martes, 10 de agosto de 2010

Fábricas de animales: Enfermedades en serie

Adán Salgado Andrade (especial para ARGENPRESS.info)

En los notables documentales “Baraka”, del cineasta estadounidense Ron Fricke, producido en 1992 -extrañamente exhibido en México apenas en el año 2003, probablemente por la censura- y el de “Food Inc.”, de Robert Kenner, 2009, se muestran las tendencias a la sobreproducción que el capitalismo salvaje requiere para su agónica sobrevivencia.

En la cinta de Fricke, en una imagen se observa a un individuo ensamblando varias partes de grabadoras por minuto. En seguida, se presenta una “fábrica” de pollos, en la cual, finalizada la incubación de cientos de huevos que diariamente aovan, a su vez, cientos de gallinas, los pobres polluelos resultantes, de unas cuantas horas de nacidos, son transportados sobre una banda sin fin metálica, como si fueran juguetes de peluche, hacinados, muy apretados y encimados, sofocándose. A continuación, aparecen las manos de un hombre, seleccionando las aves que, a su parecer, están defectuosas, jalándolas cruelmente de un ala fuera de la banda, y echándolas a otro sitio, supongo que a un bote de desperdicios. Los afortunados polluelos que pasan la prueba, siguen su asfixiante curso, hasta toparse con las manos de otro hombre, quien, también salvajemente, muy rápido, los sostiene de las alas y, como si fueran seres inanimados, los acerca a una especie de cautín que les quema toda la punta de sus pequeños picos. Eso lo hacen los “fabricantes de animales”, sobre todo con las hembras, para que cuando crezcan, no se vayan a comer los huevos que aoven.

Escenas similares a las descritas se muestran en el polémico documental de Kenner (quizá inspirado en algo por el trabajo de Fricke, muy anterior), en donde también se observan polluelos deslizándose en bandas continuas, en una planta de la empresa Perdue Farms, cual si fueran celulares ensamblándose, revisados en una parte del proceso por una mujer que sella a los buenos y descarta a los malos. De allí, la empresa los transporta a las distintas granjas que subcontrata para que por métodos muy insalubres, hacinantes, dentro de enormes gallineros cerrados, sean puestos a crecer y a engordar, para que en menos tiempo del habitual (se requieren normalmente 72 días para que crezca un pollo, pero con tantas hormonas que se les dan, crecen en 52 días, pesando casi un 40% más de lo habitual), sean grandes y gordas aves listas para irse al matadero.

Lo que muestran tanto Fricke, como Kenner en las escenas descritas, es la actual tendencia del capitalista salvaje de producir absolutamente todo en cantidades industriales (sobreproducción), incluidos los animales, acentuada aún más por la implantación globalizadora de consumistas estilos de vida de los llamados países desarrollados, como la así llamada “dieta occidental”. Por supuesto que, en el caso de los animales, producirlos en grandes cantidades está teniendo funestas consecuencias, como veremos.

Naciones como Estados Unidos, Francia o Inglaterra -grandes productores, de por sí, de alimentos-, merced a la falacia del libre mercado, han salido ganando con la imposición de tratados comerciales por los cuales se obliga al resto de los países a comprarles de acuerdo a cuotas establecidas, desde maquinaria, productos industriales y, por supuesto, alimentos, en especial, los de origen animal, de los que las dietas de esas naciones, principalmente, se componen. Así, gracias a la obligada demanda alimentaria mundial, que ha crecido debido a la citada globalización un 9% anual durante la década pasada, los países abastecedores se ven en la necesidad de maximizar la producción, transportación, sacrificio y distribución de los animales, al menor costo posible, con tal de obtener la ganancia óptima. Esto ha ocasionado que se apliquen verdaderos procedimientos industriales para la “fabricación” de animales. Gallinas, vacas, borregos, conejos y todos aquellos animales que los estándares occidentalizadores determinen como comestibles, son tratados como grabadoras o DVD’s, hechos en serie. Las granjas se han convertido en verdaderas factorías en las cuales a los animales se les maneja igual que a metros de tela destinados a confeccionar vestidos. Mediante artificiales procesos hormonales y genéticos, se les obliga a sobre-reproducirse, se les alimenta con sus propios excrementos y cadáveres “enriquecidos”, se les apretuja en reducidísimas áreas, se les transporta hacinados, ahogándose con su propio calor y sudor, y se les sacrifica bárbaramente, sin la más mínima consideración humanitaria. Sin embargo, para desgracia de esos “fabricantes de animales”, tanto eficientismo ha atraído con el tiempo graves consecuencias. Una de ellas son las que denominaré “enfermedades en serie” (justamente el mencionado documental Food Inc. presenta algunos aspectos de los problemas que la masiva producción de reses y cerdos han atraído, lo cual comento en otro artículo que será publicado mañana: La muy lucrativa, adictiva engordante y poco nutritiva comida procesada).

Los polluelos mencionados arriba, sufren los efectos de la “fabricación de animales” y actualmente están contagiándose a niveles industriales. La llamada influenza aviar que ha afectado frecuentemente a varios países asiáticos, incluyendo ya a Estados Unidos y Canadá, ha ocasionado grandes estragos, tanto entre las gallinas, como entre los humanos, a quienes fácilmente contagia al ingerir la carne contaminada e, incluso, se han contabilizado varias muertes de humanos. Japón, por ejemplo, cuando en el año 2004 fue afectado por la esa pandemia aviar, destruyó la totalidad de sus aves de corral, no sólo matándolas, sino, además, incinerándolas. Como ya dije, la velocidad en la propagación del mal se debe a la forma fabril como se manejan las aves, lo que muestran las cintas de Fricke y Kenner. Y aunque siempre se había minimizado esa enfermedad y se aseguraba que estaba siendo controlada, ciertos epidemiólogos, como Richard Webby, ya habían anticipado que el virus de la influenza aviar mutaría, lo que en efecto sucedió, pues como se recordará, luego de afectar a las aves, una cepa se transmitió a los cerdos, por lo que se le denominó influenza porcina, que luego tuvo suficiente poder de adaptación como para mutar nuevamente y atacar a humanos, algo nunca antes visto. Esa fue la cepa, la H1N1, que en el 2009, originándose muy sospechosamente en México, causó una pandemia mundial, muy convenientemente exagerada en cuanto a su letalidad, ya que no fueron millones los decesos, sino unos cientos en todo el mundo (esto más bien significó un excelente negocio para empresas como Roche, de las cuales es accionista nada menos que el ex secretario de Defensa de Estados Unidos, durante la presidencia de Bush, ya que fue la empresa que se dedicó a comercializar el medicamento Tamiflu, que, se aseguró, es el único retroviral que podía curar a la H1N1, aunque luego se supo que muchas personas murieron de ese mal, a pesar de haberlo tomado, sobre todo en Estados Unidos, pues no se dijo que el virus es tan resistente y adaptable, que ha generado ya también resistencia al Tamiflu y no sólo éste, sino que infinidad de bacterias y otros virus también han logrado una fuerte resistencia a cuanto medicamento se les aplique para combatirlos, tales como el MARS. Ver mi artículo: Detrás de la influenza, grandes ganancias y las superbacterias).

