas de Estado

En otros momentos de la vida nacional existieron políticas de Estado en materia educacional, con las cuales se puede o no estar de acuerdo, pero que conformaron un diseño de Nación llevado adelante.

Durante los primeros gobiernos de Juan Domingo Perón se implementaron, de acuerdo a los Planes Quinquenales, las Escuelas Fábricas, el decreto era el 14.538 del año 1945 originario de la Ley 12.921 y el decreto 6648/45 modificatorio del anterior.

Estas Escuelas fábricas tuvieron como objetivo la capacitación integral de los futuros técnicos que necesitaba el país en materia de desarrollo industrial, de esta forma se puso en marcha la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación profesional. El proyecto fue más de 1.000.000 de adolescentes y jóvenes en todo el país. La convocatoria fue rápida e inmediata.

Luego que Perón asumiera la primera magistratura en 1946, se convalidan los decretos precedentes y se pone en marcha la ley 12.921 creando la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación profesional.

Las escuelas fábricas se cuentan por centenares y desde allí se partió al perfeccionamiento en las distintas técnicas que calificarían a la industria nacional.

Fueron centros docentes de múltiples oficios. Las escuelas fábricas estaban adosadas a los centros industriales, como la Fábrica Militar de Aviones o los talleres del Ferrocarril entre otros.

Cabe destacar, y hay protagonistas que lo certifican, que en los 10 años del gobierno peronista los alumnos recibían: Las herramientas, libros, elementos de estudios y vestimenta de trabajo. Fue el conocido y tradicional jardinero azul, camisa caqui y calzado mérito.

Como bien lo dice su denominación, dicha ley tenía a su cargo el funcionamiento del aprendizaje y orientación profesional que comprendía tres ciclos: Ciclo Básico, Ciclo técnico y continuando su carrera en la Universidad Obrera Nacional.

Ciclo básico:
Duración tres años y comprendía los siguientes cursos:
Aprendizaje: medio turno y capacitación.

Los cursos de aprendizaje estaban destinados a los menores de 14 a 18 años de edad con la enseñanza primaria completa y examen de ingreso.

Constaba de ocho horas diarias de instrucción técnica de dos turnos de cuatro horas, 4 horas en el aprendizaje de los oficios y 4 horas en las aulas con diferentes materias que hacían a las carreras.

Alternativamente, al finalizar el ciclo básico los alumnos que lo cursaban obtuvieron su titulo correspondiente, con formación técnica que brindaba el trabajo idóneo y futuro.

Ciclo técnico

Duraba cuatro años, su objetivo era la formación del personal técnico perfeccionado en las distintas ramas industriales.

Ingresaban a este ciclo los obreros que habían cumplido satisfactoriamente cualquiera de los cursos del Ciclo Básico, con una duración mínima de tres años en la especialidad a fin y que estuviera trabajando en dicha especialización.

El ciclo universitario abarcaba seis años. Fue el antecedente de la Universidad Tecnológica Argentina, la Universidad obrera ha sido desterrada de la memoria y la historia nacional.

Para su ingreso se requería haber aprobado el ciclo técnico en la respectiva especialidad, estar ocupado en una actividad afín a la industria.

El pilar básico de la comisión de aprendizaje y orientación profesional fue el instituto de psicotécnica y orientación profesional reglamentada por dicha ley en el artículo 38 que decía: Crease anexo a la Dirección Nacional de aprendizaje y Orientación Profesional, y bajo su dependencia un instituto de psicotécnica y orientación profesional, con las siguientes funciones.

A) La revisión de los menores desde el punto de vista psicofísico, y psicotécnico, como complemento de la revisión medica realizada por los organismos pertinentes

B) El estudio de las condiciones físicas y psicofísicas que se requieren para los distintos oficios

C) La organización de la campaña de propaganda de orientación profesional en todo el país.

