lunes, 12 de abril de 2010

¿Hacia nuevas forma de poder?: El poder es masculino y se conjuga en primera persona

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Poder, nuestra matriz como seres humanos.

"Poder", como sustantivo, es masculino, y como verbo, se conjuga en primera persona (singular). Por supuesto, no nos estamos refiriendo al género del sustantivo (en las lenguas latinas así es) ni al paradigma verbal. El poder implica siempre –al menos hasta ahora– esas dos condiciones: "poder" se dice en primera persona, y es varonil.

Por cierto que un pequeño escrito como el presente no pretende hacer una exégesis del concepto en ciernes, una hermenéutica histórica, un recorrido comparativo. Poco importa al sentido último de lo que queremos transmitir ahora una elaborada definición académica sobre la noción de "poder"; de hecho, hay numerosas, y cualquiera de ellas podría sernos útil. Pero sí importa dejar claro un par de indicaciones, definitorias para entender –y eventualmente plantearle alternativas– el fenómeno que nos interesa.

El poder habla de relaciones entres los seres humanos, relaciones que trascienden lo individual, que se anudan con estilos subjetivos pero que implican forzosamente el todo social. El poder es, por así decirlo, un dispositivo al que los mortales llegamos; es un lugar que podemos ocupar. Pero –esto es lo distintivo, especial– tiene algo que lo transforma en un lugar como ninguno. El poder atrae tanto, fascina, obnubila incluso porque remite a lo absoluto, a la ausencia de límites, a la inmortalidad, a la potencia incuestionada. El ejercicio del poder nos transforma en dioses; ¿y a qué mortal no le gustaría ser Dios?

Por cierto se pueden dar distintas definiciones de ser humano poniendo en cada una de ellas énfasis sobre diversos aspectos de su amplio abanico de posibilidades: "ser racional" (priorizando su capacidad intelectual), "trabajador" (en tanto produce su mundo como no lo hace ningún animal), "ente simbólico" (por cuanto su naturaleza consiste no en un ámbito natural sino en una construcción de sentidos), "ser político" (porque su naturaleza misma es la polis, la interrelación con otros semejantes). Todas rescatan aspectos importantes, inseparables unos de los otros. Tratando de sintetizar estas distintas apreciaciones podríamos intentar definirlo igualmente como el ser vertebrado en torno al poder. Si se ha dicho que no hay nada más humano que la violencia, ahora podríamos ir más lejos y decir que no hay nada más humano que la lucha por el poder (que implica, secundariamente, el posible recurso a la violencia). Las relaciones inter-humanas, en mayor o menor medida, son siempre relaciones de poder.

La estructura constitutiva del fenómeno humano, la razón de ser que pone en marcha la historia humana es, en definitiva, esa dialéctica de relación de tensión entre dos. Y lo que está en juego no es sólo una lucha en torno al usufructo de los productos tangibles, una lucha por el confort material, por la "apropiación del trabajo socialmente excedente", para decirlo en términos marxistas. Lo que se juega en esa lucha a todo o nada es el propio reconocimiento. Por eso el poder es una dinámica interminable, la llama eterna que pone en marcha y mantiene la relación humana. De hecho, el ejercicio del poder conlleva también el usufructo del producto del trabajo de uno (el esclavo) por el otro (el amo), por lo que la vida del último será más cómoda y placentera –en términos materiales– que la de aquél. El poder, en general, no es ascético; pero no es su condición de sibarita lo que lo define. De todos modos suele presentarse con ampulosidad, para no permitir ser olvidado. Pero lo que define al poder por excelencia es la impunidad.

El poder es intocable, incuestionable: es impune. En todo caso, acompañando esta característica, puede decirse que también tiene algo de obsceno. Es en el ámbito del poder económico donde más lo vemos: al lado de los millones de indigentes del mundo las revistas Forbes o Fortune publicitan impúdicamente las más grandes fortunas. Dicho de otro modo: el poder, más aún el que deviene de las diferencias de riqueza material, prescinde de consideraciones morales. Es lujurioso. Pero esto, justamente, ratifica su condición fundante: tendencialmente es ilimitado, busca la impunidad.

La lucha en torno al poder es la forma de relación que existe entre las subjetividades, por consiguiente, entre cualquier actor social del que se trate: clases sociales, géneros, etnias, metrópoli y periferia, viejos y jóvenes, y un largo etcétera. No puede haber mundo humano si no se da esa lucha. Por lo tanto, no puede haber sociedad, relación interhumana alguna en definitiva, sin esa tensión originaria. La cuestión que se plantea es: ¿por qué con tanta facilidad esa tensión conduce a la violencia? ¿Por qué el ejercicio del poder lleva tan fácilmente a la aniquilación del otro?

Esto, entonces, abre una serie de preguntas en torno a la construcción de ese dispositivo, de ese lugar social, de ese mecanismo del que no es posible salirse. De hecho lo vemos en la historia, lo constatamos en cualquier relación humana cotidiana, en cualquier latitud del planeta: de la mano del ejercicio del poder, el uso de la violencia siempre es posible. No siempre aparece explícitamente en principio, pero ahí aguarda agazapada. La guerra como continuación de la política por otros medios, el enfrentamiento nada amistoso, el ataque contra el otro por cualquier vía, es la matriz en que se puede desplegar cualquier relación: la lucha de clases, la violencia varonil contra las mujeres, la discriminación de una cultura por otra supuestamente superior y la siempre presente cultura supremacista (hoy día eurocéntrica y blanca), el castigo del padre al hijo, la venganza del profesor contra el alumno, y también un largo etcétera.

En esta lógica, "poder" termina asociándose con autoridad, jerarquía, verticalismo, mando. Lo cual lleva siempre la implícita ideología de superior e inferior, de mejor y peor, de mayor y menor, y consecuentemente de resignada aceptación. Aunque no se explicite –quizá no es necesario hacerlo muchas veces– está sobreentendido que el que manda tiene "derecho" a hacerlo, en nombre de la justificación que quiera aplicársele: porque tiene más fuerza física, porque tiene más riquezas, porque es más viejo, porque es más inteligente, porque es varón, porque es blanco, porque dios así lo quiso, porque tiene sangre azul, porque la suerte está echada… porque sí y de eso no se discute.

El ejercicio del poder trasciende a todos, al que lo ejerce –al que manda– y al que lo padece –quien es mandado–. Es un dispositivo, un lugar social al que se llega; todo ser humano, en mayor o menor medida, dispone de alguna relativa cuota de poder: también el campesino pobre (respecto a su compañera mujer), también una mujer maltratada (en relación a su prole), también el niño (si es varón, en relación a su hermana mujer), lo mismo si es niña (podrá ejercerlo en relación a otra niña, más pequeña quizá). Lo importante a destacar es que "poder" no es sinónimo de riqueza material; significa la capacidad de actuar, de influir, de dirigir sobre otro. Aunque, claro está, la riqueza material, el ámbito económico, es el que provee la primera y principal matriz para el ejercicio del poder.

También tiene su cuota de poder el piloto del avión respecto del rey o del poderoso empresario que viajan bajo su mando, o el guardián del banco (quizá un inmigrante o un provinciano pobre, analfabeto incluso) respecto del millonario que tiene ahí depositada su abultada cuenta cuando, por ejemplo, no le abre la puerta cinco minutos después del horario de cierre. Ahí, en ese momento puntual, el portero decide abrir, o no, la puerta –digamos ya pasada la hora de cierre de la institución– con lo que se presentifica el sentido de esa instancia, de esa relación que llamamos "poder". Sin dudas tiene más poder político y social el cuentahabiente millonario que el guardián que le abre la puerta, pero en el momento que ponemos como ejemplo, el "pobre" portero ejerce una relación de autoridad sobre el "rico" cliente. "Ya cerramos, venga mañana", y el poderoso debe acatar la indicación. Claro que –vericuetos de nuestra compleja subjetividad– al día siguiente, o en ese mismo momento llamando por teléfono al gerente, podrá hacer que lo echen por tamaña "falta de respeto", con lo que se ratifica una vez más qué significa ejercer el poder: es dirigir la vida del otro.

Desnudos en el río tanto el soldado raso como el general, en un sentido, son iguales (fuera de las diferencias anatómicas, por supuesto); pero al volver a ponerse sus hábitos –la ropa de fajina o el saco con estrellas doradas– se retoman las relaciones sociales, las relaciones de poder. Nadie nace con él en su carga genética; todos lo podemos ejercer en mayor o menor medida dadas las contingencias de las respectivas historias. El "ser monarca" es una pura convención social, aunque luego, asumido el papel, se lo ejerza con fiereza; nadie es monarca genéticamente, nadie nace con "sangre azul". El poder es, como en el caso recién invocado de los militares, el hábito con se recubre la desnudez natural.

El ejercicio del poder es individual; se da en primera persona, y el circuito que establece no es de doble vía. Pero debemos desechar la idea –prejuicio, diríamos– que lo hace ver como intrínsecamente perverso, maligno, pérfido. Está al servicio de dirigir la vida de quien lo padece; por tanto, al estar estructuralmente reñido con la expansión de la libertad, puede ser visto como "malvado". Pero si ordena, organiza, acomoda las relaciones interhumanas, ¿podría acaso concebirse la organización humana sin esta direccionalidad, sin el mecanismo que sirve para organizarla, para darle forma? Las relaciones sociales, las relaciones de poder son, en definitiva, la manera en que se configura la relación intersubjetiva. ¿Cómo humanizar la cría de ser humano sin el ordenamiento que viene –a veces con violencia física inclusive– desde las figuras parentales? ¿Podría no ejercerse el poder –autoritario, unidireccional– en esta titánica tarea que es criar un niño? En este ámbito es inconcebible –absurdo– una horizontalización de los poderes. Sin autoridad paterna el único resultado es la psicosis. El poder, en definitiva, está en función de un proyecto; el otro, el punto de llegada de su ejercicio, es su instrumento. La práctica del poder –de ahí que se lo puede asociar con la condición de malvado– no repara en el otro como subjetividad sino que usa al otro para su cometido final.

¿Hacia nuevas formas del poder?

El poder político, seguramente, necesita de alguna precisión especial. He ahí el punto máximo en que se expresa esa característica de "instrumentalización". La política –"el arte de gobernar, de dirigir a los otros"–, no trata de subjetividades sino de intereses. Lo que ahí está en juego son proyectos, es decir: planificaciones del todo social conforme a una distribución de lo producido y de la capacidad de seguir produciendo. El poder político habla de la forma en que se ejerce la dominación de un grupo (curiosamente siempre más pequeño en términos numéricos) sobre otro (mayoritario, pero desprovisto o en inferioridad de recursos en el sentido más amplio). Dicho en otros términos: el poder político remite a la forma en que el grupo que lo detenta utiliza a la mayoría desposeída en función de sus intereses.

Hoy por hoy –ahí se abre el desafío a donde queremos llegar– es inconcebible un ejercicio del poder que no sea dominador. "El que manda, manda; y si se equivoca vuelve a mandar", enseña algún dicho popular. El poder se constituye así, y sobre eso no se puede dudar: la jerarquía regla las relaciones humanas. El poder no se entiende –tal vez no lo sea, tal vez es absolutamente imposible que así se articule– como facilitación, como coordinación de los esfuerzos. ¿Cómo ejerce el poder con sus subordinados un comandante guerrillero? ¿Será posible construir ese "hombre nuevo" del socialismo sin mezquindades entendiendo el poder de una forma novedosa? El reto está abierto.

