lunes, 14 de junio de 2010

Entrevista a Mónica Baltodano, Nicaragua: “Ningún grupo dominante, cualquiera que sea su signo, renuncia pacíficamente a sus privilegios y al poder

Marcelo Colussi - Rodrigo Vélez (GUEVARIANDO, especial para ARGENPRESS.info)

Continuando con la investigación “Historia de la Revolución Inconclusa”, en esta séptima entrega el Equipo de Investigación y Entrevistas -conformado por Marcelo Colussi / Rodrigo Vélez (GUEVARIANDO), más otros investigadores en diferentes puntos de Latinoamérica- presenta hoy una entrevista a Mónica Baltodano, “comandante guerrillera histórica”. Ella fue parte del Frente Sandinista de Liberación Nacional -FSLN-, el movimiento político-militar que con amplio apoyo popular desplazó del poder al dictador Anastasio Somoza en 1979 y construyó la más rica experiencia de socialismo en territorio continental de Latinoamérica: la Revolución Popular Sandinista. Construcción que fue sistemáticamente atacada por el imperio del norte a través de guerra sucia (“guerra de baja intensidad” con los “contras” minando día a día el proceso de edificación socialista), bloqueo económico, presiones de orden político, todo lo cual logró la derrota de la experiencia con las elecciones de 1990, donde el sandinismo no pudo retener la presidencia.

Luego del triunfo de la contrarrevolución, el movimiento sandinista fue alejándose de sus raíces revolucionarios, y muchos de sus mejores y más comprometidos militantes tomaron distancia, constituyendo fuerzas críticas a esa estructura política. Mónica Baltodano es una de esas voces críticas, de las más agudas por cierto, y con posiciones políticas coherentes: no renunció a los principios revolucionarios, los mismos que la llevaron a empuñar las armas años atrás, sino que sigue defendiéndolos con absoluta convicción, por lo que hoy no participa en la actual administración sandinista, pero sigue participando en la política del día a día desde cada una de las trincheras donde actúa.

El tema de la presente entrevista, como en toda la investigación donde también fueron contactados otros ex miembros de grupos guerrilleros de varios países de la región (Guatemala1, Argentina, Uruguay, Chile1, Chile2, Guatemala2), gira en torno a un balance crítico de esos movimientos revolucionarios de acción armada de algunas décadas atrás, y a ver cuáles son los caminos posibles que en la actualidad se le presentan al campo popular en su búsqueda de otro mundo más justo, menos salvaje y sanguinario que el contemporáneo. Para sintetizar en pocas palabras lo hablado con Mónica, la “comandante guerrillera histórica” nos permitimos citar sus palabras: “Ningún grupo dominante, cualquiera que sea su signo, renuncia pacíficamente a sus privilegios y al poder”, por lo que “las fuerzas populares deben estar listas a responder, resistir y contraatacar según lo determinen las condiciones de la lucha, que de ordinario las impone el adversario”.

Pregunta: Desde la derecha, y también desde algunos sectores de izquierda, se considera que los movimientos armados de América Latina de algunas décadas atrás, fracasaron. ¿Cómo entender eso? ¿Qué balance podemos hacer de ellos?

Mónica Baltodano: Muchas veces, en la intimidad, me he preguntado si se puede hacer la historia de la lucha armada en América Latina a la manera como hacemos la historia económica de la región, la historia de la democracia, de las crisis económicas, de los procesos electorales, etcétera. ¿Cómo analizar y valorar esta forma extrema de la lucha de clases? ¿Cómo enjuiciar sus resultados? ¿Fracasaron realmente los obreros de la Comuna de París cuando luego de dos meses de rebeldía armada fueron abatidos y masacrados por el gobierno de Versalles? ¿Fue realmente un fracaso ese primer intento de tomar el cielo por asalto? ¿Fracasó el sacerdote Camilo Torres cuando cae en su primer combate como soldado del ELN? ¿Fracasó el Presidente Allende empuñando ya casi solo su carabina en la Moneda o Santucho abatido por los fascistas argentinos?

La violencia del capital, de las oligarquías, de los poderosos, de sus guerras locales y mundiales, en apariencia nos es más conocida, más familiar diría. Mientras que la violencia revolucionaria, por su parte, siempre me ha parecido más sutil, más compleja, más formando parte de esa “astucia de la historia” que no se deja aprisionar fácilmente con las categorías y valores del sentido común. ¿Fracasó el héroe sandinista Julio Buitrago cuando cayó abatido en 1969 después de varias horas de enfrentarse absolutamente solo a centenares de guardias de Somoza? ¿Realmente fracasaron los miles de combatientes y patriotas que cayeron con las armas en la mano, combatiendo a las dictaduras militares de América Latina?

Si pudiera hacerse abstracción de un universo de experiencias tan diferenciado y complejo, mi respuesta sería categórica: No, no fracasaron.

Creo que los múltiples movimientos armados revolucionarios de América Latina -en medio de un combate absolutamente desigual- tuvieron incluso momentos sorprendentes de grandes éxitos que fueron de impacto internacional; pensemos por ejemplo en los momentos más culminantes de los Tupamaros. Hoy no debería sorprendernos ver a uno de sus líderes convertido en el Presidente de Uruguay. Lo que quiero sugerir es que en el transcurso de esa lucha, los resultados finales, el impacto y la influencia de ésta, se proyectan como desiguales en la historia según los países.

Para mí no hay duda posible. No habría democracia en El Salvador, Funes probablemente no sería nadie, sin la heroica lucha del FMLN. No es posible explicar la Nicaragua de hoy sin pasar por los caminos de la lucha armada sandinista. Seguramente los Acuerdos de Esquipulas tuvieron el alcance regional y se firmaron en Guatemala, porque había lucha de la URNG, aunque la eficacia de ésta no tuviera -en ese momento- los niveles que había alcanzado en el pasado y que llegaron a ser entonces superiores a los del FSLN y el FMLN.

Los movimientos armados, la lucha armada, aparecen y desaparecen según los ritmos, las exigencias y los tiempos de la lucha de clases. En general creo que éstos, los grupos armados revolucionarios, fueron expresión de la organización de los sectores más avanzados del pueblo, de quienes estuvieron dispuestos a una lucha frontal por los cambios sociales y políticos que necesitaba nuestra América para avanzar en términos de justicia social, desarrollo, democracia política y económica. En el despliegue y desarrollo de ese proceso singular de lucha, algunos avanzaron sus trincheras más que otros. Conocieron más victorias. Otros, más reveses. Algunos incluso desaparecieron tan rápido como aparecieron, como ocurrió en Honduras o Panamá. Otros tienen más de medio siglo luchando como en Colombia. Otros, llegado el momento, transformaron el fusil en lucha política, legal.

Los movimientos armados no pueden explicarse fuera de los imperativos de la lucha de clases. En nuestra América su existencia es incomprensible sin los regímenes dictatoriales, opresivos y represivos que respaldados por Estados Unidos proliferaron en la segunda mitad del siglo pasado. Por una parte, el sistema de dominación neocolonial del imperialismo norteamericano así garantizaba los negocios de sus banqueros, industriales y explotadores de nuestros recursos naturales. Y por otro lado, mediante estos regímenes, el imperialismo garantizaba una correlación favorable en el conjunto del conflicto Este-Oeste.

Por su parte, lo mejor de nuestra gente simbolizaba la resistencia con unos cuantos fusiles y con fortalezas de pura conciencia. Podían perder, como en efecto ocurrió, muchas batallas. Miles de vidas y organizaciones se perdieron, pero no fracasaron. Prepararon la antesala de las nuevas luchas. En efecto, en aquellos países en los que se hizo el balance adecuado de la lucha armada, se armaron de nuevas maneras y triunfaron. Es sin duda una manera positiva de hacer la lectura de una parte de la historia política reciente de Brasil. Y si nos dejamos engañar por las apariencias tendríamos que decir que Evo Morales triunfó allí donde el Che “fracasó”.

Los movimientos armados por lo general eran expresión de la necesidad imperiosa de cambios radicales. Cambios que -estaba demostrado- no podían transitar por las vías pacíficas, porque los caminos democráticos estaban totalmente cerrados. En ese contexto los movimientos armados fueron las formas políticas de expresión de la lucha de clases en nuestros países. No sólo querían democracia, querían cambio de sistema. Fueron la negación del liderazgo político tradicional y la afirmación de un nuevo liderazgo. Rompieron la ética convencional de la política y propusieron una nueva construida con desprendimiento y heroísmo. Se armaron de nuevos valores que no podían derrotar las balas del enemigo. Eran, éstas últimas, armas que no podían fracasar, que el enemigo no podía derrotar y que sólo los revolucionarios mismos podrían desvirtuar, como en no pocos casos ocurrió.

La estrategia de lucha armada en la mayoría de las experiencias conocidas -siempre debemos enfatizar- no excluían otras formas de lucha, antes bien, estas organizaciones tuvieron mucho cuidado en impulsarlas y potenciarlas. Lo fue en la experiencia de Cuba, en nuestra experiencia en Centroamérica en especial Nicaragua y El Salvador. No éramos militaristas, nosotros teníamos convicción de que solo podríamos triunfar con un amplio movimiento de masas activado a partir de sus reivindicaciones específicas, articuladas con la lucha general, armada, por el derrocamiento de las dictaduras y la lucha por el poder. En nuestro caso, Nicaragua, promovimos -hasta donde la realidad lo hizo posible- la organización popular: movimientos barriales, movimientos sindicales, estudiantiles, organizaciones de mujeres, cristianos, y hasta tuvimos formas de articulación política entre todos ellos a través del Movimiento Pueblo Unido (MPU).

La mayor parte de estos movimientos armados -salvo el caso de Cuba y Nicaragua- no alcanzaron su objetivo último de llegar al poder derrotando militarmente a las fuerzas represivas. Sin duda se cometieron errores tácticos y estratégicos. No pocas veces el pobre armamento bélico, estuvo acompañado de un pobre armamento ideológico. Sin duda hubo muchas equivocaciones, distorsiones lamentables y heridas incurables como el asesinato de Roque Dalton. Pero por encima de las sombras, siempre me parece honroso y victorioso el fusil libertario.

El caso de Nicaragua

El movimiento armado en Nicaragua respondió a la propia historia nacional y tuvo como antecedentes incontables confrontaciones como expresión de la lucha de clases, como la resistencia indígena, silenciada en la historia oficial, que tuvo importantes hitos como los levantamientos de las comunidades de Matagalpa en el siglo XIX. A finales de ese siglo (1893) conocimos también una revolución liberal frustrada por la injerencia yanqui. A partir de la contrarrevolución de 1910, Nicaragua fue reducida, por más de 20 años, a la condición de protectorado de los Estados Unidos, pues hasta el último centavo del erario público estaba manejado por funcionarios norteamericanos. Las oligarquías, representadas en los partidos tradicionales llamados liberales y conservadores, sólo hacían el papel de administradores de los intereses yanquis.

