lunes, 12 de julio de 2010

Pasó el Mundial, ¿y entonces?

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Pasó el Mundial. Ahora, como dijera Joan Manuel Serrat: “vuelve el rico a su riqueza, vuelve el pobre a su pobreza y el señor cura a sus misas”. ¿Por qué habría de ser distinto?, ¿por qué iría a cambiar algo luego de este evento de proporciones faraónicas? Al menos, ¿por qué cambios para mejor? Fuera de la alegría de algunos y las caras largas de otros, el lunes siguiente a la gran final todo sigue igual.

Difícilmente se apruebe en algún país, como herencia de la justa recién terminada, una nueva política de difusión masiva del fútbol, o como consecuencia colateral de esta fiebre que se vivió, se desarrolle una nueva actitud hacia el deporte en general. ¿Habrá más deportistas luego de Sudáfrica, menos jóvenes consumidores de drogas o, en todo caso (como efecto no precisamente deseable), no habrá más gente desesperada que verá el fútbol como una forma –individual, por cierto– de “salvarse” al poder fichar como profesional? ¿Cambió en algo la situación de Sudáfrica luego de este mes? ¿Estamos mejor después de esta “fiesta descomunal, inolvidable, llena de alegría y felicidad”, como promocionaban sus organizadores?

Obviamente no se podría esperar nada en especial de esta monumental fiesta en orden a que algo cambiara: es una fiesta, y como tal, su valor está en eso, en ser algo fuera de lo común que rompe la rutina. Quizá eso, la posibilidad de divertirse un poco, en sí mismo ya constituye una ganancia. Divertirse es grato, sin dudas. ¡Y necesario! Ahora bien: en relación a cambios… ¡por supuesto que no hay nada! ¿Pero por qué esperar eso de una fiesta?

En todo caso, como todo acontecimiento de dimensiones gigantescas, algo deja, no es intrascendente. Algo tan monumental como la Copa Mundial de Fútbol no es poca cosa, y sin dudas puede ser leído de modos diversos. La gran masa planetaria que se emocionó con estos 64 partidos, se divirtió. Esa es una primera arista del fenómeno. ¿Nos quedamos con ese análisis solamente? Alguien dijo que la felicidad va de la mano de la ignorancia: “si quieres ser filíz, no analisís”. ¿Ahí nos detenemos entonces? ¿Suficiente con ser felices sentados ante la pantalla de televisión durante un mes, quizá tomando una cervecita y alentando a alguno de los equipos? ¿O qué más nos deja Sudáfrica 2010? Como mínimo, se podrían sacar algunas otras conclusiones:

1. El Campeonato Mundial de Fútbol pasó a ser uno de los eventos mediático-culturales más importantes del mundo moderno. La masificación de las sociedades en el siglo XX con sus procesos de urbanización e industrialización obligados, para el inicio del XXI da como resultado estructuras sociales desconocidas antes en la historia que parecen haber llegado para quedarse. En ellas, los medios masivos de comunicación van tomando cada vez más un papel preponderante, a punto que muy buena parte de las dinámicas del mundo contemporáneo se deben exclusivamente a los poderes mediáticos que así lo determinan. El Mundial de Fútbol es una clara expresión de ello, una manifestación evidente de la manipulación a la que se ven sometidas las grandes masas a escala planetaria. La conjunción de diversos factores económico-políticos ha llevado esta manifestación, inicialmente deportiva, al sitial de honor que ocupa hoy día. Por lo pronto, dejó de ser un simple hecho deportivo: es un fabuloso espectáculo de la cultura masificada que vivimos desde el pasado siglo. Para muestra: la final España-Holanda fue el evento más visto (por televisión y por internet) simultáneamente por la mayor cantidad de población en la historia: 2.000 millones de personas.

2. El Mundial es un hecho sociocultural del que nadie puede estar ajeno. Dado su carácter gigantesco, planetario, y teniendo en cuenta la forma en que el capitalismo globalizado finisecular expandió sus íconos triunfales –junto a sus negocios, claro está–, el fútbol, en tanto uno de esos elementos culturales, es algo tan presente en nuestro mundo contemporáneo como la Coca-Cola o el Mc Donald’s. Es decir: nadie puede dejar de darse por enterado de él. En el caso de la Copa Mundial, en tanto expresión máxima de esa tendencia, poblaciones que habitualmente no son futboleras entran en la locura mediática de esta época, de esta ¿vacación? de un mes de duración, y con fuerza creciente cada cuatro años explotan en una fiebre contagiosa de la que no se puede estar al margen. Grupos que jamás practican ni van a practicarlo, mujeres –en general alejadas de este deporte–, poblaciones de las más diversas índoles, países completos se ven arrastrados por una marea de la que es imposible distanciarse. Visto que el fútbol profesional en general –y en el caso del Mundial en particular más aún– es un negocio fabuloso, y considerando el terrible poder político-mediático que encierra, las poblaciones más dispares se ven arrojadas a un obligado discurso que inunda todo. Y todos, puestos ante las pantallas de televisión que por toda la geografía planetaria se extienden omnímodas, repetimos las mismas conductas de frenesí. En tanto espectáculo audiovisual, zambullirse en él conlleva una serie de conductas adictivas y cargadamente afectivas que nos transforman. ¿Quién no se emociona, incluso grita como loco, ante una pantalla con un partido de fútbol en el Mundial? ¿Quién no hace parte de la irracional –pero no por ello cuestionada– locura del pulpo adivino o de las promesas de desnudeces de algún ícono mediático? Y si no gritamos por un partido de fútbol ni nos ponemos cotidianamente una camiseta de alguna escuadra de las que participan en el torneo, el Mundial tiene ese componente de fenómeno masivo que “obliga” a repetir esas conductas durante este mes de “vacación” sin mayor posibilidad de distancia crítica.

3. El Mundial representa la expresión máxima de un negocio fabuloso como es el moderno fútbol profesional. El Campeonato que se realiza cada cuatro años (hubo voces que pidieron hacerlo cada dos, dicho sea de paso) es la culminación, el escaparate especial, la “feria internacional” de un rubro comercial que sigue creciendo día a día. El fútbol profesional es un gran negocio: decimoséptima economía mundial, medido globalmente. Como mecanismo económico mueve cantidades enormes de recursos, y ello se traduce, naturalmente, en poder político. La tendencia a la profesionalización en el deporte (todos, sin excepción) es otra línea que exhibe pomposamente el capitalismo globalizado. El amateurismo es algo que va quedando en el olvido. En el fútbol ello es groseramente evidente. En definitiva, protestar por esa comercialización creciente es remar contra la corriente, porque en un régimen de economía capitalista todo, absolutamente todo es una mercadería más para vender. ¿Por qué no habría de serlo un espectáculo que mueve millones de seres humanos? Hoy por hoy, tal como está el mundo, parece quimérico pensar en desprofesionalizar esos monumentales circuitos económicos de los deportes, entre ellos el fútbol, el más popular entre todos. Sería como desarmar la Coca-Cola o el Mc Donald’s: ¿quién comienza? ¿Por dónde?

4. Como deporte profesionalizado, el fútbol contemporáneo va perdiendo cada vez más su belleza, su picardía; el Mundial lo deja ver claramente. La misma hiper competitividad que se busca, la locamente furiosa obtención de buenos resultados, contrariamente a lo que sucede en otras actividades deportivas que lleva a superar día a día marcas y rendimientos, en el fútbol sirve para fomentar estilos conservadores, esquemas cada vez más defensivos donde se persigue no tanto “ganar” sino “evitar perder”. Como corolario de todo ello tenemos una práctica deportiva que se alejó ya definitivamente –y como están las cosas: sin posibilidades de retorno– de un fútbol ofensivo donde se premie la creatividad, la improvisación, la picardía. De ahí que, desde hace ya algunas décadas, jugadores que presentan ese tipo de talento en vías de extinción (habilidosos, más “poetas de las piernas” que “atletas robotizados”) inmediatamente se constituyen en ídolos, porque son “rara avis”. El fútbol practicado en la primera mitad del siglo pasado, o el fútbol amateur –que aún no ha desaparecido del todo– permite un juego mucho más “suelto”, con mayor cantidad de goles, sin los planteamientos hiper conservadores a que ya nos acostumbramos, donde 4 o 5 tantos en un partido ya parecen goleada estrepitosa. Los partidos con más goles, con 8 o 10, por ejemplo, comunes décadas atrás, ya son hoy día absolutas piezas de museo. Hoy ya se nos hizo común ver equipos que juegan con dos, o un solo delantero, y no cinco como era antaño. En los Campeonatos Mundiales es algo cada vez más común la definición por penales, los partidos que terminan cero a cero, el fútbol conservador, cinco mediocampistas; el catenaccio ya no es patrimonio sólo de Italia. Todo esto es una consecuencia de la mercantilización absoluta en que se desarrolla la actividad: se prefieren resultados que “vendan”, aunque sean rendimientos pobres y conservadores, a un espectáculo donde brille la picardía.

5. El Mundial crea una sensación de identidad nacional entre todos los ciudadanos de un país. Sin dudas que terminado este mes de torneo vuelven rico, pobre y cura a sus habituales rutinas. En realidad, durante estos 30 días nunca dejaron de cumplirse aceitadamente sus papeles: ninguno dejó de ser lo que era, por supuesto. Pero sucede que durante ese breve período de “locura” mediática llevada a ribetes monumentales, los poderes dominantes crean la idea de “paréntesis” en la vida real. El fantasma de los nacionalismos se agita de un modo gigantesco, colosal, siendo bastante difícil oponerle críticas. De ese modo el empresario y el trabajador, el docto y el marginal “deponen” diferencias en función de un supuesto objetivo superior, que para el caso sería el orgullo nacional. No hay dudas que, más allá de una concepción crítica de los nacionalismos en tanto forma sutil de dominación de las grandes masas –el pobrerío no tiene patria–, la ola irracional, sabiamente manipulada, que se expande por todas las poblaciones ayuda a hacer creíble el mito de unidad nacional. Y también es cierto que las identidades nacionales funcionan, haciendo que todo un pueblo, Honduras, por ejemplo, celebre la derrota del representativo de, digamos, Estados Unidos, o Alemania, en tanto encarnación de los poderes reales que manejan buena parte de las vidas de los más débiles. En ese sentido: el fútbol sería la escenificación de la vida real; o dicho de otro modo, permite expresar en forma abierta sentimientos habitualmente acallados. En los estadios de fútbol es donde más grita la gente, por lejos, a veces irracionalmente. Lo que sucede en los campeonatos mundiales pone en evidencia que los nacionalismos, “enfermedad infantil de la humanidad” como dijera alguien, están lejos de extinguirse aún. El “internacionalismo proletario” parece que, de momento, deberá seguir esperando un poco. Agitar esos sentimientos patrios es siempre una buena herramienta para los sectores poderosos de mantener tranquilizada y divertida a las grandes masas. Así, entre otras cosas, son posibles las guerras: ¿cómo se haría, si no, para mandar a morir miles y miles de varones jóvenes en los frentes de batallas en luchas que no le significan nada? Tradición, familia, patria….son viejas consignas que siguen siendo efectivas para la dominación.

