El estallido de la primera guerra mundial, en 1914, afectó directamente a millones de personas, y preocupaba también al resto del mundo. La guerra injusta para los pueblos, abrió un debate entre los miembros de los partidos socialistas del mundo, sobre temas como “la patria”, “la paz”, “el nacionalismo”, con llamados al pacifismo y sobre el papel de las mujeres, especialmente el de las madres.
El carácter de la guerra era el tema central en torno al cual giraba la guerra. Según E. Hobsbawn (2) “la primera guerra mundial perseguía objetivos ilimitados. En la era imperialista, se había producido la fusión de la política y la economía. La rivalidad política internacional se establecía en función del crecimiento y la competitividad de la economía, pero el rasgo característico era precisamente que no tenía límites.”
También se realizaron varias conferencias en Europa, en las cuales se debatieron estos temas y tuvieron como protagonistas a Clara Zetkin y Nadiezhda Krupskaya.
En nuestro país se transmitía parte del debate del movimiento internacional, a través de La Vanguardia, donde también se publicaban las producciones locales, con diversas formas de expresión. Por ejemplo acerca de las mujeres, hacían referencia a los sentimientos, dolor por la pérdida de vidas humanas, especialmente hijos, o la rebaja salarial, que planteaban las londinenses, al suplantar la mano de obra masculina por femenina. Una excepción fue la conferencia internacional de mujeres socialistas, donde se intenta articular lo general con lo particular. Los textos firmados por hombres, hacían referencia a temas conceptuales.
Se podía leer:
UNA MADRE A LAS MADRES, el 4 de septiembre de 1914, Dorina F. Arienti, reconoce las variadas reflexiones que le provoca la guerra: económicas, duración, sobre los acaparadores a costa del hambre y también pronósticos sobre victorias y derrotas. Su mirada estuvo centrada en la poca preocupación por los integrantes de hogares donde se habían perdido hijos.
Se considera acerca de las causas de la guerra:
“No sé de qué lado está el derecho o la usurpación, la justicia o el atropello. Presiento, sin embargo que este crimen terrible que envuelve la tierra es una llamarada de odio y la inunda de sangre, no puede ser producido por el arbitrio de un emperador o de un presidente de la república. (…)
Y entonces se me ocurre que si hay un culpable, no es un hombre o un grupo de hombres, sino todo un sistema, que falsea la educación y mata en el niño, en el hombre de mañana, el divino destello del amor a la paz y cultiva la pasión del bruto hacia la violencia y el crimen.”
Propone oponerse a esa “barbarie” para que nuestros hijos no nos sean arrebatados mañana y convertidos en máquinas o carne de cañón”.
Las tres corrientes en que se dividió el movimiento socialista internacional, promovió este comentario:
“Hay un tenaz empeño (3), con motivo del desastre europeo, en presentar al socialismo internacional en plena bancarrota.”
En forma de pregunta se apoya la participación en la guerra:
“¿No hay, pues, fundados motivos para creer que los socialistas alistados en las fuerzas beligerantes, crean indispensable y de vida o muerte para la civilización, la libertad y la solidaridad entre los pueblos europeos, esta lucha terriblemente sangrienta?”
Enrique Dickman, se refirió a La Gran Tragedia (4), afirmando que “hay que concluir con la pesadilla del militarismo en el mundo; y ya que la guerra fue provocada tan criminalmente sobre todo por el imperialismo prusiano, su derrota es una necesidad histórica, a ello deben concurrir todas las voluntades y todos los esfuerzos”.
En el Manifiesto del Congreso de Basilea (1912), se analizaron los conflictos entre varios países europeos, la naturaleza económica, el contenido político, todos elementos que confluyeron en el desenlace de la guerra. Las opiniones no fueron uniformes, sino que expresaron distintas tendencias.
Sobre el carácter anexionista, imperialista, reaccionario, esclavizador de esa guerra, Lenin (5) afirmaba, “estamos ante una lucha de grandes tiburones por tragarse ‘patrias’ ajenas.” A la pregunta ¿cuál es la naturaleza económica del defensismo?, se respondía: “las burguesías de todas las grandes potencias hace la guerra para repartirse y explotar el mundo, para oprimir a los pueblos.”
Frente al estallido de la guerra predominó la colaboración de clases, confianza en la burguesía nacional ‘propia’ y desconfianza en el proletariado.
Se pusieron en juego tendencias que estuvieron en lucha durante el período que va de 1889 a 1914 en el seno de ese movimiento.
