lunes, 3 de mayo de 2010

Las tres dimensiones de la crisis (Introduccióny Parte I)

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Desde el estallido bancario del 2008 han aparecido muchos signos de una crisis sistémica del capitalismo. Esta convulsión no expresa solo el agotamiento de un régimen de acumulación o el estallido de la financiarización. Ha salido a flote una crisis múltiple de gran alcance social, geopolítico y ambiental. ¿Pero cuáles son los vínculos entre estos diversos impactos? ¿Cómo se relacionan los variados desequilibrios en curso?.

En los cinco artículos que presentamos a continuación se busca clarificar estas conexiones, partiendo de una distinción entre niveles coyunturales, estructurales e históricos de la conmoción. Esta diferenciación apunta a resaltar la existencia de varios tipos de crisis que han emergido en forma mixturada.

En el primer texto se analizan las causas inmediatas del temblor, indagando como han influido la hipertrofia financiera, la sobreproducción de mercancías y los desbalances comerciales en las tensiones de corto plazo.

El segundo artículo complementa esta caracterización estudiando los efectos geopolíticos de la crisis. Se evalúan las distintas reacciones de las grandes potencias, el nuevo papel de las economías intermedias y los padecimientos de los países periféricos. En este apartado se analiza, además, el alcance y las perspectivas de las resistencias sociales contra el ajuste.

El tercer texto aborda las causas estructurales de la crisis, en función de las transformaciones registradas durante la etapa neoliberal de los últimos veinte años. Se considera que los cambios operados bajo el capitalismo durante este período han dado lugar a desequilibrios singulares, en la esfera de la demanda y en el comportamiento de la tasa de ganancia.

El cuarto artículo analiza varias hipótesis de desemboque de la crisis. Describe las condiciones para un desenlace o una prórroga de las contradicciones estructurales, puntualizando las diferencias entre un marco deflacionario y otro inflacionario. Aquí se polemiza, además, con las interpretaciones neoliberales y keynesianas de la convulsión.

El último texto investiga el alcance histórico de la crisis, subrayando las dramáticas consecuencias de la degradación ambiental. Se explica por qué razón el calentamiento global plantea una amenaza civilizatoria, comparable a otras tendencias destructivas del capitalismo. También se describe la forma en que este fenómeno se desenvuelve en trayectorias temporales autónomas del ciclo corto y de las fluctuaciones largas. El estudio concluye analizando las perspectivas de un nuevo proyecto popular anticapitalista.

Las tres dimensiones de la crisis I. Coyuntura Económica

La crisis actual irrumpió en la órbita financiera estadounidense a mitad del 2007, cuando se verificaron grandes dificultades de pago de los créditos subprime. Los préstamos otorgados a los deudores poco solventes engrosaron primero la lista de operaciones de alto riesgo y desataron posteriormente una bola de nieve de alta morosidad. Los agujeros que aparecieron en los pequeños bancos norteamericanos pasaron a las grandes entidades y finalmente hicieron temblar a todo el sistema internacional.

A fines del 2008 el quebranto de Lehman Brothers desató un colapso de envergadura, que generalizó una sensación de inminente desmoronamiento. Esta impresión se atenuó durante el año pasado, por el monumental socorro que los estados otorgaron a las entidades quebradas. Como ese alivio ha continuado en el 2010 y la distensión perdura, algunos economistas ya proclaman el fin del terremoto.

Pero muchos datos indican la continuidad de un temblor, que en el plano coyuntural obedece a las tensiones generadas por los capitales sobre-acumulados, las mercancías sobre-producidas y los intercambios desproporcionados.

Resurge el festival financiero

El rescate de los bancos socializó las pérdidas, transfiriendo la bancarrota del sector privado a las finanzas estatales. Este respiro ha creado un enorme déficit en las tesorerías de los países avanzados.

El grueso de los recursos públicos ha sido destinado a recomponer la rentabilidad de los grandes bancos. El Citigroup o el Bank of America que hace pocos meses se encontraban fundidos, ahora exhiben altos lucros en sus balances. Parecería que Wall Street comienza a salir del marasmo con el sostén del estado.

Pero ese auxilio ha resucitado un festival de especulación en las Bolsas y en los mercados de títulos sofisticados. Mientras la recuperación de los depósitos es lenta y no regenera el crédito productivo hay numerosas burbujas en gestación. No solo comienzan a rebotar los precios de las materias primas y los bienes raíces. También las monedas y los títulos de las economías intermedias están en la mira de los grandes financistas. La deuda pública de varios países se ha convertido en una presa muy apetecida por los intermediarios financieros.

Este reinicio de la especulación ha sido también incentivado por los nuevos pagos de multimillonarias bonificaciones a los directivos de los bancos. Los cuestionamientos a esos premios que afloraron durante el cenit del colapso han pasado a segundo plano.

Los banqueros aprovechan el clima de alivio para imponer un congelamiento de las iniciativas de control financiero. Los paraísos fiscales han sido maquillados y la penalización de los movimientos cambiarios quedó pospuesta. Tampoco la supresión del secreto bancario se mantiene en la agenda de los debates. Los micro-países que encubren transacciones sospechosas (como Gibraltar, Andorra o Mónaco), solo deberán en el futuro transparentar informaciones de escasa relevancia.

Las distintas iniciativas de supervisión de las transacciones financieras internacionales se mantienen en suspenso. Todos esperan los cambios que introducirá Estados Unidos en su normativa bancaria interna, para extender estas modificaciones al plano global. Con su típica impronta neoliberal, el FMI ha recuperado el manejo de los grandes temas.

Pero los problemas que detonaron el estallido financiero persisten sin variantes, creando la posibilidad de otro temblor. El gigantismo de las entidades ha sido potenciando con nuevas oleadas de fusiones. Los bancos rescatados del naufragio porque “eran muy grandes para caer”, ahora protagonizan unas nueva secuencia de concentración financiera y centralización de las decisiones en un puñado de ejecutivos. (1)

Reaparece el descontrol del riesgo

Luego de la pausa impuesta por la crisis están resurgiendo las operaciones financieras desbocadas. El principal indicador de este florecimiento son los contratos de protección a transacciones con títulos frágiles o amenazados por la cesación de pagos de los emisores (CDS). En los últimos meses se dispararon los precios y los volúmenes de estas negociaciones. (2)

La desaprensión por el riesgo vuelve a escena, a pesar de la creciente difusión de los malabarismos contables que realizan los bancos para ocultar sus quebrantos. Ya se sabe que Lehman Brothers disfrazó en sus balances 50.000 millones de dólares de activos con problemas, durante los meses que precedieron a su colapso. Este disfraz ha sido también un hábito de muchos gobiernos, para vulnerar las restricciones del endeudamiento mediante contabilidades duplicadas.

Grecia eludió por ejemplo los controles de la Unión Europea, utilizando desde el 2001creditos con derivados provistos por Goldman Sachs y Portugal recurrió entre 1998 y 2003 a las mismas trampas contables, para tomar préstamos del Deutsche Bank. Otro canal frecuentado para eludir los registros ha sido un indescifrable endeudamiento con distintas monedas y variados seguros de riesgo cambiario.

Los fraudes que salen a la superficie ya no involucran solo préstamos abusivos o distorsiones en el manejo de los créditos. Ahora se sabe que los bancos de inversión pusieron en práctica estafas premeditadas, lanzando bonos que deformaban los datos para embaucar a los tenedores. Mediante el ocultamiento de esa información indujeron a una desvalorización de esos títulos, para engrosar sus ganancias de intermediación.

Pero la crisis ha demostrado cuán virulento es el estallido que corona estas prácticas especulativas. Los mercados realmente existentes son ajenos a las fantasías de equilibrio, racionalidad y mesura, que proclaman los manuales de economía convencional. Cuando estalla un crack, los financistas se alistan en la primera fila de los prófugos que abandonan los papeles y las monedas en riesgo, para buscar alguna protección salvadora del estado.

Estas pesadillas han sobrevolado nuevamente los mercados en los primeros meses del 2010. La cesación de pagos de una gran empresa de puertos e inmuebles localizada en Medio Oriente (Dubai World) pareció reiniciar la tormenta. En ese pequeño Mónaco del mundo árabe se concentran los despilfarros de jeques multimillonarios, que participan en todas las apuestas del momento.

El monumental default que se avecinaba pudo ser contenido, pero encendió una luz de alarma sobre situaciones semejantes en grandes firmas. Las principales preocupaciones de los expertos están actualmente concentradas en el estado contable de varias compañías de primer nivel, que afrontarían dificultades para saldar fuertes vencimientos. (3)

Un bazar de títulos

La vertiginosa reaparición de las operaciones especulativas ilustra el desarrollo que alcanzó la titularización de la mayoría de las transacciones. En últimos años los grandes bancos se desprendieron de acreencias dudosas, creando un gran mercado de certificados empaquetados con riesgos diversificados (CDO). Esta masiva distribución de papeles ha potenciado el desconocimiento de los montos en circulación y de sus consiguientes posibilidades de cobro.

La enorme variedad de bonos que inundan los mercados tiene incorporados seguros para hacer frente a esa ceguera. Como los financistas apalancaron sus transacciones -utilizando poco capital propio en comparación a la magnitud de los riesgos asumidos- se ha creado un incontrolable bazar de títulos. Las emisiones se han multiplicado a un ritmo sin precedentes y la ignorancia sobre los débitos y los créditos en juego es mayúscula.

Los grandes bancos continúan lucrando con este incentivo a ignorar el riesgo, que generó la flexibilización de las normas bancarias. Esa desregulación permitió repartir los préstamos en una cadena infinitas de tenedores de títulos, socavando la preocupación por la cobranza. Esta desaprensión fue acentuada por la complicidad de las agencias verificadoras, que hicieron su propio negocio otorgando altas calificaciones a las entidades insolventes. Por esta vía se avaló la circulación de bonos sin respaldo y se precipitó un caos que salió a la superficie en el 2008.

El creciente desconocimiento del riesgo crediticio es un resultado directo de las transacciones con títulos derivados. Con esos instrumentos se buscó orientar la inversión, mediante estimaciones comparadas de las probabilidades de cobro de los distintos bonos. Se supuso que esta evaluación mejoraría la gestión del riesgo, olvidando que esos cálculos se realizan en un frenesí de compras, ventas y apuestas, crecientemente combinadas y diversificadas.

La propia especulación con los nuevos títulos socavó la consistencia de todas las evaluaciones. En lugar de ordenar y proteger los mercados, la introducción de esas sofisticadas operaciones multiplicó las jugadas y deterioró la administración del riesgo. Nuevamente se ha confirmado que la competencia entre los banqueros neutraliza cualquier perfeccionamiento del cálculo financiero. La tentación por obtener mayores beneficios potencia el manejo desaprensivo de los créditos.