Antecedente vital en nuestra historia, fue la lucha de Augusto C. Sandino (1927). Iniciada con un puñado de campesinos descalzos, se enfrenta a la oligarquía y a los yanquis, construye el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSNN), y lleva adelante una lucha de carácter patriótico, nacionalista, latinoamericanista, anti-imperialista, y anti-oligárquica. Sandino expulsa a los invasores y les infringe la primera gran derrota en suelo latinoamericano, pero los políticos le traicionan y es asesinado en 1934.

A partir de su asesinato, se abre un período de represión y muerte contra los dirigentes y campesinos sandinistas, y con ello, se instala una dictadura militar que combinó acciones populistas con represión y muerte. Este fue un largo período de descenso de las luchas populares, hasta que se fundó, en 1963, el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En nuestro país, la convicción de que la vía armada era la única para acabar con la dictadura llevó, incluso, a sectores tradicionales a emprender intentonas armadas a finales de los años 50; en Nicaragua se dieron varios movimientos armados de signo conservador. Lo que distingue al FSLN de esos esfuerzos, es que sus principales fundadores cultivaron el marxismo como ideología y tenían en la Revolución Cubana su norte. El uso de esas herramientas y referencias les permitió diseccionar los intereses de clase presentes en las fuerzas políticas de entonces, y determinar la necesidad de organizar una fuerza que representara, genuinamente, los intereses de los explotados y oprimidos de Nicaragua.

La escogencia del camino de la lucha armada distinguió al Frente Sandinista de la mayoría de los Partidos Comunistas tradicionales que por entonces empujaban la línea de la coexistencia pacífica y rechazaban el uso de la lucha armada revolucionaria. En nuestro país, el Partido de los comunistas (Partido Socialista Nicaragüense), durante varios años fue un férreo crítico de la lucha sandinista, a quien acusaba de aventureristas.

La organización del FSLN significó una ruptura con las fuerzas políticas y movimientos armados precedentes, porque diseñó una guerra revolucionaria contra el régimen, rompiendo la lógica del golpe, de la invasión organizada desde países vecinos, y de la acción cortoplacista para derrocar al somocismo. El FSLN diseñó una estrategia de lucha por el poder que incluía la construcción de una correlación social favorable a nuestros objetivos, porque se propuso representar a los sectores populares, en especial a los obreros y campesinos, llamados a asumir el protagonismo de su propia historia, frente a la lógica de las paralelas o partidos políticos tradicionales que, representando los intereses oligárquicos, sustituyeron siempre la participación directa del pueblo, usándolo para sus propios intereses.

El FSLN de Carlos Fonseca, planteó la necesidad de hacer transformaciones más profundas al orden económico de la sociedad nicaragüense, superando el esquema político tradicional que se circunscribía a poner fin a la dictadura, o la sustitución del dictador Somoza y su familia, y propuso tempranamente una estrategia que combinara la acción guerrillera en la montaña y en el campo, con la organización política de los distintos sectores tanto urbanos como rurales. Dentro de la estrategia de toma del poder se incluyó la insurrección popular, concebida muy tempranamente por Carlos Fonseca como el momento culminante del proceso.

En Nicaragua, el movimiento armado que inicia a principios de los años 60, consiguió un triunfo rotundo el 19 de julio del 79, después de 23 años de lucha. Los primeros 20 años fueron de lento avance, de grandes reveses, de muerte, cárcel, asesinatos masivos en las zonas de operaciones, muchas adversidades y algunos éxitos espectaculares, pero sobre todo de consistente labor de concientización y organización, hasta que se logra involucrar masivamente a la población y convertir el combate de pequeños grupos y unidades guerrilleras en el campo y la montaña, en insurrecciones masivas en las ciudades. Ello permitió aniquilar a la dictadura somocista y terminar con una relación de subordinación del país a los Estados Unidos.

La victoria del FSLN sobre la dictadura el 19 de julio de 1979 tuvo como factor principal la participación masiva del pueblo en la lucha, tanto como colaboradores, combatientes y milicianos, pero también se explica por el impulso de una audaz política de alianzas, la apertura a la incorporación de sectores opositores de la burguesía y de los partidos tradicionales, un amplio y eficaz trabajo exterior que permitió conseguir armas y municiones para la fase insurreccional y, finalmente, el desgaste de la dictadura que llegó hasta perder, en los últimos días, el respaldo oficial de los Estados Unidos.

La naturaleza de los cambios no puede dejar dudas. La Revolución Popular Sandinista construyó una nueva institucionalidad, ejército, policía, parlamento, ministerios, creando un andamiaje institucional completamente nuevo. Se redactó una nueva Constitución Política en 1987, y se empujaron importantes cambios sociales: Reforma Agraria, alfabetización, Reforma Urbana, nacionalización de los recursos naturales -minas, agua, bosques-, nacionalización de las explotaciones de enclave como las bananeras, y de sectores estratégicos como la Banca y el comercio exterior, entre otras.

Con el triunfo sandinista en Nicaragua se fortalecieron las luchas armadas en Guatemala y El Salvador. Desde Nicaragua se respaldaron estos esfuerzos de combate, al punto que este tema se convirtió en un elemento de presión sobre el gobierno revolucionario, por parte de los Estados Unidos. En El Salvador, la unidad de todas las fuerzas guerrilleras en el FMLN y el apoyo de las fuerzas revolucionarias nicaragüenses, llevó la lucha armada a un punto de equilibrio, un virtual empate entre el FMLN y el Ejército, a pesar del desmesurado respaldo que Estados Unidos dio a los gobiernos salvadoreños. Este virtual empate llevó a un proceso de negociación que favoreció la conversión del FMLN en un partido político que comenzó de inmediato a disputar el gobierno por la vía electoral.

Durante los diez años de gobierno sandinista, el proyecto de transformación en Nicaragua tuvo grandes dificultades para desplegarse, porque la guerra contrarrevolucionaria significó un brutal desgaste material y político para la Revolución. La necesidad de sostener un enorme tren de defensa, el servicio militar obligatorio y el bloqueo de recursos del exterior deterioró las condiciones de vida y minaron la capacidad de resistencia de la gente.

Sin negar los errores que se cometieron, fue la guerra impuesta por el Imperio el factor determinante en la derrota electoral que sufrió el FSLN, en febrero de 1990, frente a una gran coalición de derecha. Esa derrota no significaba el fin de la Revolución, sino un revés. Pero la implosión del socialismo real impactó también negativamente en la conciencia de la dirigencia revolucionaria y del pueblo, y comenzó a avanzar la contrarreforma hasta que finalmente se instaló hegemónicamente en nuestro país. Fue una derrota política que luego se convirtió en un triunfo de la contrarreforma y luego en una derrota de la Revolución. Digo que fue una derrota de la Revolución, cuando desde la otrora conducción de la vanguardia, se renunció al desarrollo de un proyecto realmente revolucionario y se hicieron ajustes a la propuesta, para adecuarla, pragmáticamente, a una lucha por el control del poder, pero ya no para cambiar el sistema imperante, sino para adecuarse de manera “realista”.

Pregunta: ¿Pueden volver propuestas de movimientos armados en esta región? ¿Por qué sí o por qué no?

Mónica Baltodano: Como señalé, la lucha armada aparece y desaparece según los tiempos de la lucha de clases. Las transformaciones económico-sociales, la demanda de justicia y libertad requieren como siempre de lucha y ningún camino debe estar cerrado para ella. Creo que todas las vías están abiertas para insubordinarse, para intentar transformar las cosas y con ello buscar cómo transformamos nosotros mismos en permanentes sujetos de cambio. Evidentemente hoy como ayer, los privilegios, las ventajas que desde el mercado operan a favor de los grandes consorcios, ahora de las grandes transnacionales, de los capitales interconectados, siempre serán defendidos con todo el poder y las armas de que se disponga. Ningún grupo dominante, cualquiera que sea su signo, renuncia pacíficamente a sus privilegios y al poder.
Los nuevos Códigos Penales de nuestros países criminalizan la lucha bajo cualquiera de sus formas, los sistemas de justicia siguen operando a favor de los dominadores. Así que, ningún camino para luchar por transformar esta realidad debe ser negado a priori. Hoy como ayer, se necesitan del mitin del barrio o la acción sindical; de la acción deliberativa de la Universidad, o la defensa de la tierra en el campo; la lucha por salvar a las especies, como de beligerancia para eliminar la violencia contra las mujeres y niños; de la lucha parlamentaria, como de la lucha callejera. Seguramente también serán necesarios otros levantamientos sociales o asonadas, o la lucha de barricadas como las que vimos en Oaxaca, pero seguro también va a urgirse nuevamente, en otros contextos, de nuevas formas de lucha armada.

Pregunta: Los movimientos armados actualmente existentes (Colombia, Chiapas en México), ¿qué futuro se les ve?

Mónica Baltodano: Los movimientos armados en Colombia responden a la realidad particular de ese país, desde hace mucho tiempo combaten en un contexto singular. Es evidente que los guerrilleros siguen en pie porque no existen en Colombia posibilidades de transitar por otros caminos. Al movimiento guerrillero de Colombia le ha tocado enfrentarse a un gobierno que ha sido priorizado por los Estados Unidos, que ha recibido miles de millones de dólares en armamento, pertrechos y tecnología con el fin de aplastar a la guerrilla. El gobierno de Colombia ha montando campañas internacionales de enorme magnitud para vender la imagen de una guerrilla vinculada a la narcoactividad, y de presentarla como derrotada. Ciertamente se percibe que el movimiento ha recibido golpes muy fuertes. Les corresponde a ellos determinar qué camino seguirán en el futuro cercano y desde nuestros propia historia no nos queda más que expresar nuestro respeto por la lucha que mantienen y que se corresponde con su propio proceso. Marulanda está muerto pero no derrotado.

En el caso de Chiapas, el movimiento zapatista ha escogido el camino de la organización de un poder popular paralelo al oficial, manteniendo sus fuerzas militares como grupos de defensa de su organización. Ellos no hacen ataques ni emboscadas al Ejército mexicano, sino más bien se mantienen como fuerzas de autodefensa de los Caracoles zapatistas, y el EZLN mantiene una posición crítica del sistema de partidos políticos y de los procesos electorales. Yo creo que el EZLN es una fuerza que mantiene viva la llama de la resistencia frontal contra el sistema, de denuncia y cuestionamiento a los limitados alcances que ofrece para la izquierda el camino electoral, y en ese movimiento se incuban esperanzas de encontrar nuevos caminos de construcción del poder desde abajo.

