lunes, 24 de mayo de 2010

Noticias censuradas de América Latina (V): El conflicto del agua en Ecuador

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

Desde que un referéndum aprobó la nueva constitución política de Ecuador con el 64% de los votos, el 28 de septiembre de 2008, el Estado ecuatoriano reconoce los derechos de la naturaleza, incluido el derecho al agua y al riego en un país declarado “estado plurinacional”. Sin embargo, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) desde entonces viene promoviendo manifestaciones y bloqueos de caminos, para presionar porque se le asigne el control del agua en vastas áreas campesinas e indígenas, en un conflicto que ha sido explotado por los grandes medios para ahondar la brecha abierta entre el gobierno y la organización indígena.

Las críticas a la nueva ley de agua cuestionan la privatización parcial del recurso y los límites impuestos a la participación de la CONAIE en la gestión del agua, a la vez que alegan privilegios del acceso al agua para los usuarios industriales y falta de sanciones ante la contaminación del recurso. En una manifestación típica, “Estamos locos por el agua” gritaban miles de campesinos que marchaban a través de las calles céntricas de Cuenca, Ecuador, el 28 de septiembre de 2009, a un año de la promulgación de la Constitución, como parte de una movilización a escala nacional contra la nueva ley de agua, que afirman no es accesible para toda la población y se está contaminando. Las protestas continúan con frecuentes bloqueos de carreteras de montaña, que provocan cierto impacto, con abundancia de insultos y recriminaciones contra el presidente Rafael Correa, quien acusa al movimiento de estar instrumentalizado para desestabilizar a su gobierno.

Para el gobierno del presidente Rafael Correa el tema del agua fue zanjado por la nueva Constitución y sus leyes derivadas. El jefe del Estado rechaza la pretensión de la organización indígena de manejar el líquido y llama a respetar el estado de derecho y la Constitución en la administración del recurso. Desde Sigsig, provincia de Azuay, en su programa de radio y televisión de los sábados, el 15 de mayo de 2010, el Presidente explicó que la Autoridad del Agua debe radicar en el gobierno surgido del escrutinio popular y rechazó las medidas de presión de las organizaciones indígenas.

“El principal problema indígena es la pobreza producto de siglos de exclusión”, dijo el jefe del Estado, asegurando que “no ha habido gobierno en Ecuador que haya hecho más por disminuir la pobreza indígena”. Asimismo, cuestionó la legitimidad democrática de la CONAIE para manejar el agua, que declaró de la competencia exclusiva y legitima de los municipios.

“Por hacerle daño a un gobierno van a destruir el país”, dijo Correa, refiriéndose a los bloqueos viales y a otras acciones de presión. El mandatario aclaró que los representantes indígenas en la Asamblea del poder legislativo son sólo tres entre 124 diputados y, sumados a los de otras organizaciones políticas, siguen siendo absoluta minoría. Correa invitó a las comunidades indígenas a pedirle cuentas a los dirigentes de la CONAIE sobre unos 450 mil dólares que recibían anualmente del sistema de educación intercultural bilingüe y acerca de más de un millón 200 mil dólares que han venido recibiendo del pueblo ecuatoriano desde el 2000. "Lo que hay detrás del conflicto del agua es que les estamos quitando la “teta” a ciertos dirigentes indígenas", afirmó Correa.
Fuentes:
– “Ecuadorians Protest New Water Law”, Jennifer Moore, 30/9/2009 (http://upsidedownworld.org/main/content/view/2136/1)
– Prensa Latina, 15/5/2010 (http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=188641&Itemid=1)

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¿Navidad a mitad de año? Las falacias de la “bondad”

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Cuando llega diciembre, en todo el Occidente cristiano se respira un clima muy particular: la cercanía de la Navidad. Recordar eso a mediados de año puede resultar bizarro, incomprensible, absurdo quizá. Pero por supuesto tiene algún sentido: es una provocación para pensar lo que nunca pensamos, para intentar ser críticos con aquello que tenemos por dado, natural, indubitable. ¿Por qué sólo se habla del “amor” entre hermanos para la época navideña, cuando todos nos sentimos “buenos”? ¿Qué pasa durante todo el resto del año? ¿O es que habrá algo de engañoso en este gesto del “mes más lindo del año”? ¿Cómo es eso de sentirse “buenos” según la época: en vacaciones en la playa, o bailando en la discoteca –digamos en febrero, o en octubre– dejamos de ser “buenos”? ¿Y qué pasa con esa bondad cuando vamos a ver un partido de fútbol –en julio por ejemplo– y alentamos a los gritos a nuestro equipo? ¿No somos tan buenos, entonces, en semana santa? ¿Y para carnaval?.

En las relaciones entre los seres humanos, en cualquier lugar y en toda época histórica, la solidaridad y la armonía son, sin dudas, expresiones posibles; pero no siempre se manifiestan clara y abiertamente. Se dan a veces, sólo a veces. En infinidad de ocasiones brillan por su ausencia.

También son posibles –quizá sea lo más frecuente en nuestra experiencia occidental “civilizada”– sus contrarios: el individualismo, la mezquindad, la sordidez. ¿En navidad no se hace la guerra? ¿Quedan abolidas ahí, al menos por ese día, la explotación, el autoritarismo, el machismo, la estafa, el racismo y la intolerancia? En definitiva, somos una mezcla de todas esas cosas, de actitudes solidarias y altruistas –a veces – y de “sálvese quien pueda” –muchas veces–, con combinaciones porcentuales de lo más variadas. Eso es imposible de desconocer; si no, nos quedamos con la simplista idea de una pretendida bondad originaria, perdiendo de vista así la verdadera complejidad de nuestra realidad.

El mensaje de la tradición religiosa judeo-cristiana que viene dominando Occidente por espacio ya de dos milenios, a diferencia de otras religiones que se centran en lo cosmogónico, en la relación con el ámbito natural como las orientales, las americanas prehispánicas o las africanas, es una profunda apelación moral, un llamado al “bien” contra el “mal” –siendo, por cierto, muy imprecisos el uno y el otro, ligándose el campo del mal, de una manera bastante difusa, con lo sexual… “Bajos instintos”, por ejemplo. ¿Y por qué “bajos”?

La bondad a que se nos llama para la época navideña es “pura”. ¿Pero qué sería eso? ¿Puede haber bondad impura? Todo indicaría que la noción de “pureza” hay que entenderla en relación a falta de interés egoísta. Ahora bien: si eso es así, no se ve muy posible la pureza. Lo humano se define por esa mezcla siempre confusa, problemática, contradictoria, donde el egoísmo, la lucha por el poder y la agresividad hacen parte vital de nuestra condición, tanto como la solidaridad y el altruismo. O, al menos, hacen parte del sujeto histórico que las sociedades clasistas han venido construyendo en estos últimos 10.000 años de historia. Sin decir que eso sea una determinación genética fatal, se nos abre la pregunta de ver cómo cambiarlo. ¿Cómo iremos haciendo para transformar la noción de poder que nos moldea? ¿Cómo prescindir de todo esta carga individualista para el mes de diciembre? ¿Cómo sería posible lograr la bondad a través de una apelación moral? El problema fundamental se centra en quién podría garantizar esa actitud de desprendimiento, de cambio subjetivo, de renuncia a los valores hedonistas: ¿acaso Papá Noël? Seguramente no, porque él está muy ocupado en los centros comerciales supervisando que todos compren. ¿Jesús? ¿Y cómo harán lo que no creen en él?

Las grandes religiones monoteístas, y más aún la judeo-cristiana, enfatizan mucho sobre la noción de amor y bondad. Pero hay ahí un juego llamativo: se insiste demasiado con respecto a esa “amabilidad de nuestros corazones”. ¿Por qué tener que llamar a ser buenos en una época determinada? Si la tal bondad surgiera espontáneamente, siempre; si dispusiéramos de ella en cantidad ilimitadas, por supuesto no sería necesario una apelación tan grande como aquella a las que se nos invita/compele en Navidad. ¿Habrán sido “buenos” los clérigos y los conquistadores que arrasaron con las poblaciones amerindias en siglos anteriores en el continente americano para la época navideña? Quizá ese día no mataban indios ni robaban su oro. ¿Alcanzaba la cuota de “bondad” requerida? Y si no alcanzaba… ¿cuánto faltaba?

En esa época especialmente: ¡hay que ser buenos!, con valor de imperativo moral. Para carnaval, quizá no tanto… (Papá Noël no trabaja en esa época, por tanto tampoco puede supervisar), pero en diciembre: ¡por supuesto que sí! Para que no queden dudas de esa explosión de bondad que barre todo el mes, nos abrazamos, nos deseamos buenos augurios y hasta nos llenamos mutuamente de regalitos (que en buena medida de casos no nos sirven para mucho, porque compramos por compromiso alguna chuchería descartable, de los 9.99 de Made in Taiwan).

El detalle de esas compras, eso solo nomás, ya debería alertarnos sobre la falacia en juego: regalitos de compromiso, baratos, de esos que se quiebran pocos horas después de recibidos… ¿Dónde queda el amor incondicional por el otro? Entonces, ante esa primera muestra de mezquindad (a la que podríamos agregar un listado de varias páginas), surge inmediatamente la pregunta: ¿pero por qué no somos “buena gente” siempre? La pregunta pretende no ser nada ingenua, por supuesto. Seguramente sabemos (no sólo como saber intelectual sino que hablamos de otros aprendizajes: vivenciales, lo que aprendemos porque lo sentimos, lo experimentamos) que esto de la bondad, el altruismo y el amor desinteresado por todos, no es tan posible. De ahí ese gesto repetido casi maquinalmente, y hasta el hartazgo, que realizamos como rito para el mes de diciembre, y que nos reafirma como “buenos” para todos los meses restantes del año.

De lo que se trata, en todo caso, es de bregar por la justicia, por la equidad. Las religiones no van por ese lado, preocupadas más bien de lo espiritual que de lo terrenal. Menos preocupada aún, la moral cristiana, que tiene a la caridad como cable a tierra en el ámbito de lo social, como su única propuesta, finalmente, para vincularse con el sufrimiento material de la gente a la que asiste. Y sabemos que la caridad no tiene nada que ver con la justicia; la caridad no repara las injusticias sino que, a la larga, las termina justificando. La limosna al pordiosero lo reafirma como tal, y como “buena gente” a quien la concede. Pero no cambia nada.

Con el advenimiento de la ciencia occidental moderna y del espíritu capitalista en estos dos últimos siglos, la tradición cristiana se vio resentida. El centro universal de la modernidad dejó de ser dios, y el fetiche del dinero fue entronizándose como nueva deidad. Hoy, con el triunfo omnímodo del capitalismo salvaje y la desmedida, grotesca exaltación del “éxito” económico que se vive por toda la faz del planeta, el mensaje de amor y paz ocupa un lugar sólo marginal (igual que los hippies que lo preconizaban para los 60 del siglo pasado), aunque cada diciembre la llegada de la Navidad lo recuerde. En verdad, esa fiesta ha pasado a ser más que nada una brillante oportunidad comercial, y punto.