La Conferencia (6) de socialistas italianos y suizos, realizada en Lugano el 27 de septiembre de 1914, se opuso a la guerra, a la intervención de socialistas en ella, proponiendo:
“La catástrofe presente es el resultado de la política imperialista de las grandes potencias, que en las monarquías absolutistas se identifica con los intereses dinásticos. (…)
Tampoco tiene la burguesía francesa e inglesa el derecho de invocar la defensa de sus países contra el imperialismo alemán y la libertad de los pueblos para justificar la guerra. Su fin no es la liberación de los pueblos de la opresión militarista y capitalista, por que con su política de alianza con la Rusia zarista han aumentado esta opresión y estorbado el desarrollo de una cultura más elevada.
Las verdaderas causas y el carácter propio de esta guerra son desnaturalizados y oscurecidos por la locura chauvinista que las clases dirigentes han sabido desencadenar. Esta corriente chauvinista ha podido arrastrar a parte de la clase obrera, la que erróneamente cree contribuir a la liberación del proletariado víctima de la dominación sangrienta en el país enemigo. Pero no hay guerra que pueda tener semejante efecto. Los oprimidos de un país nunca piden la libertad combatiendo al lado de sus propios opresores contra los oprimidos de otro país.
Proclamar de nuevo estos viejos principios de la Internacional proletaria, es hoy más que nunca un deber de los socialistas en los países neutrales, ahora que las relaciones obreras internacionales han quedado interrumpidas.”
La propuesta: invitamos a los representantes parlamentarios socialistas de los países neutrales a pedir de sus gobiernos que intervengan ante los beligerantes para concertar un armisticio. Piden respuesta ante este requerimiento y sobre las relaciones internacionales de los socialistas.
También llegaron noticias de las desavenencias entre socialistas y sindicalistas franceses (7):
“Las primeros eran partidarios del reclutamiento en masa de todos los ciudadanos de 16 a 60 años, cuando la defensa nacional requiera un supremo esfuerzo del país y los segundos no están de acuerdo con esa medida. Los sindicalistas promueven la formación de cuerpos voluntarios que harían guerrillas en los flancos del ejército regular.
Acuerdan la defensa nacional y la acción solidaria de la clase trabajadora, tan duramente sacrificada por la guerra. Se formó una comisión de acción del Partido socialista y de la Confederación General del Trabajo, construida por siete delegados de la Confederación y nueve del grupo parlamentario, del grupo municipal y de la dirección del Partido, para estrechar vínculos entre los militantes y las organizaciones, para obtener el máximo de efecto útil en las circunstancias presentes; prestar su concurso a los poderes públicos en todas las cuestiones de interés para la vida de la población obrera (vestido, desocupación, sopas populares, subsidios, etc.) y para la defensa nacional.”
Sobre el socialismo y la patria, por ejemplo, uno de los argumentos expresados en forma contradictoria reconoce las clases sociales pero se niega a la transformación de la organización económica de la sociedad capitalista.
Los conceptos centrales de A. Zerboglio, publicados en la Vanguardia del 22 de marzo de 1914 son:
- el socialismo no es la negación de la propiedad;
- es un estado evolutivo.
En esta línea desarrolla el concepto de patria:
“La patria sigue las leyes generales de la evolución y la idea socialista de la patria representa, precisamente, una nueva fase de esa evolución aplicada al desarrollo de las sociedades humanas. El concepto socialista de la patria es muy superior al que hoy tienen muchos que se llaman patriotas. (…)”
Reconoce que las exigencias de la industria, exigen una internacionalización en los trabajos, en las costumbres, etc.
Realizando un análisis de clase señala que: “bajo la apariencia de una elevada idealidad actúa ocultamente el factor económico. Pero donde más se revela la influencia de ese factor es en las relaciones entre patriotismo y el interés de clase. Las clases poseedoras tienen necesidad de impedir que las clases obreras de todos los países se relaciones o se coliguen y nada se presta mejor al intento que la exaltación del sentimiento patriótico. Con el propósito aparente de la defensa de la patria, se justifica la necesidad de los grandes ejércitos permanentes, dedicados hoy, más que a luchar contra el extranjero, a proteger, dentro de cada nacionalidad a las clases dominantes.”
Este tema también provocaba preocupación en España, ya que un artículo escrito por el Dr. Jaime Vera especialmente dirigido a los jóvenes en “La lucha de clases” de Bilbao, es reproducido por La Vanguardia el 11 de abril de 1914.
Hace referencia a dos cuestiones:
1.- no adherirse a un dogma
2.-inclusión internacional: “trabajando en España, labrando vida española y conciencias españolas y en beneficio más próximo de la porción de Humanidad que es España, vais a consagrar lo más puro de vuestros impulsos, a resolver problemas humanos universales, con localización nacional, pero con solución fundamentalmente idéntica en toda la Humanidad civilizada (…)
Otro de los temas que ocuparon y preocuparon en el año 1914, durante la primera guerra mundial fue la relación entre nacionalismo y socialismo.