Pregunta: Ante ese aparente cierre de caminos de transformación social hoy día, sin una coyuntura que favorezca la aparición de movimientos armados como un instrumento más para la búsqueda de esos cambios, ¿cuáles son las perspectivas reales de modificación de su estado de injusticia para las fuerzas populares?

Mónica Baltodano: Es una pregunta para la que no tengo una respuesta categórica. Es evidente que la multiplicación de las luchas sociales de finales de los años 90 favoreció un incremento en las posibilidades de los partidos y fuerzas progresistas emergentes. Los movimientos indígenas, ecologistas, de campesinos sin tierra, de las mujeres, los Foro Social Mundial, las movilizaciones contra la globalización capitalista; crearon un clima que permitió que llegaran a las casas presidenciales, personeros con proclamados programas de izquierda. Pero, hasta hoy, los resultados reales de su gestión son bastante modestos. Si bien se han impulsado programas sociales que han mejorado la condición de vida de amplios sectores, no se ha alterado sustantivamente el régimen económico social, la estructura de clases. En algunos países como Nicaragua se habla de la continuidad de la revolución, pero lo que se reproduce es un régimen que favorece a las grandes transnacionales y al capital financiero regional, mientras se restringen libertades esenciales de importantes capas de la población.

La crisis global del sistema del capital es un desafío para todos en todas partes. Su empeño depredador significara, desempleo, pobreza, menos salud y educación. Más dependencia y menos soberanía. El capital nos ha demostrado que la ruta privilegiada para superar sus crisis cíclicas transitan por incrementar la sumisión de las mayorías a los intereses de los ricos y poderosos. No tiene escrúpulos de recurrir nuevamente al fascismo si es necesario. Las fuerzas populares deben estar listas a responder, resistir y contraatacar según lo determinen las condiciones de la lucha, que de ordinario las impone el adversario.

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Brasil: La razón de Lula

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Tras la reciente votación en el Consejo de Seguridad de la ONU en la que se aprobaron nuevas sanciones contra Irán, ejercicio en el cual los miembros permanentes votaron de modo unánime mientras Brasil y Turquía lo hacían en contra, el presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva declaró: “…El Consejo de Seguridad representa la misma correlación de fuerzas que cuando fue creado…” Fue lapidario.

La historia del Consejo de Seguridad refleja el proceso de concertación entre las grandes potencias para construir una hegemonía planetaria bajo su egida, propósito al que subordinan consideraciones ideológicas que parecieron infranqueables. Alguna vez, en ese órgano junto a Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia estuvieron la Unión Soviética y los representantes de Chiang Kai-shek. Nadie debería extrañarse de lo que ahora ocurre. La empatía no es ideológica sino geopolítica.

Setenta años atrás, cuando se hizo evidente que la guerra desatada por Hitler no era un conflicto europeo más y fue obvio que Estados Unidos se vería involucrado, el presidente Franklin D. Roosevelt, desencadenó un proceso que conduciría a la integración de la coalición aliada, a la conducción colegiada de la guerra y a la creación de la ONU, empeño en el que le acompañarían Stalin y Churchill.

En 1933 cuando Roosevelt y Hitler tomaron el poder en Alemania y los Estados Unidos respectivamente, los norteamericanos no sólo no querían involucrarse en una guerra, sino que no podían hacerlo porque lo impedían las leyes de neutralidad dictadas como resultado del desastre que para Estados Unidos significó la Primera Guerra Mundial, en la cual sus fuerzas tuvieron casi 150 000 muertos, cosa que el Congreso no le perdonó al presidente Wilson a quien penalizaron al no suscribir el Tratado de Versalles, vetar el ingresó en la Sociedad de Naciones y aprobar las mencionadas leyes.

El curso que condujo a la formación de la ONU comenzó el 14 de agosto de 1941 cuando en las costas de Terranova, a bordo del HMS Príncipe de Gales, el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill, el primer británico, suscribieron la “Carta del Atlántico”, texto al que rápidamente se adhirieron casi treinta países, incluyendo a la Unión Soviética y que se convertiría en borrador para la Carta de la ONU, adoptada en San Francisco el 26 de junio de 1945.

Ningún otro proceso político internacional de la Era Moderna fue conducido con más apego al consenso como la creación de las Naciones Unidas, mérito que corresponde a Roosevelt, Churchill y Stalin, que pese a diferencias ideológicas y políticas y en una época en que la aviación daba sus primeros pasos y la navegación marítima era insegura, se encontraron personalmente en tres oportunidades, en las cuales avanzaron en el diseño de un sistema de seguridad colectiva para la posguerra que les permitiría no enfrentarse entre ellos y dictar pautas al mundo.

En noviembre de 1943, camino de Teherán, Roosevelt y Churchill hicieron escala en El Cairo para encontrarse allí con Chiang Kai-shek, entonces reconocido como máximo representante de China y tratar con él aspectos de la guerra contra Japón y del futuro de Asia. Días después entre el 28 de noviembre y el primero de diciembre de 1943, en Teherán se sumaría Stalin para protagonizar el primer encuentro de los Tres Grandes.

Meses después se reunieron en Moscú los representantes de las tres potencias más China para delinear los contornos de la organización internacional que formaría el núcleo del sistema de seguridad colectiva de la posguerra. Más tarde en Dumbarton Oaks, se trabajó en la redacción de la Carta de la ONU, en cuyos aspectos principales hubo consenso excepto en lo relativo al Consejo de Seguridad. Se trataba de decidir cómo se adoptarían las decisiones de obligatorio cumplimiento y quienes decidirían sobre el uso de la fuerza.

En febrero de 1945 en Yalta, Roosevelt, Churchill y Stalin, personalmente perfilaron el Capítulo VII de la Carta de la ONU y resolvieron que los tres países que ellos representaban más China (luego se sumaría Francia) serían los miembros permanentes del Consejo, acordando una clausula, según la cual las decisiones vinculantes y el uso de la fuerza requeriría de la unanimidad de ellos cinco, de ahí nació el veto.

El resto de la historia es conocido. En 1971 la República Popular China fue admitida en la ONU y ocupó el puesto que legítimamente le corresponde en el Consejo de Seguridad, en el cual la potestad de veto ha sido ejercida en cientos de ocasiones, en primer lugar por la Unión Soviética, para impedir resoluciones condenatorias o discriminatorias, Estados Unidos para defender a Israel y en menor medida por el resto de las potencias; quien menos ha abusado de ese privilegio es la República Popular China.

Lula, con la amargura de haber sido ignorado no sólo por Estados Unidos y sus aliados tradicionales, sino también por Rusia y China, sus socios en el BRIC que en lugar de maniobrar, asumir positivamente el acuerdo alcanzado para el intercambio de uranio y ganar tiempo para dar una oportunidad a la diplomacia, prefirieron distanciarse y dejar al Estado persa en una peligrosa soledad, deberá ahora reconsiderar alguna de sus prioridades.

El pragmatismo de Rusia y China pueden haber traído a Brasil de regreso de la ilusión de que, en una eventual ampliación del Consejo de Seguridad, pudiera acceder como miembro permanente un órgano que no es otra cosa que un club de millonarios armados con bombas atómicas, preocupados sobre todo por conservar los equilibrios estratégicos que les permitan realizar sus objetivos nacionales e internacionales, empeño ante lo cual sacrifican cualquier otra consideración.

Es probable que si alguna vez el Consejo fuera ampliado, será el propio órgano quien decida quienes cuentan con avales suficientes para acceder al más selecto de los clubes políticos. Por mi parte no albergo duda acerca de que, en lugar de a una impredecible potencia emergente, preferirán a Alemania, Japón e Italia sin importar que antes fueran las potencias derrotadas, dos de las cuales eran países ocupados cuando en 1945, cincuenta naciones, la mitad de ellas del Tercer Mundo, fundaron la ONU.

Brasil ha llegado a un punto del camino en el cual no puede evadir la elección: Está con ellos o está con los otros. Allá nos vemos.

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Pateando traseros

Atilio A. Boron

Días atrás el presidente Barack Obama le pidió a sus colaboradores que le dijeran cuál era el trasero que tenía que patear para castigar al culpable del peor desastre ecológico de la historia producido por la BP en el Mar Caribe. Recogiendo tan sana inquietud me permito proponerle una lista, preliminar, de traseros a patear.

En primer lugar, debería solicitarle a la Primera Dama que le propine una buena patada en su presidencial trasero porque usted no es “el negrito del batey” -como le llaman en el Caribe al chico de los mandados- sino el primer magistrado de la más formidable superpotencia que jamás haya existido sobre la faz de la tierra. Y si los bandidos de la BP contaminan las costas de su país es porque usted –así como sus predecesores- ha sido blando, débil y timorato con los oligopolios petroleros que hace décadas vienen practicando un verdadero “ecocidio” en Alaska y en el Golfo de México, donde accidentes como el que hoy lo desvela era seguro que, más pronto que tarde, irían a producirse. Blandura y complicidad también evidenciada con los truhanes del casino financiero global, con sede en Wall Street, que primero provocan una crisis y luego exigen un rescate que usted ejecuta con fondos públicos, expropiando el ahorro y los ingresos de los contribuyentes norteamericanos. Un puntapié en su trasero por ignorar que esas grandes firmas están casi invariablemente dirigidas por delincuentes de “guante blanco”, protegidos por la Casa Blanca, los congresistas de ambas cámaras, los grandes medios y los lobbies que financian las campañas políticas de representantes y senadores a cambio de garantizar la impunidad de los oligopolios en su agresión al medio ambiente. Pero además su esposa Michelle debería darle otro puntapié a su trasero por caer en el infantilismo de creer que se construye poder político apelando a los twitters, facebooks y demás gadgets informáticos. Eso puede, ocasionalmente, crear un efímero clima de opinión pero nada más. Para combatir a los tiburones de Wall Street y al complejo militar-industrial se requiere mucho más que eso. Mire lo que hizo uno de sus predecesores, Franklin D. Roosevelt, que pudo realizar muy significativos cambios en la economía de EEUU (ley del seguro social, riguroso control del sistema bancario, impuestos a la riqueza y la renta, banco central, etcétera) apoyado en dos instituciones que movilizó y potenció en su gravitación: sindicatos obreros y su propio partido. Usted, deslumbrado por los progresos de la informática, pensó que en la época actual estos recursos ya no sirven. Y se equivocó.

