martes, 22 de junio de 2010

Atentado en Colombia: Para reflexionar

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Colombia está considerado hoy uno de los países más violentos del mundo, y por lejos, el más violento en América Latina. Desde hace más de seis décadas vive en guerra, con una suma de muertos por acciones bélicas que supera los 200.000 en esos largos años de enfrentamiento y dolor.

Es, de hecho, el conflicto armado interno más prolongado del continente. A esa guerra civil, que por lo pronto ha dejado como una de sus tantas macabras consecuencias más de 100.000 minas personales sembradas en todo su territorio nacional, se suman otros elementos que lo tornan despiadadamente violento: junto a las fuerzas militares enfrentadas (ejército y dos movimientos insurgentes armados) actúan grupos paramilitares (tristemente célebres por trozar a sus víctimas con motosierras) así como toda la cohorte de muerte e impunidad que significa la industria del narcotráfico. Muerte, destrucción y sufrimiento sin dudas no faltan en el caribeño país.

El cóctel, como vemos, es tremendamente explosivo: sobra violencia para todos los gustos. A ello hay que agregar aún el papel geoestratégico que Colombia ha empezado a jugar estos últimos años, y que todo indicaría seguirá desempeñando en el futuro inmediato, más aún con el reciente triunfo electoral de Juan Manuel Santos, un “duro” que continuará la política guerrerista de Álvaro Uribe (que de santo, parece, no tiene nada…), o más precisamente, que continuará con los dictados de Washington en su plan de dominación hemisférica: Colombia como el Israel latinoamericano, el guardián armado de los intereses imperiales, Colombia con las fuerzas armadas más grandes en términos comparativos en todo el subcontinente, casi tan grandes como las brasileñas (con cinco veces menos población que el país carioca), y con una batería de bases militares estadounidenses en su propio territorio que tornan virtualmente posible el control de toda la región latinoamericana por tropas norteamericanas con capacidad de control absoluto del área en espacio de unas pocas horas. La violencia, insistimos, está enclavada en el corazón mismo del país, con un Plan Colombia (rebautizado Patriota) que nunca termina, con armas y más armas, con guerra y más guerra. La violencia, en definitiva, como normal, familiar, pan nuestro de cada día. A lo que, por último, se suma un Tratado de Libre Comercio con la potencia del norte que funciona como otra forma de violencia, mortal no por el armamento que esgrime sino por las consecuencias que acarrea para las grandes mayorías, hambreándolas y excluyéndolas más aún de lo que siempre han estado. Tratado que lo que menos tiene es “libertad”, más allá de su ostentoso nombre de “libre”, lo cual no es sino otra forma de violencia, más sutil quizá, pero igualmente perniciosa y virulenta.

Está claro que Colombia vive un clima de violencia infernal, muy difícil de desarticular en el corto plazo, con una narcomafia en el centro de la escena política que se ha apoderado de buena parte del control estatal y que se enraizó como cultura. La violencia está presente en la cotidianeidad, se ha vuelto hecho cultural, y aunque alarma y lastima continuamente, al mismo tiempo está incorporada en la “normalidad” diaria. ¿El nuevo Israel? ¿Habrá planes para dotarlo también de energía nuclear?

Esta pequeña nota que ahora el lector tiene ante sí lleva por título “Atentado en Colombia”, y apenas unos días después de las sin dudas históricas elecciones donde ganan las bases militares estadounidenses sobre la paz y la libre determinación de los pueblos latinoamericanos con Juan Manuel Santos a la cabeza, todo haría pensar que el artículo hablará de algún atentado recientemente experimentado en el país neogranadino, que se referirá a una nueva acción armada de los grupos insurgentes, o a alguna nueva provocación de los narcos en su sangrienta presencia en la vida cotidiana de la nación. Quizá a alguna desalmada nueva acción de los paramilitares, o a alguna nueva masacre en un país ya acostumbrado a ellas, a más sindicalistas desaparecidos o a más militantes de izquierda asesinados… Pero no: no hablaremos de nada de eso, ni haremos un análisis de las elecciones ni de los escenarios geopolíticos que se abren con la continuidad del uribismo con una nueva cara. No. Hablaremos, por el contrario, de un atentado que sufriera la semana pasada… la aspirante a una corona en un certamen de belleza.

María Fernanda Núñez, de 22 años de edad, joven modelo de la ciudad de Cúcuta, era una de las favoritas para el título de Señorita Norte de Santander. Justamente en estos días debía realizarse la justa donde se elegiría a la reina local, que luego participaría en la elección de Miss Colombia, certamen de belleza nacional de donde saldría la representante para el evento internacional de Miss Universo, a realizarse en agosto próximo en Las Vegas, Nevada, Estados Unidos. Pero la joven en cuestión no llegó a concursar en la final: unos días antes de la justa, en la misma puerta de su casa, en el barrio Quinta Oriental de la ciudad de Cúcuta, fue agredida por un hombre quien le roció el rostro con ácido muriático, dándose inmediatamente a la fuga en una moto. El ataque le provocó serias quemaduras en su pómulo y ojo derechos (lesión en la córnea), extendiéndose las mismas hacia la boca, la lengua, así como su cuello, tórax y piernas. Va a ser necesario un complicado tratamiento dermatológico para recuperarla, aunque quizá ninguna intervención de cirugía plástica ya que, según los médicos que la atienden, la atacada no tendrá secuelas físicas permanentes. Pero definitivamente no podrá seguir su carrera de modelo ni –esto es lo fundamental– concursar en el certamen de marras.

El Comando de Policía de la ciudad de Cúcuta repudió el hecho, ofreciendo acto seguido una recompensa de 10 millones de pesos colombianos (equivalentes a cinco mil dólares aproximadamente) para quienes ayuden a dar con el paradero de los responsables del hecho criminal, al tiempo que la alcaldesa de la ciudad, María Eugenia Riascos, anunciaba que el certamen de belleza quedaba suspendido hasta nuevo aviso. Las primeras hipótesis que se manejaban para aclarar el ilícito hablan de un atentado proveniente de alguna otra candidata del concurso, temerosa de poder perder a manos de la ahora lesionada María Fernanda Núñez, una muy probable triunfadora dadas sus dotes naturales. Es decir: celos y competitividad llevados a extremos enfermizos que posibilitaron una conducta criminal.

Ahora bien: ¿por qué hablar de este hecho, quizá banal en cierto sentido –no para la damnificada y sus allegados, por supuesto, pero sí para la generalidad de Colombia–, que poco tiene que ver con la complejidad de un país en guerra y desangrado por la violencia, con bases militares foráneas y haciendo parte de un cuestionado plan bélico continental? Pues bien: porque este caso es una muestra en pequeño del drama colombiano; o, si se quiere, del drama de todos nuestros países latinoamericanos. Es, para decirlo quizá ampulosamente (pero no lejos de la descarnada realidad, ¡seguro que no!), una metáfora de nuestras situaciones cotidianas. Tal vez nada ejemplifica mejor nuestro drama diario que este en apariencia simple hecho. Es decir, un ejemplo dramático de lo que somos:

1) países marcados por un capitalismo despiadado, regidos por un salvaje “sálvese quien pueda”, donde las salidas individuales (ganar un concurso en este caso) son una de las pocas (¿únicas?) vías de solución a los dramas cotidianos, a la pobreza crónica, a la marginalidad, donde resulta más fácil eliminar al otro que cooperar solidariamente;

2) países dependientes, periféricos, que siguen al pie de la letra los planes marcados por las potencias dominantes del Norte (Estados Unidos en principio), donde se trata desesperadamente de mendigar algunas migajas de la opulencia de las metrópolis; para el caso, la participación en un concurso de fama internacional que podría permitir “salvarse”;

3) países dependientes, dominados en todos los sentidos, y donde la colonización cultural es patética, donde se siguen los patrones marcados por las potencias dominantes: hasta la belleza la copiamos de los modelos que impone el Norte próspero. Es infinitamente más probable que una jovencita en el Sur se tiña de rubio que una similar del Norte lo haga de moreno. Se siguen las modas y gustos que marca la industria de las metrópolis en detrimento de nuestra capacidad nacional reemplazando nuestras tradiciones por las líneas globalizadas que lo deciden todo (haciendo negocio, por supuesto. La silicona que se aplican las modelos la producen y venden las potencias, no olvidar);

4) países marcados por una violencia estructural crónica que nos hace ver como normal el desprecio por la vida, por el otro. Sociedades tan violentadas y excluidas que permiten fácilmente perder los valores de solidaridad y sentido de grupo, donde la muerte ya no asusta;

5) países donde la cultura de la violencia, de la muerte, del terror cotidiano nos inundó de tal manera que ya no nos sorprende ninguna atrocidad, donde la impunidad se enseñoreó de tal manera que se premia al tránsfuga, se envidia al mafioso y donde ya se nos hizo perder la noción que Estado somos todos; países donde, más allá de la condena que pueda recibir el hecho aquí analizado del atentado contra la joven, es posible pensar que sucedan cosas así cotidianamente, porque la vida no vale nada y la pedagogía del terror que vivimos por décadas nos insensibilizó;

6) países donde el machismo –como en todo el mundo, por cierto– sigue permitiendo acríticamente estos certámenes en que se premia un don natural al peor estilo de parque zoológico, enfatizando el sexismo y haciendo de ello una mercadería más donde el cuerpo femenino es botín y cosa para el consumo.

Sin dudas se podría alegar que hay mucho más que decir del caso colombiano en su conjunto que detenerse en ese “insignificante” hecho puntual. Seguramente. Pero de esos hechos puntuales “simples” podemos ver las complejidades en juego. ¿Por qué una sociedad en guerra civil total desde hace 60 años –disfrazada de democracia– puede producir un hecho como este atentado? Explicarlo por la intrínseca “maldad” de alguna muchacha concursante y temerosa de perder, no alcanza. La cultura de terror, de muerte y de desprecio por el otro que nos viene marcando desde siempre (¿desde cuándo: desde las últimas dictaduras –¿cuál de ellas?–, desde hace 500 años?) constituye una matriz que nos condiciona con la más absoluta naturalidad (¡Macando! llegó a inmortalizar un colombiano famoso como símbolo de todo ello).

Si la muerte, la represión abierta, la tortura y la desaparición forzada de personas son nuestro común denominador, así como el racismo interno y el malinchismo despiadado, en un clima de capitalismo salvaje y de individualismo desenfrenado ¿por qué no encontrar posible, incluso “normal”, el hecho referido? Sin dudas, en algún nivel el atentado sufrido por María Fernanda tiene ribetes psicopatológicos; quien lo haya encargado (el sicario que lo realizó sólo cobró por el “trabajito”) tiene de algo de “enfermizo”, de estructura psicopática tal vez, dicho en clave psiquiátrica. Pero definitivamente nuestras historias no se pueden reducir a transtornos “mentales”: la violencia de la que nuestros pueblos saben tanto en carne propia –¡Macondo existe, no es sólo literatura de ficción!–, la violencia histórica que nos ha vivido “quemando la cara” no es algo enfermizo, producto de alguna “mente afiebrada”, de algún torturador psicópata. Es parte de fríos y calculados mecanismos de dominación, de terror programado, de estrategias de control.

Leer críticamente noticias como la que aquí presentamos nos muestra la matriz en que hemos estado sobreviviendo. Lo cual quiere decir que es posible –¡y necesario!– construir otra, una nueva historia: una historia en que nadie tome como normal eliminar al otro, verlo sólo como contrincante amparándose en la impunidad. En definitiva: una historia de justicia e igualdad.