El poder, en ese sentido, no necesariamente debe presentarse como imposición dictatorial; pero esa posibilidad evidentemente está siempre presente, y en los momentos en que es puesto en duda, retorna ese aspecto, siempre de la mano de la violencia (los órganos represivos de cualquier Estado, el castigo paterno, la expulsión del miembro molesto en la tribu, la vendetta en la mafia, la sanción disciplinaria del maestro o del jefe, etc.). El poder fija la normalidad y los correctivos/sanciones ante su rompimiento. El Che Guevara, en su diario de campo en la montaña, calificaba la conducta de sus compañeros; ¿castigaría también?

Por distintas razones la forma en que fue construyéndose este mecanismo del poder da como resultado en el momento histórico presente una manera en que el mismo se presenta: como lo decíamos más arriba, es masculino, es singular –se ejerce en primera persona–, a lo que podríamos agregar que, en estos últimos siglos, es de piel blanca y vive en el Norte del planeta. ¿Es posible construirlo con otras alternativas? ¿Puede dejar de ser singular y convertirse en plural? ¿Puede ser multicolor? ¿Puede de verdad no ser jerárquico? ¿Cómo, en qué forma, puede ser horizontal, colegiado?

Las corrientes socialistas conocidas hasta la fecha, si bien contribuyeron bastante a la edificación de un mundo con pretensiones de mayor igualdad, de mayor justicia social, han dejado aún un vacío en torno al tema del poder. Muy probablemente porque ese es un ámbito tan cercano, tan cotidiano y fundamental que, por ser tal, termina dándose por descontado. Son estos prejuicios (juicios previos, estructuras que no se piensan, esquemas que nos anteceden) que, se supone, no deben ser siquiera considerados por tan obvios. La hipótesis de base sería que "el poder es malvado" y una nueva sociedad –la sociedad sin clases que nos espera cuando el mundo transite por la senda del socialismo, "hombre nuevo" mediante– forjará nuevas relaciones en torno al poder. No debemos olvidar, a propósito –tal como decía Einstein– que "es más fácil desintegrar un átomo que desintegrar un prejuicio". Y en la izquierda también se da el machismo y el eurocentrismo, el verticalismo y el culto a la personalidad del líder.

La cuestión del poder como "incomodidad", como "molestia" que conspira contra el espíritu de generalizada solidaridad, de horizontalidad y de fin de las injusticias que esperábamos se resolvieran con los planteos socialistas, sigue estando presente en el campo de la izquierda. Por supuesto, entonces, estamos convocados a seguir cuestionándolo.

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Piñera declaró el 1% de su fortuna

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

Los grandes medios difundieron poco la noticia de la declaración de bienes que presentó “la persona natural” Sebastián Piñera ante la Contraloría General de la República el viernes 9, al filo del plazo legal de 30 días desde que ocupó el sillón de O’Higgins, el 11 de marzo. La declaración de 94 páginas es notoriamente incompleta, pues reporta una fortuna “modesta” de 22,46 millones de dólares (11.594,6 millones de pesos chilenos al cambio interbancario de $ 516,3 por dólar registrado ese viernes). Actuó como ministro de fe de la declaración Aldo Sabat,… director administrativo de la Presidencia de la República y hermano de Pedro Sabat, el alcalde de Ñuñoa, una de las comunas de Santiago con edificaciones de altura más dañadas por el terremoto.

El “ciudadano presidente” declaró los bienes de la “persona natural” Piñera y pasó por alto el valor de su participación directa o indirecta en “personas jurídicas”, unas 25 compañías interrelacionadas. Los demás ciudadanos del país, con o sin derecho a voto, tienen derecho a saber, por ejemplo, ¿a cuánto ascendió y a dónde fue a parar el dinero obtenido en la venta de acciones LAN transadas en febrero-marzo por más de 1.000 millones de dólares? La fortuna de Piñera no tiene asidero en la producción, sino más bien en el área financiera, con negocios cruzados de gran complejidad y enrevesamiento protagonizados por empresas entrelazadas.

La declaración resulta “modesta” comparada con el resultado de la última investigación de la revista estadounidense Forbes, que al 12 de febrero de 2010 contabilizó los haberes de Piñera en 2,2 mil millones de dólares de EEUU, equivalentes a 1,136 billones de pesos chilenos. O sea, lo declarado por la “persona natural” es apenas el 1%.

La elección como presidente parece haber sido el negocio más brillante, al hacer subir al doble el valor en bolsa de algunas de sus empresas como Axxion, que junto a Inversiones Santa Cecilia, controlaba el 26,3% de las acciones de LAN, que los expertos del mercado valoraron hasta en 2.000 millones de dólares. En marzo, cuando Piñera ya era presidente, comprometió la venta de Axxion –con todos sus activos– a Bethia, empresa ligada al grupo Falabella, pero la operación todavía no se perfecciona. Axxion posee aún el 8,3% de las acciones de la línea aérea, una tajada clave para definir si la compañía seguirá controlada por el grupo Cueto, que con su aliado Piñera manejaban 51,3%.

Haberes y “deudas”

La declaración contiene hechos curiosos, como deudas, automóviles y departamentos de la persona natural, aunque omite su vivienda, casas de veraneo o vehículos que se supone pertenecen a las personas jurídicas… de Piñera. Por ejemplo, figura una “deuda de consumo” con el Banco de Chile (del grupo Luksic) que resultaría abultadísima para cualquier mortal: 3,87 millones de dólares ($ 2 mil millones chilenos), por gastos de la campaña electoral. Pero no le quitará el sueño porque la amortizará la devolución fiscal que establece la ley de financiamiento electoral. Al fin de cuentas, pagarán “todos los chilenos”.

Mientras el Congreso no termina de tramitar un proyecto de ley de fideicomiso ciego que atañe a los bienes del Presidente de la República, el ciudadano Piñera declaró haber entregado mandatos a terceros para que administren sus haberes de “persona natural” y aquellos no descritos de sus “personas jurídicas”. Los encargos fueron adjudicados a las corredoras Larraín Vial, Celfin Capital y Moneda. Entretanto, describió bienes más bien “modestos”, como su liquidez bancaria, un departamento que utiliza su hermano cantante Miguel Piñera, valorado en algo más de 200 mil dólares ($ 104 millones chilenos), y su casa de veraneo en el lago Caburga.

La “persona natural” posee tres vehículos, dos automóviles BMW y un Chrysler Grand Cherokee, mientras miembros de su familia, asociados con Bancorp –que también es de ellos–, controlan el Parque Tantauco, 115 mil hectáreas en la isla de Chiloé. El documento no especifica a quién pertenece su residencia en Santiago ni sus propiedades de veraneo en Lago Ranco y en el balneario Cachagua. Tampoco alude, quizás por estimarlo menudencia, un automóvil Hyundai Veracruz.

Al parecer Piñera aplicó en sus negocios todo lo que aprendió en ingeniería comercial en la Universidad Católica y en Harvard. Declaró tener 1,76 millones de dólares ($ 907 millones chilenos) en el banco de inversiones Merrill Lynch & Co., de EEUU, y otros 8,80 millones de dólares ($ 4.543 millones) en acciones de Copec administradas por Larraín Vial. También detalló su participación de 66,8% en Bancard Inversiones y 9,7% en Inversiones Bancorp, que manejan más de una veintena de sociedades, como Red de Televisión Chilevisión SA (Canal 11).

Talento comercial

Un anexo de la declaración muestra una verdadera obra maestra de ingeniería de negocios. Allí se describe que Inversiones Bancorp Limitada, donde Piñera posee sólo 9,718%, maneja el 99,998% de la empresa familiar Inversiones Santa Cecilia SA (llamada así en honor a la santa patrona de su esposa, Cecilia Morel), empresa que a su vez detenta el 99,8418% de la propiedad de Axxion SA y el 99,9975% de Administradora Bancorp SA.

En el ítem "otros" declaró 11,6 millones de dólares ($ 6.000 millones), más de la mitad del patrimonio reconocido en el documento, en "cuentas corrientes y aportes por capitalizar en empresas relacionadas".

Entre sus haberes menores declaró 3 acciones del Club de Golf de Santiago, 1 de la Sociedad Unión Inmobiliaria y 10 de la Sociedad de Deportes Cachagua. Su actual liquidez de caja sería más bien baja: 77.474,3 dólares ($ 40 millones) en cuentas corrientes en los bancos De Chile y Santander. Piñera figura como creador de las fundaciones Futuro y Cultura Sociedad, y declaró que participa o colabora con siete organismos. Entre otros aportes periódicos contribuye con la Corporación de Acogida del Amor Misericordioso, la Iglesia Católica, el Cuerpo de Bomberos, el Hogar de Cristo y …Renovación Nacional (RN), su partido.

Telaraña de intereses

Bancard Inversiones Limitada, donde Piñera posee 66,8518%, administra estas inversiones:
- Red de Televisión Chilevisión, 99,9995%
- Inv. Inmobiliarias Bancard Ltda., 60,04%
- Vox Populi SA, 50%
- Agrícola y Ganadera Los Corrales SA, 50%
- Inmobiliaria Arenas Blancas SA, 99,9982%
- Inversora San Juan SA, 50%
- Inmobiliaria El Boldo SA, 50%
- San Alberto SA, 30,07%
- Inmobiliaria Parque Magallanes SA, 50%
- Inversiones Aeronáutica SA, 30,1%
- Inversiones Antupirén SA, 12,5%
- Diptel SA, 99,9999%
- Inmobiliaria Balmaceda SA, 12,5%
- Inmobiliaria Puente La Dehesa SA, 18,75%
- Participación Futuro SA, 50%
- Inversiones Totoralillo SA, 10%
- CMB Chile SA, 29,6628%
- Inmobiliaria Casa Grande Ltda., 12,5%

Inversiones Bancorp Limitada, donde Piñera posee 9,718%, participa en:
- Inversiones Santa Cecilia SA, 99,998%
- Vox Populi SA, 50%
- Agrícola y Ganadera Los Corrales SA, 50%
- Inmobiliaria Arenas Blancas SA 0,0018%
- Administradora Bancorp SA, 0,0025%
- Red de Televisión Chilevisión SA, 0,0005%
- Diptel SA, 0,0001%

Inversiones Santa Cecilia SA, la empresa familiar, tiene inversiones en:
- Axxion SA, 99,8418%
- Administradora Bancorp SA, 99,9975%
- Inv. Inmobiliaria Bancard Ltda., 39,96%
- Inv. Industriales Valparaíso SA, 33,33%
- Valle Escondido SA, 34,5%
- Inmobiliaria Los Bosques SA, 34,5%
- Materiales Industriales SA, 17,702%

Mandatos de administración

La participación de Piñera en numerosas sociedades anónimas, como Blanco y Negro (controladora de Colo Colo), figura en “mandatos de administración de patrimonio” que no mencionan montos ni detalles:

Mandante Administrador
Sebastián Piñera: Larraín Vial, corredores de bolsa
Bancard Inversiones Ltda.: Moneda, corredores de bolsa
Bancard Inversiones Ltda.: Larraín Vial, corredores de bolsa
Bancard Inversiones Ltda.: Celfin Capital, corredores de bolsa
Bancard Inversiones Ltda.: Banco Bice
Inversiones Santa Cecilia: Moneda, corredores de bolsa
Inversiones Santa Cecilia: Larraín Vial, corredores de bolsa
Inversiones Santa Cecilia: Celfin Capital, corredores de bolsa
Inversiones Santa Cecilia: Banco Bice

Chilevisión y otros conflictos de interés

El empresario-presidente no se muestra abrumado por los conflictos de interés que también afectan a numerosos miembros de su equipo de gobierno. A modo de ejemplo, uno de sus antiguos socios de negocios corporativos, el intendente de Santiago, Fernando Echeverría, es dueño de la constructora Echeverría Izquierdo, que desarrolló proyectos inmobiliarios con la Constructora Aconcagua, que era de Piñera (la vendió, al igual que otros negocios llamativos, como la Clínica Las Condes, cuyo director era el actual ministro de Salud, Dr. Jaime Mañalich).