6. El Mundial pone en evidencia lo que ha pasado a ser el fútbol profesional en nuestra aldea global: un fabuloso mecanismo de control social. Sería ingenuo pensar que el Campeonato Mundial, esa parafernalia mediática que dura apenas 30 días, sirve a los poderes fácticos para hacer o dejar de hacer lo que son sus planes geoestratégicos de dominación a largo plazo. No necesitan de él para invadir Irán, aumentar el precio de los combustibles, desviar la atención sobre la catástrofe medioambiental del escape de petróleo en el Golfo de México o aprobar alguna ley cuestionable, por dar sólo algunos ejemplos. Si hay “lavado de cerebro” de parte de las clases dominantes –¡y definitivamente la hay!–, ello no se realiza porque durante un mes se inunden las pantallas de televisión con partidos de fútbol y media humanidad ande hablando de Messi, de Ronaldo o llevando una camiseta de algún equipo. No hay dudas que, al igual que todo gran evento de proporciones enormes, puede funcionar puntualmente como distractor de masas. Así fue, por ejemplo, el que organizara la dictadura militar argentina en 1978, con el que se intentó lavar la cara en su sangrienta guerra sucia (“en el mundial de Argentina grité como un loco. Firmado: un torturado”, rezaba una pintada callejera); o el de la Italia fascista de 1934, en el que se buscaba a toda costa disciplinar y mantener ocupada a una clase obrera demasiado “rebelde”. De todos modos quedarse con la estrecha idea que estos campeonatos son las cortinas de humo de gobiernos dictatoriales es ver sólo un lado del asunto, y quizá sesgadamente; en todo caso, los Mundiales evidencian el papel que en la moderna cotidianeidad ha pasado a desempeñar el fútbol profesional. En forma creciente, desde mediados del siglo pasado, y sin detenerse, aumentando cada vez más, el negocio del fútbol sirve como “opio de los pueblos”. Lo que sí es evidente es que el fútbol como espectáculo mediático para consumir –por televisión más que nada– crece sin parar. Que ello es gran negocio, es innegable. Lo que sí puede deducirse es que poderes globales de largo aliento que están más allá de administraciones gubernamentales puntuales, también lo aprovechan como droga social. El Mundial no es sino una dosis un poco más fuerte del “pan y circo” cotidiano al que nos someten, con dos, tres o más partidos diarios durante los 365 días del año. Si algo podemos criticar con fuerza no es tanto la Copa Mundial propiamente dicha sino todo el circuito político-económico que ha ido formando la profesionalización del fútbol y su utilización como mecanismo de control de masas, ahora ya a nivel planetario. El Mundial es sólo una pildorita de esa medicina.

Marcelo Colussi: Apodado “Lato” cuando practicaba fútbol.

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Irán y una invasión obligada

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Según las últimas declaraciones emanadas de la Casa Blanca, Estados Unidos y por extensión la alianza transatlántica, parecen empeñados en aplicar drásticas medidas a Irán en el caso de que éste viole la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de la ONU que impone sanciones económicas por su negativa de suspender su programa nuclear. Estas medidas pueden incluir la anhelada invasión que no se pudo implementar desde la administración de Jimmy Carter.

Es de antología el discurso de este Premio Nóbel de la Paz, del 21 de enero de 1980 cuando señala al Congreso de EEUU que, cualquier interferencia “extranjera” en la zona del golfo pérsico y del mar arábigo sería considerada como una agresión a los intereses estratégicos de EEUU y una amenaza a su seguridad nacional. Allí se delineó la asignatura pendiente de obtener el control del esquivo Irán desde los tiempos de la dinastía Pahlavi.

Hoy EEUU y la Alianza Occidental tienen tropas voluminosas y de alto poder de fuego en Irak, en países del golfo pérsico, en Afganistán y solo faltaría Irán para completar un cuadro de control casi total de la zona.

Las sanciones se imponen a 41 empresas afectando el flujo comercial y financiero de Irán que gira en torno al petróleo principalmente, la base de su economía. Congela capitales que Irán tiene en bancos europeos y aspira a que la economía iraní colapse.

En el fondo la resolución 1929 aspira a que el régimen de la revolución islámica colapse. Es inaudito que se use el multilateralismo a través de la ONU, para derribar un régimen político con el cual la política de supremacía de las potencias tradicionales no ha podido establecer un diálogo de igual a igual.

Los líderes de las naciones que componen el actual consejo de seguridad le deben una explicación a sus gobernados en caso de que estas sanciones deriven en tragedias sociales y económicas en la nación islámica y en una conflagración que determinará en muchas naciones -hasta en Suramérica- las doctrinas de seguridad, y en algunos casos mermas económicas.

Una invasión forzada

Más grave aún son los aprontes de una invasión que parece cada vez más obligada por las características del actual contexto económico y político global.
Si uno toma como base los discursos de concordia y paz de Barack Obama, su gobierno está siendo presionado por los bloques de poder del neoconservadurismo. Por otra parte, en la mirada a largo plazo, para que Barack Obama pueda ser reelegido con un grado de certeza, debe impactar a la población estadounidense con un logro mayor en su presidencia.

Por la continuidad de la crisis económica en el tiempo, al menos por los próximos dos años, ni el empleo ni la recuperación económica se ven como los espacios donde Barack Obama pueda hacer sentir su peso y lograr dividendos políticos. Obras son amores y en ambas áreas la crisis capitalista mundial conspira en contra de las medidas de su programa en el nivel interno. Es así que ese esquivo logro por el cual las poblaciones se ven atraídas para votar a los políticos en las altas magistraturas, proviene de dinámicas externas, y en este caso, es estampar la supremacía estadounidense en el planeta, algo que en EEUU es siempre un factor de popularidad para el político.

El desplome del régimen de la Revolución Islámica en Irán, la gran asignatura pendiente de todas las administraciones, sean demócratas o republicanas desde 1979, cumpliría esa función del logro esperado para consolidar su liderazgo interno.

Las implicancias de una devastación de Irán producto de una confrontación sea con Israel o con EEUU, es la gran incógnita. Al parecer, por lo que se rescata en la información, esas implicancias no serían más devastadoras que las que hubo en Irak. Los estudios desarrollados por el Pentágono que están disponibles en la WEB no indican lo contrario.

Es decir por los estragos, la invasión a Irán es más viable de lo que ha sido la de Irak y Afganistán. La tesis central descansa en que en Irán hay un proceso político de oposición fuerte y es un país altamente organizado de grandes capacidades humanas.

En búsqueda de consenso para la invasión

La declaración de los G 8, el grupo de países más ricos e industrializados que se firmó en la reciente reunión en Canadá, hace una fuerte condena al terrorismo, a la proliferación nuclear. Las últimas resoluciones de la Organización de Naciones Unidas exhortan a Irán a cumplir los protocolos de inspección nuclear y advirtiendo de la suspensión de toda actividad nuclear.

Irán se ha mostrado desafiante con estas sanciones que congelan una parte sustancial de su ingreso en divisas y el comercio exterior.

Invadir Irán para desestabilizar el actual régimen clerical que gobierna Irán y en última instancia derrocarlo, ha sido la aspiración de la Alianza Occidental liderada por EEUU.

No hay una doble lectura respecto al despliegue y el volumen inédito de fuerzas bélicas navales de EEUU en el Mar Arábigo.

En medio de la actual crisis financiera y económica mundial, se hace indispensable para Occidente tener otro pie estratégico que controle las fuentes energéticas en el Golfo Pérsico y el Mar Arábigo, ambas ricas en petróleo.

La actual crisis financiera mundial requiere de máxima seguridad y de un contexto previsible en el sistema energético y pareciera ser que la explosión de la plataforma petrolera en el Golfo de México está acelerando ese plan de atacar militarmente a Irán.

Al mismo tiempo, de cara a las elecciones parlamentarias de noviembre y considerando el descenso de los índices de popularidad del presidente Obama, la Casa Blanca ha optado por una operación en Irán que encontrará ciertamente adeptos en los grupos de presión que manejan medios y finanzas y que son claves en procesos eleccionarios en las potencias occidentales.

Hay detractores para esta operación militar que desestabilice al actual régimen en Irán. Principalmente India, Brasil, Turquía, y una mayoría de países islámicos repartidos en el mundo, han manifestado su contrariedad. Como siempre, Rusia y China tendrán algo que decir en medir las implicancias de una desestabilización mayor en las zonas adyacentes a Irán como resultado de una invasión.

India por ejemplo, después de Indonesia, es el país que tiene más población de cultura islámica. En diversos tonos, importantes analistas indios que escriben en el prestigioso y longevo semanario Economic and Political Weekly, han advertido de las implicancias políticas y financieras de invadir militarmente Irán para desestabilizar el régimen, y han exigido mayor claridad al Gobierno Indio para adoptar una posición más decidida contra de la invasión.

Para el cordón de países de Asia Central como Kyrgistán, Uzbekistán y Kazakstán -todos islámicos y todos con riquezas energéticas- una invasión militar a Irán abriría una herida difícil de cerrar. En Pakistán de produciría una desestabilización pero de la que está produciendo la guerra en Afganistán.

Es clave escudriñar en los intereses estratégicos de Rusia y China en la zona. Hasta el momento por lo que está disponible, la lectura de sus posiciones es entre líneas. Hay un silencio que se hace aún más sospechoso con la estela de humo y resplandor que deja este mundial de fútbol.

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La nueva derecha populista estadounidense

Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info)

“Estos son tiempos de desesperación en Estados Unidos y, a menos que tengamos Guardianes Tea Party que protejan nuestros valores, nos hundiremos. (…) Los socialistas, que alguna vez se sintieron envalentonados, están arrinconados y amenazados ahora. (…) Los globalistas, con todos sus vastos recursos, se organizan para combatir a los conservadores patrióticos, con los dientes y las uñas. (…) El ejército de las tinieblas no será derrotado fácilmente, ellos ansían el control de nuestra amada nación. Ellos saben que, si nosotros vacilamos en algo, ellos pueden ganarlo todo”.

