lunes, 7 de junio de 2010

Integración y socialismo: Una propuesta hemisférica

Marcelo Colussi - Guillermo Guzmán (especial para ARGENPRESS.info)

Introducción

Los pueblos latinoamericanos y caribeños conjuntamente con determinados gobiernos de nuestra área común, estamos actualmente muy atentos a nuestro destino independiente y al futuro mediato e inmediato. Nuestras conciencias se han estremecido con los sucesos sangrientos de las dictaduras militares del Cono Sur en estas pasadas décadas.

Las masacres genocidas acaecidas en Centroamérica, la injerencia del gobierno de los Estados Unidos en todos nuestros asuntos, el saqueo, la secesión y el latrocinio de Panamá, las bases militares por todo el continente, el llamado Comando Sur -amenazador hoy más que nunca- con sus garras criminales apuntando hacia todas las fuentes de recursos naturales: el petróleo, el gas, el cobre, el níquel, el oro, la madera, la Amazonia, el agua, el espacio aéreo ecuatorial, la biodiversidad, el hierro, el aluminio, el humus, todo eso es lo que determina asumir la defensa de nuestros pueblos frente al imperialismo del Norte que pretende estrangularnos y someternos a niveles de virtual esclavitud, en coordinación con las oligarquías vernáculas que siguen haciendo sus negocios en este nuevo escenario globalizado.
La conciencia popular es una instancia de primerísimo orden en lo que respecta a nuestra defensa. Si en el futuro inmediato la conciencia latinoamericana no rige las pautas que marquen nuestro propio desarrollo, estaremos perdidos. Hemos estado bombardeados de valores falsos que nos extravían, particularmente a la niñez y la juventud, pues fomentan el individualismo y las salidas cortoplacistas. Debemos deshacernos de esa compleja y pesada carga si queremos hacer valer la integración latinoamericana.
Desde fuera siempre resulta temerario diagnosticar cualquier fenómeno, cualquier cosa, cualquier enfermedad, y particularmente esto es cierto cuando se trata de algo tan complejo y delicado como es la educación.
El estado ideal hacia el cual debe orientarse el proceso educativo de los pueblos de América Latina tiene que ser, en consecuencia, inventado por nosotros mismos; tenemos que buscarlo, y si felizmente lo encontramos, entonces ha de surgir la necesidad de defenderlo de las acechanzas y amenazas que el imperialismo vuelque contra ello.
Puede parecer utópico, pero al decir de Simón Rodríguez, maestro de Bolívar, "inventamos o erramos". Eso es tan vigente hoy como dos siglos atrás cuando fue pronunciado. Sólo de nosotros, de cómo podamos ir procesando los nuevos escenarios y los nuevos tiempos con proyectos propios, depende cómo demos respuestas que realmente nos sirvan, nos saquen del estado de postración en que estamos, nos den nuevas energías.
Latinoamérica esta signada por injustas relaciones de poder económico y político. La estructura de ese poder económico predominante es fundamentalmente cuantitativa, utilitaria, rentista y material; por otra parte, la del poder político es de subordinación, de orden, de amedrentar militarmente a los pueblos esclavizados, lo que les permite la capacidad de imponer obediencia. El orden social en América Latina no es más que una relación de poder y de subordinación monopolizado por la oligarquía estadounidense, que es quien ejerce el monopolio del poder. Podemos llegar a decir que el continente no es pobre; ¡es injusto!, lo cual es muy distinto.

El siglo XXI: un nuevo tiempo

Luego de años de neoliberalismo feroz y retroceso de conquistas por parte del movimiento de los trabajadores en todo el mundo, caídos el muro de Berlín y el bloque socialista de Europa, el campo popular hoy comienza a retomar con fuerza luchas históricas. En este proceso de retorno de los ideales de justicia, de búsqueda de otro mundo posible, juega un papel de gran importancia la Revolución Bolivariana que está teniendo lugar en Venezuela.
Las líneas que marcan el mundo en los finales del siglo XX y en los inicios del presente están dadas, por un lado, por la precarización en las condiciones de vida de las grandes masas en todos los continentes producto de ese triunfo omnímodo del gran capital sobre el campo popular, y por un unilateralismo militar irreverente por parte de la potencia ganadora de la Guerra Fría: Estados Unidos de América. Pero por otro, dada una lentificación en el ritmo de crecimiento económico de la gran superpotencia y en el aparecimiento de grandes bloques que le comienzan a disputar protagonismo, una nueva tendencia que también marca estos años es la recomposición del capitalismo a escala planetaria.
Estados Unidos sigue siendo en la actualidad la primera potencia económica mundial con un producto bruto interno aún muy grande en relación a quien le sigue: la República Popular China. De todos modos la pujanza de décadas atrás ha comenzado a detenerse. Junto a ello vemos que han aparecido en escena una Unión Europea con un euro que se pretende fortalecer y un bloque asiático (con Japón y China a la cabeza), que se muestran como polos de mayor dinamismo, de mayor vitalidad que los Estados Unidos, y que sin dudas comienzan a hacerle sombra.
La competencia capitalista, al menos en principio, no parece llevar la opción bélica entre estos gigantes. De todos modos la guerra interimperialista continúa, y la modalidad que va tomando es la del desarrollo de grandes bloques de poder continental basadas, fundamentalmente, en la competitividad económica y científico-técnica con países centrales dirigiendo el proceso y otros satélites que lo secundan. La creación de grandes bloques comerciales (Unión Europea, Cuenca del Pacífico) parece marcar el rumbo de las próximas décadas.
En ese contexto surge en el gobierno de Estados Unidos la idea del ALCA -Area de Libre Comercio para las Américas- como presunta "integración" continental, pero siendo en realidad un mecanismo de control hemisférico para afianzar su posición de potencia hegemónica para competir contra esos nuevos bloques emergentes.

ALCA: el intento de una recolonización continental

El hoy día fracasado ALCA representaba un proyecto geopolítico de Washington que, aunque comenzaba con la creación de una zona de libre comercio para todos los países del continente americano, buscaba en realidad el establecimiento de un orden legal e institucional de carácter supranacional que permitiera al mercado y las transnacionales estadounidenses una total libertad de acción en su ya tradicional área de influencia (su patio trasero latinoamericano). Los países que lo suscribieran tendían que transformar en constitucionales los arreglos surgidos de esta normativa, viendo aún más debilitada su capacidad de negociación y debiendo renunciar a su soberanía en la implementación de políticas de desarrollo.
Según expresara con total naturalidad Colin Powell, ex Secretario de Estado de la administración Bush (hijo): "Nuestro objetivo con el ALCA es garantizar para las empresas americanas el control de un territorio que va del Artico hasta la Antártida y el libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, a nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio." Dicho en otros términos: un continente cautivo para la geoestrategia de dominación de Washington basada en el saqueo institucionalizado de materias primas, recursos naturales, mano de obra barata y precarizada e imposición de sus propias mercaderías en una zona de reinado del dólar. Por supuesto que la dependencia se asegura también, en último término, en las armas (léase: sus bases militares que hoy atenazan todo el subcontinente, desde Centroamérica a la Patagonia).
Considerando que todo esto es la esencia verdadera del mecanismo de integración que propone Washington, el ALCA no se pensó para traer de ninguna manera bonanza alguna para Latinoamérica y el Caribe. La preservación de todas estas asimetrías es vital para la estrategia hegemónica imperial, tanto como la multiplicidad de monedas regidas por el dólar y el mantenimiento de enormes brechas salariales. El ALCA es, en definitiva, un mecanismo recolonizador.
Un antecedente directo de este acuerdo lo constituye el NAFTA (sigla inglesa de "Tratado de Libre Comercio para América del Norte"), acuerdo suscrito en 1994 entre Estados Unidos, Canadá y México -que en realidad sólo ha beneficiado al primero de los tres-.
Debido a trabas interminables que se han dado en las negociaciones a partir de los intereses de los grupos de poder latinoamericanos que chocaban con los grandes intereses estadounidenses, pero más aún -y fundamentalmente- por la tenaz oposición del campo popular a través de los distintos movimientos sociales de protesta a lo largo de todo el continente- el ALCA no pudo entrar en funcionamiento para el 1º de enero del año 2005 tal como estaba previsto. Ante ello la estrategia imperial ha sido comenzar a buscar la firma de tratados regionales o bilaterales, siempre con la misma inspiración del tratado original, que a la postre le brinden similares resultados. Así lograron establecer tratados bilaterales (a principios del 2005: el RD-CAFTA -"Tratado de Libre Comercio para América Central y República Dominicana"-; posteriormente Colombia y Perú, en el año 2006, luego Chile y Uruguay) siempre en la misma lógica del ALCA que, en realidad, lo que menos tiene es “libre” comercio, dadas las asimetrías insalvables entre los mal llamados socios (Estados Unidos no es socio: sólo impone).
Ahora bien: si la integración se centra sólo en el lucro económico de las empresas, ningún beneficio para las grandes masas será tenido en cuenta, por lo que la integración no servirá a un genuino proceso de desarrollo social. Es necesaria, entonces, una integración basada en otros criterios. Pero el proceso de integración latinoamericana y de los países del Caribe es hoy, por diversas circunstancias, muy frágil.

¿Es posible la integración en América Latina?

Proyectos de integración dentro de América Latina ha habido muchos, desde los primeros impulsados por los líderes independentistas a principios del siglo XIX hasta los más recientes del siglo XX: la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio -ALALC-, la Comunidad Andina de Naciones -CAN-, el Mercado Común Centroamericano -MCC-, la Comunidad del Caribe -CARICOM-. Recientemente, y como el proyecto quizá más ambicioso: el Mercado Común del Sur -MERCOSUR-, creado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia en 1996, al que se han unido posteriormente Chile, Perú, Ecuador, Colombia y luego Venezuela. Sin contar, obviamente, con el intentado mecanismo de recolonización del ALCA, que en realidad es más un sumatoria de países bajo la égida de Washington que una genuina integración; mecanismo que, por cierto, no prosperó como estrategia regional, pero que derivó en mecanismos bilaterales que logran los mismos resultados.
Hoy día, en un mundo globalizado con desafíos cada vez más grandes en lo económico, en lo científico y en lo tecnológico, en una sociedad mundial regida cada vez más por la información y el conocimiento de vanguardia, y en el marco del aún dominante sistema capitalista, las posibilidades de crecimiento y desarrollo como país independiente parecen ya imposibles. Ante ello se torna imprescindible entonces el impulso de bloques de naciones. Estamos quizá ante el comienzo del fin de la idea de Estado-nación moderno, surgida en los albores del mundo post renacentista con un capitalismo naciente. Hoy la historia se juega en términos de bloques, de grandes bloques de poder económico-científico-político. Es por ello imperioso reconocernos en Latinoamérica como un gran bloque con historia común, y sin dudas también con un destino común.
Las burguesías nacionales que se desarrollaron a partir de la independencia formal a principios del siglo XIX han estado siempre en una relación de dependencia/complicidad con las potencias extranjeras. Son socios menores de los capitales transnacionales, o comercian con ellos los productos primarios que produce la región, pero la idea de unidad hemisférica independentista no pasa por su proyecto.
El punto máximo en el planteo de integración de esas aristocracias es el actual proyecto de MERCOSUR. Hay que destacar que ese mecanismo se centra en la integración capitalista, siempre ajena a los intereses populares. Para los sectores explotados en verdad no hay diferencias sustanciales entre el MERCOSUR y lo que intentaba el ALCA, reemplazado luego por tratados bilaterales. Como correctamente analiza Claudio Katz: "Las clases dominantes de la región se asocian pero al mismo tiempo rivalizan con el capital externo. Propician el MERCOSUR porque no se han disuelto en el proceso de transnacionalización. Estos sectores buscan adecuar el MERCOSUR a sus prioridades. Promueven un desarrollo hacia afuera que jerarquiza la especialización en materias primas e insumos industriales, porque pretenden compensar con exportaciones la contracción de los mercados internos. El problema de la deuda está omitido en la agenda del MERCOSUR. Los gobiernos no encaran conjuntamente el tema, ni discuten medidas colectivas para atenuar esta carga financiera. Han naturalizado el pasivo, como un dato de la realidad que cada país debe afrontar individualmente".
Dicho en otros términos: con el MERCOSUR no se pasa de "más de lo mismo".
Hoy día, ya desde hace unos años, por todo el continente comienzan a soplar nuevos vientos surgiendo prometedores -unos más, otros menos- gobiernos de centroizquierda. Pero es innegable que luego de años donde nos habíamos creído aquello del "fin de la historia" y de forzado neoliberalismo "más allá de las ideologías", renacen esperanzas adormecidas por años. Vuelve a hablarse de socialismo, de antiimperialismo, de Patria Grande. Aunque, para ser estrictos, todo este movimiento lejos está aún de posibilitar cambios estructurales profundos. La integración es aún un proceso muy frágil, y de momento sólo manejada por las derechas.
Entendida la integración como una nueva puerta que trascienda el MERCOSUR, comienza a tomar cuerpo la idea de una integración como proceso que conduzca a alternativas al modelo capitalista. Para las burguesías locales la integración no pasa de ser un campo de negocios que refuerce su poder. Contrariamente, para el campo popular la unidad regional puede ser un paso para la construcción de otra sociedad más justa.