Esteban Jiménez, en primer lugar rebate el argumento que adjudicaba al Partido Socialista, el manejo desde el exterior, rescatando los veinte años transcurridos a partir de la primera etapa.
Reconociendo que “fueron extranjeros los que dieron aquí a la propaganda socialista el primer impulso, movidos sobre todo por un alto ideal humano, por el sentimiento de clase y el anhelo de liberación que agita al proletariado universal. (…) La fusión de argentinos y extranjeros en esta obra solidaria de elevación del pueblo trabajador y de progreso político para la república ha sido tan perfecta que jamás se ha visto al Partido Socialista, a pesar de haber en él hombres venidos de todos los países, indiferente a los problemas –chicos o grandes – de que depende la grandeza de este país. (…)”
Basándose en la ideas de Marx sobre el incremento del capital en la circulación y reconociendo que resuelve el enigma descubriendo la mercancía (8), critica las bases de la sociedad:
“Si el obrero es explotado por el capital, si la mujer proletaria es prostituida para el placer de los poderosos, si el niño pobre es despojado al nacer de su alimento natural para que su madre sea el ama de un niño rico, no es por efecto de la ficción teórica del trabajo mercancía, sino de la lucha por la vida en las condiciones peculiares de la sociedad humana actual busquemos las bases de la sociedad en las leyes fundamentales de la vida y la inteligencia.”
Al terminar el artículo, después de un breve repaso de la historia argentina, rescata a Rivadavia y Sarmiento, que “vieron en la cultura popular la base de todo movimiento civilizador y crearon las escuelas del pueblo. Nosotros somos sus continuadores en esta gran obra; nadie sostiene con más fuerza la educación primaria.”
La Internacional y la guerra (9), firmado como Th. reconocía que “los socialistas, simpatizaban, en la guerra, con el país que para ellos representaba más que otros, el principio revolucionario. (…)
1. El principio de la “defensa nacional”, de la patria, establecido por la práctica de los partidos adheridos a la 2ª Internacional, es un principio ambiguo, que lleva a confusionismos lamentables (…)
2. La tregua de los partidos durante la guerra, el apoyo que todos los partidos han prestado a sus ‘gobiernos de defensa’ ha llevado la corrupción a las filas socialistas (…)
3. Y el alcance de esa corrupción lo ilustra más que todo el hecho de que a la famosa conferencia socialista de Londres no pudieron asistir representantes de los demócratas socialistas rusos, que eran contrarios a la guerra por no haber sido invitados, seguramente para no dar la nota ‘discordante’ en sus resoluciones ‘aliadas’ (…)
Y, para concluir hay que convenir en que, si entre nosotros gente que hace dos años tildaba de exaltados a compañeros como Liebknecht, Rosa Luxemburgo, etc, aplaude ahora sin reserva a los únicos que no olvidan lo que aprendemos en la lucha diaria de clases, hay poca probabilidad de que la actitud de los socialistas que no concuerda con la de esos ‘héroes’ intransigentes sea erigida en un dogma para la táctica del socialismo después de la guerra.”
La violencia inteligente, (10) se titulaba otro artículo firmado por Francisco Dagnino, donde postulaba que “frente a la violencia irracional se yerga- fulmínen y justiciera –la violencia fecunda y santa del pueblo trabajador organizado.”
Prácticamente no llegaban las opiniones sobre el carácter imperialista de la guerra, como la definió Lenin (11), admitiendo que se tergiversaba esta idea: “unos la aplican sólo a uno de los bandos beligerantes; otros insinúan, en cambio, que esta guerra podría tener un carácter burgués progresista de liberación nacional. El imperialismo es la fase superior del desarrollo del capitalismo, fase a la que sólo ha llegado en el siglo XX.”
También se debatía acerca del sentido de las reivindicaciones democráticas, como el de la igualdad jurídica de las mujeres, el derecho de las naciones a su autodeterminación o la elección de los funcionarios por el pueblo. En este tema, Lenin opinaba:
“Mientras exista el capitalismo, todas estas reivindicaciones sólo son realizables excepcionalmente, y además de un modo incompleto y desfigurado. (…) Es absurdo oponer la revolución socialista y la lucha revolucionaria contra el capitalismo a una de las reivindicaciones democráticas.”