Este momento, a mitad del año, cuando estamos lejos de la parafernalia navideña y nadie anda pensando en alocadas compras nerviosas, es buen momento para reflexionar respecto a que el llamado a la bondad no alcanza para la construcción de un mundo un poquito menos patas arriba, menos asimétrico, más armónico. Si ese carpintero predicador de Galilea llamado Jesús que tuvo a maltraer al poderoso imperio romano, y posteriormente llevado a la categoría divina en el Concilio de Nicea en el año 325 por poderes bien terrenales, murió por nosotros –nadie se lo pidió, por cierto–, no debemos olvidar que muchos, muchísimos más también siguen muriendo anónimamente de las maneras más injustas (de hambre, en guerras, víctimas de la discriminación, con diarrea por falta de agua potable) sin el más mínimo reconocimiento. ¿No sería justo también celebrarle una Navidad a cada uno de ellos?

Antes que la grotesca risa de Santa Klaus nos invada nuevamente y que la invitación compulsiva al bochornoso hiperconsumo de las fiestas navideñas sature todos los espacios imaginables, puede valer la pena pensar –tenemos varios meses para ello– por qué repetir una vez más la historia. Porque buscar la bondad no tiene mucho que ver con la justicia.

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Honduras: Entrevista con “La Madrina” de los presos políticos en Honduras

Dick Emanuelsson - Mirian Huezo Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

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Cuatro presos políticos hondureños se encuentran detrás las rejas hace diez meses, acusados por un sistema judicial cuestionado en el mundo entero. Los presos son sindicados por haber realizado lo que el Poder Judicial dice ser “acciones terroristas”. El Frente Nacional de Resistencia Popular ha adoptados los presos y ha puesto los Abogados de la Resistencia para defenderlos en los juicios políticos que vienen.

Lo cuenta Bertha Ruth Amaya, vocera de CPPPR, el Colectivo de los Presos Políticos de la Plaza de la Resistencia, antiguamente Plaza la Merced al lado el Congreso Nacional en el corazón de Tegucigalpa.

A su lado hay una febril actividad de recolección de firmas para la “Declaración Soberana” en el trabajo por la Constituyente. Veinte metros más allá se encuentra la carpa de los jueces en huelga de hambre contra los despedidos de estos juristas que se negaron de avalar el golpe de estado militar y que además exigen que el Poder Judicial sea un poder literalmente independiente y no un apéndice del Poder fáctico en Honduras.

De familias muy pobres

En Honduras han sido detenidas más de 5.000 personas desde el 28 de junio 2009, el día en cuando se derrocó el presidente Zelaya y la democracia hondureña. Casi todos de ellos fueron puestos en libertad pero centenares de ellos tienen que ir todos los viernes a la posta policial a presentarse. Y así muy pocos patronos emplea una persona que necesita trabajo o la persona que tiene trabajo fácilmente pierde su puesto por el hecho de ir a la policía a firmar. Pero quedan muchos cuyos casos no han sido resueltos y corren el peligro de ser enjuiciados y sentenciados solo por el hecho de haber participado en las acciones pacificas de la Resistencia en su lucha para tumbar el régimen usurpador, parido por el golpe de estado militar.

En la cárcel de Támara se encuentran hace diez meses cuatro presos políticos; Marcos Alejandro Gutiérrez, Delmer Joel Martínez, German David Ávila y Humberto Castillo.

– Los hemos adoptado como nuestros hijos y luchamos por ellos y estamos tratando de sacarlos pero la Corte Suprema de Justicia no da oportunidad de hacerlo, dice Bertha Ruth.

Vienen de familias muy pobres por lo cual el pasaje de 60 lempiras (tres dólares) ida y vuelta es un gran costo por una familia pobre.

“El Bombero” con medio brazo
Pero no solamente es complicado de punto de vista económico. Cuenta la representante de los presos políticos que las acusaciones contra Humberto Castillo son absurdas:

– Es una persona acusada de poner bombas durante el golpe de estado y los toques de queda, que ha

suministrado y llevado AK-47 y de haber ejercido terrorismo. Pero la pregunta que yo le hago es; ¿Cómo es posible que una persona que tiene un brazo cortado en la altura del codo pueda manejar una AK-47? ¿Puede una persona en esas condiciones físicas hacer bombas, maniobrarlas, ponerlas y tirarlas? Esa es la pregunta que yo le hago al mundo.

¡Que visiten los presos en la cárcel!
Bertha Ruth va todos los sábados a la cárcel en Támara que queda en las afueras de la capital hondureña y recomienda a los lectores y miradores del Video, de visitarlos. Así no se sienten abandonados y olvidados. Comenta que Andrés Pavón de CODEH y Bertha Oliva de COFADEH son los únicos dirigentes de los organismos de derechos humanos en Honduras que les han dado una mano a los presos más el diputado Marvin Ponce de la Unificación Democrática (UD). Una visita es por eso un gran respaldo moral a estos presos que viven bajo unas condiciones miserables.

Y se les salen las lágrimas de la “Madrina” de los presos políticos en Honduras cuando le preguntamos sobre la situación en la cárcel:

– No es un ambiente agradable, dice diplomáticamente. El hecho de ser detenido injustamente hace que la cárcel es sumamente dura. Incluso, para entrar hay que someterse a registro y muchas cosas que hay que aceptar calladamente, dice con los ojos lleno de sentimiento por cuatro jóvenes que no se doblegaron ante el poder militar superior y fueron consecuentes en su posición de no aceptar el derrocamiento de la frágil democracia que existía hasta el 28 de junio 2009.

¿La Corte Suprema ya los ha sentenciado?
¿Y la perspectiva para que los cuatro salgan libres?

– Estamos preocupados por que no vemos una apertura, no vemos posibilidades de poderlos sacar por que nos han dicho que el presidente de la Corte Suprema de Justicia ha dado la orden de no dejarlos salir sino que los hundan.

Por eso, subraya, es fundamental que los compañeros de la Resistencia o cualquier persona con el corazón en la mano den su apoyo moral y económico a los presos políticos de Honduras.

Necesidades de papel higiénico, detergente o ropa
Las necesidades son principalmente económicas por que los guardianes no dejan a entrar casi nada de comida a los reclusos a menos papel higiénico, jabón, detergente o ropa. Por eso, en la Plaza de la Resistencia pueden dar un aporte económico aunque sea simbólico en la cajita que posee el Colectivo de los Presos Políticos de la Plaza de la Resistencia, será bienvenida.

– Con comida hay problemas por que en esos lugares entra toda clase de gente. Llevar un pollo entero es problema por que lo abren a ver si lleva droga. Preferimos llevarles dinerito para que ellos ahí adentro puedan comprar sus taquitos enchiladas u otra comidita.

Es el mensaje que da Berta Ruth Amaya que también convoca el pueblo hondureño de asistir las audiencias de los juicios cuando éstas comiencen.

Video de la entrevista (12 min.): http://www.vimeo.com/11916740

Foto: Honduras, presos políticos - Bertha Ruth Amaya, vocera de CPPPR, el Colectivo de los Presos Políticos de la Plaza de la Resistencia. / Autora: Mirian Huezo Emanuelsson.

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Piñera: Represión, seducción y fasto

Álvaro Cuadra (especial para ARGENPRESS.info)

Todo discurso presidencial queda acotado en dos dimensiones, el texto del mensaje y el contexto en el que se profiere. El primer discurso del Presidente, señor Sebastián Piñera, no escapa de esta dualidad. Hagamos notar que, desde una perspectiva comunicacional, el discurso del primer mandatario se enmarca como un espectáculo videopolítico de primera magnitud, con toda la carga simbólica y ritual de la dramaturgia gubernamental en que se confunden los miembros de la clase política con altos funcionarios del Estado, autoridades eclesiásticas y militares.

Digamos de entrada que se trata de un discurso político - mediático relevante, tanto para la alianza gobernante como para los opositores al actual gobierno de derechas. El mensaje presidencial despliega argumentos y objetivos que obligan a adherentes y detractores a tomar posición respecto de esta verdadera “hoja de ruta”. El texto mismo no ofrece muchas novedades, por lo menos, para quienes han estado atentos a las promesas realizadas durante la última campaña electoral. En efecto, la mayoría de los tópicos abordados por el señor Presidente ya habían sido formulados en calidad de promesas de candidato.

La diferencia, obviamente, es que ahora tales temas y objetivos orientarán el quehacer legislativo y las políticas públicas del Estado chileno. Esta diferencia, nada sutil, exhorta a la oposición no sólo a plantearse los asuntos propuestos sino a ocuparse de ellos en cuanto cuerpo legal en plazos relativamente breves. En pocas palabras, las propuestas del Ejecutivo se transforman en los hechos en un impulso que le otorga la iniciativa política frente a una oposición desarticulada, ayuna de ideas nuevas y carente de liderazgos convincentes.

Desde un punto de vista más amplio, habría que el texto presidencial se mantuvo en un tono más bien conciliador, cuestión nada de extraña si consideramos el contexto en que se inaugura la actual administración. El Presidente de la derecha ha optado por un discurso de centro-derecha, manteniendo un difícil equilibrio entre los sectores más radicales de su propia alianza y aquellos de la oposición. En rigor, la mayoría de las medidas propuestas muy bien podrían haber sido incluidas en el discurso concertacionista. No obstante, no se trata del quinto gobierno de la Concertación, sino del primer gobierno legal de la derecha tras medio siglo.

Al revisar el conjunto de medidas propuestas por el actual gobierno, todas ellas apuntan a una modernización del sistema político y económico chilenos. Se trata, por cierto, de una modernización enmarcada en el neoliberalismo, en que los términos eficacia y eficiencia anteceden a cualquier consideración frente a temas como la extrema pobreza o el mundo laboral. Una modernización que, reclamando una mirada de futuro opaca el pasado histórico reciente, de este modo silencia una serie de temas políticos que marcaron los últimos años en Chile, tales como juicios por Derechos Humanos, las luchas de las minorías étnicas, las polémicas medioambientales, para no mencionar cualquier atisbo de una reforma profunda de la actual Constitución.

La modernización del país a la cual aspira el sector empresarial es aquella en que se supere toda conflictividad social mediante la promesa redentora de terminar con la pobreza bicentenaria de nuestra sociedad. Así, toda referencia a una clase social se diluye en la idea fuerza de la nación, o mejor aún, de la unidad nacional. La modernización que se busca es, finalmente, la inclusión de todos los compatriotas en una sociedad de consumo. Los gobiernos concertacionistas, como el dios Jano, mostraron durante décadas una doble faz, por un lado miraban al pasado que los legitimó en el gobierno, por otro coquetearon – descaradamente, habría que agregar - con la promesa neoliberal de enriquecimiento personal y corporativo.

