viernes, 5 de febrero de 2010

Quiero ser Presidente

(Del libro "Los Dueños de Chile", de Ernesto Carmona, Ediciones La Huella, Chile, diciembre 2002, pp 204-207)

Sebastián Piñera Echeñique, 53, empresario y político, ex senador (1990-1994) de Renovación Nacional (RN), hijo de un ex embajador de Eduardo Frei Montalva y hermano de José, ministro Trabajo y Minería de Augusto Pinochet e inventor del sistema privado de fondos de pensiones, pesaría US$ 400 millones en la balanza de Alvaro Saieh –“si es que no más” (1). Participa en los directorios de LAN Chile, Clínica Las Condes, Isapre Cruz Blanca, Entel, Pacífico V Región, Colbún, Parque Arauco, Bancard Ltda., Bancard S.A., entre otras empresas.

Como empresario aspira a poseer la mayor concentración de empresas. Y como todo político que deambula por este mundo quiere la jefatura del Estado, según el reincidente modelo de Silvio Berlusconi de Italia, sólo que carece del indispensable ingrediente mediático que apoya a su rival Joaquín Lavín. El síndrome Berlusconi emergió en estas latitudes con el senador Francisco Javier Errázuriz, quien quiso renunciar cuando concluyó que la senaduría no era el buen negocio que pensó, pero igual perdió el cargo por desafuero. Piñera se esforzó por darle al síndrome un cierto contenido “liberal”, pero pasó de inquisidor a acusado –típico doble discurso– cuando utilizó su condición de senador para sacar ventajas en el escandaloso traspaso de acciones de Enersis a Endesa España (2). Piñera fue el primero en exigir la modificación del artículo 54 de la Ley de Mercado de Valores, para regular la oferta pública en la adquisición de títulos ante la toma de control de una sociedad anónima abierta.

Junto a José Cox e Ignacio Guerrero envió una carta a los medios explicando cómo debió hacerse un acuerdo justo para todos los accionistas, viajó a España a recabar información y amenazó con una querella. El desenlace incluyó la salida de José Yuraszeck. Pero eso no impidió al senador negociar con los españoles el traspaso de sus acciones en Chispas por un 8 % de los títulos de la sociedad Luz vendida por Elesur, la filial de Endesa España en Chile. Con este procedimiento, Piñera y la empresa Moneda Asset –disidente en el mega negociado– pudieron controlar el 65 % de Luz. Un doble empeño –político y empresarial– requiere doble discurso y, a veces, dos empresas. Piñera invierte indistintamente a través de Bancard Ltda. y Bancard S.A. (cerrada) (3).

La presencia Piñera en el firmamento neo oligárquico creado por el bing-bang de las privatizaciones de empresas públicas no ofrece enigmas sobre el carácter del eventual futuro gobierno de esa generación de triunfadores que pasaron de 50 años, sea él o Lavín. La hegemonía del poder real estará tras bambalinas en los voraces personajes que dieron vida a los grupos Penta, Pathfinder, Hurtado-Fernández, Saieh-Abumohor, los docentes y propietarios de las Universidades del Desarrollo, Finis Terrae, Diego Portales y Andrés Bello –entre muchas otras– y millonarios sueltos como José Yuraszeck, Julio Ponce, Ernesto Silva, Bruno Phillipi, y tantos otros, más los coadyuvantes mediáticos Agustín Edwards, Alvaro Saieh y el venezolano Gustavo Cisneros, entre otros.

Piñera exhibe una contradictoria impronta liberal que lo convirtió en víctima del bullado espionaje telefónico practicado por el Ejército al comenzar el período democrático. Su prosperidad comenzó en los ’70, con Inversiones Bancard Ltda., mediante una tarjeta de crédito y descuento inventada con su amigo y socio Juan Cueto. Después vino una incursión activa en el sector inmobiliario. Fue gerente general de Citicorp Chile, dirigió el grupo Penta –cuando éste aún controlaba el Banco de Chile– y la AFP Cuprum, del mismo conglomerado. Cuando quedó fuera del Senado –1998– se esforzó por mantenerse vigente desde su editorial Los Andes, organizando seminarios, y a través de los estudios y encuestas telefónicas que realiza su Fundación Futuro sobre cuestiones de interés para la opinión pública. Fue uno de los primeros políticos de la derecha que asumió a los detenidos desaparecidos cuando el tema todavía era un tabú. Más tarde –2001– alcanzó el liderazgo de Renovación Nacional.

Su brazo derecho es José Cox, representante en Chile de la norteamericana Duke Energy. Cuando hizo la cruzada contra Enersis/Endesa por las “acciones Chispas” que los españoles de Endesa pagaban mal, llegó a un acuerdo para vender sus títulos a buen precio y abandonó a los otros accionistas víctimas de la misma injusticia, sin dejar de responder a las acusaciones de utilizar su figuración pública y la senaturía para obtener un mejor precio. Dijo que la negociación no la hizo él, sino José Cox.

Además, en agosto del ’97 dio a conocer un proyecto de ley para regular la Oferta Pública de Acciones (OPA). Después de usar el Congreso en beneficio propio, Piñera se declara feliz y cómodo en su condición de ciudadano raso privado. “Cuando era senador tenía que dar explicaciones”, dijo. Está de lleno en el mundo de los negocios... y de la política.

Y tiene trabajo. Tomó el control de LAN y “fusionó” a Ladeco. En 1998, a través de Bancard, Piñera se asoció con Tecnópolis y con el Fondo CMB Prime, en Inversiones Inmobiliarias, para el proyecto “Parque Industrial Placilla”, considerado premium en la V Región, con ventas estimadas en US$ 30 millones para 2005. Participó en Entel, donde él mismo y José Cox fueron directores, con el apoyo de Carlos Alberto Délano –grupo Penta. También tiene intereses “computacionales” en la firma Quintec. En lo inmobiliario, está asociado a proyectos en el este de Santiago y, entre otros, al proyecto Ilimay Las Cruces, en el litoral central, donde compró a CBI, del empresario Manuel Cruzat. A fines de 1997, vendió a Biwater Supply S.A. el 27% que poseía junto al grupo Cueto en Agua Potable Lo Barnechea.

Aprovechó la quiebra de Aeroperú para crear LAN Perú y puso los ojos en Argentina. Participa en el parque industrial Curauma, Valle Escondido y Casa Grande en Peñalolén, entre otros proyectos. En sus múltiples negocios tiene presencia en numerosas empresas y participa con diferentes socios, tales como Juan Cueto, Antonio Krell, Ramón Ortúzar, Roberto Ossandón, Carlos Herrera, Andrés Navarro, Marcelo Cox, Ignacio Guerrero, Juan Eduardo Errázuriz, Horacio Pavéz y Tomás Müller (hijo).

En septiembre de 2001, Celfin Gardeweg Corredores de Bolsa se adjudicó –en un remate sorpresivo– las acciones que Corfo mantenía en Colbún, sin que las AFP participaran en un negocio que creían suyo. Las órdenes de compra beneficiaron a Sebastián Piñera, Moneda Asset (Sergio Undurraga y Pablo Echeverría), Consorcio Financiero (Juan Hurtado Vicuña y Eduardo Fernández León), el fondo Chile Fund y Compass Group. En noviembre fueron elegidos los nuevos directores: Sebastián Piñera, Juan Hurtado Vicuña y Fernando Franke –trío que representa el 35,67% de la eléctrica, en virtud de la “compra nerviosa” por US$ 144,2 millones–, Emilio Pellegrini, Yves Jourdain, Eric de Muynck y Carl Weber, del grupo controlador Electropacífico (de la belga Tractebel) y el grupo Matte, propietarios del 41% (4).

En 2001, las empresas en que participa Piñera tuvieron utilidades de US$ 43 millones, entre ellas LAN Chile, LAN Cargo, LAN Courier, LAN Perú, Concesionaria Chucumata, Inversiones LAN S.A. y Colbún. Cuando el ex senador acabe su presente ciclo político –como dirigente nacional de RN, sin mayor expectativa presidencial–, probablemente se vuelque de nuevo al fútbol, para privatizarlo –“salvarlo del colapso”– y convertir los clubes en S.A.

Notas:
1) Qué Pasa, 1480, 11 de octubre de 1999.
2) Qué Pasa, 1389, 25 de noviembre al 1 de diciembre de 1997.
3) Qué Pasa, op. cit.
4) Estrategia, 2 de noviembre de 2001.

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Transición en Chile: Gobierno de unidad y la demonización del adversario

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

El mensaje más significativo del presidente electo en Chile, el empresario y ex senador Sebastián Piñera, ha sido la necesidad de formar un gobierno de unidad nacional.

Como partida es agresiva y encierra un significado, porque literalmente implica la situación inversa: no hay unidad.

La Concertación si bien no opone una resistencia sin salida a la invitación de participar en tareas orientadas al bien público, no comparte la noción de un país escindido, en profunda crisis.

El “armisticio” propuesto por la alianza de derecha respecto al polarizado ambiente, dependerá de las primeras medidas del nuevo gobierno, y del nuevo rostro de la Concertación.

Por los indicios, llevarlo a cabo requerirá de un tiempo más largo del esperado inclusive en el cálculo pesimista, al menos el país esté en vías de inaugurar el borrón y cuenta nueva.

El espacio es reducido en todo sentido. Se la demonizó tanto a la Concertación, que ahora cuando se necesita el enfoque más amplio y constructivo, no se dejó el margen para la credibilidad y negociar.

En este plano, el manifiesto objetivo de la alianza triunfadora por la unidad y la no polarización no deja de ser contradictorio.

En esta breve transición, se acentúa el mismo tono de la campaña de que Chile está en decadencia en algunos círculos y en otros más radicales cerca del caos.

La contradicción no es porque políticamente, y como dice correctamente el nuevo presidente electo, “es mejor gobernar sin polaridades”, la contradicción consiste en hacer el llamado a una fuerza política que se estigmatizó al punto de demonizarla.

“Por fin se fueron estos ladrones”, es la expresión central en algunos “focus group” consultados. La frase es fuerte y describe la batalla de la propaganda por conquistar el elector.

La derecha desprestigió no sólo un proyecto, entendido como la búsqueda permanente de respuestas para desarrollar el país y la democracia, aún con incumplimientos e imperfecciones, sino también a la coalición que le daba sustentación política.

La derecha transformó en ciénaga una conceptualización política basada en la denigración para vencer en la elección y al final se entrampó.

Con gran despliegue propagandístico se transmitió a la población un mensaje simple que al final prendió en los electores: la Concertación es corrupción y nada más.

Los medios que contribuyeron a este proceso de desacreditarla, se preparan para la siguiente fase: el expediente de las auditorías en el sector público. Es el comentario abierto en la calle y que comienza a adquirir cuerpo de propaganda en los medios chilenos, -en un 90 % y más, en poder de la derecha- para continuar con el objetivo de liquidarla.

Por otra parte, tomando distancia, las invitaciones de formar “gobiernos de unidad nacional” son los clichés de los gobernantes recién elegidos. Forman parte del protocolo y de una inevitable demagogia.