Pero no es usted el único que merece un buen puntapié. Otros conspicuos traseros que claman por fuertes patadas son los del Secretario de Energía de EEUU, los de los presidentes de las comisiones de Energía de la Cámara de Representantes y del Senado y, por supuesto, los sucios traseros de los integrantes de su equipo de asesores económicos (y muy especialmente Lawrence Summers y Robert Rubin, artífices de la completa desregulación del mercado financiero y autores intelectuales de la actual crisis económica). No se olvide también de propinarle otro a los estafadores de Goldman Sachs, que “dibujaron” los números macroeconómicos de Grecia (¡y vaya uno a saber de cuántos países y empresas más!) y los bribones de Moody’s, que con sus fraudulentos cálculos de “riesgo país” favorecieron a sus socios sumiendo a numerosos países en profundas crisis económicas.

Ya que estamos en esto no se olvide de asestarle también una violenta patada en el trasero a sus compinches y peones en Tel Aviv, que se creen que tienen licencia para matar impunemente a palestinos, o someterlos, como en Gaza, a un lento genocidio parecido al que el pueblo judío tuvo que soportar a manos de los nazis, por ejemplo, en el Ghetto de Varsovia. Y, de paso, usted merece otro puntapié en su insigne trasero por olvidarse que es un Premio Nóbel de la Paz y respaldar a ese gobierno de fanáticos fundamentalistas, racistas y genocidas -que gracias a la política imperialista de sucesivos gobiernos estadounidenses disponen de las únicas armas atómicas que hay en Medio Oriente- y permitir que continúen burlando las disposiciones de la ONU y las reglas más elementales de la legalidad internacional. Puntapié más que merecido porque sabiendo todo esto usted se empecina en denunciar el armamento nuclear que ... ¡podría llegar a tener Irán, pero que ahora no tiene!. De paso, podría darle un buen puntapié a la Secretaria Hillary Clinton, preocupadísima por la carrera armamentista según ella desencadenada por Venezuela, pese a que su gasto militar apenas equivale a la cuarta parte del de Colombia. ¡Ay!

Foto: Estados Unidos, Política - El presidente Barack Obama y la asesora Carol Browner en una reunión sobre el derrame de petróleo de British Petroleum. / Autor: Pete Souza - WHITE HOUSE

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Macondo - MC 252: La cola de puerco del Petro-Mundo

Nora Fernández (especial para ARGENPRESS.info)

Desde que comencé a leer sobre la explosión de Macondo, el pozo de nombre un tanto místico que se desangra diariamente a 70 kilómetros de la costa de Louisianna, en el Golfo de México, se me figura un significado más profundo que el de ser simplemente “otro desastre ecológico.” Macondo, el pozo MC 252 en el Cañon del Mississippi, se desangra en petróleo y gas que escapa por la corteza de la plataforma americana de las entrañas del planeta. Este Macondo, como aquel pueblo creación imaginaria que García Márquez diera a fundar a un grupo de pioneros despistados después de haber vagado perdidos por la ciénaga buscando, sin éxito, el mar, también nos habla de la soledad. De la soledad que condenara a los Buendía a no saber querer, lo que el gitano Melquiades identificara y entendiera como un ciclo, a esta soledad del ciclo del petróleo que Macondo MC 252 anuncia con su hemorragia de energía vital. Macondo MC 252 se desangra, como el último descendiente de los Buendía nacido con una cola de puerco.

Este Macondo sangrante puede ser una preparación simbólica de lo por venir, de los años de soledad que culminan el ciclo del oro negro. Un anuncio de que se termina el ciclo del recurso energético que sustenta la civilización que ostentamos ridicula, infantilmente, sin entender nuestro mal uso de recursos en la tierra. Es una nueva, además, sobre la obvia falta de alternativas equivalentes a esta energía fósil contaminante en extinción. Acaso la soledad de ficción de los Buendía no fuera tan diferente como la soledad de carne y hueso de occidente y de su modelo impuesto al mundo, al rico y al pobre, por las ideas y la fuerza. Un modelo tragador de petróleo y en él dependiente –como energía, transporte, calefacción, máquinas, construcción, ceras, plástico, nylon, detergentes, tan dependiente como una adicción. Tan dependiende que ya ni podemos imaginarnos un mundo sin petróleo. Y ahora este Petro-mundo que creamos se acerca, inevitablemente, a su fin. La carrera final nos encuentra lamentablemente, no más sabios, sino altamente adictos a un comfort energético insostenible, que favorece hasta el final un consumo destructivo. Pero nos acercamos ineludiblemente al destete, a vivir sin él, aunque no nos guste, aunque no podamos ver el camino adelante. Y en la recta final inrementa potencialmente el riesgo de que buscando desesperados lo que queda de él, en arenas bituminosas o en las profundidades del mar y sus plataformas, aceptemos riesgos crecientes de envenenarnos y envenenar el mundo. Ese petróleo que hoy escapa de la tierra herida en Macondo, pozo contaminador a 1500 metros de profundidad, es campana, es anuncio. ¿Hasta donde llegaremos?
Viendo fluir el combustible aceitoso, masa café anaranjada coagulada en la superficie del agua, se me presenta como “nata” coagulada que esconde en su seno el tamaño verdadero del vertido que se mueve en las aguas màs profundas. Es en la profundidad viva del Golfo, donde hace su daño más fundamental, allí lo nadan, respiran y beben las criaturas que sostienen ese medio. Este precioso recurso energético es veneno que, diluído en infinitas gotas y hebras, flota en las profundidades, y a la vez fluye a la superficie en vertientes aceitosas como ríos. Si aquel Macondo habla de la soledad de una familia humana condenada a repetir errores y vivir en desamor, este Macondo herido nos habla de una civilización similarmente condenada al negarse a entender la inevitable desaparición de toda una forma de vivir. Un estilo de vida contaminante, ridículo incluso, infantil, pero que defendemos como el aire que respiramos y el agua sin la que no habremos de sobrevivir. Es un recurso importante y en él hemos cifrado nuestro cuestionable desarrollo. Sin duda, el fin de este ciclo nos depara cambios tan drásticos como duraderos. Todo parece indicar que la arrogancia nos condena a experimentar en carne propia los desastres a los que ya hemos condenado a otras criaturas –como las que hoy emergen cubiertas y deformadas por el peso de esa masa gelatinosa y fulminante. BP ha reportado 273 tortugas muertas, 36 delfines muertos, sabemos que el desastre es mucho mayor.
Más de 1.2 millones de barriles de petróleo vertidos, explicó Samantha Joye, doctor en Ciencias Marinas (University of Georgia), que se preguntaba ¿donde esta ese petróleo que no vemos? El petróleo dispersado antes incluso de que el uso de dispersantes se transforme en “asunto problemático”. Tras explorar la zona dos semanas, Joye encontró su respuesta, ese petróleo oculto que no llega a ensuciar las arenas de las playas está disuelto y forma enormes “nubes de petróleo emulsificado” localizadas a mil metros de profundidad. Junto con el petróleo encontró gas metano, en niveles diez mil veces el nivel normal. “Nada, como este derrame en el Golfo de México, ha sucedido nunca antes, al menos no en la historia humana, tomará años a los científicos entender el daño que causa” 1). Las finas partículas de petróleo emulsionado y gas dan al agua un indiscutible olor a combustible, explicó. Las nubes cubren unos 35 kms y se ubican en las zonas más ricas en especies del Golfo. ¿Los posibles efectos? Un año de peces nuevos perdidos, envenenamiento, daño genético, deformidades, efectos en la fertilidad, efectos en el desarrollo de larvas. 2)
Desde mediados de mayo el uso de dispersantes ha sido cuestionado, algunos lo presentan como el mal menor. BP ha usado enormes cantidades de dispersantes, supuestamente para proteger las playas pero sin duda para minimizar la visibilidad del desastre. Ha usado dispersantes en el origen mismo del escape y también sobre la superficie de las aguas del Golfo, lo que ha afectado ya a los voluntarios que limpian el area. Los dispersantes dividen el petróleo, lo emulsifican, pero al tiempo que lo hacen supuestamente más fácil de digerir por las bacterias de la zona, lo transforman en mucho más dificil de limpiar. El uso de Corexit, dispersante producido por NALCO, ha sido fuertemente cuestionado particularmente por EPA (Environmental Protection Agency, Agencia de Protección del Medio Ambiente). Corexit es menos efectivo (54% de efectividad) que otros dispersantes pero es además altamente tóxico (carcinogénico, mutagénico y teratogénico), su uso fue prohibido en Europa. Pero incluso luego de que EPA ordenara a BP usar un dispersante menos tóxico, BP continuó usando Corexit, argumentaba que ya lo tenía en existencia y que no había otro disponible en las cantidades necesarias. Algunos hablan de que BP está llevando acabo un “experimento” en el Golfo, ha agregado un caldo químico de efectos tanto o más dañidos y desconocidos al verter 3.8 millones de litros de Corexit en el Golfo 3).
A dos meses del inicio del desastre, podemos mirar atrás y examinar un poco la conducta de BP. Al comienzo BP negó la existencia de pérdida alguna, pero pronto tuvo que reconocer lo obvio, entonces “estimó” en mil barriles diarios de petroleo vertidos por la pérdida, cifra que tuvo que modificar y aceptar al menos 5 mil barriles diarios. Hoy sabemos que el escape es mucho mayor, el número de barriles de petróleo que se derraman diariamente se estima entre 40 y 80 mil barriles. En general se acepta la cifra de más de 1.2 millones de barriles vertidos desde abril 20 hasta principios de junio, y la cuenta continúa. El profesor de Ingeniería Mecánica de Purdue University, Steven Wereley, fue quien ha estimado más acertadamente el tamaño del desastre desde el principio diciendo que entre 56 y 84 mil barriles de petróleo estaban escapando al Golfo diariamente. La cifra, manipulada por BP en parte para mantener su imagen corporativa y evitar la caída del precio de sus acciones, es un número importante. El número de barriles vertidos durante el desastre determina no sólo la evaluación de daños sino también las penas financieras que BP ha de pagar. En Estados Unidos esta pena se mide en barriles vertidos y equivale, según el Acta de Polución por Petróleo (Oil Pollution Act) a mil dólares por barril de petróleo vertido (Lisa Suatoni, How much oil is spilling to the Gulf of Mexico? And, yes, it does matter). Estimar el costo financiero del derrame varía enormemente. Si aceptáramos aquel inicial estimado de BP de mil barriles diarios, a mil dólares por barril, el costo del daño sería de un millón de dólares al día, estimando hasta el 9 de junio por ejemplo el costo total sería de 49 millones de dólares (49 días de desastre). Si usamos en cambio el estimado mayor de Wereley, de 84 mil barriles diarios, ese costo ascendería a 84 millones de dólares diarios, lo que en 49 días equivale a cien veces el primer estimado –hablamos entonces de más de 4000 millones de dólares.
Hablar en números aclara ciertamente el panorama. El efecto del desastre afecta, naturalmente, a los americanos y a BP, pero también afecta al Reino Unido todo ya que no debemos olvidar que BP paga una tercera parte de los dividentos que los accionistas del Reino Unido reciben. Los intereses en la compañia comprometen incluso fondos de pensiones. Acaso, podemos decir, el negocio de la exploración y explotación petrolera es “riesgoso”. Pero la conducta de BP, argumenta The Guardian en su editorial del 4 de junio, nos habla de mucho más. Desde su privatización total en 1987, y en particular durante el reinado de John Browne, BP ha transferido operaciones vitales para la compañía a terceros, involucrándose a la vez en tomas riesgosas como la de Amoco. BP se ha conducido, dice el editorial, como un banco, agresivo y audaz, y los resultados están a la vista: la explosión de la refinería de Texas City el 2005, las fracturas en las redes de tuberías en Alaska entre el 2006 y 2007 y ahora este desastre en el Golfo. Al mismo tiempo BP ha enriquecido una élite poderosa e importante, que incluye al CEO de BP mismo, Tony Hayward, quien recibe 4 millones de libras al año por ser jefe 4).
Otras verdades inquietantes han aflorado con el desastre petrolero. Una es que Tony Hayward, además de ser Director Ejecutivo de la empresa, ha sido accionista de ella y ha dispuesto de 223.288 de sus acciones vendiéndolas el pasado marzo 17, un mes antes del desastre de abril 20. Las vendió a buen precio y se evitó perdidas considerables. Desde el desastre, las acciones de BP pierden el 30% de su valor –unos 40 mil millones de libras de su valor total 5).
Ha habido otro “accionista oportuno” además de Hayward. Goldman Sachs salvó sus acciones de la caída al deshacerse, justo a tiempo, del 40% de sus acciones de BP (más de 6 millones de acciones) que fueron vendidas el 31 de marzo, semanas antes del desastre. Esa venta de Goldman Sachs ha sido la liquidación más grande de bonos de petróleo hecha de un golpe en la historia de los mercados modernos. Sorpresivamente, o quizás no, Goldman Sachs y BP tienen un hombre en común. Se trata de nada menos que de Sir Peter D. Sutherland, quien es en estos momentos Presidente no ejecutivo de Goldman Sachs International (UK) y quien fuera, hasta enero del 2010, Presidente de BP –puesto que ocupó por 13 años. Sir Sutherland es un hombre de importancia, consejero financiero del Papa, con interesantes vinculos en las Naciones Unidas y presidente de la rama europea de la Comisión Trilateral 6).
Sir Sutherland es ardiente y público defensor de la Globalización Corporativa, o imperialismo empresarial como vale llamarlo, y propaga sus ideas como fórmula para resolver todos los desafíos del mundo, y en especial el problema de la creciente pobreza y violación de derechos humanos. Para él los negocios son “el motor de la creación de riqueza” por lo que favorecer el crecimiento (y enriquecimiento) de las corporaciones no es más que ayudar a enriquecer “al mundo” 7).
La de Sir Sutherland es una lógica por demas cuestionable, particularmente en estos momentos cuando vivimos diariamente la evidencia de que la realidad refleja todo lo contrario de lo que él pregona. Con la excepción notoria de la Banca Internacional, que crea riqueza en el papel y en sus computadoras cada vez que hace un préstamo, como argumenta muy bien y claramente Ellen Brown, en su libro “Telaraña de Deuda,” 8) las corporaciones no crean riqueza. Lo que las corporaciones hacen es “acumular riqueza.” Y lo hacen fundamentalmente de tres formas: (a) asegurándose jugosos contratos estatales -que pagamos todos, (b) recibiendo importantes pagos y beneficios directos de los gobiernos del mundo -que impiden realmente que estas reciban las consecuencias naturales de sus acciones, algo que tambien pagamos todos, y (c) apropiándose y explotando los COMUNES -que las corporaciones usan y abusan a su antojo para su beneficio. Las corporaciones “externalizan” sus costos, costos que pagamos todos, por ejemplo los gastos de investigación que paga el estado (y sus ciudadanos) y que las corporaciones aprovechan en sus negocios y patentan. ¿Acaso hemos hablado de que las corporaciones pagan menos impuestos que nosotros y que los evaden convenientemente cuando quieren manipulando el contexto político? En fin, la Corporación ha sido históricamente un ciudadano antisocial y parásito, que se ha defendido muy bien usando grupos de presión a sueldo, políticos comprados y abogados 9).
¿Será acaso este un esquema más de acumular dinero? ¿Será una forma de aprovechar convenientemente un desastre ecológico? El prestigioso físico teórico americano, Dr. Michio Kaku ha expresado que tanto BP como Barack Obama “saben perfectamente que existe tecnología para detener este tipo de derrames en breves horas.” Según Kaku varios científicos rusos han aconsejado al gobierno norteamericano el uso de una mini explosión nuclear que mueva las rocas y tape el escape inmediatamente, y han garantizando incluso un 80% de suceso, pero no han sido escuchados. Además, el famoso científico ruso, Anatole Sagalevich, del Instituto de Oceanología P.P: Shirshov de la Academia Rusa de Ciencia, ha aconsejado también el uso de mini submarinos MIR y de su personal especializado, pero British Petroleum rechazó la oferta. (Vicky Pelaez, El derrame: La ambición supera a la supervivencia, Argenpress). El grupo belga DEME ha argumentado tener capacidad para limpiar el Golfo de petróleo con equipos especializados que los Estados Unidos no tienen en 3 o 4 meses -en vez de los 9 meses estimados por Estados Unidos, pero el gobierno no se ha interesado en crear una excepción al Acta americana (Jones Act) que según dice impide esta operación (10).
En la búsqueda de petróleo en la recta final, las corporaciones, que no tienen como foco el bien común sino la acumulación de dinero, continuarán tomando crecientes riesgos, como lo han hecho en el campo de las finanzas. Una actitud cortoplacista y suicida de “todo hoy y ahora, mañana ya se verá” se impone. Cada ciudadano debe oponerse a esta actitud, e informarse de lo que sucede, no aceptar pasivamente las distorciones que nos alimenta en general la falsimedia. La carrera por “quedarse con todo” continúa y para esto en primer lugar se manipula la información. Redes económicas y financieras poderosas y corruptas, corrompen y manipulan políticos controlando ilegitimamente el poder. No emergen alternativas capaces de sostener al Petro-Mundo creado. La puja por creciente consumo y crecimiento sin límites no tiene en realidad futuro, pero ideológicamente continúa limitando posibilidades de que emergan formas diferentes de vivir, pensar y ser. Continuamos ignorando el moto fundamental, que hasta los pájaros entienden. Nuestra especie se niega arrogantemente a aceptar que no podremos sobrevivir la contaminación de nuestro nido.
Notas:

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El factor etario

Jorge Majfud (especial para ARGENPRESS.info)
Entre 1958 y 1962 el gobierno de China impuso un paquete de medidas sociales y económicas con el objetivo de modernizar su economía. Las antiguas prácticas agrícolas, el delicado orden económico y cultural que podríamos llamar “econosistema”, fueron modificadas casi por decreto en un intento de industrializar una sociedad agrícola basándose en la teoría de turno sobre las fuerzas productivas. Esta práctica radical se conoció entonces como “El gran salto hacia adelante”.

Se calcula que debido a este gran salto, en tres años murieron de hambre entre 15 y 30 millones de personas. El gobierno de la época, refiriéndose a la sequía que afectó China casi en el mismo periodo, llamó a esta catástrofe “Los tres años de desastres naturales”. La tragedia recuerda una de las frases célebres de Augusto Pinochet para celebrar su golpe de Estado en 1973: “Estábamos al borde del abismo y dimos un paso hacia adelante”.

Hay muchos ejemplos históricos como éste, donde una sola decisión autocrática, casi siempre basada en una teoría de turno y en la fe infinita que algunos líderes se tienen a sí mismos, produjeron tragedias similares.

Claro, también la dinámica del capitalismo incluye una serie conocida de crisis periódicas. En estados Unidos, las recesiones se parecen a las manchas solares que se producen cada once años y están dentro de otro ciclo mayor de leves y peores crisis. Si se trata de un capitalismo periférico, estas manchas no son simple desempleo o descenso del consumo sino que incluyen, con demasiada frecuencia, hambrunas y violencia social. Cuando en Estados Unidos hay crisis económica, la inflación y el dólar bajan junto con la tasa de criminalidad. En los países que antiguamente la izquierda llamaba “del capitalismo dependiente”, la arrogancia del norte clasificaba como “tercer mundo”, los eufemistas decían “en vías desarrollo” y ahora los eufóricos llaman “emergentes”, cuando hay crisis económicas sube la inflación, el dólar y la criminalidad, hasta convertirse en un problema social de primer orden.

Pero el capitalismo está lejos de ser una segunda naturaleza (darwiniana), como pretenden sus ideólogos. Sus gobernantes son casi tan escasos como en un país comunista al peor estilo burocrático y autoritario del siglo XX, aunque no ocupen directamente los gobiernos. Sus lugares naturales son las bolsas de valores, las centrales de inteligencia y los directorios de bancos y de transnacionales. Sus gremios son los temibles lobbies. No presionan en las calles sino en los parlamentos, en los ejecutivos y en la prensa que disemina sus verdades a cambio de apoyo publicitario. La paradoja radica en que la propaganda va en las noticias y las noticias van en la publicidad.

La virtud de la China de hoy (vamos a usar los criterios de éxito definidos por la posmodernidad que todavía nos engloba) consiste en un eclecticismo intolerable para los antiguos modernos del siglo pasado. Aunque veloz, la última etapa de desarrollo de China ha sido producto de una moderación de casi cuatro décadas de comunismo capitalista. Sin las libertades de las democracias burguesas y sin las igualdades del socialismo proletario (dos anacronismos todavía en circulación), la población china fluctúa entre la esclavitud de las factorías administradas por el gobierno o por compañías extranjeras, el mayor acceso a la modernidad de las nuevas generaciones y la euforia de una nueva clase minoritaria de nuevos ricos.

Pero uno de los factores que más ha contribuido a ese desarrollo económico es al mismo tiempo su amenaza más importante: el tamaño de su población, que en términos marxistas funciona como un casi infinito Ejército Industrial de Reserva. Casi infinito no porque sean cientos de millones de desocupados sino por la abismal diferencia de ingresos entre un campesino chino (o indio), potencial obrero citadino, y un obrero en el mundo desarrollado.

Eso en números presentes. En términos históricos no tiene nada de infinito, porque el reloj biológico es el mismo para un país de tres millones que para otro de más de mil millones.