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Nicaragua: Un cero a la izquierda - Mónica Baltodano y la lucha armada

Jorge Capelán (TORTILLA CON SAL)

Grande fue mi sorpresa, el 16 de junio, al toparme en la portada de REBELION con una entrevista a la ex comandante y guerrillera histórica sandinista Mónica Baltodano (1) realizada por Marcelo Colussi y Rodrigo Vélez-Guevariando. Como si de alguna casualidad se tratase, el rotativo de la embajada estadounidense en Managua, La Prensa S.A, publicaba el 14 de junio otra entrevista a la ex-comandante con el sugerente título: "No necesitamos lucha armada para botar a Daniel". (2)

En la entrevista publicada por REBELION, que según los autores forma parte de un trabajo más amplio de investigación sobre las guerrillas latinoamericanas, la ex-comandante desarrolla el tema de la legitimidad histórica y la actualidad de la lucha armada en América Latina para concluir en que "ningún grupo dominante, cualquiera que sea su signo, renuncia pacíficamente a sus privilegios y al poder" por lo que, "seguro", también en el futuro asistiremos al surgimiento "de nuevas formas de lucha armada".
Con los actuales gobiernos de izquierda en la región, razona Baltodano, "si bien se han impulsado programas sociales que han mejorado la condición de vida de amplios sectores, no se ha alterado sustancialmente el régimen económico y social, la estructura de clases".
Una cosa es la preocupación, legítima, ante las debilidades y los desbalances del actual proceso emancipador por el que atraviesan varios pueblos y países de la región y el continente en su conjunto: La lentitud en la materialización de muchos de los cambios, la dificultad en superar una serie de estructuras y prácticas neoliberales al interior del estado y de los propios movimientos revolucionarios, los variados niveles de conciencia de los sujetos de los procesos de cambios y la necesaria heterogeneidad de un continente producto de numerosas colonizaciones y conquistas. Todos estos son temas que deben ser discutidos crítica y autocríticamente a todos los niveles.
Sin embargo, y para aquel que esté medianamente compenetrado con la realidad de la que provienen los análisis de la ex-comandante, es imposible dejar de advertir tras su diagnóstico de la situación latinoamericana una profunda mala fe Ya pocos de los que hayan leído con atención la entrevista de Baltodano, aún sin estar al tanto de la realidad nicaragüense, habrán podido pasar por alto alguna mosca gorda flotando en el aparentemente impoluto y espeso vaso de leche de su "revolucionario" análisis.
"Ningún grupo dominante, cualquiera que sea su signo, renuncia pacíficamente a sus privilegios y al poder" dice Baltodano en la entrevista. ¿"Cualquiera que sea su signo"? Para alguien que dice reivindicar la perspectiva de clase, ese recurso a la teoría de los dos demonios, a aquello de "oponerse a la tiranía venga de dónde venga", por alguna casualidad de la vida, siempre se ha usado contra los gobiernos de izquierda y para lavarle la cara a las dictaduras fascistas - un revelador desliz de la ex-comandante.
La tesis avanzada por Baltodano en la entrevista de que en los gobiernos del ALBA se podrían estar cocinando argollas de grupos privilegiados a los que puede llegar a ser necesario desalojar del poder por la fuerza de las armas merecería ser discutida y tomada en serio si proviniese de algún sector de la izquierda, no importa cuán marginal y radicalista, e independientemente de que funcione como un eco de las rutinarias amenazas del Departamento de Estado.
El problema es que la ex-comandante, a pesar de su estridente batir de cobre para sacar espadas de lata, no representa a izquierda alguna, al menos aparte de la que haya logrado embaucar fuera del las fronteras de la Patria de Sandino, que gustaba decir aquello de "tened presente que a todos se puede engañar con el tiempo, pero con el tiempo no se puede engañar a todos."
En la entrevista, la ex-comandante se vuelve a poner las botas y el uniforme para darnos una lección magistral de guerra de guerrillas, un arte en el que nadie niega sus méritos y calificaciones. Pero aprovecha ese pedestal de legitimidad para, montada en un "zapatismo" de moda entre intelectuales de la desmovilización y el sectarismo que poco y nada tiene que ver con las luchas de las comunidades en las montañas de Chiapas, adueñarse de toda una tradición de lucha armada que forma parte de las memorias históricas de los pueblos de todo un continente.
Esto lo aprovecha para descalificar a un gobierno que, justamente, si algo no propugna es la criminalización de los movimientos sociales. Este gobierno (perdón, "régimen") sandinista que, según la ex-comandante,"favorece a las grandes transnacionales y al capital financiero regional" está encabezado por un presidente que en 1997 concedió la orden Augusto C. Sandino a Manuel Marulanda; este gobierno fue el primero en conceder asilo a las sobrevivientes del criminal ataque de Uribe al campamento de las Farc en Colombia, así como al líder de los pueblos indígenas de la amazonia peruana Alberto Pizango aún cuando, como en el caso de éste último, esto ocasionase problemas políticos para el país.
¿Favorece este "régimen" a las grandes transnacionales y al capital financiero regional? ¿Cómo se favorece a esos intereses entregando créditos del ALBA a decenas de miles de pequeños y medianos agricultores y ganaderos, o dando títulos de propiedad masivos, no sólo a los campesinos, sino a las comunidades indígenas? ¿Cómo se favorece al "sistema", como tan abstractamente le gusta formularlo a la ex-comandante, reduciendo el analfabetismo al 3,5 por ciento, o declarando gratuitas la educación y la salud, o sacándole canas verdes al FMI con bonos salariales del ALBA para los empleados públicos?
¿Significa esto que el neoliberalismo se acabó en Nicaragua? Claro que no. Pero tampoco Allende había logrado acabar con el capitalismo al cabo de sus 1000 días de gobierno , ni la revolución de los 80s en Nicaragua, que estuvo más de 3.600 días en el poder. Tan poco como se podría acusar a la Unidad Popular o al gobierno sandinista de los 80s de procapitalistas, se puede acusar de ello a este gobierno. Por favor, un poco de seriedad.
Ojalá el debate levantado por la ex-comandante tuviese que ver con una crítica al burocratismo, a las limitaciones y a los errores del actual gobierno. Ojalá ese debate estuviese motivado por una sincera preocupación por el destino de los procesos revolucionarios en marcha en América Latina. Ojalá estuviese guiado por una identificación con el destino de las mayorías hambrientas del Sur Global. Pero desgraciadamente no lo está.
La ex-comandante Baltodano fue una de las dirigentes del ala izquierda del sandinismo. Como es sabido, la decisión mayoritaria del partido a finales de los 90s de seguir una línea de negociación de espacios políticos para avanzar hacia una futura victoria electoral causó fuertes contradicciones que motivaron a que un grupo de compañeros se alejasen de las estructuras de la organización.
Muchos con el tiempo regresaron y algunos de los ellos desempeñan importantes responsabilidades en el actual gobierno, mientras que otros como Mónica Baltodano intentaron hacer tienda aparte, en su caso a través de un Movimiento por el Rescate del Sandinismo (MPRS) el cual a raíz de las elecciones de diciembre de 2006, que finalmente le dieron el triunfo al FSLN, decidió incorporarse a un desprendimiento de derecha anterior, el Movimiento Renovador Sandinista (MRS) en el que permaneció hasta abril de 2009.
Al momento de aliarse con los renovadores el partido de Baltodano sabía muy bien, porque el entonces candidato "renovador" Edmundo Jarquín lo había explicado claramente, que el MRS jamás entraría en una alianza con el FSLN pero que sí estaba dispuesto a hacerlo con el hijo predilecto de la oligarquía financiera nicaragüense y protegido de la embajada yanqui Eduardo "La Rata" Montealegre. Jarquín, con orígenes en la oligarquía conservadora antisomocista, en los 90s fue funcionario del BID y sus propuestas políticas como "renovador" "sandinista" jamás cuestionaron al neoliberalismo, sólo la supuesta "dictadura" del FSLN.
En esos casi tres años de alianza como furgón de cola de la derecha, la ex-comandante de firmes posiciones "antisistema" debe haber tenido que tragar bien amargo en muchas ocasiones, como cuando no se atrevió a votar en contra de una condena promovida por la derecha en la Asamblea Nacional a la decisión soberana de Venezuela de no renovar la licencia al canal golpista RCTV en 2007; como cuándo, para las elecciones de 2006, los activistas electorales de su partido eran capacitados por funcionarios del International Republican Institute o como cuando los dirigentes del MRS, del que formaba parte su organización política, fueron a El Salvador a apoyar la campaña electoral de ARENA, el partido de los escuadrones de la muerte.
¿Cuántos litros de bilis, uno se pregunta, habrá tenido que tragar la ex-comandante desde 2006 hasta nuestros días cada vez que, en alianza o no con el MRS, ha salido a la calle a gritar "¡No a la dictadura danielista!" junto con los partidarios de Montealegre, de Alemán o de la jerarquía católica, o cada vez que los pasquines de la derecha en Managua, La Prensa y El Nuevo Diario, le brindan algún elogio?
¿Cómo hace ex-comandante y presidenta de la Fundación Popol Na para conciliar sus principios de "oposición frontal al sistema" con su participación en las reuniones de la Coordinadora Civil, ese aquelarre de ONGs financiadas por los capitalistas gobiernos de la Unión Europea con el fin de desestabilizar al gobierno nicaragüense? ¿Cómo hace para dormir tranquila sabiendo que su fundación es miembro de la directiva de la Red Nicaragüense por la Democracia y el Desarrollo Local, otra mafia "no-gubernamental" a la que el programa CamTransparencia de la USAID, actualmente manejado por la corrupta multinacional paramilitar DynCorp, cuenta entre sus "socios" en Nicaragua?
La tesis avanzada por la ex-comandante sandinista en la entrevista de que "alguien" podría tomar las armas contra el gobierno sandinista (o contra alguno de los otros gobiernos del ALBA) no tiene nada que ver con un análisis de izquierda sino con la cacofonía de voces catastrofistas que una y otra vez machacan los canales de la dictadura mediática con el fin de desmoralizar y confundir a los pueblos que hoy se levantan a lo largo y ancho del continente.
Es parte de una estrategia fascista porque no se basa en la lucha entre diversas concepciones del mundo sino que se aprovecha de cualquier ideología al alcance para afectar al "grupo-meta" previamente seleccionado y así obtener el efecto sicopolítico deseado. Adapta sus mensajes según el receptor; en el exterior lo empaqueta de una forma, y para el consumo interno lo hace de otra.
En la Nicaragua de hoy, en las páginas de La Prensa y de de El Nuevo Diario, en los programas de la Radio Corporación y otros medios, todas las semanas surgen voces por la izquierda y por la derecha llamando velada o abiertamente a la violencia:
Desde el diputado somocista Freddy Torres amenazando frente a las cámaras de "volver a matar" sandinistas como en los 80s, hasta el obispo de la diócesis de Estelí Abelardo Mata que a cada rato "advierte" sobre alzamientos armados en el norte del país, o los "renovadores" "sandinistas" con sus afiches del héroe nacional Rigoberto López Pérez (que ajustició a Somoza) sugiriendo que "alguien" hoy en día debería seguir su ejemplo. En estos días le toca el turno a la ex-comandante de descontar el salario diciendo que ”por ahora” no hay peligro de guerra (pero que lo podría haber).
Se trata de una agenda política calcada de la implementada por los EE.UU para la desestabilización de los gobiernos de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Manuel Zelaya, en un contexto en el que no existen fuerzas armadas con tendencia ni vocación golpistas (muy por el contrario, con raíces revolucionarias y antiimperialistas) y en un país en el que nadie, aún aquellos no afectos al sandinismo o críticos del gobierno, pueden con la mano en el corazón afirmar que el sandinismo en el poder no está haciendo nada bueno en comparación con los gobiernos liberales.
Muy por el contrario, amplios sectores de la población más pobre del país han visto y ven resultados muy concretos y positivos en materia de alfabetización, salud, crédito, programas sociales y de eficiencia en la gestión del estado. No es, evidentemente, con la ayuda de esos sectores, sino más bien en contra de ellos que Baltodano pretende alzarse contra la "dictadura orteguista".
Notas:

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Ecuador: Más que un debate, una guerra mediática

Alberto Maldonado (especial para ARGENPRESS.info)

Una Ley de Comunicación es un ejercicio parlamentario nuevo en el Ecuador. Como remoto antecedente debemos consignar que, al promediar el siglo 20, y tras muchas argumentaciones y contra argumentaciones, se dictó una ley que se llamó Ley de Prensa, que estuvo dedicada casi exclusivamente a los medios impresos, ya que estos eran los únicos en vigencia; la radio apenas si había comenzado a operar y la televisión, en el mundo, había iniciado su espectacular invasión.