En 1915 llegó la voz de Clara Zetkin, dirigente del Partido socialista alemán, con su llamado de oposición a la guerra, El gesto de Clara Zetkin. (12)
Opositora a la guerra, como directora de la ‘Gleickheit’, formaba parte de la minoría del Partido Socialista alemán que desaprobaba la conducta de los diputados al Reichstag. Intervino en una reunión celebrada en Sttugart de la cual se retiró con 30 delegados de los 131 presentes. En el Llamado a las mujeres socialistas de todos los países decía:
“Cuanto más la guerra continúa, más caen las caretas que han engañado a tantas personas. Ella se presenta ahora en toda su deshonestidad como una guerra de conquista capitalista y de dominación mundial. (…)
Si los hombres matan, a nosotras las mujeres nos corresponde luchar por la vida. Si los hombres callan, nosotras tenemos el deber de elevar nuestra voz” (…)
Varios millones de mujeres, niños, ancianos y enfermos no viven más que de las limosnas del estado. Los artículos más indispensables han aumentado de precio extraordinariamente. El llamado pan de guerra que estamos obligados a consumir, es más caro y de calidad inferior. La cosecha de las papas es excelente y sin embargo, sus precios son muy elevados; los productores los depositan en los galpones para aumentar aún más el precio de ese artículo indispensable. (…)”
El periódico quincenal que publicaba, fue secuestrado tres veces, y la última vez fue después de publicar este llamado.
La posición de Clara Zetkin fue el resultado de un proceso de discusión y acciones que rescatamos de una de las protagonistas, N. Krupskaya: (13)
“La Conferencia Internacional de Mujeres fue convocada por Clara Zetkin. Era la secretaria del Bureau Internacional de Mujeres Socialistas. Junto con Kart Liebknecht, Rosa Luxemburgo y F. Mehring, ella luchó contra la mayoría chovinista (14) dentro del Partido Socialdemócrata Alemán. (…)”
El relato caracteriza:
• las delegaciones por sus posiciones frente a la guerra:
La conferencia internacional de Berna se realizó los 26-28 de marzo de 1915. La delegación más organizada y más amplia fue la alemana, dirigida por Clara Zetkin. Las delegadas del comité central fueron Armand, Lilina, Ravich, Krupskaya, Rozmirovich. Las “roziamovits” estuvieron representadas por Kamneskaya (Domskaya), que apoyó a la delegación del comité central . Los rusos tenían dos delegadas más que representaban al comité de organización. Balabanova vino de Italia; Louise Simanot, una francesa, se hallaba en gran medida bajo la influencia de Balabanova. La delegación holandesa se presentó en una actitud puramente pacifista. Rolland-Holst, que entonces pertenecía al ala izquierda, no pudo venir; vino una persona del Partdio Troelstra, por completo chovinista. Las delegadas inglesas pertenecían al Partido Laborista Independiente oportunista; las delegadas de suiza eran de inclinación pacifista. En realidad, el pacifismo era el tono predominante. Por supuesto, si consideramos la conferencia de Londres, un mes y medio antes, éste significaba un considerable paso adelante. El mismo hecho de que la conferencia se compusiera de delegaciones de países en guerra entre sí era significativo.”
• La táctica de las alemanas, teniendo en cuenta la correlación de fuerzas
La mayoría de las mujeres alemanas pertenecían al grupo de Kart Liebnecht y Rosa Luxemburgo. Este grupo había empezado a disociarse de los chovinistas y a combatir al gobierno. R. Luxemburgo ya había sido arrestada. Pero esto ocurría dentro de las fronteras. En la conferencia internacional ellas pensaban que tenían que mostrarse conciliadores (15) en lo posible, pues formaban la delegación de un país que en ese momento obtenía victorias en el frente de batalla. Si la conferencia, reunida después de tanto esfuerzo, se desmoronara –pensaban – toda la culpa recaería sobre ellas; los chovinistas de todos los países y los socialpatriotas alemanes sobre todo se hubieran alegrado del colapso de la conferencia. En consecuencia, Clara Zetkin estaba preparada para hacer concesiones a los pacifistas, que significaba enfriar el contenido revolucionario de las resoluciones.
• La delegación rusa, la propuesta y la política de unidad
“Nuestra delegación, la delegación del comité central del P.O.S.R, defendió el punto de vista de Ilich, según se expresaba en la carta a Kollontai. El objetivo no era realizar la unidad indiscriminadamente, sino la unidad para la lucha revolucionaria contra el chovinismo, por la lucha revolucionaria implacable del proletariado contra la clase dirigente. No se advertía condena alguna del chovinismo en la resolución redactada por la comisión compuesta de alemanas, inglesas y holandesas. Nosotros presentamos nuestra propia declaración. Fue defendida por Inessa (16). La representante polaca Kamenskaya también habló en apoyo de ésta. Quedamos solas. En todas partes se denunció nuestra escisión. Pero los acontecimientos pronto probaron la justeza de nuestra posición. El beato pacifismo de las inglesas y las holandesas no avanzó un solo paso en la acción internacional.”