Así comienza un documento elaborado por el Movimiento Tea Party estadounidense destinado a promocionar donaciones de sus “patriotas” seguidores. Las contradictorias afirmaciones que aquí se observan son propias de la derecha populista y dejan ver las posiciones políticas de este aparente absurdo en el panorama político estadounidense que parece ser el Tea Party.

Pese a mostrarse capaces de identificar el papel de Wall Street en la crisis general del país, en vez de abogar por que el gobierno impida los desmanes del gran capital mediante su control, atribuyen los males y peligros a “los socialistas”, que para ellos son todos los que obstaculizan la idea de reducir el papel del Estado y los que no apoyan debidamente cuanto brinde mayor libertad de acción a la "mano invisible" del mercado.

“Consideren que nosotros estamos gastando nuestros recursos con mayor rapidez que nunca para tratar de mantenernos por delante de los socialistas en su acometida de avaricia. Esta lucha nos obliga a viajar a Washington a reunirnos con nuestros legisladores, enviar cuantiosas cartas, y presentar innumerables argumentos”, señalan los del Tea Party en reclamo de ayuda financiera para sus tácticas.

“Peleamos con centavos, muchas veces marchando con las manos vacías contra inconmensurables riesgos. Todo, mientras los socialócratas de izquierda esperan cómodamente el botín. Ya no podemos esperar por más tiempo viendo como en ciudades de Estados Unidos se vuelven contra los ciudadanos obedientes de la ley porque las víctimas ciudadanas quieren protegerse a sí misma, como es el caso de Arizona”.

Un movimiento populista de derecha es, según la teoría, aquel que combina una posición anti élite con esfuerzos por mantener o intensificar un sistema social represivo y de privilegios. Se nutren en buena medida de las protestas y quejas populares contra el sistema que representan, procurando desviar estas motivaciones hostiles hacia alguna sección insignificante de la élite privilegiada o contra otros grupos falsamente identificados como parte de la élite, en especial contra grupos marginales oprimidos que constituyen fáciles blancos y son muy vulnerables. Ellos sirven de chivos expiatorios contra quienes pretenden canalizar las luchas populares, a fin de dejar intacta a la élite que esencialmente protegen.

Contra tales chivos expiatorios aplican sucesivamente técnicas de marginación, demonización, deshumanización para caracterizar a los integrantes del grupo escogido de amenazantes, inferiores, malévolos, pecaminosos o poseídos del diablo. Buscan hacer más fácil la racionalización de sus imputaciones mediante estereotipos, prejuicios, discriminación, y otros recursos para deshumanizarlos y demonizarlos. Contra ellos abundan las referencias apocalípticas, que forman parte de una narrativa central frecuente en el discurso religioso, secular, político y cultural de Estados Unidos.

Los movimientos populistas represivos de derecha se motivan siempre como reacción contra los movimientos revolucionarios, de liberación nacional o por reformas sociales. Se alimentan por los temores a la izquierda y sus avances políticos.

El populismo de derecha tiene una larga historia en Estados Unidos. El primer movimiento populista de derecha fue el KU Klux Klan, surgido como reacción contrarrevolucionaria ante la derrota del esclavismo y la movilización y empoderamiento de la población negra en el Sur tras la guerra civil, durante el período de la Reconstrucción, de 1863 a 1877, para resolver los asuntos que quedaron pendientes de la Guerra Civil, en especial lo relativo a la reinserción social de los negros liberados.

De hecho, el populismo de derecha es parte de la mitología que dice que “el pueblo americano” no se representa ni por los obreros ni por la clase rica sino por la "clase media" o "gente simple" (que no se debe confundir con gente humilde, término que ellos mismos rechazan).

Gran parte de este movimiento es de piel blanca, pero seria un error identificar al populismo de derecha/ neo nazi como de blancos solamente pues no lo es. La gente que trabaja para vivir, tiene poca educación, no entiende la sociedad en que vive, y generalmente reacciona contra los ricos y educados.

Se dice, por ejemplo, que la candidata del partido republicano para gobernadora del estado de Nuevo México es una mujer de ascendencia mejicana que se identifica con el Tea Party pero, como muchos otros hispanos en ese estado, niega su origen nacional y es sumamente conservadora, racista y anti indígenas, probablemente para no ser discriminada ella misma.

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Petróleo: Crisis y libertad de los mares

Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

Entre las sanciones adoptadas por el Consejo de Seguridad contra Irán, la que autoriza a detener y abordar en alta mar a buques mercantes, principalmente iraníes, para inspeccionarlos y decomisar las cargas que no cumplan los requisitos de la mencionada resolución, tiene potencial para provocar una confrontación militar y desencadenar una agresión en gran escala contra Irán.

Esa opción hace retroceder la historia a tiempos pretéritos cuando ante las pretensiones hegemónicas de las potencias marítimas, otros países de Europa y los Estados Unidos reivindicaban la libertad de los mares.

Para no abusar de referencias a los preceptos del derecho romano acerca del “Mar Libre”, basados en que a diferencia de la tierra, el mar no puede ser ocupado, mencionaré tres hitos recientes.

— Estados Unidos se involucró en la Primera Guerra Mundial a partir del incidente del Lusitania, un vapor de pasajeros que en 1915 partió de Nueva York y frente a las costas de Irlanda fue hundido por un submarino alemán, incidente en el que perecieron los 1 198 pasajeros y tripulantes.

— Uno de los más rudos enfrentamientos armados de la posguerra que involucró a varios países se originó cuando, ante la nacionalización del canal de Suez por el gobierno de Nasser en 1956, Gran Bretaña, Francia e Israel atacaron militarmente a Egipto, dando lugar a una situación que nunca más se repetiría cuando Estados Unidos y la Unión Soviética estuvieron en el mismo bando en el rechazo a la agresión.

— El mundo nunca estuvo tan cerca de la guerra nuclear como cuando en 1962, durante la Crisis de los Misiles en Cuba, el presidente John F. Kennedy ordenó inspeccionar los buques soviéticos en ruta hacia la Isla para verificar que no transportaban material nuclear.

Aunque durante la Guerra Fría, debido a la clara delimitación de las aguas territoriales y los entendimientos entre las grandes potencias respecto a la “zonas de influencia”, en las cuales se desplegaron impresionantes flotas militares, los problemas del tráfico marítimo se atenuaron; resurgieron cuando los nuevos estados afroasiáticos, ribereños de golfos, lagos, pasos y estrechos, reivindicaron la soberanía sobre sus respectivos espacios marítimos.

A los componentes militares y de seguridad relativos a la cuestión de los mares y la navegación, en los años ochenta se sumó lo relacionado con los derechos de pesca y la aparición de yacimientos de petróleo en el mar, hechos que provocaron reclamaciones y entendimientos que dieron lugar al surgimiento de nuevas figuras jurídicas que, al concepto del mar territorial, sumaron el de zona de soberanía económica, consagrado por la Convención de Naciones Unidas sobre Derechos del Mar adoptada en 1982.

Particular relevancia tiene para el comercio mundial y la convivencia internacional lo relacionado con las regulaciones respecto a los golfos, los canales y los estrechos, algunos de ellos de enorme significado y en cuyas orillas se asienta más de un país. Varios de esos espacios y pasos marítimos son ejes de tensiones internacionales extremas. Así ocurrió en su momento con el canal de Suez y el Mar Rojo y ocurre hoy con el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.

El golfo pérsico debe su nombre al hecho de que en unas de sus orillas, con casi 500 kilómetros de costas, prosperó la civilización persa (Irán) que desde hace más de mil años comparte el espacio marítimo con otros estados ribereños como Arabia Saudita, Iraq, Kuwait, Abu Dhabi, Dubai y Qatar, estados donde se produce casi el 40 por ciento del petróleo consumido por el mundo y que obligatoriamente transita por el estrecho de Ormuz.

En esta zona donde la mayor profundidad es de 90 metros y el ancho varía entre 50 y 370 kilómetros, han trasladado Estados Unidos e Israel una armada de tales dimensiones que apenas encuentra espacio para desplegarse y maniobrar y en esta área, a la vista de Irán y al alcance de sus cohetes y navíos, presuntamente los buques de guerra de Estados Unidos e Israel detendrán a los navíos iraníes para ser inspeccionados.

La incógnita es qué ocurrirá cuando algún buque se niegue a detenerse o resista el abordaje y, tratándose de naves de Irán, cuál será la reacción de los mandos militares de Estado persa, en especial de los Guardianes de la Revolución, una fuerza caracterizada por su orgullo y determinación.

Ojalá no se repitan en el Golfo Pérsico los dramáticos momentos vividos durante la Crisis de los Misiles cuando en octubre de 1962, frente a Cuba, en el Golfo de México y el Estrecho de la Florida, Estados Unidos desplegó: 40 buques, entre ellos portaaviones, submarinos y naves de asalto y rebasificó en bases en Florida y Puerto Rico cerca de 600 aviones, cinco divisiones del ejército, casi 200 barcos de guerra, y un impresionante cuerpo de paracaidistas para optar por el bombardeo o la invasión a la isla o ambas cosas.

EL 22 de octubre, Kennedy anunció que se dirigiría a la Nación y Fidel Castro decretó la alarma de combate. El presidente norteamericano anunció el bloqueo naval a la Isla y el de Cuba puso en pie de guerra a la Isla. Las fuerzas armadas norteamericanas y de la Unión Soviética, incluyendo la cohetería estratégica; así como las tropas de la OTAN y el Pacto de Varsovia fueron puestas en estado de máxima alarma y mientras la aviación norteamericana sobrevolaba la isla, decenas de buques soviéticos se aproximaban a la barrera establecida por los buques de guerra norteamericanos.

Todos los protagonistas tenían los dedos en los gatillos, algunos, como tal vez ocurra hoy, estaban listos para lanzar bombas atómicas.

El día 26, cuando el primero de los buques se asomaba a la barrera y Kennedy esperaba al teléfono el aviso de que no se detendría para dar la orden de echarlos a pique, los capitanes de los barcos soviéticos recibieron la orden de virar en redondo y emprender el regreso. Luego la Unión Soviética aceptaría que sus buques fueran inspeccionados en alta mar.

Casi cincuenta años después, aunque de modo más oculto el mundo vive las mismas tensiones, varios países corren el riesgo de ser enviados a la edad de piedra, las economías de occidente, incluyendo Estados Unidos e incluso China y Japón pueden quedarse sin petróleo. Se trata de un conflicto susceptible de escalar hasta tornarse mundial y donde no habrá ganadores, excepto aquellos que logren evitarlo.