ALBA: hacia una integración popular y solidaria. ¿Un camino al socialismo?

Contrariamente a lo dicho hasta el hartazgo por la prédica neoliberal, la liberación del comercio no basta para lograr automáticamente el desarrollo humano. La expansión comercial no garantiza un crecimiento económico inmediato ni un desarrollo humano o económico a largo plazo. Es más: la liberación no es un mecanismo fiable para generar un crecimiento sostenible por sí mismo ni para emprender una real reducción de la pobreza.
Es por eso que, pensando no tanto en el dios-mercado y en el beneficio empresarial sino en los seres humanos de carne y hueso, en las poblaciones sufridas, marginadas, históricamente postergadas, y retomando el proyecto de patria común latinoamericana efímeramente levantado en el momento de las independencias contra la corona española así como contra la nueva iniciativa de dominación del ALCA, surge hace un tiempo la propuesta del ALBA -Alternativa Bolivariana para los Pueblos de las Américas-.
Esta nueva propuesta de integración fue presentada públicamente por el presidente venezolano Hugo Chávez en ocasión de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, celebrada en la isla de Margarita en diciembre del 2001; se trazan ahí los principios rectores de una integración latinoamericana y caribeña basada en la justicia y en la solidaridad entre los pueblos. Tal como lo anuncia su nombre, el ALBA pretende ser un amanecer, un nuevo amanecer radiante.
El ALBA se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio. Se basa en la creación de Fondos Compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a las naciones débiles frente a las principales potencias; otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques subregionales, buscando identificar no solo espacios de interés comercial sino también fortalezas y debilidades para construir alianzas sociales y culturales.
La noción neoliberal de acceso a los mercados se limita a proponer medidas para reducir el arancel y eliminar las trabas al comercio y la inversión. Así entendido, el libre comercio sólo beneficia a los países de mayor grado de industrialización y desarrollo, y no a todos sino a sus grandes empresarios. En Latinoamérica podrán crecer las inversiones y las exportaciones, pero si éstas se basan en la industria maquiladora y en las explotación extensiva de la fuerza de trabajo, sin lugar a dudas que no podrán generar el efecto multiplicador sobre todos los grupos sociales, no habrá un efecto multiplicador en los sectores agrícola e industrial, ni mucho menos se podrán generar los empleos de calidad que se necesitan para derrotar la pobreza y la exclusión social. Por eso la propuesta alternativa del ALBA, basada en la solidaridad, trata de ayudar a los países más débiles y superar las desventajas que los separa de los países más poderosos del hemisferio buscando corregir esas asimetrías. Con estas características, un proceso de integración hemisférica realmente sirve a las grandes mayorías por siempre excluidas.
Como dijo el presidente Chávez sintetizando el corazón de la propuesta: "Es hora de repensar y reinventar los debilitados y agonizantes procesos de integración subregional y regional, cuya crisis es la más clara manifestación de la carencia de un proyecto político compartido. Afortunadamente, en América Latina y el Caribe sopla viento a favor para lanzar el ALBA como un nuevo esquema integrador que no se limita al mero hecho comercial sino que sobre nuestras bases históricas y culturales comunes, apunta su mirada hacia la integración política, social, cultural, científica, tecnológica y física".
Según publicación del diario La Nación, Buenos Aires, Argentina, del 13-9-05: "Las materias primas y las manufacturas de origen agropecuario acaparan actualmente las ventas de Latinoamérica. Conforman el 72% de las exportaciones argentinas, el 83 % de las bolivianas, el 83% de las chilenas, el 64% de las colombianas y el 78% de las venezolanas. La especificidad mexicana (81% de exportaciones manufactureras) es engañosa, porque el país se ha especializado en el ensamble de partes sin valor agregado, que las maquiladoras intercambian con las casas matrices estadounidense. Unicamente Brasil constituye una relativa excepción, ya que en su canasta de exportaciones las materias primas constituyen el 52% del total". Para muchos países de América Latina y El Caribe la actividad agrícola es, por tanto, fundamental para la supervivencia de la propia nación. Las condiciones de vida de millones de campesinos e indígenas se verían muy afectadas si ocurre una inundación de bienes agrícolas importados, aún en los casos en los cuales no exista subsidio por parte del gobierno federal de Estados Unidos. Hay que dejar claro que la producción agrícola es mucho más que la producción de una mercancía. Es, en todo caso, un modo de vida. Por lo tanto no puede ser vista ni tratada como cualquier otra actividad económica o cualquier producto sin su correspondiente cosmovisión cultural. El ALBA, justamente, intenta rescatar ese punto de vista.
El ALBA es, de momento, una buena intención pero aún no está afirmado en su posición. De todos modos en esa línea pueden inscribirse ya importantes pasos: los convenios de cooperación suscritos entre Cuba, Venezuela y Bolivia son un ejemplo. Pero hay más aún en esta intención integracionista: la incipiente comunidad energética con Petrocaribe y Petrosur, la integración en la comunicación con el canal televisivo teleSur, las surgentes ideas de un Banco del Sur, de una Universidad del Sur, de unas Fuerzas Armadas del Sur. Es decir: movimientos concretos que nos acercan y nos unen como pueblos contra la estrategia hemisférica de recolonización por parte del imperio y contra los mecanismos de unión aduanera capitalista del MERCOSUR u otras instancias de pseudos integración como la CAN.
La propuesta de integración planteada, de todos modos, es mucho más ambiciosa: entre otras cosas apunta a crear un gigante petrolero latinoamericano -Petroamérica- que bien podría convertirse en punta de lanza de un amplio proceso de integración económica de la región cuestionando seriamente el monopolio energético que manejan las grandes compañías petroleras, estadounidenses en su gran mayoría.
El campo popular pasó años atrás por un momento de reflujo, a partir de las dictaduras que ensangrentaron el continente y los posteriores planes de ajuste neoliberal que se aplicaron. Pero hoy se están retomando tradicionales banderas de lucha por la justicia, en buena medida inspiradas por la Revolución Bolivariana de Venezuela. En este renacer asistimos a lo que se está formulando como "socialismo del siglo XXI". Aunque eso, al igual que el ALBA, está en pleno proceso de formulación, marca ya un camino: no debemos repetir similares errores del pasado.
La construcción del socialismo en un solo país se ha demostrado sumamente dificultosa. Hoy día, ante el surgimiento de grandes bloques de poder, pensar en desarrollos nacionales autónomos parece casi imposible, de donde surge la casi obligada necesidad de impulsar procesos regionales como opción con posibilidades reales de concreción. Una integración desde el capitalismo, dirigida tanto por las clases dirigentes latinoamericanas vernáculas como por Washington, no sirve para el mejoramiento real de las mayorías explotadas. De ahí que las renovadas ideas de integración -en buena medida aportadas por el actual proceso bolivariano de Venezuela- marcan un importante camino alternativo. Una integración basada en principios de solidaridad y desarrollo genuino para los pueblos es, en estos momentos, un enorme paso hacia delante en términos políticos. El nuevo socialismo, el socialismo del siglo XXI, sin renunciar a sus postulados históricos, debe buscar nuevos perfiles. Y ahí entra en escena esta nueva idea de la integración.
El capitalismo de ninguna manera está derrotado; pero se abre hoy un nuevo escenario que permite profundizar su crítica. Aunque sólo Cuba y Venezuela transitan el socialismo, y las medidas que ha ido tomando el actual gobierno de Bolivia pueden augurar una búsqueda similar, esos nuevos aires que están soplando ahora por América Latina pueden marcar una tendencia que debe potenciarse: los pueblos ansían otra cosa más allá de pobreza y represión.
Unidos, buscando la integración solidaria para todos y no sólo aquella que beneficie a los tradicionales grupos de poder, podremos construir un mundo más justo. En ese sentido la nueva idea de integración latinoamericana puede ser un importante camino socialista.

Algunas consideraciones sobre el socialismo

I

Reconstruir un concepto puede resultar más espinoso que construir uno nuevo que lo sustituya, mucho más aun cuando ese "reconstruir" se plantea en medio de una confrontación de vida o muerte, tal como lo es la existente entre socialismo y capitalismo, entre ALBA y Tratados de Libre Comercio, entre libertad y esclavitud.
Hablar de un socialismo adjetivado es, en consecuencia, una reconstrucción del término; es decir, se plantea una transformación en el esquema del conocimiento que se tiene de la vieja noción de socialismo, por lo que otros elementos o nuevas relaciones entre los elementos configurativos de ese término deben replantearse sin manipulaciones y con una participación autónoma de cada individuo.
Vale la pena revisar algunos antecedentes significativos del socialismo. Al efecto, en 1864 nació en Londres la primera alianza obrera internacional conocida como la Primera Internacional Socialista. La masa obrera empieza a comprender que debe sobreponerse a la competencia intestina con los demás trabajadores a fin de oponer una eficaz resistencia a la explotación capitalista; es así como la clase obrera de los diferentes países deja de competir entre sí para cooperar unida contra la burguesía internacional y se despierta en el movimiento obrero un creciente entusiasmo emancipativo. Sin embargo, la circunstancia de superar la desunión no significaba por sí misma el triunfo.
Los obreros ingleses no tenían derechos sindicales ni políticos. El auge del capitalismo amenazaba, como ahora, los intereses de los trabajadores y, ante las demandas reivindicativas de éstos, el patrono pretendía importar obreros franceses y alemanes como signo de una competencia despiadada, de sometimiento y de esclavitud basada en el chantaje. Igual que ahora en América Latina, había crisis en la agricultura y una generalizada miseria, siendo ello lo que sacó a los obreros de su actitud contemplativa por lo que decidieron organizarse para actuar. Se unieron los diferentes gremios y reconocieron la necesidad de que las organizaciones sindicales abrazaran la lucha política. De ahí nació el gran mitin del 28 de septiembre de 1864 que dio nacimiento a la Primera Internacional. Ya poco antes se habían celebrado contactos de confraternidad entre obreros franceses e ingleses y la sublevación polaca de 1863 contribuyó a estrechar esos lazos, tal como la sublevación de Caracas en 1989 -el Caracazo- prendió en verde el semáforo de la conciencia venezolana.
Para entonces se emitieron documentos en los que se denunciaba que la desleal competencia del capital inglés era posible debido a la falta de unidad internacional entre los obreros de diferentes países. En París ocurrió un gran momento de agitación en talleres y en fábricas, por lo cual se decidió enviar una delegación de obreros a Londres, y para recibirlos se acordó el gran mitin en el cual se lanzó una proclama en la que se señalaba que la división del trabajo convertiría al hombre en máquina, en tanto que la libertad de comercio iba a engendrar una esclavitud industrial mucho más despiadada que la ya abolida por la revolución.
Era necesario -se instaba- que los obreros de todos los países enfrentaran ese sistema criminal de explotación contra los trabajadores. Después de un candente debate la asamblea acordó nombrar un comité al que se otorgasen poderes para incorporar a nuevos miembros y redactar los estatutos de una asociación internacional que habría de regir provisionalmente hasta que en el próximo año decidieran definitivamente un congreso internacional que se celebraría en Bélgica. Ese comité estuvo integrado por Carlos Marx, entre otros. Hasta entonces, Marx no había tomado parte activa dentro del movimiento ya que él había sido invitado casualmente por un amigo francés para que interviniera en nombre de los obreros alemanes. Sucedió la feliz casualidad de que las circunstancias pusiesen en sus manos la dirección intelectual del comité elegido e integrado por los obreros ingleses, alemanes, franceses, italianos, polacos y suizos.
Cuando se decide integrar el comité de redacción de estatutos, Marx queda fuera de dicha comisión, pero después logró incorporarse e imponer sus brillantes ideas. Marx expone el hecho de que las miserias de la clase obrera no habían disminuido desde 1848 hasta 1864 pese a ser un período de amplio desarrollo industrial y florecimiento del comercio. Esgrimía pruebas documentales con estadísticas acerca de la miseria de la clase obrera inglesa a la par que se daba un monstruoso incremento de la riqueza obtenida en aquel período, la cual sólo era aprovechada por los ricos, y ese contraste se daba en el resto de los países.
El imponente incremento del poder y de la riqueza sólo favorecía, tal como ahora, a las clases acomodadas, y que en este momento equivalen a la inefable élite de los países latinoamericanos, y a la oligarquía económica estadounidense. Si había un pequeño contingente de obreros que percibían un jornal algo más elevado con respecto a los demás trabajadores, entonces el alza general de los precios actuaba restituyendo esas diferencias groseras, lo cual arrojaba luz acerca del porqué se agudizaban los conflictos sociales.
Hoy como ayer los trabajadores de todos los países se ven afectados por la vorágine capitalista y, para resolver esos conflictos, es imprescindible la unión y la cooperación solidaria en una dimensión de justicia y de libertad caracterizada por el socialismo militante, con acato al respeto a la disidencia, donde se privilegie la discusión por encima de cualquier consideración personalista.
La Internacional Socialista fracasa cuando a ella ingresan sujetos corrompidos, aparte de las insalvables diferencias entre quienes seguirían los criterios de Marx, que sostenía el principio de autoridad, y los otros que seguían el anarquismo pregonado por Bakunin; por eso quedó disuelta la organización y en 1869 se funda la II Internacional que agrupó a los obreros de Europa y América. Esta organización se disuelve en 1914 con los rigores de la primera guerra mundial, y en 1919, en Moscú, se forma la III Internacional Socialista que agrupa a los países "democráticos" del mundo. En 1943 se disuelve la Internacional debido al chantaje a que es sometida la política exterior de la URSS. La IV Internacional es fundada en 1938 por León Trostki.
Ninguno de estos antecedentes puede ser desestimado a la hora de replantear el socialismo latinoamericano. Los sacrificios de tantas luchas deben apuntalar las nuevas búsquedas que ahora proponemos, nuevas definiciones, entre ellas: la definición de ser humano, de sociedad, de política, de economía.
Creemos que nada está ahí definitivamente, que todo se está haciendo, todo lo que sabemos caduca cada cierto tiempo y las nuevas definiciones no tienen que ser contradictorias sino complementarias o, para mejor decirlo, elaboradas conjugablemente al pensamiento actual.