Hoy el intendente Echeverría organiza la eliminación de los escombros metropolitanos producidos por el terremoto del 27F, mientras los habitantes de un inmueble que su empresa construyó en Concepción –edificio Castellón– protestan porque siguen pagando la hipoteca, buscan dónde y cómo vivir… y la ley les impone, además, pagar la onerosa demolición de viviendas que ya no habitan.

Pero este no es el único edificio Echeverría inhabitable en Concepción. También están Alto Arauco II y otros. Por lo demás, Echeverría tampoco es el único empresario en problemas a causa de viviendas deficientes dañadas por el terremoto. También aparecen vinculados a constructoras e inmobiliarias involucradas en edificios deficientes el intendente del Maule, Rodrigo Galilea; el ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine; y numerosos empresarios que son amigos cercanos del presidente, como su socio Ricardo Bachelet, y Carlos Alberto Délano.

Los habitantes damnificados del Edificio Los Cerezos, de Ñuñoa, en Santiago, levantaron un blog (1) para luchar contra la constructora Sigro y el Grupo Inmobiliario Viva, pero este inmueble no es el único erigido y vendido por esas empresas que tiene problemas con quienes compraron departamentos. Viva contrató los servicios del estudio de abogados Bofill Mir & Álvarez Hinzpeter Jana para defenderse de los habitantes del edificio dañado. Parece una ironía, pero el abogado Rodrigo Hinzpeter, ministro del Interior y socio de ese bufete, dijo a la prensa: “Nosotros como Gobierno vamos a ayudar a los chilenos a perseguir las responsabilidades" y advirtió "muy tranquilos estarán en su casa por ahora, pero aquí la mano se va a venir dura" (1).

El canal Chilevisión es un conflicto de interés que atañe directamente a Piñera, quien acaba de nombrar a Leonidas Montes como nuevo presidente del directorio de TVN, es decir, jefe de la competencia. Chilevisión, por ejemplo, tradicionalmente emite publicidad pagada por el ministerio de Salud parar informar y prevenir enfermedades. La pregunta es si Chilevisión está lucrando con el avisaje del Estado, mediante un gasto público autorizado por las autoridades de salud designadas… por el dueño del canal. Este esquema se repite en numerosos servicios públicos cuyos jefes cruzaron a la otra vereda, de lobbystas o proveedores que hasta hace un mes lucraban con el Estado. Y unos cuantos eran empleados de Piñera. A un mes de la asunción presidencial, la puerta giratoria negocios-política continúa dando vueltas…

1) http://www.edificioloscerezos.cl/2010/03/bofill-mir-alvarez-hizpeter-jana.html

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Bolivia: ¿Por qué pierde el MAS?

Rafael Bautista (especial para ARGENPRESS.info)

Tres falsas afirmaciones derraman sus condimentos en las agendas de los análisis post-electorales; desde las cuales se vienen aseverando, ya sea, pronósticos aciagos (por el lado de la oposición) o tercos empecinamientos (por el lado del gobierno). Pero ninguna de ellas puede explicar el fenómeno que, en vano, se trata, una y otra vez, de despachar. La cuestión vuelve porque no es cuestión resuelta. Preocupa (sobre todo al ámbito popular).

Y es bueno que así sea. Eso demuestra que no se trata sólo de “errores”, sino de algo mucho más grave: ausencia de perspectiva. Esa ausencia genera, inevitablemente, ceguera en la estrategia y, en consecuencia, los desplomes repetidos de quien no sabe para dónde va. Cuando no se tiene clara la perspectiva que se pretende seguir, la política degenera en el circunstancialismo o coyunturalismo, o dicho con mayor precisión: en el electoralismo; la falta de visión nos hace revolcar en lo inmediato, y en lo inmediato, lo que se pierde es dirección. Sin dirección no hay estrategia que valga. Por eso sucede la improvisación, el apresuramiento, la impaciencia. Hay ligereza en el juicio cuando no hay detenimiento en la reflexión; cuando faltan argumentos, es cuando el discurso degenera, y tapa aquella falta con la ofensa y la condena (pero esto ya no congrega, el grado de aglomeración que genera es proporcional al tamaño del carisma del que impreca). Es curioso cómo, la receta rancia de la derecha, es calcada por candidatos (oficialistas) improvisados que no saben cómo distanciarse de aquello que critican.

La receta de los insultos y los improperios era la única que proclamaba la derecha (en la Asamblea constituyente, por ejemplo); por eso es raro que ahora la usen quienes debieron aprender que el tiempo de la confrontación estaba superado (si influyeron los asesores de derecha, fue por el desvarío de algunos que no poseen ni siquiera el tino de saber con quién se meten). Con el 64% de diciembre pasado, debía de pasarse a otro tiempo político. Pero, al parecer, la resaca del triunfo enturbió el proceder de los “profesionales”. Moraleja: el triunfo no asegura la victoria. Lo que ofrece un triunfo son más posibilidades que la derrota (pero, inclusive, si hay capacidad de visión, una derrota puede procurar un triunfo). Si no hay sabiduría, no sirven de nada los triunfos; es más, lo peor que le puede pasar a la arrogancia es el triunfo. Por eso las derrotas sirven. Sirven para hacer autocrítica, siempre y cuando se esté en la predisposición a hacerlo. Por eso tampoco las derrotas son el acabose. La derrota nos derrota si no hay capacidad de asumir la derrota. Es lo que aprendemos de las crisis: las crisis no derrumban a nadie, lo que puede derrumbarnos es el no enfrentar una crisis. Por eso las crisis son el ámbito, por excelencia, de generación de conocimiento.

Las falsas afirmaciones que mencionamos, no explican lo que debieran explicar. Son respuestas apresuradas de una pregunta que no existe. Por ejemplo, los analistas afirman que “el pueblo no quiere hegemonismos”; pero, en esa afirmación, los analistas moralizan algo que debieran explicar, es decir, como no saben cómo explicar un fenómeno político, lo condenan. Dicen que el pueblo no quiere otorgar un poder total; entonces, ¿por qué le da dos tercios al gobierno en diciembre, es decir, el control total de la Asamblea plurinacional? En su afán por desacreditar lo que llaman hegemonismo, sólo muestran los pueriles fundamentos teóricos que les sostienen. No hay proyecto político que no busque consolidar su hegemonía; es decir, en política, los proyectos no se proponen para unos cuantos, se proponen para todos. Por eso hay conflicto. Si hay hegemonía, el conflicto es menor, aunque el conflicto nunca desaparezca; por eso la política no es cosa fácil, lo fácil es la imposición prosaica, pero esto ya no es política sino guerra.

Hegemonía no quiere decir dominación. Hay dominación cuando ya no se puede consolidar hegemonía. Hay hegemonía cuando un proyecto político logra incluir y converger a un todo en un destino común. Sin hegemonía, se hace difícil que el proyecto de haga efectividad. Si el proyecto no cautiva, entonces debe imponerse; ya no se busca la hegemonía sino la dominación pura. Por eso, en el campo político, la construcción de hegemonía es necesaria; lo otro es la guerra, en cuyo campo no hay construcciones, sólo destrucciones. Que el MAS busque consolidar una hegemonía no sólo es entendible sino hasta deseable; en política, lo que se espera es persuadir y atraer, incluir y congregar, a la mayor cantidad de adeptos posibles.

La hegemonía absoluta (aunque deseable) es imposible fácticamente. El querer realizarla es lo que acaba por vaciarla. Pero eso ya no es hegemonía sino dominación pura; y esto ya no requiere del voto, el voto se vuelve una excusa. La democracia neoliberal descansaba en ese artificio; expropiada la decisión, el voto ya no decide, sólo confirma lo que ya se ha decidido. Pero esto tampoco es hegemonismo, es imposición abierta. Entonces, no existe aquello que se llama hegemonismo; lo que hay es carencia de perspectiva. Porque toda hegemonía se construye en el tiempo, teniendo perspectiva y teniendo horizonte; por eso se proyectan las cosas, porque con proyección hay visión y mirando a lo lejos aprendemos a mirar, de mejor modo, lo que está cerca. Para saber por dónde vamos tenemos que tener muy claro a dónde nos dirigimos. Sin perspectiva no hay siquiera conciencia del lugar que ocupamos ahora.

Por eso el asunto no es que se busque la hegemonía; lo que la derecha llama hegemonismo, confundiendo hegemonía con control. Hegemonía es dirección y, en política, si no hay dirección –así en singular– hay caos. El drama consistiría en confundir, hegemonía con dominación. Y esto pasa por una concepción deficitaria del poder. Por eso, no es de extrañar, que algunos comedidos hayan decidido pasar a la ofensiva. Si todavía se cree que el poder es algo que se le sustrae al pueblo, o aquello que el pueblo concede (y renuncia) de modo definitivo, entonces no es raro que asistamos a una “expropiación de la decisión”. Pero esto no asegura el poder; es, más bien, el mejor modo de perderlo. Porque una decisión que no cuenta con respaldo, es una decisión difícil de ser aceptada.

Si el horizonte es el Estado plurinacional, entonces procuremos hacer carne del contenido del concepto: lo pluri no quiere decir la sumatoria cuantitativa de los actores, sino el modo cualitativo de ejercer la decisión: somos efectivamente plurales cuando ampliamos el ámbito de las decisiones. Lo univoco del Estado colonial es precisamente el recorte y la reducción que hace de la democracia; por eso, a la democracia neoliberal le era pertinente la normalización del Estado de excepción, por eso su afán no era la hegemonía sino la dominación pura. Cuanto más se privatiza lo público y se expulsa del ámbito económico a más gente, entonces la democracia también se restringe; las decisiones se privatizan, lo público se usurpa.

Entonces, cuando sucede una nueva “expropiación del ámbito de las decisiones”, asistimos a una continuación del Estado neoliberal y del Estado colonial. La descolonización queda como pura retórica que se lleva el viento. La falta de perspectiva es también ceguera histórica, lo que produce la inconsciencia de los actos: no se cambia porque no se sabe bien qué cambiar. Si no se sabe bien en qué consiste el carácter colonial del Estado, mal se puede pretender descolonizarlo. Lo cual conduce a repetir lo conocido: no sabiendo lo que se pretende proyectar, se reproduce, por inercia institucional, lo que se pretende dejar atrás. Se produce una contradicción dialéctica: la pretendida independencia provoca nuevas dependencias. El dependiente no sabe ser libre, por eso tampoco deja libre a los demás. No tiene confianza en sí mismo, por eso desconfía de los demás; por eso quiere decidir por todos e impone sus candidatos (para que el pueblo sólo los confirme).

El pueblo ya no decide, sólo confirma lo que han decidido “arriba”. Nos parecemos a la “democracia” gringa: el pueblo es una excusa. De ese modo piensa el político tradicional weberiano: el poder es el “dominio legítimo ante obedientes”; por eso no ve en el pueblo a un sujeto sino a un objeto, por eso no quiere actores, sólo obedientes, cree que el dominio es algo legítimo, por eso no duda en imponer sus pareceres desde “arriba”. Una vez que el pueblo le ha delegado su poder, cree que puede ejercerlo de modo impune, sin tomar en cuenta a los demás y sin tener que rendir cuentas a nadie. Así empieza la fetichización de la política: el asalto del poder. Pero, si el pueblo es la sede soberana del poder, la primera y última sede de todo poder, ¿qué quiere decir “asaltar el poder” sino: asaltar al pueblo mismo? Quienes se conducen de este modo, son quienes no han efectivizado un proceso de descolonización: hablan de aquello que no conocen. Las consecuencias son más que evidentes: replican prácticas propias de la corrupción que se quiere abandonar. El descrédito ya no genera simpatías sino antipatías. Cuando tienen todo por ganar, lo pierden todo.