De todos modos, aunque la cepa H1N1, influenza humana, mutada desde la aviar, no haya sido tan maligna y mortal (como señalé, por fortuna, no resultó tan devastadora como la influenza española, la H5N1, desatada allá por el año de 1918, la cual aniquiló a veinte millones de personas), por las prácticas industrializadoras hacia los animales, el peligro está latente de que se generen nuevo males que sean fácilmente transmisibles en el futuro a los humanos, pues sí es evidente que aquélla se originó así. El epidemiólogo Webby, ya mencionado, fue quien desarrolló una vacuna para erradicar el virus H5N1, el que atacó en 1997 a Hong Kong. Webby pensó que el mal ya estaría erradicado, pero luego de seis años, por desgracia, otra vez fue detectado allí en el 2003, en carne de pato importada de China, Corea y Japón, lo que demuestra que las cepas de esos males, no sólo es imposible erradicarlas, sino, como dije, mutarán en muchas otras, mucho más adaptables a nuevos organismos y, peor aún, muy resistentes a cuanta sustancia se emplee para combatirlas.

Otro de los males provocados por esa locura industrializadora es el mal de las “vacas locas”, así llamado porque las reses afectadas comienzan a tener comportamientos dispares, agresivos, debidos a la degeneración cerebral que la enfermedad les ocasiona. Su nombre científico es encefalopatía espongiforme bovina (BSE, por sus siglas en inglés, bovine spongiform encephalopathy), y comenzó a manifestarse a mediados de los años 80’s, atacando ganado inglés. Enseguida, sufrió una mutación y una cepa comenzó a enfermar humanos. En Inglaterra han muerto 95 personas desde 1995. Y a partir de la integración europea que ha permitido la libre circulación de personas y mercancías, alimentos incluidos, el mal se ha extendido ya a 12 naciones de ese continente, en donde frecuentemente se reportan brotes, como el de finales del 2003, que luego fue detectado en Estados Unidos y Canadá y estuvo sin control por varios meses, a pesar de los esfuerzos que hicieron los gobiernos de esos países por minimizar sus consecuencias o, peor, negar que sus reses estuvieran enfermas.

De acuerdo con los investigadores, los orígenes del mal se ubican a mediados de los años cincuenta, cuando veterinarios detectaron un rebaño de borregos que tenía un mal cerebral degenerativo llamado scrapie. Este mal es inofensivo a los humanos y, generalmente, inofensivo también para el ganado. Pero las complicaciones comenzaron cuando a borregos sanos se les indujo al canibalismo, comenzándolos a alimentar con restos procesados de los borregos muertos por dicha enfermedad, aplicando la máxima de los negocios de aprovechar hasta la basura. Pero no paró ahí la cosa, sino que también se les dio de comer a las vacas dicho “alimento”, lo cual provocó una mutación en las proteínas formadoras de sus cerebros, especialmente en las reses más susceptibles. Claro, alguna reacción natural debió generarse al obligar a herbívoros a convertirse en carnívoros. La cadena siguió porque los estúpidos granjeros ingleses continuaron alimentando a las vacas sanas con los restos de las que comenzaron a morir, con tal de aprovecharlas. Las consecuencias de esa mezquindad las vemos en la actualidad, al enfrentarnos con un mal que probablemente se siga reproduciendo en el ganado bovino, pues tras varias generaciones de animales nacidos desde entonces, seguramente ya se habrá convertido en varios de ellos en una condición genética, transmitida por herencia. Y los humanos que se han infectado por el mal y muerto como consecuencia, lo contrajeron por ingerir carne de reses enfermas, pues las proteínas mutadas no se destruyen ni cocinándolas. Los científicos han tratado de aminorar el problema, diciendo que solamente aquellos con una inclinación genética, pueden desarrollar la EEV. Pero ¿qué debe entenderse por inclinación genética? Por supuesto, es algo insuficientemente aclarado por aquéllos y ni creo que lo hagan. Por lo pronto, lo que sí se sabe son los síntomas provocados en la gente enferma, manifestados por comportamientos cambiantes del carácter y torpeza, seguidos de alucinaciones, movimientos corporales incontrolables y, finalmente, una demencia progresiva que destruye la mente hasta provocar la muerte, más o menos como sucede con el mal de Alzheimer, excepto porque la EEV puede afectar a cualquier edad. Lo que hicieron con las vacas equivaldría a que se nos alimentara a hombres y mujeres con humanos procesados que hubieran muerto de SIDA o de Alzheimer, mezclados con frijoles, por ejemplo. Seguramente provocaría una serie de males sobre los que no tendríamos ningún control, los cuales, ya desatados, serían incurables. Y todo en nombre de la maximización de la ganancia.

Y por absurdo que parezca, los ahorros en la “fabricación de animales” alcanzan hasta a las medidas preventivas. Es el caso de la fiebre aftosa, enfermedad también del ganado bovino, que provoca una severa pérdida de peso en las reses afectadas y una extrema debilidad, que aunque no las mata las deja, según sus criadores, inservibles y no se pueden vender. El más reciente brote, el del año 2001, se debió a la irresponsable actitud de los “fabricantes de animales” de negarse a vacunarlos contra esa enfermedad a partir de 1990, ya que, alegaban, la vacuna tardaba hasta seis meses en hacer efecto y eso retrasaba la venta, la cual debe hacerse lo más pronto posible, como ya he señalado, además de que, según ellos, la inoculación debilitaba y adelgazaba al ganado. Pero esa retrograda actitud les salió cara: en ese brote, en los peores días, los granjeros ingleses perdieron nada menos que hasta $30 millones de dólares por semana. De haber inoculado a sus animales, a razón de dos dólares por cabeza, les hubiera salido más barato, no más de dos millones de dólares anuales. Nada más faltaría que, siguiendo el mismo ejemplo, nuestros gobiernos dejaran de vacunar a nuestros niños.

Otro agravante más que incrementa la mortandad y prevalencia de las “enfermedades en serie”, son los cambios climáticos inducidos por la excesiva contaminación atmosférica. Tómese en cuenta que, por ejemplo, el 85% de los gases contaminantes se deben a los gases venenosos emitidos por los motores de aproximadamente 700 millones de vehículos que circulan en el mundo “moderno” diariamente. Tantos gases (dióxido de carbono, monóxido de carbono, metano, bióxido de azufre, ozono, entre otros), aparte de su letalidad, están formando una especie de coraza gaseosa que guarda el calor producido por la luz solar y el resultante de nuestra actividad, de tal forma que las temperaturas actuales son superiores en promedio cinco grados centígrados de las existentes hace cien años. Así, el calentamiento del planeta por el llamado efecto invernadero, ha creado las condiciones ideales para que esas enfermedades surjan y se propaguen muy fácilmente. Por ejemplo, en los casos recientes de epidemias entre poblaciones de animales sanos de distintas especies, ha sido el clima anormalmente cálido el que ha provocado desnutrición, debilitado su sistema inmunológico y aumentado la reproducción de distintos virus. Como señala Paul Epstein, epidemiólogo estadounidense, “Una vez que los microbios que ordinariamente son benignos bajo condiciones ecológicas normales, invaden a los animales debilitados, se pueden volver suficientemente mortales como para enfermar también a poblaciones sanas”. Y agrega que el mayor peligro es que se estén generando otro tipo de enfermedades que antes no se conocían. De hecho, desde 1973 han surgido 30 males infecciosos, incluyendo el SIDA, que en esos años ni siquiera se hubiera sospechado de su existencia. O sea, los cambios y trastornos ecológicos que estamos ocasionando, están creando una respuesta natural ante un depredador como el hombre. La madre naturaleza, en su intento por defenderse de este su descarriado hijo, está creando nuevos males contra los que, pronto, no habrá cura alguna (ver mi artículo: “Detrás de la influenza, grandes ganancias y las superbacterias”).