II

Hemos asumido como axiomas que la humanidad todavía no ha alcanzado un estado final de evolución cultural y que la nueva visión que tenemos del socialismo puede corresponderse con la de integración de nuestros pueblos; por lo tanto estamos en plena construcción de un proceso que ya ha dejado algunas cosas respecto a qué queremos y respecto a qué errores no deseamos repetir. En sí misma, la idea de integración puede ser algo muy rico. Se trata de ver cómo la llenamos de contenido revolucionario y hasta qué punto ello es posible. Integración de los capitales continentales, como bloque comercial, es una cosa; pero eso de nada sirve a las grandes mayorías. Otro tipo de integración también es posible. La cuestión es ¿cómo construirla?
Está claro que el imperialismo estadounidense en cualquiera de sus dos pervertidas versiones, demócrata y republicana, no tiene otra finalidad que seguir saqueando la riqueza de los pueblos del Sur y esclavizarnos imponiéndonos su criterio de quietud.
De hecho, por una suma de razones históricas, hoy hay mucha quietud en amplios sectores de nuestros pueblos. Se trata de una quietud no casual; es una funesta consecuencia de estrategias estructuradas y puntualmente definidas por el imperialismo estadounidense para manipular la conciencia del Sur y, en consecuencia, generar poblaciones manipuladas mediante patrones establecidos, entre otros, por periodistas "descerebrados", amaestrados y dispuestos a salirse de sí mismos para subastar su dignidad. O por "sesudos analistas" despotricando contra el "eje del mal", a contrapelo del "eje del bien", y niños comiendo en un Mc Donald's tomando Coca-Cola, todo ello con el bombardeo mediático implacable a que nos tienen sometidos (el 85 % de los mensajes audiovisuales que transitan por el mundo viene de Estados Unidos).
La sangrienta invasión y ocupación militar norteamericana en Panamá en 1989 puso en evidencia que la quietud de otros pueblos latinoamericanos ante la criminal agresión de Washington no es casual.
Tanto en las cárceles como en las escuelas de América Latina se ha venido practicando un absurdo autoritarismo como forma de castigo, y eso forma parte de la misma estrategia psicológica de la mal llamada "Escuela de las Américas", donde nuestros militares son entrenados para torturar a sus propios hermanos. Como dijo uno de ellos en un lúcido momento de reflexión: "en Estados Unidos los militares no damos golpes de Estado… porque no hay embajada gringa".
La suerte de esos hombres, mujeres y niños que son maltratados y castigados es obviamente previsible, a tal punto que cuando pudiese dárseles toda la libertad, ellos no podrían usarla por no estar preparados para ejercerla, puesto que han sido llevados a un estado extremo de indefensión. Ese individuo indigente, aislado y sin posibilidades de tener a mano una vía de escape hacia su autodeterminación y su libertad, puede entonces -entre otras "salidas"- enclaustrarse en las drogas para, en su orfandad, formar una pieza importante del sistema explotador. Y las drogas también son un negocio manejado por los grandes poderes, usado justamente para adormecer.
El ser humano es parte del Universo, pero la sociedad capitalista no hace más que tratar de regularlo para ponerlo entre límites y clasificarlo según su cultura y lugar de nacimiento. A manera de ejemplo, es del conocimiento general que a Estados Unidos no puede entrar un iraquí o alguien que se le parezca, a menos que sea para cumplir un papel del Departamento de Estado. Por el contrario, para una sociedad socialista -a propósito de las propuestas de integración latinoamericanista- la nacionalidad debería ser considerada como un valor externo a la calidad humana; cuando mucho, la nacionalidad debería ser no más que un valor agregado y sólo eso. Al respecto vale recordar la frase de Einstein: "el nacionalismo es la enfermedad infantil de la humanidad".
La naciente propuesta socialista tiene que estructurar leyes tanto social como jurídicamente avanzadas para evitar hacer falsas e injustas caracterizaciones del "extranjero" y, para mejor, incorporarlo al verdadero desarrollo donde quiera se encuentre, encima o debajo de la madre tierra, porque los pueblos son los que han sido, los que ahora estamos y los que en siglos han de venir. La voluntad infinita de los pueblos para empinarse sobre las dificultades y avanzar debe ser la bitácora del nuevo socialismo.
Sin una educación descolonizadora cualquier avance en lo económico será inversamente proporcional al bienestar de los pueblos.
La vieja noción de naturaleza humana ha cambiado a medida que las investigaciones científicas en el campo de lo social han avanzado. En tal sentido, la educación socialista tiene que considerar a la persona en su totalidad más que poner el énfasis en cada uno de sus rasgos, de modo tal que las partes puedan estar en función del todo al cual pertenecen; así podremos desarrollar la tolerancia de posturas divergentes respecto a nuestro pensamiento y valorar el alto sentido de la libertad y ponderar las ilimitadas posibilidades de desarrollo personal y social.
La noción de desarrollo en el socialismo debe ser integral, por lo que ha de diferir rotundamente de la noción existente en el capitalismo en el que sólo se atiende al ser humano en su dimensión económica y se soslayan otras consideraciones como el ser social y espiritual. Hay que hacer del socialismo y de la integración un enfoque holístico que desemboque en un lenguaje, y por consiguiente, en un poderoso instrumento de una comunicación diferente, que propicie el equilibrio de una paz mundial, porque la humanidad ha vivido en una eterna guerra con escasos instantes de paz, y ya basta de eso.
Hay seres humanos que nacen y viven sin conocer la paz; vivir y morir sin conocer la paz es estar en el infierno. Por todo eso, el destino del socialismo y de la integración es amparar la dignidad humana y el bienestar social de todos, en contraposición al capitalismo imperial.
Queda por esclarecer el estado social de justicia y de derecho, lo que nos obliga a buscar e inventar caminos en los que la ética del Sur prevalezca en el Sur, que el amor prevalezca sobre el encono, la solidaridad sobre el egoísmo y la paz sobre la diatriba estéril.
La nacionalidad de alguna manera separa a los seres humanos; los ideales internacionalistas, por el contrario, fortalecen vitalmente la interrelación. La universalización de las artes y de la ciencia constituye importantes factores de integración más allá de las fronteras del racismo que hace ver que una persona es inferior a otra cuando precisamente son las presiones sociales y culturales las que conllevan tales diferencias.
Como humanos somos una realidad, y ya el mero hecho de coexistir implica la posibilidad de tropezar, así que si tratamos de corregir un poco la percepción de algo que merece ser revisado, vamos a hacerlo. La manera en que América Latina ha coexistido tiene que revisarse; de hecho, hay una propuesta de integración sobre el tapete. El patrimonio histórico de nuestros pueblos, que no es sólo el presente, sino el pasado y además el futuro, tiene que planificarse para el bienestar y la felicidad de todos. El socialismo tiene que ver con esa planificación.
La vía más segura para impulsar la integración y profundizar en la visión política del socialismo nuevo es oyendo lo que puedan decir todos los pueblos en un debate crucial, sin el cual se niega expresamente la posibilidad de rectificar. El hábito constante de corregir y completar ideas comparándolas con otras, imparcialmente, con toda la honestidad posible, es una vía segura para desechar la duda y alcanzar el fundamento estable y de confianza en lo que deseamos conocer a fondo y, lejos de evitar las objeciones y las dificultades, debemos buscarlas para el análisis y para la síntesis, para la confrontación.
A diferencia de la globalización informativa como arma usada por los grandes centros de poder internacional, y también del viejo internacionalismo proletario pro-soviético, que tenía mucho de eurocéntrico, el socialismo que puede ir surgiendo desde Latinoamérica no debe estructurarse bajo un solo patrón. Es necesario que afloren las modalidades de cada país, sin soslayarse, bajo ningún respecto, el carácter esencial de la solidaridad y la cooperación.