D) La organización de una estadística del aprendizaje y de las escuelas o cursos profesionales y técnicos existentes en el país así como la de los egresados de los mismos

E) La organización de una biblioteca y fichero de obras y asuntos relacionados con el aprendizaje, los cursos y escuelas de enseñanza técnica, la legislación del aprendizaje y del trabajo de los menores y las enfermedades profesionales.

Esto fue a grandes rasgos un diseño educacional para un país que se industrializaba a pasos agigantados.

Reforma electoral de 1994

Con la reforma de 1994 se planteó el derecho a la educación de todos los niños y niñas y formalmente se garantizó en la Constitución Nacional.

Además se incorporaron a la misma diversos tratados internacionales, entre ellos, los concernientes a la Convención Derechos de Niño (1994).

En últimas investigaciones sobre la asistencia escolar que hacen referencia a este período es comprobable que las cifras en relación a la pobreza y a la desigualdad han crecido, las encuestas privadas hablan del 30 por ciento, el INDEC arrima el 13,9 con la indigencia incluida. Pero la realidad es más verídica, siempre la fuerza de la verdad se termina imponiendo.

Por ello, la brecha entre ricos y pobres creció, si esto es así es un indicador suficiente del cuadro integral de la pobreza. A esto se suma que las familias pobres son las más numerosos y numerosos en su conjunto, por ello la mayor cantidad de niños y niñas, más del 60 por ciento vive en hogares pobres.

En diversos relevamientos realizados entre los años 2002 y 2003 se pudo observar que, debido a la brusca caída de los ingresos en este lapso, el 75% de los niños menores de 14 años vivían en hogares pobres. También son altos los valores que indican la falta de una correcta alimentación, con las consecuencias que tales carencias tienen sobre la salud de esta población. Estas cifras se pueden haber revertido sobre el 2006, pero fueron nuevamente en ascenso en los años 2007 precediendo a la crisis mundial.

La educación, paulatinamente, se fue transformando en un largo y penoso recurso asistencial, donde miles de niños y niñas concurren a tomar algún alimento, pero sin poder asimilar grandes conocimientos.

Los discursos y las tele conferencias son egocentrismos que cansan a cualquier persona normal, los que se creen dirigentes los utilizan incansablemente. El atril y la TV obnubila al más pintado dice el dicho popular, y si de obnubilación hablamos, ya en esta carrera se han anotado todos, algunos haciendo uso indiscriminado de la cadena nacional o por ser presidente manosean el discurso y lo que es más grave bastardean la educación, sin otro sentido que estar en la TV para jolgorio propio.

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Fondo del Bicentenario desfondado

Adolfo Pérez Esquivel (SERPAJ)

La resistencia contra la dictadura militar tuvo consignas claras en defensa de la vida y los derechos del pueblo, entre ellas: “la deuda externa, la represión…..son los que han vendido la nación”. Por entonces la militancia no dudaba que la primera era parte del proyecto de dominación cobrándose un alto costo en vidas y destruyendo la capacidad productiva del país, generando la dependencia, pobreza y hambre del pueblo.

Hoy la derecha se rasga las vestiduras ante la decisión presidencial de pagar los intereses de la deuda externa con reservas del Banco Central, pero no cuestiona el problema de fondo: se han callado todos estos años sobre quienes resultaron los responsables, así como sobre el origen de negociados que incrementaron la deuda externa.

En consecuencia es necesario recordar la falta de coraje y voluntad política de los gobiernos a partir de 1983, quienes se negaron sistemáticamente a investigar el origen fraudulento que profundizó el proyecto neoliberal; en especial durante el gobierno de Carlos Menem -quien privatizó las empresas nacionales y los recursos energéticos, promovió la venta indiscriminada de tierras, la destrucción y apropiación de los recursos naturales, profundizando el neoliberalismo hasta el presente, todo ello con la complicidad de gobernadores provinciales.

En la actualidad, el gobierno debiera hacer memoria asumiendo la “Causa Olmos” e impulsando la auditoria sobre la deuda externa, que, después de 10 años de que el juez Federal Ballestero enviara lo actuado al Parlamento, continua sin tratamiento. Sin embargo, los diputados de diversos partidos han cajoneado la causa, negándose a realizar la investigación pertinente para determinar la deuda legítima de la ilegítima.