Esta ambigüedad moral y política que fue inherente a todos los gobiernos concertacionistas terminó por descomponer al conglomerado en sus fundamentos, generando el descalabro al que hoy asistimos. El actual gobierno de derecha presidido por el señor Sebastián Piñera, está exento de tal ambigüedad, sabe muy bien para quien gobierna y con quien gobierna. De este modo, anuncia un fortalecimiento y ampliación de los cuerpos policiales y, al mismo tiempo, nos promete una reconstrucción del país y una modernización del sistema electoral, yuxtaponiendo sin ambages la represión, la seducción y el fasto político - mediático.

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México: Los maestros siguen siendo un potencial revolucionario porque están en contacto con la comunidad, pero su ideología…

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. “La Comisión Nacional de Educación informa a esta Asamblea Nacional Representativa los avances en los trabajos en la organización del IV Congreso Nacional de Educación Alternativa convocado para los días 28, 29 y 30 de mayo del 2010 en la sede nacional de la CNTE y de la sección 9.” Esta convocatoria –puede verse- es una muestra más de la preocupación y el interés demostrado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a través de los años por analizar y proponer soluciones a la educación nacional. Demuestra una vez más que su preocupación no es solamente luchar por mejoras salariales y prestaciones para el magisterio. La CNTE, desde que se fundó en diciembre de 1979 ha venido luchando por intereses propios, pero también por los de los trabajadores del país y por la educación nacional. Mientras la SNTE lucha por independencia y democracia sindical, el SNTE –la dirigencia del sindicato magisterial charro- está al servicio del gobierno en turno.

2. El problema es que a pesar de las magníficas propuestas de transformaciones educativas que salen de estas reuniones de la CNTE, la fuerza y el poder lo tienen el gobierno y los líderes del SNTE. Con esto se demuestra que el problema no es educativo, pedagógico o cultural, sino un problema de fuerza, en quién controla el poder y lo manipula a su favor. Quien piense que el problema es académico, de que haya buenos maestros y buenos alumnos, es un iluso. El problema educativo es un problema de estructura capitalista, de pirámides de mando, de proyectos educativos que responden a necesidades productivas y de dominación. Por tanto la solución de la educación mexicana tiene que ser global, estructural, de modelo económico y proyecto político. Los maestros (hoy de la CNTE) nada importante podrán hacer para cambiar la educación sino cambian todo, sino participan en una profunda revolución, de raíz, en todos los campos.

3. Hace 50 años, desde abril de 1960, hice contacto con el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) que entonces dirigían Othón Salazar, Sosa, García, Ontiveros y, desde entonces, el magisterio nacional fue –junto a los obreros y campesinos- el sector fundamental donde realicé trabajo político. Si bien los marxistas ortodoxos, desde entonces nos convencían que sólo la clase obrera industrial era la verdaderamente revolucionaria y los campesinos sus aliados, consideré siempre que no había sector más extendido en el país y con mayor contacto con los trabajadores que el magisterio rural y urbano. Sabía que el magisterio –dominado política e ideológicamente por gobierno y empresarios- sólo cumplía como “correa de transmisión de la ideología de la clase dominante”, pero era un campo donde podíamos desarrollar las ideas de un sindicalismo democrático e independiente.

4. Los maestros, sobre todo los rurales, fueron muy luchadores desde 1920 hasta 1970 porque todavía la educación estaba muy ligada al campo y México –a pesar que después de la Segunda Guerra comenzó a planear el abandono del campo para hacerse urbano, en los hechos fue hasta que concluye el llamado Plan de once años (1970) cuando se inician abiertamente las políticas “modernizadoras”. Se construyen decenas de miles de kilómetros de carreteras, las ciudades crecen aceleradamente en habitantes, los programas se orientan hacia lo urbano y los profesores comienzan a viajar a las ciudades abandonando el campo. Obviamente la ideología de la educación, de los profesores, los estudiantes y las comunidades comenzaron a cambiar aceleradamente hacia la “modernidad” capitalista. Aquellos profesores cientos de miles de maestros con potencial revolucionario comenzaron a pensar distinto.

5. Después de las grandes batallas del MRM en el DF, asumieron la secretaría general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación varios dirigentes débiles y a partir de 1972 –mediante un golpe de Estado con el apoyo del gobierno nacional- se hizo cargo del SNTE Jongitud Barrios quien impuso un despotismo abierto en el sindicato. Los profesores del país -así como los internados de normales rurales productoras de maestros jóvenes, críticos y luchadores que se cerraron con la acusación de que se formaban “profesores comunistas”- comenzaron a ser maniatados con miles de informes. Jongitud cubrió una larga etapa de 17 años como dictador del SNTE (presidencias de Echeverría, López Portillo y De la Madrid) y sólo pudo caer por el poderoso movimiento magisterial de 1989 cuando el funesto presidente Salinas determinó imponer a otra dirigente corrupta: Elba Ester Gordillo.

6. Me escribe mi amigo tabasqueño profesor Alberto Barrera desesperado porque los profesores viven enajenados al gobierno y a la religión y no quieren luchar por sus derechos. ¡Imagínense Tabasco!, el estado con una gran historia revolucionaria en los años 20 y 30, que en los últimos años ha participado políticamente en la disputa PRI-PRD o Madrazo-López Obrador. ¿Cómo que Tabasco, “el Laboratorio de la Revolución” donde Tomás Garrido, Carlos A. Madrazo, Pedrero, López Obrador han confrontado socialmente, vive un atraso político? Tabasco debería estar al nivel de conciencia política de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, muy por encima del estado conservador de Yucatán y de los “nuevos” estados de Campeche y Quintana Roo. Más aún, en 2006 el candidato presidencial Madrazo separó a un gran sector magisterial del dominio de Esther Gordillo. ¿Fue sólo acaso un oportunismo magisterial?

7. Amigo Alberto, el problema no son los maestros de Tabasco, Yucatán o de la ciudad de México. Ni tampoco Gordillo, Salinas o Calderón; el asunto es como quebrar toda la estructura de poder junto a un pueblo mexicano sumido en la pobreza económica, el desempleo, la opresión y el atraso político. Atraso no quiere decir carencia de escolaridad sino el no poder distinguir o discernir entre una ideología y otra, entre una propuesta y otra. ¿Como carajos explicar que los mismos profesores –con veinte años de escolaridad- repitan como tontos lo que les dice Televisa o TV Azteca, se dediquen a hablar de la virgen María y de fútbol y no sepan que las educación y el sindicalismo deben estar al servicio del pueblo? ¿Cómo explicar las derrotas a los electricistas, a AMLO, a la APPO, los asesinatos miles de luchadores sociales y los gobiernos sátrapas de Salinas, Zedillo, Fox y Calderón? La CNTE hace grandes esfuerzos pero parece estancada porque la ideología magisterial es cada vez más conservadora.

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Argentina: 200 años… ¿y dónde está la Libertad?

Gustavo Robles (especial para ARGENPRESS.info)

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“Por su forma, aunque no por su contenido, la lucha del proletariado contra la burguesía es primeramente una lucha nacional. Es natural que el proletariado de cada país deba acabar en primer lugar con su propia burguesía”
(Marx-Engels, “Burgueses y Proletarios”, Manifiesto Comunista)

Mucho tiempo ha pasado desde que Marx y Engels escribieron la frase que encabeza esta nota. Mucho ha cambiado el mundo desde entonces. En nuestro país, la burguesía “nacional” ya no es tal, es una burguesía “transnacionalizada”. Y, en todo caso, el componente “nacional” es una mueca, un socio menor, una “cortesana” de la burguesía imperialista internacional. No hay en ella un proyecto “liberador” desde la perspectiva “nacional”. Sin embargo, la lucha de nuestra clase obrera para liberarse de sus cadenas sí tiene un aspecto “nacional”, lo cual implica que la única forma de ser “nacionalista” en nuestro país es ser “clasista”. Es decir, la liberación nacional está indefectiblemente asociada a la acción de la clase trabajadora. No hay otra posibilidad de liberación de nuestro país.

En estos días, sin embargo, las clases dominantes hacen gala del festejo de los doscientos años de la liberación de nuestra sociedad como país, estado y nación, aunque sea muy difícil hablar de real liberación en esos términos. Los que nos condenan al saqueo expoliador de las potencias extranjeras se han adueñado del festejo por el “Bicentenario de la Patria”.

Habría que preguntarse, aunque resulte antipático –sobre todo en esta fecha- si existe realmente una “nación argentina”, y ni qué hablar un “país” soberano y libre. Bueno, la respuesta a esto último es más que obvia: un país que depende de la inversión y el financiamiento extranjero –según lo reconocen tanto el gobierno “nacional y popular” como la oposición más de derecha, todos representantes de diferentes sectores de las clases dominantes, es decir, de las burguesías explotadoras- difícilmente pueda ser libre y soberano.

¿Qué festejan, entonces, estos entregadores de las riquezas nacionales, tanto las naturales como las producidas por el sudor de los trabajadores de nuestro país?

Pues festejan la continuidad de una historia intrínsicamente ligada a la intervención extranjera.

Basta ahondar un poco en nuestra historia germinal, donde el 25 de mayo es una consecuencia de la invasión napoleónica a la metrópolí española, del control francés de la mayor parte de Europa, y de la independencia de EEUU, ambos mercados cerrados a los productos ingleses en pleno auge de la revolución industrial sajona. La intervención inglesa en nuestra “liberación” debería hacernos pensar en la realidad concreta de esa categoría adquirida a partir de 1810. Esa intervención festejada y abonada por las clases dominantes “nacionales”, que no cejó hasta que le dejó paso a otra aún más poderosa, surgida a partir de 1945 en el mundo, como lo es el imperialismo yanqui. En mayor o menor medida, con más o menos resistencia, siempre nuestro país terminó claudicando ante los dólares de las grandes empresas yanquis. Lo que se hizo aún más concreto y palpable a partir del 24 de marzo del ’76, y no fue modificado por ninguno de los gobiernos que sucedieron a la dictadura genocida. El menemato de los ‘90 estructuró la sociedad que hoy sufrimos, y el gobierno actual, a pesar de su retórica confrontativa, siguió perfeccionando la maquinaria del saqueo de nuestras riquezas, hoy en su apogeo, como nunca antes en nuestra historia.

La política petrolera y minera del actual gobierno son la representación máxima de esa línea de expoliación a nuestro pueblo. El reconocimiento criminal de una Deuda ilegal, ilegítima y fraudulenta por parte del kirchnerismo y su “oposición” no hace más que confirmar lo expresado en estas líneas.

Duele tanta mentira.
Duele tanta hipocresía
Duele tanto cinismo

Pero duele más aún, ver que no existe una real oposición de los que realmente podemos oponernos a tanta entrega. Como decíamos más arriba, la única posibilidad real de liberación “nacional” puede devenir de la clase trabajadora. Pero no existe una dirección de la clase, y las autoproclamadas “direcciones” clasistas no acertamos a generar lo que debemos generar.

Duele ver entonces como ni siquiera para esta fecha, que podría ser un punto de partida para golpear las puertas de la consciencia de nuestro pueblo, podemos ponernos de acuerdo para hacer un contrafestejo para este Bicentenario acaparado por los que entregan y no paran de entregar nuestras riquezas.