III

A veces afirmamos que algo es verdadero demostrando que se cumple, es decir, acumulando pruebas a favor; sin embargo, la investigación de lo que niega un hecho también es un camino válido para comprobar la realidad "aproximadamente" objetiva. La iglesia católica, que ha sido tradicionalmente intolerante, conservadora y rígida, no obstante para canonizar a un beato escudriña todo lo que en contra del posible santo pueda sustanciarse. Con todo lo que el diablo pueda esgrimir contra el santo, rigurosamente analizado y medido, entonces es cuando se concede la canonización, si procede; pero un importante sector de esa iglesia, especialmente de la más alta jerarquía, arremete contra el socialismo, soslayando el juicio de los pueblos. Es por lo que en la discusión y el debate para construir el socialismo y la integración no debe quedar una sola rendija por donde los detractores puedan meterse, no debe quedar un solo cabo suelto.
El socialismo que planteamos como propuesta hemisférica para coadyuvar la integración de nuestros pueblos no pretende ser un socialismo ecuménico; por lo contrario y a diferencia de la globalización que como arma es manejada desde los centros de poder internacional, tiene que alejarse de un solo patrón. Ni el caduco enfoque del internacionalismo proletario soviético ni el consenso de Washington, ni la injerencia del Vaticano deben impedir que los pueblos asuman su propio destino. Los pueblos tienen que pensar y expresar lo pensado además de confrontar, como una manera de acercarse a la esencia de su propia realidad para desde allí edificar su propio socialismo; pero, en cada caso, la solidaridad y la cooperación deben ser su fundamental rasgo distintivo.
Dar por cierta una opinión mientras exista alguien dispuesto a negarla, y no permitírselo, es un absurdo. Si el socialismo nuevo, el socialismo del porvenir, pretendiese tener seguidores en lugar de personas que quieren descubrir, explorar, inventar posibilidades, entonces podría fracasar; de ahí que sea imprescindible abrir un gran debate en el seno de los pueblos.
El socialismo soviético, la iglesia católica y el imperialismo de Washington han tenido en común cúpulas que niegan toda apelación, por lo que en algún momento se han desviado hacia el despotismo y hasta han convertido los anhelos populares en un obituario de esperanzas. Así mismo, se han convertido en bloques a la manera en que, en lugar de alianzas tales que cada nación tenga libertad y autodeterminación, prefieren ejercer hegemonías unilaterales.
En la política de bloques hay una "obligación", a diferencia de la política de alianzas en las que se refleja el carácter voluntario de las naciones participantes, y eso en el nuevo socialismo tiene que ser considerado prioritariamente.
Desde luego que los enfrentamientos se dan de acuerdo a los intereses de los centros líderes de cada bloque -léase Vaticano, Washington, Moscú- obligando a los subordinados a seguir atados, inclusive en detrimento de sus propios desarrollos políticos, económicos y sociales. Cuando alguno de los países subordinados de cada bloque trata de escapar de esa situación, es brutalmente retenido y confiscados sus anhelos de progreso; así vemos cómo los países líderes pujan por ampliar su radio de acción hacia otros países del continente que les son tenazmente adversos (casos de Cuba y Venezuela en la actual coyuntura latinoamericana). En nuestro continente, con anterioridad Nicaragua fue sometida al amedrentamiento y manipulación por parte de la opinión internacional así como la ocupación de su territorio en flagrante violación de los Acuerdos de Ginebra y el soborno de una vendida clase dirigente de las mafias somocistas. Puesto que la fuerza de ese pequeño país es en lo cuantitativo infinitamente inferior respecto a ese gran bloque militar y político que se le enfrenta, es predecible la secuela de fracasos; sin embargo, mirando desde otro punto de vista -el ético-, podemos darnos cuenta del esfuerzo supremo de Nicaragua, El Salvador, de la Cuba Revolucionaria, de Haití y tantos países hermanos, para avanzar y tener conciencia frente al estado de guerra que trata de imponernos el Norte imperialista
Las sangrientas dictaduras que barrieron prácticamente la totalidad de países del área en los pasados años no le preocuparon a la clase dirigente de Washington. Frente a ese panorama brutal, pasado y presente, no queda opción más importante que estimular la conciencia de América Latina y que esa reflexión se convierta en mensaje para que su eco llegue a los oídos de todos nuestros hermanos como estímulo para luchar por nuestros genuinos intereses.

III

Valga la paradoja pero en América Latina, pese a tanta quietud, suena un ruido silente, que en Venezuela proviene fundamentalmente de los cerros de Caracas, donde están las barriadas pobres; en México, de las zonas "zapatistas" de las selvas lacandoncas; en Bolivia, en Ecuador y en Perú de las zonas indígenas, que cada vez más estando tomando la palabra, y en Centroamérica sale de debajo de las piedras. Panamá es un caso especialísimo: del subsuelo de Chorrillos sale un gemido, más que un ruido, porque murió el General Torrijos. Y también en Argentina, donde los piqueteros y los que no se resignan a un punto final de la represión vivida años atrás continúan la resistencia, así como en Brasil, donde los movimientos populares siguen en pie de lucha. Sin dudas, aunque la cuota de muerte, represión, desaparecidos, torturados y terror en grados extremos nos paralizó por años, a lo que se sumaron los planes de capitalismo salvaje que nos empobrecieron más de lo que estábamos condenándonos a cerrar la boca para no perder los escasos puestos de trabajo que nos fueron quedando, pese a todo ello los pueblos siguen en movimiento, siguen vivos, protestando, levantando la voz como pueden, haciendo ver que "la historia no ha terminado".
Ahora bien: ¿son todos estos movimientos una clara señal que el socialismo está ganando espacios? ¿Retornan los ideales de justicia sepultados décadas atrás por dictaduras sangrientas y por posteriores planes de ajuste neoliberal? ¿Son los actuales gobiernos de centro izquierda que se dibujan en Latinoamérica una genuina opción para sacar de la pobreza y la marginación a las grandes mayorías?
Una cosa son los movimientos populares, otra distinta las administraciones socialdemócratas que vemos extenderse por la región. La era de ultraliberalismo de fines del siglo XX parece haber entrado en una fase de confrontación fuerte, y no está dicha la última palabra en esta batalla entre imperio y pueblos que se rebelan. La nueva centroizquierda que administra hoy muchos países del área está entre ambos fuegos, jugando muchas veces al doble discurso, pero muchas veces pactando a la postre con el gran capital -nacional y extranjero-. Pero como decía el Manifiesto Comunista de 1848, los pueblos "no tienen nada que perder, más que sus cadenas". Eso es lo que hoy, ya pasados los peores años de la represión sanguinaria de la Guerra Fría, comienza a vislumbrarse. No hay dudas que la Revolución Bolivariana de Venezuela es un punto de principal referencia en este despertar. Los pueblos del continente están despertando luego de años de quietud. La historia, es más que obvio, no había terminado.
¿Cómo construir entonces el socialismo hoy día? Por lo pronto, no repitiendo viejos errores. La historia demostró los peligros de la centralización. "Una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante? ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?", se preguntaba Albert Einstein, que además de físico genial era un agudo pensador social de izquierda -faceta que le es bastante desconocida por cierto-. El socialismo del siglo XXI, proyecto en gestación del que no sabemos con exactitud hacia dónde puede derivar, abre luminosas expectativas.
Viendo que la coyuntura actual no es en absoluto la de décadas atrás, sin un bloque soviético que permita, por ejemplo, una revolución cubana que hasta llegó a desafiar al gigante estadounidense con misiles nucleares en su territorio, el realismo político nos impone ver cómo construimos una opción socialista adecuada a las actuales circunstancias. Ello no va en desmedro del ideario socialista histórico; el socialismo del siglo XXI no quiere decir que desconoce al del siglo XIX, el que pensaron los clásicos, y que deja de nutrirse con los aciertos y desaciertos del construido durante el XX. Significa, en todo caso, plantearse utopías con los pies sobre la tierra. La utopía, en tanto construcción de un ideal aspirado, sigue siendo el norte del socialismo. Y ese ideal sigue siendo la igualdad, la justicia social, la lucha contra toda forma de explotación.
Hoy, viendo las dificultades de edificar una experiencia socialista en solitario, se levanta la idea de unidad continental. Pero no la unidad de los capitales, no una pura unión comercial -que dura tanto como dura el negocio- sino la de la Patria Grande, popular y en beneficio del ciudadano común. Es en ese sentido que la utopía sigue siendo posible, necesariamente posible. Para el nuevo socialismo que quiere comenzar a abrirse campo en América Latina, el norte debe ser el Sur. Los primeros pasos que comienza a dar el ALBA marcan un camino importante; de su fortalecimiento, de su crecimiento, pueden depender grandes avances sociales. Hoy por hoy, en esta coyuntura post Guerra Fría con un mundo unipolar totalmente desbalanceado, la unión de los países latinoamericanos pasa a ser vital para impulsar proyectos propios y para dejar de ser patio trasero de la gran potencia del Norte. Pero una unión basada en los pueblos. Ese es hoy, definitivamente, un camino que puede recorrer el socialismo.

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A propósito del "escandalizado" Obama

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

La tragedia de los activistas ocurrida hace unos días atrás en aguas internacionales -que llevan ayuda humanitaria a los palestinos encerrados en Gaza por el Estado judío erigido en las tierras de los palestinos- pone de manifiesto la hipocresía y el cinismo de las organizaciones mundiales que pretenden representar el sentir y los intereses de los pueblos y ser justicieras y humanitarias. Claro está que no sólo esas organizaciones son las que juegan con palabras vacías, en declaraciones ampulosas y sin correspondencia ni con la realidad ni con su práctica dominada hasta aquí por la política imperial de USA. Perdonen los lectores, pero quiero recordarles lo sucedido hace unos pocos meses en Irán antes de continuar con estos terribles crímenes cometidos por los judíos.

En el pasado reciente, cuando ocurrieron los disturbios en Irán entre los partidarios y adversarios del gobierno iraní, me llamó la atención la actitud escandalizada del señor Obama. Es como si este señor hubiese despertado de un largo sueño -como los que les ocurren a lo osos y otras especies a la llegada de la primavera- o que hubiese vivido hasta aquí en otro planeta. Se ha encontrado con cosas que no le agradan, tal vez se deba un poco a su carácter sentimental o, tal vez, despierta a la realidad por la presión de los políticos de su país imperial, sobre todo del lobby judío que es muy fuerte en USA, que ven en la situación de Irán, una lucha entre dos facciones: los que están apoyando a la política nacional independista e internacional del gobierno de Ahmadineyad y los que buscan un acercamiento a USA y al sistema económico del capitalismo individual de occidente, ya que en Irán, una gran parte de la economía se rige por el “capitalismo de Estado”. Además, en este mundo en expansión y en la necesidad de reagruparse por regiones para solidificar sus sistemas económicos, construyen Estados supranacionales (Como el de la Unión Europea, que yo designo como Estados Multinacionales), Irán por su desarrollo tecnológico y su economía es un fuerte candidato a un Estado de ese tipo.

Si bien es cierto, la situación actual de Irán no corresponde enteramente al concepto marxista de “lucha de clases”, algo hay de eso, porque es imposible que los distintos estamentos o clases sociales tengan dentro de un sistema los mismos privilegios, tanto políticos como económicos. La clase alta iraní, la que tiene fuertes ingresos económicos, los privilegiados por su alta preparación profesional, los que poseen empresas y otros individuos parecidos, aunque no todos, están en contra del gobierno actual. Una gran parte de ellos, en el pasado eran el soporte político del Sha Mohamed Reza Pahlevi, que junto con Israel fue uno de los principales aliados de USA en Oriente Medio, gobierno que fue depuesto por la Revolución Iraní el 11 de febrero de 1979. En la política actual de Irán, hay entonces una confrontación no sólo dentro del marco de la ideología religiosa y de la libertad religiosa, también existe indirectamente una confrontación de clases o podríamos precisarlo así: como una confrontación entre grupos sociales adscritos al poder económico. Política existe en donde los grupos sociales o las clases luchan por sus intereses fundamentalmente económicos, que se manifiestan, ya sea en la práctica social como en la confrontación pacífica o violenta. Y política es la lucha que se ve en cada manifestación en las calles o dentro de otros espacios. Imposible es separar la política de la meta económica. Están unidas como el espacio y el tiempo. Por esa razón, y no por otra, Lenin sostenía que la política es la expresión reconcentrada de la economía.

En esta confrontación, lo aparente son las libertades religiosas y sociales, las reformas. La lucha política se refleja de esa forma. Pero en el fondo, la esencia no es esa, sino lo que existe allí, es una lucha de poderes. Los “reformistas” para acercarse a USA, la UE y el modelo capitalista neoliberal (por tanto con el apoyo de esos Estados) y los que pretenden mantenerse independientes de esos centros de poder y para ello solidificar su modelo económico de “capitalismo de Estado”. En esta confrontación aparece la voz del “escandalizado” Obama para advertirle a los iraníes y al mundo, que de todas maneras, USA es el poder rector del mundo, y, por tanto, nadie puede hacer oídos sordos a sus pronunciamientos. Quiere el señor “escandalizado” darle apoyo directo a los reformistas y así traer a ese país de vuelta a su órbita que Irán dejó en 1979.