Durante el mandato presidencial de Néstor Kirchner, se anunció que la Argentina había pagado al FMI la deuda externa y que no quería saber más de ese organismo de rapiña. Pero la presidenta Cristina Fernández Kirchner, haciendo uso del “Decreto de Necesidad y Urgencia” quiere utilizar Fondos Reservados del Banco Central, para pagar la suma de 6569 millones de dólares de intereses de la deuda externa, a través del Fondo del Bicentenario.

El resto de la historia es conocida: el pedido de renuncia de Martín Redrado y todo el conflicto desatado en torno al mismo aprovechado por la derecha para desestabilizar al gobierno, con la total complicidad del vicepresidente Julio Cobos, quien continúa en el cargo con una absoluta falta de ética política. Si quiere ser opositor al gobierno, debería hacerlo desde otro lugar. El aquelarre político esta de moda, mientras el gobierno incurriendo en contradicciones y desprolijidades se especializa en meterse goles en contra.

Es interesante leer las declaraciones de la presidenta cuando comparó a “los fondos buitres con las ratas del Riachuelo”. En especial porque las ratas y la contaminación continúan a pesar de las declaraciones de saneamiento que alguna vez se anunciaron pero nunca se concretaron.

Algo semejante ocurre con la economía del país, tan contaminada como el Riachuelo, la que reclama otra “limpieza” y para ello se debería ir al fondo del problema y no al Fondo del Bicentenario, desfondado. Con el cual, en definitiva, retornamos a la vieja historia: “Mas pagamos, más debemos y menos tenemos”.

El pueblo quiere saber de qué se trata, desde el 25 de Mayo de 1810 hasta la fecha: ¿por qué la Argentina debe someterse a tribunales de los EE.UU y tiene una deuda externa contaminada? ¿Cuáles son las razones para no hacer una auditoría y saber que debemos y que no debemos?

El DNU hay que utilizarlo para superar el hambre y la pobreza que afecta a gran parte de nuestro pueblo; para recuperar el patrimonio perdido, las tierras y recursos naturales, las empresas nacionales básicas y luchar para recuperar la soberanía nacional, hoy lamentablemente pérdida.

La presidenta dice que: “analizar si la deuda externa es legítima, fue durante el primer momento democrático, que no hay manera de hablar de deuda ilegítima, por más que suene lindo”. No suena lindo, suena irresponsable y dramática esa afirmación superficial. Ese argumento lleva ha justificar lo injustificable, la deuda es parte de la represión y está machada de sangre; es como querer justificar las leyes de impunidad de “punto final” y “obediencia debida”, sancionadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín

La “ley de Medios de Comunicación” impuesta por la dictadura militar, estuvo vigente todos estos años, sin embargo el gobierno, tuvo la voluntad política de superar y enfrentar la fuerte resistencia de los intereses corporativos y de una oposición recalcitrante.

Muchos sectores de la sociedad apoyamos esas medidas y leyes justas, en bien del pueblo, como el subsidio a los niños de 180 pesos; la reforma de la Corte Suprema; la nulidad de las leyes de impunidad. No es imposible tomar medidas que hacen a transformar la realidad del país, se necesita claridad conceptual y voluntad política

Entonces, ¿por qué no tener la misma actitud y audacia en encarar el problema postergado de la deuda externa, habiendo herramientas legales para hacerlo?

La presidenta dice que no piensa impulsar ningún debate o revisión sobre la legitimidad de la deuda, cuando es evidente que, en las actuales políticas públicas de derechos humanos el respeto y la garantía de los derechos económicos, sociales y culturales del pueblo, aún brillan por su ausencia. El gobierno acota al periodo 1976-1983 la política de derechos humanos, sin tener en cuenta lo que ocurre en esa materia, quedando éstos en un “limbo” que oscila entre la indiferencia y la impunidad.