Aquí aparecen las otras falsas afirmaciones: “no se puede comparar una elección presidencial con una municipal”. Por supuesto que no, pero tampoco se puede separar las expectativas de los logros. Si antes se produjo un 64%, ahora se buscaba, si no superar, por lo menos igualar aquella cifra (reeditar aquello hubiera significado una consolidación hegemónica). Los logros se miden de acuerdo a las expectativas; si lo que se consigue no coincide con lo esperado, entonces mal se puede hablar de un éxito (se pierde en casi todas las capitales, lo que es peor, se pierde en los supuestos bastiones: La Paz, Oruro y Potosí, no se ganan las gobernaciones de Tarija, Beni y Santa Cruz, y el triunfo en El Alto y Cochabamba es aparente, pues se tiene al consejo municipal en contra). La otra afirmación va por ese lado: “doblamos la cantidad de municipios y gobernaciones”. Ese tipo de afirmación se parece mucho a las excusas de nuestro futbol: “perdimos pero ganamos experiencia”. Acostumbrados a perder, hasta de las pérdidas hacemos triunfos amargos. Pero eso no significa encarar el problema, sino soslayarlo. Tampoco vale ganar por ganar; si se gana apenas o se gana mal, entonces nos debe preocupar, porque lo que se viene, de aquí en adelante, son puras derrotas.

El conformista no se exige, por eso acaba en la mediocridad, creyendo que los demás también lo son, hasta que lo pierde todo. Confiados en el triunfo de diciembre, se creyó que bastaba exponer la figura del presidente para capturar un voto mayoritario; pero de ese modo, lo que se logró, en realidad, fue devaluar la figura del primer mandatario; haciendo campaña por otros que debieron hacerlo por sí mismos. Esto, contraproducentemente, no genera los nuevos liderazgos que se espera lograr; porque aparecer bajo la sombra de alguien no genera destaque alguno y tampoco provoca un trabajo decidido de los candidatos (agregando aquellos que, trabajando por cuenta propia, tampoco reciben un apoyo merecido). Por eso no era raro encontrar candidatos displicentes (seguros de un triunfo que no fue), cuya rutina era la desidia, expresada, no en proposiciones y argumentos sino, exclusivamente, en consignas y ataques imprudentes (la misma ralea discursiva que los asesores de derecha, al parecer, inyectaron a varios candidatos oficialistas). Sean cuales fueran las desavenencias entre el MAS y su anterior aliado (el MSM), tales desencuentros no pueden expresarse, por prudencia política, en público y hasta de modos exacerbados y descabellados (ese es el festín que esperan servirse los adversarios); ahora que muchas alcaldías requieren pactos de gobernabilidad, lo contraproducente será, a la vista de la opinión pública, la confluencia obligada de desavenencias que hasta ayer fueron virulentas. La excesiva seguridad genera soberbia (¿qué ríos de bilis tendrán ahora que cruzar los que hasta ayer montaban en cólera?, entonces, ¿de qué sirve derramar veneno si al final se va a acabar bebiéndolo?).

Exponer abusivamente la figura del presidente fue un craso error político, propio de quien no sabe economizar el desgaste de la imagen y que, de modo innecesario, expone su ficha principal (en el ajedrez, quien expone a su rey, está expuesto al jaque mate). Si se pretendía lograr hegemonía, había que posibilitar la aparición de líderes locales, lo cual implica necesariamente un trabajo en el largo plazo y no una improvisación sobre la marcha (lo mismo sucede en el futbol, las soluciones inmediatistas nunca logran resultados benéficos; en vez de promocionar nuevos valores, se acude a las “figuras”, creyendo que éstas resolverán problemas que son estructurales). Por eso, los déficits políticos no se los tapa con figuritas y menos si estas figuritas vienen del otro lado (que ni siquiera actúan de arrepentidos confesos sino de camaleones que cambian de color según la ocasión).

La otra afirmación dice: “quien no está con el MAS no está con el proceso”. Esto, que suena a ultimátum, es un flaco favor que se hace el MAS a sí mismo; pues no se trata de una invitación sino de una literal amenaza. Generar hegemonía es tener capacidad de aglutinación, pero una amenaza no aglutina, más bien separa, no genera simpatías sino antipatías. Además, así como la imagen del presidente (y eso demostró esta elección) no es el MAS, así también el MAS no es el proceso. El MAS es una determinación que ha producido el proceso, es una de sus expresiones; ni la CSUTCB, ni el CONAMAQ, ni la CIDOB, ni la APG, etc., se reducen al MAS, así tampoco el IPSP (hacer esta distinción es clave para delimitar el verdadero lugar del MAS). Como dice esta sigla, el MAS es un “instrumento” político, como tal, su razón de ser es su utilidad; su función por tanto le viene asignada desde un algo que le contiene y le da la razón de su existencia: el proceso (fuera de él no tiene sentido). Mal se hace en reducir el todo a la parte, por eso la afirmación no tiene sentido: “quien no está con la parte no está con el todo”. El todo es lo que importa, el todo da razón y sentido, hasta de ubicación, a la parte. En términos políticos, el instrumento requiere y necesita, hasta para su sobrevivencia, de una exterioridad crítica (no criticonería de lejos) que le señale los errores. Eso funciona en todo: uno mismo no es capaz de ver sus propios errores, necesita de la otra persona para darse cuenta de ellos, pues uno siempre tiende, por el ego, a la auto-justificación.

Entonces, ¿por qué pierde el MAS? No pierde por los resultados. Pierde por no saber asimilar de modo crítico los resultados, por minimizar los costos y las consecuencias de decisiones asumidas sin consenso ni respaldo popular. Si no hay apoyo popular, el poder se vacía de realidad y se vuelve poder ficticio que, para hacerse real, tiene necesariamente que imponerse a la fuerza. Por eso es necesaria la autocrítica. Si hay capacidad de autocrítica, hay capacidad de crítica. Sin autoridad moral, mal se le puede señalar al prójimo sus vicios; si las organizaciones elegían mal, el gobierno tampoco ha demostrado elegir mejor. Y no elige mejor porque tampoco parece tener claridad de perspectiva. Por eso, si los cuatro años anteriores demostraron ser difíciles, los cinco que vienen no tienen nada de fáciles; porque lo que se viene es el tiempo de la construcción.

Enfrentarse era fácil cuando el enemigo estaba afuera, era identificable; pero cuando el enemigo está en uno mismo, la cosa cambia. Se trata del tiempo del re-conocimiento, saber de qué materia está hecho uno mismo, si se está a la altura de lo que se exige. Por eso, los triunfos verdaderos no son los que se dan en las urnas. El verdadero triunfo es aquel que ya no precisa de victorias, porque estas todavía precisan de derrotas ajenas. El verdadero triunfo no consiste en aplastar a alguien. El verdadero triunfo consiste en no tener que aplastar a nadie. Aplastando triunfa siempre aquel que aplasta más; pero en esta lógica, al final, no gana nadie, porque si para ganar tenemos que aplastar a los demás, entonces no hay salvación para nadie (el que aplasta a todos se queda solo, es decir, no gana sino pierde).

En esta aporía se revuelca la política moderna; por eso produce una política que da asco; si para ganar debe asaltar el poder, entonces debe luchar por poseerlo: la política se vuelve una guerra disfrazada, todos pelean por algo que no les pertenece, por eso matan por retenerlo. Pero el poder no es algo que se tenga sino algo que se construye, desde el pueblo y con el pueblo. Sólo el pueblo tiene el poder de modo real, pero lo tiene no como propiedad sino como voluntad. Por eso ganar no significa destruir sino construir. El presidente nos enseñó una nueva conciencia: la conciencia de la paciencia; si respondíamos bélicamente al golpe cívico del 2008, les hubiésemos dado la oportunidad de ganar. ¿Qué significaba ganar para los golpistas (después terroristas)? Ocasionar una guerra civil significaba la derrota de una nación. Por eso la lección consistía en responder de modo magnánimo; con ello se desarmaba la apariencia democrática del fascismo autonomista y se desnudaba su afán secesionista.

El tiempo de la confrontación ya había sido superado, el 64% ratificaba eso; quien volvía a la confrontación no había asimilado el 64% de diciembre. Su proceder se seguía moviendo en la lógica amigo-enemigo; por eso necesitaba de la confrontación. Como la derecha. Por eso, las victorias de la derecha en el oriente serán, más bien, sus derrotas; porque ¿qué otra política tienen si no es la confrontación? A estas alturas eso ya es anacrónico, ya no tienen el contexto del 2008, por eso ya no logran reeditar los cabildos. Si en verdad hay un voto cautivo, es el voto racista de la derecha. Es un voto que no tiene a quien recurrir, por eso apuesta por los bravucones, así expresa su iracundia contra un país de indios y contra el presidente indio. Por eso, desde su soberbia racista, acusan de soberbia al indio; a él no le pueden permitir la soberbia que sí se permiten a sí mismos.

A la derecha, en realidad, le convenía más, perder estas elecciones, porque necesita re-pensarse en este nuevo país. Sus aparentes triunfos sólo lograrán acelerar su decrepitud, porque de lo que se trata ya no es de enfrentar al gobierno; se trata de ofrecer proyectos viables, pero ¿qué puede proyectar quien sólo sabe agredir? Cambiando de acera, lo que se pregunta el parroquiano es: ¿será consciente el gobierno de la inconsistencia política de la derecha? Porque si además lo que les espera a los prefectos de Tarija y Santa Cruz son procesos penales, ¿cómo se piensa, otra vez, construir hegemonía en ciudades cuya población es cautiva de la manipulación mediática? ¿Ha pensado el gobierno seriamente promover una política comunicacional que le haga frente a la avalancha mediática que tiene en contra? Esa avalancha no se detiene con elecciones sino con políticas de Estado. Por eso, los triunfos electorales no son siempre triunfos políticos; la política no puede reducirse a lo estrictamente electoral; por querer exclusivamente ganar, como sea, se puede perder todo. ¿Por qué pierde el MAS? Pierde por no poder superar una lógica colonial de la política. Pero si se sabe asimilar la lección, la derrota puede procurar un triunfo futuro, siempre y cuando se aprenda la lección: no se puede expropiar la decisión, no hay hegemonía sin respaldo popular, hay democracia si hay ampliación democrática de las decisiones. En todo caso, se gana si se aprende la lección. Hay quienes aprenden escuchando, pero hay quienes sólo aprenden a golpes. Esperemos que éste no sea el caso.
Rafael Bautista es autor de “PENSAR BOLIVIA: DEL ESTADO COLONIAL AL ESTADO PLURINACIONAL”.

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Estados Unidos acelera su intervención en México ante el gobierno del ilegítimo Calderón, incapaz y derrumbándose

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Todo el cuadro político que se presenta en México: incapacidad del gobierno para enfrentar a las bandas armadas del narcotráfico; más de 20 mil muertos en varios estados que elevan el descontento de la población; asesinatos de altos jefes civiles y militares del gobierno, así como funcionarios ligados al gobierno yanqui; gobierno débil e incapaz de Calderón; aniversario de dos revoluciones y amenaza de estallidos revolucionarios en 2010, etcétera, parecen obligar al gobierno de los EEUU a intervenir y a Calderón a suplicar su intervención. Podrían darse y mil una explicaciones para justificar la entrada de tropas yanquis por la frontera y todos los medios informativos –encabezados por Televisa, TV Azteca y Radio Fórmula- están preparados para justificar cualquier agresión yanqui porque “México no puede solo, está en peligrosa caída, debe ser reforzado”, señalan asesores yanquis.