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Santos

Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)

En agosto asume la presidencia de Colombia Juan Manuel Santos. Los medios destacan no solo su aplastante ventaja en las urnas sobre el candidato opositor sino las optimistas perspectivas con las que dará comienzo a su gobierno, avalado por Washington y la Unión Europea, con un respaldo parlamentario inmenso que parecería augurar un gobierno tranquilo y la posibilidad de mantener los tres ejes básicos de la actual administración, esto es, la “seguridad democrática”, “la confianza inversionista” y “la cohesión social”. Tales augurios son sin embargo la expresión interesada de los grupos nacionales y extranjeros que tantos beneficios han alcanzado con las políticas de Uribe, pero apenas consiguen ocultar otras dinámicas que pueden cambiar radicalmente el panorama del país en los próximos años.

Para comenzar, sorprende el escaso análisis de la abstención (cercana al 60%), un fenómeno que resta mucha legitimidad a la nueva administración y por reiterado afecta al sistema político mismo. Además, si se contabilizan los votos en blanco (alrededor de medio millón), los votos nulos y los apoyos recibidos por el candidato opositor, el respaldo real al nuevo presidente no pasa del 25% del censo electoral, es decir, que de cada cuatro votantes potenciales Santos tan solo cuenta con el apoyo efectivo de uno; un respaldo ciertamente lánguido, similar al que recibió Uribe Vélez en las dos ocasiones en que fue elegido.

En estas elecciones tampoco han faltado la compra de votos ni las comunidades “asesoradas” por la extrema derecha para dar su voto a ciertas listas; se ha repetido el clientelismo y de la utilización descarada de recursos públicos a favor del candidato oficial. Nada nuevo en realidad, tan solo una reiteración de la naturaleza primitiva, violenta y excluyente del sistema político colombiano.

Santos puede asumir sin más la herencia de Uribe con el riesgo de heredar todos los fracasos que deja el gobierno saliente (que no son pocos); puede, también mantener la estrategia pero introduciendo modificaciones que no sean simple cosmética (“el cambio en la continuidad”, que es lo más probable) o podría dar una orientación radicalmente distinta a su gobierno (la opción menos probable o casi imposible dada las dinámicas en curso).

Se supone que Uribe Vélez intentará seguir influyendo en la sombra pero para ello tendría que contar con el respaldo inequívoco de Obama - algo bastante dudoso a estas alturas- y sobre todo con el control de la bancada gubernamental en Cámara y Senado. Sin embargo, la lealtad de esos parlamentarios es más que dudosa pues antes que convencimientos ideológicos prima en ellos el puro interés burocrático y ahora quien reparte las prebendas y mide las lealtades es Santos. Ahora bien, más allá del perfil personal del presidente (por importante que sea) deben considerarse los cambios reales que admite la actual estrategia, o sea, que tan posible es el mantenimiento del uribismo sin Uribe.

En efecto, son muchos los dilemas que enfrenta la “seguridad democrática” si se consideran sus verdaderos resultados. Los éxitos publicitados por el gobierno no consiguen ocultar la realidad de un fracaso estratégico. Haber recuperado territorio no es una victoria significativa en una guerra irregular como ésta pues ante una gran ofensiva (Plan Colombia) la guerrilla se repliega en espera de condiciones más propicias; pero ni desaparece ni pierde sus posibilidades. Tampoco son irrecuperables para la guerrilla las disminuidas simpatías de algunos sectores de las “clases medias” ni la derrotan las movilizaciones de los afines al gobierno. Igual ocurre con su clasificación como “terroristas” por parte de la Unión Europea y los Estados Unidos, algo que paradójicamente no hace casi ningún gobierno de la región. Una apertura de negociaciones (por pequeña que sea) les devuelve oficialmente la condición de actores políticos como ya ocurrió con gobiernos anteriores. Las prácticas delictivas que la guerrilla utiliza para financiarse así como la violación de ciertas normas del Derecho Internacional Humanitario pueden ser abandonadas por los insurgentes sin menoscabar seriamente sus posibilidades. Por el contrario, ganarían en legitimidad e influencia, un reto que afecta al propio Estado, igualmente comprometido en tales prácticas. En la erradicación del cáncer de la corrupción y la guerra sucia tiene Santos un de sus mayores retos.

El nuevo gobernante puede optar por alguna forma de salida negociada pero en su contra actuarían fuerzas muy poderosas dentro del sistema: la derecha paramilitar (que sigue tan activa como siempre) y el militarismo criollo cuyos tentáculos salen de los cuarteles alcanzando sectores importantes de la clase dominante. Y sobre todo está el Pentágono que es quien realmente decide el curso de la guerra y puede imponer decisiones claves como ocurrió recientemente en Honduras. Por ello, una salida negociada del conflicto supondría desmantelar realmente la amenaza paramilitar, introducir cambios sustantivos en las fuerzas armadas y redefinir las relaciones con los Estados Unidos.

Nada indica que la próxima administración vaya a cambiar la estrategia de la “confianza inversionista” ni la política económica en general, un horizonte plagado de incertidumbres por el impacto negativo de esas políticas en las clases populares y sobre todo por la impredecible evolución de la actual crisis mundial sobre la que ya nadie se atreve a conjeturar nada positivo. Por otra parte, una estrategia de atracción de inversiones extranjeras centrada en la explotación sin controles de recursos naturales (junto con salarios de miseria y represión sangrienta del movimiento sindical) genera múltiples conflictos laborales y medioambientales, en muchos casos unidos a violentos desplazamientos de población y al etnocidio. Se ha ido demasiado lejos en el desmantelamiento de un modesto modelo desarrollista al calor de las políticas neoliberales del Consenso de Washington y parece bastante difícil introducir cambios de importancia. Hasta ahora, los conflictos sociales que agudiza este modelo han sido “solucionados” mediante la represión oficial o paramilitar y el país se destaca en la lista mundial de violadores de derechos humanos: millones de desplazados, cientos de miles de desaparecidos y ejecutados, sindicalistas asesinados y aguda desigualdad social, entre otros. El vínculo de la pobreza, la miseria y la represión con el neoliberalismo es demasiado evidente como para pensar en soluciones distintas mientras no se cambie radicalmente de modelo, algo que no entra en los cálculos de Juan Manuel Santos que sigue apostando por esta estrategia.

La llamada “cohesión social” en Colombia es la fórmula moderna del clientelismo tradicional mediante dádivas repartidas de forma interesada entre ciertos colectivos muy pobres a fin de asegurarse una base electoral suficiente en un universo de escasa participación popular. Ese despilfarro económico –supuestamente contrario a los postulados neoliberales- se torna racional desde el punto de vista político pues ofrece un colchón amortiguador, una especie de base social y electoral cautiva que solo puede romperse mediante una movilización vigorosa de esa amplia ciudadanía que no cree en la utilidad de las elecciones. Por el momento Santos puede respirar tranquilo pues la oposición legal está muy disminuida en el ámbito parlamentario. Se reduce al PDA y a algunos liberales decentes (como la senadora Piedad Córdoba) a quienes queda tan solo la posibilidad de la denuncia. Y está la guerrilla, que debe tener más apoyos sociales de los reconocidos oficialmente pues de lo contrario no sería explicable su permanencia. Mientras, permanece la incógnita de siempre en Colombia: ¿Qué piensa realmente ese casi 60% de la ciudadanía que no acude a las urnas?, y sobre todo, ¿quién y cómo conseguirá movilizar su extraordinario potencial?.

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¿Obrero contra obrero, Honduras-Panamá?

Dick Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

Huelga de obreros de la construcción por condiciones dignas en Panamá que Martinelli quiere romper con 5.000 obreros hondureños.

Los trabajadores panameños se enfrentan en este momento un régimen que quiere retroceder 100 años en derechos laborales. Se habla en los reportes de seis muertos y un centenar de heridos en la represión de la policía. Una treintena de dirigentes obreros son detenidos por la policía y han impuesto un toque de queda en las regiones en donde la resistencia contra el régimen es fuerte.

En un comunicado de la emisora Radio Temblor los colegas hablan que “se dieron enfrentamientos desde hace dos días entre trabajadores de la ampliación del Canal de Panamá en la provincia de Colón con unidades antidisturbios. Quienes laboran con el consorcio ‘Unidos por el Canal’ integrado por empresas españolas, italiana y panameña. Los trabajadores declararon una huelga indefinida por el pago de salarios irrisorios a los dados en la vía interoceánica, pero fueron enviados a los tribunales aplicando las leyes nefastas”.

Como todo el mundo sabe, las condiciones de trabajo en esas tareas y obras son durísimas. Pero el desempleo y los chantajes de los patronos son todavía aún más duros.

Y para romper la huelga y sobre todo, desarmar y derrotar definitivamente a la organización sindical de los trabajadores de la construcción panameña Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción, (SUNTRACS), organización combativa y clasista en el país, pues el presidente Ricardo Martinelli propuso a su colega hondureño Porfirio Lobo enviar a Panamá 5000 obreros hondureños de la construcción. Dice un cable en la página de web de la presidencia de Lobo:

“Por otra parte, el Presidente Lobo Sosa se expresó complacido con la posibilidad de que cinco mil obreros hondureños vayan a trabajar en la industria de la construcción en Panamá con todos los beneficios sociales para los trabajadores. “Eso lo estamos afinando con las autoridades de Panamá”, añadió [1].

Como consecuencia del golpe de estado militar en Honduras, la economía esta en el suelo, un país colapsado y un galopante aumento del desempleo. La presión popular en Honduras por falta de trabajo esta tomando expresiones concretas en plantones del Ministerio de Trabajo, protestas callejeras, huelgas de hambre. Y eso mientras los pobres en el país gritan en alto por falta de un techo digno para millones de hondureños.

Este país contrasta que cuando estaba el derrocado Manuel Zelaya en el poder que estimulaba la construcción dando créditos a los pobres para construir su casa o mejorarla.

Encima toda esta dramática situación, el prolongado régimen del golpe de estado no quiere definir el salario mínimo. Mientras Zelaya lo decretaba el 24 de diciembre ante la intransigencia posición patronal que ahora lo quiere congelar por tres años, Pepe Lobo y su ministro de trabajo, Felícito Ávila, ex secretario general de la central obrera CGT, dilata y dilata la decisión del tema que ya casi lleva siete meses sin definición. Claro, ¿como puede ser de otra forma si este es un gobierno títere de los oligarcas hondureños?