El envejecimiento de la población china, derivado de la política de “un hijo por pareja” podría convertir al gigante ejército industrial en un gigante geriátrico. Aunque esta política afectó a menos de la mitad de la población, estimuló el feminicidio y en los noventa llevó a China a situar su tasa de fertilidad por debajo del nivel de reemplazo.

Advirtiendo que en algunos países la producción de capitales depende (en un porcentaje creciente y, en casos, mayor que rubros como la agricultura o la industria) de la producción intelectual en universidades y en centros de investigación, el gobierno chino ha invertido de forma agresiva en estimular el acceso de su juventud a las universidades. Si bien ha logrado un incremento en el número de matriculas, por otro lado aparece en el horizonte un signo contrario: el número de estudiantes en las escuelas primarias ha descendido de 130 millones a 100 millones en los últimos quince años.

Aunque Estados Unidos tiene la mayor tasa de natalidad del mundo desarrollado (sobre todo entre los conservadores, porque una alta tasa de natalidad suele ir asociada a un modelo patriarcal), tiene un problema semejante al de China, aunque en menor escala. La explosión demográfica posterior a la Segunda Guerra (“baby boom”) también fue parte responsable de las revueltas juveniles y culturales de los sesenta y, consecuentemente, el declive de la rebeldía juvenil en los conservadores años ochenta. No hay que subestimar este factor. El mismo Ernesto Guevara, cerca de sus cuarenta, observaba un grupo de jóvenes entusiastas y concluía que la edad puede significar una diferencia revolucionaria aun mayor que la clase social. Seguramente por este mismo factor y no por su condición física, los ejércitos que van a las guerras están compuestos por una obscena desproporción de jóvenes, adolescentes sin edad para consumir alcohol.

Ahora el retiro de los “baby boomers” es un problema para Estados Unidos. El mismo factor, amplificado, también es la base de una futura crisis en China, más lenta y más seria que una muy probable burbuja inmobiliaria en curso.

A corto plazo, la principal carta china para atenuar esta crisis es también su población: el incremento del consumo interno de la mayoría aún en la pobreza, aún en la esclavitud asalariada de las factorías. El aumento de los sueldos en China atenuará por un tiempo la crisis de su envejecimiento, al mismo tiempo que atenuará en algo el impacto en otros países exportadores. Pero también exportará inflación al resto del mundo.

Y, como de costumbre, detrás de las crisis económicas vendrán los replanteos existenciales.

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La romería del PJ "disidente": Los une el espanto, y la restauración

PRENSA DE FRENTE

La tentación inmediata es más bien obvia: son los fantasmas del viejo pasado que ya no se puede resucitar. Pero algo, alguien, algunos, generaron las condiciones para que Eduardo Duhalde, Juan Carlos Romero, Adolfo Rodríguez Saá, Ramón Puerta, Felipe Solá, Carlos Reutemann, Miguel Angel Toma, lo más rancio de la nomenclatura del PJ con tintes menemistas sin lijar, se crean capaces de inventar en conjunto una variante electoral mínimamente potable para el 2011, a pesar de sus respectivos y cargados prontuarios, asociados a otros que hicieron kirchnerismo explícito hasta que las disputas de poder superestructural los arrojaron a la vereda de enfrente, como el gobernador chubutense Mario das Neves o el ex defensor del pueblo Eduardo Mondino.

Está claro que las lecturas más lineales puedan mentar la unión por el espanto al control kirchnerista del aparato del justicialismo en esa romería de gastados personajes capitaneada por Duhalde patrocinada por el jefe de las 62 Organizaciones Gerónimo “Momo” Venegas, titular del gremio de los peones de campo y gran aliado de las patronales del sector y de Mauricio Macri.

Todos ellos, sin embargo, comparten con los Kirchner una buena cantidad de cosas que va más allá de esa condición de hombres de aparato. Ni hablar del papel que jugó Duhalde en la alquimia que llevó a Kirchner –quizás su aliado más fiel en la frustrada aventura presidencial duhaldista de 1999- a la Casa Rosada en 2003. Fue el mismo Duhalde que venía de diseñar la estrategia represiva contra la protesta social que asesinó a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en los alrededores del Puente Pueyrredón quien inventó aquella ley de lemas de hecho del justicialismo que derivó en la huida de Menem para la segunda vuelta electoral y la consecuente elección de Kirchner. Fue también Duhalde quien inició el camino hacia el neodesarrollismo con el que se reemplazó a la convertibilidad tras la crisis del 2001 y 2002 y legó a Kirchner a sus técnicos clave, como Roberto Lavagna.

Puerta desde Misiones, Romero desde Salta y Rodríguez Saá desde San Luis, y también de algún modo Reutemann en Santa Fe, habían compartido con Kirchner Liga de Gobernadores del PJ para algunas reivindicaciones corporativas en los últimos tiempos del menemismos y durante el gobierno de la Alianza, de Fernando de la Rúa. Ya habían compartido, además, disciplinados Consejos Nacionales del PJ en épocas de Menem, cuando el riojano hizo del triunvirato conformado por el pampeano Rubén Marín, el formoseño Vicente Joga y el propio Kirchner su tropa más propia para la conducción del partido oficialista.

En tiempos más recientes, Mario das Neves revistó como uno de los principales aliados de Kirchner en el PJ y en el Gobierno. Pero además fue su socio sin diferencias en uno de los máximos y más vergonzosos negocios de la época kirchnerista, la prórroga anticipada y por 20 años de la concesión para la Panamerican Energy –cuyo socio principal es la British Petroleum- de la explotación de Cerro Dragón, principal yacimiento argentino que tiene fronteras con Chubut y con Santa Cruz.

Romero, cacique feudal de Salta, pese a su virulencia verbal nunca tuvo rotos del todo sus lazos políticos con Kirchner. Su principal discípulo, el actual gobernador salteño Juan Manuel Urtubey, juega con los Kirchner a nivel nacional mientras mantiene todos los resortes y los métodos del poder romerista en la provincia, incluidas las periódicas y salvajes represiones contra los jugadores de General Mosconi, de lo que puede dar sobrada cuenta Pepino Fernández.

La romería rejuntada del PJ disidente, como se dice en la calle, no se obsesiona en contra los Kirchner por aquello que antes los unió con ellos, sino por lo que el matrimonio santacruceño tiene de más rescatable. En todo caso, a Duhalde, Reutemann, Romero, Rodríguez Saá, Puerta, Toma, Das Neves, Solá los une no es sólo el espanto. Es también un objetivo restaurador, de los 90, en el que encuentran sostén e impulso en poderosos intereses empresarios, entre ellos los mediáticos. No serán ellos, ni hace falta decirlo, los que vengan para cambiar la actual vigencia de un esquema distributivo y tributario fuertemente regresivo, ni los negocios de Techint, Eskenazi, Eurnekian, Cristóbal López o Lázaro Báez.

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Argentina, Malvinas: Crónica de un final anunciado (Parte I)

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Hace 28 años, en un día como hoy, como en el libro de Gabriel García Marques, el gobernador designado por la Dictadura Militar genocida, en las Islas Malvinas, se rendía al mando inglés, dando por concluida la operación de “recuperación” de esta parte de nuestro territorio, del que habíamos sido despojados por Inglaterra en 1832.

Cabría preguntarse: ¿cuáles fueron los motivos de esta verdadera “huída para adelante”, del dictador Leopoldo Fortunato Galtieri? ¿Qué escondía este gesto y esta decisión, que dejó un saldo de centenares de muertos, ex combatientes que aún hoy aguardan algún reconocimiento, y una historia no analizada en profundidad?

Intentaremos aproximar algunas reflexiones que pueden ayudar a comprender estos episodios de nuestro pasado reciente.

Durante la década del 70 este archipiélago ubicado en la parte más austral del planeta cobra una importancia distinta a la que tuviera durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.

En efecto el desarrollo nuclear y la carrera armamentista en la que estaban y están embarcados los países imperialistas, y en particular Estados Unidos, hacen que esta región pierda importancia desde el punto de vista militar, pero a la par cobre valor en otros aspectos.

En esa dirección en 1976 el Canciller inglés Sir David Rowland presenta al Foreing Office un informe elaborado por científicos y técnicos británicos sobre las perspectivas que se abrían en esta región para el abastecimiento energético.

En el mencionado documento se daba cuenta de exploraciones geofísicas realizadas en dicha zona, que habían permitido detectar la existencia de dos cuencas, divididas por una cresta que se extiende desde la costa, a la altura de Puerto Deseado hacia el sudeste. Al norte y al noroeste está la cuenta de las Malvinas Sur y al sudoeste se encuentra la Cuenca de Magallanes. El área que abarcan ambas cuencas se calcula en un millón de kilómetros cuadrados; haciéndose notar, en el informe, que en esta se hallan las reservas petroleras más importantes del planeta.

Sin embargo, y esto lo hace notar Rowland, la tecnología requerida para extraer el petróleo de cuencas submarinas es sumamente costosa, por lo que para encarar una inversión de este porte es preciso contar con ciertas garantías.

El Canciller con gran pragmatismo, señala que siendo regiones en conflicto, las empresas no pueden arriesgarse a empezar estudios y exploraciones que luego deban interrumpir por un traspaso del dominio, por lo que sugiere que el Foreing Office debe iniciar conversaciones con el régimen militar argentino para resolver, en forma definitiva, la situación de las Islas, al mismo tiempo que Inglaterra interpondría sus buenos oficios para mediar en el conflicto entre Argentina y Chile.

Rowland proponía un proceso de retorno de la soberanía sobre las Islas al gobierno argentino, en diferentes etapas, que haría que gradualmente éste recuperara el territorio en litigio, sin afectar a la población de las mismas, mayoritariamente pro británica.

Simultáneamente el gobierno inglés concertaría un acuerdo con la Shell para la explotación del petróleo en la cuenca de las Malvinas, con el visto bueno de la dictadura argentina; que a la vez se beneficiaría con las regalías que obtendría de dicha exploración y posterior explotación.

Sobre estas bases comienzan las negociaciones entre Londres y Buenos Aires, absolutamente secretas, de las que participan las trasnacionales petroleras.

El régimen militar allana el camino a aquellas mediante el dictado de dos leyes claves: la de Inversiones Extranjeras y la de Contratos de Riesgo; aún hoy vigentes.

Esta legislación tiene directa relación con el proyecto del entonces Ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz cuyos objetivos centrales eran, la concentración de la economía y del sector financiero en manos de grandes monopolios nacionales y extranjeros, el fortalecimiento de una fracción diversificada del sector agroexportador, y la transformación del país en un gran exportador de energía.