El presidente Obama se “escandalizó” por las pérdidas humanas en las confrontaciones violentas ocurridas en las calles de Teherán y en otras ciudades iraníes entre los partidarios del gobierno y sus enemigos. Esas pérdidas en vidas humanas no llegaron a ser más de una treintena, y con esto no quiero decir que no sea lamentable esos hechos: toda pérdida de vidas entraña el sufrimiento, no sólo de los que mueren, más aún es el sufrimiento de sus familiares directos. La vida es única y de la muerte no existe un retorno a la vida. Es, tal vez, la mayor tragedia que puede ocurrirnos. Meses antes, cuando el señor “escandalizado” ya había sido elegido para su cargo de presidente, ocurrieron los lamentables hechos de Gaza, en donde el Estado de Israel descargó todo su odio y su furor contra la población palestina, dejando tras de sí 1.400 muertos (entre ellos muchos niños, mujeres y ancianos) y muchos miles de heridos, además de la destrucción premeditada de importantes edificios públicos como escuelas, policlínicos, hospitales y empresas, sin que el señor “escandalizado”, hasta ahora, haya sido capaz de escandalizarse, como lo haría cualquier persona con un mínimo de inteligencia emocional por esos terribles crímenes de ese Estado aliado de USA.

La actitud mansa y sumisa de la ONU a USA es ya antigua. Desde los años 50 del siglo pasado, esa organización pasó a ser una especie de apéndice del Imperio que se estaba solidificando gracias a la derrota del fascismo en Europa y en Asia. Nadie podía imaginarse que ese Estado, que se pronunciaba en toda la Media como defensor de las libertades humanas, de la justicia universal y de los derechos humanos, fuese a ser precisamente lo contrario de esa política enunciada a todo viento y con tanto ruido. Pero la realidad ha sido todo lo contrario de lo que muchos creían que sucedería: la defensa de la justicia, de la libertad de los pueblos se trastocó en su contrario. Y todo ello para satisfacer los apetitos de poder y dominio mundial de los capitalistas norteamericanos y sus asociados. Es inútil tratar de buscar otras explicaciones que parezcan más racionales. Y si escarbamos un poco más veremos las manos del judaísmo internacional defendiendo sus intereses económicos y por eso, geopolíticos.

A veces me pregunto sobre las razones que existen para que los Estados menores y víctimas en potencia de los grandes y poderosos Estados sigan perteneciendo a una organización que de todo tiene, menos democrática y justiciera. Me refiero a las Naciones Unidas, unidas bajo los intereses de los imperialistas norteamericanos. ¿No creen ustedes señores lectores que, ya es hora de que los Estados pequeños y medianos se retiren de ese monstruo deforme y enfermo, que no defiende los intereses de la mayoría de los pueblos, sino de una minoría, para formar una organización más sana y verdaderamente justiciera? ¿Cómo es posible que se acepte así nomás que cinco países decidan lo que esa ONU deba exigir y cumplir al resto del mundo? ¿Qué es entonces la democracia?

Y ahora ocurren los hechos delictuosos cometidos por los soldados judíos contra gente civil, sin protección militar y en aguas internacionales, sentándose en los derechos de todos los individuos de este planeta, acuerdos “firmados” por este Estado que nunca los respeta y lo hace sabiendo que cuenta con el apoyo del Imperio y otros Estados consentidores. Y allí está el “escandalizado” que no se atreve a pronunciarse sobre estos delictuosos hechos. No se escandaliza ni por nada del mundo. Se ha vuelto semiciego y semisordo. Cada vez que pienso en Gaza me acuerdo del guetto de Varsovia en 1941. Los judíos hacen exactamente lo mismo con los palestinos que lo que hicieron los fascistas alemanes con ellos. Aprendieron muy bien la lección y la aplican a mucha más gente y con mayor violencia.

Israel es el único Estado que desde que se formó en las tierras de los palestinos ha llevado impunemente una política de agresión sin ser jamás condenado en forma efectiva por esta organización que sufre de impotencia senil y sensorial. Con justicia en más de algún escrito la he llamado “el nuevo senado romano”. Discuten, gritan, muestran su conformidad o disconformidad, declaran, llegan a acuerdos puntuales y todo para nada; Israel sigue cometiendo todo tipo de crímenes amparados por la impunidad, riéndose de esa farsa mundial. Y aquí llama la atención la organización de los países árabes que también sufre de impotencia senil. Seguramente que se van a reunir de nuevo para hacer también sus declaraciones y con eso irse para la casa a descansar, satisfechos de haber cumplido con su “conciencia”. O, más bien dicho: con su falta de conciencia. Total, para ellos se trata de un pueblo -el palestino- condenado a desaparecer en esta vorágine que empezó en 1948 amparada por Inglaterra y otras potencias occidentales.
Y tal vez, si se tratase de otro país pequeño también se irían a casa cansados de discutir medidas que no sirven de nada, excepto para seguir engañando a sus pueblos aparentando algo que están lejos de ser.

Detrás de todos estos crímenes está la geopolítica de Israel de estrangular la posibilidad de que los palestinos lleguen a tener un verdadero Estado. Y en esta geopolítica se ha seguido conscientemente la estrategia de ceder algo muy insignificante, que son sólo declaraciones sin resultado práctico para ganar tiempo, mientras se avanza en la realidad apropiándose de más tierras y desalojando a los palestinos poco a poco de sus tierras ancestrales, como lo hicieron ya hace varios siglos con los cananeos y los filisteos, estos últimos los verdaderos antecesores del pueblo palestino.

La política adoptada por Fatah de emplear la diplomacia en vez de la acción directa ha sido, hasta aquí, un verdadero fracaso. Hubiera sido de esperar que los judíos hubiesen deseado la paz en un territorio compartido por dos Estados, pero eso no está dentro de las metas de los gobiernos israelíes, así sean de derecha como de “izquierda”. Lo peor de todo es que Fatah se ha entregado con las manos atadas al Imperio que jamás se ha de escandalizar por los crímenes cometidos por este Estado impune y protegido por muchos Estados occidentales que demuestran su “preocupación” por estos hechos, pero que no van a ir más allá de estar “preocupados”. Ni siquiera se demostrarán escandalizados. Tampoco Obama, cuya política internacional difiere muy poco de sus antecesores en la Casa Blanca.

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Okinawa en la memoria

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Era yo un jovencito cuando conocí al “coronel Peláez”, un cubano que formando parte del ejército de los Estados Unidos, había combatido en la II Guerra Mundial y contaba fascinantes historias de aquellos sucesos. A él le escuché un relato sobre la batalla de Okinawa.

Aunque existen reportes anteriores, la historia de las relaciones de los Estados Unidos con Japón comienza en 1853 cuando el presidente Millard Fillmore ordenó al comodoro Matthew Calbraith Perry bloquear los puertos de aquel país para imponerle un tratado comercial. Entonces Okinawa no formaba parte de Japón sino que era una especie de protectorado chino.

En 1879 Japón anexó la Isla a su territorio para, 62 años después, el 8 de diciembre de 1941, un día después del bombardeo a Pearl Harbor, arrastrarla a la guerra que le declararon los Estados Unidos; una guerra que no era suya porque ella no era japonesa pero en la cual, cuatro años después sería escenario de la más encarnizada, sangrienta y costosa batalla de la Guerra en el Pacifico.

La batalla de Okinawa, desplegada a lo largo de casi tres meses fue mayor que la de Normandía, implicó a más de 300 000 efectivos, más de la mitad de los cuales, 100 000 japoneses y más de 70 000 norteamericanos fueron baja. Una cuarta parte de la población nativa pereció en la batalla, muchos de ellos en suicidios colectivos inducidos por las derrotadas tropas japonesas a las que los pobladores de la isla consideraron siempre como ocupantes.

Fue del coronel Peláez de quien primero escuché la afirmación que la resistencia japonesa en Okinawa llevó al mando norteamericano a la convicción de que, aun en 1945 con la guerra virtualmente perdida, tomar el archipiélago japonés mediante desembarcos aeronavales implicaba un precio demasiado alto, según Truman hasta un millón de hombres, argumento que inclinó la balanza por la opción atómica y selló la trágica suerte de Hiroshima y Nagasaki.

Tan intensa fue la batalla por Okinawa que en ella murieron sus dos comandantes, el general norteamericano Simón Bolívar Jr. Jefe del X Ejército caído bajo fuego de artillería y el general Mitsuri Ushijima que ante la derrota aplicó el código de honor japonés y se hizo el harakiri.

El general norteamericano, tocayo del libertador de América que murió el día después de la victoria en Okinawa a consecuencia de las heridas recibidas en combarte, llevaba el nombre de su padre, también general que había participado en dos guerras, la primera contra México a las ordenes de Ulises Grant y luego en la Guerra Civil norteamericana donde fue hecho prisionero por el propio Grant, que luego sería el décimo octavo presidente de los Estados Unidos. El general Bolívar Jr. que en Okinawa llegó a comandar 180 000 efectivos fue el militar norteamericano de mayor rango caído en combate en la guerra del Pacifico. Al mencionarlo, Peláez se ponía de pie.

En aquella gigantesca y cruenta batalla murió también Ernie Pyle, el más famoso de los periodistas norteamericanos durante la II Guerra Mundial, cuya columna se publicaba en unos 700 periódicos. Se cuenta que durante la Gran Depresión Pyle atravesó el país de costa a costa en 35 ocasiones para escribir las más dramáticas historias de aquella conmoción. En 1940 viajó a Inglaterra para cubrir la Guerra en Europa, estuvo con las tropas norteamericanas en África del Norte, las acompañó en el asalto aliado en Sicilia y fue uno de los 28 corresponsales que desembarcaron con ellas en Normandía.

Según un testigo, en Okinawa Pyle cayó alcanzado por un francotirador en un territorio cubierto por el fuego de una ametralladora. Durante horas, los jóvenes soldados que lo adoraban porque gracias a él, el país los conocía y el gobierno les había aumentado el sueldo (Ley Pyle) intentaron auxiliarlo o rescatar su cadáver. Cuando finalmente la ametralladora fue neutralizada y pudieron llegar al sitió donde el reportero había sido abatido, no había un cadáver sino varios. La humilde tarja levantada en el lugar lo cuenta todo: “Aquí la 77ª división de infantería perdió a su mejor amigo…”

Con los años y el fin de los tiempos heroicos de la lucha contra el fascismo y el militarismo japonés, Okinawa se menciona por la base establecida allí por los norteamericanos y por los incidentes en torno a ella y, con frecuencia se olvida que esa instalación, como mismo ocurre con Guantánamo, no fue cedida a los Estados Unidos por un gobierno soberano, sino como resultado de una guerra, una derrota y una ocupación militar.

Al término de la II Guerra Mundial dos de sus iniciadores: Alemania y Japón se convirtieron en países ocupados por los aliados. En Japón la ocupación se prolongó durante siete años. En ese período conducidas por el gobernador militar estadounidense Douglas MacArthur, se llevó a cabo la desmilitarización y la restructuración económica, la reforma agraria y la democratización del país, lo que incluyó una nueva constitución. En 1946 tuvieron lugar las primeras elecciones legislativas de posguerra y en 1951, durante el gobierno de Truman, se adoptó el Tratado de Seguridad y las tropas norteamericanas partieron hacia Corea del Sur.

En virtud del Tratado y no de ninguna decisión soberana de Japón, Estados Unidos mantuvo cierta cantidad de tropas en territorio nipón, las que instaló en bases militares, la mayor de ellas la de Okinawa que continuo siendo hasta 1972 territorio ocupado bajo administración norteamericana, aun cuando en 1954 terminó oficialmente el “estado de guerra”.

Todavía hoy la realidad es que los habitantes de la isla de Okinawa, no sienten que tienen una base norteamericana dentro de su territorio, sino que viven ellos dentro de una base estadounidense. De hecho la isla está plagada de instituciones castrenses o de administración norteamericana que por razones de seguridad no permiten el establecimiento de grandes industrias, no es posible desarrollar el turismo y la presencia foránea limita considerablemente la actividad de las instituciones y menoscaba la autoridad del gobierno local o nacional sobre el territorio.

En estos días Okinawa es otra vez eje de intrigas, mentiras y de peligrosas acciones que involucran a Estados Unidos, Corea del Sur y la República Popular Democrática de Corea y se desenvuelven en torno al hundimiento de la corbeta antisubmarina Cheonan, han provocado la renuncia del primer ministro del Japón y pudieran dar lugar a una cruenta guerra en la cual Okinawa no solo seria protagonista, sino también, presumiblemente blanco. Esa es otra historia.