Obrero contra obrero

‘Pepe’ Lobo prefiere y ve la oportunidad de enviar 5000 obreros hondureños para aliviar la tensión y la presión en Honduras. Al mismo tiempo le da una mano al empresario y explotador de trabajadores, Ricardo Martinelli, para que este, con 5000 obreros hondureños, pueda romper la huelga en la zona del canal de Panamá. Eso se llama solidaridad de clase.

¿Y donde esta la solidaridad de clase entre los trabajadores hondureños y panameños?

¿Qué dirán los dirigentes sindicales hondureños y los líderes de la Resistencia Popular ante los hechos sangrientos en Panamá?

Es ahí donde entra la obra y la lucha del general Francisco Morazán de una Centroamérica unida, que esta más viva que nunca.

1] Presidente Lobo Sosa: “Estamos dentro del SICA, esa es la realidad”
http://www.presidencia.gob.hn/noticias/presidente-lobo-sosa-estamos-dentro-del-sica-esa-es-la-realidad

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"Los espías que surgieron del frío" (Parte III - Final)

Manuel Justo Gaggero (especial para ARGENPRESS. info)

En la nota anterior señalábamos la sorpresa con que habíamos recibido la noticia de que los dos combatientes internacionalistas del FMLN salvadoreño se encontraban condenados en Inglaterra a 25 años de prisión acusados de ser “espías al servicio de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas -URSS-”.

Rápidamente empecé a preparar mi viaje a Londres a fin de interiorizarme de la situación y ver de qué forma podía lograr que se revisara la condena, absolutamente injustificada, logrando, al mismo tiempo, la libertad de los compañeros.

Tenía claro que en el proceso penal anglosajón es posible obtener la revisión de un juicio condenatorio, siempre que se aporten nuevas evidencias, y por eso albergaba alguna expectativa al desembarcar en el aeropuerto de Heatrow de la capital inglesa.

El primer cimbronazo lo tuve al llegar a migraciones y ver de qué forma se discriminaba a todos los que proveníamos de países del Tercer Mundo. Por un pasillo pasaban los que tenían pasaporte estadounidense o de la Unión Europea, y por otro, con obstáculos de todo tipo, los que veíamos de los “otros países”.

A salida me esperaban varios argentinos exiliados con los que me había contactado antes de viajar, que hablaban un fluido inglés, que no era mi caso, y habían reunido toda la información periodística.

Asimismo habían averiguado que abogado “senior”, habilitado para reabrir una causa penal y al mismo tiempo con simpatías con las luchas que se libraban en América Latina, estaría dispuesto a escucharme y eventualmente a intervenir en el caso.

Al día siguiente nos entrevistamos con el citado profesional que había defendido varios presos del IRA y que ya, advertido del motivo de nuestra visita, había realizado una primera lectura del expediente.

Este nos dijo que no se trataba de un caso fácil, ya que el que había llevado adelante la acusación era el Fiscal de la Reina, y que estaban comprometidos en el fallo los mas conspicuos jueces del fuero penal pero que podía intentar la reapertura del proceso, para lo cuál nos pidió, documentación y peritos técnicos calificados que pudieran demostrar que el equipo trasmisor estaba destinado a la radio.

Asimismo nos pidió una declaración expresa de la Comandancia del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional que reconociera a los dos compañeros como militantes de esa organización, que aclarara que la misma no consideraba como territorio beligerante el de Gran Bretaña, ya que combatía, en suelo salvadoreño contra una Junta Militar que usurpaba el gobierno en esa nación centroamericana.

Nos reunimos varias veces más para analizar que nos podía faltar y los posibles flancos débiles que tenía la argumentación.

Al mismo tiempo, y acompañado por compañeros argentinos y salvadoreños que residían en Londres realicé diversas entrevistas con diputados del Partido Laborista, en ese momento en la oposición, que integraban los Comités de Solidaridad con El Salvador.

Uno de los legisladores cuyo nombre he olvidado casado con una chilena, militante de la Unidad Popular y exiliada desde el golpe del 11 de setiembre de 1973, se ofreció a llevarme a visitar a los compañeros al penal que se encontraba en una pequeña isla al sur de Inglaterra a 500 kilómetros de Londres.

Al llegar y después de atravesar una prolija y vejatoria revisación logramos ver a los compañeros que pese a las infrahumanas condiciones en que se encontraban en la prisión y a los tratos crueles y aberrantes que habían recibido, ejecutados por integrantes del siniestro MI5, el equivalente inglés de la CIA se encontraban con buen ánimo.

Les informamos la batería de evidencias que íbamos a preparar y la buena disposición del abogado que presentaría el caso.

A la vuelta de Londres, empecé a preparar el viaje a México para lograr la documentación requerida y conseguir allí un ingeniero, especialista en electrónica que pudiera declarar ante el Tribunal con evidencias científicas que el aparato que les fuera incautado a los compañeros estaba destinado a aumentar la frecuencia y a mejorar la transmisión de la Radio del FMLN, y no para trasmitir mensajes cifrados a un centro de espías soviéticos ubicado en Europa del Este.

En una semana y ya en el DF mexicano completé todas las pruebas que me había pedido el profesional y contaba con la disposición a declarar en el juicio, como experto, a un ingeniero de nacionalidad mexicana que estaba muy acreditado en el ambiente universitario de su país.

Cuándo llegamos a Londres con el perito y las pruebas documentales fuimos abiertamente hostigados por agentes de inteligencia ingleses que nos tomaban fotos, nos seguían y vertían todo tipo de amenazas.

Finalmente se realizó la audiencia preliminar para la reapertura del proceso.

Las evidencias presentadas por nuestro abogado fueron decisivas, y el testimonio del perito ingeniero y mi declaración, mostrando que pasaba en Centroamérica y cuál era el objetivo de las luchas de liberación que se desarrollaba en la región, terminaron de convencer al Tribunal de las “togas rojas”, que el Fiscal había “fabricado” una acusación que carecía de sustento.

¿Qué se trató de ocultar con este proceso?

Se habían producido una serie de “fallas” en la seguridad imputables al MI5, por un lado una persona había entrado al Palacio en donde residía la reina, accediendo a los aposentos de la misma y la había tocado. Por otro lado militantes del IRA habían “volanteado” el recinto de la Cámara de los Comunes y como corolario de todo esto el máximo responsable de la inteligencia inglesa, había “salido del placard” y confesado sus relaciones íntimas con un funcionario de la Embajada de la URSS.

Para intentar tapar estos escándalos y con la complicidad de funcionarios judiciales de la Corona, “fabricaron” este proceso penal, que les podría haber costado la vida y la libertad a dos combatientes del FMLN, hoy en el gobierno de El Salvador, que a los pocos días de aquella audiencia memorable recuperaron su libertad.

Retomando el hilo de estas historias cabría preguntarse:

¿Qué hay detrás de la acusación del FBI por la que hoy está en prisión, entre otros, la periodista peruana Vicky Peláez y su esposo? ¿Qué se intenta ocultar?

El tiempo, como en aquellos casos, develara el misterio, es de esperar, para evitar que se consume una gran injusticia y que estos métodos se legitimen.

Ver también:

Manuel Justo Gaggero es abogado, ex director del diario "El Mundo" y de la revista "Nuevo Hombre".

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Como educa la plutocracia (Parte III - Final)

Andrés Sarlengo (CONTRAPUNTOS, especial para ARGENPRESS.info)

Argentina sobrevive bajo el dominio de la plutocracia.

¿Y qué es la plutocracia? Es el desprecio del capital por el pueblo. El desprecio de unos pocos que se organizan para someter a las mayorías. Es la perversa necrofilia que ejercen para condicionar nuestras vidas.

El miedo a la libertad se expresa en el gobierno de una minoría que se ríe entre las sombras de la farsa electoral. Pero no hay que subestimarlos: son sutiles en sus mandatos. Miren sino que hasta la Asignación Universal por Hijo los trabajadores ven a su favor.

Minorías tramando el destino de los demás, insiste Darío Balvidares.

En el libro Opus Dei. El totalitarismo católico se reproduce una entrevista realizada a Héctor Ruiz Nuñez: “- Hay una antigua mención que se atribuye a Escrivá (José María Escrivá de Balaguer), en la que habría señalado que en cualquier país del mundo donde el Opus consiguiera conquistar a los cinco más importantes juristas, a los cinco más importantes políticos, a los cinco más importantes filósofos, a los cinco más importantes economistas, en cinco años dominaban el país… El Opus tiene una estrategia clarísima, definida y permanente, de acceder al poder; por eso la captación de personas aunque sean prospectos, proyecto de gente que va colocarse en lugares interesantes, muy importantes, como son los chicos que están en la universidad (1)”.

Contundente: Ruiz Nuñez y Emilio J. Corbiere desentrañan como los poderosos van edificando su reinado. He ahí el caso del Opus Dei como ejemplo.

1492: conquista de América, gramática española y requerimiento de obediencia.

2010: libre mercado, alfabetización digital y neo-pedagogía de la obediencia.

Darío Balvidares sintetiza el sentido que tiene enseñar y aprender en estos años: “El boletín colonial es más sencillo de sustraer de la mano de la educación, porque el hombre educado en esos moldes es un personaje flexible y adaptado (2)”.

Me pregunto para qué y por qué los pibes y jóvenes van a las escuelas en este Bicentenario.

István Mészáros narra quién fue John Locke y qué de su pensamiento/acción sentó las bases de la pedagogía plutocrática: “Con una remuneración anual casi astronómica, de cerca de 1.500 libras, por los servicios que prestaba al gobierno (como miembro de la Junta Comercial, uno de sus cargos), Locke no dudó en elogiar la propuesta según la cual los pobres debían ganar “un centavo por día” (a penny per diem), o sea, una cantidad aproximadamente mil veces inferior a su propia remuneración en solo uno de su cargos gubernamentales (…) Al mismo tiempo, en su Memorandum on the Reform of the Poor Law, Locke también propuso la institución de talleres para los hijos de los pobres que aún estuvieran en la tierna edad, argumentando que: “Los hijos de los trabajadores son una carga habitual para la parroquia, y por lo general son mantenidos ociosos, de manera que suele perderse lo que producirían en beneficio de la población hasta que cumplan doce o catorce años de edad. Para ese problema, la solución más eficaz que somos capaces de concebir, y que por lo tanto humildemente proponemos, es que la ley mencionada que se decretará establezca, además, que se creen escuelas técnicas en todas las parroquias a las cuales concurran en forma obligatoria, en la medida en que ellas la necesiten, todos los niños de entre cuatro y trece años de edad”. (…) Locke argumentaba que: “Otra ventaja de llevar a los niños a una escuela técnica es que, de esta manera, estarán obligados a ir a la iglesia todos los domingos junto con sus profesores o profesoras, y tendrán alguna comprensión de la religión; mientras que ahora, en general entregados al ocio y sin riendas, son totalmente ajenos a la religión y a la moral como a la diligencia (3)”.