La crisis ha corroborado, por lo tanto, la presencia de otra hipertrofia financiera, resultante de la emisión de bonos sobre bonos, en un sistema de préstamos desbordado por la expansión autónoma de las finanzas. Este tipo de coyunturas configura una situación de sobre-acumulación de capital, que repite lo ocurrido en las últimas décadas. Ya hubo mega-préstamos a los gobiernos del Tercer Mundo (1975-82), comercialización especulativa con títulos variados (desde 1980) y un boom de transacciones bursátiles asentadas en exigencias de rentabilidad de corto plazo (desde 1994).

Cada uno de estos ciclos desembocó en alguna crisis de envergadura. El aumento de las tasas de interés (1978) concluyó con el generalizado crack de las acciones (1987) y la etapa de enriquecimiento bursátil de los 90 fue cerrada con el colapso de las punto.com (2001). La conmoción en curso es un resultado de la euforia con derivados y transacciones inmobiliarias de los últimos años. (4)

Pero el actual estallido es más grave que las conmociones precedentes por su carácter global y por su preeminente localización en las economías avanzadas. A diferencia de lo ocurrido en México (1982 y 1994), el Sudeste Asiático (1997), Rusia (1998) o Argentina (2001), el epicentro del reciente temblor se ubicó en Estados Unidos. Además, el alcance de la convulsión en ese país superó los efectos de las últimas cuatro crisis (1974-75, 1980-84, 1987-92 y 2001-03). Como esta misma gravedad se observa en Europa y Japón, hay muchos indicios de continuidad de la tensión financiera. (5)

Del socorro al ajuste

Las consecuencias del rescate bancario sobre las finanzas públicas de las economías avanzadas son enormes. En Estados Unidos la deuda pública saltaría de 62% del PBI (2007) a108% (en 2014) por la multimillonaria inyección de dólares, emitidos para salvar a más de 700 bancos, compañías de seguros y empresas. Por esta razón el déficit fiscal ya se ubica en 11% del PBI y todas las proyecciones confirman que se mantendrá en altos niveles, durante la próxima década.

El mismo panorama se verifica en la Eurozona, dónde los desbalances fiscales pasaron del 2% (2008) al 6,4% (2009) y luego al 7% (2010). La situación más crítica se verifica en Grecia (12,7%), España (11%) y Portugal (9,3%), no tanto por el porcentaje del agujero fiscal sino por las dificultades para financiarlo. Italia debe lidiar con magnitudes igualmente desbordantes, pero mayoritariamente concentradas en bancos locales y el déficit de Gran Bretaña (12,8%) sería inmanejable si el país no fuera un centro financiero mundial. Tampoco el desequilibrio de Francia (12%) es tranquilizador. Una mirada general indica que la mitad de los países de la Eurozona están actualmente amenazados por algún fantasma de default de sus pasivos estatales. (6)

Una situación semejante se vislumbra en otras partes del planeta. La deuda pública de Japón se ubica al tope del rojo en el ranking de los países industrializados, con porcentajes que oscilan entre el 170% y el 200% del PBI. Al cabo de muchos años de recesión, el nivel de actividad económica ha sido sostenido con una canilla de gastos que ha vaciado la tesorería nipona.

Este despegue del gasto público en todos los países avanzados está alcanzando un techo que los acreedores cuestionan duramente. Los mismos bancos que provocaron el reciente colapso ahora reclaman un ajuste, que asegure la cobranza de los títulos emitidos por el estado. La influencia de estos sectores se expresa en la creciente gravitación de los republicanos estadounidenses y los conservadores europeos.

Pero existe un gran debate en el establishment sobre el efecto que tendría un brusco recorte del sostén estatal a la economía, cuando la recesión no ha concluido y la recuperación apenas despunta. Nadie duda que en algún momento sobre-vendrá el ajuste. Pero si el apriete es aplicado a destiempo, su impacto sobre la producción, el consumo y la inversión sería fatal.

Hasta el momento predomina la política de mantener el socorro, ya que todas las economías se mueven al compás de los recursos aportados por el tesoro. En las cumbres del Grupo de los 7 prevalece una corriente favorable a continuar el auxilio y posponer cualquier ajuste inmediato que pudiera precipitar un freno severo del PBI.

La mayoría de los economistas propone evitar la contención anticipada del nivel de actividad, que se produjo en Estados Unidos en la entre-guerra (1937) o en Japón durante la década pasada (1993). Pero otros consideran que la demora en iniciar el ajuste tornará inviable su manejo posterior y convocan a comenzar cuanto antes el viraje hacia la austeridad. (7)

Un ensayo de la restricción será experimentado en los próximos meses en la periferia de Europa. El apretón que exigen los banqueros ya comenzó en Irlanda, Islandia y Letonia y se prepara en Grecia, Portugal y España. Allí se aplicará una reducción sin anestesia del déficit, con brutales medidas de despidos, reducción de los salarios, recortes del gasto social y contracción de la inversión pública. Los gobernantes y los acaudalados del planeta seguirán con atención el resultado de esta prueba, para definir los pasos siguientes.

El impacto productivo

Solo una fuerte reactivación inmediata (en V) -apenas mediada por alguna recaída (en W)- evitaría una aplicación del ajuste. Pero los principales datos de la coyuntura indican la preeminencia de un período de bajo crecimiento (en L). Hasta ahora la socialización de pérdidas no ha inducido una recuperación sólida del consumo o la inversión privada, en ninguna economía desarrollada. (8)

La crisis actual desató la recesión global más importante de las últimas décadas, con enormes frenos en la producción de Estados Unidos, Europa y Japón. Esta regresión encontró un piso a mitad del año pasado, pero el rebote hacia la recuperación no se ha consumado plenamente.

El deslizamiento hacia la depresión que se verificaba en las principales potencias ha sido reemplazado por una situación inestable de la actividad productiva. El crédito no resurge, el consumo se mantiene contraído y persiste la ausencia de inversiones. Esta coyuntura se refleja en un comentario muy popular: “Wall Street salió a flote, pero la gente común continúa en el pozo”. (9)

Durante el 2009 se registró en Estados Unidos la mayor caída del PBI de los últimos sesenta años (2,4%). Este desplome ya encontró un piso y hay síntomas de reposición de inventarios y cierta reanimación del gasto privado. Pero el mercado inmobiliario continúa afectado y la inmovilidad del crédito obstaculiza la recuperación efectiva del consumo, que representa el 70% del PBI. Los alivios en la esfera financiera no se trasladan a la vida actividad económica y las expectativas en mayores exportaciones -como canal de salida de la crisis- no se han verificado en los hechos.

La economía japonesa sigue estancada y los indicios de recuperación observados a fin del año pasado (repunte del 1,1% del PBI), no remontan el gran bajón que se arrastra desde los 90. Los signos deflacionarios ilustran la gravedad de esta paralización, mientras China continúa capturando mercados nipones y se dispone a desplazar a su rival del segundo lugar en la economía mundial.

Pero es indudable que el área más crítica del mundo desarrollado se ubica en Europa, dónde la moderada recuperación del motor alemán, no se extiende al resto la región. El Viejo Continente ha soportado en el 2009 la mayor retracción desde la segunda guerra (4% del PBI) y padeció un desmoronamiento aterrador de su producción industrialEl leve repunte que actualmente se observa en Estados Unidos y Japón no se prolonga a Europa, que mantiene cifras de aguda crisis en todos los indicadores de empleo, venta y consumo.

La marcha general de la economía mundial continúa determinada por la evolución de las tres regiones centrales que concentran dos tercios del PBI global. Los números de los países periféricos más pobres y dependientes de África, Asia o América Latina tienen escasa incidencia sobre el nivel general de la actividad productiva. Estas naciones han sido nuevamente sacudidas por una eclosión proveniente del exterior y con dramáticos impactos internos.

Esas zonas padecen el recorte de las exportaciones, la reducción de las remesas y la disminución de la ayuda internacional. Pero lo más impactante es la magnitud de ciertas tragedias sociales, como la expansión del hambre que produjo el encarecimiento de los alimentos.

La principal novedad de la crisis es la irrupción de un tercer bloque de países, que comienzan a oscilar entre los dos polos tradicionales del centro y la periferia. Por la magnitud de los recursos demográficos, naturales y militares que controlan o por su experiencia de dominación geopolítica han quedado situados en ese terreno intermedio.

Los datos del 2008-10 confirman este ascenso de las economías semiperiféricas, encabezadas por el grupo de los BRICs. El menor impacto del estallido financiero sobre estos países ha renovado el debate sobre los acoples, desacoples o re-acoples de estas regiones a la oleada descendente. En las denominadas economías emergentes se concentran los principales indicadores de una eventual recuperación. Han logrado sustraerse del vendaval, pero no podrían sustituir a las economías avanzadas como motordel PBI global.

La atención general está centrada en el futuro de China. La nueva potencia asiática se mantuvo a flote durante la crisis, aunque con tasas de crecimiento inferiores a su media de los últimos tiempos. Preserva un nivel actividad que le permite continuar duplicando su producto cada ocho años. Pero habrá que ver si logra consumar el presagiado giro hacia un mayor consumo interno, en desmedro de las exportaciones. Muchos autores anticipan este ese éxito. (10)

Sin embargo el proceso de restauración capitalista ha creado en China desequilibrios agrícolas, sociales y demográficos de enorme envergadura. Particularmente chocante es la sustitución de la vieja pobreza absoluta del agro por una nueva polarización social en las ciudades, que ya alcanza porcentajes latinoamericanos.

Al compás de las privatizaciones y desregulaciones, el ranking de la desigualdad trepó en el gigante oriental, hasta situarse en el segundo lugar de los 22 países de Sudeste Asiático. Hay una nueva clase de multimillonarios que gana poder, junto a la consolidación de formas de explotación asentadas en el desempleo, la pérdida de derechos sindicales y la degradación de las condiciones de trabajo (especialmente entre los emigrantes internos). (11)

En el comienzo del 2010 la crisis global ha desembocado en una situación productiva muy desigual e inestable. Se frenó un desmoronamiento, sin dar lugar a la recuperación generalizada de los países centrales, aumentan las desventuras del Tercer Mundo y las economías intermedias se mantienen en carrera, sin sustituir la función motriz de la Triada (Estados Unidos, Europa y Japón).

Desempleo y sobreproducción

La gravedad de la crisis se verifica en la desocupación. La destrucción de puestos de trabajo persiste a un ritmo feroz en todas las economías avanzadas y la OIT estima que solo en un escenario de gran crecimiento global, el nivel de empleo comenzaría a recuperarse en el 2013.

Por primera vez en 26 años la tasa de desocupación alcanzó en Estados Unidos dos dígitos y en algunos países europeos como España ya bordea el 20%. Estos niveles de paro limitan la reactivación, erosionan el poder de compra y aplastan la “confianza del consumidor”, en economías sostenidas por el crédito.