En los primeros meses del año 1978 se filtró información sobre las negociaciones del Foreing Office con la dictadura militar, por lo que en la mesa que coordinaba la actividad de los militantes del PRT - ERP en el exilio decidimos apoyar una iniciativa de Héctor Sandler, uno de los dirigentes políticos democráticos mas respetado, de realizar una gira por varios países europeos, que culminaría en Londres para advertirles a los gobiernos de estas naciones que el movimiento democrático argentino no reconocería como válido ningún acuerdo con el gobierno militar, por ser este absolutamente ilegítimo e irrepresentativo.

Héctor, había salvado la vida milagrosamente, permaneciendo en el Congreso Nacional mientras los criminales de la Triple A sitiaban el lugar, del que logró salir gracias a un grupo de amigos que lo trasladaron a la Embajada de México donde obtuvo asilo.

En el país de Morelos se incorporó activamente a los organismos de solidaridad y a la actividad universitaria.

Lo acompañé en su viaje, que logró resultados positivos, ya que fue recibido por los máximos dirigentes de los Partido Socialistas francés, e italiano y por personalidades destacadas de estos países que repudiaban el accionar criminal de la Dictadura.

Cuándo estábamos en París, recibimos la noticia de que un hijo suyo que vivía en Buenos Aires y no realizaba actividad política alguna había sido secuestrado, por los “grupos de tareas”, del régimen genocida como represalia, rápidamente logramos activar la solidaridad europea que logró su liberación.

En Londres se entrevistó con integrantes de ambas Cámaras del Parlamento, laboristas y conservadores, que se comprometieron a no acompañar ningún acuerdo del gobierno inglés con la Dictadura, y a denunciar las desapariciones forzadas y los crímenes cometidos por el régimen genocida.

Pese a lo acordado, en 1980 se concretan los tres primeros convenios, en base a la ley de contratos de riesgo, mediante los cuáles se hipoteca el patrimonio nacional, y en los que comparten beneficios dos grandes trasnacionales -la Exxon y la Shell- conformando, de esta forma a Washington y a Londres.

Por otro lado, y conforme a la información que publica en 1981 la revista del Ministerio de Economía, en junio de 1981 se concretan otros contratos de riesgo con subsidiarias de la Exxon y con la empresa brasilera Petrobras Internacional.

Simultáneamente el gobierno castrense empieza a desmantelar la empresa estatal YPF, a fin de que no pueda asumir la explotación directa de los recursos petroleros.

En este contexto ¿como se explica el desembarco en las Islas un año después?

Este será el tema de un próximo artículo.

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex director del diario “El Mundo” y de la revista “Nuevo Hombre”.

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Libertad de prensa, periodismo independiente y libertad de expresión

Víctor O. García Costa (especial para ARGENPRESS.info)

Con motivo de las reacciones generadas a raíz de la sanción de la tan esperada y reclamada Ley de Medios, una gran parte de ellas producida por los más afectados por las prescripciones de la nueva ley, se han sacado al debate por vía de la queja cuestiones tales como libertad de prensa, periodismo independiente y libertad de expresión.

A partir de nuestra concepción relativa a la diferencia que existe entre libertad y patrimonio, se nos hace necesario formular algunas apreciaciones en torno de la cuestión. En primer lugar debemos señalar que la libertad es una e indivisible y está integrada por el conjunto de derechos, mal llamados libertades, relativos a la persona humana. Esos derechos existen en función del individuo, son siempre facultad de hacer, nacen y mueren con el individuo que es el sujeto de esos derechos, son intransferibles e indelegables. Entre esos derechos también está el derecho A la propiedad, que fue, en su momento, una conquista histórica en la lucha por los derechos del hombre.

El patrimonio, en cambio, está formado por el conjunto de derechos relativos a la posesión de los bienes y las cosas. Esos derechos existen en función de la sociedad, son siempre facultad de tener, normalmente nacen antes de la aparición del sujeto poseedor y perduran después de su muerte, son transferibles y delegables. No forman parte de la libertad porque no puede haber, no debe haber, sobre la base de un principio de equidad y justicia, ningún derecho que integre la libertad que se sustente en el derecho DE propiedad, o sea que nazca de la propiedad y de la condición de propietario.

Es así, porque una cosa es el derecho A la propiedad, o sea el derecho a ser poseedor, y otra muy distinta el derecho DE propiedad, que nace de la calidad de propietario y que inevitablemente conllevaría a aceptar como definitiva la injusticia de que quien tiene más propiedad tiene, cuantitativa y culitativamente, más derechos y, por ende, más libertad.

En la expresión libertad de prensa que, en realidad, debería ser derecho a emitir ideas por la prensa, encontramos dos conceptos opuestos: uno, referido a la libertad, en realidad a una parte de ella y que es el derecho a emitir ideas por la prensa y otro, relativo al patrimonio, a lo material, a la prensa y a quien la instrumenta, o sea: a la máquina de imprimir o a la empresa que la detenta, lo que es una incongruencia.

No hay libertad de prensa, como no hay libertad de cuchillo; no hay delitos de imprenta, como no hay delitos de cuchillo. Es un concepto equívoco. Puede haber delitos comunes cometidos por medio de un cuchillo o por medio de la prensa. Lo que nosotros defendemos no es la libertad de prensa porque de hacerlo estaríamos aceptando, impasibles y como definitivo, lo que, lamentablemente, es una realidad: que la empresa de prensa más grande tiene, injusta e inequitativamente, más libertad que la prensa más chica y que no es otra cosa que la libertad que le da el patrimonio o sea el poder económico. Lo que nosotros defendemos es el derecho a emitir ideas por la prensa que es algo muy distinto a la llamada libertad de prensa.

Otro concepto equívoco y muy importante por sus connotaciones laborales, es el del periodismo independiente. Cabe preguntarse ¿periodismo independiente de qué? ¿periodismo independiente de quién? En la relación entre el dueño de los medios de producción y el vendedor de la fuerza y/o capacidad de trabajo no hay independencia, no puede haberla. El periodista-empleado hará lo que el propietario del medio empleador indique y no lo que aquél piense u opine sobre el contenido del mandato que recibe.

Excepciones aparte, nadie es independiente en materia periodística porque el ser humano, aunque en algunos casos lo niegue, es un sujeto de ideologías y, por lo tanto, porta y transporta una determinada valoración ideológica de los hechos que los dueños de los medios de producción, ergo, la prensa, hacen valer y exigen defender con todo el peso de su poder económico y en las propias relaciones de producción.

Los vendedores de la fuerza de su trabajo, inclusive como en este caso el de su trabajo intelectual -en realidad todo trabajo, aún el más manual de los trabajos, tiene un contenido intelectual- no pueden hacer primar su valoración por su desfavorable condición en la relación de producción existente entre el empresario y el trabajador.

Algo parecido ocurre con la mal llamada libertad de expresión que es, en realidad, el derecho a expresar ideas, sujeto a los mismos condicionamientos que genera la inexistencia de una prensa independiente. En rigor de verdad, en esta materia que tratamos, el único derecho integrante de la libertad, invulnerable en tanto no se atente contra la vida del sujeto, es el derecho al pensamiento, que es interno, pero en cuanto se intente externarlo, queda al alcance de la vulneración por las mismas causas que afectan al derecho de expresar ideas.

Está claro que ante la actual tendencia a globalizar, también, ideas y conceptos, cada vez estamos más obligados a separarlos cuidadosamente para impedir el cambalache discepoliano en el que, en tanto por un lado cada vez acrecientan más su poder los que más tienen, por otro lado, cada vez se hace más difícil al trabajador de prensa el rescate y defensa de sus pensamientos y de sus valores éticos porque ello implica generalmente la pérdida inexorable de su fuente de trabajo.

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La ley y la vida cotidiana

Claudia Rafael (APE)

Van por vías separadas. La ley y la práctica parecen enemigos territoriales que jamás embocarán el mismo rumbo. De un lado, la palabra legal en materia de derechos del niño. “Tenemos una ley contenedora y con muchas herramientas para la prevención”, remarcan ante quien les ponga un micrófono delante los funcionarios del gobierno provincial. Los mismos que tienen la responsabilidad de aplicarla pero que la dejan deambular en la otra vía, paralela y lejana, en su práctica cotidiana. La de las historias reales. De carne y hueso. Y ajenas, muy ajenas, a la casita de chocolate y confites, a las hadas protectoras y a los zapallos que algún día se convierten en carruajes majestuosos.

Cada cuatro años los países que ratificaron la Convención Internacional de los Derechos del Niño, como Argentina (que además le dio rango constitucional) tienen la obligación de presentar un informe. Argentina omitió hacerlo cuatro años atrás y hacían ya ocho años que no rendía sus cuentas.

De todos modos, aunque se quiera tapar el sol con las manos, siempre suelen filtrarse entre las hendijas del poder ciertos vientos que soplan las dolorosas verdades. El Comité contra la Tortura, de la Comisión Provincial por la Memoria, presentó a inicios de junio su propio informe alternativo sobre esa dualidad en materia de infancia ante el Comité de Derechos del Niño de la ONU, en Ginebra.

“Por un lado, planteamos que más allá de la normativa, la legislación es muy buena, es de avanzada, pero las prácticas de los actores judiciales, del Poder Ejecutivo, están muy lejos de ser las que la ley prevé. Hay una serie de dispositivos para que los chicos antes de encontrarse con la ley penal, antes de cometer un delito, tengan instancias de contención y esto no está funcionando en la provincia. Y el sistema de detención de jóvenes se parece cada vez más al sistema de adultos. Con los mismos defectos y las mismas aberraciones. Como, por ejemplo, el índice de pibes con prisión preventiva en los 14 institutos de la provincia en los que hay 470 pibes encerrados entre 16 y 18 años, que alcanza al 70 por ciento. Es decir que son inocentes porque todavía no se les demostró la responsabilidad penal en el ilícito que se les imputa”, describió Roberto Cipriano García, coordinador del Comité contra la Tortura, recién llegado de Ginebra.

Para entenderlo bien: hay 329 chicos de ese total de 470 que aún no han sido juzgados. Y que, por lo tanto, siempre según la teoría de la letra legal “son inocentes hasta que se demuestre lo contrario”.

Las realidades institucionales para los chicos en conflicto con la ley penal suelen parecerse en demasía a un viaje por el sendero del horror. “Un pibe entra en un instituto en donde va a tener un régimen de vida en el que va a estar solo, en un buzón, que es peor que el de las cárceles porque ni siquiera tiene una reja que le permita comunicarse con el que está detenido en la celda de enfrente. Tienen un chapón que los aisla y están ahí, solos, entre 24 y 36 horas, para después tener entre 3 y 6 horas de recreación en un comedor que es un poco más grande que esa misma celda en donde lo único que va a hacer es mirar televisión junto a otros detenidos. No va a tener acceso a la escuela, porque el promedio de acceso a la educación primaria es en los institutos de una a tres horas semanales, no va a tener talleres de formación técnica, no va a haber un psicólogo que lo escuche, no va a recibir asistencia por adicciones. El Estado no está haciendo nada para ayudar a este pibe a salir de la situación en que se encuentra sino que lo que hace es justamente condenarlo a que no pueda prescindir ya nunca más del sistema penal”, agregó Cipriano García.