John Locke. Un intelectual al servicio de la plutocracia de su tiempo. Como Antonio Salonia, Cecilia Braslavsky, Daniel Filmus, Juan Carlos Tedesco, Juan J. Llach, Alberto Sileoni y cía… pero a fines del 1900 y comienzos del 2000.

Francese Ferrer i Guardia es terminante: “Los gobiernos se han cuidado siempre de dirigir la educación al pueblo, y saben mejor que nadie que su poder está casi totalmente basado en la escuela, y por eso la monopolizan cada vez con mayor empeño (4)”.

Sonará radical y rencoroso citar a Ferrer i Guardia: pero desde 1492 gobierno, estado y corporaciones se han abrazado para educarnos en reaseguro de sus intereses.

La plutocracia precisa mitos. El mito necrófilo de hacernos creer que nos escolarizan para nuestro bien.

Roland Barthes subraya: “El lenguaje necesita condiciones particulares para convertirse en mito”. Y José Tamarit destaca: “No es la sustancia la que define el mito, no es el objeto del mismo (su “contenido”), sino “la forma en que se lo profiere (5)”.

Parafraseando a Roland Barthes: Adriana Puiggrós y Alberto Sileoni están extendiendo y profundizando varios mitos que la plutocracia les ordena.

Adriana Puiggrós expresó a fines de abril de 2010: “La asignación por hijo es el festejo educativo del Bicentenario. Porque con este plan se está llevando a la escuela a los sectores a los que nunca en ningún otro momento de la historia argentina, habían llegado. Ahora están entrando a las aulas chicos que son NN, que no habían ido nunca (6)”.

Mitos… Ilusiones necesarias que hay que extender. Paga la plutocracia.

Alberto Sileoni afirmó el pasado 15 de mayo de 2010: “Educamos para la inclusión, el trabajo y para que los alumnos puedan seguir estudios superiores, pero sobre todo, educamos para la democracia como sistema político. Lo que pensamos al hablar de una escuela democrática es ser una institución que escucha a los chicos, los contiene y los retiene dentro del sistema educativo (7)”.

Mitos. Ilusiones necesarias que hay que profundizar. Paga la plutocracia.

Pablo Imen señala: “En el año 1991, es decir cien años después de fundado el Sistema Educativo, el censo decía que había 955.000 analfabetos. O sea, que la utopía pedagógica liberal del ciudadano alfabetizado no se cumplió (8)”.

¿Y la pedagogía neo-neoliberal promocionada por los "progresistas" K?

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en base a una encuesta del Ministerio de Trabajo y el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en la Argentina 193.000 niños de entre 4 y 13 años trabajan a igual que 263.112 adolescentes de entre 14 y 17 años. Si se suman los pibes y chicos que laboran en empleo doméstico la cifra total asciende a 1.500.000. El 60 % de ellos abandonan la escuela (9).

La escuela primaria con jornada completa apenas contiene al 6 % de los alumnos del país cuando el objetivo de la Ley de Financiamiento para el 2010 es del 30 % (10).

Según el Ministro de Educación de la Nación Alberto Sileoni con la “extraordinaria medida educativa de la Asignación Universal por Hijo unos 250.000 chicos volvieron a las escuelas (11)”.

Con todo, quedarían “afuera” de las escuelas 150.000 chicos de acuerdo a datos oficiales mientras el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) ha estimado en 580.000 adolescentes de entre 12 y 17 años que no concurrían a la escuela (12).

En definitiva: lo fundamental es por qué, quiénes, como y para qué educar en este Bicentenario. ¿Galpones o escuelas? Y no es metáfora ni mito.

Sonará a radical y rencoroso pero tal vez Luciano Ariel Fornasero acierte: “Así la escuela, el sistema educativo formal, persigue solamente un objetivo: el afianzamiento de las doctrinas estatales; la consolidación de la hegemonía del Estado por encima de las personalidades, del niño y del hombre. Inocente resultaría conformarse con las reformas propuestas desde el Estado (4)”.

Hay que desobedecer y desaprender para liberarnos.

Quizás me equivoque pero entre democracia y plutocracia hay una gran diferencia. Espero seamos muchos quienes distingamos entre los que organizan el desprecio por las mayorías y los que apostamos por la ética y la vida.

Ver también:

Notas:
1) Opus Dei. El totalitarismo católico. Emilio J. Corbiere. Editorial Sudamericana 2002.
2) La novela educativa o el relato de la alienación. Darío Balvidares. Redes Cultura. 2005.
3) Citado en La educación más allá del capital. István Mészaros. Siglo Veintiuno Editores. Clacso. 2008
4) Citado en El anarquismo frente al derecho. Lecturas sobre propiedad, familia, estado y justicia. Grupo de estudio sobre el anarquismo. Colección Utopía Libertaria. 2007.
5) Poder y educación popular. José Tamarit. Libros del quirquincho. Julio 1992.
6) “La asignación por hijo es el gran festejo educativo del Bicentenario”. La Capital. Matías Loja. 30/04/2010
7) El ministro Sileoni diserta hoy en Rosario. La Capital. 15/05/2010
8) Citado en El grito manso. Paulo Freire. Siglo XXI Editores Argentina. Marzo 2003.
9) Trabajan más de 500.000 niños en el país. La Nación. 13/06/2010
10) Sólo el 6 % de los chicos va a escuelas de doble jornada. Clarín. 15/06/2010
11) “Con la asignación universal por hijo unos 250 mil chicos volvieron a las aulas”. TELAM. 04/07/2010
12) Un subsidio acelera el secundario. Silvina Premat. La Nación. 03/07/2010

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Elías

Claudia Rafael (APE)

La noche suele ser peor porque hay que quedarse quieto. Ni correr ni saltar con las piernas abiertas para ver si bailotea la tierra del piso. A la noche hay que dormir. Taparse hasta la nariz para que el frío que se cuela por la rajadura esquinera -la que su madre intentó neutralizar con bollos de noticias viejas- no le hiele la frente. Cuando el sueño no viene mira la humedad del techo cruzado por tirantes que lo sostienen. Las manchas son el cuento que no le cuentan para dormir. Ahora son duendes altibajos. En cinco minutos, un ejército godo. Al rato, un león acechando a una cigüeña.

El problema es la tos. Que no se va nunca. “Ese catarro”, le dice la madre. Y la frazada, testigo inerme, va soltando hilachas a medida que los días y los meses pasan.

La historia de Elías, que alguna vez garabateó que el sueño más grande en la vida era “tener una casa con baño adentro”, es la de millones de rostros anónimos. Escritos con dolor en cada uno de los vericuetos de un país que dice festejarse libre de todo coloniaje. Rompedor de cadenas. Oíd mortales el llanto de los Elías de cabellos revueltos cuando las noches no tienen más que un matecocido aguachento.

La última encuesta de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina desnuda que, al menos, el 36 por ciento de las viviendas no tiene cloacas. Que el 20 por ciento no tiene acceso a las redes de gas. Que el 21 por ciento no tiene calles con pavimento y que el 27 por ciento vive en terrenos o calles inundables. Y la vida suele hundirse demasiadas veces en el fango.

Lejos, muy lejos de los senderos perdidos de oropeles y gloria Argentina festeja sus 200 años. Ajena a aquella independencia social, económica y política que buscaban los antiguos hacedores de la América Latina grande y profunda que murieron mayoritariamente asesinados o exiliados. Con la utopía deshaciéndose en pedazos.

La encuesta puso la mirada sobre la Argentina urbana actual en la que el 12 por ciento de los hogares y el 17 por ciento de la población viven en una casa a la que llaman “irregular”. Esa irregularidad manifiesta se traduce como vivienda en villa miseria, asentamiento popular sin regularización, ocupación de hecho de casas o edificios, conventillo u hotel de pensión pública.

Argentina contradictoria si las hay. Pujante y rica para algunos pocos. Paradójica y marginal para millones. Esta situación -dice el informe- es explicable “en el contexto de condiciones estructurales de pobreza y de ausencia de un plan real de construcción de viviendas populares para los sectores marginados”.

Desde 2003 a la fecha -sigue el estudio- “mejoró de manera significativa el porcentajes de hogares urbanos con acceso a agua corriente, red de gas, desagües pluviales, cloacas y calles pavimentadas, al mismo tiempo, casi sin variaciones, el 11% de los hogares no cuenta con un baño con retrete con descargada de agua, un 12% sufre hacinamiento (3 o más personas por dormitorio), un 16% experimenta riesgo alimentario (estimado en un 11% a partir de la Asignación Universal por Hijo), el 22% sufre de exclusión laboral severa (trabajos informales de indigencia o desempleo abierto), el 24% sufre riesgo de alto malestar psicológico y el 27% no logra tener un proyecto más allá del día a día”.

Hay vidas jugadas en cada percentil. Hay pibes arrastrados por ríos enteros de inequidad. La exclusión marca muerte y define territorios. Las estructuras habitacionales endebles y carentes de servicios abonan enfermedades transmitidas por el agua contaminada. Bebés y chicos pequeños suelen ser la presa preferida de las patologías infectocontagiosas.

La Argentina reluciente en contradicciones a los 200 años de su nacimiento, mira atónita cómo casi una de cada tres familias “resulta al menos prescindible a nivel económico y social”.

Desechables, prescindibles, eliminables. Una de cada tres familias. La tercera parte del total de las familias del país es considerada por el sistema como innecesaria. Ajena a los designios de una patria de utopías.

Mientras tanto, Elías se sigue durmiendo con la frazada deshilachada hasta la nariz. El frío se cuela. Pero también los brazos usurpadores de vida que lo consideran desechable.

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Argentina, Mendoza: Resistencia dentro de la Iglesia, hablan los “otros curas”

Gabriel Conte (MDZOL)

"¿Qué pasa con los miles de niños de madres solteras que no pueden ser criados por mamá y papá?", se pregunta una corriente de sacerdotes que salió esta semana a criticar con fuerza a la jerarquía eclesiástica.

Pasan cosas profundas en las instituciones argentinas. Cuando se habla de crispación, es probable que se esté haciendo referencia a contrapuntos que siempre han existido y que se evidencian ahora, en que hay una batalla por cambiar un estado de cosas impuesto desde hace mucho tiempo, tal vez décadas.