Repitiendo lo ocurrido en las últimas recesiones, la reciente caída del PBI tiende a aniquilar más empleos que los generados en la recuperación subsiguiente. La furibunda multiplicación de los despidos preanuncia que el nivel de parados será muy superior al total de contratados, en la eventual reactivación.

La tasa de crecimiento en Estados Unidos durante el año en curso debería alcanzar un inesperado 5% del PBI para bajar apenas un punto el índice de desempleo. Para volver al promedio precedente de parados se necesitaría un ritmo de actividad que nadie avizora. Luego de la última recaída (2001-03) transcurrieron cuatro años hasta alcanzar la media anterior.

Un problema subyacente es el impacto de la flexibilización laboral y la segmentación del mercado de trabajo. Estas regresivas transformaciones han generalizado una despiadada competencia por empleos de mala calidad. Esta degradación constituye el aspecto más nefasto de una crisis, que amplifica la pobreza de los sectores sumergidos de la sociedad norteamericana.

La misma falta de empleos ya alcanzó en Europa un dramático promedio de 10% de parados. La falta de trabajo ha irrumpido, además, como la gran novedad en Japón, que mantuvo durante décadas un nivel de ocupación superior a la media de la OCDE.

El desempleo es un efecto directo de la superproducción imperante en la actual fase contractiva del ciclo capitalista. La masa de productos lanzados al mercado supera ampliamente su nivel de adquisición. Este tipo de sobrantes irrumpe en todas las crisis periódicas de un sistema asentado en la competencia por el beneficio. Los desempleados son las primeras víctimas de este desequilibrio, puesto que la carencia de puestos de trabajo se expande junto al volumen de productos sin vender.

Esa masa de excedentes determina un alto nivel de ociosidad de la estructura fabril, que a su vez recrea el paro. La tasa de utilización de la industria estadounidense se ubicó durante el año pasado en 68%, es decir el nivel más bajo desde 1948. Los sobrantes afectan especialmente al sector de la vivienda, a varias ramas de la industria (máquinas, edificios, fibra óptica) y a sus equivalentes de todos los servicios (hoteles, turismo). (12)

Lo ocurrido en la industria automotriz es muy representativo del alcance global de la sobreproducción. Los stocks invendibles se han multiplicado significativamente, en una rama que registró significativos incrementos de su capacidad productiva en las últimas décadas. La incorporación de nuevas compañías asiáticas a la competencia que libran las firmas estadounidenses y europeas ha potenciado esta explosión de sobrantes. (13)

El volumen actual de excedentes supera el registrado durante el estallido del Sudeste Asiático de 1997. En esa oportunidad la sobreproducción de computadoras, chips y fibra óptica condujo a virulentas devaluaciones. Pero la desvalorización monetaria -como recurso de atenuación de los sobrantes- ha quedado limitada por el carácter global de la crisis.

La plétora de mercancías que se observa en los mercados es un efecto de la competencia global por fabricar masas crecientes de productos con bajos salarios y menores costos. En la alocada carrera por introducir nuevos bienes, la oferta se ha desgajado de la demanda provocando fuertes desajustes. Hay una frenética búsqueda de consumidores que choca con infranqueables barreras de absorción.

Los drásticos procesos de privatización, desregulación y apertura de las últimas tres décadas han potenciado este atosigamiento de mercancías invendibles. El incremento del comercio mundial por encima de la producción refuerza la competencia global y el aumento de la productividad por arriba de cualquier compensación salarial dificulta la colocación de los bienes.

Solo una vigorosa recuperación de los ingresos y del consumo permitiría la digestión pausada de estos excedentes. Pero este escenario no está a la vista. La actual reanimación frágil, lenta y desigual no desagotará sin traumas esos sobrantes.

Los desbalances mundiales I

La crisis actual incluye un novedoso desequilibrio en la relación entre Estados Unidos y China. El sobre-consumo, el sub-ahorro y la sub-inversión del primer país coexisten con el bajo consumo, el sobre-ahorro y la sobre-inversión de la segunda economía. Un polo importa y digiere gran parte de los bienes que su contraparte fabrica y exporta.

Al cabo de un vertiginoso proceso de reestructuración productiva, expansión de las empresas transnacionales y liberalización comercial, Estados Unidos se ha convertido en un gran mercado de productos elaborados en Asia. Los efectos de este desbalance se verifican en tres hemorragias de la principal economía del planeta: déficit comercial, expulsión de empleos hacia el exterior y predilección de los capitales nativos por la inversión foránea. (14)

La contrapartida china de estos desequilibrios es un bajo nivel de consumo interior, en comparación a la magnitud de la inversión. El país ha podido preservar una elevada tasa de crecimiento en medio del vendaval global. Controla sus finanzas públicas, evita la convertibilidad de su moneda, acota el apalancamiento de los bancos y limita el endeudamiento familiar. Pero estos escudos en el plano financiero no se extienden al área comercial, donde predomina una alta dependencia de la demanda foránea.

Por esta razón la sobreproducción se traduce en una elevada sobrecapacidad de la industria china, que ha sido estructurada en las últimas décadas en torno a las exportaciones. Mientras que el promedio salarial se mantiene estancado, la altísima tasa de inversión -que bordea el 40% del PBI- ha sido modelada en función de las ventas externas. (15)

Toda la dinámica que asumió la economía mundial en los últimos años acentuó las asimetrías creadas por el déficit comercial norteamericano (y sus baches crediticios), frente a los excedentes exportables de China (con sus consiguientes capitales sobrantes). Las familias estadounidenses se han endeudado para consumir productos fabricados (y financiados) por el socio chino, en un circuito alimentado por las empresas transnacionales. Estas compañías han cumplido un papel de mediación estratégica entre ambos mercados y ahora afrontan las consecuencias de un modelo dañado. Los desequilibrios macroeconómicos globales que generaron los desbalances entre las dos potencias han sido determinantes de la crisis.

Estos desniveles comenzaron a proyectarse también al interior del bloque asiático, desde que China se transformó en el principal contratista de la región. Opera de hecho como un taller de ensamble de partes fabricadas en los países vecinos, en muchos rubros de la actividad fabril (electrónica, maquinaria, telecomunicaciones). Por esta razón el superávit comercial de la potencia asiática con sus socios de Occidente coexiste con cierto déficit, en los intercambios con sus abastecedores de la zona.

China ha incrementado estas ventajas con la reciente suscripción de un tratado de libre comercio con sus socios de Asia Oriental. Está reproduciendo una división desigual del trabajo en la compra de insumos básicos y en la venta de manufacturas, mientras absorbe el grueso de la inversión extranjera externa y favorece (con subsidios y regulaciones) a sus propios capitalistas, en desmedro de los competidores foráneos. Por esta vía se refuerza la dependencia de todas las economías menores de la región, que ya perdieron significativos márgenes de autonomía monetaria y cambiaria durante la crisis del 1997. (16)

Pero este tipo de desbalances se verifica también en otras partes del mundo. Al interior de la Unión Europea son muy visibles desequilibrios semejantes. El proceso de unificación del viejo continente estuvo caracterizado por una preeminencia exportadora de Alemania, cuyos efectos emergen a la superficie.

La crisis actual permite notar como la conformación del euro sirvió para procesar la gran reconversión de la vieja industria alemana, que renovó su perfil hasta convertirse en una arrolladora máquina de generar excedentes (las ventas externas pasaron del 20% del PBI en 1990 al 47% en el 2009)

Mientras que un anillo de economías vecinas quedó asociado a este nuevo status (Francia, Bélgica, Holanda), el grueso del continente padece los efectos de la dependencia comercial. Los más afectados por esta reestructuración (España, Grecia, Portugal) han quedado incluso sometidos a las brutales exigencias de ajuste de su socio. Mientras comienza a orientarse hacia negocios extra-continentales, Alemania exige la inmediata cobranza de sus acreencias.

La crisis ha puesto de relieve la polarización existente entre países europeos comercialmente excedentarios y deficitarios. Esta fractura estuvo inicialmente amortiguada por el ingreso al euro con devaluaciones anticipadas. Por esa vía ciertas economías pudieron contar con ciertas reservas de competitividad durante varios años. Pero un desnivel que ilustra la gran heterogeneidad de la Unión Europea ya no puede enmascarase. (17)

Los desbalances mundiales II

Los grandes desequilibrios en el comercio y las finanzas ya incidieron en la crisis mexicana (1994), brasileña (1999), rusa (1998), argentina (2001) y precipitaron la gran escalada de devaluaciones y ajustes comerciales que siguió a la convulsión del Sudeste Asiático (1997). La desconfianza de los acreedores hacia las economías que financian sus compras externas con alto endeudamiento público o privado precipita periódicas corridas contra los títulos y las monedas de los países deficitarios.

Pero la gran novedad actual es la extensión de estas tensiones a Estados Unidos y a los países europeos, que acumularon grandes desbalances en los últimos años. Todos afrontan ahora el dilema de encontrar caminos para zanjar esas tensiones.

La economía capitalista siempre opera con desequilibrios sectoriales, regionales y mundiales. Hay trastornos de abastecimientos, precios o volúmenes de fabricación, entre las distintas ramas de la producción y en múltiples esferas del consumo a escala nacional. Estas tensiones se tornan más significativas en las compras y ventas entre países que comercian con niveles de productividad muy diferenciados. Bajo el imperio de la competencia estas divergencias imponen periódicos ajustes, que son solventados por las clases oprimidas.

En la crisis actual los principales desbalances afectan a las grandes potencias y exigirán sacrificios de los pueblos de estas regiones. Pero la gravedad de los desequilibrios acumulados y el entrelazamiento mundial de capitales distinto origen, tornan muy complicada la atenuación de esos desniveles.

Los economistas del establishment discuten varias alternativas, pero enfrentan un dilema semejante al recorte del socorro estatal a la economía. El problema no radica sólo en dónde ajustar, sino también cuándo hacerlo. Hasta ahora predominan genéricas convocatorias a reducir las desproporciones comerciales y financieras entre países, mediante el “rebalanceo” de las cuentas mundiales.

El punto de partida de esta solución sería un aumento simultáneo del ahorro estadounidense y del consumo chino, para frenar la adición norteamericana al consumo desmesurado e incentivar el retraído gasto asiático. El debilitamiento de dólar y el fortalecimiento del yuan permitirían acelerar esta corrección. (18)

Pero no es sencillo resolver este desequilibrio en los hechos. Las ganancias que aportó a las empresas transnacionales el desenvolvimiento de la mundialización neoliberal se han basado en estos intercambios desproporcionados. Mientras que el alto consumo interior facilitó la recuperación hegemónica de Estados Unidos, la pujanza exportadora sostuvo el reingreso de China al capitalismo. Un giro norteamericano hacia el ahorro y un viraje asiático hacia el gasto interno pondrían en serios aprietos a este esquema.