Foto: Japón - Protesta de habitantes contra la permanencia de bases militares norteamrecianas en la isla de Okinawa. / Autor: ANPOMOVIE

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Que gane el mundial de fútbol un país sin fanáticos, ni radio y TV negociantes y enloquecedoras

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. El mundial de fútbol no se ha iniciado, pero la radio y TV no paran durante horas su campaña de enajenación para tratar de embrutecer más a la fanaticada. Bastó un triunfo de la selección de México para que ya no pudiéramos escuchar o ver otra cosa que a enloquecidos locutores de Televisa, TV Azteca, Radio Fórmula y otros medios –hasta el de Aristegui- gritando que “como México no hay dos”.

La realidad es que como México no hay dos países más miserables, más desempleados, más mal gobernados y con mayores deficiencias en servicios de salud, educación o asistencia social. No pude escuchar a Aristegui ni otra cosa más. ¿Cuánto tiempo tardará ese famoso campeonato mundial para no escuchar el brutal nacionalismo, para no oír las voces triunfadoras en radios y televisoras que sólo están al servicio del capital? ¿Cuánto tiempo debo esperar para no observar el crecimiento de fanatismo y la enajenación de nuestro pueblo?

2. Si tuviera dios le pediría con toda devoción que el equipo de fútbol de México pierda desde la primera vuelta del campeonato mundial porque si no, ya no podré escuchar los noticieros que –aunque deformados y manipulados- me ponen al tanto sobre algo de lo que sucede en el país y el mundo. Durante un mes –no se cuanto dure- tendré apagado esos medios para no soportar a los salvajes locutores y comentarios tontos. Pienso que una vez retirado México parecería que el famoso mundial ha tocado a su fin, aunque la radio y la TV –como gigantescas empresas comerciales- no dejarían de joder lanzando halagos a los brasileños u otro equipo que les proporcione ganancias. Los gobiernos y los empresarios dirían que hay que ser “patriotas” para seguir enajenando al pueblo y así continuar oprimiéndolo; lo único que siempre han buscado y logrado es hacer más tonta a la población para controlarla mejor.

3. Siempre he aplaudido que pierda el equipo mexicano para que los fanáticos se hagan más críticos, se indignen un poco por la situación de pobreza, desempleo y miseria en que vive el 70 por ciento de la población y para que comiencen a ver y reconocer que México está jodido en todos los aspectos por culpa de un puñado de ricos que siempre han dominado el poder. ¿Por qué me enoja que el equipo mexicano gane? Porque los fanáticos –que son muchos- enloquecen de alegría, gritan como locos “México, México” como si vivieran en un país de justicia, de igualdad y felicidad olvidando que son miserables y explotados y que su familia apenas alcanza para comer. Los gobiernos se esconden cuando el equipo pierde, pero cuando gana se pasean entre las multitudes, levantan la mano al equipo y –con dinero del pueblo- regalan casas y automóviles a los jugadores. Esa loquera y enajenación es construida por los medios y el gobierno.

4. Parecería que el fútbol es ni más ni menos una droga legal efectiva para mantener sumisa a la población. El fanatismo futbolero provoca enfrentamientos, destrozos, muertes y asesinatos, pero los billones de ganancias empresariales y la enajenación de la población son muy superiores en valor para que la clase política continúe controlando la situación. Me hace recordar a esclavistas de la Roma antigua que para tener controlados y entretenidos a los esclavos les ofrecía “pan y circo”, es decir, les daba fiestas en los grandes circos o estadios para ver y aplaudir cómo los leones destripaban a los cristianos (entonces rebeldes) o cómo los mismos esclavos se destrozaban luchando entre ellos. Los esclavos de ahora poseen circos más variados creados por la TV como nuevos héroes a partir de intensa propaganda y publicidad. Ídolos con pies de barro que a partir de intensa publicidad los convierten en héroes de multitudes.

5. ¿Está prohibido acaso que los fanáticos gocen momentos de alegría que también les sirven para olvidar sus penas? No, obviamente no; pero no tienen porque festejar su esclavitud y su sometimiento mientras los de arriba de ellos –los que los oprimen y manipulan- gozan burlándose de la estupidez e ignorancia y aprovechándose de ella. ¿Cuántos multimillonarios han surgido por causa de la opresión y enajenación de nuestros pueblos? ¿Cuántos de esos capitales millonarios sirven para armar ejércitos y policías, así como para mantener más medios de información con el fin de dar continuidad al sistema? La libertad humana, que es liberación, nada tiene que ver con “la libertad” para someterse al tirano, que es (al mismo tiempo) la libertad para regresar a la esclavitud. ¿Qué tal si someterse al tirano provoca en muchos más satisfacciones que el estarse confrontando permanentemente para liberarse?

6. Quizá en ningún país del mundo los medios de información se confronten por tan gigantesco negocio; quizá tampoco haya otro país en el que un futbolista tenga ingresos mil o dos mil veces superiores al de cualquier trabajador. Confieso mi absoluta ignorancia en esta materia de fútbol pues sólo se que el salario mínimo de un trabajador apenas es de cuatro dólares diarios, mientras un alto político o un futbolista se llevan muchos millones de dólares a la bolsa. ¿De dónde sale ese dinero que acumulan y despilfarran? De ningún lugar más que de la explotación del trabajo de millones de mexicanos que por no tener un salario adecuado viven en la pobreza y la miseria, desatendiendo a sus familias. Pero para eso sirven los negocios de la propaganda y la publicidad que mantienen con la boca abierta a los radioescuchas y televidentes. Para que éstos, alienados, acudan a consumir lo que la publicidad le mete en la cabeza.

7. El fútbol debería ser un deporte más y los triunfos o derrotas de los equipos del país no deberían causas enloquecimientos de alegría o tragedias. Pero en México el fútbol es un enorme negocio, así como el pan y el circo que le ofrecen a la fanaticada. Los medios de información han construido el fanatismo para aprovecharse de él. Por eso me agradaría que en fútbol triunfaran siempre países como Suiza, Noruega, Dinamarca o cualquiera de esas naciones donde no existiera el brutal fanatismo y no pudieran usarlo los ricos como instrumento de opresión y sometimiento. No se lo que suceda con este deporte/negocio en Brasil, Argentina o Perú; no se hasta qué grado sea usado –como ha sucedido en México durante más de 50 años- para que las empresas acumulen gigantescos capitales y se aprovechen para mantener al pueblo idiotizado mientras lo someten. ¿Podrá cambiarse algún día esa realidad construida por el capitalismo?

Autor imagen: KALVELLIDO

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El modelo productivo: Un debate necesario

Julio C. Gambina (especial para ARGENPRESS.info)

Esta semana que pasó estuve en Quito, Ecuador, participando de la reunión del Comité Directivo de CLACSO, y de un conjunto de iniciativas académicas desarrolladas en simultáneo, todas relativas a la crisis de la economía mundial, el impacto en la región latinoamericana y caribeña y por supuesto los planteamientos alternativos.

Las actividades se realizaron en la Universidad Andina Simón Bolívar, ámbito de concentración en estos días del debate en torno al pensamiento crítico y los desafíos para la región en las Jornadas Clacso sobre Filosofía Política e integración regional: crisis y migraciones; integración; ciudadanía y políticas públicas; desigualdad, derechos humanos y democracia. Se destacó un encuentro organizado por la Fundación Rosa Luxemburgo de Alemania, que se concentró en debatir bajo el rótulo “Democracia, Participación y Socialismo” la situación en Venezuela, Bolivia y Ecuador, los países en el que todos coinciden se procesa la experiencia más importante de cambio político regional y quizá, mundial. Claro que en la cuestión económica es donde aparece el mayor retraso relativo al cambio.

La cuestión de la Economía

Es coincidente el avance en esos países y otros de la región en materia de innovación política, especialmente reflejado en las reformas constitucionales de esos tres países, principalmente de Bolivia y Ecuador, los más audaces al momento de avanzar en un nuevo constitucionalismo que incluye la categoría del “buen vivir” y a la naturaleza como sujeto de derecho, en un momento de exacerbado extractivismo de recursos naturales que hace funcional a Latinoamérica a las necesidades del desarrollo capitalista contemporáneo. Se reitera así el papel de la región en la división internacional del trabajo desde la acumulación originaria del capital.

Ahí está la clave de una gran discusión. ¿Qué modelo productivo deben asumir nuestros países? No solo se discute el petróleo, sino la soja, el cobre, la minería, el agua, la biodiversidad. El debate es qué producir y para quién, ya que los datos generalizados aluden a una creciente producción primaria exportadora. Los países están produciendo para el mercado mundial y no para privilegiar una demanda alimentaria o energética para la propia región y la satisfacción de las necesidades de los sectores de menores ingresos. En todos los países se acudió a políticas sociales compensadoras, que cumplen el papel de paliativos de las miserias derivadas del desempleo, la pobreza y la indigencia. Con distintos nombres e impacto cada país organiza programas, generalmente focalizados, aún beneficiando a una importante cantidad de personas, sin resolver la universalidad de beneficios sociales. Es la novedad de la década y la diferencia con los 80´ y 90´, singularmente en los países con gobiernos críticos al ideario y política hegemónica de los años previos. Es un sesgo distintivo con el sempiterno ajuste que renuevan los organismos financieros internacionales ante la crisis en Europa.

El tema de fondo (más allá de las políticas sociales) y lo que se discute es el mantenimiento del modelo extractivo para la exportación, que además, profundiza la dependencia con los insumos provistos por las transnacionales que definen el rumbo de la economía mundial. La política social compensa pero no resuelve, siendo el desafío la transformación de la organización económica al interior de los países y su articulación integrada para resolver soberanía alimentaria, energética o financiera. En este último aspecto vale mencionar que el Parlamento de Ecuador aprobó esta semana su pertenencia al Banco del Sur (en los marcos institucionales que definieron las últimas cumbres y que requieren aprobaciones parlamentarias de sus integrantes) y al Sistema Único de Cambio Regional, el S.U.C.RE, que apunta a constituirse en moneda regional. Es una audaz iniciativa que se toma en plena crisis de las principales monedas globales y que integra el paquete de la nueva arquitectura financiera mundial aportada desde América Latina y el Caribe.

La necesaria discusión en Argentina

Para la Argentina resultan interesantes estas discusiones, especialmente por el retorno del crecimiento económico (puede oscilar en torno del 6% para el 2010, contra el escaso 0,9% reconocido en la estadística oficial para el 2009); la recaudación fiscal récord, de 10.000 millones de dólares durante el mes de mayo pasado; y el abultado nivel de reservas internacionales (48.981 millones de dólares al 28/05/10 según informa el BCRA en su sitio en internet) , aún destinando parte a la cancelación de deuda pública en lo que va del año.

El debate es la calidad del crecimiento, que para el caso argentino es la previsión de un nuevo récord en la producción y venta de automotores, que se estima para el año en 700.000 unidades. ¿Es el transporte individual el que debe privilegiar un modelo de desarrollo en la Argentina? ¿Qué proyecto existe para la promoción del transporte público, por tierra, agua y aire? Pero el crecimiento también se manifiesta en la construcción, en general como inversión de activos líquidos excedentes y con destino a sectores de elevada capacidad de consumo, mientras espera solución la crisis habitacional por insuficiencia de ingresos de los afectados, o por ausencia de crédito en condiciones adecuadas. El crecimiento renueva problemas estructurales tales como la provisión de energía y su correlato en cortes de electricidad, dificultades en el abastecimiento de gas, o la suba de importaciones de bienes intermedios y de capital para la producción en ascenso.

Son en rigor temas postergados. La conclusión que extraigo de importantes debates en el mundo y en la región, útiles para nuestra realidad nacional y regional, es que está bien compensar las falencias sociales derivadas del desarrollo capitalista, pero que necesitamos discutir al sistema y su modelo de producción, especialmente en tiempos de crisis y cuando el poder mundial no tiene más recetas que el ajuste y la profundización de la liberalización. Es lo que surge del encuentro de ministros del G20 esta semana en Corea del Sur, reunión preparatoria de la Cumbre presidencial en Toronto a fin de mes, y que nada presagia conclusiones alternativas y favorables a los pueblos. Es que lo alternativo es la novedad que se procesa por estos lares, y eso requiere creatividad en la dinámica popular en lucha contra el poder, y desafío intelectual para el pensamiento crítico, emancipador, en la perspectiva del orden capitalista en crisis y su superación.