Mucho es lo que hay que construir, y ni siquiera hemos empezado. Y mientras seguimos con las mezquindades entre nosotros, para ver quién “la tiene más larga” en los términos de la ideología del proletariado, las masas no nos entienden y menos nos escuchan.

En vez de perder el tiempo en tratar de descalificarnos entre nosotros, deberíamos intentar ponernos de acuerdo para construir una herramienta de masas que nos permita como pueblo encarar imprescindibles cambios en la estructura social que permitan liberarnos en serio como país.

Algunas ideas se pueden aportar, humildemente, al respecto

Por la Dignidad Nacional
Para pararnos dignamente como Nación ante el resto de los pueblos del mundo, tenemos que tener como principio la eliminación de la injerencia externa en la vida de nuestro país.

Para ello es imprescindible la recuperación de nuestros recursos naturales y estratégicos, hoy en manos privadas y foráneas.

De la misma manera, simultáneamente, terminar con la agresión al medio ambiente que pone en riesgo la salud y la vida del pueblo entero, y empeña nuestro futuro y el de nuestros hijos y nietos.

La reestatización de las empresas privatizadas y concesionadas, para que sean manejadas por trabajadores y usuarios comunes, debe ser un objetivo irrenunciable para tal fin.

En ese marco, debe priorizarse la relación con los pueblos de Suramérica, principalmente con los que hoy desarrollan procesos antiimperialistas y revolucionarios, como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

Por la Soberanía Popular
Sólo basados en los puntos anteriores podremos aspirar a terminar con la pobreza y los privilegios que la provocan.

Para ello hay que encarar políticas agresivas de distribución real y equitativa de las riquezas que producen los trabajadores, desde la perspectiva de las mayorías (y no como hasta ahora, que son las minorías poderosas quienes tienen a cargo esa tarea, generando la triste realidad que nos toca vivir)

Es imprescindible socializar el manejo de las bases de la economía. Sólo así tendrá sentido una reforma política, donde efectivamente gobiernen las mayorías, con revocabilidad de mandatos, sin inmunidad que provoca impunidad; donde los funcionarios y legisladores a nivel nacional, provincial y municipal no ganen más que el promedio de un obrero industrial.

Es imposible pensar en un país justo con la actual estructura demográfica, por lo cual es imprescindible fomentar una redistribución de la población y una reforma agraria basada en la colectivización, terminando con el anacronismo del latifundio.

El respeto a los derechos de los Pueblo Originarios es una asignatura pendiente que debemos solucionar, constituyendo una reparación histórica que debe encararse de manera inmediata.
Estos cambios profundos solo serán posibles si terminamos con la vieja y vetusta estructura política que nos gobierna, donde los partidos políticos tradicionales se constituyen en representantes de las diferentes facciones del poder económico. Debemos bregar por una sociedad distinta, donde sean los trabajadores y las mayorías populares los que tomen las riendas de la política, para así poder lograr la justicia y la felicidad que nuestro pueblo merece.

Sólo así tendrá sentido festejar nuestra verdadera “Liberación e Independencia”.

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Hay que desobedecer…

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

Los galpones del Bicentenario son la pedagogía de la obediencia.

Colonizados en 1492; digitalizados en el 2010.

“La esencia no cambia”, sentenció Darío Balvidares (1).

Antes de ampliar el texto conviene reconocer que los autores del mismo (parece incoherente) escriben desde mi. Arturo Jauretche viene bien: “Diré ahora que incurro en transcripciones a menudo extensas… Lo hago por humildad y porque me parece que si otro lo ha dicho mejor que yo, mejor es reproducirlo que parasitarlo (2)”.

Este texto –insisto- es más aprendizaje (para mí) que vocación pretendiendo enseñanza (para otros). Si lo leen, satisfecho; si no igual.

En 1492 Cristóbal Colón arribó a Centroamérica. Y en 1492 Antonio de Nebrija (nacido en Lebrija, provincia de Sevilla, graduado en la Universidad de Salamanca en Retórica y Gramática) le dedicó a la Reina Isabel I de Castilla (Isabel La Católica) su libro “Gramática de la Lengua Castellana”.

Al ver la obra que Nebrija le presentaba ante sus manos la Reina le preguntó: “¿Por qué querría yo un trabajo como éste, si ya conozco la lengua”

Nebrija fue contundente en su respuesta: “Su alteza, la lengua es el instrumento del Imperio (3)”.

En el prólogo de Gramática de la Lengua Castellana Nebrija subraya: …”siempre la lengua fue compañera del Imperio (3)”.

Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina señala: “La Reina Isabel se hizo madrina de la Santa Inquisición. La hazaña del descubrimiento de América no podía explicarse sin la tradición militar de guerra de cruzadas que imperaba en la Castilla medieval, y la Iglesia no se hizo rogar para dar carácter sagrado a la conquista de las tierras incógnitas del otro lado del mar. El Papa Alejandro VI, que era valenciano, convirtió a la Reina Isabel en dueña y señora del Nuevo Mundo. La expansión del reino de Castilla ampliaba el reino de Dios sobre la tierra (4)”.

Ricardo Horvath en Revolución y periodismo es concreto y claro: “El poder (en ese entonces) estaba en la Iglesia y sus escribientes (…) La conquista se hizo con la cruz, la espada y la imprenta (5)”.

Tomás Eloy Martínez es terminante: “Cuando el poder advirtió, ya en el siglo XIII, el extraño privilegio que la escritura tenía de hacer y deshacer la memoria, decidió usarla en su beneficio. En los sermones medievales, por ejemplo, se insistía en citar la autoridad de lo escripto para acentuar la fe de un público iletrado que asignaba valor mágico a los signos de los libros. Era entonces frecuente y hasta digno de alabanza falsificar documentos para afianzar la fe (5)”.

Es verdad: la lengua al servicio del Imperio. Enunciar para dominar. Que los oprimidos reproduzcan el discurso del opresor.

Darío Balvidares escribió en su artículo Bicentenario y educación: ¿Por qué?: “Mire, existe un documento, uno primigenio, que fundó desde el discurso, el ademán que diera origen al fundamento pedagógico latinoamericano: el Requerimiento de Obediencia. Acá tengo un libro donde el escritor Eduardo Galeano dice que: “en vísperas del asalto a cada aldea, el Requerimiento de Obediencia explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a san Pedro y que san Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la Reina de Castilla de toda esa tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos. Este Requerimiento se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia de un notario y ningún indio”. Eso dice Galeano en el libro Espejos (1).

Requerimiento de obediencia y gramática imperial: he aquí la esencia que no cambia. “Colonizar el país… con sus propios habitantes”, afirmó Simón Rodríguez (6).

Balvidares es concluyente: “Colón enunció desde la “naturalidad” del discurso imperial, el que genera Otros a los que hay que “educar” en los valores establecidos por el dogma hegemónico (…) El poderoso había decidido qué tenían que aprender porque, de lo contrario, serían “amonestados” (pagando tributo), incluso expulsados (pagando con la muerte) (1)”.

En este Bicentenario –en efecto- no debemos olvidar ese acto que da origen ético y político a la pedagogía latinoamericana.

Simón Rodríguez detalló en su “Diario”: “Desembarque en Jamaica en busca de refugio y un poco de tranquilidad. No lo conseguí… (…) Creí que era el momento de volver a actuar. Convoqué a los jefes de las distintas tribus, a los nativos y a los negros cimarrones de las islas vecinas. No me fue bien. En vano traté de explicarles los principios de mi República Imaginaria, las nociones de Libertad, Igualdad y Fraternidad para todos los hombres. Igual que en la América Española, también aquí se imponen las mezquinas ideas de la propiedad, del poder material, de la riqueza y la fuerza de las armas. Tal vez se necesite más tiempo para que el esclavo deje de serlo, para que aspire a ser libre, no para ocupar el lugar de su amo, sino para compartir, de manera fraternal, el bien común (6)”.

En este Bicentenario las escuelas parecieran reproducir mayormente el Requerimiento de Obediencia fundado en 1492. La plutocracia de hoy ha encontrado mecanismos más sutiles para que la “esencia” no cambie. Pibes tecnologizados y fagocitados por el consumo. “Si no obedeces te quedas sin tu Asignación Universal” El reino de Cristina “La Necrófila” tiene sus escribientes para “colonizar el país…con sus propios habitantes”.

Tal vez Paulo Freire acierte: “Hacer la historia es estar presente en ella, y no simplemente estar representado en ella. Pobre del pueblo que acepta pasivamente, sin la menor señal de inquietud, la noticia de que, en defensa de sus intereses, “queda decretado que los martes se empieza a decir buenas noches desde las dos de la tarde”. Será un pueblo puramente representado, ya no presente en la historia (7)”.

En definitiva, en este Bicentenario digitalizado debemos desobedecer lo que nos requieran. Menos representantes y más protagonismo popular. ¡Al infierno con los galpones y que nazca el hombre nuevo!

El hombre nuevo debe ser la libertad hecha pedagogía.

Notas:
1) Bicentenario y educación: ¿Por qué? Darío Balvidares (¿solamente?)
2) Citado en Esos malditos tangos. Ricardo Horvath. Editorial Biblos. Diciembre 2006.
3) “La lengua es compañera del Imperio”. Laura Capella. Uno de junio de 2009.
4) Editorial Catálogos. Diciembre 2001.
5) Revolución y periodismo. Ricardo Horvath. Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Mayo 2003.
6) El maestro de Bolívar. Simón Rodríguez, el utopista. Pedro Orgambide. Editorial Sudamericana. Mayo 2002.
7) La importancia de leer y el proceso de liberación. Paulo Freire. Siglo XXI. Junio 2003.

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Feliz Día de la Patria

José Rigane (ACTA)

Es común y normal el saludo en estas fechas en las que se recuerda la gesta de los revolucionarios de Mayo de 1810. En la calle, en el barrio, en el trabajo y en tanto otros lugares, donde habita el pueblo, es un saludo sincero, sentido, de esperanza, de apretados dientes pero con el sueño intacto de terminar, lo que aquellos revolucionarios comenzaron y quedó a mitad de camino.

En cambio, ese mismo saludo suena hueco, incluso a menos precio, cuando proviene de quienes ejercen el poder.

Son los que hacen posible una realidad de sometimiento, de autocracia dentro de las empresas, de que se pueda despedir sin causa, de que exista el trabajo informal, en negro, precarizado, tercerizado. Son los que hacen posible la desocupación, la pobreza, la indigencia, la mortalidad infantil y la existencia del hambre, un verdadero crimen en un país hecho de pan.

Son los que han hecho posible la privatización y extranjerización de nuestros recursos, de nuestra riqueza, la imposibilidad de la educación y la salud para millones, que los jubilados y pensionados sobrevivan con un haber miserable.