La superación de los desbalances globales va mucho más allá de un ajuste de políticas comerciales o financieras. Involucra cambios político-estratégicos, que son resistidos por los principales actores de la economía mundial. Aunque el modelo de consumo norteamericano financiado por vendedores chinos ha quedado seriamente afectado por la crisis, no hay alternativas claras a este esquema.

En el escenario actual Estados Unidos no puede retrotraerse hacia el ahorro interno, sin afectar su liderazgo y China no puede sustituir a la primera potencia, como motor del consumo global. El gigante norteamericano ya no está en condiciones de dictarle a su principal socio los términos de un rebalanceo, pero tampoco su contraparte tiene fuerza suficiente para imponer su agenda.

Esta contradicción determina la sucesión de conflictos que los economistas convencionales reducen a desavenencias de aranceles, tipos de cambio o tasas de interés. No relacionan estos desbalances económicos con las desigualdades sociales que benefician a los capitalistas de ambos polos.

Un análisis de los desbalances comerciales en función de las tasas de explotación vigentes en China y de los bajos salarios predominantes en Estados Unidos exige incluir la órbita política en el análisis de la crisis. En esta caracterización hay que prestar atención a dos indicadores centrales de la convulsión actual: la cohesión por arriba y la resistencia por abajo.

Notas:
1) Esa paradoja es analizada por Fitoussi Jean Paul, “El sistema financiera vive un círculo vicioso”, Clarín, 22-12-09.
2) Hace siete años se comercializaban 3 billones de dólares en contratos CDS y en actualidad este mercado supera los 25 billones, Wall Street Journal-La Nación, 5-2-10.
3) Un panorama de esta coyuntura han descripto los analistas del Wall Street Journal, La Nación, 2-12-09.
4) La dinámica de estos ciclos es descripta por Chesnais Francois, “La recesión mundial: el momento, las interpretaciones y lo que se juega en la crisis”, Herramienta n 40, marzo 2009, Buenos Aires. También Fernández Steinko Armando, “Neoliberalismo: auge y miseria de una lámpara maravillosa”, El Viejo Topo n 253, Madrid, 2009.
5) La mayor envergadura de la crisis actual en comparación a sus precedentes dentro de Estados Unidos es analizada por O´Hara Phillip, “The global securitized subprime market crisis”, Review of Radical Political Economics, vol 41, n 3, summer 2009.
6) Las distintas magnitudes de estos desequilibrios son retratadas por el Wall Street Journal- La Nación, 29-12-09.
7) Krugman Paul sostiene la opinión mayoritaria y Roubini Nouriel tiende a ubicarse en el segundo campo. Ver La Nación 21-3-10 y The Economist- La Nación, 13-2-10.
8) Josuha presenta los datos de esta fragilidad. Joshua Isaac, “Crisis económica: se acerca la hora de la verdad”, Viento Sur, 2-2010, Madrid.
9) Es la descripción que desarrolla Robert Reich, Clarín 21-1-10.
10) Por ejemplo: Llach Juan, “Preocupaciones globales”, La Nación 17-3-10.
11) El 52% de la industria ya ha sido privatizada y el porcentaje de mercancías reguladas por precios de mercado saltó de 3% (1978) a 98% (2003). El número de billonarios pasó de 0 (2003) a 260 (2009). Ver: Hart-Landsberg Martín, “China, capitalist accumulation and the world crisis”, XII International Conference of Economist on Globalization, La Havana, march 2010.
12) Una descripción de esta situación presenta: Mc Nally David, “From financial crisis to world slump”, Historical Materialism Conference, London, november 2008.
13) Ver Vessillier Jean Claude, “Automobile. La fin d´un cycle”, Inprecor 545-546 janvier-fevrier 2009, Paris.
14) Son los puntos críticos que subraya: Palley Thomas, “The limits of Minsky´s financial instability hypothesis as an explanation of the crisis”, New American Foundation, Washington, 19 November 2009.
15) Los efectos de este desequilibrio son expuestos por: Yu Au Loong, “Fin d´un modele ou naissance d´un nouveau modele”, Inprecor 555, november 2009, Paris.
16) Ver: Jetin Bruno, “The crisis in Asia: An over-dependence on international trade or reflection of “labour repression-led” growth regime?”, International Seminar: Marxist analyses of the global crisis, 2-4 October 2009, IIRE, Amsterdam. También: Bello Waldem, “O neocolonialismo chines, IPS, 10-3-2010. Seongin Jeong, Página 12-Cash, 19-10-08.
17) Un análisis general de los desbalances intra-europeos presenta: Önaran, Ozlem, “Specificity of the crisis in Europe: Will national stimulus plans be enough in the absence of an EU coordinated response?”, International Seminar: Marxist analyses of the global crisis, 2-4 October 2009, IIRE, Amsterdam. También Husson Michel, “Refundación o caos”, Viento Sur, marzo 2010 y Castro Jorge, “Alemania cada vez más inclinada hacia la demanda extra-europea” Clarín 14-3-10.
18) Es la propuesta que exponen: Ferguson Niall, “El matrimonio entre China y EEUU no podía durar”, Clarín, 28-12-09 y Krugman Paul, “El peligroso juego que practican los chinos”, Clarín, 17-11-09.

Claudio Katz es economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

Autor imagen: Carlos Latuff

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La utopía del desarme nuclear y los equilibrios de poder

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

El desarme nuclear real solo es concebible a partir de los equilibrios de poder, y dentro de la cultura dominante de supremacía construida desde siglos coloniales, alcanzar un desarme sustentado en una reducción significativa de las diferencias de poder bélico entre las naciones, es probablemente una utopía.

Es válido conjeturar por lo tanto, si en un contexto donde predomina un desnivel de poderío bélico tan abismante entre las naciones, el discurso sobre la gobernabilidad, el ejercicio de ciudadanía y la formación de verdaderas democracias se sustenta sobre bases sólidas.
Al definir repúblicas, gobernabilidad y democracia, tres indispensables del discurso político occidental, no se incluye en el concepto la inmensa gravitación que ejerce la marcada diferencia de poder bélico entre las naciones. Es como si el ejercicio democrático local estuviese sustentado por un mundo global artificial. Las verdaderas democracias deberían construirse a partir de ese marco de equilibrios que ha sido desconocido globalmente hasta ahora. Lo que se observa insistentemente entre las naciones en la dimensión que fuere, es el discurso de la supremacía, velada o abierta según sea el caso de la urgencia.

Entonces, ¿Son realmente democracias los regímenes que conviven dentro de un ámbito internacional de naciones que rehúsan a reducir las diferencias de poder bélico con el desarme en mente? ¿Será posible concebir democracias desde bases estructuradas por la cultura de la supremacía y la carrera armamentista?
La profunda brecha de poder a nivel internacional induce en las democracias – particularmente en los países más expuestos a las diferencias de poder, que son aquellos más subdesarrollados- a un estado de efervescencia como si fueran sociedades atemorizadas bajo la amenaza permanente.

Es así que las claves del verdadero desarme no se discuten, porque tanto el sistema de equilibrios, como la calidad de esas democracias que lo sustentan, deberían formar el debate previo hecho con antelación

Desde la perspectiva de trazar un verdadero plan de desarme universal con metas claras y ratificadas por la mayoría de las naciones que componen la llamada “comunidad internacional”, la Cumbre Nuclear de los 47 países celebrada en Washington el 12 y 13 de abril, reveló la fragilidad del debate internacional sobre el desarme nuclear en relación a los equilibrios de poder, si alguna vez hubo algún debate de este tipo asumido con voluntad política.

Desnuclearización y equilibrios de poder no se cruzan y como que pertenecieran a dos esferas diferentes.

Si bien el objetivo de la reunión consistió en obtener el concurso de 47 países para eliminar el contrabando nuclear y la amenaza de redes terroristas con capacidad de ensamblar un dispositivo bélico nuclear, la ausencia de Irán en una reunión cuya urgencia estaba determinada por su desarrollo nuclear, expresa que la reducción de las diferencias de poder bélico entre las naciones y con el desarme como objetivo es marginal en la agenda.

La debilidad de un debate que no considera nivelar el poder bélico hacia el desarme definitivo, sirve de sustentación para que cualquier nación – no solo Irán- aspire a las armas nucleares, aunque sean para fines disuasivos y de paz.

Si “a tiro de cañón” existe el poderío nuclear para destruir Irán, ¿Cuál es el argumento para que Irán no aspire a poseer la capacidad bélica nuclear para disuadir frente a la amenaza de un ataque nuclear? Pakistán así lo sintió con India, y ésta nación con China, y lo debe sentir igualmente Irán con Israel.
La actual urgencia para desnuclearizar ciertas naciones, surge del rechazo especialmente de EEUU y Europa Occidental a regímenes catalogados de extremistas. ¿Quién determina que en el resto de los regímenes poseedores de capacidad bélica nuclear existan menos posibilidades de extremismo?

Esta Cumbre por el énfasis en la lucha antiterrorista, indica las dificultades para desprenderse de las determinantes de la doctrina Bush. No se constata un énfasis en debatir la nivelación del poder bélico con el desarme como objetivo, que para algunas naciones sería como renunciar a los principios de hegemonía. Aunque el gobierno de Barack Obama se ha orientado en el discurso a disminuir la confrontación y abrir los espacios de negociación, con la salvedad de la guerra en Afganistán, y la posición de sanciones contra Corean del Norte e Irán, EEUU no renuncia a la matriz conceptual que lo ha posicionado en la cúspide. Es poco práctico suponer que altere su perspectiva en función de reducir las diferencias de poder bélico, esta no ha sido su aspiración, y no lo será por el momento.
Otras potencias de Europa Occidental, o Rusia, China e India tampoco son proclives a renunciar a la cultura de supremacía en su propia dimensión. Por ejemplo, la disputa entre Francia y China en torno al conflicto en Darfur-Sudán, o la preocupación de Rusia en sus áreas de influencia e India en su circuito próximo.
El desarme universal se bloquea porque cada nación interpreta los equilibrios para su conveniencia. Desarme consistió en reducir los arsenales nucleares para alcanzar un punto 0 – el ideal- de posesión de armas nucleares. El uso del arma atómica se concibió originalmente para aniquilar el centro estratégico del enemigo e impedir la reacción (Daniel Ford). Al mismo tiempo, la justificación para poseer arsenal nuclear ha consistido en la capacidad de disuasión para mantener la paz, manteniéndose como una premisa (de la guerra fría) que la comunidad internacional no ha podido erradicar, debido a la ausencia de un debate internacional a fondo sobre las diferencias de poder bélico entre las naciones.

Una comunidad internacional que no ha conocido un sistema mundial de equilibrios, no generará la voluntad política para el desarme nuclear y detener la carrera armamentista. Ni Irán, ni Corea del Norte con sus regímenes y ambiciones nucleares claramente No constituyen el problema esencial. Es cuando con 47 no se hace el debate pendiente, especialmente el organismo multilateral por excelencia, Naciones Unidas.