• Intentos de persuasión
“El importante papel de apresurar el fin de la guerra estuvo representado por la lucha revolucionaria y la ruptura con los chovinistas. (Lenin proponía que se persuada a Clara Zetkin para que cambie su posición, pero no se pudo realizar.)”
• La juventud
El 17 de abril hubo otra conferencia internacional en Berna, una conferencia de la juventud socialista. En Suiza, en ese tiempo había un número considerable de hombres jóvenes de los países beligerantes que no querían ir al frente para intervenir en la guerra imperialista; habían emigrado a suiza, como país neutral. Naturalmente, estos jóvenes estaban imbuidos de sentimientos revolucionarios. No es un accidente que la Conferencia Internacional de Mujeres fuese seguida por la Conferencia de la Juventud Socialista.
En nombre del comité central de nuestro partido Inessa y Safarov participaron en esta conferencia.
Clara Zetkin fue detenida (17), “se cree sea acusada del delito de alta traición. (…) la censura prohíbe a la prensa socialista que hable del arresto. En ningún periódico burgués ha habido la más leve protesta. El “Worwaerts” se ha tenido que limitar a expresar a la ciudadana Zetkin los buenos deseos del proletariado. Se afirma que el grupo parlamentario social-demócrata hará gestiones cerca del gobierno en vista de la emoción que la prisión de C. Z. ha producido en la clase obrera.
Sin embargo, se dice que hay una parte de los mayoritarios que se opone a toda acción a favor de Clara Zetkin.
En Suiza, la organización femenina socialista ha publicado una vehemente protesta contra la prisión de la secretaría de la Internacional Femenina Socialista.
Debates, fracturas y represión interna
Las posiciones frente a la Primera guerra mundial, produjo no sólo debates y fracturas dentro del movimiento socialista internacional, sino también represión interna a los que se oponían a la participación en la misma. En un informe, publicado en La Vanguardia del 27 de enero de 1916, al hacer referencia a la acción de la Comisión Internacional socialista de Berna señalaban:
“La reunión de Zimmerwald ha demostrado a los internacionalistas de los países beligerantes y neutrales que su voz no es aislada, que existen colectividades que se hacen intérpretes de sus aspiraciones, y que existe una comisión encargada de recoger las voces dispersas y hacer converger al mismo fin los esfuerzos de las distintas minorías. (…)
Hay que agregar el proceder hostil de algunas mayorías y de sus comités ejecutivos hacia la convención de Zimmerwald. A las minorías corresponde pues, la difícil lucha en los dos frentes: contra el gobierno y las autoridades militares, por un lado, y contra los órganos del Partido, por otro”. (18)
En la nota se destaca las represiones y persecuciones contra las minorías socialistas.
El dirigente alemán Liebknecht (19) tuvo un reconocimiento especial en La Vanguardia del 7 de marzo de 1916: “es uno de aquellos grandes hombres –varón ilustre de la democracia socialista, ejemplar insigne de la humanidad- Su figura se impuso a la admiración universal al negarse a votar los créditos militares en los comienzos de la guerra y al mantener así los principios y los ideales de la Internacional obrera. Separado de los diputados socialistas alemanes y aislado en medio de su partido, mantuvo firmemente sus convicciones, sin ceder ante ninguna presión –ni aún siquiera ante la de la disciplina militar- y poco a poco su energía serena, su noble conducta y su ecuanimidad de espíritu fueron imponiéndose a la consideración general y conquistando buen número de conciencias y voluntades.”
Acerca de la situación de las mujeres
Las mujeres sufrían directamente las consecuencias de esta guerra injusta para las necesidades de la población, en ese sentido, Clara Zetkin realizaba una lectura acertada, al dirigirse a ellas.
Desde el poder se operaba sobre ellas para que se adapten a la situación, es así como desde el gobierno alemán se amplió la seguridad social, estableciendo el subsidio de maternidad, la ayuda estatal para las familias de los llamados a filas, que incluía a los hijos ilegítimos, apelando al rol prescripto a las mujeres, cumpliendo la funciones de crianza y nutrición, lanzó los Veinte mandamientos (20) para las madres de familia:
“La madre alemana debe ayudar a ganar la guerra”, consejos para cumplir con esta norma. El Director del Instituto agronómico de la universidad de Halle (Alemania), profesor doctor F Wolhtmann, dictó una conferencia sobre “La alimentación de nuestro pueblo y las madres de familia.