De cualquier manera, el concepto de “unidad nacional” aparece como una exageración porque podría sugerir un país al borde de una crisis o con divisiones profundas, y muy probable que este diagnóstico sea prepóstero.

Hay una liviandad en el diagnóstico porque hace apenas tres semanas, para la alianza de derecha que asume el gobierno en marzo, la Concertación, la coalición de centro izquierda llevaba al país al despeñadero, y ahora la invita a participar en su gobierno.

Esta campaña por degradar a la Concertación, se ha convertido en esta transición y seguramente en el primer año del nuevo gobierno, en el nudo de las dificultades para negociar acuerdos.

Ese ambiente polarizado, fue construido desde mediados de 2008 para interrumpir a toda costa la continuidad de la Concertación en el gobierno. El “a toda costa”, no es banal para acentuar. Es el quid pro quo, al poner la derecha toda la energía estratégica en un ahora o nunca para extirpar el mal de la Concertación, con el apoyo incuestionable de la candidatura de Enríquez-O. ,convertida en tercera fuerza.

El proceso de construir una alianza de facto entre dos candidaturas para derribar a la Concertación, sincroniza con el alza de popularidad del actual presidente electo en las encuestas, mientras la Concertación es incapaz de resolver sus contradicciones para posicionar un candidato que se le oponga.

La coalición de centro izquierda fabricó su propio nudo ciego en luchas internas de poder y llegó a tener cinco opciones de candidatos a presidente en un momento. Dilató la elección definitiva de un candidato hasta llegar a un proceso de primarias internas a comienzos de 2009 que terminó por dividirla.

El resultado fue el surgimiento de una tercera fuerza, que ahora le pena mucho y es más que una piedra en el zapato, el actual diputado Marco Enríquez-O que atrapó 20 % de los votos en la primera vuelta de diciembre.

La creación de un nuevo partido a partir de esta última candidatura, no está desvinculada del haber demonizado un gobierno, una coalición y sus partidos, demostrando que el otro objetivo de la travesía, que es acabar con la Concertación, está pendiente.

La sensación de un triunfo a medias está presente en los partidarios más insignes de la alianza que inculcan la apariencia de que el país vive un momento histórico, al borde de lo refundacional.

Es así que el fondo del concepto de cambio esgrimido, se fortalece con la desaparición funcional de la Concertación en cuanto una gran entidad de poder.

Mientras más reducida o más desintegrada se encuentre, más se cristaliza esa idea de cambio en la propuesta de la alianza, y la formación del partido de Enríquez-O.

Este proceso de demonizar al oponente es digno de estudio porque en el fondo transforma a la política en un acto exclusivamente de beligerancia y de oposición antagónica orientada a la destrucción basada en los límites de vida o muerte; o, te sumas a mi corriente de opinión o pereces.

Por ahora, es como el problema matemático sin solución. La alianza de derecha en el gobierno necesita a la Concertación, pero en el fondo no la quiere. La Concertación como oposición no la necesita ni la quiere.

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Los seguimientos a Emanuelsson

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

El periodista sueco Dick Emanuelsson vivió cinco años en Colombia, hasta diciembre de 2005, cuando decidió trasladarse a Honduras tras haber recibido demasiadas amenazas de muerte. El corresponsal de periódicos sindicales suecos en América Latina nunca supo que cada mañana que salía a trotar para mantener su buena salud lo seguía deportivamente un fotógrafo del G-3 del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), la policía política de ese país. Se entero hace poco de su nutrido prontuario porque apareció un resumen en el semanario Voz de Colombia Nº 2523, del 13 al 19 de enero.

Entre las carpetas del grupo que hacía seguimientos a periodistas, magistrados y dirigentes políticos, una de las más voluminosas es la de Emanuelsson, quien aparece fotografiado haciendo gimnasia cerca de su vivienda, saliendo de Caracol Radio con otros periodistas, en encuentros con amigos y colegas en distintos sitios de Bogotá y detallados informes de cada uno de sus desplazamientos. “Es copiosa la información que recogieron del periodista, hasta de su vida privada, en varios años de seguimiento, interceptación de correos electrónicos y de teléfonos”, indicó el semanario.

Hoy Emanuelsson cuenta: “Dice el semanario Voz en su nota, que me habían fotografiado cada mañana en que salí a hacer trote. Y en una de mis últimas semanas en Colombia, de regresó por los barrios donde solía correr, atravesé un parque con un pequeño puentecito que daba una visión de las tres entradas y salidas del lugar. Y entonces, a las 7 y media de una mañana gris con llovizna, de regreso a mi apartamento en un conjunto con rejas altas y vigilancia armada, me percaté que un tipo de unos 30 años me estaba grabando en video. Me paré, porque me dio rabia. Era la coronación de un año entero de llamadas nocturnas con amenazas de muerte durante todo el 2005. Me acerqué al tipo y le pregunté por qué me filmaba. Me lo negó y le dije “mentiroso, borra lo que tienes ahí en la cámara” y así lo hizo”.

Cuando el periodista relató este episodio a sus colegas y amigos de Bogotá le dijeron: “Eso fue una advertencia abierta, si no te vas del país te van a matar”. Claro y “raspao”. Entonces tomó la decisión de mudarse a Tegucigalpa. Y ahora teme que una copia de su expediente colombiano la tenga la DNIC, organización hondureña hermana del DAS. Pero en esos países dicen que existe la sagrada libertad de expresión, no como en otros…

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Otra vez sobre la deuda externa

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

A partir de la crisis política desatada por el “efecto Redrado”, Proyecto Sur y Pino Solanas han tratado de construir una tercera posición que plantea “investigar la legitimidad de la deuda externa”. “No decimos que no hay que pagar la deuda, porque si hay una deuda que fue por los carriles normales, no habrá que cuestionarla. Lo que decimos es que nadie paga una factura indebida” (La Nación, 29/1) –le aclara Pino a quienes lo acusan de ultraizquierdista o defaulteador serial.

¿Es serio esto?

En estos momentos se tramita una investigación acerca de si la Reserva Federal norteamericana siguió “los carriles normales” para pagar a los principales bancos acreedores fuera del marco de la quiebra de la aseguradora AIG. La inmensa mayoría de los propios responsables de la estafa admite que la cosa no fue muy transparente, pero se excusa con el latiguillo de que de otro modo hubiera caído el sistema financiero. El jueves 28 de enero, el Senado de los Estados Unidos reeligió al presidente de la Reserva Federal, lo cual constituye una absolución a quienes participaron del rescate de AIG. Para lograr la reelección de Ben Bernanke, el magnate Warren Buffet declaró otra vez que, de lo contrario, se caería el sistema financiero. O sea que la normalidad de los carriles no sigue pruritos legales, aunque se jueguen casi 70 mil millones de dólares, sino que depende de cuán funcionales son al salvataje del capitalismo.

Como Pino no se inscribe en ninguna corriente que quiera abatirlo, deberá reconocer que el rescate del capital es un carril definitivamente normal y una “política de Estado”. Las mismas razones invocaron los Cavallo, Martínez de Hoz, Menem, Kirchner (cuando privatizó el Banco de Santa Cruz para resolver –alegó él– la crisis fiscal de la provincia); la lista es larga. Kirchner, precisamente, creyó oportuno recordar que la democracia, en 1983, legitimó la deuda. O sea que la democracia vino para pagar la deuda externa. La Convención Constituyente de 1994 ratificó –con el voto del Frepaso y de Pino, pero el rechazo del obispo De Nevares– la legitimación producida once años antes. La mitad de la legislación vigente, que el Estado democrático está obligado a hacer efectiva, fue dictada por los gobiernos militares.

¡Vaya si la democracia legítima!

Segundo: no existe una deuda externa argentina ‘legítima’ en lo que se refiere a la contraída o garantizada por el Estado con bancos u operadores financieros. Es ilegítima incluso la contraída con el BID o el Banco Mundial, pues, en un caso, se destinan a financiar proyectos en pesos –más allá de su carácter privatizador– cuando el Estado argentino puede conseguir créditos en pesos dentro del país. Si se trata de obras de infraestructura, se impone la condición de que la dirección del proyecto sea trasnacional. La deuda pública argentina con el exterior es, al día de hoy, el resultado de sucesivos refinanciamientos, o sea que se trata de intereses acumulados o capitalizados. O sea que estamos ante un caso de usura y de confiscación colonial.

Algunos defensores de la posición de Pino no perciben que al convertir la deuda externa en un problema judicial, la transforma en un delito privado (con participación de funcionarios públicos), lo cual la vacía de su contenido social. Es lo que hace regularmente la politiquería burguesa en otros asuntos, para escamotear la función del capital o del Estado en el proceso de la producción social.

A Pino se le escapa también que el repudio a la deuda externa se ha transformado en una causa internacional de varios países. Hablando de la carne de cerdo, acaban de aparecer los PIGS (cerdos en inglés); o sea, Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain), que se encuentran en default. La lista es, sin embargo, mezquina, porque olvida a Letonia, Lituania, Ucrania, Islandia, Bulgaria (sin olvidar a Gran Bretaña, que acabará pagando muy caro la pretensión de la City de Londres de querer conservar una primacía financiera internacional). Los ‘cerdos’ difícilmente encuentren un ‘pino’ que pretenda llevar el asunto a la Justicia –¡y vaya si tendrían razones cuando Grecia estuvo escondiendo un déficit fiscal del 13% (y que probablemente sea del 20%), detrás de un módico 3%! Como quiera que la deuda externa griega financia, incluso, el funcionamiento de los hospitales públicos, las consecuencias del default van a ser para hamacarse. Un columnista financiero advierte que no sería suficiente reducir el déficit fiscal griego para salir del atolladero, sino que es todavía más importante serruchar los salarios en un 10%. El consejero en cuestión cuida el bolsillo de sus patrones, por eso se le borró de la pantalla que los sondeos indican que el 75% de los islandeses van a votar contra el pago de la deuda que le dejaron al Estado sus bancos en quiebra (¡por un 50% del PBI!), en un referendo que se hace en pocos días más.

Para subirnos a la lucha internacional que genera esta crisis mundial debemos dejar los estrados judiciales (y, por sobre todo, la alianza con lobbystas reconocidos de los pulpos automotrices y la industria sojera, como Juez y Binner, respectivamente) y meterle pata a la acción directa para abolir la deuda externa de todos los países dependientes.

A fuerza de trasladar el asunto a la esfera moral, Pino corre el riesgo de caer él mismo en ese pozo, toda vez que está empeñado en una alianza con sectores políticos que reivindican el reconocimiento integral de la deuda pública. Si llegara con ellos al gobierno, acabaría enfrentándose al reclamo de que se presente ante la Justicia para explicar por qué está pagando una deuda usurera.

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Argentina: Colony Park, una isla «privada» de isleños

Raquel Schrott - Ezequiel Miodownik (BIODIVERSIDADLA)

Al menos 12 familias de isleños del Delta del Paraná comenzaron a perderlo todo cuando en agosto del año 2008 sus viviendas y escasas posesiones fueron destruidas. Menos de un año más tarde, cuando intentaron volver a levantar sus hogares, y mientras muchos pobladores se encontraban en la zona continental, empleados del emprendimiento «Colony Park, Isla Privada» arrasaron nuevamente con viviendas, plantaciones y canoas.