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Gigantesca marcha en Honduras el 1º de Mayo en respuesta a política de terror y miseria


Dick Emanuelsson - Mirian Huezo Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

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Video, 42 min:
1º de Mayo en Tegucigalpa: http://vimeo.com/11393056

Audio:
Guillermo Ponce, sindicato Stibys: http://www.box.net/shared/tu1pcuagd1
Osman Ávila, sindicato Sitraunah: http://www.box.net/shared/rij7401q21

Es posible que solamente la marcha en la Habana, Cuba, fue más grande en América Latina y el Caribe. Porque la marcha el 1º de Mayo en la capital hondureña sobrepasó tosas las expectativas y debe interpretarse para el régimen de Pepe Lobo como una clara advertencia que ¡“No intenta a jugar con el pueblo trabajador organizado por que la respuesta será contundente”!

Entre 500.000-700.000 personas se calcula que marchaban en la capital hondureña y en uno de los puentes en el Boulevard de Fuerzas Armadas se pudo ver una grañidísima manta con el texto: “Con la Unidad Popular a la Victoria Final”.

Unidad contra política de hambre y terror

Y la unidad fue lo que caracterizaba este primero de mayo en Honduras. Las tres centrales obreras, organizaciones campesinas, estudiantiles, juveniles, mujeres, organizaciones de las colonias y barrios encabezados por el Frente Nacional de Resistencia Popular marcaron la unidad popular como un solo puño. Es más, las tres centrales obreras están en serias discusiones de unir sus fuerzas en una sola central.

La marcha de ayer es considerada por los organizadores como quizás el más importante acontecimiento después la gran huelga general durante dos meses en 1954 dirigidos por trabajadores bananeros en contra la explotación de las empresas de Standard Fruit Co u otros que trajo consigo una de la legislaciones laborales más avanzadas en Centroamérica de esa época.

“Estamos militarizados con la bota militar al cuello”

Entre los manifestantes conversamos con Adriana Guevara, que desde su silla de rueda expresaba su opinión en la marcha, exigiendo libertad y justicia social para el pueblo hondureño.

- Me duele la pobreza en mi país Honduras. Si estoy en la calle es por que he tomado conciencia plena de la realidad que se vive en nuestro país. No es posible que hasta la fecha estemos militarizados en Honduras con la bota militar al cuello, decía la compañera que refleja los anhelos de todo un pueblo.

Cuando la punta de la marcha había llegado a la “Plaza Isis Obed Murillo” todavía no había salido los últimos manifestantes de la Universidad Pedagógica, varios kilómetros de la parte sur del aeropuerto internacional Toncontin. Ahí fue asesinado Isis Obed Murillo por francotiradores del ejercito el 5 de julio de 2009, una semana después el golpe de estado militar y en momentos en que el derrocado presidente Manuel Zelaya Rosales intentaba de aterrizar, hecho que fue obstaculizado por cuatro camiones militares que fueron ubicados en la pista de aterrizaje.

Masiva participación en todo el país

- Esta es una tremenda demostración de fuerza de la Resistencia y los sindicatos de Tegucigalpa. Y así como ha sido Tegucigalpa ha sido todo el país; masiva la participación del pueblo hondureño que ha despertado después del 28 de junio de 2009 en que hubo un golpe de estado que continua con unas autoridades en el poder y que el pueblo hondureño esta peleando es la consigna de una Constituyente, dice Guillermo Ponce, vicepresidente del combativo sindicato clasista Stibys, que organiza los trabajadores en las cervecerías en el país.

Las reivindicaciones en el Día Internacional de la Clase Obrera no pueden faltar. Ponce advierte por el hecho de que los patronos tratan con todos los medios de tercerizar la organización del trabajo en cada empresa, y así desarmar la organización de defensa de los trabajadores, el sindicato, y convertir cada trabajador en una presa fácil. También podemos observar una penosa postergación de las negociaciones por el salario mínimo de 2010 por parte del régimen de derecha de Pepe Lobo que, con su ministro de trabajo, Felícito Ávila, ex secretario general de la central obrera CGT, ofrece a los trabajadores hondureños migajas en la mesa de los patrones, sostiene Ponce:

El sindicalista que cambió la camiseta

- Es la estrategia de los empresarios que han financiados el golpe de estado. Tienen la autoridad de alargar y alargar. Segundo; Están tercerizando las funciones. Es decir, están pasando funciones permanentes a temporales y con eso elimina la contratación colectiva que elimina a los sindicatos y eso es una violación flagrante.

- El ministro de Trabajo, Felícito Ávila, participó en el proceso electoral el 29 de noviembre de 2009 que constituye un apoyo al golpe de estado. Ese hombre habría podido estar acá hoy pero él no tiene ningún sentido de obrero, es una realidad. Legitimaron el golpe de estado a través de las elecciones.

Ofensiva de firmas para una nueva Constituyente
El Frente Nacional de Resistencia Popular esta en plena campaña de recaudar más de dos millones de firmas para poder realizar el plebiscito sobre una nueva Constituyente el 27 de junio. Tomamos el pulso del líder sindical como va la campaña.

- Hemos avanzado muchísimo. Hoy, con toda la seguridad, vamos a juntar más de un millón de firmas. La segunda tarea que tiene el Frente es trabajar para que el presidente Zelaya regrese al país, que es su país.

Trabajadores universitarios en huelga de hambre
Osman Ávila es fiscal del sindicato de los trabajadores de la Universidad Autónoma de Honduras, SITRAUNAH. Cuenta en la entrevista que la universidad vive un conflicto que data desde el año pasado por la intransigencia y la obsesión de la rectora Julieta Castellanos de no firmar el 15º contrato colectivo con Sitraunah.

Al contrario, Castellanos ha despedido 186 trabajadores, una acción totalmente contraria todas las normas y convenios de la OIT. El sindicato ha respondido de iniciar una huelga de hambre que llevan 11 trabajadores. La rectora Castellano ha declarado que le importa un “pepino” si alguien en la huelga de hambre muere.

- Se ha dado la tarea la rectora de publicar ante el mundo, y eso es lo penoso, que no le importa la vida de nadie. Que su posición a nivel de rectora es una posición de un capataz pero un capataz mucho más allá de lo que podría ser una persona normal. Entendemos que esa actitud de ella obedece a posiciones súpermarcada adentro de la oligarquía. La posición de la rectora es mostrar una especie de nepotismo, de un patrón que realmente no interesa verificar el trabajo que nuestros compañeros están haciendo.

- Y mucho más terrible es que estamos al frente a una socióloga, una estudiosa de las sociedades que sabe que sus manifestaciones son ilegales.

Lo incomprensible y contradictorio en ese sentido es: ¿Como van a interpretar los estudiantes de la facultad de derecho las leyes hondureñas y convenios internacionales que regulan los conflictos en el mercado laboral si la rectora de su universidad las viola flagrantemente?

La juventud presente

El 1º de Mayo en Tegucigalpa fue una gran fiesta del pueblo-pueblo con una impresionante participación de juventud que ven que el panorama económico-político muy oscura. Las oportunidades en un mercado laboral en donde los patronos tienen todas las facultades de explotar la clase obrera son óptimas.

¿Como canalizar el capital político que han dado el medio millón de hondureños solo en la capital de Honduras a la dirigencia del Frente Nacional de Resistencia Popular y los lideres del movimiento sindical? Pues las tareas son múltiples y el pueblo en las calles de Honduras mostró ante los uniformados que no les tiene miedo.

Foto 1: Honduras - Se calcula que 500.000-700.000 personas marchaban en la capital hondureña en el 1º de Mayo 2010. / Autor: Mirian Hueso Emanuelsson

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Noam Chomsky: “El centro no puede gobernar, o el pavoroso paralelo entre los EEUU de hoy y los últimos años de la República de Weimar”

Patricia Lombroso (IL MANIFESTO - SIN PERMISO)

Nos encontramos con Noam Chomsky, que ha estado dando una serie de conferencias en el Left Forum con el significativo título de “El centro no puede gobernar” y con ocasión de la aparición en los EEUU de su último libro (Hopes&Prospects), publicado por la editorial Haymarket.

En el ensayo analiza, junto a “las esperanzas y las perspectivas”, los peligros y las posibilidades todavía abiertas de nuestro siglo XXI, el hiato creciente entre Norte y Sur, los mitos y las ilusiones del excepcionalismo norteamericano, incluida la presidencia de Obama, los fiascos de las guerras en Irak y Afganistán, el asalto israelita-norteamericano a Gaza, la nueva división internacional del terror nuclear y la naturaleza de los recientes rescates bancarios. “La situación que vivimos en los EEUU de hoy da miedo. El nivel de rabia, frustración y disgusto contra las instituciones ha alcanzado cotas impresionantes, sin que se vea posibilidad de organizar esa rabia de manera constructiva. Los parecidos con la República de Weimar después de 1925 son asombrosas y extremadamente peligrosas”. Con esas graves consideraciones de Chomsky abrimos la entrevista.

- ¿Qué paralelos económicos y sociales se dan entre la realidad norteamericana actual y el período de la República de Weimar luego de 1925, que despejó el camino a Hitler?

- El apoyo de base de la parte de la población alemana que abrazó la subida al poder de Hitler estaba constituido esencialmente por la pequeña burguesía y la gran industria que se sirvió del nazismo como arma política para la destrucción de la clase obrera en Alemania. La coalición de gobierno se formó mucho antes de la Gran Depresión de 1929. Con las elecciones de 1925, la Alemania de Hindenburg -y la coalición gubernamental formada- era sociológicamente y casi demográficamente muy semejante a la que apoyó el ascenso al poder en 1933 de un personaje tan oscuro como Hitler. Pero ya a fines de los años veinte se extendía por Alemania ese malestar original compuesto de desilusiones y de resentimiento contra el sistema parlamentario. Se presta menos atención a un factor de gran importancia, y es que el nazismo, además de la destrucción de comunistas y socialdemócratas, triunfó también en su propósito de destruir a los partidos de poder tradicionales, conservadores y liberales, que se hallaban ya en franco declive durante la República de Weimar de los años veinte. Esa es la impresionante analogía histórica con lo que ahora mismo está madurando en los EEUU. Los últimos sondeos de la opinión pública muestran que el asentimiento de la población a la forma de ser gobernada por demócratas y republicanos ha descendido al 20%. El odio al Congreso y a la dirección seguida por el gobierno de la nación supera el 85%. Como en el período weimariano de Alemania, la población norteamericana está disgustada por el pasteleo entre los dos grandes partidos para salvaguardar sus propios intereses. La difusa mentalidad que cada vez gana más adeptos entre la clase media norteamericana es la de que los miembros Congreso deben ser combatidos como “gánsteres” y eliminados. La composición demográfica de quienes abrazan esas ideas está formada por blancos de la América profunda, personas sin una particular identidad y, sobre todo, sin otras perspectivas políticas que las expresables en clave antigubernamental. Esos grupos, como el famoso Tea party, y otras franjas nacidas del vacío de dirección política, han sido movilizadas e instrumentalizadas por la extrema derecha, con riesgos muy serios. Las clases industriales norteamericanas se sirven de lo que constituyen inquietudes económicas y sociales legítimas de la pequeña burguesía, a fin de criminalizar a la inmigración, y eso al tiempo que utiliza el excedente de población predominantemente afroamericana que llena las cárceles como un nuevo recurso de mano de obra de ínfimo precio en las cárceles de los estados o en las privatizadas.