Esos pibes ven pasar la vida mientras quedan asidos a ese poder de la estructura penal que les marca los días para siempre. En donde el dolor va a ser el único sustento. Y en donde para no sentir ese desgarro, la única alternativa a la que se aferran proviene de las lesiones a su propio cuerpo. Cortarse los brazos, los muslos, los abdómenes y ver fluir un poco de su propia sangre es apenas lo único que les recuerda que están vivos. Un estudio que concretó el Comité contra la Tortura en Centro de Recepción de Malvinas Argentinas arrojó que el 100 por ciento de 100 chicos sobre los que se trabajó puntualmente se habían autoagredido y que el 70 por ciento había intentado suicidarse. “Este sistema pretende neutralizarlos, disciplinarlos y los lleva a que, en la desesperación, para llamar la atención en ese camino sin salida que encuentra, lo único que les queda es intentar quitarse la vida”, plasmó el coordinador del Comité.

Los métodos del Estado provincial -que se reitera o se profundiza según el territorio del país del que se hable- dejan al desnudo cuál es la real mirada que ese Estado tiene de esa infancia que carga desde siempre una mochila pesada de historias abandónicas.

El informe del Comité es desolador. Desmenuza los preparados recibimientos que se les aplican a la hora de la detención: “el 83% fue golpeado por la fuerza policial, en la abrumadora mayoría de casos después de ser inmovilizados y esposados, estando en el piso o en el patrullero. Al 95% no se les leyó sus derechos al ser detenidos y el 93% no pudo efectuar una llamada telefónica a sus padres o tutores al ser aprehendidos. El 64% de los adolescentes recibieron golpes una vez dentro de las dependencias policiales, en general a modo de hostigamiento y degradación previa a la entrega del adolescente a la justicia. En general estas situaciones no se denuncian judicialmente ya que se naturalizan y son la regla en las detenciones”, continúa.

Todas estas prácticas no conducen a otro camino que al odio que reemplaza desde hace demasiado tiempo a la ternura.

“Los maestros, al llegar al instituto me dijeron: ‘Otra vez vos aca, no vas a hacer lo mismo que hacías antes, aca vas a hacer lo que nosotros te digamos’ y entonces entre 4 me llevaron a la pecera, me dejaron desnudo al frío que hacia y me cagaron a palos. Me quedaron moretones en todo el cuerpo”, expone el relato hecho por uno de los chicos institucionalizados al Comité.

Otro contaba que “me dejaron encerrado en la celda dos días cagado de frío y hambre, me sacaban y me pegaban en la cocina de la comisaría. Prendían y apagaban la luz y pim-pum-pan, piñas y patadas en todo el cuerpo”.

Sus días están jugados hace tiempo. Tal vez desde antes de que pudieran gatear o dar sus primeros pasos. Son el botín de un sistema que los succiona de la vida y los va devorando paulatinamente a veces o de un bocado abrupto en otras. Quedan aprisionados para siempre en ese universo institucional diseñado premeditadamente para la subsistencia del sistema. Ya no saben de caricias y de utopías. Les arrebataron la esperanza y los dejaron anclados en un lugar en donde futuro es una palabra que no existe.

Fuente imagen: APE

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Argentina: El Estado Mayor Conjunto y Microsoft

Javier Smaldone (INFOALTERNATIVA)

Todavía no lo termino de digerir (soy un ingenuo, ya lo sé), pero resulta que el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas Argentinas aparentemente ha decidido realizar una migración masiva a productos de Microsoft.

Aun haciendo caso omiso del pobre nivel de seguridad que ofrecen los productos de Microsoft (ya insuficiente para el uso que puede darles mi tía, ni que hablar de sistemas militares), es increible que las fuerzas armadas de un país decidan adoptar como plataforma para sus comunicaciones sistemas privativos (de código cerradísimo), producidos por una empresa extranjera y sobre los cuales recaen varias sospechas respecto de la intromisión de los servicios de inteligencia de los EE.UU.

Y no sólo eso. El asunto parece ser tan notable, que hasta ha sido publicado por Microsoft como “caso de éxito” *. (Es hasta gracioso ver el detalle completo de programas y versiones utilizados, algo que cualquier especialista en seguridad tendría reparos en publicar, tratándose de sistemas militares).

Cuando empecé a leer el artículo, tuve la tentación de extraer y comentar algunas afirmaciones (por lo general de integrantes de las Fuerzas Armadas) que reflejan un avanzado grado de estupidez. Desistí de ello, ya que habría terminado copiando casi textualmente el boletín de Microsoft.

Por lo tanto, me limitaré a reproducir aquí el copete del artículo:

El Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de la República Argentina está implementando una plataforma de comunicaciones y colaboración en tiempo real, que lo coloca a la vanguardia, en la región. Sobre un ambiente nativo Microsoft Windows Server 2008 R2 y con la integración de Microsoft Exchange Server 2007, Office Communications Server 2007 y Office system 2007, el Centro de Operaciones Conjunto, materializado en la Sala de Mando y Control y el estándar de Escritorio Operacional definido para determinadas Autoridades-Usuarios; provee una infraestructura versátil, segura, confiable, fiable y de múltiples prestaciones en tiempo real, que mejoran cualitativamente el desempeño de sus funciones y potencian las facilidades disponibles tanto en el territorio nacional como en los lugares donde nuestro país tiene Organizaciones Militares de Paz en el exterior.

Las más recientes implementaciones resultan innovadoras en grado sumo, ya que logran identificación unívoca de usuarios, presencia enriquecida, modalidades de conexión y vías de comunicación unificadas, disponibilidad contextual y universal. Se dispone de mensajería instantánea encriptada y propietaria, de un servicio de conferencia entre varios interlocutores, que permite compartir aplicaciones entre muchas otras prestaciones que reducen muy considerablemente (en el orden del 80%) el tiempo de gestión operacional, enriqueciendo verdaderamente las comunicaciones y obteniendo una importantísima reducción de los costos operativos (más de 75%).

Que los militares son imbéciles (eso de “inteligencia militar” desde siempre fue una contradicción en términos) ya lo sabemos de hace rato. Que el Estado Mayor Conjunto argentino gusta acomodarse bajo las suelas de los EE.UU también es una perogrullada. Pero… entregar así el control de la información y de los sistemas de comunicaciones con anuncios, bombos y platillos incluidos, es realmente paralizante..

Me viene a la mente el eslogan utilizado en las publicidades del actual Gobierno argentino, con la Dra. Cristina Fernandez de Kirchner a la cabeza: “Esto también lo hiciste vos“. Me paraliza todavía más pensar que pueda ser cierto.

*) http://www.microsoft.com/conosur/casosexito/caso/ffaa.aspx

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El "descubrimiento" de los barrabravas

LA ARENA

Desde que el fútbol empezó campear como el deporte más popular del mundo, a comienzos del siglo pasado, se generó un fenómeno social paralelo: el de los partidarios de una divisa, llamados entre nosotros "hinchas". Con el correr de los años esos conjuntos, surgidos en parte por la pasión que generaba el juego pero también por una cierta alienación que producía, alcanzaron un apogeo de colorido, popularidad y violencia en todo el mundo bajo distintas denominaciones: hooligans en Inglaterra, tifossi en Italia, torcedores en Brasil, ultras en España. Su entusiasmo, su pasión desmedida alentada a menudo por el racismo, el alcohol o las drogas, tuvo muchas veces epílogos de tragedia, tanto en el país como en el exterior. Entre nosotros el sector más violento de las parcialidades recibió un nombre que, al tiempo que prevenía, los descalificaba: barras bravas, designación que el uso popular simplificó como barrabravas.

Desde hace al menos sesenta años cada club de cierto predicamento tiene su "barrabrava" compuesta de los sectores más violentos y antisociales, practicantes del latrocinio y la delincuencia dentro y fuera de las canchas, pero siempre perdurables por ser funcionales a los intereses de los dirigentes de los clubes y, más de una vez, también de los políticos de nota. Los memoriosos del fútbol tendrán presentes aquellos denodados esfuerzos para acabar con ellos, o al menos controlarlos, que hiciera el periodista Dante Panzeri desde las páginas de la revista El Gráfico, que epilogaron en su renuncia por un lado y en la instalación definitiva de "los barras" en nuestro fútbol por otro.

El de barrabrava pasó a ser un oficio, cuyo sustento estaba (está) en exacciones a dirigentes y jugadores, entradas gratis para su reventa, subvenciones para viajes acompañando a los equipos, "vigilancia" en los estacionamientos, "zonas liberadas" en las tribunas" y muchas acciones más, todas reñidas con la legalidad. Paralelamente desde que Argentina volvió a competir en los mundiales de fútbol su ambición los llevó a coaccionar a dirigentes cómplices (a veces a cambio de servicios electorales o de guardaespaldas) para que bancaran sus viajes al exterior, estadías y concurrencia a los campos de juego. Su único argumento para lograr esos privilegios -de los que estaba muy alejado cualquier hincha común y honesto- fueron contubernios, presiones y violencia bajo distintas formas.

Es decir que, de medio siglo a esta parte, barrabravas hubo siempre y si persisten fue por la complicidad de las autoridades en general, los dirigentes del fútbol en particular y, también, el periodismo, que a menudo pretendió presentar como pintoresquismo lo que era delincuencia. Y precisamente por eso es que sorprende la actitud de la prensa "grande" porteña que presenta el reciente caso de los barrabravas no admitidos en Sudáfrica como la quintaesencia del papelón nacional. En su afán de castigar a un gobierno que le ha quitado negocios y privilegios en el fútbol profesional, adoptando una actitud cercana al histerismo, sus periodistas sobreactúan y exageran tanto el hecho que, un día de la semana pasada, le dedicaron más de la mitad del tiempo de uno de los informativos televisivos.

De acuerdo a esos programas de la TV y la radio, parecería que los barrabravas y sus irregulares viajes a los mundiales han sido pergeñados por este gobierno. Una elemental compulsa de archivos que han realizado otros periodistas más objetivos demuestra palmariamente que, en circunstancias similares de otros mundiales, los grandes diarios y canales de TV callaron cualquier circunstancia en relación con el tema o la disimularon con un disfraz de nacionalismo pueril. Es que, altri tempi, el gran negocio del fútbol lo manejaba el grupo Clarín y no era cuestión de menear sus costados oscuros.

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