La Asamblea Río de La Plata Cuenca Internacional, el espacio de contención inmediato que estos isleños encontraron para enfrentar la situación, asegura que no sólo se han perdido los medios de subsistencia, sino que el humedal que conforma el Delta del Paraná se ha transformado «en uno de los calvarios más difíciles de vivir».(1)

«Al perpetrarse un emprendimiento (...) donde las viviendas no se construirán sobre palafitos ―explica la asamblea―, como lo efectúan los isleños actuales, respetando el nivel del terreno para permitir el paso del agua con las mareas o crecientes, adaptándose a la geografía y al sistema hidrológico del lugar; sino que, por el contrario, (...) para construir las más de 1200 viviendas se levantan los niveles del fondo varios metros, (...) se está perjudicando una ecorregión, con funciones de regulación hidrológica, depuración de aguas dulces superficiales, captación de anhídrido carbónico, liberación de oxígeno y refugio de una biodiversidad única».

Colony Park, de cuyos 900 lotes en venta más del 60% ya han conseguido un comprador, ofrece «el primer desarrollo de vivienda permanente en una verdadera isla del Delta Argentino». El proyecto, ubicado a un 1 km de la principal avenida del partido de San Isidro en la provincia de Buenos Aires, sobre el continente, asegura contar con «un moderno proyecto de forestación (...) donde se buscó potenciar especies autóctonas del delta combinando formas y colores». (2)

María Luisa Ledesma fue, junto a su familia, una de las primeras en ver como sus pocas pertenencias, el resultado del esfuerzo de cuatro décadas en las islas, se caían a pedazos. «Mi marido se había accidentado, fuimos al hospital, le dieron el alta en el médico y mi hija me dice "ay, para qué lo vas a llevar, esperá unos dos o tres días más y después se van"; cuando volvimos no encontramos nada, nada, nada», explica.

Sólo a sus dos perros pudo recuperar María, que por «malos» no se dejaron agarrar. «Después, desde la bombilla hasta la frazada, todo, todo, los documentos que hemos dejado, nos robaron todo», señala. Por la angustia, la prepotencia y la violencia del despojo, Ledesma asegura que de haberle dado una semana, veinte días o un mes de tiempo, ella misma hubiera sacado sus animales y ropas para armar «rancho» en otra parte. «Pero de la manera que hicieron no, cuando yo llegué me faltaba chapa, me faltaban los animales, me faltaba todo», repite.

―¿Cuántas familias resultaron afectadas?

Ledesma.―A dos o tres nos tiraron el rancho abajo, otro ha presentado que se le prendió fuego, era un hombre solo que vino al pueblo a llevar una carguita de pescado y cuando volvió le prendieron fuego, porque era más humilde la casa. Ellos estuvieron antes que nosotros, los padres vivieron ahí, así que no somos gente que hemos entrado a usurpar un terreno. Somos gente que vivimos de la isla; con mi marido pescábamos, hacíamos abono para tierra, juncos, subsistíamos mejor que ahora: yo cirujeo acá en el pueblo, junto cartón y todas esas cosas, porque otra cosa no me queda.

―¿Vos habías comprado las tierras donde vivías?

Ledesma.―Nosotros tenemos un papelito, pero supuestamente ese papel tenía que haber pasado por un escribano, todas esas cosas que uno ignorante no sabía. Volvimos a hacer el ranchito otra vez y nos volvieron a tirar abajo. En mayo me acuerdo, este último 25, dijimos «bueno, vamos a empezar en este pedazo que no tiraron nada abajo». Hace más de 40 años que estamos en la isla, no hay un árbol en pie, hacen excavaciones profundas; los isleros, nosotros que estamos ahí, entendemos lo que es. A nosotros nos duele más en el alma el destrozo. Nosotros teníamos plantación de madera, que a simple vista están las marcas. No puede ir a decir una persona «ah, estaba toda abandonada», porque falta a la verdad, porque yo tengo fotos de mis hijos, de mi casa, de mis hijos cuando eran chiquititos ahí, pero el poder es el poder.

―¿Cuántas familias vivían en la zona junto a ustedes?

Ledesma.―Los más afectados que estábamos ahí, que convivíamos, somos 10 ó 12 familias, algunas que tuvieron más hijos. A mí me destruyeron porque yo tengo una sola chica Down que vivía conmigo y mi marido; los demás, los hijos ya grandes se fueron. A uno le dieron 1500 pesos, a otro 1000 pesos, a los que estaban ahí en ese momento les dijeron «bueno, tomá, tomá» y se fueron. Pero nosotros, esa semana que tuve a mi marido internado, viene un vecino y me avisa «doña María, te entró una empresa y te está sacando», bueno, yo pensé, la empresa tendrá su derecho, pero no pensé que podían ser tan malditos de ir a destruir las casas, de robar los animales. Vos le ves a mi marido y te parte el alma. Nos han hecho un daño que nos está matando, nos están matando. Yo no tengo un techo, tengo una chica Down, 64 años, mi marido va a cumplir 75; mañana o pasado nos caemos de un ataque los dos muertos y esta chica a dónde va, no tiene un techito. Yo en la isla estaba contenta y feliz porque sabíamos que eso le quedaba. Te juro, me levanto y le pregunto a Dios: ¿por qué ese daño?, ¿por qué nos han hecho a nosotros ese daño?

―¿Quién los desaloja?

Ledesma.―Los nombres no te sé dar muy bien. Yo no quiero fortunas, yo quiero que me den un lugarcito en la isla, un ranchito donde pueda decir «este ranchito es mío», que no venga a pasarme mañana otra vez como ahora. Yo tengo mi orgullo de mujer, mi orgullo de vieja, de todo lo que logré con trabajo; aparte la ciudad es muy complicada, es muy difícil, mi marido no sabe vivir en la ciudad, no se adapta. Esta mañana fue a cortar un poco de juncos, está en la isla ahora, donde todavía no están haciendo estacadas. Cuando vino me dice «vieja, en la parte nuestra están poniendo estacadas». Quiere decir que perdimos; no hay un árbol, cada árbol era como un hijo mío, plantábamos, teníamos, era otra vida y sólo el que vivió, los que vivimos podemos contar.

―¿Quedaron familias en el lugar?

Ledesma.―Nadie, el único que se salvó es un hombre que está consiguiendo donaciones para poder darnos un poquito de trabajo. Estamos cortando juncos, pero ya llega la noche y te tenés que venir porque no te podés quedar en el monte, porque no te permiten, no sabés con qué te encontrás, por ahí te prenden fuego el rancho. Si tuvieron que tirar toda una casa, el ingeniero o lo que sea que bajó en mi rancho vio los juguetes, vio las cosas, no puede decir que estaba abandonada esta casa por dos semanas que nosotros nos vinimos; todos los isleros vienen para fin de año con sus familias, queda la casa, nos cuidamos entre los vecinos. Yo no entiendo, nosotros tenemos fotos, tenemos todo. Ahora está irreconocible esa parte, siete metros de altura con excavaciones de tierra, no hay un árbol.

―¿Están modificando el cauce del arroyo?

Ledesma.―Cerraron el Anguila. Están haciendo excavaciones; hemos medido con unos agrimensores y han medido 7 metros con 20 que alzaron del nivel viejo. Yo respeto la ley, pero no lo que me hicieron a mí. ¿Por qué me destruyeron lo poco que yo tenía?, ¿por qué me destruyeron mi fuente de trabajo?, porque nosotros vivíamos de la isla. Hay un señor viejito, yo no lo conozco, pero sé que vive para el lado del Paraná; a ese pobre, como son dos viejos solos y son gente que toma, le han tirado tiros al aire para asustarles, para que se vayan porque dicen que eso es de ellos. Esas no son maneras de sacar a la gente. Eso es ser prepotente.

Notas:
1) Asamblea Río de La Plata Cuenca Internacional, 21 mayo 2009. «Historias de vida, en el Anguila» .
2) http://www.islacolonypark.com

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Argentina: El desierto escolar (y los desertores)

Silvana Melo (APE)

Habrá “una generación perdida de niños que jamás accederá a la escuela”. Samer Al-Samarrai, economista británico y analista principal de políticas del Informe de Seguimiento de la Educación para Todos en el Mundo 2010 (GMR) de la Unesco puso en palabras la exclusión global de millones nacidos en los bordes del milenio. Y decretó el fracaso del programa que, con el compromiso de 160 países, esperaba alcanzar la educación primaria de todos los chicos en el planeta. Acaso el concepto de Samarrai sea mucho más doloroso que la propia caída de un objetivo ilusorio en un mundo que suele reunir a los países poderosos y ostentar bellas metas a largo plazo, cuando la inequidad plantó bandera estratégica en decenas de países donde la escasez de alimentos y agua y la vida como apenas sobrevida es una decisión global.

La “generación” de la que habla el economista tiene millones de caras, colores y rasgos. Contiene millones de historias pequeñas, de condenas pre natales, de hambres personales –a cada niño en cada rincón del mundo le duele el hambre distinto-, de fiebres y de crecimiento a los tumbos, naciéndose un poco cada mes, cada día. La “generación” de Samarrai son millones nacidos en la agonía de la primera década del milenio. Marcados a fuego por un mundo que eligió no tener fronteras para exportar el dominio y la disciplina de la pobreza extrema y marginal.

En los pies del mundo, la Argentina: según las lábiles estadísticas oficiales, el 6,5 por ciento de los chicos de 5 a 13 años trabaja. Son unos 200 mil. Entre los jóvenes de 14 a 17 años, trabaja el 20,1 por ciento; más de 263.000 jóvenes. El 2,8 por ciento de los primeros 200 mil no va a la escuela. En el campo, la cifra se eleva al 10 por ciento. Relata Juan Lucio, dirigente de la comunidad Urundel, que en General Mosconi los niños y niñas wichis dejan de ir a las escuelas más o menos cercanas a eso de los doce años de edad. Después, toca asumir una vida de mano de obra barata: servicio doméstico, el destronque después del desmonte, esclavos, explotados, en condiciones inhumanas, condenados al sometimiento y corridos de cualquier posibilidad de inserción en un mundo que no fue pensado para ellos.

Las mismas estadísticas oficiales exhiben que sólo la mitad de los chicos y chicas que ingresan al secundario egresan. El resto se va perdiendo por el camino. La escuela los va expulsando en una carrera de obstáculos que muy pocos pueden sortear. Les deja bien en claro que no los considera bienvenidos. Que no los quiere en el sistema. Que le complica la existencia institucional. Que le altera las planificaciones. Los pibes suelen hacer volar por los aires las previsiones. Y la escuela los castiga dejándolos afuera.