Después de fundamentar cada uno de los mandamientos, finalizó su disertación, apeló a la moral y al patriotismo: “lucha como el soldado en el campo de batalla, por la victoria y existencia de nuestro pueblo. Pero todas estas privaciones y limitaciones personales con que carga son como un juego de niños en comparación con lo que cada uno de nuestros valientes soldados sacrifica por la patria diariamente en sangre, fuerza y salud. (De “Konsumgenessensechaftliche-Volksblatt)
El gobierno alemán también fomentó la participación femenina en la industria pesada aumentó hasta alcanzar una cuarta parte de los trabajadores hacia el final de la contienda. En las fábricas Krupp trabajaban antes de la guerramenos de 3 mil mujeres, en 1918 había entre 50.000 y 175.00. a partir de 1918 las mujeres se incorporaron a las tropas de transmisión, lo que permitía disponer de más hombres al frente. (21)
La oposición a la guerra
La pérdida de familiares, padres, esposos, hijos, que producía ese flagelo llevó a manifestarse contra el mismo a través de congresos, mítines y declaraciones, desde una perspectiva pacifista.
Por ejemplo se realizó un Congreso Internacional Femenino en la Haya, para tratar los medios de establecer la paz. Entre los principales temas emiten una propuesta de un armisticio:
“Considerando que en cada país beligerante la masa del pueblo no admite ser el agresor y cree, por el contrario, combatir por su defensa, este congreso internacional de mujeres solicita públicamente a los gobiernos de los estados actualmente en guerra definan las condiciones de paz que desean proponer, y con este objeto concertar inmediatamente un armisticio. (…) En general, la guerra no ha sido desencadenada por las naciones, a las cuales repugna, sino por grupos de individuos que representan intereses particulares. (…) El congreso internacional de mujeres protesta contra toda concesión de territorio sin el consentimiento de los hombres y las mujeres que lo habiten. (…) Para evitar la guerra……las mujeres no podrán tener una influencia eficaz sino a condición de disfrutar de los derechos políticos, hasta ahora reservados a los hombres, el congreso declara que el deber estricto de todas las mujeres es trabajar enérgicamente por su emancipación política.”
En Londres, mientras el gobierno apoyaba la guerra explotaba la mano de obra femenina. Éstas defendían el valor de su mano de obra en las usinas de material de guerra. (22) Sin pronunciarse en contra de la guerra, decidieron oponerse al censo nacional del trabajo decretado por el gobierno, manifestándose por las calles de Londres. La protesta se basaba en este fundamento:
“evitar que el empleo en grande escala de la mano de obra femenina en ramas de la actividad donde hasta víspera de la guerra tenían poco o ningún acceso conozca a una disminución general de los salarios y prepare para la clase obrera, después del conflicto, un nivel de vida económicamente inferior. (…)
La edad de las mujeres empleadas en los talleres de municiones varía entre diez y siete y treinta y cinco años. En cuanto a su salario no puede ser comparado con el de los hombres. Ganan escasamente para su vida. Las que son nuevas en el oficio, y aun las obreras pasables, reciben un salario de 15 chelines por semana de 45 horas de trabajo, mientras que en los mismos talleres los hombres ganan salarios de 34 a 36 chelines hasta 2 y 5 libras esterlinas, según su capacidad.”
En el artículo citado, Lenin hace un breve recorrido histórico sobre las guerras, “pese a los horrores, las ferocidades, las calamidades y los sufrimientos que toda guerra acarrea inevitablemente, fueron progresistas, es destruir instituciones particularmente nocivas y reaccionarias (como por ejemplo, la autocracia o la servidumbre) y las formas más bárbaras del despotismo en Europa (la turca y rusa). Por esta razón, hay que examinar las peculiaridades históricas de la guerra actual. (…) Los socialistas han condenado siempre las guerras entre los pueblos como algo bárbaro y feroz. Pero nuestra actitud ante la guerra es distinta (…) El Partido Socialista de Argentina, se iba perfilando abiertamente, con las noticias sobre la guerra y las publicaciones de artículos de Bernstein y de Kautsky daban un apoyo a los socialistas que intervenían en la misma.