Obviamente, tiene sus consecuencias ser el mayor exportador de alimentos del mundo, sobre todo, carne y sus derivados. Es el caso de Estados Unidos, especialmente el estado de Texas, el del ex presidente Bush, en el cual existen tantas granjas productoras de leche de vaca, que representan cada vez más un serio problema ambiental y de salud. Los cientos de miles de animales que son confinados en los llamados CAFOS (por sus siglas en inglés, confined animal feeding operations, algunas imágenes de las cuales se muestran en la cinta “Food Inc.”, mencionada antes), generan nada menos que ¡127 millones de toneladas de estiércol anualmente, dos veces más la producción de California!, convirtiéndose ese lugar, por tanto, en la cloaca más grande del mundo. Así, a cada tejano le corresponden ¡18 kg de estiércol por día! Tanta suciedad está yendo a parar a los ríos y mantos acuíferos, contaminando alarmantemente el agua, la cual contiene desde 50,000 hasta ¡millones e incluso miles de millones de partes de fecalismo coliforme! por cada 100 milímetros. Muchas personas declaran que el agua para beber, de plano, sabe a caño… a excremento, pues, aparte de las obligadas enfermedades gastrointestinales que provoca, como la peligrosísima E-Coli 0157-H7, una variedad del parásito entérico escherichia coli, que provoca hemorragias intestinales y daños renales, sobre todo en niños y adultos mayores, más sensibles a sus dañinos efectos. Además, ya no es tan buen negocio tener un CAFO, pues por tantos que hay, se han abaratado demasiado la carne y la leche que proporcionan las vacas, muy por debajo de los costos de producción. Pero eso qué les preocupa a aquellos granjeros, si de todos modos el gobierno les da muy buenos subsidios.

Bueno, para concluir, tal vez sería una óptima solución para resolver el tremendo problema ambiental que ocasionan tantos millones de toneladas de estiércol -puesto que allá les gusta ser muy ahorradores-, que las enriquecieran con vitaminas, les agregaran saborizantes artificiales y se las comieran… ¡Bon appétit!

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Noticias censuradas: El Pentágono es el peor contaminador del planeta

Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos es el contaminador más grande del mundo: produce desechos más peligrosos que las cinco mayores compañías químicas estadounidenses combinadas, según una de las noticias más censurada nominadas para el informe Proyecto Censurado 2009/2010, dirigen Peter Phillips y Mickey Huff en la Universidad Sonoma State de California.

Entre las muchas sustancias mortales utilizadas por los militares se encuentran pesticidas, defoliantes -como el “agente naranja”-, solventes, petróleo, metales con plomo, mercurio y uranio empobrecido. No existen regulaciones ambientales para las actividades militares, que explican el 80% de la demanda energética del gobierno federal, y la guerra de invasión a Iraq es responsable de esparcir el equivalente a por lo menos 141 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (MMTCO2e) desde marzo de 2003 a diciembre de 2007. Esto significa que la guerra emitió más del 60% que todos los países juntos.

Médicos iraquíes denunciaron que aumentan los niños que nacen con deformidades y crece el número de gente diagnosticada con cáncer, predominantemente en las ciudades que fueron golpeadas por los más pesados bombardeos estadounidenses y británicos. En Faluya, el 25% de los niños recién nacidos presenta anormalidades serias por encima de los rangos congénitos, como tumores cerebrales y defectos en el sistema nervioso. En Babail, al sur de Bagdad, los casos diagnosticados con subieron a partir de 500 en 2004 a 9.082 en 2009. En Basra, fueron divulgados 1.885 casos de cáncer en 2005, 2.303 en 2006 y 3.071 en 2007. Muchos expertos creen que la alta tasa de casos de cáncer y defectos de nacimiento son el resultados de las cantidades masivas de uranio empobrecido utilizadas en las bombas estadounidenses y británicas.

La herencia estadounidense de guerra continúa contaminando y matando. Las armas y artillería de guerra de Estados Unidos todavía siguen matando a mucha gente en Vietnam. Todavía explotan y matan con frecuencia a los ciudadanos de Vietnam bombas, proyectiles de artillería, cohetes, minas terrestres, granadas y otro tipo de artillería que nunca detonó. El legado explosivo abandonado por la guerra estadounidense ha matado a millares.

Expansión militar imperial

El imperio estadounidense continúa expandiéndose, instalando nuevas bases militares por todo el mundo. Y a la vez renueva y amplía sus instalaciones antiguas, sin que la gran prensa publique estas noticias y menos difunda las protestas, como la manifestación de 17.000 personas que el domingo 16 de mayo de 2010 unieron sus manos alrededor de los 4,9 kilómetros cuadrados de la Base Aérea del Cuerpo de Infantes de Marina de Estados Unidos en Okinawa, en el sur de Japón, en protesta por su presencia en esa isla. La base está en medio de la ciudad de Ginowan, de 93.000 habitantes.

En la isla Guam, en el Pacífico, Estados Unidos planea un enorme rearme militar por valor de unos 15 mil millones de dólares, en un proyecto que convertiría sus 50 km de largo en un eje importante para las operaciones militares en ese océano. Este plan se ha descrito como el rearme militar más grande de la historia reciente y podría trasladar a 50.000 nuevos habitantes a esa minúscula isla. Además, la marina de guerra desarrolla un plan de acción de cinco años para ampliar las operaciones de la flota estadounidense al interior del Ártico. La US Navy cree que hacia el año 2030 el Océano Ártico será de aguas abiertas y planea utilizar la apertura de tierra y océano para incrementar el transporte, la investigación y el crecimiento demográfico.

Estados Unidos incluso está cambiando la naturaleza las armas. La base submarina de Trident, en Bangor, estado de Washington, anunció un programa para utilizar delfines y leones marinos en tareas de seguridad. Un aviso publicitario de la marina de guerra reconoce que los animales serán utilizados para ahuyentar a buceadores y nadadores que incidentalmente penetren en las aguas circundantes.

En agosto de 2009, el gobierno de Álvaro Uribe se confabuló con Estados Unidos para la instalación de 7 nuevas bases militares en Colombia: tres bases aéreas, Malambo (Atlántico), Apiay (Meta) y Palanquero, en Puerto Salgar (Cundinamarca); dos bases navales (Cartagena y el Pacífico) y dos del ejército en Tolemaida (Tolima) y Larandia (Caquetá). Estas instalaciones convierten a Colombia en un gigantesco portaviones estadounidense y amenazan no sólo a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba, sino a toda la región e incluso al África. Desde Palanquero, “casi la mitad del continente puede ser cubierto por un C-17 (avión de transporte militar) sin recarga de combustible”, señaló un documento del Comando Aéreo de Movilización de Estados Unidos titulado ‘Global of route strategy’ (Estrategia de enrutamiento global), presentado en un simposio en la base de la fuerza aérea de Alabama. “La única intención de Estados Unidos es crear un posicionamiento militar estratégico en la región”, afirmó Susana Pimiento, directora de la ONG Movimiento de Reconciliación de Colombia (FOR, por su sigla en inglés).

En Colombia ya operaban tres bases militares de Estados Unidos: 1) la Base de Arauca, oficialmente una instalación para combatir el narcotráfico pero también un punto estratégico para el monitoreo de la zona petrolera en la vecina Venezuela, además de Colombia; 2) la Base de Larandia, que atendía helicópteros de Estados Unidos pero dotada con pista de aterrizaje para bombarderos B-52, con una capacidad operativa que sobrepasaba el territorio colombiano, para posibilitar incursiones aéreas a casi todo el continente; y 3) la Base Tres Esquinas, útil a la estrategia militar de tropas de combate estadounidenses, se emplea para operaciones terrestres, fluviales y de helicópteros tácticos. Convertida en un punto estratégico para ataques contra la guerrilla, recibe permanente armamento y logística.