Entonces, como números fríos y manipulables, comienzan a formar parte de las cifras de deserción escolar. Y serán parte –íntegra o marginal- de la “generación perdida” que inquieta a Samarrai. A la expulsión directa, al cierre de todas las puertas, a la condena a una vida sin recreo ni patio compartido se le suma el eufemismo de la deserción escolar que, literalmente, implica escuelas que se vuelven desiertos por niños que las abandonan. Es notable cómo el lenguaje funciona como socio dilecto de las perversidades sistémicas: los pibes vuelven desierta la escuela cuando son centenares de miles a los que la escuela ha expulsado para desertizar su tiempo, su época, el pedazo de futuro que le correspondería si el futuro también fuera un recurso a repartir equitativamente.

El Observatorio de la Deuda Social, de la Universidad Católica Argentina (UCA), asegura que en la sala de 5 años y en todo el ciclo primario la exclusión escolar baja a un porcentaje mínimo: el nivel de escolarización llega al 97,6 % en el preescolar y en el EGB 1 y 2 la asistencia también es casi perfecta: 99,3 %. Sin embargo, un porcentaje desgarrador de esos chicos no logran escribir su nombre, no alcanzan nunca la utopía de la lectura de corrido y recalan en la escuela fundamentalmente en el espacio del desayuno y el almuerzo. La escuela logra retenerlos no por surtidor de conocimientos y herramienta inclusora por excelencia, sino como lugar físico donde se puede alcanzar un mínimo nivel nutricional.

Pero la expulsión real aparece en la preadolescencia, cuando el brazo de la contención social en el que la crisis transformó la escuela en los ‘90 ya no alcanza y esa escuela no enamora, no atrae, no se vuelve un lugar donde haya sentido. La escuela se transforma en un espacio vacío de contenido donde las clases carecen de todo interés, los edificios expulsan por deterioro, la convivencia es sólo un enunciado y los docentes desaparecen con demasiada frecuencia. Entonces, los alumnos se van: sienten que no tienen nada que hacer allí. La escuela ensaya un estruendoso fracaso. Y los deja en la banquina de la vida. La escuela se desertiza. Y sus alumnos desertan.

Samarrai puso en palabras el fracaso que se llevará al hombro a 72 millones de chicos sin escolarizar. Toda una generación en el mundo. Añicos, fragmentos de ella comparten calle en el cotidiano de esta tierra, acaso ignorando que la condena ya está. Sin haber sido posible el sueño de aquel maestro viejo de “La lengua de las mariposas” que caminaba en el sentido inverso de su época y que pedía una generación, sólo una generación para hacerla libre. Después, la historia no tendría regreso. Por eso la libertad y la educación, que suelen caminar juntas por los arrabales, sufren la condena del destierro, aquel duro castigo que le daban a los conspiradores.

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Colombia: La Confianza Inversionista en salud; del “paseo de la muerte” al genocidio

Aurelio Suárez Montoya (MOIR)

Es difícil concebir mayor perversidad para la elaboración de una política pública que la que inspiró al gobierno de Uribe para decretar la Emergencia Social y dictar las medidas que de ahí emanaron con el falaz argumento de “salvar la salud de los colombianos”. La iniquidad de los respectivos decretos supera con creces la de Agro, Ingreso Seguro, la de las zonas francas, la de Carimagua, la de los contratos de seguridad jurídica, como los concedidos a hoteles y centros de diversión de cinco estrellas, y demás escandalosas licencias al capital, incluyendo las otorgadas a empresas petroleras y mineras, a consorcios financieros y a firmas de construcción.

Como la “ocasión hace al ladrón”, el ministro Palacio fabricó la suya, y, sirviéndose de la distracción general de fin de año, asestó uno de los golpes más arteros que se haya dado a los colombianos. Había dicho que unificar los planes de salud, entre el SISBEN y el del régimen contributivo, ordenado por la Corte Constitucional en la sentencia T-760, costaba seis billones de pesos y que las tutelas, que pasaron en diez años de 21.301 a más de 146 mil, valían 900 mil millones anuales. Se desconocieron esos hechos que muestran el fracaso de la Ley 100 -la que Marcela Vélez, en el libro, “Salud: negocio e inequidad”, calificó como “catastrófica”- y se mantuvo, como sostiene esta autora, que “por factores económicos y sociales que interactúan a la hora de tener acceso a la salud, vuelven la vida, en condiciones dignas, una lotería”. No se enmendó la Ley 100, se ahondó en ella.

Una carta enviada el 14 de diciembre al Ministro por Álvaro Cardona, decano de la facultad de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, anunciaba las pérfidas intenciones del gobierno “…las motivaciones formuladas por el Presidente respecto a la declaratoria de la Emergencia Social en Salud, por lo menos en los términos en que hasta ahora ha sido presentada, genera grandes interrogantes sobre la comprensión de los verdaderos problemas que aquejan al sistema de salud del país”

Cardona, además, avisó: “las soluciones que se insinúan son de carácter fiscal y regresivo: más impuestos, más copagos para los más pobres y más recursos públicos para el lucro de operadores privados”. Acogiendo estudios que muestran que el negocio de los intermediarios en salud arroja utilidades del 30%, concluyó que se sentía “una tendencia a eludir el cumplimiento de los principios constitucionales establecidos en la Sentencia de la Corte, concentrando la atención pública en la solución de la deuda contraída con las EPS valiéndose de la Emergencia Social(...) También puede ser que el gobierno acoja la Sentencia de la Corte Constitucional, pero nivelando el POS por lo bajo y aprovechando la coyuntura de la emergencia para hacer este ajuste sin debate legislativo, y, por ende, sin debate público”.

Lo sucedido rebasó los vaticinios de Cardona. “Los decretos condenan a la gente a morir”, dijo el presidente de la Asociación Colombiana de Clínicas y Hospitales, y los gerentes de los hospitales de Bogotá declararon: “Estas medidas podrían echar al traste los logros de la red pública del Distrito”. La Academia Nacional de Medicina afirmó sobre el decreto 131:“significa la abolición del componente más importante del profesionalismo: la autonomía intelectual en la toma de decisiones respecto a las situaciones de incertidumbre biológica que entraña la práctica médica”; y agregó, “es inconcebible que se decrete que los costos de las prestaciones calificadas como excepcionales en salud, los afiliados deban cubrirlos con préstamos bancarios o, lo que es peor, con sus cesantías”. Saúl Franco, de la Fundación DEMOPAZ, ha expuesto que: “siete de los diez decretos mencionados se dedican en su totalidad a la cuestión de la asignación, la distribución, el flujo y el control de los recursos del sistema”, que los otros tres son “un asalto a la ciencia y a la ética profesional” en lo que cataloga como una “radicalización mercantil del modelo”.

Las opiniones anteriores impelen a movilizar al país no sólo a exigir la derogatoria de las “aberrantes disposiciones”, como las calificó la Academia de Medicina, sino, de una vez por todas, la supresión de la Ley 100, criatura de Álvaro Uribe. En reiteradas ocasiones, el senador Jorge Enrique Robledo, ha dicho que ésta es responsable de más muertos que el conflicto armado y ahora sí, con mayor razón, cuando se ha vuelto en genocidio legal. Que lo digan si no, los pacientes terminales que en Medellín están a punto de ser las primeras víctimas de la infausta Emergencia Social. Todo sea por la Confianza Inversionista.

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Elecciones en Costa Rica: Las cartas están sobre la mesa

Giovanni Beluche (especial para ARGENPRESS.info)

A pocos días de las elecciones nacionales muchos ciudadanos no han decidido por quién votar. La campaña ha sido poco seductora porque, a sabiendas de sus profundas debilidades, los partidos políticos de la oligarquía han ocultado sus verdaderos postulados tras una cruzada mediática vacía y demagógica. Uno de los temas ausentes, abordado si acaso de forma marginal, tiene que ver con el modelo de acumulación capitalista por el que han optado los gobiernos durante los últimos veinte años y sus efectos en la sociedad costarricense. El 7 de febrero se enfrentan como mínimo dos propuestas de país que son excluyentes entre sí.

Dos propuestas antagónicas

Una representada por Laura Chinchilla, Otto Guevara y Luis Fishman, que apuesta por la continuidad del modelo. Con diferencias de matices propagandísticos, están unidos al cordón umbilical neoliberal, que ha enriquecido a un pequeño grupo oligárquico, ensanchando la brecha entre ricos y pobres. Todos contribuyeron para consolidar el paradigma aperturista que la administración Arias nos deja como herencia. Por el otro lado, las candidaturas de Ottón Solís y Eugenio Trejos, ofrecen recuperar la tradición solidaria del Estado costarricense.

Las propuestas contestatarias: el PAC

La campaña electoral del PAC ha sido clara en señalar a las políticas neoliberales y a la corrupción como responsables de tanta inequidad y de la crisis social que vive el país. Ofrece al electorado una alternativa de gobierno que promete devolver al Estado su rol central de redistribución de la riqueza, desarrollo sostenible y generación de políticas públicas inclusivas, que se puede enmarcar dentro de la tradición socialdemócrata. La oferta programática del PAC es sin duda progresiva respecto de sus contendores neoliberales (PLN, ML, PUSC).

Una piedra en el zapato es la candidata a vicepresidenta escogida por Ottón Solís, proveniente de las filas defensoras del TLC, salida de la furibunda cámara de exportadores (tan fiebres que mantienen todavía su pancarta de Sí al TLC), quien genera profunda y legítima desconfianza en un sector del electorado que ha acompañado a Solís en anteriores campañas. A esto se suma la constante negativa de construir una alianza electoral en condiciones democráticas, estableciendo una coalición de cúpulas casi en vísperas de las elecciones.

Pero el PAC es la única opción contra la continuidad neoliberal capaz de disputarle el triunfo a Laura Chinchilla, lo que nuevamente le convierte en el imán que atrae a multitudes de costarricenses descontentos, que aspiran a un verdadero cambio de rumbo que nos dirija hacia una sociedad más democrática y equitativa. Por eso buena parte del activismo anti TLC, que se agrupó en los Comités Patrióticos, va a favorecer al PAC en las tres papeletas o va a quebrar su voto: para presidente por Ottón y para diputados por el Frente Amplio.

Las propuestas contestatarias: el Frente Amplio

El programa del Frente Amplio, deliberadamente ignorado por los grandes medios de comunicación, se resume en las “12 Propuestas para Salvar al País”, bajo el lema de más democracia y justicia social. Más allá de lo que le falte o le sobre, el programa constituye un claro desafío al enfoque neoliberal y allí está su principal virtud.

Una de las mayores fortalezas del FA radica en la calidad de sus candidatos y candidatas a puestos de elección. En la nómina presidencial: Eugenio Trejos, figura emergente en la política, con sobresaliente papel en la lucha contra el TLC y sin pretensiones de convertirse en el candidato de las izquierdas. Le acompañan Carmen Chacón Mora, trabajadora social y dirigenta sindical; y, Wilmar Matarrita, quien posee una inquebrantable trayectoria al lado de las luchas populares, dirigente de FEDEAGUA y COPROALDE, organizaciones destacadas en la defensa de los pequeños agricultores, la agricultura sostenible, el medio ambiente, el acceso al agua y los derechos de las comunidades.