Esta ley sirvió de poco y solo pudo ser aplicada en determinados casos, seguidos por personas de poder económico y/o político, en capacidad de sostener un litigio que duraba años y que podía llegar a las más altas instancias del llamado Poder Judicial, en donde terminaba imponiéndose el más fuerte. En la práctica, esta Ley de Prensa “murió de muerte natural”.
Sin embargo, la Ley sirvió para que el Código Penal tipificara como delitos punibles los que se cometan a través de medios de comunicación (especialmente impresos): la injuria, las acusaciones infundadas, los agravios, los delitos contra el buen nombre de las personas, las calumnias. Pero, la norma solo sirvió, en poquísimos casos, ya que, igual que la Ley, demandaba capacidad económica y constancia, mucha constancia, para ventilar la sentencia hasta en tres instancias. Pocas gentes en el Ecuador pueden sentirse orgullosas de haber logrado una sentencia en firme contra un difamador mediático. La inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas tuvo que quedarse en el capítulo de los “rencores” o contentarse con una muy discreta “rectificación” que el medio publicó en espacio indeterminado y perdido, si es que lo publicó.
El hecho de que una gran mayoría de asambleístas haya consignado, en varios artículos de la nueva Constitución Política del Estado, la necesidad de que se dicte una Ley de Comunicación y que el pueblo ecuatoriano haya aprobado esta nueva Carta Política por amplísima mayoría (más del 70%) son claros mandatos de la necesidad vital e impostergable porque se regule el proceso comunicacional, de manera que se respete el derecho universal a la libertad de expresión pero respetando los derechos de los demás.
La actual Asamblea Nacional (que reemplazó al viejo y corrompido Congreso) estaba obligada, por lo tanto, a iniciar el debate parlamentario a fin de llegar a un proyecto de ley que debe ser aprobado por la mayoría de asambleístas (63 votos) y puesto en vigencia por el Presidente de la República, quien, en su calidad de colegislador, puede objetarla total o parcialmente.
En otras palabras, para que tengamos en el Ecuador una Ley de Comunicación deberán pasar varias semanas. O, como el sector oficialista de la Asamblea (en donde hay división de opiniones) no puede contar con los 63 votos para aprobar cualquier proyecto, y la oposición tampoco, para negarlo, puede ocurrir (como ya ocurrió con el proyecto de Ley de Aguas) que el proyecto pase al “limbo” y el limbo ya no es reconocido ni por la Iglesia Católica. En cuyo caso se habrá cumplido uno de los “principios sipianos”: que en Comunicación Social, “la mejor ley es la que no existe”
Sin embargo, si leemos la prensa sipiana o escuchamos las radios idem o vemos la televisión mercantil, todas hablan de los “males” que le vienen al Ecuador si se aprueba un proyecto, según lo está decidiendo una mayoría de 6 de los 11 miembros de la Comisión Ocasional. Basta que alguien del sector proponga algo, o diga algo, para que los ágiles reporteros que cubren el parlamento, prendan las alarmas; y el coro sipiano mediático clame a los cuatro vientos que ya se está “imponiendo” la guillotina a los pobrecitos medios sipianos.
Desde hace meses, los diarios vienen manteniendo una campaña mediática de páginas y medias páginas, que no conocen fronteras y que si algún visitante despistado les diera el crédito correspondiente, sacaría como conclusión que en el Ecuador todos claman porque se respete la libertad de expresión, que hay una tiranía que se impone en estos sectores y que el país clama por libertad y democracia
Me recuerda esta agresión mediática lo que le pasó al pastor a quien le habían anticipado que, si llega el lobo, grite fuerte y rápido a fin de ir en su auxilio; y el pastor encontró un pasatiempo entretenido el gritar cada cierto tiempo “Ahí viene el lobo” pero el lobo no aparecía por ningún lado. Hasta que los y las aldeanas se cansaron del engaño y cuando en verdad llegó el lobo, nadie acudió en su auxilio; y el lobo se comió al pastor y las ovejas.
Está claro que, en este caso, no hay ni pastor, ni lobo, ni ovejas. Lo que hay es un concierto de voces que gritan y gritan, afirman y afirman ante un supuesto huracán; un huracán que en el Ecuador es casi imposible. En este país, hay una larga tradición de respeto a lo que los sipianos llaman “libertad de expresión”, salvados algunos episodios que se dieron especialmente en épocas del social cristianismo o de alguna dictadura. Pero, la consigna sipiana es encontrar agresiones contra ellos en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina aunque el lobo feroz no asome por ningún lado.
Los sipianos, desde luego, no han perdido tiempo y, en esta campaña feroz, al parecer, han logrado confundir al mismísimo Presidente de la Asamblea, un político de Alianza País (Fernando Cordero; mejor conocido como el “Corcho”) quien, por dos ocasiones, ha cuestionado públicamente a la Comisión, en especial a su Presidenta, una joven abogada (Betty Carrillo) quien se vio precisada a renunciar a su presidencia aunque no a su calidad de vocal de dicha comisión. El problema fue que la abogada Carrillo se dio cuenta que lo que en verdad perseguían (y persiguen) los asambleistas de oposición (especialmente uno que se llama César Montúfar, quien viene del lado de la USAID y Cia.) lo que anhelan es una ley que obligue a nadie a nada, menos a los medios sipianos. Ella recogió criterios diversos, en especial de periodistas profesionales a quienes antes no se había consultado, y preparó un borrador con disposiciones que de manera alguna podían ser acogidas por los asambleístas sipianos.
Mientras, la campaña mediática contra cualquier ley de comunicación, no cesa. Periódicos que se autocalifican de “serios e imparciales” dedican todos los días espacios a comentarios, informaciones y análisis antojadizos, inventados, en contra de lo que ellos presumen que puede ser aprobado por la Asamblea. Por ejemplo, las radios del sistema (que son inmensa mayoría frente a medios estatales o institucionales) pasan una cuña que más o menos dice: “La ley no solo perjudicará a los medios sino que perjudicará a todos” Desde luego, no puntualizan en qué seremos perjudicados los ciudadanos y las ciudadanas de a pie. Otro ejemplo, periódicos y estaciones de televisión “claman” porque la Comisión ha aprobado un articulado que dice que la “información debe ser veraz, oportuna, verificable” Los asambleístas sipianos argumentan que esos son conceptos “subjetivos” y que pueden ser utilizados por “la dictadura” para cerrar medios o perseguir periodistas; pero no explican que ese criterio consta en la propia Constitución, que es un viejo uso de cuando la prensa por lo menos pretendía ser decente y que eso le daba a la noticia credibilidad.
Otro argumento, muy socorrido por los medios sipianos, es el de que, según el proyecto de mayoría, para casos de procesos judiciales, se les obligará a los periodistas y/o directores de medios, a revelar la identidad de sus fuentes de información que, según una vieja tradición comunicacional, es una conquista en el mundo de todos los tiempos.
Solo que, en épocas en que el periodismo actuaba con alguna ética profesional, esta obligación (por la cual algunos periodistas en EEUU fueron a parar a la cárcel) fue esencial en el periodismo de denuncia ya que de lo contrario no habría sido posible difundirlo. Pero, la prensa sipiana de estos tiempos, especialmente lo que se conoce como el cable internacional, lo que ha hecho con este principio es utilizarlo como un lugar común, para justificar en una noticia o información lo que ellos quieren que se diga Es muy frecuente, hoy en día, que los medios sipianos (especialmente escritos) recurran a supuestas o reales fuentes de información “que prefieren el anonimato” o que pidieron “reservar sus identidad” o “fuentes anónimas pero confiables” para introducir en un texto alguna frase o afirmación que cuestione o ponga en duda sus contenidos esenciales.
Consuela saber que en la Comisión Ocasional, que conoce y discute el proyecto final, hay gente solidamente formada que está desafiando (a medias) la brutal arremetida mediática contra la Ley y que está aprobando un proyecto que recoge algunas iniciativas que a lo mejor contribuyen a fortalecer la comunicación pública y la comunicación comunitaria, frente a las insolencias de la comunicación mercantil.
Pero desconsuela saber que algunos asambleístas de Alianza País y otros partidos políticos que se dicen progresistas y hasta marxistas (Pachakutec, MPD, socialistas) se proponen desaprobar la ley y dejarla en el limbo. Alguien pretendía disculparles de su obligación moral diciendo que, como son políticos y dependen mucho, para una reelección o para ocupar otras funciones públicas, precisamente de los medios masivos de información y opinión que todavía influyen en los sectores ciudadanos con sus informaciones y criterios. Preguntan: ¿Cómo van a pelearse con esos medios solo por aprobar una ley que le va a servir al Correa para “desatar sus antipatías”? Aunque no es menos verdad que, en manos de otros gobernantes, con criterios políticos exactamente opuestos, las mismas disposiciones podrían torcerse para servir a fines y objetivos contrarios.

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Los yanquis los explotaron como braceros, el gobierno de México se robo sus ahorros y ahora los tratan como limosneros

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Eran más de cinco mil trabajadores mexicanos miserables que en 1942 (hace ya 68 años), en medio de la Segunda Guerra, decidieron enlistarse para trabajar como peones en los campos de los EEUU. Este país los necesitaba porque varias decenas de miles de sus trabajadores fueron convertidos en soldados para trasladarse a Europa y Asia a defender los grandes intereses de los negociantes yanquis. Pero allí en los campos de California y Texas estuvieron los obreros mexicanos trabajando más de 16 horas diarias por salarios sumamente bajos para que ese país del Norte pudiera tener algodón, verduras, frutas, comida y servicios. Con un plan de ahorro, año tras año hasta 1964, entregaron el 10 por ciento de sus salarios a la caja que les garantizaría una especie de seguro de vida familiar; pero los administradores gringos se lo entregaron al gobierno mexicano y éste lo empleó, se lo robó y ahora no quiere devolverlos.

2. Estos trabajadores llevan 12 años reclamando la devolución de esos ahorros, que si les aplicaran intereses sobre intereses serían muchos millones de pesos. Desde el gobierno priísta de Ernesto Zedillo (cuando lograron organizarse) han venido realizando plantones, marchas, mítines y ninguna autoridad los ha querido escuchar. El pasado abril declararon: “Ante la insensibilidad del Gobierno Federal para atender con justicia a los ex braceros, el Frente Nacional de Organizaciones Braceroproa y el Centro Jalisciense del Adulto Mayor y el Migrante convocan a la marcha que demanda el pago en una sola emisión, y a la brevedad, del apoyo social de 38 mil pesos a cada ex bracero, viuda o sus hijos, otorgado mediante el Fideicomiso de Apoyo Social 2016 a Ex Trabajadores Migratorios Mexicanos. Los contingentes saldrán de Tamaulipas, Jalisco, Guerrero y Chiapas para coincidir en Tepeji del Río, Hidalgo, el sábado, aniversario del asesinato del líder campesino Emiliano Zapata”.

3. No debe olvidarse que cuando los “braceros” llegaron a los EEUU a vender sus brazos, que al parecer era lo único que tenían, México estaba también entrando a la guerra mundial aquel inolvidable 23 de mayo de 1942. Se usó como pretexto el ataque a los buques petroleros Faja de Oro y Potrero del Llano en el Golfo de México, pero la realidad es que México con este gesto iba a la cola de EEUU que, después de jugar hábilmente entre aliados y alemanes y pertrecharlos de armas, se decidió por los aliados. En aquellos años de 1939 a 1946, escribe Leopoldo Solís, se aprecia en México una constante disminución de la participación de los sueldos y los salarios en el producto social, pero, por otro lado, las utilidades de los propietarios fueron en constante aumento. Es decir, como siempre ha sucedido en la economía capitalista mexicana, los trabajadores producen y un puñado de ricos disfruta.

4. Según documento que me han enviado, la Alianza de Ex braceros del Norte 1942-1964, está conformada por alrededor de cinco mil ex braceros mexicanos que viven en estados como Washington, Arizona, California, Chicago y Nevada, que “están igual de pobres” que las personas de aquí y que por lo tanto, “si el gobierno de México se robó su fondo de ahorro, es una deuda histórica nacional, es un fraude nacional, no es un dinerito allí nomás, son miles de dólares que se le tienen que devolver… A pesar de estar viejos y cansados, a pesar de los años, los ex braceros seguimos en lucha en contra de la injusticia, insensibilidad, discriminación, mentiras, atropellos, segregación, burla y menosprecio que han hecho el Gobierno Federal y el H. Congreso de la Unión hacia nuestra legítima y justa demanda”.

5. ¿Estará el gobierno panista, después de 10 años en la Presidencia, esperando que todos la exBraceros mueran por vejez y miseria? ¿Lo mismo esperan los senadores y diputados que se dicen representantes del pueblo? De todas maneras esta batalla también corresponde a los hijos y los nietos; no puede terminarse porque no están pidiendo una ayuda o una limosna sino reclamando por un robo o un fraude del que fueron objeto. Lo malo es que también el pueblo mexicano, explotado miserable, que también está luchando para defenderse y por su vida, no ha podido unificar sus batallas en una sola: unificarse para la paralización del país hasta que se den solución a todos los problemas de los trabajadores. Porque la lucha de los exbraceros es absolutamente justa y humana, pero también las otras miles de batallas defensivas de los trabajadores y sus pueblos. Nos seguirán destruyendo mientras estemos aislados y nada de lo que hagamos será importante.