Después están aquellos que el saludo patrio suena de manera gelatinosa, como si fuese una ameba, porque son los que hablan de la “Revolución de Mayo “, la de ayer, ¿pero hoy? Plantean que no hagamos olas. A ver si todavía vuelve el Virrey. Son los que navegan en las aguas del manso rio posibilista donde la evolución de los acontecimientos nos pondrá en la orilla a la que aún no llegamos.

Por eso ante el Bicentenario, a 200 años de la Revolución de Mayo, Feliz Día de la Patria. Sólo será real para los trabajadores, para el pueblo:

Cuando recuperemos y nacionalicemos a manos del pueblo nuestros recursos naturales y energéticos.

Volvamos a tener nuestras empresas de bandera nacional en serio.

Cuando recuperemos el ferrocarril, nuestra flota de navegación.

Cuando se termine con la desocupación, la pobreza, indigencia.

Cuando los jubilados y pensionados ganen lo que necesitan para vivir decentemente.

Cuando no sea necesario recorrer miles y miles de kilómetros reclamando por nuestras tierras (los pueblos originarios) y nos digan después de 200 años que se va armar una comisión para estudiar el tema.

Cuando el hambre no tenga lugar en esta bendita tierra.

Cuando la democracia formal quede atrás y la democracia participativa la instalemos definitivamente.

Cuando la Soberanía Nacional vuelva a ser parte de nuestra vida.

Cuando la distribución de la riqueza sea equitativa porque habremos terminado con la apropiación que hacen los poderosos, de nuestro trabajo y creación.

Feliz Día de la Patria.

Esto volverá a ser posible cuando la clase obrera y los sectores populares vuelvan a retomar las banderas y los objetivos de Mayo de 1810 inconclusos y demos vuelta la tortilla, emancipándonos para siempre junto a nuestros hermanos de toda América.

José Rigane es Secretario de Organización de la CTA; Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA-CTA); Coordinador Nacional de la Constituyente Social.

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“La década del 90 está viva e invicta”

Beatriz Molinari (PRENSA RED)

Carlos Del Frade estuvo en el Cispren. Trajo un seminario movilizador y crítico titulado: “Historia política de la esperanza. A 200 años de la Revolución de Mayo”. El periodista, militante, investigador y docente rosarino analizó el sueño inconcluso de la Revolución de Mayo y expuso los proyectos populares que fueron abortados, sistemáticamente, por los factores de poder.

En el cruce del rol de investigador y el periodista, Del Frade explica cuál es su campo de trabajo.

“Yo hago periodismo. Y cuando trabajo en periodismo me tiene que quedar claro que tengo que producir noticias. Noticia es el hecho nuevo y verdadero que le interesa a la mayor cantidad de gente posible”, dice Del Frade. Enseguida remite a la etimología: noticia es el conocimiento del pueblo.

“Quiere decir que hay muchísimo conocimiento al que el pueblo no accede Si me planteo la noticia de los 200 años tengo que plantear qué pasó, quiénes hicieron que pasara, cómo, cuándo y dónde pasó y por qué”.

Del Frade dinamiza los cinco elementos constitutivos de la noticia. “Cada uno tiene una historia: la historia de los qué, los quiénes. Entonces, en los cómo, elijo qué contar para que llegue a la mayor cantidad de gente posible. Produzco una investigación con la idea de contar noticias”. Para Carlos, la noticia tiene que ser el resultado de una investigación. Investigar quiere decir descubrir, desocultar.

“La investigación va a parir tres historias: la oficial, la contra-oficial y la tercera, la investigación periodística, que surge del cruce de las dos primeras con un punto de vista propio. Produzco una investigación sobre lo que ya está escrito y elijo destacar algunos qué, cuándo, dónde… y lo hago desde la perspectiva política de la definición de noticia: lo que le interesa a la mayor cantidad de gente posible”.

Como periodista enamorado de la historia, Del Frade se pregunta cuál es su lugar. No duda: el de las mayorías

“No creo en el falso esquema comunicacional que dice que el periodista, como el medio, está en el medio. Eso es mentira. El medio forma parte de las clases dominantes, mayoritariamente. Formo parte de las mayorías y por eso leo la historia de acuerdo a esa división: la de mayorías y minorías. En unas y otras a veces interactúan distintas clases sociales”.

La esperanza y el joven Vicente

- Preguntabas en el seminario por qué no tenemos hoy un Vicente López y Planes que a los 26 años escribió las estrofas del Himno Nacional. La desesperanza alcanza en 2010 a muchos jóvenes, pero, ¿por qué la sienten tantos compañeros de la generación intermedia?

- Es que la década de los 90 sigue viva y está invicta, en lo económico y lo cultural profundo, por el individualismo, el cinismo, la especulación, el hedonismo. Me parece que la esperanza está en encontrarle un sentido superior a lo individual. Ese sentido aparece en la historia colectiva, en saber que uno forma parte de una larga lucha de las mayorías argentinas en pos de lograr su felicidad. La felicidad está resumida en la letra del Himno cuando dice que hay que ver en el trono de la vida cotidiana la noble igualdad. Mientras no tengamos eso, va a ser muy difícil ser feliz. Para tener eso, hay que ser protagonista, no espectador y sacarse de encima la idea de la distancia, la objetividad, el cinismo. Hay que meterse.

- Aunque los 90 sigan vivos, queremos creer que también siguen vivos Rodolfo Walsh y Mariano Moreno.

- Claro que están vivos, en la necesidad de nuestro pueblo. Cuando Walsh dice que nuestras clases dominantes se han ocupado permanentemente de olvidar y sepultar la historia de las clases trabajadoras, es así. Por eso cada trabajador tiene la necesidad de contar su historia a alguien. El que tiene que escucharla para después reproducirla, es el periodista. Walsh dice que es buen periodista aquel que escucha bien. Hay que escuchar bien para contar bien. El que no tiene capacidad de escuchar tiene que olvidarse de esta profesión porque no es lo suyo. Nosotros tenemos el privilegio de que viene gente a contarnos su drama, su miedo, su valentía. Ese privilegio no lo tiene quien te paga el sueldo a fin de mes, si tenés la suerte de estar en blanco y con trabajo estable. Es el periodista el que sabe la tensión del tipo entrevistado que confía en él. Eso es un tesoro del periodista y nos hace un trabajador especial porque disponemos de la materia humana por antonomasia que son los sentimientos, las experiencias, es decir, cómo la historia le embroma la vida a la mayoría.

Del Frade se interroga sobre el modo de cruzar los datos individuales para convertirlos en algo colectivo que le interese a la mayor cantidad de gente posible. Eso hace que sigan vivos Walsh, Moreno, Belgrano, Sarmiento, y todos aquellos que hicieron periodismo y política.

“El cruce de periodismo y política es repetido en la historia argentina. También nos quisieron hacer creer que el periodista no debe participar en política, como si fuera un ángel, aunque un ángel que participa del paraíso de unos pocos”.

“Argentina país narco”

Del Frade está preparando el libro Argentina, país narco, que editará Sudamericana a fin de año.

“En el libro escribo sobre del interior y el narcotráfico. Va a ser un libro poderoso porque va a marcar lo que significa hoy la situación social y política de este flujo fresco de dinero del sistema financiero dentro del capitalismo, que es el narcotráfico, que atraviesa de arriba hacia abajo a toda la sociedad. Es como un frasco al revés. Cuando se habla de narcotráfico siempre salen los que están cerca de la gente, los perejiles, los últimos eslabones de la cadena, pero, como tapa hacia arriba, nunca nos encontramos con los inversores, con los que ponen diez mil pesos para traer un kilo de cocaína de la frontera con Bolivia”.

Del Frade es autor de Ciudad blanca, crónica negra. Historia política del narcotráfico en la provincia de Santa Fe donde incluyó el Caso Maders, de Córdoba. También prepara el libro donde sistematiza el contenido del seminario “Historia política de la esperanza”.

Beatriz Molinari es periodista, secretaria de Cultura del Cispren.

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Puerto Rico: La mujer misteriosa de la huelga universitaria

Jesús Dávila (NCM, especial para ARGENPRESS.info)

Mientras el Gobierno intenta una contraofensiva ante la huelga universitaria –hasta ahora imparable- ha surgido un nuevo misterio en torno al conflicto y es el de la identidad de una mujer con apariencia de turista que fue atacada por miembros de la temible fuerza de choque de la Policía nacional durante un incidente violento en un hotel de lujo de la capital.

Un video difundido por la cadena Univisión muestra a la mujer, que observaba los incidentes sentada en un sofá a la entrada del hotel Sheraton del distrito de convenciones, cuando fue halada con fuerza por un policía, zarandeada y entregada a un grupo de agentes que la tiraron al piso y abusaron de ella.

El caso de la mujer desconocida es apenas uno de los incidentes sin explicación que se van acumulando en torno a la huelga y que ahora incluyen la negativa de la junta de síndicos de la Universidad de Puerto Rico de abrir los libros de cuentas –que se supone sean públicos- en tanto marchan lentamente las negociaciones para poner fin al conflicto. El retraso en las negociaciones amenaza con complicar más las cosas pues el viernes pasado más de mil profesores reunidos en el primer claustro nacional de los once recintos del sistema aprobaron un voto de huelga a ejecutarse si el gobierno no logra un acuerdo con los estudiantes.

Según se desprende de las versiones del Gobierno, la huelga ya ha costado bastante más de cien millones de dólares y amenaza con hacer perder las licencias para operar y las acreditaciones de Estados Unidos para el sistema universitario público de Puerto Rico. La presidenta de la junta de síndicos, Yigrí Rivera, acusó el domingo a los huelguistas de intentar desestabilizar la universidad para impulsar la agenda política del cogobierno y regañó a los periodistas porque, según su opinión, no preguntan por las cosas que deberían.

Los estudiantes, por su parte, indicaron al salir de la reunión de negociación del domingo que lo que ha puesto en riesgo la acreditación y la licencia de la UPR es precisamente la negativa de hacer públicas las cuentas que debieron estar cuadradas y auditadas en octubre del año pasado. La imposibilidad de ver los libros de cuentas hace difícil por el momento precisar si es real el déficit alegado en el presupuesto y cuál sería su origen específico.

Entre los avances en el proceso, ya la junta aceptó retirar su exigencia de que los estudiantes pobres que tengan exención de matrícula por mérito o en virtud del contrato laboral de sus padres escojan entre eso y recibir la beca con la que pagan por sus libros, hospedaje y demás gastos. Sin embargo, todavía sigue el tranque en cuanto al mencionado asunto del presupuesto, así como al alza en el costo de la matrícula, que algunas fuentes indican podría llegar hasta 1,000 dólares por semestre, y el reclamo estudiantil de que no haya sanciones contra los huelguistas.

Por primera vez, el domingo pasado el presidente de la UPR, José Ramón de la Torre, no acompañó a la presidenta de los síndicos a presentar el informe ante la prensa luego de la reunión con el Comité Negociador Nacional de los estudiantes.