Sería de suma relevancia, en consecuencia, sumar las voluntades políticas de los sectores sociales y técnicos para obtener la tan mentada transparencia y soberanía económica, en lugar de volver a estirar la mano para mendigarle al FMI.

Hay legisladores progresistas, organizaciones populares y económicas que durante años vienen trabajando y proponiendo dar respuesta a la situación de la deuda externa y la dependencia que soporta el país, así como sugerencias serias para encontrar caminos que permitan recuperar el patrimonio y la soberanía nacional

El conflicto con el Banco Central puede ser para la presidenta una oportunidad para analizar con humildad el manejo de las cosas públicas, teniendo presente que nadie es dueño absoluto de la verdad y que, por lo tanto, resulta de “necesidad y urgencia” abrir los espacios de diálogo, incluso con sectores que no están de acuerdo con algunas decisiones gubernamentales.

Una cosa es oír y otra escuchar, una cosa es ver y otra mirar. Hay que aprender a escuchar y a mirar en simultáneo para saber por donde caminar en el país, como decía Angelelli: “debemos tener un oído puesto en el Pueblo y otro en el Evangelio para saber hacia donde ir”. En ese sentido, el debate parlamentario sobre la deuda externa se torna indispensable para encontrar una solución justa y fortalecer la democracia.

El gobierno plantea de dónde va a sacar los fondos para hacer frente a los compromisos asumidos por el país.

Algunas sugerencias:

La ley de Minería es una ofensa al pueblo, es de necesidad y urgencia modificarla, puesto que con ello se permitirían obtener los recursos necesarios y preservar el medio ambiente, impidiendo que empresas sin escrúpulos continúen devastando y saqueando el país.
Esa normativa fue sancionada durante el menemato, con la complicidad de los gobiernos provinciales; nadie ignora que las éstas empresas se llevan el 97% de oro, plata, cobre y minerales estratégicos con una simple declaración jurada; dejando desolación, contaminación del agua, destruyendo la capacidad productiva de las provincias y generando enfermedades y desempleo.

Éste es otro de los problemas estructurales y estratégicos que el gobierno debería asumir con responsabilidad, pero la presidenta ha vetado la Ley de Protección de los Glaciares, a fin de favorecer los intereses de la empresa Barrick Gold y de gobernadores que buscan favorecer a empresas y no al pueblo.
El gobierno hoy tiene la gran oportunidad de superar la “vieja Argentina” construyendo una patria libre y soberana, el dilema será entonces saber si la presidenta encontrará la claridad, la humildad y el coraje para superar las estructuras de dominación.

El pueblo no pierde la esperanza de que otra Argentina -y otro mundo- es posible.

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La deuda es con el pueblo

Jorge Acedo (ACTA)

Ante la iniciativa del gobierno nacional de garantizar la continuidad del pago de la deuda externa a través del Fondo del Bicentenario, desde la CTA Rosario expresamos nuestra posición histórica de no pago, por fraudulenta e ilegítima, como ya lo demostrara Alejandro Olmos en su querella contra el Banco Central con sentencia del juez Ballesteros en el año 2000.

Está claro que tanto los sectores opositores de la derecha conservadora como el propio oficialismo no cuestionan el pago en sí -enmascarado en una falsa política de desendeudamiento- sino que lo que se disputa es si se hará frente a la deuda con los recursos de las reservas o por vía del ajuste en el presupuesto donde de un modo u otro, los más perjudicados seguirán siendo los sectores populares y los trabajadores en particular.

La propia denominación de "Fondo del Bicentenario" es ofensiva a la causa histórica de los revolucionarios de Mayo contradiciendo su creación, el sentido mismo de este aniversario.

Pero además, nos manifestamos claramente en contra de la pretendida autonomía del Banco Central, que no es más que una excusa para que los sectores del poder sigan disponiendo libres de manos, de una herramienta decisiva de la economía.

Martín Redrado nunca defendió -y tampoco lo hace ahora- los fondos públicos, sino los propios intereses del gran capital concentrado.