Con la anuencia de la Asamblea Legislativa, Costa Rica -que teóricamente no posee fuerzas armadas- se convirtió en una gran base aérea, naval y militar de Estados Unidos. El gobierno de Laura Chinchilla renovó y extendió en julio de 2010 un convenio militar suscrito hace 10 años que permite la presencia de tropas, equipos y armas de Estados Unidos para "colaborar con la Guardia Policial en el patrullaje de las costas". Inmediatamente llegó al país centroamericano gran parte de la IV Flota de Estados Unidos -reactivada en la región en 2008 tras 60 años de inactividad-, con 7 mil soldados, 46 navíos de guerra - incluidos 2 portaviones-, 200 helicópteros, 10 aviones y 2 submarinos. Esta abrumadora presencia militar podría extenderse hasta 5 años y probablemente traerá consigo la ampliación de la base Liberia, que ya existe en Costa Rica y funciona como centro operativo para la parte continental de Centro América, y a menudo ha sido utilizada para actividades confidenciales secretas.

Tambores de guerra en Latinoamérica

Con el pretexto de la “lucha anti drogas”, en América Latina operan miles de tropas estadounidenses que en todos los países gozan -por tratados bilaterales- de inmunidad similar a la de los diplomáticos, que les permite impunidad en la comisión de crímenes, violaciones y todo tipo de delitos frecuentes entre los uniformados de Estados Unidos. Sin embargo, no disminuye el narcotráfico, negocio de miles de millones de dólares, cuyo epicentro está en Estados Unidos, el principal mercado de las drogas.

El Comando Sur de Estados Unidos, a cargo del general Douglas Fraser y radicado en Miami, todavía mantiene la Escuela de las Américas (SOA, por su sigla en inglés), trasladada de Panamá a Fort Benning, Georgia, y ahora llamada Instituto de Cooperación Hemisférica. Desde 1946 a 2004 la SOA entrenó más de 61.000 militares latinoamericanos en técnicas de tortura y combate, y tácticas de comando e inteligencia militar. Hoy, cada año prepara a casi 1.000 soldados y policías de la región.

En el Salvador opera la Base Comalapa, concebida como "Punto de Avanzada de Operación" (Forward Operation Location, FOL), un diseño de centros de "movilidad estratégica" para tropas aerotransportadas de despliegue rápido y "uso de fuerza decisiva" en guerras relámpago. Estados Unidos utilizó esta base para monitoreo satelital de apoyo a la base aeronaval de Manta, en el Pacífico de Ecuador, desalojada en noviembre de 2009 por el Presidente Rafael Correa y sustituida por Estados Unidos con 7 nuevas bases en Colombia, donde se reinstalan sus operaciones como plataforma logística de inteligencia militar para desplegar acciones coordinadas por el Comando Sur del Pentágono.

En Honduras, Estados Unidos posee la Base Soto Cano, ubicada en Palmerola. También opera como estación de radar y proporciona apoyo de entrenamiento aéreo, a la vez que monitorea cielos y aguas de la región en misiones de helicóptero. En esta base se congregaron las tropas que depusieron al presidente Manuel Zelaya, durante la noche del 27 al 28 de junio de 2009.

En Perú, Estados Unidos opera dos bases militares, Iquitos y Nanay. Teóricamente pertenecen a las fuerzas armadas Peruanas, pero fueron construidas y usadas por soldados estadounidenses que operan en la zona fluvial Nanay-Amazonia Peruana.

En Paraguay, provincia de Boquerón, en el Chaco, existe la gran base aérea Mariscal Estigarribia, entregada a Estados Unidos en mayo de 2005 por un tratado con el gobierno de Paraguay. Su pista para despegue y aterrizaje de grandes aviones es más grande que la losa del aeropuerto internacional de Asunción.

Provocaciones aéreas contra Venezuela

La base naval más grande de Estados Unidos en el Caribe está en Guantánamo, Cuba, a 64 km de Santiago de Cuba, la segunda ciudad del país y a 920 km de La Habana. Estados Unidos tomó posesión ilegalmente de la Bahía de Guantánamo en 1903, apoderándose por la fuerza de un área de 117,6 km cuadrados, que incluyen 49,4 km de tierra firme, agua y pantanos, en un territorio delimitado por una línea de costa de 17,5 km.

Aruba y Curaçao, colonias caribeñas de Holanda, dos islas prácticamente pegadas a Venezuela, albergan dos bases FOL de Estados Unidos, instaladas en los aeropuertos internacionales Hato (Curaçao) y Reina Beatrix (Aruba). Allí operan centenares de hombres que atienden una flota de F-16, F-15s, aeronaves de reconocimiento, aviones AWACS, tanques volantes de combustible, aviones de patrullaje marítimo. Venezuela denuncia frecuentes violaciones de su espacio aéreo por aeronaves de guerra que operan en estas islas prácticamente entregadas a Estados Unidos por el Reino de los Países Bajos. El gobierno de Hugo Chávez protestó formalmente por tres incursiones aéreas estadounidenses realizadas desde su jurisdicción y exigió el cese de lo que llamó provocaciones. "Las tres incursiones ilegales de esta aeronave militar ocurrieron entre los días 4 y 7 de julio de 2010, y fueron detectadas por los sistemas de vigilancia y defensa aérea de Venezuela, a pesar de que la aeronave implementó técnicas para ocultar su posición e identificación", dijo la cancillería de Venezuela. El acoso militar desarrollado por Estados Unidos alrededor de su territorio obliga a Venezuela a distraer importantes recursos en armamento y preparativos para una eventual agresión armada promovida y dirigida por Washington.

También existen informes de prensa sobre planes de Estados Unidos para instalar una base en Brasil con el pretexto de la “lucha antidrogas”. El jefe del Pentágono, Robert Gates, anunció en abril de 2010 su deseo de concretar una instalación conjunta en Río de Janeiro para “vigilar el tráfico de drogas en la región”, pero enfocándose al Atlántico Sur, con un eje entre Estados Unidos, Portugal y Brasil para la cooperación multinacional “contra el tráfico de drogas y el terrorismo”.

El martirio de Vieques

En Puerto Rico todavía existe la herencia contaminante de la base naval de la isla Vieques. Durante la II Guerra Mundial, Estados Unidos convirtió al 75% de esta isla de 35 km de largo en campo de tiro para ejercicios de bombardeo aéreo y durante 60 años la utilizó para experimentar armamentos químicos y biológicos. También sirvió de "portaaviones" para lanzar invasiones y agresiones internacionales, almacenamiento de armas, centro de espionaje, de radar, base de operaciones clandestinas y lugar de entrenamiento.

En 2003, a consecuencia de un movimiento de protesta iniciado en 1999, después que una bomba erró su blanco y mató al guardia civil David Sanes, esta base y los cuarteles del ejército, marina y fuerzas especiales se trasladaron a Texas y Florida, pero todavía continúan actividades militares. Las maniobras castrenses y los experimentos dejaron una profunda huella sanitaria en la salud de los habitantes.

Un estudio difundido a fines de 2003 reveló que las cabras viequenses tienen entre 24 y 50 veces más niveles de plomo que las cabras del resto de la isla, y cinco a siete veces más cadmio, aluminio y cobalto, a causa de las prácticas militares de Estados Unidos. Entre los efectos del cadmio se encuentran la hipertensión, cáncer y diabetes. En muestras tomadas de plantas de gandul que se encuentran entre la población civil de Vieques se encontró una concentración de metales 3 a 4 veces más alta que en otras partes de Puerto Rico. El microbiólogo ambiental Arturo Massol solicitó al gobierno central y a la administración municipal de Vieques que la isla se declare "en estado de emergencia de salud pública".