Los socialistas argentinos no se hicieron eco del llamado de los socialistas suizos e italianos y en 1917 fijan posición frente a la guerra. H. Camarero lo analizó en estos términos:
“El recrudecimiento de la Primera Guerra Mundial marcaba los inicios del gobierno de Irigoyen, que conservaba la tradicional política de neutralidad. Pero ante la extensión de la guerra submarina a todos los mares por parte del Reich alemán, los legisladores socialistas no dudan en exigir al Ejecutivo sanciones contra Alemania y Austria, lo que genera una violenta oposición de los sectores internacionalistas y pacifistas, que defienden la no entrada de Argentina en un conflicto interimperialista. Ante la extensión de la contestación interna, es convocado un congreso extraordinario que tiene lugar en Buenos aires, a fines de abril de 1917 y que ve el (¿sorpresivo?) triunfo (23) de las tesis internacionalistas, imponiendo en su declaración limitaciones al grupo parlamentario (24). Pero éste, que coincide en buena medida con la dirección del Partido, desconocerá en los hechos las resoluciones del Congreso, pidiendo poco después la suspensión de relaciones diplomáticas con las potencias germánicas, lo que conlleva a la escisión de la corriente de izquierda.”
En septiembre de 1917 apoyaron la propuesta de los conservadores, aliándose con la oligarquía argentina que mantenía un intercambio comercial basado en la exportación de carnes y cereales.
Desde Austria, La Vanguardia recibió el artículo “Las mujeres socialistas y la guerra”, enviado al “Labour Leader” de Londres e interceptado por la censura. En ésta se refieren a todos los trabajadores que derraman la sangre (alemanes, austríacos, ingleses, belgas, franceses, rusos y servios).
“No dudamos de que la Internacional Socialista será restaurada y que los socialistas que defienden ahora su país con el máuser y la espada, estarán como nosotros, dispuestos nuevamente a atar las manos del ‘enemigo’. Nosotras las mujeres, aunque no estamos en la guerra, palpamos diariamente sus consecuencias y cuando contemplamos a los soldados que regresan, consideramos que es nuestro deber trabajar fervientemente para impedir que el odio nacional sea un obstáculo a la futura acción de la Internacional Obrera. (…) Deseamos fervientemente que la guerra termine cuanto antes y es nuestra más cara aspiración poder cooperar nuevamente en la tarea de robustecer los vínculos que unen a todos los pueblos.”
Las publicaciones literarias apelaban sólo al sufrimiento de la madre por sus hijos. Este es el espíritu de un texto titulado MADRE de Mauricio Level. (25)
Se desconocen opiniones y/o declaraciones de las mujeres socialistas en nuestro país.
Para finalizar, creo oportuno señalar algunos efectos de la guerra, especialmente en las mujeres. Según E. Hobsbawn. “la mayor parte de los que habían participado en ella –en su inmensa mayoría como reclutados forzosos- odiaban sinceramente la guerra. Sin embargo, algunos veteranos que habían vivido la experiencia de la muerte y el valor sin rebelarse contra la guerra desarrollaron un sentimiento de indomable superioridad, especialmente con respecto a las mujeres y a los que no habían luchado, que definiría la actitud de los grupos de ultraderechistas de posguerra.”
Notas:
1) Según Hobsbawn, Eric, “En la primera guerra mundial participaron todas las grandes potencias y todos los estados europeos excepto España y los Países Bajos, los tres estados Escandinavos y Suiza. Además diversos países de ultramar enviaron tropas, en muchos caso por primera vez, a luchar fuera de la región.
2) Hobsbawn, Eric (1994). Historia del siglo XX, Ediciones CRITICA (Grijalbo Mondadori, S.A.), 1998.
3) La Vanguardia, 16 de octubre de 1914.
4) La Vanguardia, 18 de octubre de 1914.
5) Lenin, V.I. El oportunismo y la bancarrota de la II Internacional. Obras Completas, T.22. Editorial Cartago, 1960.
6) La Vanguardia, 10 de noviembre de 1914.
7) La Vanguardia, 13 de noviembre de 1914, publica la nota del corresponsal del “Avanti” en París en el “Vossische Zeitung”.
8) “fuerza humana de trabajo” por el cual el capitalista paga al obrero estrictamente su valor de cambio, determinado, como el de toda otra mercancía por el tiempo de trabajo necesario para su pro-ducción (…) Esta doctrina de Marx es la irrefutable crítica de los que pretenden justificar y eternizar el privilegio y un ingenioso modo de patentiza r la explotación (…) En cuanto a la estática de la socie-dad burguesa, es sin embargo una simple alegoría, pues la realidad no se compone de artificios como el de trabajo-mercancía (…) La fuerza humana de trabajo es inseparable del hombre y una sana teoría social no puede confundir hombres con las cosas. (…)
9) La Vanguardia, 11 de septiembre de 1915.
10) La Vanguardia, 17 de octubre de 1915.