6. ¿Alguien tonto podrá negar que la lucha de los exbraceros es justa y humana? ¿O las batallas de los electricistas por su trabajo, la de los mineros, la de los oaxaqueños contra su gobierno, las del EZLN a favor de los indígenas, la de AMLO contra el despojo de que fue objeto o las de la CNTE contra el charrismo sindical y la mala educación? Todas ellas son batallas absolutamente justas pero ineficaces porque sólo han salido a la calle a desahogarse, a hacer calistenia, la mayoría de las veces a confrontarse, pero sin lograr nada. Espero que esas batallas que llevan ya más de 50 años hayan servido de experiencia para entender que mientras no arrodillen al gobierno y que este soluciones los problemas, sirven de poco y hoy de nada. En vez de 10 marchitas organicemos una pero que paralice las ciudades bloqueándola en todas sus partes. Pero eso sólo se logra con acuerdos unitarios.

7. Mientras los exbraceros entran a sus 13 años de lucha por una pequeña demanda: 38 mil pesos devaluados que se les niega, el gobierno de Calderón autoriza miles de millones de pesos “copeteados” a los festejos ridículos y tontos del bicentenario. Yo sólo espero que así como aquel pasaje en el que los ricos, hacendados e intelectuales vitoreaban al dictador Díaz en las fiestas del 100 aniversario de la independencia mientras la revolución estallaba en los campos de todo el país; se repita el mismo pasaje el próximo septiembre –días antes o días después- con una nueva revolución que por ahora no se asoma a la vista pero que es muy posible porque el gobierno está desesperado y no encuentra otro camino para gobernar que no sea lanzar a todo el ejército y la policía a las calles para evitar cualquier protesta o levantamiento del pueblo.

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Tragedia en el Golfo: ¿El fin de la gran aventura? (Parte I)

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

La tragedia desatada en las profundidades del Golfo de México con el derrame de petróleo provocado por la explosión de la plataforma Deepwater Horizon el pasado 22 de abril y cuyos efectos se prolongaran más allá de sus riberas e inevitablemente afectará a generaciones futuras, relanza un problema que asomó cuando en 1945 se creó la bomba atómica y se ha renovado con el acceso a manipulaciones genéticas que hacen posible clonar a los humanos y crear vida artificial.

De lo que se trata es que tal vez la audacia que hizo del hombre un gigante, ha llegado a un punto en el cual desata fuerzas que él mismo no logra controlar y que pueden resultar letales para el conjunto de la especie humana. Al crear bombas que pueden exterminar todo vestigio de vida, develar los misterios de la creación y poner en manos de individuos un poder que les permita emular tanto a Dios como a la naturaleza misma, así como perforar pozos de petróleo a profundidades en las cuales es imposible trabajar, puede ser el indicio de que se ha llegado a un límite.

Ya se especula con la hipótesis de que la explosión combinada con colosales presiones de agua y crudo, pueden haber fracturado el fondo del océano y que el hidrocarburo mana no sólo por la tubería instalada para la extracción controlada, sino por decenas de grietas; se sugiere la realización de una explosión nuclear para provocar un gigantesco derrumbe y, de ese modo tratar de detener el vertido, aunque se advierte que, en caso de fallar, habría que esperar a que la veta se agote por surgencia espontanea, lo cual pudiera demorar unos 30 años.

Para cuando la solución natural llegue, el golfo de México y el Caribe con todas sus riberas, sus peces y moluscos, sus playas, manglares y marismas serán un inmenso y empobrecido erial sin vida y sin belleza. Llevado año tras año por la corriente del golfo, dispersado por los huracanes y transportado por la cálida corriente del golfo, el petróleo llegará hasta el círculo polar ártico contaminando la mitad del Atlántico hasta niveles que resulten incompatibles con la vida marina y costera. Algunos van más lejos y sugieren que algunas criaturas de esos hábitats pueden mutar y convertirse en monstruos.

Parece una historia de horror y lo es.

Llegados a ese punto, la humanidad no sería la misma, como tampoco lo habría sido si la proliferación nuclear no hubiera sido detenida a tiempo y si existieran ahora cincuenta o más estados con capacidad para utilizar bombas atómicas contra sus vecinos o adversarios; tampoco habrá un destino cierto de no encontrar la manera de regular las manipulaciones genéticas asociadas a la clonación humana y la creación de vida artificial.

La problemática no es simple porque tal vez al poner límites a la inteligencia y a la audacia que hizo al hombre lo que es, se corren riesgos inaceptables capaces de conducir a un estancamiento que también haría peligrar a la especie humana; esta vez no por exceso sino por defecto.

El desastre del Golfo de México ocurre en el momento en que tiene lugar un intenso debate en torno a qué hacer para paliar un cambio climático que parece imposible de impedir y del que se culpa al hombre, a la civilización e incluso por sus nombres a los países más desarrollados. La paradoja de penalizar a los más avanzados y condenar a las formas de organización social que permitieron el desarrollo de las fuerzas productivas más que todas las formaciones sociales anteriores juntas, también puede ser contradictorio.

Asociado al debate ecológico se esgrimen argumentos que responsabilizan al hombre y a la civilización por situaciones ambientales relacionadas con la actividad económica y el desarrollo social, también por fenómenos estrictamente naturales e incluso por desastres que, además de haber ocurrido siempre, de alguna manera forman parte de la evolución de la vida y del proceso de conformación de la tierra: Pretender un conservacionismo a todo trance pudiera ser como decretar otro fin de la historia.

En su día los acontecimientos que dieron lugar a la desaparición de los dinosaurios, a la formación del cañón del Colorado o del desierto del Sahara, fueron catástrofes terribles. No hay otra manera de entender la evolución que no sea asumiendo una dialéctica según la cual, por unas u otras razones, unas especies, paisajes y entornos aparecen y otros perecen en un interminable devenir; pensar que la temperatura del planetas será la misma por toda la eternidad carece de realismo y tampoco es posible encarar la actividad económica sino es interactuando con la naturaleza y ejerciendo sobre ella un impacto considerable.

La urbanización, la agricultura, la minería, la industria, la red vial y la electrificación, el abasto de agua y el progreso de la civilización a escala planetaria exigieron enormes cantidades de recursos, colosales volúmenes de energía y agua dulce, grandes extensiones de tierra que fue preciso desmontar, arar, horadar y asfaltar.

Mediante esos procesos, no sólo los bosques y los páramos, sino el planeta en su conjunto se han transformado de un modo que se hizo más extenso e intenso en la medida en que aumentaban las necesidades y se creaban las tecnologías y las herramientas para explotar todos los recursos posibles.

Es falso que el hombre haya destruido el paisaje sino que lo ha recreado y donde antes hubo estepas, bosques y pantanos se levantan hoy magnificas urbes, palacios, industrias, obras ingenieras y construcciones diversas que simbolizan el progreso y llenan de orgullo a la humanidad. La transformación del medio natural no es un baldón del cual el hombre deba avergonzarse sino su huella sobre la tierra.

Ocurre sin embargo que en los mil siglos anteriores, ante la inmensidad del planeta, las transformaciones originadas por la actividad humana tenían un impacto mínimo y sus efectos eran locales o regionales, afectaban a especies concretas o impactaban sobre sustancias o materiales en particular, sin poner en peligro a la humanidad en su conjunto; cosa que no ocurre actualmente cuando la actividad humana ha comenzado a ser un peligro para la propia humanidad.

Hay que hacer que BP pague la indemnización que merecen los pobladores de la región y contribuya a financiar la limpieza prácticamente de todo un océano, sin perder de vista que hay daños irreparables e irreversibles.

Foto: Estados Unidos, Medio ambiente - Derrame de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon de la British Petroleum. / Autor: James Duncan Davidson - TEDX OIL SPILL

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Gustavo Callejas: “METROGAS es una empresa tramposa”

SABIAS QUE...

El director del Instituto de Energía de la Fundación Arturo Illia, Gustavo Callejas, calificó a Metrogas de “empresa tramposa” por las operaciones financieras que realizaba con los créditos en dólares que solicitaba, y consideró “oportuna” la decisión del Gobierno de intervenir la compañía tan pronto como esta llamó a concurso de acreedores, a la vez que instó a estatizarla porque “se trata de un servicio público esencial”.

Si bien el experto se manifestó a favor de la intervención, advirtió que “no es porque confíe en (Julio) De Vido, porque las mejores ideas este Gobierno siempre termina arruinándolas por su incompetencia o corrupción manifiesta, pero la intervención está bien”. Callejas recomendó “volver a reestructurarse todo el sector e intervenir no sólo esta empresa sino intervenir el resto” de las compañías en las que se dividió a Gas del Estado “y hacer una sola empresa”. El especialista señaló que la estatización de Metrogas debería realizarse en conjunto, es decir, junto con el resto de las empresas que formaban parte de Gas del Estado “porque de lo contrario terminamos manteniendo supernumerarios que cobran en dólares. Gas del Estado se dividió en ocho distribuidoras y dos transportadoras y cada presidente cobra un millón de dólares mensuales”, se quejó.

Respecto a las operaciones financieras que realizaba Metrogas, no contempladas en el contrato de privatización, Callejas detalló que la compañía pedía créditos al exterior y luego los transformaban a pesos para colocarlos a plazo fijo, para después volver a dólares y enviar ese dinero al exterior. “Hoy la empresa dice que no puede afrontar un pago de 36 millones de dólares, que contrató a un asesor financiero y que tiene un pasivo de 250 millones de dólares, pero no dice de dónde viene la deuda porque no ha hecho inversiones”. El experto en energía recordó que lo único que hizo la privatizada fue mantener la red que le traspasó Gas del Estado y señaló que no aumentó significativamente la cantidad de usuarios domésticos cubiertos por el servicio. “El 40% de la población que no tenía gas tampoco (hoy) lo tiene. Estamos como en 1989”, concluyó.

En relación al congelamiento de las tarifas, principal argumento de Metrogas para explicar el llamado a concurso de acreedores, Callejas recordó que la firma tenía tarifas ajustables en dólares por la inflación de Estados Unidos, “haciéndonos pagar precios altísimos”. Por otra parte, recordó que durante años se manejó con un régimen tarifario “donde los que menos tenían pagaban las tarifas más altas, y los usuarios domésticos recibieron un 700% de aumento en dólares cuando se fue Gas del Estado y apareció Metrogas”.

Desgrabación

Metrogas

MARIANA CONTARTESSI-¿Qué ocurrió con Metrogas para llamar definitivamente a concurso de acreedores?

GUSTAVO CALLEJAS-La empresa dice que no puede afrontar un pago de 36 millones de dólares, que contrató a un asesor financiero y que tiene un pasivo de 250 millones de dólares. Lo que no dice es de dónde viene la deuda. Esta es una empresa yo diría, tramposa, porque es una de las beneficiarias de las privatizaciones de Gas del Estado, que se hicieron en la época de Menem. Se dividió Gas del Estado –que fue un disparate- en ocho distribuidoras y dos transportistas, algo que no se hizo en ninguna parte del mundo, en Inglaterra se privatizó toda la empresa de gas. Esta área de Capital Federal y parte del sur Gran Buenos Aires se le dio a British Gas, que es inglesa, con capital mayoritario. Astra tenía capital minoritario.

¿Por qué dice que Metrogas es una empresa “tramposa”?

Porque pidió créditos, en su momento no podía hacer otra cosa que vender gas y tenía tarifas ajustables en dólares por la inflación de Estados Unidos y nos hacía pagar precios altísimos. Además de un régimen tarifario donde los que menos tenían pagaban las tarifas más altas. Los usuarios domésticos recibieron un 700% de aumento en dólares cuando se fue Gas del Estado y apareció Metrogas. Hacían operaciones financieras con créditos del exterior en dólares, lo transformaban a pesos y luego lo ponían a plazo fijo en pesos. Después lo transformaba en dólares y como no había ninguna limitación, lo enviaba afuera.

Inversión

¿Qué pasó con la inversión?

No, no hizo ninguna inversión. Hay que ver los balances. La red que recibió estaba ocho puntos. Gas del Estado se la dio perfecta, lo que hizo fue mantenerla, nada más. Tampoco aumentó mucho la cantidad de usuarios domésticos. El 40% que no tenía gas tampoco (hoy) lo tiene.

Tarifas

La empresa dice que el congelamiento de las tarifas que mantiene el Gobierno la llevó a esta decisión.

Es cierto, tiene las tarifas congeladas desde el año 2001, con la Ley de Emergencia Pública, pero tarifas congeladas de los usuarios domésticos hasta ahí, porque el año pasado De Vido las aumentó un 400 a 500% para aquellos que superaran los 1.500 ó 2.000 metros cúbicos por año. Y hubo un aumento para ellos, tampoco es cierto que estuvo todo congelado.