En el bando de la huelga se siguen desarrollando protestas más allá de los recintos, como la de cientos de estudiantes el sábado pasado en el interior del centro comercial Plaza Las Américas, que transcurrió sin violencia, y una marcha que se planifica para el próximo jueves con el objetivo de llegar al Palacio de Santa Catalina, sede de la gobernación.

Por parte del Gobierno, la contraofensiva se concentra en tratar de motivar y movilizar estudiantes contra la huelga, seguir intentando una sentencia fuerte en los tribunales y el uso de la policía.

Así por ejemplo, el miércoles pasado la propia Policía nacional provocó una congestión de tránsito que se extendió por millas y millas hasta llegar de la isleta de San Juan al aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín con tal de que las bandas musicales de los estudiantes no se acercaran al Capitolio. En esa ocasión, el coronel Emiliano Rosario, dijo que no impediría la libre expresión de los estudiantes y les autorizó a celebrar su concierto de protesta en plena avenida, con el resultado ya mencionado.

El momento más violento que se ha registrado ocurrió al día siguiente, cuando estudiantes y sindicalistas se presentaron a piquetear en el Sheraton, donde el Gobernador, Luis Fortuño, celebraba una cena de recaudación de fondos para su Partido Nuevo Progresista. El piquete fue disuelto violentamente por la División de Operaciones Tácticas cuando un grupo de estudiantes intentó llegar al segundo piso, donde se desarrollaba la actividad, lo que motivó que el Gobernador denunciara que se había atentado contra el derecho de libertad de asociación de un partido político por lo que debía caerle el peso de la ley a los responsables.

Pero el incidente del Sheraton es cada vez más confuso.

A cuatro días del disturbio, la mujer del video pareciera haberse desvanecido y no circulan informes sobre ella, como tampoco de lo ocurrido con los demás turistas presentes, aunque sí se ha dicho que guardias de seguridad del hotel pedían a los policías que dejaran ir a los estudiantes y no siguieran golpeándolos en el vestíbulo.

Esta semana debe continuar la pesquisa del ministerio fiscal sobre el suceso, que dejó un saldo de al menos cuatro detenidos y un número indeterminado de heridos, que podrían contarse por decenas. En hospitales cercanos se dio cuenta de al menos ocho estudiantes y líderes sindicales que recibieron atención médica en tanto que informes extraoficiales indican que podría haber de uno a seis policías sufrieron también lesiones.

Hasta ahora, la fiscalía no ha presentado cargos contra persona alguna y la cadena Sheraton ha mantenido una actitud discreta sobre el disturbio en pleno hotel, que apenas días antes había inaugurado con gran despliegue su sistema de cámaras de seguridad de alta tecnología.

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Perú: Roberto Rojas Grajeda

Gustavo Espinoza (NUESTRA BANDERA, especial para ARGENPRESS.info)

En las primeras horas de hoy 21 de mayo recibí una llamada telefónica desde la Ciudad Imperial, el Cusco. Del otro lado de la línea, una de las hijas de Roberto Rojas, balbuceante, me comunicaba entre sollozos la mala nueva: en la madrugada había fallecido su padre, un viejo luchador social, emblemática figura de los trabajadores de la Construcción, antiguo militante comunista y ex Parlamentario de la Izquierda Unida en el periodo 85-90, el primer gobierno de Alan García.

Con él, había hablado sólo algunos días atrás, la noche del sábado pasado cuando me llamó para informarme de los trámites de su jubilación dado que no obstante su edad -73 años- recién acababa de reunir los requisitos que le faltaban para recibir una pensión de cesantía, que le fue denegada antes por tramites de carácter formal.

A Roberto Rojas lo conocí, en realidad, en el Cusco en los primeros años de la década del 60, cuando yo era un dirigente estudiantil y él una figura joven del movimiento obrero en una ciudad ricas en tradiciones de lucha y cuna de descollantes exponentes del proletariado peruano.

En esa época, en el Cusco funcionaba un núcleo fuerte del Partido Comunista al que acababa de incorporarse Roberto. Estaban en su seno veteranos de ilustre renombre como Julio Gutiérrez, Alfredo Somocurcio, Emiliano Huamantica, Miotta y otros, que con Sergio Caller habían creado una aureola de lucha altamente significativa y gracias a la cual se conocía a la ciudad Imperial como el “Cusco rojo”.

No obstante, nuestro verdadero encuentro tuvo lugar algunos años después, cuando desempeñando responsabilidades de orden sindical, pasé desde 1969 a dirigir la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) compartiendo altas responsabilidades con Isidoro Gamarra, esa vieja leyenda del movimiento obrero en nuestra patria.

Ya en ese entonces Roberto Rojas era un dirigente del Sindicato de Trabajadores en Construcción Civil y Artes Decorativas del Cusco, del que sería Secretario General durante varios años. Luego, pasó a dirigir la gloriosa Federación Departamental de Trabajadores del Cusco, desde donde impulsó importantes batallas sociales que lo convirtieron en un auténtico líder de clase y dirigente de toda la región sur. A mediados de los años 70, fue ya miembro del Consejo Nacional de la CGTP en su calidad de Secretario Regional de la Organización Sindical, y tuvo un trabajo ejemplar en una circunstancia compleja y difícil para el conjunto del movimiento obrero, a cuya cabeza batalló con denuedo.

Si se habla de luchas concretas, cabría rescatar el hecho que todos –o casi todos- los Paros Departamentales que se hicieron en el Cusco en los años 70 y 80 del siglo pasado, o que fueron acatados por disposición nacional de la CGTP, tuvieron a Roberto Rojas como protagonista o actor, porque nunca rehuyó ninguna lucha y porque siempre supo, con modestia ejemplar, ocupar un lugar en la confrontación de clases.

Preso en diversas ocasiones bajo el rótulo genérico de “agitador social” sufrió tratos crueles, inhumanos y degradantes, pero supo mantener muy en alto su dignidad y su coraje. Nunca se arredró, y nunca traicionó tampoco a sus compañeros de lucha. A comienzo de los años 80, fue acusado de “terrorista” durante el primer gobierno de Belaúnde Terry, y fue confinado en la cárcel de K’enkoro, antiguo e histórico presidio de la capital arqueológica de América.

Ya en esos años, era una figura descollante del movimiento sindical y popular, razón por la cual fue ungido candidato a Diputado por el Cusco, en las filas del Partido Comunista y de la Izquierda Unida, para los comicios nacionales de 1985, siendo electo con una elevada votación preferencial.

En los cinco años que duró su actividad parlamentaria, no dejó nunca de ser amenazado por la mayoría oficialista del Congreso -era el primer gobierno de Alan García- con el “cuco” del levantamiento de su Inmunidad Parlamentaria y la reapertura del proceso judicial que aún tenía pendiente.

La idea de quienes lo acosaban, era que se doblegara y se sometiera a los requerimientos del entonces Partido Gobernante –el APRA- y traicionara de ese modo a sus electores. Se lo propusieron varias veces entre amenazas veladas y presiones abiertas, pero nunca encontraron receptividad a su propuesta.

Con firmeza, pero también con mucha claridad, Roberto Rojas les respondió siempre que él era parlamentario de casualidad, pero comunista por convicción, y que, por tanto podrían privarlo de su condición primera, pero nunca de la otra.

Intervino pocas veces en el debate parlamentario, pero cuando lo hizo, su palabra directa y su vocabulario sencillo, le sirvieron para demostrar que un simple obrero podía ser un diputado de calidad si adicionaba a su precaria formación académica un corazón siempre dispuesto a la batalla. Por eso estuvo siempre en todas las movilizaciones y luchas de los trabajadores del andamio haciendo dúo con otro cusqueño de oro: Pedro Huilca Tecse, de quien fue un colaborador permanente.

Y así, no sólo acompañó a su gloriosa Federación en múltiples acciones, sino que, además, usó su escaño parlamentario para combatir por los derechos de los trabajadores del andamio. Así, logró arrancar un proyecto que elaboramos juntos: la ley que creaba la Bolsa de Trabajo para los obreros de la Construcción. A esa iniciativa, sumó otras, vinculadas a a jubilación obrera y a la jornada de trabajo para sus compañeros. Era, por cierto, una etapa en la que resultaba posible arrancarles conquistas y salarios a los obtusos dirigentes del sector.

En noviembre de 1989 visitamos juntos a las Comunidades ubicadas en la región más agreste del Cusco, en las llamadas “zonas altas del departamento”. Estuvimos, en efecto, en Comandante Espinar, compartiendo tribuna y desfile con las organizaciones agrarias de la época, pero poco antes marchamos por otro rincón de la patria: por la selvas de San Martín, en el oriente peruano, investigando las denuncias referidas a la violación de derechos humanos contra los pobladores por parte del gobierno aprista. Eran, como se recuerda, los años tumultuosos de la guerrilla del MRTA, cuando andar por el monte, como lo hicimos, era exponer no sólo la libertad, sino también la vida.

Por paradojas que la vida, en un país tan insólito como el nuestro, en los últimos años de su vida, este valeroso luchador social, se vio excluido del Partido Comunista sin razón alguna. Eso, no lo arredró sino que, por el contrario, le sirvió como acicate, empeñado como estaba en demostrar que él era mejor comunista que sus detractores. Y, por cierto, lo logró con creces.

Hoy, cuando sus restos se encuentran con la tierra, su nombre se eleva para convertirse en carta de victoria. Por eso, esta vez, los trabajadores cusqueños, a una sola voz, dirán su palabra: Roberto Rojas Grajeda ¡Presente!

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La derecha y la izquierda coinciden en no considerar el decrecimiento económico futuro

Rómulo Pardo Silva (especial para ARGENPRESS.info)

Estos sectores no contestan a los que advierten del agotamiento de materias primas y sus consecuencias. Sin negar un empobrecimiento de la economía tácitamente basan sus discursos en el supuesto del crecimiento ilimitado.

No se dan cuenta o no quieren ver que empezó un proceso de reducción de las compras.

Cuando a Bernard Conte se le pregunta “¿En qué consiste la “tercermundialización del planeta” que denuncia en su libro ?”, responde: “Se refiere a la estructura social que prevalecía en los países del Tercer Mundo antes de los llamados “milagros” de Costa de Marfil, asiáticos… La sociedad estaba entonces dividida entre algunos muy ricos y muchos pobres, sin clase media. La tercermundialización del planeta significa que se tiende a volver a esta estructura social con una reducción de la clase media, tanto en el Norte como en el Sur.”

Una forma silenciosa de empobrecimiento relativo.

Bilderberg, el pequeño grupo de burgueses que constituye un gobierno mundial de facto, sabe que es imposible el crecimiento permanente de la producción y se prepara para reemplazar el actual sistema de depredación ambiental, sin los medios aún para hacerlo.

En cambio los capitalistas de nivel regional o nacional parecen no entender que su modo de explotación tendrá fin.

La izquierda, si bien intelectualmente habla de sustentabilidad, no integra en sus demandas ni propuestas las consecuencias a enfrentar y a gobernar en una realidad más pobre. Por el contrario, ofrece un mejoramiento social general basado de hecho en una producción y consumo en alza permanente.