Entre los candidatos a diputados sobresalen dos jóvenes figuras: José María Villalta, abogado, ecologista y activista del movimiento contra el TLC. Y Eva Carazo, psicóloga social, dirigenta del Movimiento de Agricultura Orgánica Costarricense (MAOCO), luchadora social desde las movilizaciones contra el combo del ICE. Dos figuras que le aportarían un puente a las organizaciones sociales en la nueva asamblea legislativa.

Las propuestas contestatarias: el abstencionismo

Existe una creciente cantidad de ciudadanos que no se sienten seducidos por un sistema electoral profundamente antidemocrático como el costarricense. Esta campaña ha vuelto a demostrar que quien no tiene dinero no existe electoralmente. La injerencia de millones de dólares de origen desconocido, el vergonzoso papel de los grandes medios de comunicación (anti democráticos hasta el tuétano), un TSE parcializado y sometido al Arismo y las continuas decepciones que se suceden cada cuatro años, han llevado a un creciente abstencionismo.

Lejos de vilipendiarlos como hace la demagogia electorera, los partidos políticos deberían hacer el esfuerzo por entender el mensaje: expresan su repudio a la política, a los políticos y al viciado sistema electoral mediante la abstención. Una parte de esta corriente plantea que sin organización social popular, las elecciones sirven de poco y en eso tienen razón absoluta.

Ubicar el enemigo principal

En esta contienda no está en juego el cambio del régimen político de Costa Rica, pero sí existe la oportunidad de sacar del gobierno a la derecha neoliberal recalcitrante. Y nadie debería dudar que eso llevaría a una importante reconfiguración del escenario político, que dicho sea de paso, ha estado cuesta arriba para el movimiento popular.

Que cada cual construya su espacio político, que no se renuncie a la sana crítica y al debate, pero de aquí al 7 de febrero hay que centrar las baterías en derrotar a la candidata neoliberal y sus aliados, incluido Otto Guevara que trata de seducir a parte del electorado con sus cantos de sirena.

Para echar a los neoliberales del gobierno, unos optan por votar al PAC, otros por el Frente Amplio, personalmente considero legítima la motivación de ambos electores, pero la tarea desde el lunes 8 de febrero seguirá siendo la organización social independiente de los sectores populares y la movilización que ha demostrado ser la única herramienta eficiente para defender sus intereses.

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El Salvador: Realidad violenta que agobia

José Mario Zavaleta (especial para ARGENPRESS.info)

Con el auge de hechos de violencia delincuencial crecen también las demandas de ciudadanos y de organizaciones sociales para que las autoridades salvadoreñas emprendan de una vez por todas medidas que detengan la escalada de asesinatos que día a día impactan a todos.

Esta situación provoca que de diferentes sectores surjan propuestas que van desde el endurecimiento de las leyes hasta la ampliación de la presencia del ejército en las calles, en apoyo a la Policía Nacional Civil que, de todas maneras, es la única institución establecida constitucionalmente como la encargada de la seguridad pública.

Las mismas gremiales empresariales han desarrollados sus planes en contra de la delincuencia, en un clima que destaca la sensación de crisis nacional, forzando a tomar acciones diversas. Es difícil mantener la calma cuando casi todos los días aparecen noticias de matanzas indiscriminadas, aparecimiento de cadáveres mutilados en calles y quebradas de ríos y situaciones en que ciudadanos toman la justicia por su propia mano, y que no surjan ideas de todo tipo presionando a las autoridades para que las asuman.

El último hecho que ha disparado las alarmas ha sido una masacre ejecutada en el área rural de una zona generalmente libre de delincuencia, como Suchitoto, y en el que un grupo armado, aparentemente con vestimenta oscura y cubiertos de los rostros, han asesinado al menos a 8 personas, su mayoría jóvenes. Inmediatamente han surgido toda una serie de conjeturas y especulaciones tratando de explicar los hechos, entre las teorías del ajuste de cuentas entre pandillas, - cuando las familias de los fallecidos niegan la participación de los asesinados en ellas -, hasta la operación de grupos de exterminio.

Hasta el momento nada en concreto se sabe, y el Presidente de la República ha anunciado que a partir de este viernes iniciará reuniones con diferentes sectores sociales y organismos internacionales para anunciar la estrategia que pretende implementar, destacando el combate a los delitos como prioridad. Ya ha anticipado que para desarrollar cualquier plan se necesitan muchos recursos, e invitará a que participen en ese sentido a quienes han presionado a su gobierno para que haga algo, en especial la Asociación Nacional de la Empresa Privada y la Cámara de Comercio, que por cierto han sido los que han encabezado la oposición a las reformas fiscales para incrementar los recursos para desarrollar los programas sociales.

Habrá que esperar cuáles son las soluciones que la administración del señor Funes propondrá para impactar en un fenómeno que afecta a todo el país y en todas las áreas, precisamente en un período de crisis económica donde la inversión y la productividad son fundamentales para activarla, pero que encuentran en la inseguridad un obstáculo evidente, que igualmente afecta la vida social de todos los salvadoreños.

En otro aspecto, esta semana se conoció que una jueza que presidió la audiencia convocada para definir el curso de la demanda en contra de las autoridades responsables del Aeropuerto de Comalapa, que junto a un médico, han sido acusados de responsabilidad culposa en la muerte del líder histórico de la izquierda salvadoreña, Schafik Jorge Hándal, quien falleció el 24 de enero de 2006 en esas instalaciones cuando regresaba de Bolivia, se ha negado a actuar a favor de los acusados.

Esta decisión confronta la solicitud de la Fiscalía salvadoreña que había solicitado el sobreseimiento definitivo de los inculpados, hecho que por su parte los familiares de Schafik, en especial su viuda Tania, consideraron improcedente; más, porque todos pudimos comprobar la indecorosa y poco profesional manera en que fue manejada la situación, demostrándose que el problema deficitario de la salud también invade espacios tan complejos e importantes como el mayor aeropuerto salvadoreño.

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Víctimas del libre comercio

Pedro Rivera Ramos

“Al capital le horroriza la falta de beneficio.
Cuando presiente un beneficio razonable, se envalentona.
Al 20% se entusiasma.
Al 50% es temerario.
Al 100% arrasa todas las leyes humanas y al 300% no se detiene ante
ningún crimen”.
Carlos Marx

El libre comercio, principal falacia que acompaña al evangelio neoliberal, sigue siendo invocado para insistir en hacerles creer a todos los mortales, que sólo a través de él las naciones pueden alcanzar progresos en sus niveles de desarrollo económico y social. Nada más apartado de la realidad.

El libre comercio, tal como es concebido por los representantes de los grandes países industrializados, por los círculos dominantes en la OMC y por las empresas transnacionales que someten al mundo, no tiene, como se ha demostrado tantas veces, nada de libre y muy poco de comercio. Ha sido sí, la mejor excusa para imponerles a los países, principalmente a los del llamado Tercer Mundo, tratativas librecambistas dirigidas al control de sus recursos naturales, a la apertura salvaje de sus mercados, a la flexibilización o eliminación de sus normas sanitarias, a la eliminación de aranceles y a la quiebra de la producción nacional; es en fin, un formidable instrumento de dominación política y económica.

Es precisamente como consecuencia directa de la liberalización comercial y de la mercantilización de todos los órdenes de la vida social que traen consigo los principales acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (GATS, ADPIC, AsA) y que los distintos gobiernos panameños han acogido con la docilidad acostumbrada, se produjo en agosto del 2006 un envenenamiento masivo con una sustancia industrial conocida dietilenglicol, que apareció suministrada a varios miles de pacientes panameños, a través de un jarabe expectorante líquido sin azúcar que era producido en los laboratorios de la Caja del Seguro Social. Lo que debieron ser 9 mil litros de glicerina pura con calidad U.S.P., terminó siendo, en total desprecio por la vida humana, dietilenglicol, un producto usado básicamente para la fabricación de pinturas y envases plásticos. Así, un medicamento reservado para salvar vidas, se transformó por la avaricia, el libre comercio y las fallas inadmisibles en los controles y el sistema de salud pública, en un poderoso veneno para arrebatarlas o lesionarlas de por vida.

Ahora casi dos centenares de víctimas, varios miles de afectados y sus familiares, aguardan sin mucho éxito, que el Estado asuma plenamente la responsabilidad que le corresponde y se apreste con la urgencia debida, a realizar las reparaciones y compensaciones que hagan falta. El Síndrome de Insuficiencia Renal Aguda (SIRA) no fue una enfermedad producida por agentes patogénicos naturales, fue el resultado de un agente tóxico que llega a los tejidos de seres humanos, por la incompetencia evidente del Estado en sus controles sanitarios y por la flexibilización en sus normas comerciales y de importación. Eso explica la participación de dos empresas chinas (CNSC Fortune Way Company y Taixing Glycerin Factory), una española (Rasfer Internacional) y una panameña (MEDICOM); la recepción de dietilenglicol por glicerina; la alteración de la caducidad del producto y de su procedencia verdadera.

El envenenamiento masivo con dietilenglicol ocurrido en Panamá en el 2006, no fue un suceso novedoso ni único ocurrido en el mundo con esta sustancia, como podría suponerse. Ya en otros países, años atrás, se habían reportado algunos casos de envenenamiento por este químico de uso industrial. Aquí mismo se encontró meses después, esta sustancia entre los componentes de un dentífrico de origen chino conocido como Mr. Cool, hallazgo que se repitió en Nicaragua en el 2007 con esta marca y otras dos con igual origen (Excel y Dentamin).

Lo más sorprendente de esto es que al menos la pasta dental Mr. Cool con un contenido de 3% de dietilenglicol, se encontraba en esos momentos en el mercado estadounidense, autorizada por la Agencia de Control de Alimentos y Medicamentos (FDA) de ese país. Por ello, así como nada de esto está separado de las consecuencias nefastas que se derivan del llamado libre comercio, tampoco podemos hacer abstracción alguna del gran negocio de los medicamentos adulterados o falsificados que se verifica en el mundo y las principales motivaciones que guían hoy a la poderosa industria farmacéutica.

Casi cuatro años han pasado desde que se iniciara la gran tragedia con el dietilenglicol y aún familiares y sobrevivientes siguen obligados a tocar puertas y realizar demostraciones callejeras, como única fórmula a su alcance, para recordarnos a todos su doloroso vía crucis y la ausencia de una merecida y pronta justicia.

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México: Desclericalizar el debate sobre laicidad

Bernardo Barranco (FORUM)
Estado laico expresa la esencia de la democracia moderna. Gran parte de la clase política y de manera especial el presidente Felipe Calderón tienen una concepción muy pobre y empequeñecida de lo que representa la laicidad actual del Estado, sobre todo su lugar frente a los desafíos de la reforma del Estado en este siglo XXI. Siguen enfrascados en las viejas disputas del siglo XIX e inicios del XIX, en torno a la incidencia eclesiástica en las políticas públicas y las tensiones entre la moral católica y la ética laica.