Intervención Metrogas

¿Es oportuna la decisión del Gobierno de decidir la intervención de la empresa inmediatamente?

Creo que sí. No porque confíe en De Vido, porque este Gobierno las mejores ideas siempre termina arruinándolas por su incompetencia o corrupción manifiesta. Pero me parece que la intervención está bien y que tendría que volver a reestructurarse todo el sector. No sólo esta empresa sino intervenir el resto y hacer una sola empresa. Cito el caso de Margaret Tatcher, British Gas se privatizó en bloque; acá se la distribuyeron: un pedacito para Pérez Companc, otro para Astra, otro para Soldati. Esta gente vino de la mano de Pérez Companc y entró en esta área que era espectacular.

¿Lo saludable sería entonces reestructurar el sector y evaluar algún otro comprador, o directamente estatizar Metrogas?

No, hay que estatizarla. Este es un servicio público esencial pero tiene que hacerse todo en conjunto porque de lo contrario terminamos manteniendo supernumerarios que cobran en dólares. Tenemos ocho distribuidoras y dos transportadoras y cada presidente cobra un millón de dólares mensuales, tenemos diez directorios cuando con uno alcanza. Nunca se pudo explicar por qué se hizo esta división. En la época de Cavallo, se habló de la competencia comparativa, lo que es un disparate porque si no me gusta el servicio de Metrogas me tengo que mudar de casa e irme a otra zona donde está GasBan. No ha habido comparaciones. Para bajar costos, esto debería ser una empresa central. Y no se invirtió nada porque el 40% de la población que no tenía gas natural hoy tampoco lo tiene, estamos igual que en 1989.

¿Metrogas es la empresa que mayor cantidad de clientes tiene?

Sí, es la más grande porque tiene la mayor cantidad de usuarios domésticos. También hay que ver que despidió mucha gente, despidió al 40% del plantel que había al momento del traspaso a la privatizada. Y los echaban porque eran argentinos o porque eran de Gas del Estado, y así les pasó lo que les pasó, explotó el Polígono de Tiro. Ahora habría que ver la composición de la deuda, esos 250 millones de dólares, de dónde vienen, si nunca invirtieron en activos fijos. Porque si la hicieron para hacer bicicleta financiera y de pronto apareció la Ley de Emergencia Pública, les pesificaron las tarifas, también le pueden decir que la empresa estaba haciendo operaciones que el contrato no permitía. Ellos solamente podían vender gas.

“SABIAS QUE...” se emite por Cadena Eco AM 1220 – Sábados 12 a 13 hs. Conduce: Liliana Franco

Foto: Argentina, Energía - Gustavo Callejas, director del Instituto de Energía de la Fundación Arturo Illia. / Autor: Instituto Yrigoyen

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El gobierno y los jubilados

Carlos del Frade (APE)

Para ejercer la solidaridad con los pobres hay que tomar decisiones que molestan a los que más tienen...

Eso es lo que dijo la presidenta de la Nación, Cristina Fernández, en el acto del 20 de junio, de espaldas al río Paraná, de frente al Monumento a la Bandera y en recuerdo del ideólogo de la revolución de mayo, Manuel Belgrano, creador de aquel símbolo para que los desesperados que lo seguían tuvieran algo en que creer.

Es una linda frase la de la presidenta.

El problema es la realidad.

La distancia entre lo que se dice y lo que se hace.

Porque esa diferencia, esa contradicción, esa mentira, tiene peso específico en la vida cotidiana de los que menos tienen, aquellos que necesitan de la solidaridad mentada, los que dependen de la molestia de los que tienen mucho, muchísimo.

En la Argentina del tercer milenio casi cinco millones de jubilados (el 76.5%) cobran el haber mínimo de 895 pesos o menos.

¿Dónde está entonces la solidaridad con los pobres?

¿Es que no habrán molestado suficiente a los que más tienen?

Quizás allí está la explicación.

Porque en el mismísimo presupuesto nacional hay cuarenta mil millones de pesos destinados en promociones industriales, subsidios y demás beneficios para las grandes empresas radicadas en el país y que facturan cientos de pesos por minuto mientras que la llamada asignación universal y que no es universal para los pibes, apenas representa 10 mil millones de pesos, es decir, la cuarta parte del dinero que la administración de Cristina le dispensa a los poderosos.

No deben estar muy molestos los que más tienen si para el gobierno sus intereses son cuatro veces superiores a las urgencias de los chicos.

Y quizás por eso se explique que cinco millones de abuelos no llegan a novecientos pesos por mes.
Si hasta la doctora Carmen Argibay, integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, acaba de decir que la Administración Nacional de Seguridad Social le paga mal a los jubilados porque desconoce la necesidad de un aumento que se dio en el caso de Adolfo Badaro en el que se dispuso aumentar un 88,6 por ciento su salario y no se repitió con los millones de ex trabajadores en su situación. “La ANSES debería entender de una vez por todas que si pagan bien se ahorran un montón de juicios”, agregó Argibay.

Porque los cinco millones de jubilados que cobran menos de novecientos pesos mensuales son pobres, señora presidenta, y ellos merecen ser los sujetos de la solidaridad que usted declamó en las tribunas rosarinas.

Porque como usted mismo dijo es necesario molestar a los que más tienen y es allí, en el mismísimo presupuesto de su gobierno, que dice todo lo contrario. Que los más poderosos no deben sentirse muy molestos por sus decisiones.

Por eso casi cinco millones de jubilados cobran menos de novecientos pesos por mes.

Por la misma razón que usted dijo, señora presidenta.

Porque la distancia que separa las palabras de los hechos es directamente proporcional a las medidas que se toman desde el gobierno.

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El megacanje de Cavallo fue una tragedia, el de Boudou es una farsa

Ing. Mario Cafiero - Javier Llorens

Desde que se anunció el actual canje, venimos dando una batalla judicial para que el Ministerio de Economía entregue a la Justicia el listado de los bonistas que participan en él. A pesar que logramos que el Fiscal Rívolo y el juez Oyarbide pidieran el listado, el Ministerio no entregó dicha información a la Justicia, con la excusa que no disponía de ella. Y claro, la ingeniería del canje diseñada por el ministro Boudou y el secretario de Finanzas Lorenzino, estaba armada para no poder disponer de esa información.

Una vez más, todo lo relacionado a la deuda externa en ese Ministerio, sigue siendo un misterio. Para que no se sepa ni siquiera lo elemental: ¿Quienes son los acreedores? ¿Cuándo compraron los bonos? ¿Qué diferencia van a hacer?

Esta semana hemos insistido con el Dr. Monner Sans, Claudio Lozano, y Eduardo Blanco, con el objeto de que la Justicia actúe prestamente en tiempo y forma, antes de que los hechos queden consumados. Conocer quiénes son los que participan del canje puede impedir que se concrete una formidable maniobra especulativa. Que armaron determinados fondos buitres que compraron bonos en default a precio vil, contando con la información de que el gobierno reabriría el canje, para hacerse de esa manera con ese pase de manos, con una diferencia que puede llegar al 300 o 400 %.

Algo así como comprar dólares en el ultimo día de la convertibilidad, para venderlos después de la macrodevaluación. Que implicaría una ganancia libre de polvo y paja que puede trepar a los tres mil millones de dólares.

Si el megacanje de Cavalo y Marx del 2001 fue una tragedia, este de Boudou y Lorenzino es una farsa. Porque, igual que el de Cavalo y Marx, con él no se van a cumplir ninguno de los objetivos anunciados desde el gobierno. Con este canje no sé despejará la conflictividad judicial de la deuda en el exterior. Ni se podrá acceder a financiamiento internacional conveniente. Y además se corre el riesgo de que quienes vendieron los bonos a los especuladores después del canje anterior, cuya ley cerrojo decía que nunca mas se iba a reabrir, planteen la nulidad de esa venta ante el engaño que sufrieron. Y así como el que paga mal paga dos veces, el que canjea mal, puede tener que canjear dos veces.

La persistencia en llevar adelante esta operación a ultranza, pese la ausencia de una situación propicia para ella, por la crisis monetaria que sacude a Europa, evidenciaría la existencia de fortísimos móviles destinados a favorecer determinados negocios o negociados particulares, en detrimento del interés nacional.

Para evitar que se concrete esta nueva maniobra en torno de la deuda externa, que no le reportará ningún beneficio a la Argentina, ni a la generalidad de los argentinos, el actual canje debe suspenderse hasta que se conozca el listado de los bonistas que se presentaron a él, y la oportunidad en la que compraron los bonos.

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El lado oscuro

Tomás Buch (RIO NEGRO ON LINE)

Durante estos días Bariloche estuvo bajo una ola de violencia que ya involucra tres muertos. La policía de "gatillo fácil" y muchachitos –tal vez delincuentes– que deberían ir a la escuela pero no van ni tienen trabajo una vez más se enfrentan con sangre y fusilamientos sin justicia. Y responden con vandalismo, con rabia y con soberbia –una soberbia que oculta una profunda falta de autoestima. Son delincuentes para los que es lo mismo vivir que morir...

"¡Habría que matarlos a todos!"; "¡No se puede vivir más en este país!"; "¡Pena de muerte!"; "¡Bajen la edad de imputabilidad!"; "Somos el país más inseguro del mundo"; "No se puede caminar solo por la calle sin que lo asalten"; "¡Policía asesina!"; "¡Justicia para Dieguito, Sergio y Nicolás!". Los bandos enfrentados son nítidos y unívocos. La foto de Alejandra, de los policías orinados por un manifestante, es todo un tratado de sociología.

Pero ocurre que los muchachos pobres se enfrentan también entre sí y la policía dispara a la cabeza y no a las piernas. Y los policías en general son hermanos de clase de sus víctimas y las víctimas son explotadas por los policías porque, al ser menores de edad, muchos son inimputables. O actúan bajo amenaza. O son delincuentes por resentimiento. Y les espera la nada o el infierno carcelario.

Todo ocurre allá arriba donde "la gente" nunca va. Donde hay seres diferentes que inspiran odio y miedo a la burguesía del centro, que sólo piensa en la mala impresión que la violencia de los pobres causará en los turistas. Si tiene mucha suerte, alguno de esos pobres podrá encontrar trabajo de mozo en un restaurante, donde le permitirán graciosamente comer las sobras. Si no, vivirá "allá arriba" y –él también– tendrá miedo de sus vecinos.

Porque no son bondadosos ni delicados. Tampoco lo son en su propio medio; hay bandas rivales que hacen la vida aún más difícil a sus propios hermanos y cuyo único enemigo común es la policía. Una policía que, a su vez, tiene miedo a aquellos que tendría que proteger pero los explota de varias maneras, desde el robo común al tráfico de estupefacientes y la prostitución. Pero cuando reprimen, matan.

¿Cómo se encara todo este lío desde un punto de vista que no realimente los conflictos, como hemos visto en estos días? La represión sólo genera víctimas y más bronca, y no resuelve ninguno de los problemas. Dejar hacer impunemente sería otra forma más de realimentar el delito y tampoco se puede... pero el sistema judicial es lento y castiga a los imputados que no pueden pagar fianzas y el sistema carcelario es la universidad del delito.

¿"Dejar que se las arreglen entre 'ellos'"? "¿Y si un día se les ocurre 'bajar' al centro?". Bajaron. Los medios nos muestran más vidrieras rotas de las que hubo y realimentan el miedo y el odio.

Una buena parte de la "gente" realmente teme la invasión de esos compatriotas que pertenecen a otra clase social –a otro mundo–. He usado una palabra que está fuera de moda: "clase". ¿Será que la palabra está fuera de moda pero el concepto y el hecho social se profundizan y se agravan?

No trabajan porque no hay trabajo, en una ciudad que tiene demasiados habitantes –muchos más que puestos de trabajo–. ("Lo que pasa es que no quieren laburar"). Y la ciudad ya sólo ofrece frustraciones a los que son continuamente expulsados de sus tierras para convertirse en pasto del clientelismo político, que alimenta su pasividad y los acostumbra a vivir de dádivas en vez de instruirlos para que puedan tomar conciencia de quiénes son y de qué pueden hacer.

Afortunadamente hay gente cuya misión autoimpuesta es, justamente, ésa. Gente que se expone al rechazo de aquellos a los que quiere ayudar, a la violencia y a la frustración de ver su obra vandalizada, pero que no se deja vencer por la adversidad de sus condiciones de trabajo. Insiste hasta obtener cambios en la mentalidad de gente enojada y que no tiene qué comer ni con qué calentarse en invierno si no es por la beneficencia oficial que sólo genera dependencia y resentimiento.