El resultado es que los que alertan del peligro de que los dueños globales de la riqueza, el poder y las armas usen su violencia para apoderarse de todos los recursos en agotamiento de la humanidad, se encuentran censurados por ambos sectores, que los marginan de los centros sociales y medios de comunicación que manejan.

Izquierda y derecha hacen más difícil la misión de divulgar la idea de un ahorro racional de medios materiales y la aceptación del término de los consumos prescindibles en provecho de generaciones venideras.

Pese a estas circunstancias es una obligación política informar en todos los lugares, discutir con los negacionistas, alentar a diseñas programas solidarios sustentables mundiales.

La esperanza mayor para escuchar y actuar son los hombres y mujeres sin ataduras ideológicas partidarias ni intereses materiales.

Si la derecha y la izquierda organizadas no lo hacen, debe surgir un movimiento que impulse la acción de hoy con vistas al porvenir.

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Cuenta política del 21 de mayo: Las promesas divinas de Piñera y el pre candidato Lavín

Andrés Figueroa Cornejo (especial para ARGENPRESS.info)
1. La diferencia realmente sustantiva entre la cuenta política de Sebastián Piñera y las de la Concertación, estuvo en la permanente encomienda a Dios respecto de sus promesas, proyectos y deseos discurseados durante casi dos horas en el Congreso Nacional. Incluso Piñera miró un par de veces hacia el cielo, para que no cupieran dudas, y el Cardenal Francisco Javier Errázuriz declaró que “Voy a rezar para que (las promesas) se hagan realidad”.

2. A 10 semanas de gobierno, y en un contexto de alta incertidumbre por la crisis económica mundial y los efectos de terremoto- maremoto, el Presidente se atrevió a profetizar que “Antes de que termine la década (2020) Chile será un país desarrollado y superará la pobreza”. Sus palabras retumban pirotécnicamente en uno de los países más desiguales del mundo, con un desempleo real de un 18 %; donde los derechos sociales son piezas de museo; la economía es extraordinariamente dependiente de los bloques dominantes del planeta, y es presa del precio oscilante del cobre. Ningún país desarrollado carece de industria como Chile, el cual vive, básicamente, de la exportación de recursos naturales pobremente elaborados.
3. En su alocución, Piñera se concentró en la reconstrucción post sismo, la lucha contra la delincuencia y la educación. Sobre la reconstrucción, relevó el impuesto enano, acotado temporalmente, y que ofrece beneficios tributarios a los grandes capitales de Primera Categoría; el impuesto al tabaco; la Ley de Donaciones –que se convierten en crédito para los “benefactores”; y en materia de obras públicas (como carreteras y hospitales destruidos), la concesión a constructoras privadas (según el senador Juan Pablo Letelier, se trataría de 7 empresas transnacionales a cargo). Respecto de la delincuencia, el mandatario fue tajante. Habló de brazaletes electrónicos para los reos peligrosos en libertad, registros públicos para el conocimiento de los malhechores, superiores penas contra quienes cuestionen la autoridad policial, y el fortalecimiento de la seguridad ciudadana con 10 mil carabineros y un millar de agentes de investigaciones más. Cuando se refirió a la delincuencia, Piñera hizo una inquietante mención a la tradicional conmemoración del Día del Trabajador. En relación a la enseñanza, Piñera planteó la “Revolución Educacional”. Dijo que la educación chilena, si bien tiene buena cobertura, es “de baja calidad y equidad” y que reproduce las desigualdades “de generación en generación”. Entonces manifestó, entre otras medidas, que en los próximos años se aumentará la subvención escolar (que hoy por alumno es de $ 38 mil pesos / 69 dólares); en los barrios más pobres se ampliará hasta las 20:00 hrs. la JEC; que fundaciones y empresas podrán apoyar a las escuelas vulnerables; se construirá una nueva carrera docente; habrá más disciplina escolar; y que profesionales no pedagogos podrán hacer clases. El UDI, Joaquín Lavín es jefe de la cartera de Educación, un sitio estratégico del gobierno para probar la pericia del ex candidato a la presidencia que estuvo a punto de ganarle a Ricardo Lagos el 2000. Considerando que, tanto la fracción UDI de la derecha tradicional va a exigir su turno en las próximas elecciones de 2013, como el acento, los recursos y proyectos de Piñera orientados al Ministerio de Educación, es posible hipotetizar que el futuro candidato del sector será el propio Joaquín Lavín.
4. En otros ámbitos sociales, Sebastián Piñera, luego de años en carpeta, prometió que el 7 % que se le cobra a las personas de tercera edad para salud, disminuirá gradualmente. También señaló que, en el tiempo, espera llegar a un Ingreso Ético Familiar de $ 250 mil pesos (454 dólares) para familias de 5 personas, en un Chile donde una renta habitacional promedio es de $ 100 mil pesos, y una canasta familiar que incluye alimentos, trasporte, servicios básicos (electricidad, calefacción y agua potable), educación, salud y recreación supera largamente la cifra comprometida. También el jefe del Ejecutivo dijo que creará un Ministerio de Desarrollo Social “para paliar las desigualdades excesivas”. Sobre salud, Piñera reconoció la saturación del sistema sanitario público (casi 700 mil personas están en listas de espera o no reciben atención) para lo cual planea subvencionar la salud privada. En rigor, tanto en las áreas de la educación, la salud y la seguridad social, el gobierno profundizará las privatizaciones de los servicios y derechos sociales en curso. Asimismo, recordó los bonos helicópteros de $ 40 mil pesos por carga familiar entregados en marzo a los más pobres, y de $ 100 mil pesos para que “los damnificados del terremoto arreglen sus viviendas.”
5. Laboralmente, Piñera se limitó a anunciar que el simbólico seguro de cesantía existente se extenderá de 5 a 7 meses; capacitaciones con beneficio a los empleadores; y un “nuevo trato” con las Pymes (que concentran al 80 % de los trabajadores), beneficiando a aquellas que reinviertan sus utilidades, y cobrando la mitad de lo que cuesta crear una empresa con el objetivo de reparar “las 100 mil empresas perdidas en los últimos 10 años”. También afirmó que hará escuelas sindicales (en la línea de consolidar la “paz social” y la colaboración entre dueños y asalariados). Nada dijo de salario mínimo, de negociación colectiva, de derecho a huelga, de subcontratismo, de precarización del empleo, de distribución de parte de las utilidades, de relaciones contractuales más estables, de la “ley de semana corrida”, de horarios y turnos, ni de prácticas antisindicales.
6. En términos del sistema electoral, el Presidente indicó que “la democracia está perdiendo fuerza” y que la mitad de la población no vota. Para enmendar la crisis de representatividad propuso la inscripción automática y voluntaria; el derecho a sufragio a los chilenos en el extranjero; y que las segundas vueltas electorales no coincidan con las fiestas de fin de año (!).
7. En relación a la defensa nacional, aseguró que hay que potenciar la capacidad disuasiva de las FF.AA (Chile es unos de los países del Continente que más gasta en ese ítem), y que resucitará la extinta Ley de Reservada del Cobre (que establecía la entrega del 10% de las ventas de Codelco a las ramas castrenses), pero con otro nombre.
8. En su discurso, sobre el pueblo-nación mapuche mencionó a la carrera un llamado Plan Araucanía. Por otro lado, anunció la creación de un Ministerio del Medioambiente; la promoción del Instituto de DDHH; y su especial atención a la clase media.
9. Mientras fuera del Congreso se realizaban protestas de trabajadores y estudiantes, Piñera soslayó graciosamente su política de privatización de la estatal Codelco (que posee el 28 % de la propiedad del metal rojo), que comenzó con la privatización de actividades esenciales (el suministro de energía eléctrica, fundamental en la explotación del cobre), y silenció sus pretensiones de privatizar los ricos yacimientos de Codelco que aún no están siendo explotados. Al respecto, los nuevos nombramientos del Presidente en Codelco tienen en común haber participado activamente en la desnacionalización del cobre. Diego Hernández fue nombrado Presidente de Codelco. Antes de su titularidad era un alto ejecutivo de BHP y de la Minera Escondida (transnacionales gigantes), y antes condujo varias mineras extranjeras. También Sebastián Piñera nombró a Juan Luis Ossa Bulnes como miembro del Directorio de Codelco, quien apoyó directamente a José Piñera (hermano de Sebastián) a inicios de los 80’, cuando José era Ministro de Minería de la Dictadura, en la creación de la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras, que entregó gratuitamente en propiedad privada los yacimientos.
10. La cuenta política estuvo llena de lugares comunes, salidas populistas, filosofía de cuneta y un discurso fundado en la unidad nacional y la colaboración de clases. Piñera hizo un relato para el gran público, a veces liberal, siempre conservador; a veces caritativo y con aroma a sensibilidad social, y siempre patronal. La retórica asociada al ideario democratacristiano recorrió todos sus argumentos, bien combinada con la continuidad y profundización del capitalismo brutal cuyo derrotero ya había sido pavimentado por la Concertación durante 20 años y que todavía gobierna las relaciones sociales de la vida en Chile.

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Errar es de sabios…rectificar lo es más

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

En la Iglesia Católica sólo el Papa es infalible, cualidad limitada a las cuestiones de doctrina; entre los seglares nadie reclama semejante propiedad.

El hecho de que la Iglesia posea dos mil años de experiencia, no hace sabios a todos los curas y obispos que, intelectual y políticamente son hombres comunes y están sometidos a los condicionamientos culturales y circunstanciales de su tiempo. Lo mismo que otras instituciones y fuerzas sociales, nacionales y extranjeras, la Iglesia cubana de 1959 se vio ante un fenómeno enteramente nuevo con el cual le resultó difícil lidiar: la Revolución.

A los efectos de su preparación con vistas a alternar con la Revolución, para la Iglesia Católica cubana el Concilio Vaticano II (1959) fue prematuro, mientras y la encíclica “Populorum progressio” y la reunión del Episcopado Latinoamericano en Medellín (1968) resultaron tardíos. En el primer caso la confrontación no había mostrado sus potencialidades y cuando tuvo lugar el evento del Episcopado, ya se había cruzado el Rubicón.

La jerarquía y el sacerdocio cubano de entonces, formada por un cardenal, siete obispos y alrededor de 600 sacerdotes, (de ellos más de 450 extranjeros), reaccionó no sólo a partir de sus compromisos con la burguesía y la oligarquía criolla, sino condicionada por la orientación general de la iglesia que también era parte de la Guerra Fría y de la histeria anticomunista. Baste recordar que en 1949 el papa Pío XII emitió una proclama mediante la cual ordenaba que los católicos que apoyaran el comunismo, fueran excomulgados.