Los habitantes actualmente continúan luchando para que se reconozcan los daños a la salud causados por las maniobras militares y se descontaminen los antiguos terrenos de la marina de guerra. El ex policía militar Hermógenes Marrero, quien estuvo asignado al campo de tiro en Vieques, participa como testigo en una demanda del 75% de los habitantes de la isla contra el gobierno de Estados Unidos. “Iba al campo de tiro e inmediatamente mi nariz comenzaba a sangrar. ¿Me preguntaba, por qué estoy sangrando? Cuando salía del campo de tiro, se detenía. Pero, al regresar podía tener que vomitar, me daban diarreas, dolores estomacales todo el tiempo. Dolores de cabeza, tremendos dolores de cabeza”, recordó Marrero, de 57 años, en una entrevista con CNN a comienzos de 2010.

"Yo regué la isla de Vieques con armas químicas", confesó en 2009 Marrero, quien está legalmente ciego, tiene el síndrome de Lou Gehrig y ha sufrido cáncer de colon en dos ocasiones. Lo han sometido a 12 operaciones, 7 de ellas de intestinos, y últimamente le diagnosticaron un cáncer no operable. "Sí, regaron armas químicas y el que las regó fui yo. Le debo una disculpa al pueblo de Vieques. Me siento a veces y lloro. No sé cómo pedirles perdón porque he enfermado a mucha gente. Ellos (los viequenses) saben que lo hice y me arrepiento", dijo a la AP con voz entrecortada por el llanto.

"Ellos (la Marina) quieren que yo me muera, no me quieren ayudar. ¿Por qué no me quieren dar beneficios si saben que me enfermé allí?", preguntó. El Departamento de Defensa se niega a reconocer que sus enfermedades se deben a su exposición al armamento químico y biológico con los que se experimentó en la isla. Relató que todos los días, entre las tres y las cuatro de la madrugada, mientras la gente dormía, abordaba un jeep equipado con una máquina fumigadora y rociaba químicos por las áreas civiles, supuestamente para matar plagas e insectos, pero afirmó que también murieron perros, gatos, pájaros y vacas. La situación de salud de los viequenses y sus reclamo legales también fueron acogidos en un reportaje de la revista Time, en septiembre de 2009.

Nota:
Este tema fue investigado para Proyecto Censurado por los estudiantes Dimitrina Semova, Joan Pedro y Luis Luján, de la Universidad Complutense de Madrid (España); Ashley Jackson-Lesti, Ryan Stevens, Chris Marten y Kristy Nelson, de Sonoma State University; Christopher Lue, del Indian River State College; y Cassie Barthel, de St. Cloud State University. En la validación académica participaron Ana I. Segovia, de Universidad Complutense de Madrid; Julie Flohr y Mryna Goodman, de Sonoma State University; Elliot D. Cohen y Thomas I. White, del Indian River State College; y Julie Andrzejewski, de St. Cloud State University.

Fuentes:
-Can You Identify the Worst Polluter on the Planet? Here's a hint: shock and awe, Mickey Z, Planetgreen, 11 August 2009 http://planetgreen.discovery.com/tech-transport/identify-worst-polluter-planet.html
-Pentagon's role in global catastrophe, Sara Flounders, International Action Center, http://www.iacenter.org/o/world/climatesummit_pentagon121809/
-El papel del Pentágono en la catástrofe mundial, Sara Flounders, La Haine, 14 de enero de 2010 http://www.lahaine.org/index.php?p=42649
-Le rôle du Pentagone dans la catastrophe mondiale, Sara Flounders, Michelle Collon Info, 6 Janvier 2010 http://www.michelcollon.info/index.php?view=article&catid=6&id=2463&option=com_content&Itemid=11
http://www.planethazard.com/
-Add Climate Havoc to War Crimes: Pentagon's Role in Global Catastrophe, Sara Flounders, International Action Center, 12/18/2009
http://www.iacenter.org/o/world/climatesummit_pentagon121809/
-Cancer-The Deadly Legacy of the Invasion of Iraq, One World. New America Media, January 6, 2010
http://news.newamericamedia.org/news/view_article.html?article_id=80e260b3839daf2084fdeb0965ad31ab
http://english.aljazeera.net/news/middleeast/2009/10/2009101213552137511.html
http://www.commondreams.org/headline/2010/01/06
-Guam Residents Orgainze Against US Plans for $15 billion Military Buildup on Pacific Island Source: Democracy Now! 10/09/2009
Reporter: Juan Gonzalez interviews: Julian Aguon, http://www.democracynow.org/2009/10/9/guam_residents_organize_against_us_plans
-Title: U.S. Plots Arctic Push New Source: The Ottawa Citizen (Canada), por Ian MacLeod, November 28, 2009:
http://www.ottawacitizen.com/technology/navy+plots+Arctic+push/2278324/story.html
-Vietnam Still in Shambles after American War, por Nick Turse, In These Times, May 2009
http://www.inthesetimes.com/article/4363/casualties_continue_in_vietnam/
-Dolphins, Sea Lions to Defend Navy Base” - Military.com.Web. 20 Nov 2009 http://www.military.com/news/article/dolphins-sea-lions-to-defend-navy-base.html?col=1186032310810
- “U.S. Navy Marine Mammal Program” Wikipedia, the free encyclopedia. Web. 20 Nov. 2009. http://en.wikipedia.org/wiki/U.S._Navy_Marine_Mammal_Program
-White, Thomas I. In Defense of Dolphins. 10 Mar 2008. Web 20 Nov 2009. http://books.google.com/books?id=3gOsAIWK0CAC&pg=PT197&lpg=PT197&dq=dolphin+human+contact+ethics&source=bl&ots=UMAhmJzqcr&sig=89-H3Qv9S7h0s2C-BuqXSGwkJtw&hl=en&ei=EkEHS5roA4Gvtge7_-W8Cg&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=2&ved=0CAoQ6AEwAQ#v=onepage&q=dolphin%20human%20contact%20ethics&f=false
-http://www.elnuevodia.com/danosenviequesacamparanatencionenmediosestadounidenses-667227.html
-http://observadorglobal.com/yo-rocie-quimicos-sobre-vieques-n3185.html
-http://www.ecoportal.net/content/view/full/23523

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Estados Unidos y sus juegos de guerra

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

La aprobación del Congreso de Estados Unidos de nuevos fondos para la continuación de la guerra en Afganistán da señales claras de la intención de la actual administración estadounidense de validar y de mantener la tesis guerrerista de su antecesora, lo cual ahora se extiende al Golfo Pérsico, a la península de Corea y, más cercanamente, a nuestra América, con el uso de bases militares en una buena porción de naciones latinoamericanas y caribeñas; creando así un ambiente cargado de tensiones que, eventualmente, podrían desembocar en una guerra de carácter mundial, con indudables consecuencias catastróficas para toda la humanidad.

En el caso de nuestra América, la estrategia de Washington persigue, evidentemente, amenazar y minimizar los procesos políticos de transformación que se han suscitado en la región, posicionar su fuerza militar en áreas estratégicas de gran riqueza natural, como la biodiversidad existente en el ancho territorio amazónico y los yacimientos petroleros ubicados en las aguas profundas del Atlántico sur. Aunque se quiera ocultar bajo el argumento de una lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, la realidad es que Estados Unidos ha iniciado la implementación del control directo de un abanico de regiones vitales para su modo de vida, lo cual representa un arremetida real contra la soberanía de las naciones situadas en ellas, además de atentar contra la paz y la seguridad internacionales. Extremando el análisis, todo esto constituye un colonialismo militarizado que, a través de los diversos programas militares suscritos con algunos gobiernos de la región, como el Plan Puebla-Panamá y el Plan Colombia, como los más resaltantes, además de la reactivación de la IV Flota del Caribe, en momentos en que no existe una amenaza real contra la seguridad de Estados Unidos. Sería de tontos no creer que dichos planes configuren la puesta en marcha de megaproyectos en manos de sus corporaciones transnacionales para lo cual se requiere antes que nuestra América sea intervenida militarmente, cuestión que se adelanta por medio de adiestramientos y ejercicios en toda América Latina, el comercio de armamento, la instalación de sistemas de vigilancia y espionaje, incluida la instalación de bases militares en medio continente, siendo las de Costa Rica las más recientes.