La Agrupación Tupac Amaru hace eso en Jujuy y la Fundación Gente Nueva –con otras modalidades– lo hace entre nosotros. Seguramente hay muchos otros movimientos "de rescate" repartidos en toda Latinoamérica, en muchos países cuya problemática está aún mucho más signada por las drogas y su tráfico.

La sociedad debe ser capaz de ofrecer a toda esta gente otras fuentes de trabajo que las serviles del turismo; debe ser capaz de movilizar energías que existen pero son reprimidas, por la desesperanza, por la política y por la policía... una policía muchas veces surgida de ese mismo medio. Eso es trabajo de la escuela, cuyas docentes a veces provienen –también ellas– del mismo ambiente del que tratan se salir y que parecen complotados con el gobierno para mantener una escuela postergada y usada de "variable de ajuste".

A pesar de que todo está en contra surgen orquestas donde sólo había grupos hostiles de desocupados y escuelas que el Estado desdeña pagando los sueldos, sí, pero escasos, a regañadientes y con retraso. Y otras escuelas –una industrial, para preparar técnicos y no sirvientes ni delincuentes– creadas por la iniciativa de los vecinos. Pero para que los egresados de esa escuela puedan ejercer sus oficios Bariloche debe dejar de ser una ciudad donde sólo se unen el turismo y la alta tecnología, cuya capacidad de absorción de técnicos es importante pero limitada.

Bariloche, ciudad turística. Que mira hacia afuera y sólo cuenta con la impresión de los que, si vieran la realidad, tal vez se asustarían: ellos visitan la calle Mitre y el Circuito Chico. Lo único que nos importa es que nos compren lo que sea y que gasten mucha plata. Ningún tour incluye el basural (púdicamente llamado "vertedero") –cuyos efluentes contaminan el hermoso lago Gutiérrez– ni las 34 Hectáreas. Sería bueno que alguno lo hiciera.

Que muestre el lado oscuro de la bella Capital de los Lagos del Sur. El lado feo y violento. El lado que en estos días vino a llorar sus muertos rompiendo vidrieras en la calle Mitre.

Tomás Buch es Físico y químico.

Autor foto: INDYMEDIA

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Como educa la plutocracia… (Parte I)

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

Ernesto Cardenal sentenció: “Claro, no hay libertad mientras haya ricos mientras haya libertad de explotar a otros, libertad de robarle a los demás mientras haya clases no hay libertad (1)”.

O comanda el gran capital o gobierna el pueblo para su bienestar.

Veamos otra vez cómo educa la plutocracia.

La Viceministro de Trabajo de la Nación Noemí Rial aseveró en el Congreso “La educación en el Bicentenario” (Paraná, Entre Ríos): “La educación es fundamental para adquirir la ciudadanía laboral (2)”.A la Senadora Nacional Blanca Osuna Página 12 le preguntó cómo se puede mejorar la articulación entre la educación y el mundo del trabajo… La Vicepresidente de la Comisión de Educación del Senado respondió: “Tenemos que definir el rol de los distintos actores. Uno es el nivel superior, que debe construir perfiles necesarios y armar propuestas de capacitación alternativas: allí encaja lo que pretendemos que sea la nueva secundaria, incluyendo la recuperación de la escuela técnica. Los otros actores son las empresas y los sindicatos. El sector empresario debe aportar con pasantías o prácticas laborales. La formación para el trabajo se va dando a partir de ese círculo virtuoso (3)”.

Ciudadanía laboral y círculo virtuoso. Empresas, sindicatos y gobierno pactando cómo serán las futuras generaciones de laborantes. Niños y jóvenes formateados en las “virtudes” y “competencias” que reclama el libre mercado. La libertad humana – parece obvio sostenerlo- no es libertad de mercado.

La Nación informó el pasado 30 de mayo: “De las 500 empresas más grandes de la Argentina (no financieras), el 66 % (330) son de capital extranjero, según el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) en 2009 sobre la base de datos de 2007. Entonces, éstas representaron además el 83,8 % del valor agregado de producción y el 90,2 % de las utilidades. Sin embargo, con respecto al empleo hay que destacar las empresas nacionales, que suma el 33 % (170) del total, generaron el 37,1 % de los puestos de trabajo (4)”.

Ciudadanía laboral es la expresión lingüística que adquiere la explotación de los demás en este Bicentenario.

La Nación del 30 de mayo también señaló: “Sobre la base de un estudio de la cúpula empresaria que coordinó Lozano (Diputado Nacional de Proyecto Sur), se observa que de las 200 empresas que más facturan en la Argentina, 128 son extranjeras, 58 son locales, 7 son estatales y 7 son asociaciones entre grupos argentinos y capitales extranjeros. El estudio también indica que se evidencia un crecimiento sostenido de la extranjerización, que en 1997 representaba el 64,3 % de las ventas; en 2005, el 75,8 %, y en 2007, el 77,3 por ciento. Aunque en número se mantiene estables en los últimos años, la participación en el monto de facturación se expandió considerablemente (4)”.

Extraño círculo virtuoso… Y sí: con dichos capitales acordaron los K sus políticas educativas. Y sí: los sindicatos docentes aplaudieron y dieron el sí (11).

El mundo del trabajo y la educación...Ja ja ja.

Eduardo Galeano al citar a un ex Ministro de Economía brasilero de mediados de los 60 parece describir la plutocracia argentina del presente: “El inventor de la medida, Roberto Campos, la explicó así: “Obviamente, el mundo es desigual. Hay quien nace inteligente y hay quien nace tonto. Hay quien nace atleta y hay quien nace tullido. El mundo se compone de pequeñas y grandes empresas. Unos mueren temprano, en el primor de su vida; otros se arrastran, criminalmente, por una larga existencia inútil. Hay una desigualdad básica fundamental en la naturaleza humana, en la condición de las cosas. A esto no escapa el mecanismo del crédito. Postular que las empresas nacionales deban tener el mismo acceso que las empresas extranjeras al crédito extranjero es simplemente desconocer las realidades básicas de la economía... (5)”

En definitiva, la plutocracia ha sistematizado su educación. Empresarios, gobiernos y sindicatos acuerdan y dicen ser republicanos y democráticos.

Los K son parte esencial del ADN peronista. Juan Perón en noviembre de 1944 exclamó: “En lo económico, hemos de equilibrar la economía de tal forma, que sin perjudicar a los que trabajan con su capital se beneficie a los que contribuyen con su esfuerzo y con sus músculos (6)”.

Me pregunto cuando los capitalistas en Argentina han “trabajado” más allá de explotar a los demás para acumular ganancias.

Atilio Borón es categórico: “A nadie se le preguntó si quería o no ingresar al capitalismo. Fue un hecho consumado a sangre y fuego, como lo registra hasta la saciedad la monumental bibliografía sobre la materia (7)”.

En un comunicado titulado “Mensaje de la AEA (Asociación Empresaria Argentina) con motivo del Bicentenario” los capitalistas ¿vernáculos? subrayaron: “AEA promueve un ejercicio permanente e intenso del diálogo entre todos los sectores, con el objetivo de construir juntos los consensos fundamentales de una estrategia de desarrollo sostenido que permita un fuerte proceso de inversiones y la creación masiva de empleos formales que mejoren la calidad de vida y permitan la inclusión de todos los argentinos. Es éste el desafío que nos toca protagonizar (8)”

He aquí otro manifiesto lingüístico del pacto contemporáneo y permanente entre gobernantes, empresarios y dirigencia sindical. Piénsese –entonces- qué relación trabajo/educación puede surgir de semejantes “consensos”.

José Saramago tiene razón: “El sindicalismo está domesticado y esa ha sido la gran operación del sistema capitalista: la domesticación (9)”.

Sabe lo que sucede (en efecto) cuando uno escribe que la conducción de los sindicatos docentes son participe de la plutocracia…se ofuscan los señores y señoras pero no refutan ningún dato ni argumento expuestos en estas columnas.

Natalia Álvarez Prieto es contundente: “Lo cierto es que la mentada “inclusión escolar” es difundida desde todas las madrigueras de la intelectualidad burguesa (…) la “inclusión escolar” no es más que una quimera mediante la cual funcionarios y especialistas distorsionan y ocultan una necesidad frenética de retener a los chicos en las aulas (…) Como la educación no puede revertir lo que la economía consagra, mejor nos dedicamos a introducir mecanismos de ambientación para contener en la escuela a esa población “diferente” (…) Al defender una escuela que retiene pero que le brinda a los hijos de la clase obrera una educación cada día más deteriorada, no hacemos más que darle la mano a la clase dominante en dos de sus objetivos centrales: disminuir el valor de la mano de obra, al degradar su saberes, y ponerle un freno al ascenso de la lucha de clases. En ese sentido, no es casual que la “inclusión educativa” sea defendida por la política burguesa en su conjunto: liberales y socialdemócratas se han puesto de acuerdo en este punto (10).

Ciudadanía laboral, círculo virtuoso, inclusión educativa. Lenguaje “equilibrado” que oculta la necrofilia de los intereses corporativos de la plutocracia.

Hay que desobedecer.

Si asesinan y explotan para robar(nos)… recreemos y transformemos para vivir libremente.

Hay que desobedecer la tiranía del dinero y las mentiras planificadas.

Notas:
1) Antología. Ernesto Cardenal. Editorial Nueva Nicaragua. Diciembre de 1983.
2) Debate sobre los desafíos de la relación entre la educación y el trabajo. El salto al vacío desde la escuela. Página 12. 14/04/2010
3) Diálogo con la senadora Osuna. “Mueve el tablero”. Página 12. 14/04/2010
4) Dependencia externa: los necesarios vínculos con el exterior. La Nación. 30/05/2010
5) Las venas abiertas de América Latina. Eduardo Galeano. Catálogos. Reimpresión Diciembre 2001.
6) Bajo el signo de las masas (1943-1973). Carlos Altamirano. Emece. 2001
7) Citado en La democracia entre preguntas. Andrés Sarlengo. 2009.
8) AEA reclama “pleno respeto por la actividad privada”. La Nación. 23/05/2010
9) Entrevista a José Saramago. Peio H. Riaño. Rebelión. 21/11/08
10) Citado en ¡Todos a estudiar! El verso de la “inclusión educativa”. El aromo Nº 54.
11) Ver La deshonra educativa. Andrés Sarlengo.

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Malvinas: Crónica de un final anunciado (Parte IV - Final)

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS.info)

Comprometida en un conflicto bélico inesperado, abandonada por su aliado Estados Unidos, pese a que había cumplido con sus compromisos y 200 “asesores” argentinos se habían instalado en Centroamérica para colaborar con los ex guardias somocistas y con el gobierno de Duarte en El Salvador, la dictadura empezaba a elaborar la posibilidad de rendirse.

En esos días se había realizado una mesa redonda en París sobre el conflicto malvinense, en la misma participó el Almirante Bernard Sanguinetti, retirado de la Armada francesa, quién afirmó que, “un ejército dedicado a la represión de su propio pueblo, a violar mujeres y al pillaje, como el actual ejército argentino carece de la moral necesaria para involucrarse realmente en la defensa de la Nación“.

Esta actitud quedó corroborada con la actitud del torturador Alfredo Astiz en la “defensa“ de las islas Georgias, y en la rendición incondicional del genocida Mario Benjamín Menéndez el 14 de junio.

Las penurias que sufrieron los soldados argentinos al tener que entrar en combate, sin ninguna preparación, la falta de ropa y alimentación adecuada, el trato de los oficiales para con ellos y la improvisación de los mandos, quedaron registrados en el informe que luego de una profunda investigación elaboró el General Benjamín Rattenbach.

La intención de Galtieri, de ”huir para adelante“, costó además de centenares de vidas humanas, cinco mil millones de dólares, y heridas muy profundas en la sociedad argentina, aún no cerradas.

Contemporáneamente a que se producían estos acontecimientos en la Argentina, el líder de la Revolución Libia Muammar Kaddafi convocaba a un gran encuentro en su país de todos los movimientos de liberación del Tercer Mundo.

Nuestra organización –el PRT-ERP– fue invitada a participar por los compañeros del Frente Sandinista de Liberación Nacional por lo que partí a Trípoli junto con los delegados nicaragüenses.

Pensábamos que teníamos que plantear el tema Malvinas por lo que llevaba un documento redactado y firmado por Gorriarán Merlo con el título “Las Malvinas son argentinas y los desaparecidos también”.