- ¿Por qué utiliza usted el paralelo con la Alemania de Weimar, en particular, para lo que está ocurriendo en los EEUU, y no en otros sitios, como Europa, en donde los principios del neoliberalismo conservador se han visto también ampliamente realizados?

- Porque Europa ha conseguido mantener todavía con vida una estructura socialdemócrata. Subrayo también que sólo América Latina, y ya desde hace una década, ha rechazado el modelo ideado en Washington. Aquí, en los EEUU, las consecuencias de los principios del neoliberalismo salvaje están experimentando -insisto en ello- una visible quiebra. El capitalismo ha fracasado, pero el desastre irreparable lo paga esencialmente la mayoría de la población. Aquí, los proyectos granempresariales en colusión con el gobierno han logrado marginar socialmente a comunidades enteras que se hallan ahora en desbandada, con el único propósito de llevar a cabo la financiarización social y económica de los “ejecutivos” de los sistemas bancarios. Al propio tiempo, la clase emprendedora norteamericana utiliza la rabia y el disgusto de la mayoría de la población para fomentar el odio antigubernamental, aun a sabiendas del riesgo que eso trae consigo de un triunfo electoral de la extrema derecha del partido republicano. La situación es preocupante. Porque el daño irreparable provocado por el liberalismo conservador ha provocado el resultado de un déficit público absorbido por China y Japón. Ahora mismo, la mitad del déficit público norteamericano se debe al presupuesto de Defensa. En el contexto global, equivale al total de todos los presupuestos de Defensa del mundo entero. La otra mitad del déficit público ha sido originada por la explosión de los gastos sanitarios dimanantes de las ineficiencias de un sistema de salud absolutamente privatizado.

- Pero ahora se acaba de aprobar la reforma sanitaria promovida por Obama...

- La reforma sanitaria de Obama aprobada por los demócratas no es un cambio profundo del sistema sanitario norteamericano; la industria privada de la sanidad la vive, al fin y al cabo, como una victoria política. Y en el fondo del escenario, la realidad sigue siendo harto dramática, porque la desocupación sigue avanzando y la recuperación económica no termina de llegar.

Noam Chomsky, que acaba de cumplir 81 años, es el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial. Es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.

Traducción: Ricardo Timón

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Radowitzky: el ejercicio social de la memoria

Oscar Taffetani (APE)

Simón Radowitzky tenía sólo 18 años cuando arrojó una bomba humeante al piso del carruaje en el que viajaba Ramón Falcón (54), jefe máximo de la policía de la Capital Federal. A fines de 1909, la llamada República del Centenario era un claroscuro de bronces y guirnaldas y sangre humana entre los adoquines de las calles.

Ramón Lorenzo Falcón, blanco de aquel atentado mortal que también costó la vida a su secretario, tenía una abultada foja de servicios represivos cumplidos. Había empezado como subteniente de Ejército, acompañando al presidente Sarmiento a sofocar al rebelde López Jordán. Tras la rendición de la ciudad de Córdoba, se desplazó al sur de esa provincia a combatir “a la indiada”. De allí –siempre siguiendo el hilo conductor represivo- marchó a la frontera sur bonaerense, participando de la llamada Campaña al Desierto. A la vuelta de esa masacre, comandó un regimiento de artillería en la contienda entre autonomistas y mitristas, disparando sus cañones en Corrales y Puente Alsina, aunque por estar del lado equivocado (es un decir), sufrió la baja del Ejército. Pasó entonces a ser comisario de la policía bonaerense. Muy pronto lo nombraron Jefe del Batallón Guardiacárcel (sic). Hizo un viaje de estudios (represivos) a Europa y a la vuelta lo llamaron para sofocar la Revolución del Parque. Allí fue tomado prisionero por lo insurgentes y entró en un cono de sombra hasta que en 1891 el presidente Pellegrini aprobó su reingreso al Ejército, con el grado de teniente coronel. Comenzó entonces su ciclo como legislador. Fue senador provincial y después diputado nacional, con un breve interregno represivo (no podía faltar) en 1893. Así llegó al siglo XX. Ascendido a coronel en 1906, se hizo cargo de la jefatura de policía de la ciudad de Buenos Aires. Ya no quedaban “indios” en la frontera. Ahora, el enemigo interno era otro.

Recortes de Caras & Caretas

El 20 de noviembre de 1909, Caras y Caretas dedica su tapa y diez páginas al asesinato del coronel Falcón. La cobertura es básicamente gráfica y el juego (o la tensión) entre fotos y epígrafes sugiere que había criterios encontrados en la redacción de la revista. “Charco de sangre donde el jefe de policía fue curado de primera intención”, dice un epígrafe. Alrededor del charco posa un grupo de niños, casi sonrientes, mirando a la cámara. Luego se ve el frente del local de La Protesta, periódico anarquista asaltado por “un grupo de ciudadanos (sic), quienes empastelaron la imprenta y destruyeron las máquinas”. Más adelante, fotos del multitudinario cortejo fúnebre que acompañó los restos de Falcón hasta el cementerio de la Recoleta. La cobertura cierra con fotos de un álbum familiar: los padres de Falcón, su esposa prematuramente fallecida, el dormitorio con la cama de bronce, junto a un teléfono a manivela (lo que no es tan raro, ya que se trataba del jefe de policía). Y Falcón con fez (el sombrero turco que le gustaba). Y Falcón sonriente. Y serio. Y con niños.

De ese número de noviembre de Caras y Caretas pasamos a otro editado seis meses antes, con las imágenes de la “tragedia” (así la llamaron) del Primero de Mayo de 1909, cuando la policía al mando del coronel Falcón reprimió con ferocidad, a balazos y sablazos, a una manifestación obrera que homenajeaba en la Plaza Lorea a los Mártires de Chicago y exigía la implantación de la jornada laboral de ocho horas.

“Momento en que cayó el anciano Miguel Bosch –leemos en un epígrafe- y el ruso Reniskoff (sic), que falleció en el hospital”. Allí también hay niños que miran a la cámara, pero serios. Y hay uno que sostiene la cabeza de Reniskoff, y pide ayuda. “José Silva, español, 24 años, dependiente de una tienda de Pergamino: una bala en el occipucio. Al caer muerto”. “En la esquina de Avenida y Solís. El cadáver de Juan Semino, electricista, 19 años, domiciliado en La Plata”. “Inocencio Quiroz, 15 años, español, dos balazos en la pierna izquierda”. “Manuel Cereda, 16 años, italiano, pierna derecha”. “Salvador Tafani, 18 años, argentino, muslo derecho”. “Timoteo Fernández, 17 años, español… Juan Gradillo, 18 años, argentino…Pedro Firming, 22 años, alemán…”

También se tomaban fotos ambientales en el lugar de la masacre: “El sombrero de Eguren, mortalmente herido”. “Una galera y dos gorras dejadas también por los fugitivos”. “Banderas abandonadas en la fuga”. “Limpiando la sangre en Avenida, entre Solís y Entre Ríos”…

La cuenta oficial de víctimas fue de 11 muertos y 40 heridos, aunque los periódicos anarquistas y socialistas denunciaron mucho más.
Puesto que un gran responsable de la masacre era el jefe de policía, fue un clamor popular en los meses que siguieron, el pedido de renuncia y enjuiciamiento de Falcón. La respuesta del presidente Figueroa Alcorta (muy coherente, ya que era el máximo responsable político) fue terminante: "Falcón va a renunciar el 12 de octubre de 1910, cuando yo termine mi período presidencial".

Semblanza de un militante

Poco se puede contar -que no se haya contado ya, y en detalle- de la vida de Simón Radowitzky, aquel joven herrero (había empezado como aprendiz, a los 10) que quiso vengar a sus hermanos asesinados el Primero de Mayo de 1909 por los cosacos y fusileros del coronel Falcón.

Comencemos por decir que ni documentos de identidad tenía. No sabían cómo juzgarlo por no poder confirmar su edad. El fiscal le daba 25 o 30, porque quería que lo condenaran a muerte. Pero llegó una partida de nacimiento, desde Ucrania, donde decía que se llamaba Szymon Radowicki, nacido en 1891. Siendo menor, sólo pudieron condenarlo a cadena perpetua. Pero además, el juez agregó que debía castigárselo por 20 días seguidos, cada año, con reclusión en soledad y dieta de pan y agua.

Dado que la Penitenciaría de la calle Las Heras fue considerada “insegura”, se lo envió al penal de Ushuaia. Allí fue sistemáticamente golpeado, torturado e incluso violado por guardiacárceles, quienes no pudieron evitar que se convirtiera en el líder valiente y puro del penal. Cualquier demanda o reclamo de los presos, allí estaba Radowitzky. Intentaron sobornarlo, comprarlo. Cualquier beneficio que le otorgaron, incluso sueldos por su trabajo de herrero, lo destinaba a los más necesitados.

Todas las gestiones ante el presidente Yrigoyen para conseguir el indulto fueron infructuosas, pero en el año ’30, al producirse el naufragio del paquebote Cervantes frente a Ushuaia, un periodista del diario Crítica que viajó hasta allí pudo hacerle un breve reportaje, que conmovió a la opinión pública del país. Fue entonces cuando Yrigoyen firmó el indulto, tras 21 años de cautiverio. Sin embargo, lo obligó a abandonar la Argentina.

Invitado por anarquistas uruguayos, Radowitzky se radicó en Montevideo. Pero su prédica y su presencia incomodaron al presidente Terra, que pidió que le aplicaran la Ley de Extranjeros Indeseables. Sus compañeros le solicitaron que no abandonara el país, para poder sostener la lucha. Entonces, le fue dictado un arresto domiciliario. Pero Radowitzky no tenía domicilio, de modo que fue a parar nuevamente a la cárcel, por varios meses.

Al estallar la guerra civil en España, se alistó en las Brigadas Internacionales. Combatió primero en el frente de Aragón y luego, por su deteriorada salud, pasó a desempeñar tareas en la retaguardia republicana, en Valencia. Tras la victoria franquista, marchó a México, trabajando en una delegación consular uruguaya (por gestión de un compañero) y también como obrero en una fábrica de juguetes. Murió el 4 de marzo de 1956, a los 65 años, de un ataque cardíaco.