Es imperativo desclericalizar el debate y situarnos en un mundo complejo, mutante y mundializado; en pocas palabras: vivimos el tránsito hacia culturas poscristianas. Esta realidad multicultural demanda nuevas maneras de reconocimiento y respeto de las diversidades que emergen, ya que afirman nuevas identidades y reividican derechos hasta ahora inéditos. En otras palabras, debemos hacer una nueva recepción de la laicidad y del Estado laico en el siglo XXI.

No basta conformarnos con un laicismo heredado; éste no es un ADN en nuestra cultura política. Esta noción debe ser retrabajada bajo la realidad actual, y esta generación de políticos tiene obligación de recrear asertivamente la laicidad del Estado, porque es parte esencial de la democracia que queremos construir. Sin laicidad no hay democracia; sin laicidad no hay reforma política ni del Estado, así de sencillo.

La laicidad, más que un compendio de definiciones esmeradas, es un proceso histórico y como tal dinámico y comprensiblemente cambiante. Así, aunque Juárez y los liberales de la época probablemente nunca escucharon el concepto “laicismo”, porque apenas se estaba acuñando en Francia, lo intuyeron afirmando que para construir el Estado moderno mexicano era necesaria la separación de esferas entre la Iglesia y el Estado.

Los diversos liberalismos reivindicaban la soberanía popular como fuente sustancial de legitimidad de las nacientes instituciones republicanas de Hispanoamérica, secularizando los resortes del sustento del poder que ejercía, hasta entonces, el binomio entre el dominio de la corona y la potestad eclesiástica.

En los últimos 10 años, en México hemos observado signos regresivos que ponen en peligro el carácter laico del Estado. En el sexenio foxista se vivieron provocaciones, como el beso que dio el presidente Fox al anillo papal o los arrebatos verbales de Carlos Abascal Carranza; sin embargo, en el gobierno de Calderón se ha pasado a los hechos con cambios constitucionales en 18 entidades que vuelven a penalizar el aborto, así como en la acción de inconstitucionalidad que presentó la Procuraduría General de la República ante la Suprema Corte de Justicia contra las bodas gays, y esto nos obliga como mexicanos a volvernos a plantear el tema del carácter laico del Estado.

La laicidad de todo Estado moderno, más allá de ser una herramienta jurídica, es un instrumento político de convivencia armónica y civilizada entre diferentes y diversos grupos sociales para coexistir en paz en un espacio geográfico común.

El Estado laico actual es aquel que garantiza la libertad de creencias en el sentido amplio, así como la libertad de no creer que tengan los individuos que integran la sociedad. Un Estado laico debe garantizar la equidad, es decir, la no discriminación, y garantizar los derechos, principalmente de las minorías, es decir, la libertad de conciencia. El Estado laico garantiza la autonomía de lo político frente a lo religioso.

Es evidente que el debate se ha centrado en este último apartado, recreando viejas rencillas entre “conservadores y liberales”, “laicistas y catolicistas”, etcétera. El mundo globalizado de hoy ha puesto sobre la mesa la enorme diversidad cultural, histórica, de creencias, tradiciones e identidades de los pueblos que demanda apertura, tolerancia y respeto de las diferencias. Por supuesto que esta multiculturalidad relativiza los discursos absolutos, totalizantes y teocráticos de pensamiento único; sin embargo, sería un gravísimo error enfrentar sólo el “relativismo contra el absolutismo” esbozado por el papa Benedicto XVI. Es una polémica reduccionista de una realidad que demanda la edificación de espacios públicos nuevos, cimentados en el diálogo y la construcción de consensos. Ésta es una de las tareas del Estado laico: garantizar la convivencia pacífica de estas diversidades sociales que han ido emergiendo en el país en años recientes.

Siguiendo los trabajos del politólogo francés René Remond, el laicismo históricamente surge como reacción política a la excesiva injerencia del clero en el ejercicio del poder y en los asuntos de política pública, es decir, contra el clericalismo político. La laicidad moderna no se reduce a acallar, acotar ni reprimir la expresión, libertad y práctica política de ninguna iglesia; por el contrario, el Estado laico debe canalizar todas estas expresiones de manera institucional.

En México, más allá de las disputas conceptuales del término, la laicidad es fruto de un proceso histórico, muchas veces violento y desgarrador; por ello el debate de hoy es más que apasionado. Hay dos guerras fratricidas sumamente costosas que deben ser reconceptualizadas; por ello la laicidad del Estado no debe tratarse a la ligera ni dársela como un acto consumado. Por el contrario, la laicidad está inscrita en los procesos políticos y culturales, refleja los avances o retrocesos de la sociedad.

La laicidad y el carácter laico del Estado requieren ser abordados con una mirada de largo aliento. Es una desgracia que últimadamente se imponga una lógica electoral en la cultura política de este país que determina a los actores ser cada vez más pragmáticos a costa de perder fundamentos e identidades. Esperemos que la iniciativa que hoy se coloca en la mesa de los poderes legislativos para transformar el artículo 40 de la Constitución, añadiendo el carácter laico del Estado, cuente con la sagacidad histórica y mayor altura política.

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México: Ciudad Juárez, tan tironeado por el PRI y el PAN y tan vecino de las yanquis, ¿ahora en poder de los narcos?

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Alrededor de 20 mil muertos son un chingo o un “titipuchal” de muertos. Pero una vez alcanzada esa cantidad, ¿qué son otros 20 mil más para un gobierno preocupado solamente porque la clase empresarial siga acumulando riquezas y porque el gobierno de los EEUU le siga proporcionando apoyos económicos y militares? Lo notable es que se han perdido millones de empleos productivos, pero ahora en Ciudad Juárez y en el país cientos de miles de soldados del ejército serán sustituidos por policía federales bien entrenados en EEUU, Israel, Colombia y México para luchar contra la delincuencia. En lugar de trabajadores, el ejército mexicano y la policía han triplicado su número con el más alto nivel de entrenamiento. ¿Podrían tener los empresarios un mejor gobierno que los cuide de la “delincuencia”, del “terrorismo”, de los secuestros y robos? Mientras tanto la población carece de trabajo e ingresos.

2. A partir de 2001, cuando se registraron los avionzazos contra los “torres gemelas”, una magnífica combinación de gobiernos de derecha, empresarios, medios de información y gobiernos de los EEUU, impuso como política principal el combate contra el terrorismo y el narcotráfico en el mundo. Las batallas que debieron enfocarse contra la explotación capitalista, las crisis económicas, el desempleo y el hambre, fueron desviadas para fortalecer a los países imperialistas, la producción armamentista y las guerras invasoras. En México las campañas se acrecentaron y surgieron organizaciones empresariales para exigir a los gobiernos el incremento de la represión, de los encarcelamientos y el establecimiento de la pena de muerte. En vez de crear empleos para aminorar la desocupación y la delincuencia, en lugar de obligar a los empresarios a pagar salarios justos, se incrementó la vigilancia del ejército y la policía.

3. Un día sí y otro también se publican decenas de nombres de muertos inocentes en Ciudad Juárez, Chihuahua, pero también de narcotraficantes y miembros de las milicias del gobierno enfrentados con las armas más sofisticadas. Pareciera que existe una guerra civil y que los únicos culpables son los encargados de gobernar al país por su manifiesta incapacidad e irresponsabilidad de convertir los problemas de la nación en una bronca entre narcotraficantes y fuerzas armadas oficiales, “entre policías y ladrones” cuando responde a un problema económico y político estructural, incluso de consumidores internacionales. Hay en México por lo menos 20 puntos clave en esas confrontaciones que iniciaron abiertamente en el gobierno de Fox, pero en los tres años del régimen de Calderón –sobre todo a partir de que puso al ejército en las calles- las muertes y los asesinatos se han multiplicado.

4. Se ha publicado que a partir de la llegada de las fuerzas militares a Ciudad Juárez el promedio de asesinatos aumentó de 2 a 5 diarios durante el año 2008 y en el 2009 se elevó a más de 7. Se desató una ola de extorsiones al pequeño comercio, donde varios comerciantes señalaron directamente a la PFP como responsables de tales extorsiones. Las violaciones a los Derechos Humanos se generalizaron por parte de las fuerzas militares convirtiendo al estado de Chihuahua en el líder en este tipo de casos en el país. Con el arribo de los soldados al estado han ocurrido una serie de asesinatos a luchadores sociales: el líder campesino Armando Villarreal, líder de la comunidad mormona Benjamín Lebarón, Manuel Arroyo, investigador del movimiento obrero, Géminis Ochoa, líder de los comerciantes ambulantes y Josefina Reyes, defensora de los Derechos Humanos en el Valle de Juárez.

5. Chihuahua es el estado más extenso de México y con casi tres y medio millones de habitantes; es una entidad con presencia económica y una historia de batallas políticas importantes, sobre todo durante la revolución mexicana. ¿Puede olvidarse que en Ciudad Juárez –hoy con más de millón y medio de habitantes- se firmaron los tratados entre los revolucionarios maderistas y los representantes del dictador Díaz en marzo de 1911 que dieron fin a las hostilidades armadas? Juárez es la ciudad más poblada del estado y, como ciudad fronteriza con los EEUU, sufre mil un problemas comerciales, de narcotráfico, de migración y de delincuencia que se originan de esa vecindad. ¿Puede olvidarse que México ha sido durante casi 100 años el patio trasero de los EEUU, donde arroja la basura que no quiere?

6. Otros asuntos graves de Chihuahua, de Ciudad Juárez en particular, han sido los jaloneos políticos entre el PRI y el PAN que se han alternado el poder y en lugar de solucionar los problemas de la mayoría de los trabajadores que viven en la miseria y la desesperación, los han agravado. De tal manera que la grave situación que en estos momentos se vive en Ciudad Juárez son ocasionados por esas políticas oportunistas que sólo buscan hacen negocios. Esas políticas de la derecha tienden a convertir a Juárez en una ciudad de sitio con varios miles de soldados y policías, pero también entre esos partidos han surgido voces que exigen la entrada del ejército de la ONU o de los EEUU que están ávidos de intervenir. Lo que sucede en Juárez con sus mujeres muertas y el avance de narcotráfico sólo tienen un culpable: la clase política mexicana encabezada por el PRI y el PAN y el gobierno ilegítimo de Calderón. ¿Qué pasó con la izquierda?

7. Llevo más de 10 años colaborando en el periódico semanario El Reto de Ciudad Juárez fundado y dirigido por mi amigo de años, el doctor Samuel Schmidt. Desde entonces he tenido muy presente los problemas de la ciudad, en particular a mis camaradas los médicos Bernardo Jiménez y Roberto Vázquez, cuyas luchas en la Unión Cívica Juarense y el periódico Cuauhtémoc que vivió más de una década, fueron para mí, en aquellos tiempos, heroicas. Tengo presente a mis amigos, hoy profesores universitarios, el abogado Gustavo (Pichuy), la psicóloga Graciela, la socióloga Carmen, el economista Rigoberto, el hoy médico Robertico y mi queridísimo compañero Nelson, que estudiaba en la facultad de Ciencias de la UNAM; estos compañeros, junto a los del grupo de El Martillo en la ciudad de Chihuahua en los años setenta, se habían enraizado en las luchas políticas de izquierda y socialistas del estado, dedicándose a defender los intereses de los trabajadores.