Eso pasa en la política, en donde aparece un Gobierno que levanta banderas diferentes a las que flamearon desde hace muchos años. Pero también es un fenómeno que está marcando a instituciones diversas, sobre todo a las más importantes y, entre estas últimas, a la Iglesia.

Al mismo tiempo en que viejas políticas personales e ideológicas, en que se cruzan facturas de historias pasadas, como la pelea entre el Cardenal Jorge Bergoglio y el ex presidente Néstor Kirchner, se la tiñe de institucionalidad para involucrar, detrás de unos y otros, a la mayor cantidad de adeptos posible.

Pero más allá de lo que sucede en la superficie, lo que reflejan los medios masivos, hacia adentro de esas mismas instituciones hay disidencias importantes. Le pasa al peronismo y la disidencia partidaria al Gobierno intenta crecer gracias a las diferencias que hay con el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero también le está pasando a la Iglesia.

Por ejemplo, los sacerdotes católicos “en opción por los pobres”, difundieron un extenso documento en el que señalan contradicciones muy fuertes de la jerarquía eclesiástica. Éstas, están más vinculadas a cosas concretas que a discusiones ideológicas o a matices de interpretación bíblica, como habitualmente ocurre.

El mendocino Gerardo Bustamente ha sido el encargado de hacerlo público a través de su perfil en Facebook, aunque, seguramente, también se encarga de llevar esta discusión de boca en boca.

Por ejemplo, aluden al pedido de la iglesia de plebiscitar la iniciativa parlamentaria que pretende igualar los derechos matrimoniales de hetero y homosexuales. Y sostienen, con picardía y razón, que si por un lado hablar de “orden natural”, ese mismo orden no podría someterse a votación.

“La apariencia –dice el documento de los “curas pobres”- es que consideran que en ese supuesto plebiscito saldría ganadora su posición, ¿lo propondrían de no creerlo? ¿aceptarían un triunfo de la posición opuesta? Si se trata de reconocimiento de ´derechos de las minorías´, ¿es sensato o justo proponer semejante plebiscito? ¿Se puede plebiscitar lo que es justo?”.

Son 8 puntos los que propone la agrupación de sacerdotes católicos como ejes de discusión. Y en todos hay una fuerte crítica al gobierno de la propia Iglesia.

Señalan que se vive “un clima de intolerancia”, y denunció que “en muchos casos hay actitudes verdaderamente dignas de las peores Cruzadas, movidas por preocupantes fundamentalismos bíblicos, filosóficos y antropológicos”.

Sobre la falta de actualización del predicamento de la “Iglesia oficial”,se preguntan: “Si en la historia de la Iglesia se consideraba ´natural´ el cauce de un río y se impedía canalizarlo, o se consideraba ´natural´ la esclavitud, ¿no estaremos ante una concepción claramente cultural?”.

La realidad que desmiente al mito

Son cientos los curas que, desde los barrios, adscriben a esta línea de pensamiento que algunos llaman, todavía, “tercermundistas”. Los hay en Mendoza, pero su trabajo no es resaltado en las portadas de la prensa. Viven en las mismas condiciones en que lo hacen los habitantes de los barrios humildes en donde predican.

Un punto del documento distribuido en estos días les ha resultado suficiente para desmentir a sus pares de convicciones que alientan una familia “con mamá y papá”.

Sostienen –y da para una reflexión y para sumar voces al diálogo abierto por estos días- que: En nuestros barrios hay muchos pibes y pibas que nacen y crecen con madres solteras, a cargo de tías y abuelas, de gente sincera que realizando la "función materna y paterna" les garantiza el afecto y el cuidado necesario para la vida. Comedores, hogares o simplemente vecinos y vecinas que hacen gratuitamente más amplia su mesa y su casa, logran que muchos chicos encuentren "familia" (la más de las veces sin su papá biológico y, a veces, hasta sin su mamá biológica). ¿No será necesario revisar el concepto burgués de "familia", defendido detrás de slogans discriminatorios a la condición homosexual? ¿No han generado los pretendidos "sanos" matrimonios heterosexuales ("sanos" por el mero hecho de ser "hetero") situaciones disfuncionales, abandono de hijos, abusos y violaciones a la vida?

Las brechas, vistas así, no son grietas en la sociedad, sino saltos de época, revisión de pensamientos y actitudes y, en el peor de los casos, conflictos surgidos de la necesidad de anclarse en una foto vieja.

Hay otras voces y no las hemos estado escuchando. Indudablemente que por el bien de una sociedad pluralista y capaz de convivir en las diferencias, habrá que animarse a oírlas.

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Argentina, La Pampa: Una nueva cruzada medieval de la Iglesia

LA ARENA

La presión que la Iglesia Católica de La Pampa está ejerciendo sobre los senadores para que voten en contra del proyecto de ley que busca autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo en el país merece, por lo menos, un espacio de reflexión, además de su rechazo. Hay un par de frases en el documento que el obispo local y una veintena de sacerdotes firmaron -y que fue publicado en Internet- que provocan preocupación e indignación pues no parecen producto de mentes del siglo XXI sino del medioevo. Una expresa que si los legisladores votaran a favor de la norma afectarían "seriamente el futuro de la provincia". La otra remarca que "reconocemos que (los homosexuales) tienen derecho a reclamar que se los considere como ciudadanos".

Esa presión ya parece haber tenido efecto en la Cámara Baja, porque más allá de que la ley obtuvo media sanción, dos de los cinco diputados pampeanos se pronunciaron en contra. Ahora, la indefinición y el silencio público de los senadores ayuda a que el lobby adquiera más fuerza. A propósito, ¿puede pensarse seriamente que los senadores no tengan una postura tomada, en un tema tan profundo, a dos días de su tratamiento? ¿Nunca antes reflexionaron o se plantearon si están a favor o en contra de que dos seres humanos del mismo sexo puedan casarse?

En cuanto a las expresiones de la Iglesia, debe decirse que una cosa es el derecho de cualquier sector de la sociedad a opinar y reclamar ante los representantes del pueblo, y otra muy diferente es colocarse en una situación de superioridad frente al resto -cuando la propia Constitución Nacional expresa que todos los argentinos son iguales ante la ley- y querer determinar quién puede o no asumir plenamente la condición de ciudadano.

Contrariamente a la preocupación que muestra por esta votación, la jerarquía eclesiástica pampeana no se ha mostrado tan inquieta, en las últimas décadas, por cuestiones mucho más trascendentes para el "futuro de la provincia". No se la ha escuchado hablar de manera tan contundente sobre los funcionarios corruptos, la extranjerización de la tierra, los altos índices de incumplimiento en el pago de las cuotas alimentarias, la explotación laboral que ejercen muchos de sus feligreses, las necesidades básicas insatisfechas de parte de la población... por no hablar de otros temas, como las denuncias que se multiplican en el mundo sobre sacerdotes pedófilos o las investigaciones de la justicia italiana sobre el Instituto para las Obras Religiosas -conocido popularmente como el Banco del Vaticano- por presunto lavado de dinero ilícito.

Aunque la grey católica sea mayoría en la Argentina, y la propia Carta Magna prevea que el gobierno federal debe sostenerla económicamente -lo que a todas luces resulta discutible e inequitativo-, no puede arrogarse la potestad de decidir por todos. Puede exigirle a sus fieles determinadas conductas o comportamientos, pero no a toda la sociedad en donde hay judíos, ateos, protestantes, musulmanes y muchos otros credos o filosofías.

El documento agrega, en otro párrafo, que "constatar una diferencia real no es discriminar". Una diferencia real también es que un discapacitado no camina y que los hijos de una familia numerosa y desempleada muchas veces no come. Porque, aún con infinitas objeciones, los gobiernos aún mínimamente buscan incluir a los lisiados con la construcción de rampas en lugares públicos y privados, y acercarles un plato caliente a los pobres e indigentes a través de planes sociales.

El Obispado, en cambio, apuesta a que su dogma prevalezca sin objeciones sobre todo el cuerpo social y que todo el que no comulgue con él se resigne a ser un ciudadano de segunda con sus derechos vulnerados y sometidos a la "ley" de una religión que no profesa.

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Dictadura: Jueces mendocinos complicados por archivar la causa del robo de un bebé

Jorge Hirschbrand (MDZOL)

Luis Miret y Otilio Romano se basaron en las leyes de Obediencia debida y Punto Final, a pesar de que esos casos estaban excluidos. El fiscal Omar Palermo pidió que se lo impute por ser cómplices de secuestros y asesinatos. Estas leyes -hoy derogadas- excluían los hechos vinculados con sustracción de menores y el posterior robo de la identidad. A pesar de esta excepción, Miret y Romano cerraron el caso.

Los jueces federales mendocinos Otilio Romano y Luis Miret fueron denunciados por disponer el archivo de una causa vinculada con el robo del bebé de una pareja de desaparecidos durante la última dictadura militar en nuestro país. Se trata de la hija del matrimonio de Alfredo Manrique y Laura Terrera, secuestrados por un grupo de tareas el 24 de julio de 1977 cerca de la terminal de ómnibus.

La investigación abierta por este caso fue cerrada por los camaristas mendocinos en 1987, basándose en las leyes de Obediencia debida y Punto final, que tenían como objetivo dejar de juzgar a los efectivos de las fuerzas armadas que formaron parte del plan sistemático de represión. Sin embargo, estas leyes –actualmente derogadas- excluían los hechos vinculados con la sustracción de menores y el posterior robo de la identidad. A pesar de esta excepción, Miret y Romano cerraron el caso.

(NdR: Rebeca Celina Manrique Terrera fue recuperada recién en 2007, luego de que un análisis de ADN comprobara su verdadera identidad. Su madre apropiadora fue imputada meses más tarde, pero nunca se supo nada de los verdaderos responsables del rapto).

Este caso fue tomado como base y punto de partida por el fiscal general Omar Palermo para pedir al juez federal Walter Bento que cite a los camaristas para tomarles indagatoria. Al parecer, el archivo de esta causa tuvo que ver con la promesa y el pacto que existió antes del retorno de la democracia para garantizar la impunidad de quienes llevaron adelante los secuestros, las torturas y los asesinatos.

Pero los casos de Miret y Romano son diferentes. Además de sus actuaciones ya con un gobierno democrático, se vieron involucrados es testimonios clave que sirvieron para reconstruir la metodología utilizada por el aparato represivo entre 1975 y 1983, cuando retornó la democracia.

Luis Miret era juez federal en ese momento, mientras que Otilio Romano se desempeñaba como fiscal. Y se cree que tuvieron conocimiento directo de las atrocidades que estaban ocurriendo particularmente en Mendoza en esa época y no sólo no hicieron nada para impedirlo, sino que años más tarde dilataron las causas contra los responsables y permitieron que todos sigan los procesos judiciales en libertad.