Actualmente, algunas calles de la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense llevan el nombre de Ramón Falcón. Todavía no hay ninguna que se llame Radowitzky. No obstante, desde hace décadas, jóvenes libertarios tienen la costumbre de escribir con aerosol, sobre las oxidadas chapas y señales de la calle Ramón Falcón, el nombre de Simón Radowitzky, recordándonos que hubo un luchador solitario y solidario que honró el Primero de Mayo y que honró a sus mártires. Es el ejercicio social de la memoria.

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Un Bicentenario con pocas palabras…

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS)

“Definir qué entendemos por comunicación, equivale a decir en qué clase de sociedad queremos vivir”, sentencia Mario kaplun en la página 67 de su libro El comunicador Popular (1).

Kaplun acertadamente pareciera describir hace más de 20 años la realidad de este Bicentenario: “Así, en lugar de partir de las relaciones humanas, fueron la técnica, la ingeniería, la electrónica –y las poderosas empresas propietarias de los medios- los que impusieron la forma de concebir la comunicación (1)”.

Hoy hasta la Fundación Junior Achievement (2), el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), y Microsoft (3) aseguran estar preocupados por la educación.

Un bicentenario con pocas palabras…

El programa “Un alumno, una computadora” que recibió aplausos de “progresistas” e “intelectuales” asemeja repetir una lógica que Arturo Jauretche supo desvelar a su manera: “El gran desarrollo técnico del siglo XIX facilitó el error. Aprender la técnica y practicarla era civilizarse, culturizarse, considerando los términos como inseparables, lo que es incierto, como lo demostró Japón, que hizo suya la técnica de la civilización europea asimilándola a sus formas culturales. (También el Paraguay de los López lo intentó, y se lo “civilizó” a la fuerza para impedirlo) (4)

Quizás resulte anacrónico: pero para pensar se precisan palabras para comprender lo que nos pasa y no artefactos hiperconectados con información que nos ocultan quiénes somos.

El Cardenal Jorge Bergoglio (que muera en la cárcel si el poder judicial así lo dictamina por su comportamiento en la última dictadura cívico militar) expresa una verdad irrefutable que ni las investigaciones de Horacio Verbitsky pueden disimular: “Los chicos salen de la escuela y van a la esquina a comprar “merca”. (5)

“Nos preguntamos por qué si después del drama de Cromañon se movilizó la sociedad, lográndose cambios importantes en el control de lugares cerrados, se hace tan poco por los 210 pibes que se mueren mensualmente por el abuso de drogas en causas directas o indirectas”, subraya Eduardo Lovarro de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) (6).

Un bicentenario con pocas palabras…

Según la Asociación Civil Hay Otra Esperanza en los últimos cuatros años el consumo de drogas y alcohol aumentó un 500 % entre los jóvenes. Por cada 100 casos de violencia callejera; 75 involucran a pibes con adicciones (6).

Pero se ve que este otro crimen social y educativo para Don Verbitsky está en un segundo renglón. E insisto que Bergoglio (7) y/o quien fuere que perezcan en la cárcel si así lo determina la justicia terrenal.

Quizás – y disculpen mi atrevimiento- Verbitsky sea un profuso y profundo investigador que al narrar sobre quién fue Rodolfo Walsh al mismo tiempo lo niegue (8). En Carta a Rodolfo Walsh Osvaldo Bayer es categórico: “Vos, sin títulos, sin premios. Es que marcaste a fuego, sin proponértelo, al resto de los intelectuales argentinos (…) Con tu máquina de escribir te metiste en los intestinos del pueblo, en el dolor y la humillación de la pobrería, de los azuzados (…) Trascendías a todas las sectas de café y de cátedra. Estabas en la calle con los perros y los piojos, los jóvenes y los ilusos, eras el Agustín Tosco de las redacciones. Agustín Tosco ¿te acuerdas de ese muchachón de overol que hablaba de cosas como justicia e igualdad, dignidad y deber? Palabras que no figuran más: hoy todos nos empujamos por aparecer en tapa. Te tomaste en serio la palabra (9)”.

Vaciados, desocupados, narcotizados, escolarizados, atomizados, desesperanzados y digitalizados: así sobrevive la mayoría de los jóvenes del Bicentenario argentino. El resto –los que pueden- agraciados por la plutocracia son usuarios de los servicios del libremercado.

Un bicentenario con pocas palabras…

La Nación tituló el pasado 25 de abril: “Los bancos ya son cosas de chicos”. Tal artículo es terminante: “El Banco Central (BCRA) realiza el Programa de Alfabetización Económica y Financiera para chicos a través de dos canales: visitas a escuelas y un Stand en la Feria del Libro. Desde el BCRA explican que trabajan con distintos contenidos dirigidos a tres grupos erarios: los que recién aprendieron a leer, los que están terminando el primario, y quienes están por egresar del secundario. Para los últimos elaboran manuales con toda la información necesaria para su inminente bancarización”.

En definitiva: los jóvenes argentinos son el mejor referente de las nuevas subjetividades que configura la plutocracia imperante. Sujetos interconectados convertidos en objetos de una sociedad sin lazos que la defina como tal.

Ignacio Lewkowicz sostiene en Pensar sin Estado: “Llamaré lazo social a la ficción eficaz del discurso que hace que un conjunto de individuos constituya una sociedad. Y a la vez, a la ficción social que instituye los individuos como miembros de la sociedad (…) El ajuste (neoliberalismo) es también ajuste discursivo: se está retirando imperceptiblemente toda una serie de discursos que hacían lazo. Porque este ajuste discursivo, al retirar de circulación toda una serie de discursos y al instalar en el centro como hegemónico- y hasta como único- el discurso económico, nos presenta una realidad unidimensional, recortadamente económica. Así, la imposibilidad de percibir el ajuste discursivo es efecto del ajuste discursivo. Menos discurso, menos lazo: nuestros medio es la violencia (10)”.

Los asesinos de las palabras, los discursos, la ética, los vínculos humanos- en definitiva- se disfrazan de bien pensantes y mejor intencionados… Con sus nuevas tecnologías la equidad y la igualdad de oportunidades pronto llegarán a los jóvenes. Eso afirman.

La Directora del programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación Roxana Morduchowicz* asevera: “Los que tienen menos de 18 años nacieron en un mundo tecnológico que, si tomáramos separadamente cada medio de comunicación, muy pocos de ellos tienen que ver con nuestra infancia y adolescencia. Disponen de la pantalla de TV, el cine, el celular, la computadora, el ipod, el Mp3; es decir, viven y hacen todo en sus pantallas. Y eso los define (11)”.

Realmente muy lúcida la Master en Educación de la Facultad Latinoamericana de las Ciencias Sociales (FLACSO) y doctorada en ¿Comunicación? en París *. Los jóvenes de hoy se mueven destrezamente entre las nuevas tecnologías; pero el pensamiento crítico languidece y los lazos sociales implotaron en violencia generalizada.

La plutocracia se ocupa permanentemente de crear otros mecanismos para conservar sus ingentes beneficios. Un Bicentenario con pocas palabras…

¿Qué será de nuestros jóvenes si la conciencia cae bajo la hegemonía de la percepción alocada?

Hay que tomarse en serio la palabra como hizo Rodolfo Walsh. Y educar es liberarnos y no otra cosa.

Caminemos juntos aunque muchos quieran obstaculizar nuestro andar emancipador.

Notas:
1) Editorial Lumen Humanitas. 1996.
2) Junior Achievement lanzó el Plan “La educación del Bicentenario”. La Capital. 17/04/2010
3) Un plan para alfabetizar digitalmente a 7,5 millones. La Nación. 28/04/2010
4) Citado en La colonización pedagógica y otros ensayos. Antología. Arturo Jauretche. Centro Editor de América Latina. Diciembre 2008
5) Bergoglio: “Los chicos salen de la escuela y van a la esquina a comprar “merca”. La Capital. 14/04/2010
6) Siete chicos adictos al consumo de drogas mueren por día en el país. La Capital. 29/04/2010
7) Bergoglio habla del pasado que lo condena. Operación cónclave. Horacio Verbitsky. Página 12. 11/04/2010.
8) La pasión según Rodolfo Walsh. Entrevista con Horacio Verbitsky. Por Hugo Montero e Ignacio Portela. Sudestada. Nº 10. Marzo 2010.
9) Carta a Rodolfo Walsh. Publicada en Página 12 el uno de abril de 1995. Fuente: Agencia Rodolfo Walsh.
10) Paidós. Tercera reimpresión. 2008.
11) “El docente tiene el extraordinario papel de que los chicos aprendan a analizar lo que encuentran en Internet”. Rosario3.com. 19/04/2010

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Los que mandan sólo exigen un periodismo obediente

Eduardo Pérsico (especial para ARGENPRESS.info)

Falsa, disfrazada o cierta, nosotros vendemos credibilidad.
Natalio Botana, dueño del Diario Crítica, 1930.

Si el periodismo es serio, adusto, tilingo, rufianesco o simplemente canalla como es frecuente en la Argentina, eso no le interesa mayormente al Poder. Lo importante para los medios es cumplir con Obediencia Debida las decisiones del liberalismo económico, y si a eso los gremios llaman profesionalidad, periodismo independiente o como sea, a quienes Mandan no les incumbe. Ellos sólo indican los temas a tratar, de qué manera y la formalidad restante no les cuenta.

El principio de convencer o seducir es de manual en el juego informativo, pero en Argentina los escribas se engolan o crispan tanto que acaban manipulando el símbolo y no lo esencial del hecho a considerar. La parcialidad aliena a cualquier escriba y lo acerca al precipicio del panfleto increíble, - un deber de primer grado en el oficio- pero en la Argentina los empleados del multimedio Clarín y asociados despilfarran su decoro personal y el mínimo de objetividad contra una nueva ley de medios sancionada por las cámaras legislativas hace unos meses. Igual y pese a tanta chaplinesca demora judicial en convalidar lo sancionado, la ley tiene validez institucional y su aplicación es casi inminente, pero cierta perversión en la opinión y el debate; esencia del periodista; enrarece el clima algo que apunta a desmonopolizar y democratizar más nuestro hábito informativo. Esta innecesaria genuflexión ante el Poder olvida por la nueva ley de medios de paso liquida el lóbrego engendro de los militares todavía vigente, y tanta resistencia mecánica al gobierno de turno sería algo que podrían matizar en redacciones y estudios de televisión muchos periodistas. Al menos para ser más creíbles y cumplir un poco el objetivo final de todo monopolio dedicado a fabricar opinión: la credibilidad de la masa. No hay ninguna variable a esa razón de peso: ‘falsa, disfrazada o cierta nosotros vendemos credibilidad, pero si jamás entregamos una Verdad Cierta el negocio terminaría muy pronto’ completaría su pragmatismo el diestro Natalio Botana...