11) Lenin, V. I. Los principios del socialismo y la guerra de 1914-1915. La actitud de los socialistas ante la guerr, Obras completas, Tomo 21, Editorial Cartago, Buenos aires, 1960.
12) La Vanguardia, 3 de abril de 1915.
13) Krupskaya, Nadiezhda. LENIN –su vida- su doctrina. Editorial rescate, Buenos Aires, 1984
14) “El socialchovinismo es la sustentación de la idea de “defensa de la patria” en la guerra actual. De esta posición derivan, como consecuencia, la renuncia a la lucha de clases, la votación de los créditos de gue-rra, etc.(…) aplican, de hecho una política antiproletaria, burguesa, pues lo que propugnan en realidad no es la “defensa de la patria” en el sentido de la lucha contra el yugo extranjero, sino el “derecho” de tales o cuales “grandes” potencias a saquear las colonias y oprimir a otros pueblos. (…) repiten las falacias con que la burguesía engaña al pueblo, afirmando que la guerra se hace en defensa de la libertad y de la exis-tencia de las naciones, con lo que se ponen del lado de la burguesía contra el proletariado.” Lenin, op. cit.
15) “Nuestra actitud hacia los elementos vacilantes de la Internacional tiene, en genera, una inmensa impor-tancia. Estos elementos –en su mayoría de matiz pacifista- existen tanto en los países neutrales como en algunos países beligerantes (por ejemplo, en Inglaterra, el Partido Laborista Independiente). Estos ele-mentos pueden ser nuestros compañeros de ruta.. se hace indispensable un acercamiento a ellos con vistas a luchar contra los socialchovinistas (…) en las conferencias internacionales no podemos limitar nuestro programa a lo que es aceptable para estos elementos, pues de otro modo nosotros mismos seríamos pri-siones de esos pacifistas vacilantes. Así sucedió, por ejemplo en la Conferencia Internacional de Mujeres celebrada en Berna. En ella la delegación alemana, que sostenía el punto de vista de la camarada Clara Zetkin, desempeño de hecho el papel “centro” (…) Lenin, op. Cit.
16) Redactada por Lenin. (…) Los espantosos sufrimientos provocados por esta guerra despiertan en todas las mujeres y particularmente en las mujeres proletarias, fervientes deseos de paz. A la par que declara que para que esos deseos de paz puedan transformarse en una fuerza política conciente es preciso que las obreras comprendan bien que las clases pudientes sólo ambicionan anexiones, conquistas y poder, que en la época imperialista las guerras son inevitables, y que el imperialismo amenaza al mundo con sucesivas guerras si el proletariado no encuentra en sí mismo fuerzas suficientes para poner fin al régimen capitalis-ta para derribar definitivamente al capitalismo. (…) El texto completo está publicado en el tomo 43 de op.cit.
17) La Vanguardia, 10 de septiembre de 1915.
18) Angélica Balabanoff envió desde Berna al ¡Avanti!, órgano del Partido socialista Italiano.
19) Después de enfrentarse al líder de su partido al recriminarle sus “ideas patrióticas”, fue expulsado del SPD el de enero de 1916. En 1919, junto con Rosa Luxemburgo fueron detenidos y luego asesinados
20) La Vanguardia, 6 de mayo de 1915.
21) Según una publicación del Diario Río Negro del 28 de diciembre de 1999, desde el Departamento de Guerra, la Central Nacional de la mujer Trabajadora empezó a preparar el camino para la intervención estatal. Se encomendó la dirección a las feministas Marie E. Lüders y Agnes von Zhan-Harnack.
22) La Vanguardia, 15 de septiembre de 1915.
23) La votación arrojó 451 votos para el proyecto de la corriente de izquierda y 357 para la liderada para Justo.
24) Declaración del grupo socialista parlamentario: “en presencia de los actos de la guerra submarina, que afectan los intereses de la nación, cree que el gobierno debe adoptar todas las medidas necesarias de or-den portuario y de empleo de la marina de guerra, para hacer efectivo tan ampliamente como sea posible el comercio argentino en buques de cual bandera, inclusive los buques alemanes y austríacos refugiados en los puertos, que serían utilizados por el gobierno para servicio de su intercambio o fines de carácter militar. Dentro de estos conceptos, el grupo socialista parlamentario ajustaría su conducta en el congreso de la nación. Publicado por La Vanguardia el 18 de abril de 1917.
25) La Vanguardia del 6 de junio de 1915.
Foto: Gran Bretaña, I Guerra Mundial – “Las mujeres británicas dicen vayan”, poster conservado en el Museo Imperial de la Guerra, Londres.
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