Como se evidencia, con el Plan Colombia se han destruido más de un millón de hectáreas de bosques colombianos, contaminadas por las fumigaciones con agentes químicos, llegándose a desplazar forzosamente a miles de personas mediante el terror y el asesinato colectivo desatados por los paramilitares, de forma que abandonen sus tierras para ser ocupadas posteriormente por hacendados y empresarios ligados al capital estadounidense. Por su parte, el Plan Puebla-Panamá prevé la construcción de un canal terrestre, uniendo el territorio situado al sur de México hasta Panamá, el cual -como la Amazonía- es abundante en biodiversidad y en recursos naturales, aparte de facilitar la utilización de mano de obra barata y no sindicalizada con la instalación de maquiladoras, o líneas de montaje, bajo control de empresas multinacionales estadounidenses, gracias a las “áreas de libre comercio”, con una producción exportada casi en su totalidad, sin la obligación de pagar tributos.

Todo esto coincide con las maniobras de una formidable fuerza militar dirigiéndose a aguas del Golfo Pérsico, amenazando la soberanía de Irán y la paz de Medio Oriente, y con la filtración de documentos militares a través del portal Wilikeaks en relación con la invasión de Estados Unidos a Afganistán que dan cuenta de las operaciones encubiertas (con asesinatos selectivos y ejecuciones extrajudiciales) y del comportamiento homicida y sádico de las tropas gringas en contra de miles de civiles indefensos (incluyendo niños y mujeres) con su secuela de bombardeos indiscriminados, torturas e injerencias políticas; todo ello ocultado o distorsionado para salvaguardar la imagen creada de ser una invasión justificada ante las atrocidades de los talibanes y, por extensión, de todo el mundo musulmán (considerando lo hecho en Iraq y los amagos belicistas sobre Irán), tras los sospechosos ataques al World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Así, Barack Obama -irónicamente, un premio Nobel de la Paz con el dedo en el gatillo- estaría desatando lo que sería, sin duda, el apocalipsis que acabaría con cualquier vestigio de vida sobre la Tierra, como bien lo viene advirtiendo el Comandante Fidel Castro en sus Reflexiones más recientes.

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Uruguay: Aquellos valientes de antes

Jorge Majfud (especial para ARGENPRESS.info)

La noticia de que el mundialmente célebre coronel retirado Nino Gavazzo será finalmente procesado por la justicia en Tacuarembó, Uruguay, es una buena noticia para la justicia.

Mi abuelo fue uno de los incontables torturados por estos soldados de la patria. Lo reventaron cuando logró sacarse la capucha y ver que el torturador era un vecino del pueblo donde, por casualidad o por paradoja divina, algunos de ellos son procesados ahora por alguno de sus tantos servicios.

Luego dicen que llegó el coronel Gavazzo y quiso darle unas buenas trompadas. Pero cada vez que el viejo las esquivaba el coronel se enfurecía aún más.

Mi abuelo tenía las manos atadas. Así es como se hacían valientes los héroes de entonces, torturando y dándole trompadas a gente que tenía las manos atadas, cuando no estaban encapuchados o rodeados por otros elementos de seguridad.

Quizás sea por esta razón que las dictaduras nunca produjeron héroes históricos y por eso debían conformarse con colgarse en los uniformes, unos a otros, veinte o treinta medallitas y esperar que la vejez y algún religioso de rango perdonase sus pecados y proveyese de paz a sus orgullosas almas. Cosa que no resultaba difícil, porque casi siempre tenían algún jerarca eclesiástico al alcance de la mano, bendiciendo sus armas e imponiendo silencio disciplinario a los curitas de barrio que no comulgaban como corresponde.

Lástima que mi abuelo murió en 2003. Él siempre dijo que iba a llegar este momento. Treinta años atrás parecía una quimera, una fantasía que iba en contra de siglos de abusos e impunidades. Era como esperar la nieve en Jamaica.

Siempre he pensado que cuando la justicia tarda no llega. Pero algo es algo. Por lo menos significa que los abusadores de turno ya no descansarán en paz en sus inexpugnables fortalezas. Tampoco la autocomplacencia del pueblo. Como aquella anestesia crítica que por entonces había asustado y adoctrinado a medio pueblo, reclinado como a un confortable sillón a la tradición y la propaganda oficial.

Esta conciencia primitiva se resumía (no quiero decir que ha sido superada) en una actitud al mejor estilo Poncio Pilatus: “si Juancito está preso y si a María la mataron por algo será. No les hubiese pasado nada se hubiesen dedicado a estudiar o a trabajar”.

Antes de analizar una violación a los derechos humanos la propaganda imponía la criminalización de la víctima, por su tormento y por el estado histórico y presente de la sociedad. Un razonamiento típicamente prostibulario: los señores salvan su honor de hombres estigmatizando a mujeres marginales que funcionan como trapos de piso. Como una misa mal entendida sirve de lavadora.

La santa inquisición dictó cátedra en cuanto a procesos de obtención de información, falsa y verdadera, mediante la investigación policial sobre brujas y herejes que incluía un variado menú de tormentos físicos y psicológicos. En Europa existen tenebrosos museos de la tortura donde se recuerda este estado de terror dominante.

En el Rio de la Plata se actualizaron casi todos los métodos inquisitoriales. No somos tan románticos como los europeos; no somos afines a los museos. Pero un Museo de la Guerra Sucia es una materia pendiente en el Cono sur.

La picana eléctrica y otras maravillas de la tecnología que hinchaban de orgullo a los raquíticos inventores de nuestras tierras deberían estar presentes.

Por entonces, las invocaciones religiosas de los dictadores latinoamericanos eran más una excusa que la fiebre sincera de la Europa gótica y barroca.

A unos los movía la sincera superstición de que cada vez que torturaban o violaban a la mujer de un subversivo estaban salvando la patria, la libertad, la democracia y los derechos humanos. Al fin y al cabo la inquisición también torturaba y quemaba seres humanos para salvarlos del fuego eterno y salvar al resto de la humanidad del horror de la herejía.

A otros los movía el cumplimiento con el deber, con el deber de proteger la tradición de colonias y feudos disfrazados de republicas democráticas.

A otros, los movía simplemente el sadismo.

Todos esos son males universales. No son exclusivos de la derecha ni de la izquierda, de los de arriba ni de los de abajo.

La justicia, cuando es justicia, tampoco es exclusiva de ningún grupo. Es un bien universal.

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Argentina: Es urgente retirarse del CIADI y denunciar los tratados bilaterales de inversiones

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

En su edición del 6 de agosto ARGENPRESS publicó una nota nuestra titulada «Los “daños colaterales” provocados por no haberse retirado del CIADI y denunciado tratados comerciales bilaterales contrarios a la soberanía nacional», donde comentábamos una decisión del CIADI contra Argentina del 30 de julio último. Queremos agregar algunas precisiones.

Se trata de dos decisiones del 30 de julio: Caso No. ARB/03/19 Suez, Sociedad General de Aguas de Barcelona S.A. y Vivendi Universal S.A. contra Argentina y Caso No. ARB/03/17 Suez, Sociedad General de Aguas de Barcelona S.A. e InterAgua Servicios Integrales del Agua S.A.