Cada editor bien puede criticar cuanto no entienda a su favor, algo no censurable, pero esa limitación no supone que el pensamiento del lector es un sistema de uso propio; eso tiene sus matices. Y ya resulta sospechoso que ningún medio, en ánimo de cuestionar, no la emprenda contra la tibia acción del gobierno en achicar la brecha gigantesca entre pobres y ricos, en no forzar mayor equidad en la repartición de la riqueza, la sanción penal para la fuga de capitales, el no pago del impuesto a las ganancias entre los magistrados del poder judicial por la intangibilidad del sueldo de los jueces, las inalcanzables jubilaciones de privilegio quienes nunca trabajaron, los legisladores que se ufanan de no asistir a una sesión de trabajo durante años, frenar las fabulosas evasiones impositivas en el negocio agroexportador, la prisión domiciliaria para los genocidas y demás tratos casi monárquicos. Esas más la lucha en serio contra la corrupción oficial serían muy válidas exigencias del periodismo, que ni se atreve a cuestionar la demora en identificar de una vez a los chicos adoptados o apropiados por la señora de Noble, - principal del multimedio Clarín- y concluir con una opereta jurídica.

Si ya mismo todo eso tan serio para la convivencia se ventilara en los diarios y pantallas de televisión, los hacedores de la opinión deberían abandonar esa idea en la cual el lector-sujeto es un ente incapaz de la menor abstracción intelectual. Solamente por esa valoración tan confusa difusa que los medios hacen de la sociología, la psicología de masas y la realidad; una más de sus temeridades sin sustancia. .

Por naturaleza cada ‘periodista independiente’ cumple un mandato del Poder, y ese no entender que el imaginario social y colectivo es algo que ellos desconocen, - por inasible y misterioso- los confunde. Deberían aceptar que ‘eso’ que anda por ahí existe y son personas, gente, población, ustedes elijan el nombre. Pero es tal el despiste que el diario La Nación de Buenos Aires dedicó en los últimos años cientos de artículos contrarios al gobierno actual, sin estimar que tanta falta de objetividad elevaría a su ‘enemigo’ en el favor popular. Un pequeño detalle muy sustantivo no tomado en cuenta por los escribas, que más tarde advirtieron los encuestadores del mismo diario. Ese efecto inverso devino de la inmodificable realidad, tan categórica con quienes inauguran teorías caseras demasiado originales. Se sabe que la intención de voto a favor del gobierno sube levemente, pero quizá dentro de poco golpeará en lo medular y resulte algo equiparable a otra aseveración ya caída en desgracia: la de creer que en la Argentina ningún gobierno soportaría diez tapas de los diarios ‘serios’ en contra de su gestión, sin capitular. Una premonición propia de una sobremesa con buen Merlot en algún barrio privado, muy demorada quizá porque ‘estos tipos que gobiernan ni leen los diarios’ o algo parecido. A no engañarse, el mundo ha cambiado y la situación de la Argentina también; hoy los principales negociadores internacionales con el país son Brasil y China y no USA ni Europa Occidental; pasaron sesenta años, el peronismo sigue existiendo y su último reunión general ocurrió en la CGT; y si de pronto reapareciera su líder máximo en el balcón a gritar ‘que se calle el del bombo’, se callarían más de uno.

Argentina sigue estando en el planeta y aunque ciertos borroneos la confunden, a esa realidad ni de lejos la puede cambiar el palabrerío de los medios peleados con el gobierno.

Eduardo Pérsico nació en Banfield y vive en Lanús, Buenos Aires, Argentina.

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El precio de la inestabilidad

Matías Cremonte (ACTA)

Casi veinte años después, la Corte volvió a expedirse acerca de la (in)estabilidad de los empleados de la administración pública cuya vinculación con el Estado se sustenta en un contrato temporal, eventual o transitorio, y por fuera de los mecanismos legales de ingreso a la planta. Es decir, los genéricamente denominados “contratados”.

Se trata de los casos “Ramos” y “Sánchez”, ambos con sentencia de fecha 6 de abril de 2010.

El último antecedente de la Corte data de la década del ’90, es decir, de la denominada corte menemista. Existía entonces gran expectativa por estos pronunciamientos, en tanto, en su nueva conformación, el tribunal se había expedido de manera progresista y garantista en materia de derechos sociales, revirtiendo gran parte de los precedentes que avalaron las políticas neoliberales y flexibilizadoras de esos años.

Las expectativas eran en alguna medida justificadas, ya que respecto del empleo público, en 2007 el fallo “Madorrán” de esta Corte se constituyó en un hito de la garantía de estabilidad, al considerarse como inconstitucional toda norma –legal o convencional- que por aplicación de la Ley de Contrato de Trabajo –aplicable en el sector privado- permita el despido sin causa -y pago de indemnización- en el Estado.

Con dicho precedente, los más optimistas esperaban que la Corte declare el derecho a la estabilidad de todos los trabajadores estatales, y la consiguiente posibilidad de reinstalación del “contratado” despedido. De hecho en la audiencia pública celebrada un año antes ante la Corte, desde ATE planteamos que ese debía ser el camino.

Pero las expectativas quedaron truncas, ya que si bien la Corte avanzó respecto de los antecedentes inmediatos en esta materia dictados por la corte menemista, se esperaba el reconocimiento de una mayor protección de los trabajadores “contratados”.

En efecto, la Corte sólo reconoció a los contratados el derecho al pago de una indemnización por despido, y circunscrito a algunos casos determinados.

Históricamente, vale la pena recordarlo, la postura de la Corte fue variando. En general, el denominador común a todas las épocas fue la premisa de que el sólo transcurso del tiempo no convierte a un trabajador contratado en un empleado de planta permanente. Más aún, en todos los casos se entendió que el Estado estaba habilitado para contratar trabajadores por fuera de los mecanismos normales, y hasta los años ´80 se les reconocía el derecho a una indemnización por despido, aplicando directamente el régimen del empleo privado.

En la década del ´90 la Corte toma un giro nefasto, y deja incluso de reconocer el derecho a la indemnización a los contratados despedidos. Se trata de los casos “Gil c/UTN” y “Leroux de Emede” mediante los que se perfeccionó la doctrina del “voluntario sometimiento”, que consiste en atribuir a los propios contratados la responsabilidad por firmar esos contratos, que excluyen la garantía de la estabilidad en el empleo, y prevén la posibilidad de rescisión sin derecho a indemnización alguna.

Esta doctrina fue la utilizada por los tribunales inferiores por largo tiempo, hasta hace pocos años, cuando algunos tribunales, tanto nacionales como de algunas provincias, comenzaron a ampliar la protección de estos trabajadores, reconociendo el derecho a la indemnización. En algunas honrosas excepciones, hasta se reconoció el derecho a la estabilidad, y se ordenó la reinstalación de los contratados despedidos.

Seguramente estas posiciones estaban inspiradas en las sentencias de la propia Corte que, aunque referidas a otros temas, aplicando la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales vigentes, ampliaron el marco de garantías y reconocimiento de derechos sociales de los trabajadores.

Pero llegó el día en que la Corte se pronunció, y enmudeció varias voces, que esperaban que el criterio garantista alcance a los trabajadores contratados, y reconozca su derecho a la estabilidad.

Pero, ¿Qué dijo la Corte? Dijo que si bien el Estado puede contratar a personal de manera temporaria o eventual, extremo que a su vez está autorizado por la legislación, eso debe constituir una excepción, y deben acreditarse las circunstancias especiales que así lo ameritan. Si por el contrario, el trabajador contratado despedido demuestra que la utilización de esa figura contractual en realidad había sido desvirtuada, y la verdadera relación existente es de empleo público, en tanto las tareas que realizaba eran propias de la planta permanente, este trabajador tiene derecho a una indemnización por despido.

Así, en una solución que consideramos desafortunada, se desconoce el derecho a la estabilidad del empleado público para estos trabajadores –garantizado por el art. 14 bis de la Constitución Nacional-, y sólo se reconoce su derecho a una indemnización por despido, como si fuera un trabajador privado... privado de estabilidad.

Visto de otra forma, se tolera que el Estado contrate de manera ilegal, y se le impone una pena ante el despido, consistente en una indemnización. Es por eso que decimos que se le puso un precio a la inestabilidad, lo que contradice justamente lo que la Constitución Nacional quiso desterrar del Estado al establecer la estabilidad del empleado público: evitar las cesantías masivas ante cada cambio de gobierno, y garantizar asimismo a la sociedad una administración eficaz.

Ahora bien, si se lo compara con pronunciamientos anteriores de la Corte referidos al tema, se avanzó un paso, en tanto se aplican los principios generales del derecho del trabajo, se desacraliza el principio de presunción de legitimidad de los actos administrativos, en tanto permite discutirlos y desvirtuarlos, y se reconoce que ante el daño generado por el despido, el Estado debe repararlo, pagando una indemnización. Ya no existe más la teoría de la aceptación por parte del trabajador de la inestabilidad y la renuncia al derecho a la reparación; ya no son indiscutibles los contratos sino revisables, y sobretodo, debe cotejárselos con la realidad, primando ésta por sobre aquellos.

Pero se retrocedieron dos pasos respecto de la interpretación y aplicación del denominado bloque de constitucionalidad, ya que la Corte entendió que un trabajador que no ingresó por los canales normales, esto es, procesos de selección y concursos, no puede adquirir estabilidad por el sólo transcurso del tiempo.

No coincidimos con ello, ni es lo que por derecho corresponde. La estabilidad del empleado público está garantizada por el art. 14 bis de la Constitución Nacional, y la Corte como su máximo intérprete debe mandar a cumplirla.

Si el Estado no llama a concursos, congela las vacantes, e igual contrata personal para cumplir sus funciones, es una anomalía generada por el propio Estado, que no puede luego volverse contra el trabajador. Debe resaltarse además que la Corte votó dividida. En el caso Ramos eso no es tan relevante, ya que ambos votos se pronuncian por el reconocimiento del pago de la indemnización reclamada por el trabajador.

Pero en el caso Sánchez, esa división es determinante, ya que la mayoría rechaza el reclamo del trabajador, y la minoría, en vano en lo concreto, opina que debe reconocerse el derecho reclamado.

En este voto minoritario, compuesto por Zaffaroni, Maqueda y Fayt, se plasman los criterios que hasta el momento se habían utilizado en esta nueva Corte, en tanto se aplican los principios garantistas que surgen de los tratados internacionales, además de ser más amplios en la interpretación de los hechos para reconocerle a Sánchez el derecho a la indemnización.

La mayoría en cambio rechaza el reclamo, pero excediéndose del planteo original, además deja sentado su criterio de que en ningún caso hubiera correspondido la reinstalación de los trabajadores contratados despedidos. En síntesis, hasta allí llegó, por ahora, el reconocimiento a los contratados de parte de la Corte Suprema.

Sigue siendo entonces tarea fundamental de las organizaciones sindicales agudizar la inteligencia y redoblar los esfuerzos en la lucha por el pase a planta permanente de los contratados, única forma de garantizar realmente la estabilidad del empleado público.

Matías Cremonte es Director del Departamento Jurídico de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA).

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