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México: A priori

Teodoro Rentería Arróyave (especial para ARGENPRESS.info)

Hoy se cumple el aniversario 93 de la promulgación de nuestra Constitución y realmente no hay nada que celebrar ante las constantes violaciones a esa Carta Magna, que fue la primera socialista del mundo; nos queda ante los horrores de Ciudad Juárez y el tratamiento torpe y de criminalización de las jóvenes víctimas mortales, referirnos sólo a la efeméride.

Queremos recordar que hace 53 años, en nuestro primer artículo, publicado en la revista Libertas en su nacimiento titulado “Los rusos no son imbéciles”, refutábamos a ese semanario “La Doctrina de la Fe”, por su calificación a priori de que “los rusos por ser comunistas eran unos imbéciles”.

En franca referencia a los declarado en Tokio por el presidente, Felipe Calderón Hinojosa, el representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Alberto Brunori declaró que no se debe juzgar ni emitir veredictos a priori, en especial si se trata de vincular con el narcotráfico, y de manera anticipada, a los menores masacrados.

En esa misma línea, hizo un llamado para que las autoridades mexicanas resuelvan y aclaren el caso del asesinato de los 16 jóvenes ocurrido en las primeras horas del domingo pasado en Ciudad Juárez, Chihuahua. El Alto Comisionado fue entrevistado en el marco de su participación en un foro sobre discriminación contra mujeres, organizado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Brunori dijo que cuesta trabajo aceptar que los jóvenes pertenecían a grupos delincuenciales y, por lo mismo, aseguró, “no me compro ninguna teoría a priori”.

La razón le asiste al funcionario del organismo mundial, porque tanto el vocero de la Operación Coordinada Chihuahua, Enrique Torres Valadez como la Procuradora estatal, Patricia González, desligaron del crimen organizado a los jóvenes asesinados el domingo en Ciudad Juárez, exacto un día después de que el presidente Felipe Calderón Hinojos aseguró en Tokio, que la violencia entre pandillas juveniles ocasionó la barbarie

El vocero Torres Valadez fue explícito al afirmar que no hay datos que vinculen a los 16 jóvenes asesinados con el grupo delictivo denominado Artistas Asesinos. “No hay una línea de investigación que apunte a que los jóvenes son parte de ese grupo”, concluyo.

Los sicarios que atacaron a los estudiantes dispararon “sin discernir a personas en tres domicilios al pretender eliminar a integrantes de un grupo rival. Todas nuestras investigaciones indican claramente que eran jóvenes inocentes”, aseguró por su parte la procuradora de Justicia del estado, Patricia González.

Ante la negligencia, los errores, la mediocridad y el nulo conocimiento para gobernar y mucho menos para enfrentar con éxito el flagelo de la criminalidad exorbitante, desde luego que es muy fácil criminalizar a las víctimas, sobre todo a las mortales que ya no se pueden defender. En el caso de los periodistas, los “fiscales” han tenido la osadía de poner en duda la profesión de las víctimas. Juzgar o calificar a priori a las víctimas para escamotear responsabilidades, es el signo de estos tiempos.

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Estados Unidos: Howard Zinn y la otra historia

Amy Goodman (DEMOCRACY NOW!)

Howard Zinn, el legendario historiador, escritor y activista estadounidense falleció la semana pasada a los 87 años. Su obra más famosa es “La otra historia de Estados Unidos”. Zinn fue entrevistado por DEMOCRACY NOW! en mayo del año pasado y habló sobre su libro: “La idea de ‘La otra historia’ es ir más allá de lo que aprendí en la escuela o de lo que la mayoría de la gente aprendió en la escuela, y esa es la historia a través de los ojos de los presidentes y generales en las batallas libradas en la Guerra Civil. Y nosotros queremos las voces de la gente, de la gente común y corriente, rebeldes, disidentes, mujeres, negros, asiático-estadounidenses, inmigrantes, socialistas y anarquistas y los agitadores de todo tipo”.

Es pertinente escribir sobre la vida de Howard Zinn justo cuando comienza el llamado “Mes de la Historia Negra”. A pesar de que era blanco, Zinn escribió en forma elocuente sobre la lucha por los derechos civiles y también formó parte de ese movimiento. Hace cincuenta años, el 1° de febrero de 1960, cuatro estudiantes negros ingresaron en la tienda F.W. Woolworth de Greensboro, Carolina del Norte, y se sentaron en el mostrador que era “solo para blancos”. Se les negó el servicio, y regresaron día tras día. Cada día se les sumaban más personas. El movimiento contra la segregación en restaurantes se extendió a otras ciudades del Sur. En julio, el mostrador de Greensboro Woolworth estaba desegregado. Esta semana, se inauguró el Centro y Museo Internacional por los Derechos Civiles en el lugar donde se registró la protesta original.

En el momento de las protestas, Howard Zinn era profesor del Spelman College, una universidad históricamente de mujeres negras en Atlanta. Me contó por qué, luego de siete años de enseñar allí, fue despedido: “Durante las protestas, las estudiantes del Spelman College se alzaron, apartándose de ese ambiente tranquilo y controlado de la universidad. Fueron a la ciudad, fueron arrestadas y regresaron motivadas y decididas a cambiar las condiciones de su vida en la universidad que eran muy, pero muy anticuadas. Vivían en una especie de convento. Entonces se rebelaron contra la administración, las apoyé en su rebelión, y eso fue demasiado para la administración de la universidad.”

Zinn escribió en el epílogo de ‘La otra historia’: “Recién cuando entré al cuerpo docente del Spelman College fue…que comencé a leer a historiadores afroestadounidenses que nunca habían aparecido en mi lista de lecturas en la enseñanza secundaria. En ninguna etapa de mi formación en historia había aprendido acerca de las masacres de los negros, que sucedieron una y otra vez a lo largo de la historia estadounidense, en medio del silencio de un gobierno nacional comprometido por la Constitución a proteger la igualdad de derechos para todos”.

La escritora ganadora del Premio Pulitzer y autora de “El color púrpura”, Alice Walker, fue alumna de Zinn en Spelman. Dijo que Howard Zinn fue uno de sus profesores más divertidos. Recordó por qué había sido expulsado de Spelman hace décadas “Lo expulsaron porque nos amaba, y nos mostraba ese amor simplemente al estar con nosotros. Amaba a sus alumnos. No veía por qué debíamos ser ciudadanos de segunda clase. No veía por qué no podíamos comer donde queríamos y dormir donde queríamos, ni estar con la gente que queríamos estar. Entonces el estaba con nosotros”.

Hace algunos años, Zinn fue invitado a Spelman para dar el discurso de la ceremonia de graduación de ese año y recibir un título honorario.

El reconocido lingüista y disidente político Noam Chomsky, era un viejo amigo de Zinn: “La frase de él que siempre resuena en mi cabeza es su admiración y su estudio detallado de lo que denominó ‘las innumerables pequeñas acciones de gente desconocida’ que provocaron esos grandes momentos que forman parte del registro histórico, un registro que simplemente no se puede comenzar a entender a menos que se tengan en cuenta esas innumerables pequeñas acciones. Y él no solo escribió acerca de ellas en forma elocuente, sino que además participó en ellas”.

Howard Zinn editó, junto con Anthony Arnove, el libro “Las voces de la otra historia de Estados Unidos”, que recopila discursos, cartas y otros materiales originales de esos “desconocidos” que formaron este país. A partir del libro se hizo un documental con la participación de celebridades, que se estrenó en el History Channel apenas semanas antes de la muerte de Zinn. Matt Damon, el productor ejecutivo, le dio una gran difusión popular a ‘La otra historia’ en la famosa película ‘En busca del destino’ (Good Will Hunting, en inglés), cuando su personaje, Will, le recomienda el libro a su psiquiatra. Matt Damon fue vecino de Zinn en Newton, Massachusetts, y lo conocía desde los 10 años.

En mayo del año pasado, cuando entrevisté a Zinn, reflexionó sobre los primeros meses de gestión de Barack Obama: “Ojalá el Presidente Obama escuchara con atención a Martin Luther King. Estoy seguro de que le rinde homenaje verbal, como hace todo el mundo, a Martin Luther King, pero debería pensar antes de enviar misiles a Pakistán, antes de acordar este enorme presupuesto militar, antes de enviar soldados a Afganistán. Debería preguntarse: ‘¿Qué haría Martin Luther King? ¿Qué diría Martin Luther King de esto?’ Y si escuchara a King, sería un presidente diferente del que está resultando ser hasta ahora. Creo que debemos hacer que Obama mantenga su promesa de ser diferente y osado, y producir un cambio. Hasta ahora no ha cumplido esa promesa”. Howard Zinn, 1922 – 2010, te extrañaremos.

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Comentarios de atalaya (II): Reforma y revolución

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Las revoluciones son conmociones sociales de tales dimensiones que constituyen rarezas. Nunca hubo una en la antigüedad, tampoco en la era esclavista ni en los diez siglos que duró el feudalismo. Todas ocurrieron en los siglos XVIII, XIX y XX y, según las evidencias históricas, aunque con epicentro en algún país concreto, se trata de episodios ligados a la época histórica y no exclusivamente a necesidades locales.

La Revolución en las Trece Colonias de Norteamérica en 1776 influyó sobre todos los procesos políticos iberoamericanos durante más de un siglo, la de Francia en 1789 impactó profundamente a toda Europa, la de los bolcheviques (1917) dio lugar a un sistema alternativo que abarcó parte de Europa y Asia y la de Cuba en 1959 incentivó los procesos políticos del Continente.

Cada uno de esos proceso a los que se suman las revoluciones en China, México y algunos otros, dependiendo de circunstancias objetivas y subjetivas locales y sobre todo a la existencia de liderazgos calificados, dan lugar a acontecimientos políticos y sociales con diferentes alcances y grados de radicalización y, en determinados casos, a reformas que, aunque de otro modo cumplen el papel atribuido a las revoluciones.

En una determinada etapa, desde las posiciones de la izquierda radical que asumía posiciones maximalistas y padecía la “enfermedad infantil del extremismo”, los procesos llamados reformistas eran injustamente criticados e incluso descalificados. Así ocurrió cuando desde las posiciones del socialismo real, el nacionalismo afroasiático fue apreciado con cierto desdén como un curso errado o como mínimo ineficaz.

En América Latina sin que el liderazgo cubano, especialmente Fidel Castro pudiera evitarlo, durante cierto tiempo, la experiencia cubana se convirtió en una especie de rasero político o paradigma con el cual eran comparados los movimientos políticos en la región, incluso en un determinado momento, en ciertos círculos se generalizó la idea que absolutizó el método de la lucha armada y se acuñó el término de “pseudo revolucionario” aplicado a quienes, con razón o sin ella, creían en la validez de otros caminos.