Eso nos lleva al interrogante sobre el orden pos crisis y sus posibilidades de renovación exacerbada de la explotación de la fuerza de trabajo y de los recursos naturales; o de nuevos rumbos pos neoliberales y más precisamente pos capitalistas.

Julio C. Gambina es profesor Titular de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, UNR. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.


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En Estados Unidos crisis financiera y petrolera; en Argentina apagones eléctricos, cortes de gas y garrafas a 60 pesos

Félix Herrero (INFOSUR)

Muchos adjetivos, juicios duros y medidas contradictorias produce la situación de descontrol imperante: el 20 de mayo el presidente B. Obama denominó “hordas de lobistas” a los banqueros que se opusieron a su proyecto de reglamentación. También criticó a la comisión reguladora de explotación de petróleo, el Servicio de Gestión de Minerales (MMS), “por tener relaciones demasiados cercanas con las petroleras”. Pero a pesar de esto, el 24 de mayo el Congreso rechazó un proyecto de Ley que elevaba a 10.000 millones de dólares la responsabilidad de las extractoras por derrame de petróleo.

Muchos analistas creen que existen tres modelos de la economía de los servicios públicos: a) con empresas públicas operadoras, b) el privatizado con órganos de regulación, y c) la economía sin regulaciones. ¿La segunda forma puede existir y en la realidad? En la década de los 90 se nos decía que era la inteligente respuesta a la exigida privatización, y que el modelo regulatorio podía funcionar perfectamente porque en los países centrales, como EUA y los europeos así lo hacían.

La realidad ha mostrado que ni siquiera en esos países hay comisiones reguladoras independientes y neutrales que no respondan a los grupos que deben ser controlados. Esta es la nueva opinión que expresa el tornadizo presidente de los EUA. La crisis de la economía privatizada con entes reguladores ha estallado. En nuestro país goza del mayor desprestigio imaginable. Hoy ningún ente regulador cumple ni con las leyes que los instituye, todos están intervenidos, no existen directores designados por los concursos señalados legalmente, es por demás común que respondan a las empresas que debían controlar, reciben beneficios (viajes, suplementos económicos, regalos del exterior, etc.) y cuando hay apagones eléctricos, cortes de gas, inexistencia de garrafas sociales nadie recurre a esos organismos que funcionan, muchas veces, como gerencias de relaciones con la comunidad de las concesionarias.

Por eso, decir autorregulación o seudaregulación es lo correcto. Las crisis financiera y petrolera de Estados Unidos se deben a la inexistencia de una regulación que no responda a las empresas. Creer que la crisis petrolera del golfo de México es causada a fallas ingenieriles o técnológicas de las válvulas de seguridad en Macondo (nunca tan bien bautizado un pozo petrolero) y no a la ausencia de control (o sea descontrol) es repetir como loros los argumentos de las multinacionales.

El Estado depredador y dependiente del sector financiero, con su pasividad, que tan bien describe James K. Galbraith cuando analiza la crisis global, se completó con el colapso petrolero.

Nosotros los argentinos estamos sufriendo como pocos, el reemplazo de la acción del Estado en áreas sustanciales como la petrolera, minera, financiera, de comercio exterior por las empresas privadas, que se suponía controlables por organismos “neutros”. Todos debíamos quedarnos tranquilos: el Estado concedente tenía la garantía de los “entes reguladores” para hacer cumplir la Ley.

Este tipo de regulación se impuso en la Inglaterra thatcherina, y luego se implantó en Estados Unidos provocando, en su primera explosión, la crisis electrogasífera de Enron (que también tuvo tan bien acogimiento en nuestro país). En nuestro país fue un fracaso absoluto: de autoabastecidos de gas, petróleo, electricidad, industrias, tecnologías hemos pasado a ser importadores netos. Los caños que llevaban el gas natural argentino a Chile hoy se preparan para traerlo. Hemos perdido la autonomía energética, uno de los mayores logros por el que los países luchan por adquirir o mantener.

La crisis del petróleo y de las finanzas en Estados Unidos es la crisis del modelo capitalista autorregulado, con la fachada de una “regulación” neutra y técnica. Pero, en todos los países del mundo los reguladores son sólo piezas de la enorme maquinaria de las empresas de servicios públicos que los controlan para no mejorar la calidad del servicio o el rebaje de las tarifas.

En el caso argentino es tal el grado de degradación del sistema de los entes reguladores, que el gobierno muchas veces ha terminado perdonando las multas impuestas por estos organismos bajo la promesa oral de las firmas concesionarias de realizar alguna reinversión. Pero ahora ya ni el control de los entes reguladores basta: con los planes “plus” tendremos crudo, combustibles, gas natural y electricidad con precios libres, obviando expresamente el sistema tarifario, natural a los servicios públicos en todo el mundo. Y, ¿para qué querremos entes reguladores con empresas de servicios públicos que fijan precios sin tarifas administradas?

Acierta James K. Galbraith cuando afirma, en su libro El Estado Depredador, que los conservadores han abandonado el libre mercado y los progresistas también, porque desregular no es sinónimo de libre mercado como se intenta instalar, sino lo contrario en casi todas las ocasiones.

Félix Herrero es Director del Instituto de Proyectos de Proyecto Sur.

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La infancia esclava

Silvana Melo (APE)

Las cadenas del siglo XXI acechan a los niños como un monstruo intocable que recauda millones de dólares en todo el mundo con la complicidad de los estados en la mayoría de sus estamentos. Es la esclavitud de los tiempos: es una boca voraz que chupa a los chicos y a las chicas como una aspiradora brutal y los somete a su negocio en las redes impiadosas de la trata de personas.

El mercado de seres humanos está abonado principalmente por la infancia, usada en compra-venta para la filmografía pornográfica, para las estaciones de cosecha, para la caza ilegal de hijos, para la prostitución en manos de los proxenetas.

Miles de niños son víctimas de un delito de lesa humanidad que los mata, los destruye o los marca de por vida cuando en el más feliz de los finales, se los rescata. Con un merchandising que maneja su costo, con un packaging que los pone más o menos en valor -ser rubio, de piel blanca cotiza más- la infancia reducida a objeto en manos de las redes nacionales e internacionales de trata esfuma a trece chicos por día sólo en el área metropolitana. Aunque el horror se extiende a distintas zonas del país para convertirlos en engranajes oscuros de un negocio que mueve 32 millones de dólares anuales. El turismo sexual infantil aumentó en un 60 por ciento en los últimos años en territorio argentino, con el impulso de las visitas europeas y asiáticas, clientelas sedientas con abultado e indigno manejo de dineros. “Todos ellos eligen a la Argentina porque arman circuitos turísticos maravillosos, por poca plata en relación a sus ingresos y con el agregado de tener acceso a chicos sin restricciones", señaló Raquel Holway, de la Asociación Alerta Vida. Llegan a la bella tierra de la impunidad. Una bella tierra donde se desprotege a la infancia hasta la misma muerte. "La Argentina pasó de recibir 1,5 millones de turistas extranjeros en 2003 a 2,5 millones que llegaron el año pasado. Entonces como piso, se puede decir que el turismo sexual aumentó estos años un 60 por ciento", dijo Holway.

Los niños son robados, reclutados con máxima crueldad, se los transforma en migrantes de país a país -las redes desplegaron su voracidad a principios de este año ante la indefensión catastrófica de la Haití pos terremoto- y se los utiliza en las narices de las autoridades que, lejos de perseguir a la delincuencia organizada, suele distraerse mirando hacia la vereda contraria, en el mejor de los casos. En ciudades determinadas existe una red lateral que vincula a remiseros, hoteleros y tratantes para satisfacer a los pedófilos internacionales. La policía y la justicia suelen ser permeables a las presiones de los que manejan los hilos del comercio de infancias.

No es extraño que el poder institucional se relaje ante una de las alas de la delincuencia internacional que más recauda en los últimos tiempos. La venalidad se logra con tentaciones fuertes y las redes de trata parecen tener los recursos suficientes como para conseguirla.

Las zonas de frontera son clave y las cifras que se manejan producen escalofríos. En las zonas fronterizas de Yacuiba, Desaguadero, Pocitos, Bermejo y Villazón desaparecen y se buscan con desesperación miles de niños. Unos 11.400 durante 2009. Más de 5.000 son separados de sus familias y su medio a través de la frontera de Villazón. No están más, desaparecen, se vuelven un humo azul que penetra las puertas del martirio y tantas veces no regresa. Son chicos entre un año y seis meses a dos años, que ya no usan pañales. Pibas de 13 a 14, y varones de 15 a 16. Los chicos son explotados y sometidos a esclavitud en trabajos sórdidos que los lastiman y los quiebran. Los más chiquitos son vendidos para adopción ilegal o utilizados en pornografía infantil. Las nenas son prostituidas brutalmente.

En julio de 2009, el Departamento de Estado de los Estados Unidos presentó el Informe sobre Trata de Personas. De su letra surge que Argentina es "fuente, tránsito y destino para hombres, mujeres y niños que son traficados para la explotación comercial sexual y el trabajo forzoso". La complicidad de sectores de las fuerzas de seguridad es manifiesta: “no sólo permiten el tráfico de personas a cambio de coimas, sino que, además, en algunos casos poseen sus propios burdeles".

El 11 de mayo murió María Inés Cabrol. Tenía apenas 45 años y hacía seis que buscaba a su chiquita, Fernanda Aguirre. Se la arrebataron de su falda el 25 de julio de 2004. Movió cielo y tierra para rescatar a su hija, segura de que había caído en una red de trata y prostitución. No pudo encontrarla. Se esfumó como tantos. Se volvió humo azul, como se vuelven las niñas y los niños desangelados atrapados por las cadenas del siglo XXI. Dejados a la buena de dios por instituciones cómplices y vulnerables a un poder delictivo que rebana transversalmente todas las dignidades del mundo.

Autor imagen: APE

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Máximo Marino González, periodista de nacionalidad peruana y de larga trayectoria en la Argentina: El romance de un hombre y su maquina de escribir

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Nació el 25 de enero de1906 en la ciudad de Casma, departamento de Ancash, República del Perú, ciudad ubicada al norte del país sobre la costa del Océano Pacífico. El presidente del Perú era José Pardo y Barreda y, aquí, en la Argentina Manuel Quintana dejaba la presidencia, abruptamente, luego de dos años de mandato, moría el mismo día que la Coalición Popular entronizaba, nuevamente, a Carlos Pellegrini en el Congreso de la Nación, una derrota en medio de la confrontación intraoligárquica. El mismo Pellegrini moriría ese año y José Figueroa Alcorta sería el nuevo presidente.

Casma es una provincia con historia, su relevancia no tiene nada que ver con la Conquista española. Hacia el 1200 AC. en ese valle se desarrolló, en el Horizonte Temprano, una cultura denominada Sechín Alto, que constaba de una amplia plataforma revestida con bloques de granito, cuya planta rectangular medía entre 250 y 300 metros y una altura de 35 metros, quince veces superior al famoso Castillo de Chavín, contaba con cinco plataformas secundarias. En ese ámbito geográfico y cultural se formó Marino González, curso los estudios secundarios, obteniendo el título de bachiller, el más prestigioso del Perú en aquel tiempo. Ya a los 14 años definía su vocación hacia la escritura, enviaba cartas y notas al diario El Nacional donde le publicaban. A los 16 y con buen dominio del inglés escribía a periódicos de Estados Unidos, lugar donde irá a parar en medio de sus odiseas. Alejado de su familia y renunciando a la fortuna amasada por la misma comenzó un largo recorrido.

En Estados Unidos perfeccionó el inglés, estudió como timonel y recorrió el mundo. Siempre trabajando como periodista y siempre escribiendo. Estuvo en la Cuba de Batista, conoció el Brasil de Vargas y volvió un par de veces a su suelo natal.

Hacia la década del ´30 arribó a la Argentina, cubrió la visita del presidente Justo al Brasil, posteriormente fue convocado a ser parte del elenco periodístico de la primera Agencia de Noticias ANDI, La Mejor información del Mundo, allí trabajó en distintas secciones y cubrió, en representación de la Agencia, la Conferencia Interamericana sobre los problemas de la guerra y la paz, con sede en el Palacio de Chapultepec, ciudad de México, entre el 21 de febrero y el 8 de marzo de 1945 (1). La Argentina había sido excluida, eran tiempos de guerra, porque no había declarado la guerra al eje, en el gobierno estaba la Revolución de junio y Juan Domingo Perón era su vicepresidente, entre otros cargos, razones suficientes para dicha eliminación, las rondas secretas y no de conversaciones y presiones internacionales llevaron a que Argentina declare la guerra el 27 de marzo de ese año.