2. México ha sido, a través de su larga historia, un país clave, esencial, para resguardar los intereses de los EEUU; también Canadá, pero con menor importancia estratégica. México, país latino, segundo en territorio y habitantes de Latinoamérica, ha jugado un importante papel en las relaciones internacionales como intermediario y, en otras décadas, crítico de las políticas de EEUU. Los gobiernos de este país han considerado a México como su traspatio: donde han tirado sus basuras, pero al mismo tiempo han sentido la necesidad de cuidarlo para que no sea muy contaminado. ¿Puede alguien imaginar un México independiente, crítico, incluso confrontador para defender sus intereses? La realidad es que México nunca ha sabido aprovechar su posición privilegiada de miles de kilómetros de frontera. Si en vez de vivir arrastrados tras ellos fuéramos críticos, se vería obligado a respetarnos y a tratarnos bien.

3. México, según los gobiernos yanquis, debió de ser –desde hace décadas- un país asociado, como lo ha sido hasta hoy, Puerto Rico. Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses desde 1917, cuando el Congreso yanqui lo determinó. Aunque “su relación con Estados Unidos es similar a la de un estado de la Unión y se le permitió la redacción de una constitución para el manejo de asuntos internos, está sujeto a los poderes plenos del Congreso estadounidense mediante la Clásula Territorial. Esto significa que los poderes existentes en las islas, al no gozar de protección en la constitución estadounidense, son revocables”. En México hay un fuerte sector de las clases medias altas –que viven el modelo yanqui- que hubieran deseado que en los Tratados de Guadalupe de 1848 se incluyera a todo México como parte del territorio de los EEUU. Estarían cobrando en dólares pero recibiendo patadas en el trasero.
4. El presidente ilegítimo, Felipe Calderón, no ha podido consolidarse, a pesar de que ha contado con todo el apoyo del Estado: ejército, policías, tribunales, jueces y demás instituciones. Ha hecho las funciones de presidente y, por derecho, ha sido reconocido en todo el mundo y acude a todas las reuniones internacionales en nombre del país. En fin, aunque todo parece cierto, la realidad es que es pura apariencia. Calderón no representa los intereses del pueblo de México sino solamente los de los grandes empresarios que se han enriquecido hasta el tope, es decir, dos o tres mil de ellos han logrado inversiones en unas 100 grandes empresas transnacionales que les producen ganancias sin límite. Pero eso no sería grave si mientras tanto no existiera desempleo y brutal explotación del trabajo que ha creado a 80 millones de pobres, miserables y muertos de hambre.

5. Después del gigantesco fraude electoral de 2006, al ser declarado Calderón –en medio de millones de manifestantes- “presidente ilegítimo”, éste decidió poner en movimiento al ejército como una demostración de fuerza y una amenaza. El pretexto fue el “combate a narcotráfico”, al “tráfico de drogas que daña a los escolares”, sin embargo la realidad siempre fue otra: garantizar que Calderón termine sus seis años de gobierno y pueda asegurar la continuidad del PAN en la Presidencia. Por eso Liana Sun Wyler –analista de asuntos internacionales, narcóticos y crimen del Senado de EEUU –según la revista Proceso- manifiesta que “no hay avances significativos”en la lucha militarizada contra el narcotráfico que emprendió el presidente Felipe Calderón, por lo que es urgente una mayor intervención del Pentágono.

6. Sun Wyler declaró que “Muchos analistas reconocen que la ausencia del Pentágono en las estrategias extranjeras para contener a los cárteles de la droga es en detrimento de la efectividad de la estrategia de Estados Unidos para contener el tráfico de las drogas”. A los 100 senadores y 435 integrantes de la Cámara de Representantes del Congreso federal, Sun Wyler les enfatiza que la lucha militarizada que impuso Calderón en México requiere apoyo importante del Pentágono, tomando en cuenta que, luego de más de tres años de su puesta en vigor, aumentó en vez de disminuir el problema de la inseguridad en casi todos los estados de México, y que la narcoviolencia se ha intensificado en el norte de la República, lo que representa serias posibilidades de “contagio para la frontera sur” del territorio estadounidense. ¿Alguien pondría en duda que los EEUU están desesperados por tener un mayor control en México?

7. En estos últimos meses, sobre todo alrededor de la visita a México de la poderosa comisión yanqui encabezada por la Clinton en marzo, la situación del país se ha tensado. No sólo ha crecido el número de muertos que se ha asignado al “fuego cruzado” entre narcos y ejército del gobierno, sino también el número de presos se ha incrementado entre los electricistas, mineros, campesinos, zapatistas, por el hecho de manifestarse contra la desastrosa situación que vive el país. El gobierno de Calderón, a pesar de contar con el apoyo del PRI y del PRD socialdemócrata, ha querido imponer sus famosas “reformas estructurales” para terminar de privatizar los principales recursos del país, tales como el petróleo, la electricidad y las leyes del trabajo. Nos estamos acercando a una situación de represión y asesinatos cada vez más peligrosa para los trabajadores y los luchadores sociales.

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1914 - La guerra y los intereses de clases: Divide aguas en el movimiento de mujeres

Ester Kandel (especial para ARGENPRESS.info)

La guerra y la emancipación política – Debates (1)

El estallido de la primera guerra mundial, en 1914, afectó directamente a millones de personas, y preocupaba también al resto del mundo. La guerra injusta para los pueblos, abrió un debate entre los miembros de los partidos socialistas del mundo, sobre temas como “la patria”, “la paz”, “el nacionalismo”, con llamados al pacifismo y sobre el papel de las mujeres, especialmente el de las madres.