En el mismo hacíamos un breve análisis histórico del despojo que efectuara Inglaterra en la primera mitad del Siglo XIX al ocupar el archipiélago malvinense, y luego denunciábamos el carácter genocida de la Dictadura y la falta de coherencia que implicaba este supuesto “acto de soberanía”, con su presencia en Centroamérica y su total sometimiento a los dictados de Washington.

Como conclusión solicitábamos la solidaridad para con nuestro pueblo, la denuncia de los crímenes de lesa humanidad ejecutados por el gobierno militar y la solidaridad con el pueblo argentino en su reclamo legítimo con respecto a las Islas Malvinas.

Era bastante difícil introducir este tema ya que el mundo árabe estaba pendiente y sacudido por la masacre ejecutada por Israel en los campamentos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila, sin embargo logramos obtener una declaración, en los términos planteados, por parte de las organizaciones latinoamericanas presentes.

Los compañeros libios nos dijeron que aguardaban una delegación que venía directamente de Buenos Aires y nos quedamos sorprendidos al ver entrar a la gran carpa en la que se desarrollaba el encuentro a Carlos Menem y Herminio Iglesias.

Al primero lo había conocido en la Casa de John William Cooke, por lo que me saludo afectuosamente, me explicó que habían podido salir del país por la “apertura“ que había realizado el régimen militar por la guerra de Malvinas, y me preguntó como podíamos plantear el tema en este Congreso.

Le expliqué las dificultades y le mostré el documento del “pelado”, estuvo de acuerdo y a partir de ese momento, vaya paradoja, se transformó en un propagandista de este.

Durante los días en los que se desarrolló el evento, como era casi lógico, los argentinos estuvimos compartiendo desayunos y almuerzos. No teníamos ninguna noticia de nuestro lejano país y del conflicto con Inglaterra, hasta que el 14 de junio, a primera hora de la mañana, por una radio inglesa nos enteramos de la rendición.

Menem se puso eufórico, y como una premonición anunció que con este resultado la Dictadura abriría una etapa de transición, que habría elecciones y que él sería presidente por diez años. No se equivocó, lamentablemente.

En ese día gris de aquél otoño, miles de manifestantes ganaron las calles de nuestra Republica en repudio a la dictadura militar y confirmando lo que fue desde el principio una crónica con final anunciado.

Manuel Justo Gaggero es abogado. Ex director del diario “El Mundo” y de la revista “Nuevo Hombre”.

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Manuel Belgrano: 3 de junio de 1770 - 20 de junio de 1820

Elena L. González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Manuel Belgrano nace el 3 de junio de 1770 en su casa, en la actual Ciudad de Buenos Aries, estaba vecina a la Iglesia de Santo Domingo.

Su nombre completo fue Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano y su bautismo se hizo en la catedral porteña.

En este sentido, en el libro parroquial de bautismos de la Iglesia Catedral de Buenos Aires, que fue iniciado en el año de 1769 y concluido en 1775, se lee al final de la página 43 los siguiente: "En 4 de junio de 1770, el señor doctor don Juan Baltasar Maciel canónigo magistral de esa santa iglesia Catedral, provisor y vicario general de este obispado, y abogado de las reales audiencias del Perú y Chile, bautizó, puso óleo y crisma a Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús, que nació ayer 3 del corriente: es hijo legítimo de don Domingo Belgrano Pérez y de doña Josefa González: fue padrino D. Julián Gregorio de Espinosa".

Su padre era de origen italiano de la localidad de Oneglia, cercana a Génova y se llamaba Domingo Francisco Belgrano Perí, fue uno de los comerciantes más importantes de la ciudad. Belgrano padre, antes de arribar a estas tierras había vivido en Cádiz y hecho buenas relaciones con la administración española.

María Josefa González Casero, la madre de Manuel, era criolla, nacida en Santiago del Estero. Belgrano fue el 4 hijo varón de una prole de 8 varones y 3 mujeres.

La cultura de aquella época para las clases acomodadas era una educación esmerada y vida cómoda. Los hijos según la solicitud y orientación de los padres: debían servir al Estado en la milicia, en la administración o el sacerdocio, con dedicación y brillo, afirman las fuentes.

La vida de Manuel Belgrano transcurrió en la Buenos Aires virreinal, inicia sus estudios en el Colegio San Carlos (actualmente Colegio Nacional de Buenos Aires), bajo la dirección del Dr. Luís Chorroarín, allí estudia latín y filosofía, y obtiene el diploma de licenciado en Filosofía, el 8 de junio de 1787, cuando ya se encontraba en España adonde lo había enviado su padre para instruirse en el comercio toma contacto con autores de la ilustración, mediante el permiso que le otorgaron las autoridades para acceder a autores prohibidos.

En España, en la Universidad de Salamanca, se matriculó, graduándose de abogado en Valladolid en 1793. Además leía en francés, italiano e inglés.

Belgrano fue un testigo de la Revolución Francesa, con sus escasos 19 años, el hecho revolucionario lo conmovió, lo mismo que a muchos de su generación, acontecimiento que lo marcaría en cuanto a su pensamiento y acciones.

En 1794 regresó a Buenos Aires con su título de abogado y con el cargo de secretario del Real Consulado de Comercio, institución creada ese año como espacio para dirimir y defender los intereses de los comerciantes locales (hasta entonces sólo existían dos en la colonia: México y Lima, previo había recibido a fines de 1793 una notificación donde se le comunicaba oficialmente que había sido nombrado Secretario perpetuo del Consulado que se iba a crear en Buenos Aires. En febrero de 1794 se embarcó para el Plata, tenía 24 años.

Manuel Belgrano mantuvo ese cargo durante 14 años. Su actividad en este espacio fue notable: dio impulso para la creación de escuelas y estimuló la aparición de:”El Telégrafo Mercantil”, primer periódico con continuidad en Buenos Aires.

Los documentos de la época dan cuenta de sus problemas de salud desde que regresó a Buenos Aires: el reuma y los problemas crónicos en la vista.

“El Telégrafo Mercantil” (1801- 1802) y el posterior “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio” (1802- 1807) de Hipólito Vieytes fueron los espacios a través de los cuales el Consulado mostraba y daba su dirección económica y política, sobre estos periódicos pueden consultar en el portal, ya que hay material sobre ambos periódicos.

También apoyó la creación de establecimientos de enseñanza, como las Escuelas de Dibujo y de Náutica. Redactó sus reglamentos que fueron prontamente anuladas por la península.

Sus ideas económicas: Una aproximación

En este aspecto, la historia tradicional o mejor dicho oficial ha señalado a Belgrano como un impulsor del libre mercado y de la fisiocracia en el Río de la Plata. Sin embargo, sus ideas políticas estaban orientadas en dos vías: por un lado, durante estos años alrededor del nuevo siglo, estamos reseñando siglo XIX, alentaba la libertad para comerciar y mayor autonomía para los americanos, por otro lado, exigía la protección de la corona hacia la industria y el comercio locales. Es importante destacar que en las colonias reinaba el monopolio comercial impuesto por la corona españolas, si bien, en Buenos Aires se fue burlando con el contrabando.

En este sentido Belgrano sostenía entre otras cosas que: “la exportación de lo superfluo es la ganancia mas clara que pueda hacer una Nación”. …”el modo mas ventajoso de exportar las producciones superfluas de la tierra es ponerlas antes en obra o manufacturadas”…..”La importación de las materias extranjeras para emplearse en manufacturas, en lugar de sacarlas manufacturadas de sus países, ahorra mucho dinero y proporciona la ventaja que produce a las manos nativas que se emplean en darles una nueva forma”… “La importación de las cosas de absoluta necesidad, no puede estimarse un mal, pero no deja de ser un motivo real de empobrecimiento de una nación”….” es un comercio ventajoso dar sus bajeles a flete a las otras naciones”... ” la importación de mercancías extranjeras para volverlas a exportar enseguida procura un beneficio real”.

Invasiones inglesas

El 27 de junio de 1806, fue un día histórico, bajo una lluvia copiosa y mortal, desfilaron hacia el Fuerte los 1.500 hombres de Beresford, que habían derrotado a las fuerzas españolas y la enseña real, mientras el virrey Sobremonte marchaba, apresurado, hacia Córdoba.

En esa ocasión, Manuel Belgrano, que no tenía formación castrense, fue designado por el virrey como capitán agregado al batallón de milicias y más tarde sargento mayor del Cuerpo de Patricios, que se convertiría en su primera incursión como militar. Durante aquellas jornadas de defensa de la ciudad, Belgrano defendió Buenos Aires del poder inglés y de las posibilidades que éste prometía: “amo viejo o ninguno”, como escribió por entonces.

Otra mirada de la historia afirma que Belgrano - capitán honorario de milicias urbanas - había estado en el Fuerte para incorporarse a alguna de las compañías que se organizaron y que nada hicieron, luego, para oponerse al invasor.

Es así que dejará escrito: "Confieso que me indigné; me era muy doloroso ver a mi patria bajo otra dominación y sobre todo en tal estado de degradación que hubiera sido subyugada por una empresa aventurera, cual era la del bravo y honrado Beresford, cuyo valor admiro y admiraré siempre en esta peligrosa empresa".

Unos días después, ya en julio de ese año, los miembros del Consulado prestaron juramento de reconocimiento a la dominación británica. Belgrano se negó a hacerlo, es así que debe fugarse y va hacia la Banda Oriental, de donde regresó, ya reconquistada la ciudad, aunque habían sido sus propósitos participar en la lucha popular.

Al organizarse las tropas para una nueva contingencia, Belgrano fue elegido sargento mayor del Regimiento de Patricios. En tal sentido estudió rudimentos de milicia y manejo de armas, y asiduamente cumplió con sus deberes de instructor. Cuando quedó relevado de estas funciones fue adscrito a la plana mayor del coronel César Balbiani, cuartel maestre general y segundo jefe de Buenos Aires. Como ayudante de éste, es así que actúa en la defensa de Buenos .Aires.

Fue Jefe del Regimiento Nº de Patricios durante 1811 y desde 1813 hasta 1814.

Volviendo a Europa

Tras la intrusión de Napoleón Bonaparte a España durante 1807 y la interrupción de la monarquía de Fernando VII, es que empiezan a circular ideales de emancipación en las colonias. Belgrano, Castelli, Vieytes, Rodríguez Peña y otros se inclinarán por el apoyo a Carlota Joaquina, hija de Carlos IV (hermana de Fernando VII) y esposa del regente portugués que había huido de Napoleón y se había instalado en Río de Janeiro.

El carlotismo, de gran circulación entonces, proponía el reconocimiento de la soberanía de Carlota y de la autonomía de las colonias bajo su mando, al estilo de una monarquía constitucional como la inglesa.

Manuel Belgrano durante los próximos años de discusiones, esgrimió con frecuencia el ideal de una monarquía para las colonias españolas.

Es así que antes de la declaración de la Independencia, llevada adelante el 9 de julio de 1816, declama ante los congresistas e insta a declarar cuanto antes la independencia. Propone una idea que contaba con el apoyo de San Martín: la consagración de una monarquía: "Ya nuestros padres del congreso han resuelto revivir y reivindicar la sangre de nuestros Incas para que nos gobierne. Yo, yo mismo he oído a los padres de nuestra patria reunidos, hablar y resolver rebosando de alegría, que pondrían de nuestro rey a los hijos de nuestros Incas." No obstante, la propuesta monárquica de Belgrano no prosperará, dado su planteo del carlotismo.

Gesta de Mayo

En mayo de 1810 se transformó en protagonista del Cabildo Abierto y de la Primera Junta, el parece que estaba más orientado a aplicar sus conocimientos económicos y políticos, en tal sentido y desde su cargo de vocal intentará llevar adelante estas ideas y otras en materia de educación y por supuesto, al frente de las campañas militares para las que fue designado.
Ese mismo año lideró la expedición a la Banda Oriental e inició la campaña al Paraguay. Luego de las derrotas de Paraguarí y Tacuarí, el gobierno porteño lo citó para iniciarle un proceso, pero sin acusaciones firmes le restituyeron los honores.

En el Norte encabezó el heroico éxodo del pueblo jujeño ante el avance de los españoles, el pueblo jujeño se dirige hacia Tucumán donde decide su resistencia, afirmando:”Sin mas armas que unas lanzas improvisadas, sin uniforme, ni otra montura que la silla y los guardamontes. No tenían disciplina ni tiempo de aprender al voces de mando, pero les sobraba entusiasmo...”