En los dos casos los miembros del Tribunal Arbitral son los mismos: Presidente: Jeswald W. Salacuse y los árbitros: Gabrielle Kaufmann-Kohler y Pedro Nikken.

Al parecer, hasta ahora ni los medios opositores ni los oficialistas argentinos han difundido la noticia de estas decisiones del CIADI contrarias a Argentina, en las que Suez reclama al Estado Argentino 1200 millones de dólares de indemnización.

En ambas decisiones del Tribunal Arbitral se dice:

“En un esfuerzo por desarrollar un método operativo para determinar la existencia o inexistencia de trato justo y equitativo, LOS TRIBUNALES ARBITRALES HAN TOMADO CADA VEZ MÁS EN CUENTA LAS LEGÍTIMAS EXPECTATIVAS (nuestro el subrayado) de que un país anfitrión ha creado en el inversor y el grado en que la conducta por parte del gobierno anfitrión con posterioridad a la inversión ha frustrado las expectativas”. (“Párrafo 222 del Caso ARB/03/19 y una frase similar en el párrafo 183 del caso ARB/03/17).

El árbitro Pedro Nikken, que suscribió en general las decisiones, presentó en ambos casos una opinión separada para discrepar con la noción de “legitimas expectivas”.

En el párrafo 3 de ambas “opiniones separadas” Nikken escribe:

“La afirmación de que el trato justo y equitativo incluye la obligación de satisfacer o no frustrar a los las legítimas expectativas de los inversores en el momento de su inversión no se corresponde, en cualquier idioma, al sentido corriente que haya dado a los términos “fair and equitable”. Por lo tanto, a primera vista, esta concepción de un trato justo y equitativo está en desacuerdo con el Estado de interpretación del derecho consuetudinario internacional expresada en el artículo 31.1 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados (Convención de Viena). Además, creo que la interpretación que tiende a dar la estándar de trato justo y equitativo el efecto de una disposición de estabilidad jurídica no tiene ninguna base en la TBI (Tratado Bilateral de Inversiones) o en las normas internacionales consuetudinarias aplicables a la interpretación de los tratados”.

Ya hemos escrito en otras oportunidades que los TPPI (o TBI) incluyen cláusulas previendo la indemnización en caso de expropiación u “otras medidas de efecto equivalente”. Esta última frase, ambigua, permite exigir la indemnización en caso de medidas adoptadas por el Estado receptor que “privan al inversor de los beneficios que podría razonablemente esperar”, como dijo el tribunal arbitral en el caso “Metalclad c/México”, en el marco del TLCAN. En 1996 la empresa norteamericana Metalclad demandó al gobierno mexicano por violar el capítulo 11 del TLC, cuando el gobierno de San Luis Potosí impidió abrir a dicha empresa un depósito de desechos tóxicos. Bajo las normas del TLC, la denegación del permiso para abrir un vertedero fue considerada un acto de “expropiación” y el gobierno mexicano tuvo que pagar a Metalclad una indemnización de 16,7 millones de dólares.

El laudo arbitral en Metalclad Corporation c/Estados Unidos Mexicanos (caso Nº ARB(AF) 97/1 se puede encontrar en http://www.worldbank.org/icsid/cases/mm-award-s.pdf. Dicho laudo es muy ilustrativo porque el contenido del TLCAN es muy similar a muchos TPPI en vigor y a los TLC en proyecto o a los ya vigentes (Chile, Guatemala, El Salvador y Honduras con Estados Unidos) y las interpretaciones del tribunal arbitral en el caso Metalclad pueden dar una idea del grado de subordinación económica, social, política e institucional a que quedan sometidos los Estados que celebran tales tratados. Hay que decir que el Gobierno Federal mexicano autorizó, por servilismo e irresponsabilidad, la instalación del vertedero y que fue el Gobierno local quien posteriormente se opuso, lo que debilitó la situación jurídica del Estado mexicano en el juicio arbitral.

Queremos destacar ahora las gravísimas consecuencias que para Argentina tiene y seguirá teniendo esta noción de “legítimas expectativas”.

La política entreguista de sucesivos gobiernos, tanto nacionales como provinciales, hasta el presente, ha dado por resultado que existan ahora numerosas inversiones extranjeras en el agro, en la minería, en el petróleo, etc. Todas protegidas por los Tratados Bilaterales de Inversión y en caso de litigio, amparadas por los Tribunales Arbitrales del CIADI.

Supongamos por hipótesis que las autoridades nacionales o provinciales (actuales o futuras) recuerden de pronto que deben tener un mínimo de vocación nacional y decidan revocar algunas concesiones o simplemente aumentar las regalías que deben pagar las concesionarias. En ese caso las empresas extranjeras podrían recurrir a los Tribunales del CIADI reclamando al Estado Argentino indemnizaciones por pérdida de las “ganancias esperadas”.

Por ejemplo si se quisiera revocar la concesión petrolera de Cerro Dragón, que se otorgó en 2007 hasta el año 2047 sin base jurídica alguna, la empresa transnacional concesionaria (PAE fusionada con BP, la misma que provocó el desastre ambiental en el Golfo de México y continuará provocando otros) podría exigir que se le rembolsen las “ganancias esperadas” hasta 2047, es decir una suma gigantesca.

Otra situación similar podría presentarse si finalmente se aprueba la ley de protección de glaciares. Si se mantiene el artículo 2 del proyecto con el concepto de "ambiente periglaciar" , que incluye los suelos congelados integrados en el ecosistema del glaciar y de esa manera se reduce el área de explotación autorizada, o se le exigen a la concesionaria minera Barrick Gold medidas de protección de los glaciares que considere costosas, ésta podría también reclamar la pérdida de “ganancias esperadas”.

En resumen, la combinación de la entrega a empresas extranjeras de partes fundamentales del patrimonio nacional, del mantenimiento de los Tratados Bilaterales de Inversiones, (totalmente contrarios a la soberanía nacional) y de la permanencia en el CIADI, es una enorme hipoteca que, si persiste, pesa y pesará sobre la Argentina durante varias generaciones.

Es imprescindible y urgente denunciar los TBI y retirarse YA del CIADI.

Ver también:
- Los “daños colaterales” provocados por no haberse retirado del CIADI y denunciado tratados comerciales bilaterales contrarios a la soberanía nacional

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Glaciares, periglaciales y expertos

Javier Rodríguez Pardo (RENACE)

Glaciólogos del Conicet contratados por Barrick Gold, ejecutivos del gobierno al servicio de las mineras, funcionarios accionistas, el veto Barrick a la ley de glaciares, los acuerdos de Toronto de la presidente, las universidades al servicio de las transnacionales extractivas, el IANIGLA asalariado por mineras para sentenciar glaciares que “únicamente se degradan por el cambio climático”- involucrados además para asesorar leyes de protección de glaciares, provincias que sostienen a las corporaciones mineras, gobernantes que las proveen de insumos, diputados y senadores que dibujan comisiones del congreso coligados con los trust mineros, componen un cuadro de inmoralidad, corrupción y despojo del patrimonio nacional que necesariamente hay que denunciar. Los fondos del estado -IANIGLA- nunca inventariaron glaciares, el instituto oficial de nivología adeuda imparcialidad y dedicación. Los glaciólogos no se ponen de acuerdo. ¿Qué es un glaciar? ¿Qué se entiende por área periglacial? ¿Cuál es el bien jurídico que se intenta proteger?.