El carácter de la guerra era el tema central en torno al cual giraba la guerra. Según E. Hobsbawn (2) “la primera guerra mundial perseguía objetivos ilimitados. En la era imperialista, se había producido la fusión de la política y la economía. La rivalidad política internacional se establecía en función del crecimiento y la competitividad de la economía, pero el rasgo característico era precisamente que no tenía límites.”
También se realizaron varias conferencias en Europa, en las cuales se debatieron estos temas y tuvieron como protagonistas a Clara Zetkin y Nadiezhda Krupskaya.
En nuestro país se transmitía parte del debate del movimiento internacional, a través de La Vanguardia, donde también se publicaban las producciones locales, con diversas formas de expresión. Por ejemplo acerca de las mujeres, hacían referencia a los sentimientos, dolor por la pérdida de vidas humanas, especialmente hijos, o la rebaja salarial, que planteaban las londinenses, al suplantar la mano de obra masculina por femenina. Una excepción fue la conferencia internacional de mujeres socialistas, donde se intenta articular lo general con lo particular. Los textos firmados por hombres, hacían referencia a temas conceptuales.
Se podía leer:
UNA MADRE A LAS MADRES, el 4 de septiembre de 1914, Dorina F. Arienti, reconoce las variadas reflexiones que le provoca la guerra: económicas, duración, sobre los acaparadores a costa del hambre y también pronósticos sobre victorias y derrotas. Su mirada estuvo centrada en la poca preocupación por los integrantes de hogares donde se habían perdido hijos.
Se considera acerca de las causas de la guerra:
“No sé de qué lado está el derecho o la usurpación, la justicia o el atropello. Presiento, sin embargo que este crimen terrible que envuelve la tierra es una llamarada de odio y la inunda de sangre, no puede ser producido por el arbitrio de un emperador o de un presidente de la república. (…)
Y entonces se me ocurre que si hay un culpable, no es un hombre o un grupo de hombres, sino todo un sistema, que falsea la educación y mata en el niño, en el hombre de mañana, el divino destello del amor a la paz y cultiva la pasión del bruto hacia la violencia y el crimen.”
Propone oponerse a esa “barbarie” para que nuestros hijos no nos sean arrebatados mañana y convertidos en máquinas o carne de cañón”.
Las tres corrientes en que se dividió el movimiento socialista internacional, promovió este comentario:
“Hay un tenaz empeño (3), con motivo del desastre europeo, en presentar al socialismo internacional en plena bancarrota.”
En forma de pregunta se apoya la participación en la guerra:
“¿No hay, pues, fundados motivos para creer que los socialistas alistados en las fuerzas beligerantes, crean indispensable y de vida o muerte para la civilización, la libertad y la solidaridad entre los pueblos europeos, esta lucha terriblemente sangrienta?”
Enrique Dickman, se refirió a La Gran Tragedia (4), afirmando que “hay que concluir con la pesadilla del militarismo en el mundo; y ya que la guerra fue provocada tan criminalmente sobre todo por el imperialismo prusiano, su derrota es una necesidad histórica, a ello deben concurrir todas las voluntades y todos los esfuerzos”.
En el Manifiesto del Congreso de Basilea (1912), se analizaron los conflictos entre varios países europeos, la naturaleza económica, el contenido político, todos elementos que confluyeron en el desenlace de la guerra. Las opiniones no fueron uniformes, sino que expresaron distintas tendencias.
Sobre el carácter anexionista, imperialista, reaccionario, esclavizador de esa guerra, Lenin (5) afirmaba, “estamos ante una lucha de grandes tiburones por tragarse ‘patrias’ ajenas.” A la pregunta ¿cuál es la naturaleza económica del defensismo?, se respondía: “las burguesías de todas las grandes potencias hace la guerra para repartirse y explotar el mundo, para oprimir a los pueblos.”
Frente al estallido de la guerra predominó la colaboración de clases, confianza en la burguesía nacional ‘propia’ y desconfianza en el proletariado.
Se pusieron en juego tendencias que estuvieron en lucha durante el período que va de 1889 a 1914 en el seno de ese movimiento.
La Conferencia (6) de socialistas italianos y suizos, realizada en Lugano el 27 de septiembre de 1914, se opuso a la guerra, a la intervención de socialistas en ella, proponiendo:
“La catástrofe presente es el resultado de la política imperialista de las grandes potencias, que en las monarquías absolutistas se identifica con los intereses dinásticos. (…)
Tampoco tiene la burguesía francesa e inglesa el derecho de invocar la defensa de sus países contra el imperialismo alemán y la libertad de los pueblos para justificar la guerra. Su fin no es la liberación de los pueblos de la opresión militarista y capitalista, por que con su política de alianza con la Rusia zarista han aumentado esta opresión y estorbado el desarrollo de una cultura más elevada.
Las verdaderas causas y el carácter propio de esta guerra son desnaturalizados y oscurecidos por la locura chauvinista que las clases dirigentes han sabido desencadenar. Esta corriente chauvinista ha podido arrastrar a parte de la clase obrera, la que erróneamente cree contribuir a la liberación del proletariado víctima de la dominación sangrienta en el país enemigo. Pero no hay guerra que pueda tener semejante efecto. Los oprimidos de un país nunca piden la libertad combatiendo al lado de sus propios opresores contra los oprimidos de otro país.
Proclamar de nuevo estos viejos principios de la Internacional proletaria, es hoy más que nunca un deber de los socialistas en los países neutrales, ahora que las relaciones obreras internacionales han quedado interrumpidas.”
La propuesta: invitamos a los representantes parlamentarios socialistas de los países neutrales a pedir de sus gobiernos que intervengan ante los beligerantes para concertar un armisticio. Piden respuesta ante este requerimiento y sobre las relaciones internacionales de los socialistas.
También llegaron noticias de las desavenencias entre socialistas y sindicalistas franceses (7):
“Las primeros eran partidarios del reclutamiento en masa de todos los ciudadanos de 16 a 60 años, cuando la defensa nacional requiera un supremo esfuerzo del país y los segundos no están de acuerdo con esa medida. Los sindicalistas promueven la formación de cuerpos voluntarios que harían guerrillas en los flancos del ejército regular.
Acuerdan la defensa nacional y la acción solidaria de la clase trabajadora, tan duramente sacrificada por la guerra. Se formó una comisión de acción del Partido socialista y de la Confederación General del Trabajo, construida por siete delegados de la Confederación y nueve del grupo parlamentario, del grupo municipal y de la dirección del Partido, para estrechar vínculos entre los militantes y las organizaciones, para obtener el máximo de efecto útil en las circunstancias presentes; prestar su concurso a los poderes públicos en todas las cuestiones de interés para la vida de la población obrera (vestido, desocupación, sopas populares, subsidios, etc.) y para la defensa nacional.”
Sobre el socialismo y la patria, por ejemplo, uno de los argumentos expresados en forma contradictoria reconoce las clases sociales pero se niega a la transformación de la organización económica de la sociedad capitalista.
Los conceptos centrales de A. Zerboglio, publicados en la Vanguardia del 22 de marzo de 1914 son:
- el socialismo no es la negación de la propiedad;
- es un estado evolutivo.
En esta línea desarrolla el concepto de patria:
“La patria sigue las leyes generales de la evolución y la idea socialista de la patria representa, precisamente, una nueva fase de esa evolución aplicada al desarrollo de las sociedades humanas. El concepto socialista de la patria es muy superior al que hoy tienen muchos que se llaman patriotas. (…)”
Reconoce que las exigencias de la industria, exigen una internacionalización en los trabajos, en las costumbres, etc.
Realizando un análisis de clase señala que: “bajo la apariencia de una elevada idealidad actúa ocultamente el factor económico. Pero donde más se revela la influencia de ese factor es en las relaciones entre patriotismo y el interés de clase. Las clases poseedoras tienen necesidad de impedir que las clases obreras de todos los países se relaciones o se coliguen y nada se presta mejor al intento que la exaltación del sentimiento patriótico. Con el propósito aparente de la defensa de la patria, se justifica la necesidad de los grandes ejércitos permanentes, dedicados hoy, más que a luchar contra el extranjero, a proteger, dentro de cada nacionalidad a las clases dominantes.”
Este tema también provocaba preocupación en España, ya que un artículo escrito por el Dr. Jaime Vera especialmente dirigido a los jóvenes en “La lucha de clases” de Bilbao, es reproducido por La Vanguardia el 11 de abril de 1914.
Hace referencia a dos cuestiones:
1.- no adherirse a un dogma
2.-inclusión internacional: “trabajando en España, labrando vida española y conciencias españolas y en beneficio más próximo de la porción de Humanidad que es España, vais a consagrar lo más puro de vuestros impulsos, a resolver problemas humanos universales, con localización nacional, pero con solución fundamentalmente idéntica en toda la Humanidad civilizada (…)
Otro de los temas que ocuparon y preocuparon en el año 1914, durante la primera guerra mundial fue la relación entre nacionalismo y socialismo.
Esteban Jiménez, en primer lugar rebate el argumento que adjudicaba al Partido Socialista, el manejo desde el exterior, rescatando los veinte años transcurridos a partir de la primera etapa.
Reconociendo que “fueron extranjeros los que dieron aquí a la propaganda socialista el primer impulso, movidos sobre todo por un alto ideal humano, por el sentimiento de clase y el anhelo de liberación que agita al proletariado universal. (…) La fusión de argentinos y extranjeros en esta obra solidaria de elevación del pueblo trabajador y de progreso político para la república ha sido tan perfecta que jamás se ha visto al Partido Socialista, a pesar de haber en él hombres venidos de todos los países, indiferente a los problemas –chicos o grandes – de que depende la grandeza de este país. (…)”
Basándose en la ideas de Marx sobre el incremento del capital en la circulación y reconociendo que resuelve el enigma descubriendo la mercancía (8), critica las bases de la sociedad:
“Si el obrero es explotado por el capital, si la mujer proletaria es prostituida para el placer de los poderosos, si el niño pobre es despojado al nacer de su alimento natural para que su madre sea el ama de un niño rico, no es por efecto de la ficción teórica del trabajo mercancía, sino de la lucha por la vida en las condiciones peculiares de la sociedad humana actual busquemos las bases de la sociedad en las leyes fundamentales de la vida y la inteligencia.”
Al terminar el artículo, después de un breve repaso de la historia argentina, rescata a Rivadavia y Sarmiento, que “vieron en la cultura popular la base de todo movimiento civilizador y crearon las escuelas del pueblo. Nosotros somos sus continuadores en esta gran obra; nadie sostiene con más fuerza la educación primaria.”
La Internacional y la guerra (9), firmado como Th. reconocía que “los socialistas, simpatizaban, en la guerra, con el país que para ellos representaba más que otros, el principio revolucionario. (…)
1. El principio de la “defensa nacional”, de la patria, establecido por la práctica de los partidos adheridos a la 2ª Internacional, es un principio ambiguo, que lleva a confusionismos lamentables (…)
2. La tregua de los partidos durante la guerra, el apoyo que todos los partidos han prestado a sus ‘gobiernos de defensa’ ha llevado la corrupción a las filas socialistas (…)
3. Y el alcance de esa corrupción lo ilustra más que todo el hecho de que a la famosa conferencia socialista de Londres no pudieron asistir representantes de los demócratas socialistas rusos, que eran contrarios a la guerra por no haber sido invitados, seguramente para no dar la nota ‘discordante’ en sus resoluciones ‘aliadas’ (…)
Y, para concluir hay que convenir en que, si entre nosotros gente que hace dos años tildaba de exaltados a compañeros como Liebknecht, Rosa Luxemburgo, etc, aplaude ahora sin reserva a los únicos que no olvidan lo que aprendemos en la lucha diaria de clases, hay poca probabilidad de que la actitud de los socialistas que no concuerda con la de esos ‘héroes’ intransigentes sea erigida en un dogma para la táctica del socialismo después de la guerra.”
La violencia inteligente, (10) se titulaba otro artículo firmado por Francisco Dagnino, donde postulaba que “frente a la violencia irracional se yerga- fulmínen y justiciera –la violencia fecunda y santa del pueblo trabajador organizado.”
Prácticamente no llegaban las opiniones sobre el carácter imperialista de la guerra, como la definió Lenin (11), admitiendo que se tergiversaba esta idea: “unos la aplican sólo a uno de los bandos beligerantes; otros insinúan, en cambio, que esta guerra podría tener un carácter burgués progresista de liberación nacional. El imperialismo es la fase superior del desarrollo del capitalismo, fase a la que sólo ha llegado en el siglo XX.”
También se debatía acerca del sentido de las reivindicaciones democráticas, como el de la igualdad jurídica de las mujeres, el derecho de las naciones a su autodeterminación o la elección de los funcionarios por el pueblo. En este tema, Lenin opinaba:
“Mientras exista el capitalismo, todas estas reivindicaciones sólo son realizables excepcionalmente, y además de un modo incompleto y desfigurado. (…) Es absurdo oponer la revolución socialista y la lucha revolucionaria contra el capitalismo a una de las reivindicaciones democráticas.”
En 1915 llegó la voz de Clara Zetkin, dirigente del Partido socialista alemán, con su llamado de oposición a la guerra, El gesto de Clara Zetkin. (12)
Opositora a la guerra, como directora de la ‘Gleickheit’, formaba parte de la minoría del Partido Socialista alemán que desaprobaba la conducta de los diputados al Reichstag. Intervino en una reunión celebrada en Sttugart de la cual se retiró con 30 delegados de los 131 presentes. En el Llamado a las mujeres socialistas de todos los países decía:
“Cuanto más la guerra continúa, más caen las caretas que han engañado a tantas personas. Ella se presenta ahora en toda su deshonestidad como una guerra de conquista capitalista y de dominación mundial. (…)
Si los hombres matan, a nosotras las mujeres nos corresponde luchar por la vida. Si los hombres callan, nosotras tenemos el deber de elevar nuestra voz” (…)
Varios millones de mujeres, niños, ancianos y enfermos no viven más que de las limosnas del estado. Los artículos más indispensables han aumentado de precio extraordinariamente. El llamado pan de guerra que estamos obligados a consumir, es más caro y de calidad inferior. La cosecha de las papas es excelente y sin embargo, sus precios son muy elevados; los productores los depositan en los galpones para aumentar aún más el precio de ese artículo indispensable. (…)”
El periódico quincenal que publicaba, fue secuestrado tres veces, y la última vez fue después de publicar este llamado.
La posición de Clara Zetkin fue el resultado de un proceso de discusión y acciones que rescatamos de una de las protagonistas, N. Krupskaya: (13)
“La Conferencia Internacional de Mujeres fue convocada por Clara Zetkin. Era la secretaria del Bureau Internacional de Mujeres Socialistas. Junto con Kart Liebknecht, Rosa Luxemburgo y F. Mehring, ella luchó contra la mayoría chovinista (14) dentro del Partido Socialdemócrata Alemán. (…)”
El relato caracteriza:
• las delegaciones por sus posiciones frente a la guerra:
La conferencia internacional de Berna se realizó los 26-28 de marzo de 1915. La delegación más organizada y más amplia fue la alemana, dirigida por Clara Zetkin. Las delegadas del comité central fueron Armand, Lilina, Ravich, Krupskaya, Rozmirovich. Las “roziamovits” estuvieron representadas por Kamneskaya (Domskaya), que apoyó a la delegación del comité central . Los rusos tenían dos delegadas más que representaban al comité de organización. Balabanova vino de Italia; Louise Simanot, una francesa, se hallaba en gran medida bajo la influencia de Balabanova. La delegación holandesa se presentó en una actitud puramente pacifista. Rolland-Holst, que entonces pertenecía al ala izquierda, no pudo venir; vino una persona del Partdio Troelstra, por completo chovinista. Las delegadas inglesas pertenecían al Partido Laborista Independiente oportunista; las delegadas de suiza eran de inclinación pacifista. En realidad, el pacifismo era el tono predominante. Por supuesto, si consideramos la conferencia de Londres, un mes y medio antes, éste significaba un considerable paso adelante. El mismo hecho de que la conferencia se compusiera de delegaciones de países en guerra entre sí era significativo.”
• La táctica de las alemanas, teniendo en cuenta la correlación de fuerzas
La mayoría de las mujeres alemanas pertenecían al grupo de Kart Liebnecht y Rosa Luxemburgo. Este grupo había empezado a disociarse de los chovinistas y a combatir al gobierno. R. Luxemburgo ya había sido arrestada. Pero esto ocurría dentro de las fronteras. En la conferencia internacional ellas pensaban que tenían que mostrarse conciliadores (15) en lo posible, pues formaban la delegación de un país que en ese momento obtenía victorias en el frente de batalla. Si la conferencia, reunida después de tanto esfuerzo, se desmoronara –pensaban – toda la culpa recaería sobre ellas; los chovinistas de todos los países y los socialpatriotas alemanes sobre todo se hubieran alegrado del colapso de la conferencia. En consecuencia, Clara Zetkin estaba preparada para hacer concesiones a los pacifistas, que significaba enfriar el contenido revolucionario de las resoluciones.
• La delegación rusa, la propuesta y la política de unidad
“Nuestra delegación, la delegación del comité central del P.O.S.R, defendió el punto de vista de Ilich, según se expresaba en la carta a Kollontai. El objetivo no era realizar la unidad indiscriminadamente, sino la unidad para la lucha revolucionaria contra el chovinismo, por la lucha revolucionaria implacable del proletariado contra la clase dirigente. No se advertía condena alguna del chovinismo en la resolución redactada por la comisión compuesta de alemanas, inglesas y holandesas. Nosotros presentamos nuestra propia declaración. Fue defendida por Inessa (16). La representante polaca Kamenskaya también habló en apoyo de ésta. Quedamos solas. En todas partes se denunció nuestra escisión. Pero los acontecimientos pronto probaron la justeza de nuestra posición. El beato pacifismo de las inglesas y las holandesas no avanzó un solo paso en la acción internacional.”
• Intentos de persuasión
“El importante papel de apresurar el fin de la guerra estuvo representado por la lucha revolucionaria y la ruptura con los chovinistas. (Lenin proponía que se persuada a Clara Zetkin para que cambie su posición, pero no se pudo realizar.)”
• La juventud
El 17 de abril hubo otra conferencia internacional en Berna, una conferencia de la juventud socialista. En Suiza, en ese tiempo había un número considerable de hombres jóvenes de los países beligerantes que no querían ir al frente para intervenir en la guerra imperialista; habían emigrado a suiza, como país neutral. Naturalmente, estos jóvenes estaban imbuidos de sentimientos revolucionarios. No es un accidente que la Conferencia Internacional de Mujeres fuese seguida por la Conferencia de la Juventud Socialista.
En nombre del comité central de nuestro partido Inessa y Safarov participaron en esta conferencia.
Clara Zetkin fue detenida (17), “se cree sea acusada del delito de alta traición. (…) la censura prohíbe a la prensa socialista que hable del arresto. En ningún periódico burgués ha habido la más leve protesta. El “Worwaerts” se ha tenido que limitar a expresar a la ciudadana Zetkin los buenos deseos del proletariado. Se afirma que el grupo parlamentario social-demócrata hará gestiones cerca del gobierno en vista de la emoción que la prisión de C. Z. ha producido en la clase obrera.
Sin embargo, se dice que hay una parte de los mayoritarios que se opone a toda acción a favor de Clara Zetkin.
En Suiza, la organización femenina socialista ha publicado una vehemente protesta contra la prisión de la secretaría de la Internacional Femenina Socialista.