La deuda externa ya fue pagada con creces a lo largo de nuestra historia; y es necesario reafirmar nuestra soberanía enfrentando al capital financiero desde el movimiento popular.

Convocamos a todas las Regionales de la CTA y organizaciones sindicales y sociales en general a movilizarse, en el contexto de una lucha política e ideológica, promoviendo debates sobre la deuda externa y la utilización de los recursos para saldar la verdadera deuda, que no es otra cosa que la defensa del trabajo, la salud, la educación, el medio ambiente y políticas de industrialización, distribución de la riqueza, etc.

Debemos avanzar en caminos de unidad social y política con claro sentido antimperialista.

Jorge Acedo es Secretario General de la CTA Rosario; Coordinador Nacional de la Constituyente Social.

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Argentino: A seis años de su asesinato, Sandra Cabrera, presente

ACTA

Sandra Cabrera fue la primer Dirigente de AMMAR Rosario e integrante de la CTA Seccional Rosario. Su lucha comenzó en el año 2000, fue la primera Trabajadora Sexual que enfrentó a la corrupción policial y a la represión que sufrían las meretrices. No le tembló el pulso en denunciar la prostitución infantil y la trata de personas dando nombres y apellidos. Estos hechos le costaron la vida.

A fines del año 2003 había presentado el primer proyecto para la derogación del código de faltas para que sus compañeras dejaran de ir presas. El 27 de enero del año 2004 fue encontrada con un tiro en la nuca en la zona de la terminal, lugar donde ella trabajaba y a dos cuadras de su casa.

Dos días antes de su muerte Sandra había realizado una denuncia contra un policía de la provincia que coimeaba a una de sus compañeras. A partir de ese momento se logran destapar muchas ollas y el gobernador en ejercicio, Jorge Obeid, disuelve Moralidad Pública y se compromete a trabajar en la derogación del Código de Faltas para que las trabajadoras meretrices dejaran de ir presas extorsionadas por los abusos y la violencia ejercida por la policía santafesina.

"El único sospechoso, Diego Parvluczyck, estuvo seis meses preso hasta que la Cámara de apelaciones, por no encontrar elementos suficientes, lo deja en libertad bajo el argumento de que nosotras las trabajadoras sexuales somos personas errantes, desvalorizando nuestro testimonio sobre la verdad del cruento asesinato de nuestra compañera", recuerdan las integrantes de Amar Rosario en un comunicado de prensa.

"Pasaron seis años. Siguió la represión, siguieron los crímenes, la discriminación por parte del Estado. Por todo esto, convocamos a todas las organizaciones sociales que siempre nos han acompañado, a repudiar una vez más este brutal asesinato que sigue impune el próximo miércoles 27 de enero de 2010, al acto homenaje a realizarse en la Plaza San Martín frente a la sede de Gobierno a las 18 hs", informan desde el sindicato rosarino.

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Argentina: Dengue. En el 30% de las viviendas hay larvas del mosquito y temen un brote en Santiago del Estero

PRIMERA FUENTE

En Santiago del Estero encendieron la luz amarilla y temen un brote de dengue, después de que profesionales del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de esa provincia detectaran que el mosquito Aedes Aegypti está presente en treinta de cada cien viviendas analizadas en el marco de un monitoreo de larvas realizado en barrios de la ciudad capital y de La Banda.

Según detalla el informe al que tuvo acceso exclusivo el diario El Liberal, las muestras fueron tomadas en distintos operativos que se efectuaron para detectar la actividad del insecto transmisor de la enfermedad en caso de notificarse la circulación del virus.

Para los expertos, -detalla el diario santiagueño-indudablemente estos resultados “hablan de una falta de colaboración de muchos santiagueños en la tarea de luchar contra la enfermedad a través de la eliminación de los reservorios de agua donde pueda reproducirse el insecto”.

Los expertos revelaron también que si bien la prevalencia del Aedes es indiscutible, el virus todavía no está circulando en la capital santiagueña y solamente se han detectado oficialmente dos casos positivos en la localidad de Monte Quemado.

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