Aquellos debates fueron válidos y por ellos transitó el pensamiento político de la izquierda que al madurar se tornó más flexible, plural e inclusiva considerando legitimas otras tácticas, proceso en el cual, precisamente Fidel Castro y la Revolución Cubana desempeñaron un importante papel que se expresó, entre otras aptitudes, en el respaldo al proceso político chileno encabezado por Salvador Allende, el apoyo a los movimientos patrióticos y nacionalistas en Perú, Panamá, Ecuador, Bolivia y otros en su momento encabezados por Juan Velazco Alvarado Torres, Omar Torrijos, Jaime Roldós, Juan José Torres y otros.

En una etapa que se hizo más visible con la batalla contra la deuda externa liderada por Fidel Castro, desde la izquierda el panorama político latinoamericano comenzó a ser percibido como un todo, como un movimiento general inclusivo y de amplia base social y política, integrado por experiencias nacionales diversas, enfoque que ha conducido a posiciones unitarias que dan lugar a un exitoso desempeño.

Curiosamente esos resultados pueden haber sido favorecidos por el saneamiento del pensamiento político de la izquierda que con la caída del socialismo real se liberó de enfoques defectuosos que desde posiciones dogmaticas, derivadas de una incorrecta lectura del marxismo, impusieron una perspectiva estrecha que incorrectamente descartaba o menospreciaba las reformas como una de las vías, mediante las cuales el progreso social se abre paso.

Hoy día la experiencia revolucionaria venezolana, declarada socialista y que asume sus opciones desde una perspectiva que apuesta por el crecimiento y del sector social de la economía y no evade la confrontación clasista, comparte el escenario con otros procesos con personalidad, matices e identidad propios, como los que tienen lugar en Bolivia, Ecuador, Brasil, así como los que tienen lugar en Nicaragua, Argentina, Guatemala, El Salvador y otros países.

De regreso de la errónea creencia de que la uniformidad es una virtud, cuando puede en realidad ser un defecto, el proceso político latinoamericano adquiere una flexibilidad mayor que incluso lo prepara para lidiar con reveces temporales que también forman parte del movimiento general.

Nadie debe percibir ciertos retrocesos tácticos que parecen estar ocurriendo en Chile y Panamá donde la derecha recupera ciertas posiciones, ni impacientarse porque Mauricio Funes en El salvador no avance al ritmo que muchos quisieran y tampoco preocuparse porque en la propia Cuba se plantee la necesidad de reformas y ajustes estructurales que actualicen su sistema político.

Lo correcto es no desmayar ni desmovilizarse, no dejarse ganar por el pesimismo ni exagerar el significado de los reveces tácticos, sino trabajar porque la tendencia general conserve su orientación avanzada y las conquistas populares sean preservadas.

El fondo del asunto es que percibida desde una perspectiva general es cierto que las reformas conducen a que la izquierda no sea tan izquierdista ni la derecha tan derechista. En cierto sentido si bien en el espectro político los extremos se identifican más nítidamente, también existe el centro, zona a donde muchas veces conduce la racionalidad y el pragmatismo.

La lucha es difícil, requiere de firmeza pero también de talento para encarar los diferentes momentos. Nadie dijo nunca que fuera fácil.

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Encrucijada presupuestaria en Estados Unidos

Marcos Alfonso (AIN, especial para ARGENPRESS.info)

De gélida ha sido calificada la presentación por el presidente Barack Obama del presupuesto para el año fiscal 2011, el que prevé, según calificara el propio mandatario, las “graves dificultades” por las cuales atraviesa la economía del país.

Las principales cartas de apoyo del mandatario, los congresistas demócratas, se muestran escépticos con el programa de la Casa Blanca, ya que este incrementa en 8,5 billones de dólares la deuda nacional durante la década venidera.

Kent Conrad, presidente de la Comisión de Prepuesto del Senado y demócrata por Dakota del Norte, según la agencia Asociated Press (AP), declaró: “La perspectiva del Presidente a 10 años no es perspectiva que podamos seguir”.

Obama, al decir de la agencia italiana ANSA, esgrime el criterio de que “en el largo plazo no podemos tener un crecimiento económico sostenible y duradero sin poner orden en nuestras cuentas públicas”.

Ese documento alienta la creación de empleos y el congelamiento de varios proyectos, a excepción de los relacionados con la seguridad nacional (léase guerras), defensa y asistencia sanitaria a los ancianos.

Así las cosas, este miércoles, diversas agencias internacionales de noticias reportaron la pérdidade 22 mil empleos del sector privado, algo a todas luces nada alentador.

La tasa de desocupación en Estados Unidos en el presente frisa el 10 por ciento. “Seguiremos haciendo lo que sea para crear empleos”, prometió el Presidente en su alocución, pero del dicho al hecho existe notable trecho.

El senador Judo Gregg, líder opositor en la Comisión de Presupuesto del Senado, advirtió que el país se hunde en el barro de las deudas y que el famoso “plan de estímulos” no ha “creado empleos”.

La agencia británica Reuters comentó (refiriéndose al informe de Obama): “Su presupuesto para el año fiscal, que expira el 30 de septiembre del 2011, está sujeto a cambios por parte del Congreso y pronostica un déficit de 1,56 billones de dólares en el 2010, equivalente al 10,6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIC) de la nación”.

La cruda realidad es que la economía mundial, a partir de la catástrofe provocada hace par de años por los Estados Unidos, salvo honrosas excepciones como la de la República Popular China, se recrudece y las transformaciones que se avizoran no ofrecen perspectivas nada halagüeñas.

Sin embargo, la llamada primera potencia del orbe, aumenta sus tropas por el mundo, abre nuevas bases militares en Colombia, y hasta envía a 15 mil efectivos militares hacia Haití, apenas por mencionar las más recientes movilizaciones estadounidenses.

Es de dudar, por tanto, que las perspectivas de empleo para los contribuyentes norteamericanos no asuman nuevas esperanzas y el Congreso apruebe las astronómicas cifras presentadas por el Presidente el pasado lunes.

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España: La culpa del desempleo

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

La culpa del desempleo es del dinero y de quienes lo poseen: los únicos que pueden crear empleo, aparte el funcionarial. Ahora, si lo que quieren los que tanto protestan es que seamos todos funcionarios, no estaría mal...

El pastor no puede hacer más que vigilar al rebaño y evitar que se descarríen las ovejas, pero no alimentar con su mano al rebaño. Ni puede alimentarse a sí mismo para que se nutra el rebaño, ni puede alimentarle más que de una manera ocasional durante una estación del año sin pastos. Pero no indefinidamente. Ese es el papel del gobierno en un sistema sociopolítico que exige libertad con frenesí y especialmente libertad económica. Entenderlo de otro modo equivale a disparatar. Exigir al gobierno lo que hemos de hacer nosotros es admitir, los que lo quieren, lo defienden y son capaces de eliminar a comunistas y a socialistas reales, el fracaso rotundo del capitalismo.
Dicen que el país va mal. Se pierde empleo a cada minuto, la empresa, grande o no grande, quiebra con facilidad y el pequeño comerciante cierra su tienda, fagocitado por las grandes superficies que a su vez se despedazan entre sí... Ese todos contra todos, ese competir a muerte, sin que brille la imaginación creativa es lo que conduce a la disolución del mercado y la desaparición del empleo. El panorama es sombrío, tétrico. El martes negro de 1929 se aproxima rápidamente en España.

Pero el gobierno (los gobiernos) no puede hacer mucho más que crear empleo estatal y funcionarial. Entonces, ¿quién tiene la culpa de este estado de cosas independientemente de los focos en ebullición donde nace el virus del desempleo?: Wall Street. ¿A quién debemos hacer responsable de este desaguisado que no parece tener remedio?

Es cierto que el gobierno tiene la misión de tutelar la marcha económica marcando los tiempos y estimulando la inversión, y con la inversión la creación de puestos de trabajo, de riqueza, para luego a repartirla fiscalmente. Pero una cosa es ser tutor de un menor, cumplir una función subsidiaria en una sociedad gobernada por la libre concurrencia y el libre mercado, y otra cosa es asignar la patria potestad a un adulto para que dirija a otro adulto que no está desvalido y se considera a sí mismo absolutamente suficiente para regirse por sí mismo. Este adulto es la sociedad española, todas las sociedades regidas por el capitalismo y el mercado, y ese otro adulto es el gobierno.

Si España estuviese sumida en un sistema de socialismo real, intervencionista por definición o en un sistema comunista que viene a ser lo mismo, habría que decir que la culpa del deterioro económico como el que vive este país es para llevar al paredón a quienes integran el gobierno, ya que esos sistemas que aquí se persiguen los relacionan los cancerberos del capitalismo con el horror, las checas y el gulag. Pero no es así. España pertenece a un sistema atroz capitalista y el rodillo capitalista lamina a la sociedad.

Por lo que no es el gobierno el que debe responder por esta situación catastrófica, sino la sociedad empresarial, la sociedad industrial, la sociedad bancaria, la sociedad financiera... la sociedad en definitiva. La incapacidad de la sociedad española, su falta de imaginación, su obsesión por la ganancia fácil y segura, el miedo vergonzante de los que poseyendo el dinero se niegan a correr riesgos siendo así que el capitalismo pregona que el riesgo justifica el beneficio, son los verdaderos autores de esta situación, del bloqueo en que ha entrado el mercado y especialmente el mercado del empleo de este país.

Es inconcebible que pese a esta obviedad, la de que el sistema capitalista está gobernado por el mercado, y pese a que últimamente incluso el neoliberalismo arrecia en sus ataques en los medios que están en manos de los mismos que tienen el dinero, se dirijan todos los reproches al gobierno. A mí me importa un pimiento el gobierno del color que sea –a fin de cuentas todo gobierno es poder aunque se un títere de otros gobiernos-, pero el gobierno no tiene la culpa de nada propiamente. Y la prueba de que el gobierno no tiene la culpa pese a estar asociado repugnantemente al capital, es que no tiene valor para responder más o menos de esta guisa sin ser tildado también de ultracapitalista: “Colocad vosotros, cread empleo vosotros, el gobierno no está más que para cubrir vuestras deficiencias, vuestras carencias, vuestra indolencia, vuestra vagancia y la miseria del dinero que poseéis. Nosotros poco podemos hacer. En el sistema el capital es el motor de la riqueza y el obligado a crear riqueza. Él es el sustrato de la idea capitalista y sin embargo el capital está cobardemente retraído y encallado en paraísos fiscales. Por eso no se crea empleo y se destruye el que hay. Se ha agotado la imaginación y ha aparecido el miedo porque las rentas marcadas por el propio capital son demasiado pequeñas para hacer atractiva la inversión. Por eso los agentes sociales de primer grado, el FMI, por ejemplo, claman por la rebaja de los salarios en lugar de exigir la reducción de beneficios”.

Cuando el gobierno no responde así es porque tiene mala conciencia, porque sabe que empezó hace treinta años con propósitos socializantes e intervencionistas hasta donde le dejara el capital, y cada día que pasa en el siglo XXI, tanto él como el partido político del que sale y le da respaldo más traicionan al socialismo y menos coraje tiene para hacer frente al capitalismo destructor del tejido económico y medioambiental con el que convive.

En resumen, para combatir a las lacras infinitas del capitalismo la solución está en el socialismo real, no en las imitaciones cobardes de socialismo como la socialdemocracia.

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