Debates, fracturas y represión interna
Las posiciones frente a la Primera guerra mundial, produjo no sólo debates y fracturas dentro del movimiento socialista internacional, sino también represión interna a los que se oponían a la participación en la misma. En un informe, publicado en La Vanguardia del 27 de enero de 1916, al hacer referencia a la acción de la Comisión Internacional socialista de Berna señalaban:
“La reunión de Zimmerwald ha demostrado a los internacionalistas de los países beligerantes y neutrales que su voz no es aislada, que existen colectividades que se hacen intérpretes de sus aspiraciones, y que existe una comisión encargada de recoger las voces dispersas y hacer converger al mismo fin los esfuerzos de las distintas minorías. (…)
Hay que agregar el proceder hostil de algunas mayorías y de sus comités ejecutivos hacia la convención de Zimmerwald. A las minorías corresponde pues, la difícil lucha en los dos frentes: contra el gobierno y las autoridades militares, por un lado, y contra los órganos del Partido, por otro”. (18)
En la nota se destaca las represiones y persecuciones contra las minorías socialistas.
El dirigente alemán Liebknecht (19) tuvo un reconocimiento especial en La Vanguardia del 7 de marzo de 1916: “es uno de aquellos grandes hombres –varón ilustre de la democracia socialista, ejemplar insigne de la humanidad- Su figura se impuso a la admiración universal al negarse a votar los créditos militares en los comienzos de la guerra y al mantener así los principios y los ideales de la Internacional obrera. Separado de los diputados socialistas alemanes y aislado en medio de su partido, mantuvo firmemente sus convicciones, sin ceder ante ninguna presión –ni aún siquiera ante la de la disciplina militar- y poco a poco su energía serena, su noble conducta y su ecuanimidad de espíritu fueron imponiéndose a la consideración general y conquistando buen número de conciencias y voluntades.”

Acerca de la situación de las mujeres
Las mujeres sufrían directamente las consecuencias de esta guerra injusta para las necesidades de la población, en ese sentido, Clara Zetkin realizaba una lectura acertada, al dirigirse a ellas.
Desde el poder se operaba sobre ellas para que se adapten a la situación, es así como desde el gobierno alemán se amplió la seguridad social, estableciendo el subsidio de maternidad, la ayuda estatal para las familias de los llamados a filas, que incluía a los hijos ilegítimos, apelando al rol prescripto a las mujeres, cumpliendo la funciones de crianza y nutrición, lanzó los Veinte mandamientos (20) para las madres de familia:
“La madre alemana debe ayudar a ganar la guerra”, consejos para cumplir con esta norma. El Director del Instituto agronómico de la universidad de Halle (Alemania), profesor doctor F Wolhtmann, dictó una conferencia sobre “La alimentación de nuestro pueblo y las madres de familia.
Después de fundamentar cada uno de los mandamientos, finalizó su disertación, apeló a la moral y al patriotismo: “lucha como el soldado en el campo de batalla, por la victoria y existencia de nuestro pueblo. Pero todas estas privaciones y limitaciones personales con que carga son como un juego de niños en comparación con lo que cada uno de nuestros valientes soldados sacrifica por la patria diariamente en sangre, fuerza y salud. (De “Konsumgenessensechaftliche-Volksblatt)
El gobierno alemán también fomentó la participación femenina en la industria pesada aumentó hasta alcanzar una cuarta parte de los trabajadores hacia el final de la contienda. En las fábricas Krupp trabajaban antes de la guerramenos de 3 mil mujeres, en 1918 había entre 50.000 y 175.00. a partir de 1918 las mujeres se incorporaron a las tropas de transmisión, lo que permitía disponer de más hombres al frente. (21)

La oposición a la guerra
La pérdida de familiares, padres, esposos, hijos, que producía ese flagelo llevó a manifestarse contra el mismo a través de congresos, mítines y declaraciones, desde una perspectiva pacifista.
Por ejemplo se realizó un Congreso Internacional Femenino en la Haya, para tratar los medios de establecer la paz. Entre los principales temas emiten una propuesta de un armisticio:
“Considerando que en cada país beligerante la masa del pueblo no admite ser el agresor y cree, por el contrario, combatir por su defensa, este congreso internacional de mujeres solicita públicamente a los gobiernos de los estados actualmente en guerra definan las condiciones de paz que desean proponer, y con este objeto concertar inmediatamente un armisticio. (…) En general, la guerra no ha sido desencadenada por las naciones, a las cuales repugna, sino por grupos de individuos que representan intereses particulares. (…) El congreso internacional de mujeres protesta contra toda concesión de territorio sin el consentimiento de los hombres y las mujeres que lo habiten. (…) Para evitar la guerra……las mujeres no podrán tener una influencia eficaz sino a condición de disfrutar de los derechos políticos, hasta ahora reservados a los hombres, el congreso declara que el deber estricto de todas las mujeres es trabajar enérgicamente por su emancipación política.”
En Londres, mientras el gobierno apoyaba la guerra explotaba la mano de obra femenina. Éstas defendían el valor de su mano de obra en las usinas de material de guerra. (22) Sin pronunciarse en contra de la guerra, decidieron oponerse al censo nacional del trabajo decretado por el gobierno, manifestándose por las calles de Londres. La protesta se basaba en este fundamento:
“evitar que el empleo en grande escala de la mano de obra femenina en ramas de la actividad donde hasta víspera de la guerra tenían poco o ningún acceso conozca a una disminución general de los salarios y prepare para la clase obrera, después del conflicto, un nivel de vida económicamente inferior. (…)
La edad de las mujeres empleadas en los talleres de municiones varía entre diez y siete y treinta y cinco años. En cuanto a su salario no puede ser comparado con el de los hombres. Ganan escasamente para su vida. Las que son nuevas en el oficio, y aun las obreras pasables, reciben un salario de 15 chelines por semana de 45 horas de trabajo, mientras que en los mismos talleres los hombres ganan salarios de 34 a 36 chelines hasta 2 y 5 libras esterlinas, según su capacidad.”
En el artículo citado, Lenin hace un breve recorrido histórico sobre las guerras, “pese a los horrores, las ferocidades, las calamidades y los sufrimientos que toda guerra acarrea inevitablemente, fueron progresistas, es destruir instituciones particularmente nocivas y reaccionarias (como por ejemplo, la autocracia o la servidumbre) y las formas más bárbaras del despotismo en Europa (la turca y rusa). Por esta razón, hay que examinar las peculiaridades históricas de la guerra actual. (…) Los socialistas han condenado siempre las guerras entre los pueblos como algo bárbaro y feroz. Pero nuestra actitud ante la guerra es distinta (…) El Partido Socialista de Argentina, se iba perfilando abiertamente, con las noticias sobre la guerra y las publicaciones de artículos de Bernstein y de Kautsky daban un apoyo a los socialistas que intervenían en la misma.
Los socialistas argentinos no se hicieron eco del llamado de los socialistas suizos e italianos y en 1917 fijan posición frente a la guerra. H. Camarero lo analizó en estos términos:
“El recrudecimiento de la Primera Guerra Mundial marcaba los inicios del gobierno de Irigoyen, que conservaba la tradicional política de neutralidad. Pero ante la extensión de la guerra submarina a todos los mares por parte del Reich alemán, los legisladores socialistas no dudan en exigir al Ejecutivo sanciones contra Alemania y Austria, lo que genera una violenta oposición de los sectores internacionalistas y pacifistas, que defienden la no entrada de Argentina en un conflicto interimperialista. Ante la extensión de la contestación interna, es convocado un congreso extraordinario que tiene lugar en Buenos aires, a fines de abril de 1917 y que ve el (¿sorpresivo?) triunfo (23) de las tesis internacionalistas, imponiendo en su declaración limitaciones al grupo parlamentario (24). Pero éste, que coincide en buena medida con la dirección del Partido, desconocerá en los hechos las resoluciones del Congreso, pidiendo poco después la suspensión de relaciones diplomáticas con las potencias germánicas, lo que conlleva a la escisión de la corriente de izquierda.”
En septiembre de 1917 apoyaron la propuesta de los conservadores, aliándose con la oligarquía argentina que mantenía un intercambio comercial basado en la exportación de carnes y cereales.
Desde Austria, La Vanguardia recibió el artículo “Las mujeres socialistas y la guerra”, enviado al “Labour Leader” de Londres e interceptado por la censura. En ésta se refieren a todos los trabajadores que derraman la sangre (alemanes, austríacos, ingleses, belgas, franceses, rusos y servios).
“No dudamos de que la Internacional Socialista será restaurada y que los socialistas que defienden ahora su país con el máuser y la espada, estarán como nosotros, dispuestos nuevamente a atar las manos del ‘enemigo’. Nosotras las mujeres, aunque no estamos en la guerra, palpamos diariamente sus consecuencias y cuando contemplamos a los soldados que regresan, consideramos que es nuestro deber trabajar fervientemente para impedir que el odio nacional sea un obstáculo a la futura acción de la Internacional Obrera. (…) Deseamos fervientemente que la guerra termine cuanto antes y es nuestra más cara aspiración poder cooperar nuevamente en la tarea de robustecer los vínculos que unen a todos los pueblos.”
Las publicaciones literarias apelaban sólo al sufrimiento de la madre por sus hijos. Este es el espíritu de un texto titulado MADRE de Mauricio Level. (25)
Se desconocen opiniones y/o declaraciones de las mujeres socialistas en nuestro país.
Para finalizar, creo oportuno señalar algunos efectos de la guerra, especialmente en las mujeres. Según E. Hobsbawn. “la mayor parte de los que habían participado en ella –en su inmensa mayoría como reclutados forzosos- odiaban sinceramente la guerra. Sin embargo, algunos veteranos que habían vivido la experiencia de la muerte y el valor sin rebelarse contra la guerra desarrollaron un sentimiento de indomable superioridad, especialmente con respecto a las mujeres y a los que no habían luchado, que definiría la actitud de los grupos de ultraderechistas de posguerra.”