Realizando una tarea periodística relevante regresa a la Argentina, el 12 de abril de 1946 se casa y años después tiene dos hijos. En ese ínterin se entrevista con Perón y escribe un trabajo biográfico sobre Perón que es publicado en Cuba, México, Venezuela, Perú entre otros, inédito en la Argentina.

En los gobiernos peronistas trabaja en la Secretaría de Prensa y Difusión y, en la C.G.E. en el Servicio Exterior y sigue colaborando con diarios del interior de nuestro país y en el extranjero.

Según su carné periodístico (2) ingresa al diario Democracia como cronista en 1948, en 1950 es redactor, en 1952 es jefe de Sección y años después es el Jefe de Redacción, sub Director y Director en el momento que el gobierno de Guido cierra Democracia donde le cabe toda la responsabilidad del trámite judicial.

La pluma de Marino González es la de un periodista de otro tiempo, combina la noticia, la información, con el manejo del lenguaje donde afloran sus raíces culturales latinoamericanas. En las redacciones lo conocían como el japonés, y cuentan las anécdotas que llegó a formar entre tinta y rotativas a más de 500 periodistas, los cuales pasaron por sus enseñanzas. Veinte líneas, treinta líneas era su respuesta cuando un periodista le llevaba una noticia con la información que tenía y que según ellos podrían llenar varias páginas.

En el trabajo de investigación, sobre la vida de Perón, se inicia con una radiografía geográfica de la Argentina, sitúa política, económica, social y culturalmente al país: ¨Recostado sobre la mole andina, a lo largo de tres mil kilómetros, el territorio argentino desciende suavemente hacia el mar en extensas y ricas llanuras. Su geografía tiene la figura de un inmenso triángulo agudo, con el ápice tocando las gélidas tierras del continente antártico, siempre cubiertas de nieve…¨ (3).

Combinó el periodismo, la poesía y la prosa narrativa, en La Nación se pueden rastrear en la década del ´40 trabajos en la sección cultural. En Córdoba colabora para La Voz del Interior, y anteriormente, en la década del treinta, en El País de Córdoba (4), allí reside un tiempo mientras se cura de un proceso de estrés y fuerte agotamiento, por una mala praxis médica, donde le diagnostican tuberculosis le dejan un problema pulmonar, además de los dos atados diarios que fuma entre las noches y madrugadas periodísticas.

Después de la caída de Perón, pierde ambos trabajos y el deambular lo lleva a distintos emprendimientos periodísticos. Según testimonios trabaja para La Prensa, y sobre fines del 50 como Cronista para el diario El Mundo (5). Siempre tuvo distintas iniciativas en el campo de la prensa escrita. En el pasaje Barolo supo tener un periódico que se llamaba el Correo de Comercio.

Funda dos agencias de noticias una fue SIC Boletín Confidencial que funcionaba en la calle Paraguay 609, en el cuarto piso de la Capital Federal, desde esa agencia se cubría toda la información: política nacional, Latinoamérica y mundial, economía, los aspectos sociales y culturales, el campo y los problemas del medio ambiente, la bolsa, los temas gremiales y parlamentarios; todo bajo su dirección, ahí trabajaban un conjunto de periodistas que se hicieron en esa redacción y otros que venían con mucha experiencia.

En los boletines de la Agencia SIC, año 1964 (5), hay una cobertura sobre temas gremiales poco conocida, el Plan de lucha lanzado por la CGT por la vuelta de Perón; en el área económica la situación de la guerra fría y los problemas entre países ricos y pobres; además las empresas del Estado y las fuertes críticas hacia planes de reestructuración que nunca llevaron a buen puerto.

Años después funda la segunda agencia de noticias: ONA Organización de Noticias Argentina, a fines de los ¨60, estos emprendimientos dependen de empresarios periodísticos privados, a pesar de las restricciones, González cubría su tarea informativa con niveles de independencia. El formato del boletín de SIC es un medio oficio y el de ONA en tamaño oficio, que realiza la cobertura de la noticia y la información en los planteos que diseña para SIC.

ONA sobrevive a la dictadura militar, esa etapa teñida de dolor en la Argentina encuentra a Marino González recibiendo la noticia permanente de aquellos compañeros de ruta que van desapareciendo, el mundo del periodismo siempre fue estrecho, a pesar de la cantidad de medios. Y González no era desconocido en su medio. En 1964, el CIFRE -Centro de Investigaciones, Formación y Relaciones Empresarias- lo homenajea como socio honorario de dicha institución (6).

Hacia fines de la década del ´60, funda el periódico Latitud, publicación del Círculo de Periodistas de Economía, cuya redacción se encontraba en Lima 29, de la Capital Federal, tenía un tiraje de 10.000 ejemplares. A fines de diciembre de 1970, en la contratapa hay una nota cuyo título dice: ¨La provisión de agua es un problema que cada vez inquieta más al mundo¨. En su copete dice: Los recursos hídricos no son inagotables, y la demanda crece a medida que aumenta la población humana. El uso discrecional del agua y su contaminación plantean al hombre la amenaza del drama más espantoso: La Sed¨. (7). Hace 34 años el periodista Marino González escribía sobre un problema totalmente actual, en aquel momento muchos se burlaban de sus preocupaciones e informaciones, el tiempo le dio la razón.

Luego de todos estos emprendimientos su trabajo final estuvo en colaboraciones, en la ALADI –Asociación de Libre Comercio y Desarrollo Industrial. A los 78 años se jubila y cuando ya el tiempo lo estaba cansando, con 81 años, deja definitivamente el trabajo. En ese tiempo se dedica a seguir su tarea periodística como observador agudo de su tiempo, y sumamente crítico. El 7 de junio de 1990 a las 2 de la mañana fallece, tenía 70 años con la profesión. Su legado fue la jubilación para su mujer, los dos millares de libros, varias cajas repletas de papeles y un archivo de toda una etapa histórica enriquecida por sus propios trabajos.

Años después buscando sobre este periodista me encontré con aquellos que habían sido parte de la planta de Democracia, los recuerdos para el japonés fueron de gran admiración y respeto: Norberto Vilar afirmó, en una entrevista, que ya no hay periodistas de esa raza, se han extinguido, mientras José Luís Mangieri recordaba el edificio de Bouchard repleto siempre de trabajadores que llevaban sus problemas a la redacción.

Marino González, así le gustaba llamarse, extirpando el Máximo, fue ejemplo de periodista en la Escuela Grafotécnica, y en varias oportunidades fue convocado para dar periodismo en distintas escuelas.

Desde el punto de vista político nunca negó ser peronista, y acompañó los gobiernos de Perón, admirador de la figura y trabajo de Eva Perón, fue elocuente en destacar a hombres como Guevara, y a pesar de no ser comunista y fuerte crítico de la que llamaba la burocracia rusa, consideraba que la revolución había sido necesaria en la Rusia zarista y en la Cuba de Batista, la cual había conocido y en más de una ocasión afirmó que era el ¨prostíbulo yanqui¨.

Ya sobre sus últimos años tuve la oportunidad de conocer más profundamente sobre su tarea periodística, en ese reportaje me comentó sobre el dolor que le causó la desaparición de su gran amigo Rafael Perrota, director del Cronista Comercial, de la desaparición de Walsh, en su biblioteca tenía Operación Masacre dedicado, de cómo se enteraba todos los días sobre lo que estaba pasando, de cómo ocultaba en su casa la realidad de la dictadura. De los momentos de incertidumbre y de cómo seguir siendo consecuente con decir la verdad, informar, no claudicar en los principios.

En una total sencillez, usufructuando de su medio siglo de periodista en la Argentina, vivió los últimos años junto a su mujer y a su hija, en el departamento alquilado en el barrio de Palermo, en la calle Güemes esquina Thames tenía sus dos máquinas Olivetti, Lexicon 80, una era la que trasladó de trabajo en trabajo, la otra un regalo. En ella se lo podía observar, ya con sus 84 años a cuestas, teclear con cuatro dedos y escribiendo a una velocidad increíble. Como en todas las redacciones contaba, que levantaba la máquina y escribía a mano sus notas, luego el cigarrillo no se apagaba hasta la salida del sol.

Bohemio, intelectual, vivió la noche porteña y el encuentro habitual con amigos, cuando el tiempo había llegado de poner ancla a su vida, se casó. Conocía todos los vericuetos del periodismo y del trabajo de los gráficos. En la antigua imprenta Aleman llevaba sus periódicos y ahí tenía largas conversaciones con el dueño y los trabajadores.

Hay una anécdota, en Democracia, que cuenta de su genio y de su propia valoración, el cambio de improviso de una tapa le hizo tener un problema con el jefe de taller que lo conminó a reformular la tapa, porque ellos no llegaban, los que trabajaron con Marino, como lo llamaban, cuentan que se adentró en el gran taller de Democracia e hizo el cambio de tapa él mismo; el incidente terminó con aplausos y una reconciliación entre gráficos y periodistas, una vieja contienda en todas las redacciones. Y el emprendimiento radial no estuvo ausente, en la década del ´70 es el Coordinador General en un programa de la mañana en radio El Mundo.

Marino González fue un periodista que marcó un tiempo y una etapa en el periodismo, el del trabajo común, el de la transmisión del oficio, el de los principios éticos ante la información, el manejo correcto y respetuoso del idioma, la importancia de presentar la noticia, la crónica, el trabajo cuidado, porque el periodista debe ser un trasmisor indiscutible del mensaje elaborado y del idioma. Formaba además de informar. Principios que quedaron en otro tiempo de la noticia y los medios de comunicación.

Destacar esta figura, no reconocido, por muchos de sus colegas contemporáneos, sirve para acentuar el papel que jugaron muchos hombres de prensa en la lucha permanente por la verdad y la información. El desconocimiento de su ejemplo y labor se da a partir de ese corte tajante entre la transmisión del oficio y los jóvenes que se incorporan al trabajo, son las consecuencias actuales. Es ocultar a un periodista de esa estirpe que casi no está. Muchos de estos hombres quedaron en el olvido, porque el periodismo hoy no cumple estas premisas, ha sido bastardeado. Salvo honrosas excepciones.

En una Nación Recobrada (8) afirma: Las aspiraciones nacionales llegaban hasta el cultivo de trigo y del maíz y la crianza de ganado. En las extensas y ubérrimas tierras de la República las cosechas se repetían en abundancia año tras año. Esta es la afirmación sobre las falencias que había antes del proceso industrialista. Como los buenos periodistas supo cubrir todos los espacios de la información, el Hipódromo de Palermo lo tuvo como cronista, el fútbol también, a pesar de estar especializado en Economía, se sumergió en los problemas sociales, en lasa temáticas de la mujer y la niñez y en las problemáticas del medio ambiente.
Volviendo a su tierra natal, esa historia lo marcó por su profundo amor a América Latina, a sus tradiciones y a la historia de sus pueblos, con fuertes rasgos asiáticos e incaicos no tuvo contradicciones por sus opiniones políticas, ideológicas, mientras no fuera en contra de los principios éticos de dar testimonio e informar. Profundamente humano, parco y silencioso, poco amigo de contar sus vivencias, fallece en esta Capital Federal acompañado de su mujer, mientras leía el diario.

Notas:
1) Carné Nº 20 de la Agencia Andi y Carné como Corresponsal de Andi en la Conferencia citada.
2) Carné Nº 65 del 18 de septiembre de 1948.
3) Originales del trabajo Juan Perón, capítulo Veinte años después.
4) Carné del diario cordobés El País.
5) Cronista El Mundo Hipódromo de Palermo –Ministerio de Hacienda de la Nación, carné Nº 201, junio de 1959.
6) SIC – enero – abril de 1964 Boletines encuadernados.
7) Credencial CIFRE – 1º de julio de 1964 – Socio Honorario.
8) Periódico Latitud, Pág. 12 – Año II – Buenos Aires – 31 Diciembre de 1970.
9) Una nación Recobrada Pág. 65 Presidencia de la Nación – Subsecretaría de Informaciones – 1948.


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