Rivadavia lo sermonea para que se retire a Córdoba pero Belgrano le escribe “Algo es preciso aventurar y ésta es la ocasión de hacerlo; voy a presentar batalla fuera del pueblo y en caso desagraciado me encerraré en la plaza hasta concluir con honor...”.

El 29 insistía Rivadavia en la Retirada: “Así lo ordena y manda este Gobierno por última vez...la falta de cumplimiento de ella le deberá a V.S. los mas graves cargos de responsabilidad”. Por suerte Belgrano, desobediente, finalmente hace frente y derrota a los realistas que deberán retirarse con grandes perdidas de hombres y equipos militares, derrotados con los valientes gauchos que los ilustrados porteños rebautizarían con el mas decente denominativo de “valientes campesinos a caballo” .

Logró las grandes victorias de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812 y Salta el 20 de febrero de 1813. Luego vendrán las derrotas de Vicapugio, el 1º de octubre de 1813 y Ayohuma el 14 de noviembre de ese año, desde aquí su retiro del ejército del Norte. En enero de 1814 José de San Martín lo relevó del mando y Belgrano, por entonces muy enfermo, vuelve a Buenos Aires para enfrentarse a un nuevo proceso por su acción militar.

En 1815 cumplió misiones diplomáticas y estratégicas en Europa al servicio del Directorio. Pero en 1816 participará activamente en el Congreso de Tucumán, con sus ideas de la monarquía incaica. Fue este Congreso el que aceptó la bandera ideada por Belgrano.

La bandera

En 1812, a partir de los colores que el Primer Triunvirato había aceptado para la escarapela, Manuel Belgrano hizo confeccionar una bandera y el 27 de febrero la izó en las barrancas de Rosario, frente al río Paraná, según la mayoría de las fuentes era azul y blanca, luego con Sarmiento y antes Mitre se decide la celeste y blanca.

La tarde del 25 de Mayo, Belgrano hace jurar la bandera en Jujuy, pero la Junta con Rivadavia a la cabeza le reprocha “…la reparación de tamaño desorden (la jura de la Bandera…” Ya se lo habían reprochado en Rosario.

Vida personal

Aunque no estaba casado, mantenía una vieja relación con María Josefa Ezcurra (hermana de Encarnación, la mujer de Rosas), con la que tuvo un niño, Pedro Pablo Rosas y Belgrano, luego adoptado por los Rosas, debido a que María Josefa era casada y el niño era “ilegítimo”. Este lo crió y cuando cumplió 18 años le contó quien era su ilustre padre: "De ahora en más puede llamarse Pedro Rosas y Belgrano" – le dijo.

También fue padre de una niña, Manuela Mónica del Corazón de Jesús, fruto de su relación con la tucumana Dolores Helguera.

El final

Entre 1816 y 1820 se incorporó nuevamente a la campaña del norte, con la salud cada vez más deteriorada. Finalmente en Buenos Aires, murió en la casa donde había nacido, a las 7 de la mañana. Como tenía pocos recursos, le había pagado a su médico Joseph Redhead con un hermoso reloj de mano. Lo enterraron con hábito dominico en el atrio del convento de Santo Domingo, aunque los funerales se realizaron recién una semana más tarde.

El 20 de junio 1820 moría Manuel Belgrano en una Buenos Aires asolada por la guerra civil que llegó a tener ese día tres gobernadores distintos. Sólo un diario, "El Despertador Teofilantrópico" se ocupó de la muerte de Belgrano, para los demás no fue noticia. Aquejado por una grave enfermedad (hidropesía) que lo minó durante más de cuatro años, y todavía en su plenitud, Belgrano empobrecido y lejos de su familia termina sus días, tenía 50 años.

Educación

Como premio por los triunfos de Tucumán y Salta, la Asamblea del Año XIII le otorgó a Belgrano 40.000 pesos oro. Don Manuel lo destinará a la construcción de cuatro escuelas públicas ubicadas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Belgrano redactó además un moderno reglamento para estas escuelas que, por ejemplo dice, en su artículo primero que el maestro de escuela debe ser bien remunerado, por ser su tarea de las más importantes de lasque se puedan ejercer. Pero lamentablemente, el dinero donado por Belgrano fue destinado por el Triunvirato y los gobiernos sucesivos a otras cosas y las escuelas nunca se construyeron y Belgrano murió en la pobreza total.

Belgrano fue promotor de la enseñanza obligatoria, Cisneros, el virrey lo decreta en 1810.

Impulsó como decimos más arriba la salida de los periódicos El Telégrafo Mercantil y Correo de Comercio.

Fundó la Escuela de Matemáticas en 1810 que fue costeada por el Consulado, y de la Academia de Matemáticas del Tucumán, que en 1812 instauró para la educación de los cadetes del ejército.

Son conocidos sus donaciones de sueldos y premios que le otorga el ejército, los cuales, entrega para construir 40 escuelas públicas y hasta dictó el reglamento con que debían funcionar. La historia oficial no lo cuenta, o lo disimula.

En esto una controversia por el papel de Sarmiento y lo que Avellaneda como ministro afirmará: "Bajo mi ministerio se dobló en número de los colegios, se fundaron las bibliotecas populares, los grandes establecimientos científicos como el Observatorio, se dio plan y organización a los sistemas escolares, y provincias que encontré como La Rioja sin una escuela pública llevaron tres mil o cuatro mil alumnos... Es la página de honor de mi vida pública y la única a cuyo pie quiero consignar mi nombre. ¿Cuál fue la intervención del señor Sarmiento en estos trabajos, que absorbieron mi vida por entero durante cinco años? El nombre del señor Sarmiento al frente del gobierno era por sí solo una dirección dada a las ideas y ala opinión en favor de la educación popular; su firma al pie de los decretos era una autoridad que daba prestigio a mis actos. Su intervención se redujo, sin embargo, a esta acción moral. Supo el señor Sarmiento que había bibliotecas populares y una ley nacional que las fundaba cuando habían aparecido los primeros volúmenes del Boletín de las Bibliotecas, y éstas convertidos en una pasión pública. El señor Sarmiento no se dio cuenta de la ley de subvenciones y de su mecanismo sino en los últimos meses de su gobierno. Esto es todo y es la verdad". Nicolás Avellaneda, Escritos y discursos, VIII, 397.El “Apunte” de Avellaneda no estaba destinado a la publicidad; es un desahogo íntimo de quien ve a otro atribuirse un mérito propio.

Su pensamiento en materia de educación

Escuela pública gratuita. Ésta debía ser un pilar de moralidad y su misión fundamental era alfabetizar a toda la población, cualquiera sea la procedencia social de sus habitantes.

Desde las hojas del Correo de Comercio de Buenos Aires, Belgrano descargaba su bronca contra la catastrófica situación que vivía la educación en general, y este cuadro desalentador se lo endilgaba a “la época desgraciada que acabamos de correr y sobre la cual mejor echar un velo para no conmover más nuestros corazones”.

En la edición del 17 de marzo de 1810, Manuel Belgrano sentenciaba que “casi se podrá asegurar que los Pampas viven mejor, porque al fin tienen sus reglas con qué gobernarse, conocen una autoridad que los ha de premiar o castigar si faltan a ellas, y el ojo celador del cacique está sobre ellos: no así los nuestros entregados a sí mismos, sin haber oído acaso la voz de su pastor eclesiástico, dejan obrar sus pasiones y viven en la decantada vida natural en que todo es un abandono y un desastre perpetuo”.

Belgrano sostenía que los antiguos reinados de Europa se empeñaron en la profundización de los “establecimientos de educación y no ha habido colonias en todo el universo, a quienes sus conquistadores hayan proporcionado tantos beneficios”. En cambio, al irrumpir en el viejo mundo el Despotismo Ilustrado “es cuando hemos visto mirar con el mayor abandono este ramo de la felicidad pública en estos países [virreinatos americanos], ya destruyendo lo establecido, ya negando los nuevos establecimientos de educación que se proponían”, concluía Belgrano.

Además decía que: “tratar de atender a una necesidad tan urgente, como es la que estamos de establecimientos de enseñanza, para cooperar con las ideas de nuestro sabio Gobierno a la propagación de los conocimientos”. En lo concerniente a la formación moral del hombre argentino, Belgrano sostenía que debía hacerse “con aquellas nociones más generales y precisas con que en adelante pueda ser útil al Estado”.

Ya el 24 de marzo de 1810, también desde las páginas del Correo de Comercio de Buenos Aires, Manuel Belgrano propugnaba la fundación de escuelas primarias en las ciudades, villas y parroquias de la campaña, utilizando para ello fondos públicos. En la campaña “residen los principales contribuyentes a aquellos ramos [de la educación] y a quienes de justicia se les debe una retribución tan necesaria”, manifestaba.

En la misma fecha reclamaba: “Obliguen los jueces a los padres a que manden sus hijos a la escuela, por todos los medios que la prudencia es capaz de dictar, y si hubiere algunos que desconociendo tan sagrada obligación se resistieren a su cumplimiento, como verdaderos padres que son de la patria, tomen a su cargo los hijos de ella y pónganlos al cuidado de personas que los atiendan”. Los hombres de la Iglesia tenían que predicar “acerca del deber de la enseñanza a los hijos; estimulen a los padres para que les den tan arreglada dirección, valiéndose de los medios que proporciona su influencia en los espíritus”, decía. Quería Belgrano que los maestros “sean virtuosos y puedan con su ejemplo dar lecciones prácticas a la niñez y juventud y dirigirlos por el camino de la Santa Religión y del honor”.

Años más tarde, con motivo del traslado de sus restos a la iglesia de Santo Domingo, en la actual avenida Belgrano, durante el gobierno de Roca, los ministros Pablo Ricchieri (de Guerra) y Joaquín V. González se quedaron con los dientes de Belgrano. Los llevaron “de recuerdo”, dijeron. Conocido el hecho y ante la evidencia, explicaron que lo hicieron para evitar que “los robaran”. El episodio aparece citado en el libro de Jorge B. Rivera: Territorio Borges y otros ensayos breves - Buenos Aires (2000).

En una parte dice: “La exhumación del cadáver de Belgrano, en el atrio del Convento de Santo Domingo dio lugar en 1902 a un episodio curioso: Joaquín V. González y el general Pablo Ricchieri habrían intentado apoderarse durante la ceremonia de algunos dientes de Belgrano”.

Rivera acota en la página 157 de su libro: “por ese motivo la revista Caras y Caretas del 13 de septiembre de 1902 publicó una caricatura en la que el espíritu de Belgrano increpa a sus depredadores: “¡Hasta los dientes me llevan! ¿No tendrán bastante con los propios para comer del presupuesto?”.

También hay una interesante y pormenorizada narración sobre este tema en la revista Todo es Historia, Nº 38, Junio de 1970. El artículo es de Jimena Sáenz.

Pacho O’Donell en su libro “El grito sagrado” relata: “….Ochenta y tres años después de su muerte podía leerse en el matutino La Prensa a raíz de la exhumación de sus restos para ser trasladados al mausoleo donde hoy yacen, en la iglesia de Santo Domingo: "Llama la atención que el escribano del Gobierno de la Nación no haya precisado en este documento los huesos que fueron encontrados en el sepulcro; pero no es ésta la mayor irregularidad que he podido observar en este acto. Entre los restos del glorioso Be1grano que no habían sido transformados en polvo por la acción del tiempo, se encontraron varios dientes en buen estado de conservación y ¡admírese el público! ¡esos despojos sagrados se los repartieron buena, criollamente, el ministro del Interior y el ministro de Guerra! (...) Que devuelvan esos dientes al patriota que menos comió en su gloriosa vida con los dineros de la Nación y que el escribano labre un acta con el detalle que todos deseamos y que debe tener todo documento histórico..."

“El escándalo fue tal que los susodichos ministros, el doctor Joaquín V. González y el coronel Ricchieri, tuvieron que devolver los dientes del prócer”.

Como era Manuel Belgrano

Carta de José Celedonio Balbín a Mitre, 1860

“El general era de regular estatura, pelo rubio, cara y nariz fina, color muy blanco, algo rosado, sin barba, tenía una fístula bajo un ojo (que no lo desfiguraba porque era casi imperceptible), su cara era más bien de alemán que de porteño, no se lo podía acompañar por la calle porque su andar era casi corriente, no dormía más que tres o cuatro horas.”

Fuentes: Historia Argentina de J.M. Rosa, la Gazeta Federal, calendario gobierno porteño, Pacho O´donnel, José Maria Rosa. Historia Argentina, Corvalán Mendhilarzu, Dardo, Félix Luna y otras.

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