Notas:
1) Según Hobsbawn, Eric, “En la primera guerra mundial participaron todas las grandes potencias y todos los estados europeos excepto España y los Países Bajos, los tres estados Escandinavos y Suiza. Además diversos países de ultramar enviaron tropas, en muchos caso por primera vez, a luchar fuera de la región.
2) Hobsbawn, Eric (1994). Historia del siglo XX, Ediciones CRITICA (Grijalbo Mondadori, S.A.), 1998.
3) La Vanguardia, 16 de octubre de 1914.
4) La Vanguardia, 18 de octubre de 1914.
5) Lenin, V.I. El oportunismo y la bancarrota de la II Internacional. Obras Completas, T.22. Editorial Cartago, 1960.
6) La Vanguardia, 10 de noviembre de 1914.
7) La Vanguardia, 13 de noviembre de 1914, publica la nota del corresponsal del “Avanti” en París en el “Vossische Zeitung”.
8) “fuerza humana de trabajo” por el cual el capitalista paga al obrero estrictamente su valor de cambio, determinado, como el de toda otra mercancía por el tiempo de trabajo necesario para su pro-ducción (…) Esta doctrina de Marx es la irrefutable crítica de los que pretenden justificar y eternizar el privilegio y un ingenioso modo de patentiza r la explotación (…) En cuanto a la estática de la socie-dad burguesa, es sin embargo una simple alegoría, pues la realidad no se compone de artificios como el de trabajo-mercancía (…) La fuerza humana de trabajo es inseparable del hombre y una sana teoría social no puede confundir hombres con las cosas. (…)
9) La Vanguardia, 11 de septiembre de 1915.
10) La Vanguardia, 17 de octubre de 1915.
11) Lenin, V. I. Los principios del socialismo y la guerra de 1914-1915. La actitud de los socialistas ante la guerr, Obras completas, Tomo 21, Editorial Cartago, Buenos aires, 1960.
12) La Vanguardia, 3 de abril de 1915.
13) Krupskaya, Nadiezhda. LENIN –su vida- su doctrina. Editorial rescate, Buenos Aires, 1984
14) “El socialchovinismo es la sustentación de la idea de “defensa de la patria” en la guerra actual. De esta posición derivan, como consecuencia, la renuncia a la lucha de clases, la votación de los créditos de gue-rra, etc.(…) aplican, de hecho una política antiproletaria, burguesa, pues lo que propugnan en realidad no es la “defensa de la patria” en el sentido de la lucha contra el yugo extranjero, sino el “derecho” de tales o cuales “grandes” potencias a saquear las colonias y oprimir a otros pueblos. (…) repiten las falacias con que la burguesía engaña al pueblo, afirmando que la guerra se hace en defensa de la libertad y de la exis-tencia de las naciones, con lo que se ponen del lado de la burguesía contra el proletariado.” Lenin, op. cit.
15) “Nuestra actitud hacia los elementos vacilantes de la Internacional tiene, en genera, una inmensa impor-tancia. Estos elementos –en su mayoría de matiz pacifista- existen tanto en los países neutrales como en algunos países beligerantes (por ejemplo, en Inglaterra, el Partido Laborista Independiente). Estos ele-mentos pueden ser nuestros compañeros de ruta.. se hace indispensable un acercamiento a ellos con vistas a luchar contra los socialchovinistas (…) en las conferencias internacionales no podemos limitar nuestro programa a lo que es aceptable para estos elementos, pues de otro modo nosotros mismos seríamos pri-siones de esos pacifistas vacilantes. Así sucedió, por ejemplo en la Conferencia Internacional de Mujeres celebrada en Berna. En ella la delegación alemana, que sostenía el punto de vista de la camarada Clara Zetkin, desempeño de hecho el papel “centro” (…) Lenin, op. Cit.
16) Redactada por Lenin. (…) Los espantosos sufrimientos provocados por esta guerra despiertan en todas las mujeres y particularmente en las mujeres proletarias, fervientes deseos de paz. A la par que declara que para que esos deseos de paz puedan transformarse en una fuerza política conciente es preciso que las obreras comprendan bien que las clases pudientes sólo ambicionan anexiones, conquistas y poder, que en la época imperialista las guerras son inevitables, y que el imperialismo amenaza al mundo con sucesivas guerras si el proletariado no encuentra en sí mismo fuerzas suficientes para poner fin al régimen capitalis-ta para derribar definitivamente al capitalismo. (…) El texto completo está publicado en el tomo 43 de op.cit.
17) La Vanguardia, 10 de septiembre de 1915.
18) Angélica Balabanoff envió desde Berna al ¡Avanti!, órgano del Partido socialista Italiano.
19) Después de enfrentarse al líder de su partido al recriminarle sus “ideas patrióticas”, fue expulsado del SPD el de enero de 1916. En 1919, junto con Rosa Luxemburgo fueron detenidos y luego asesinados
20) La Vanguardia, 6 de mayo de 1915.
21) Según una publicación del Diario Río Negro del 28 de diciembre de 1999, desde el Departamento de Guerra, la Central Nacional de la mujer Trabajadora empezó a preparar el camino para la intervención estatal. Se encomendó la dirección a las feministas Marie E. Lüders y Agnes von Zhan-Harnack.
22) La Vanguardia, 15 de septiembre de 1915.
23) La votación arrojó 451 votos para el proyecto de la corriente de izquierda y 357 para la liderada para Justo.
24) Declaración del grupo socialista parlamentario: “en presencia de los actos de la guerra submarina, que afectan los intereses de la nación, cree que el gobierno debe adoptar todas las medidas necesarias de or-den portuario y de empleo de la marina de guerra, para hacer efectivo tan ampliamente como sea posible el comercio argentino en buques de cual bandera, inclusive los buques alemanes y austríacos refugiados en los puertos, que serían utilizados por el gobierno para servicio de su intercambio o fines de carácter militar. Dentro de estos conceptos, el grupo socialista parlamentario ajustaría su conducta en el congreso de la nación. Publicado por La Vanguardia el 18 de abril de 1917.
25) La Vanguardia del 6 de junio de 1915.

Foto: Gran Bretaña, I Guerra Mundial – “Las mujeres británicas dicen vayan”, poster conservado en el Museo Imperial de la Guerra, Londres.

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Malvinas, una mesa servida con naipes marcados

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

Se equivocan los que creen que la ocupación de Malvinas por parte de Galtieri tenía el propósito de recuperar la soberanía político-territorial de las islas. La dictadura había improvisado la invasión con la fe de que una mediación norteamericana llevaría a la instalación de una "soberanía compartida" o el sistema de "dos banderas", al que presentaría como un paso intermedio hacia la conquista de los "reclamos históricos".

El gobierno seguiría en manos de los ‘kelpers’. Lamentablemente para la dictadura argentina, para la británica Thatcher, que atravesaba una temprana crisis política, semejante compromiso significaba el final de su mandato. Por eso saboteó la mediación peruana y sacrificó a los tripulantes del Belgrano, y en el camino dejó sin aire a la mediación norteamericana. En la ‘política de Estado’ de la burguesía nativa, la soberanía argentina en Malvinas nunca ha figurado como objetivo, no importa lo que diga la Constitución nacional, como tampoco le importa a nadie lo que dicen los restantes artículos. La reivindicación de Malvinas sí ha sido un abundante tema de propaganda y una carta oculta (junto con la soberanía en el canal de Beagle o los hielos continentales) en el juego de facciones de la política argentina.

En los últimos días, el tema de Malvinas se reavivó, y no solamente porque los ingleses mandaron una plataforma de exploración, que ahora dice, mentirosamente, que la zona no contiene posibilidades petroleras comercializables. Más importante que eso ha sido la decisión de los K de conceder permisos de exploración en las aguas occidentales adyacentes a Panamerican Energy y a Repsol, a las cuales algunos comentaristas les atribuyen mayores posibilidades de éxito que a los ingleses. Ambas iniciativas, la inglesa y la argentina, tienen en cuenta los éxitos de Petrobras, que encontró petróleo aguas afuera del puerto de Santos, a más de dos mil metros de profundidad, en una complejísima perforación de las paredes ‘pre-sal'. Establecido este cuadro, lo fundamental es, sin embargo, lo siguiente: el pulpo que está a la expectativa de lo que encuentr! e la inglesa Desire Petroleum es British Petroleum, el mismísimo pulpo británico que es el socio mayoritario de la ‘argentina’ Panamerican Energy. ("Dos puntas tiene el c
amino y en las dos una inglesa me aguarda"). De la partida petrolera forman parte también Petrobras y Repsol, dos empresas que tienen en común lo siguiente: el control operacional lo tienen brasileños y españoles, respectivamente, pero la mayoría del capital en acciones se encuentra en manos de fondos de diverso tipo, norteamericanos y británicos. La mesa está servida para empezar a negociar, de nuevo, la ‘soberanía compartida' y ‘las dos banderas' de Galtieri. Los británicos, con un déficit fiscal del 14% del PBI, están a la caza de cualquier cosa que les evite la quiebra de la libra esterlina.

Ahora bien, el conflicto ‘insoluble' por Malvinas trae a la memoria, en estas circunstancias, el siglo de conflictos ‘insolubles' con Chile por las demarcaciones de fronteras. La dictadura quiso ir incluso a la guerra por este asunto. Los conflictos fronterizos habían quedado como resaca del reconocimiento, por parte de Chile, de la soberanía argentina en la Patagonia a cambio de que Argentina no apoyara a Bolivia en la guerra con Chile. La solidaridad latinoamericana, como se ve, está plagada de guerras y de traiciones. Esos conflictos ‘insolubles' se arreglaron en menos de lo que canta un gallo cuando los pulpos mineros llegaron a un acuerdo para explotar como un territorio único los dos lados de la cordillera y reventar sus glaciares. La minería capitalista logró, en lo que dura un suspiro, lo que la ‘diplomacia’ no había podido resolver en cien años. El escenario en Malvinas es ahora el mismo.

Por eso, el británico progresista The Guardian (Clarín, 6/4) acaba de editorializar que "Gran Bretaña y Argentina podrían beneficiarse con tratativas diplomáticas en torno de la explotación de recursos naturales en el archipiélago de las Malvinas". ¡Hasta los chinos deben ver con gusto esta posibilidad ahora que han puesto un pie en Panamerican y quizá levanten la suspensión a las importaciones de soja desde Argentina! La Desire Petroleum le dijo al diario inglés "que la viabilidad del proyecto presupone que el crudo sea transportado a las terminales argentinas", que además lo necesitarían porque "su producción reciente es muy pobre". The Guardian anima a la Argentina a "no olvidar su reclamo soberano", mientras negocia recursos naturales, y a Londres a "convencer a los isleños". La mesa está servida.

La trastienda por Malvinas podría explicar el súbito interés uruguayo para que Kirchner presida Unasur, así como el interés de los K (aunque no sea súbito) por mejorar las relaciones con Uruguay y acatar un fallo internacional. Uruguay es una alternativa de escala para los buques que enfilan hacia el sur del continente; por otro lado, no se podría iniciar siquiera una negociación diplomática con el Reino Unido desairando un fallo de La Haya. A hacer las apuestas entonces. No debería extrañar que los K pretendan usar este tipo de acuerdos para florearse en las elecciones de 2011.

Mario Cafiero atribuye en forma condicional lo que llama "La inoperancia de la política llevada en el Atlántico Sur, (...) a los "entendimientos entre el Gobierno e intereses anglopetroleros" (Clarín, 5/4), pero es muy probable que ya se haya pasado de la ‘inoperancia’ a los operativos concretos. Una fuerte reacción nacional podría paralizar estas operaciones internacionales. Lo que de todos modos sigue en pie es la incapacidad del nacionalismo para desarrollar una política nacional por la soberanía argentina. La razón es muy clara: para lograrlo hay que echar al imperialismo de Argentina mediante la lucha de clases; la unión nacional es un camino de derrotas.

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