Entonces Juan XXIII, estaba recién electo, no se había desarrollado la Teología de la Liberación, la Iglesia latinoamericana tenía pendiente definir su actitud ante los cambios sociales y comenzaban su andadura hombres de fe de la talla de Sergio Méndez Arceo, obispo de Cuernavaca, Helder Cámara, de Recife, Paulo Evaristo Arns de Sao Paulo, Arnulfo Romero, de San Salvador, Samuel Ruiz García, de San Cristobal de las Casas, Miguel D′ Escoto, Ernesto Cardenal y otros muchos que, de alguna manera sintonizaron a una parte de la Iglesia con las corrientes políticas y los cambios sociales, en gran medida, derivados precisamente de la Revolución Cubana que despertó simpatías entre el clero de base latinoamericano que no logró en Cuba.

Lo mismo que le ocurrió a figuras de la izquierda y el liberalismo criollo, la jerarquía eclesiástica debe haberse desconcertado, no sólo por el dinamismo y la proyección original de la Revolución, sino también por la desmesurada reacción norteamericana y la feroz campaña que acusando de comunista a la Revolución condujo prematuramente a la burguesía, a sectores de la clase media y la intelectualidad criolla a posiciones extremas, empujó a la Revolución a una temprana alianza con la ex Unión Soviética y a la división de sus feligreses devenidos unos en contrarrevolucionarios y otros en comunistas.

Tal vez Fidel Castro, un talento fuera de serie, en parte cultivado durante su época de alumno jesuita, estaba preparado para comprender mejor tensiones y en medio de una lucha feroz, mostró moderación hacía la Iglesia, logrando que la ruptura no llegara nunca a un punto de no retorno, no involucrara al Vaticano ni a otros factores que no estuvieran directamente implicados. La cubana es la única revolución que no encarceló ni ejecutó a ningún cura.

En 1954 una encuesta de la Asociación Católica Universitaria (ACU) acerca de la religiosidad en Cuba, reveló que el 96,5 por ciento de la población cubana creía en Dios y que el 72,5 de los creyentes eran católicos. De esa extracción eran los líderes revolucionarios, los combatientes rebeldes y el pueblo que abrumadoramente respaldó y se integró a la Revolución. En los primeros años no se trató, como enseña la teoría de una alianza entre compañeros de viaje o socios estratégicos, sino del hecho simple de que, excepciones aparte, los revolucionarios y los católicos eran las mismas personas. Tardó algún tiempo antes de que el desencuentro de las cúpulas tocara las bases.

En noviembre de 1959, once meses después del triunfo revolucionario, y seis después de la aprobación de la Reforma Agraria que fue con un parte aguas, cuando la campaña contra la Revolución alcanzaba sus cotas más altas, organizado por los movimientos laicos y la jerarquía, con el apoyo de las autoridades, se efectuó el Congreso Nacional Católico que abarcó a toda la Isla y reunió a un millón de personas en la Plaza de la Revolución.

Si bien la intención de la curia era mostrar la capacidad de convocatoria de la Iglesia Católica, la masiva expresión de fe no devino acto contrarrevolucionario, entre otras cosas por la actitud de las autoridades revolucionarias que lejos de poner dificultades para el evento, con participación del propio Fidel Castro, lo apoyaron e incluso se sumaron.

Cruzando el Rubicón

El 8 de agosto de 1960, los obispos cubanos emitieron una pastoral que, categóricamente, definía la posición ideológica de la Iglesia: "Condenamos, en efecto, el comunismo…” y tomaba posesión respecto, no sólo a las transformaciones que tenían lugar al interior del país sino respecto a la política exterior de la Revolución: “…En los últimos meses el Gobierno de Cuba ha establecido estrechas relaciones comerciales, culturales y diplomáticas con los gobiernos de los principales países comunistas, y en especial con la Unión Soviética…” Al limitarse al comunismo aquella pastoral nada dijo respecto a la agresiva actitud de los Estados Unidos ni profundizó en las razones por las que Cuba se acercaba a la Unión Soviética.

En noviembre de 1960 comenzó a desarrollarse la Operación “Peter Pan”, un engendro montado entre la iglesia católica de Cuba, el clero estadounidense y el gobierno norteamericano mediante la cual alrededor de 15 000 niños cubanos fueron enviados los Estados Unidos sin sus padres y en 1961 un cura acompañó a las tropas mercenarias que desembarcaron por bahía de Cochinos.

El resto de la historia es conocido y durante mucho tiempo, después de superada la etapa inicial de grandes tensiones y que abarcó varios años, el clima ha estado caracterizado más por una fría cortesía mutua, distanciamiento e incomunicación que por la hostilidad que, en honor a la verdad desde hace tiempo no existe.

En todo el periodo revolucionario ha sido notoria la paradoja expresada en el hecho de que el Estado y la Revolución Cubana, mantenga relaciones con frecuencia calificadas de excelentes con el Vaticano, exista comunicación fluida con personalidades de la Curia Romana y con representativos de la Iglesia Católica latinoamericana y caribeña, sin que ello se haya reflejado en una avenencia con la Iglesia cubana.

Actualmente, excepto las posiciones filosóficas que en sí mismas no representan un obstáculo y algunas reivindicaciones de la Iglesia asociadas con el acceso a los medios de difusión y otras cuestiones, no hay en la realidad cubana elementos que impidan pasos al encuentro entre la Iglesia y el gobierno y sume esfuerzos en la solución de las grandes tareas nacionales.

El encuentro entre el presidente Raúl Castro y el cardenal Ortega es un aporte extraordinario en ese empeño que naturalmente no estará exento de obstáculos y que incluso, desde ambas orillas, pudiera recibir fuego amigo.

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Bienaventurados los que dialogan

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Hablar para persuadir, escuchar para comprender al otro y dialogar para limar asperezas, superar desencuentros y cooperar son actitudes que los liderazgos auténticos ejercitan en cumplimiento de sus funciones históricas, entre las cuales figura la de construir y sostener consensos. Cerca de 500 impactos en la prensa mundial dan fe del significado que la opinión pública atribuye al encuentro entre el presidente cubano Raúl Castro y el cardenal Jaime Ortega Alamino.

Fidel Castro, que a lo largo de cuarenta años administró el conflicto entre la Revolución y la Iglesia católica, con moderación necesaria como para impedir que se creara un punto de no retorno y que en los años setenta y ochenta aprovechó las oportunidades creadas durante sus viajes a Chile (1971) y Jamaica(1977) para tomar contacto con segmentos de la jerarquía eclesiástica y que con el libro Fidel y la Religión (1985) del dominico brasileño Fray Betto contribuyó a crear un clima que ha desembocado en el encuentro entre el actual presidente y el purpurado cubano.

Por otra parte las reformas políticas adoptadas en la Constitución de la República en los años noventa que reintrodujeron la condición laica del Estado y abrieron anchos causes a la tolerancia, suprimiendo cualquier discriminación por motivos religiosos y el hecho de que el Partido Comunista, organización dirigente de la sociedad y del Estado, admitiera en sus filas a las personas con creencias religiosas, fueron pasos de enorme trascendencia. A ello se sumó el enorme significado de la visita del Papa Juan Pablo II a la isla en 1998.

Como suele ocurrir cuando se actúa con sentido de la responsabilidad histórica y buena fe, la Iglesia y el Estado cubano que estuvieron demasiado tiempo en ruta de colisión, encontraron en la crisis iniciada en los años noventa el terreno común y las motivaciones que dieron lugar a la aproximación de posiciones que ha culminado en un hecho de significación histórica: el encuentro del presidente Raúl Castro con el cardenal Jaime Ortega.

Que recuerde, descontando compromisos protocolares que han cumplido como acompañante de algún enviado o invitado del Vaticano, nunca antes en el período revolucionario, un presidente cubano había recibido en su despacho al Cardenal ni a ningún otro alto dignatario de la Iglesia Católica para dialogar sobre: “Temas de interés común, en particular sobre el favorable desarrollo de las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado Cubano, así como de la actual situación nacional e internacional…”

Debido a la habitual parquedad de la prensa cubana, a la discreción que caracteriza al cardenal Ortega y al perfil conservador de la Iglesia, puede transcurrir algún tiempo antes de que sepamos exactamente de qué hablaron el presidente cubano y el dignatario eclesiástico en la tarde del 19 de mayo. En lo que a mí respecta, por esta vez, el contenido carece de significado. Como es habitual en Cuba, ante un suceso celebrado y auspicioso, se asume que: “Lo importante es el gesto.”

No obstante, como para evitar especulaciones, por su cuenta el prelado llamó a conferencia de prensa y sin faltar a la discreción que estas aproximaciones demandan, esclareció los contenidos y dio fe del clima reinante en el encuentro del que no estuvieron ausentes los complejos temas asociados a personas detenidas y manifestaciones antigubernamentales que en las últimas semanas han servido de excusa y soporte para una feroz campaña mediática contra Cuba.

Por primera vez, en un asunto de alta sensibilidad política, la Iglesia y la Revolución encuentran un terreno y un lenguaje común y trabajan juntas para buscar una solución. El hecho debiera bastar para desactivar los excesos propagandísticos y retóricos que, de ahora en lo adelante sólo pueden estorbar y para inhibir totalmente a elementos foráneos cuya beligerancia ha sido relevada por la aparición de un camino completamente autóctono.

Habrá tiempo y ojalá se aporten nuevas razones para celebrar la madurez y la coherencia de la iglesia y el Estado que, en un período caracterizado por las enormes tensiones derivadas de las repercusiones que en la isla tuvieron el fin del socialismo real, la desaparición de la Unión Soviética y el recrudecimiento del bloqueo norteamericano, a lo que se suma la actual crisis mundial, ambas fuerzas sociales depongan objeciones menores para dialogar y buscar soluciones.

Tal vez, la trascendencia del evento que acaban de protagonizar el líder revolucionario y el jerarca católico, sirva para que otras fuerzas, sobre todo la actual administración norteamericana, verbalmente comprometida con un cambio de actitud incluso, según las palabras del presidente Barack Obama, con “…Un nuevo comienzo…”, así como los cubanos radicados en Norteamérica, realicen una lectura desprejuiciada, objetiva y profunda de la realidad cubana y sintonicen sus posiciones para una etapa que puede estar caracterizada por el diálogo y los entendimientos.

La iglesia Católica y el Estado cubano, acaban de poner en evidencia que, entre fuerzas sociales responsables y realmente comprometidas con los intereses mayores del pueblo y la Nación, no hacen falta alianzas formales ni reclamos a priori de gestos u acciones, sino hechos, buena fe y pasos al encuentro para arribar a espacios y definir objetivos comunes en los cuales la cooperación es posible.

Por lo pronto habría que reconocer la fineza de los interlocutores que sin alardes, retorica ni aspiraciones de protagonismo sin reclamos menores y sin intenciones de prevalecer uno sobre el otro, avanzaron no por la periferia de la realidad, sino que se adentraron en los grandes temas nacionales, sin excluir los más incómodos, complejos y difíciles.

Tal vez, por primera vez en cincuenta años, la sabiduría milenaria de la Iglesia y la madurez de la Revolución se suman y se hacen justicia y la connivencia que teóricamente han reconocido como posible, se hagan realidad.

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