Palermo es el coordinador de la Oficina de Asistencia en causas por violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el terrorismo de Estado en la sección judicial de Mendoza. Y a partir de una denuncia inicial, cotejó las acusaciones hechas contra los camaristas con el resto de las causas iniciadas en la provincia por la represión ilegal. Todo indica que Miret y Romano tuvieron conocimiento de 101 casos de secuestros, allanamientos ilegales, torturas, abusos sexuales y asesinatos.

Sin embargo, para Palermo y su equipo, los jueces no fueron meros testigos que decidieron no ver, oír o escuchar. La gran apuesta es lograr que Bento los impute por los delitos de “privación abusiva de la libertad” –para Miret- y, además, por “homicidio agravado con alevosía” –para Romano-.

Si el pedido prospera, Miret enfrentaría acusaciones que podrían suponer una condena de hasta 35 años de prisión por la cantidad de hechos que se le endilgan. Para Romano, la situación es más complicada: prisión o reclusión perpetua.

Estas figura delictivas implicarían una inmediata detención y prisión preventiva de los imputados, aunque estas generales de la ley no alcanzan a los camaristas por tener fueros especiales para evitar situaciones como estas. Aunque nada quita que sean investigados y que el proceso siga adelante.

La suerte de los camaristas puede cambiar si el Consejo de la Magistratura, en un investigación iniciada en la Comisión de Acusación y Disciplina, decide llevarlos a juicio político. Porque en el caso de ser destituidos, en cuestión de horas terminarían arrestados.

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Argentina, Neuquén: Denuncian violaciones a los Derechos Humanos de mapuches

LA MAÑANA DE NEUQUEN - COPENOA

Así lo alertó un informe del Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. El documento denuncia la existencia de una “institucionalización del racismo”.

El Observatorio de Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas (ODHPI), presentó el segundo informe sobre la situación de las comunidades mapuches en la provincia de Neuquén, correspondiente a 2009 y principios de 2010, con duras críticas hacia el gobierno y el Poder Judicial.

A lo largo de 40 páginas y con un exhaustivo repaso de la legislación vigente a nivel nacional e internacional, el documento denuncia la existencia de una “institucionalización del racismo”, y asegura que existe una negativa del Estado a cumplir con lo que establecen los tratados de Derechos Humanos. Entre otros temas, el ODHPI denunció las dilaciones para poner en marcha el relevamiento indígena, las omisiones de consultas a los pueblos originarios como en el caso de la municipalización de Villa Traful o las concesiones petroleras y los desalojos de comunidades de tierras ancestrales.

También se critica las actuaciones de la Justicia, que según el observatorio dilata la resolución de casos presentados por las comunidades mapuches y avala el accionar del Ejecutivo en detrimento de los derechos de los indígenas.

Organismos internacionales Uno de los autores del trabajo, Juan Manuel Salgado, aseguró que el informe fue pensado para ser entregado a organismos internacionales, muchos de los cuales ya denunciaron violaciones a los derechos de los mapuches. El integrante del ODHPI aseguró que buscan “informar a dependencias de Naciones Unidas, así como ONGs especializadas sobre la situación en la provincia”.

Salgado aseguró que “existe una negativa voluntaria del gobierno a cumplir lo que se establece en tratados de Derechos Humanos” en materia de pueblos originarios.

Además, a la luz de los casos reseñados en el trabajo, afirmó que existen demoras en las causas presentadas por los mapuches, pero aquellas que se presentan en su contra son resueltas con mucha rapidez.

El informe concluye que “existe un aparato de agresión hacia la cultura indígena”, materializado en el Estado. “Sólo desde la mirada global del pueblo excluido, que percibe su encerramiento por todos y cada uno de los órganos estatales, puede contemplarse la magnitud de la estructura discriminatoria”.

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Argentina, Santa Fe: Excavaciones y hallazgos en campo San Pedro

EL LITORAL - TMO

"Terminar las excavaciones demandará varios meses", así lo confirmó a El Litoral el antropólogo forense que encabeza los trabajos en el campo cercano a Laguna Paiva. Los restos de 8 personas, hallados en la fosa común, se analizan en Buenos Aires. Pero las primeras denuncias son de 1984. El antropólogo Miguel Nieva, que dirige la búsqueda del Equipo Argentino de Antropología Forense en el campo San Pedro, consideró que los trabajos deberían extenderse “algunos meses más” del vencimiento del plazo original -en el corriente julio-, a los efectos de poder completar la inspección de ese predio del Ejército donde se hallaron restos humanos, presumiblemente de víctimas de la represión ilegal.

Nieva confirmó a El Litoral que los restos hallados en la fosa común encontrada el pasado 9 de junio en ese campo, ubicado en la zona de Campo Andino (a 15 km de Laguna Paiva) corresponden, en principio, a ocho personas. Según otras fuentes, se trataría de cinco hombres y tres mujeres jóvenes, aunque Nieva sostuvo que eso recién podrá quedar establecido con los exámenes que se están realizando en Buenos Aires.

Precisamente, por orden del juez federal Nº 2 de Santa Fe, Francisco Miño, los restos -que en al menos media docena de casos presentan lesiones en el cráneo compatibles con heridas de armas de fuego- fueron trasladados a la Capital Federal, donde se llevan a cabo los análisis genéticos para tratar de identificarlos.

“Esto va a llevar meses”, confió Nieva a este diario, y corroboró que, mientras tanto, el grupo que dirige, integrado por ocho personas, continúa con las tareas de “prospección y sondeo sistemático” de todo el predio, para establecer sitios de excavación. Recordó que se trata de “aproximadamente 100 hectáreas”, que en algunas áreas presentan dificultades, por estar lindantes con la laguna, lo que hace que el agua brote muy rápido.

Nieva explicó que la exploración previa se lleva a cabo con una pala especialmente diseñada, que permite “sacar muestras del terreno y hacer una lectura del subsuelo”, sin dañar el suelo.

El hallazgo

El hallazgo, tal como el propio Equipo de Antropología hizo notar oportunamente, “no tiene precedentes en el país”, por cuanto “es la primera vez que se encuentran restos humanos en un predio del Ejército”. Y que, además, por la utilización de cal para cubrir los cuerpos y la evidencia balística, “deja en evidencia el accionar de otra metodología, sin precedentes hasta ahora, del terrorismo de Estado”.

Sin embargo, los antecedentes que apuntan al campo San Pedro, utilizado en su momento para “realizar maniobras” del Ejército y entrenamiento de conscriptos y alumnos del Liceo Militar, y luego arrendado a particulares para su explotación agropecuaria, se remontan bastante más atrás de 2007, año en que comenzó el trabajo de los antropólogos -en el marco de la causa abierta por la denuncia de organismos de derechos humanos- y que, hasta mediados de este año, no había arrojado resultados.

De hecho, los comentarios sobre inhumaciones clandestinas datan de 1984, en la época en que se hallaba cerca de completar su cometido la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), formada por el entonces presidente Raúl Alfonsín con una comisión de notables -encabezada por Ernesto Sábato-, que finalizó su actuación el 20 de septiembre de ese año, con la entrega del célebre informe conocido como “Nunca Más”, sobre cuya base se llevó adelante el juicio contra los integrantes de las Juntas Militares.

Aquellas versiones habilitan la suposición de que podría haber más fosas, dados la reiteración de “maniobras” en ese campo y el hecho de que en aquella época solamente fuera utilizado por el Ejército.

Juan Carlos Adrover, que integraba la Conadep en representación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y presidía la división del organismo que abarcaba desde la ciudad de Santa Fe para el norte de la provincia, recordó un episodio revelador.

El testimonio

En diálogo con El Litoral, el dirigente refirió al testimonio de un cuidador de ese campo -actualmente con ingreso vedado-, de apellido Castellanos, “un paisano de Santa Elena, Entre Ríos, que es el héroe de esta historia”, quien falleció antes de poder declarar ante el juez Miño.

Adrover relató que Castellanos, a quien accedió a través de Mario Pilo -también integrante de la Conadep- y un concejal radical de Laguna Paiva, era el encargado de la maquinaria de un contratista que trabajaba en la estancia San Pedro.

El trabajador rural refirió la práctica habitual del arribo al campo de personal de Inteligencia, lo que sistemáticamente implicaba que el personal debía dejar libre el lugar, y era trasladado en un camión a pasar la noche en dependencias del Regimiento de Infantería.

“Era común encontrar pozos o todo tipo de excavaciones; hay que tener en cuenta que es un campo de maniobras del Ejército, por lo que era normal que cavaran trincheras o casamatas. Pero nunca se tomaban el trabajo de taparlas, quedaban así nomás, los pozos al descubierto”, relató Castellanos en 2007, en una entrevista con organismos de derechos humanos, incorporada a la causa.

Pero, en la ocasión de referencia, dos cosas le habían llamado la atención: que hubiesen vuelto a tapar la zanja con tierra y que, en los días previos, se hubiesen traído varias bolsas de cal. Adrover dijo que Castellanos le contó haber encontrado en el campo “un zapato de mujer y una cadenita”.

Con estos elementos, el titular de la Conadep Santa Fe, acompañado por la secretaria de Actas -y ex detenida política- Myriam Ramón, realizó una incursión por el campo un domingo por la tarde, aprovechando que por entonces ya casi no se lo utilizaba.

Esta recorrida no dio frutos, pero -relata Adrover- “a los pocos días se presenta Castellanos en mi oficina, y me traía en un sobre un huesito. Me dijo que había cavado debajo del árbol, dio con el hueso, paró, volvió a tapar y me lo trajo. Yo se lo llevé a mi amigo Julio Piva, un patólogo muy conocido en Santa Fe (hoy fallecido). Él me dijo que era un hueso humano, correspondiente a la falange de un dedo humano, probablemente de mujer”.

La proximidad del final de la Conadep y el clima enrarecido por las rebeliones militares hicieron imposible una exploración formal desde el Estado, y aquel primer hallazgo no pasó de allí. Hasta que, entre otros casos, dio pie a nuevas denuncias y a la actual investigación judicial, que finalmente logró su cometido.

EAAF

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) es una organización científica, no gubernamental y sin fines de lucro, que aplica las ciencias forenses -principalmente, la antropología y arqueología forenses- a la investigación de violaciones a los derechos humanos en el mundo. Se formó en 1984 con el fin de investigar los casos de personas desaparecidas en la Argentina durante la última dictadura militar. Actualmente, el equipo trabaja en Latinoamérica, África, Asia y Europa.

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