Hace veintitantos años fuimos testigos de un fuerte debate entre geólogos. Por suerte para nosotros, quienes impulsamos la lucha contra el basurero nuclear de Gastre (Repositorio de Desechos Radiactivos de Alta Actividad), la intervención del Consejo Superior Profesional de Geología echó por tierra la trama urdida por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que había elevado a la presidencia de la nación (Raúl Alfonsín, 1986) el proyecto de prefactibilidad del faraónico sepulcro radiactivo. Los estudios presentados eran inconclusos y falaces y al mismo tiempo resultaban desentrañables para legos en cuestiones geológicas: la primera gran mentira consistió en la inexistencia de hidrogeólogos investigando los alrededores de la masa granítica, estudios multidisciplinarios que publicitaba la CNEA con seriedad científica; la segunda farsa mencionaba estabilidad geológica en el sitio elegido, en un pasado entre cien mil y un millón de años, pero en opinión del Consejo Superior Profesional de Geología, hubo movimientos telúricos en el cuaternario, en Sierra del Medio, lo que impedía asegurar la disposición final de radionucleidos como el plutonio, activo por más de 250.000 años. La tercera gran hipocresía ofrecida por los “expertos geólogos nucleares” consistió en afirmar que la roca granítica estudiada para “guardar” secularmente dichos isótopos letales, era la apropiada, cuando en realidad los cilindros testigo del granito exhibido, correspondían a una región de Suecia, donde también buscaban enterrar escoria radiactiva que, hasta el día de hoy, no tienen gestión definitiva en el planeta. Aquel debate entre las partes lo transcribimos literalmente en “La roca elegida”, capítulo 10 del libro “En La Patagonia No”. (1)

¿Por qué traigo a consideración esta historia?

Porque la cuestión glaciar y periglaciar de la Cordillera de los Andes, enfrenta a geólogos, algunos surgidos de las mismas universidades, y reaviva nuestra memoria.

La discusión entonces abarcó otros conceptos porque para unos geólogos era una cuenca cerrada -la de Gastre- y para otros una cuenca abierta. Había una sola verdad coincidente, “los estudios de la circulación del agua subterránea en la zona, no se habían realizado debidamente”; el agua podía ir, o no, al río Chubut, transportando ulteriores radioisótopos como el plutonio. Quienes negaban tal hipótesis cuestionaban a los que aseguraban lo contrario: “¿Cómo podés certificar algo que no se sabe?”

-“Por la misma razón que ustedes lo niegan, nosotros afirmamos la posibilidad, porque los estudios no fueron hechos”. Ante la discusión de los geólogos discerníamos consternados acerca de medidas tan relevantes tratadas con impudicia, cuando el proyecto de prefactibilidad se hallaba a la firma del presidente de la nación, y con estudios inconclusos. Nosotros éramos los cándidos, “profanos en el asunto”- como bien había afirmado el físico nuclear Dan Benison, árbitro ocasional de la puja, abrumado por un debate viciado.

Definiciones y controversias

Expertos en glaciología no se ponen de acuerdo. El motivo es la ley de presupuestos mínimos para la protección de glaciares y del ambiente periglacial. Unos responden al Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), una Unidad Ejecutora del CONICET, en la que participan además la Universidad Nacional de Cuyo y los gobiernos de las provincias de Mendoza y San Juan; otros glaciólogos cuestionan a éstos y los hay de ambos bandos, quienes no rubrican los términos del proyecto de ley aprobado en la Cámara de Diputados de la Nación.

¿A quien creerle? ¿Quién dice la verdad o quien tiene la razón? ¿Cuál es más experto, el más entendido?

Algunas referencias sólidas para comprender las posiciones las obtenemos del foro-debate sobre la ley de glaciares, abril de 2009, en el Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación. (2)

¿Qué es un glaciar? ¿Qué se entiende por área periglacial? ¿Cuál es el bien jurídico que se intenta proteger?

Para Ricardo Villalba, director del IANIGLA, “Es muy difícil encontrar una definición precisa de glaciar porque los glaciares tienen aspectos muy diversos. En la comunidad científica lo que se acepta es la definición de Louis Lliboutry, que fue un glaciólogo famoso que también trabajó en los Andes y escribió lo que se toma como la definición clásica de glaciar. Desde IANIGLA consideramos los distintos tipos de glaciares, como el glaciar de escombro, que pertenece al ambiente periglacial. Son cuerpos que externamente no lo muestran, pero que pueden tener hasta el 70% de hielo en su interior y contribuyen también al caudal de los ríos. Los glaciares de escombro son una expresión del ambiente periglacial (la cursiva en negrita es nuestra) y son fundamentales en los ambientes áridos, por lo que también merecen ser protegidos. Además, un glaciar descubierto -la forma clásica en que se los conoce- puede terminar en un glaciar cubierto por roca”.

El glaciólogo sanjuanino Juan Pablo Milana, cuestionaba estas definiciones, y en aquel foro sentenció que los glaciares no deberían ser el bien jurídico protegido: “Para nosotros el espíritu de esta ley tendría que ser el de la protección del agua, del recurso hídrico en estado sólido. Nuestra postura -dice Milana- es que hay que proteger el hielo, tanto los glaciares descubiertos como el glaciar de roca, todo lo que tenga hielo que se conserve de un año a otro tiene que ser protegido”… “No estoy de acuerdo con el uso que se le da al término periglacial en la ley Marta Maffei (que fuera vetada por la presidente de la nación) -confiesa Milana- porque si queremos defender el área marginal del glaciar hay que decir que incluimos tantos metros para cada lado. Bajo este término la ley no va a salir nunca, porque a los gobiernos de las provincias no les va a gustar mucho. Pero si nosotros decimos que vamos a defender las reservas hídricas en forma de hielo es mucho más probable que la ley se apruebe”.

En el foro de referencia también intervino el hidrogeólogo cordobés Carlos Seara, quien adhiere a la ley vetada “porque lejos de presentar cuestiones oscuras, creo que tiene una claridad meridiana. Ha sabido diferenciar lo que es un ambiente glaciar de un ambiente periglacial. Dos cosas diferentes, dos paisajes de erosión diferentes. En uno está el hielo que cubre. En el otro tenemos suelos que se congelan. Y es un hecho que no vamos a saber el porcentaje en el que está presente el hielo. Cuando en las modificaciones se habla de hasta un 50% de la masa de hielo se está diciendo una total barbaridad… Es significativo que en los anteproyectos que han presentado, la palabra periglacial no existe más” (Seara se refiere al primer anteproyecto del senador Daniel Filmus que intentaba eliminar de cuajo el término periglacial por imposición de transnacionales mineras, gobernadores provinciales y ejecutivo nacional). “Esto es preocupante -continúa Seara- porque el ambiente periglacial está defendiendo directamente al ambiente glaciar. Si hoy los glaciares están retrocediendo ¿qué pasará cuando les quitemos esa defensa periglacial, con infraestructura, con actividades económicas como la minería? Las comunidades se nutren del agua que proviene de la Cordillera y si esto avanza el problema lo vamos a ver inmediatamente transferido a las economías regionales de la zona. Es un problema real que ha surgido como consecuencia de las presiones de gobiernos provinciales que ven que en esas zonas no van a poder intervenir las multinacionales mineras con quienes ellos están casados. Los problemas que se argumentan para vetar la ley son en realidad presiones, porque el espacio que ocupa el sistema periglacial dentro de nuestra Cordillera está en el orden de la sexta parte de todo el territorio de montaña, que es una constante a nivel mundial. En esa superficie ¿cuántos yacimientos tendremos?”, concluyó Carlos Seara.

Con respecto al proyecto de ley actual (Maffei-Filmus-Bonasso), Seara es categórico, dice que “el sistema que nos preocupa tiene como tal dos dominios (el de las altas altitudes y el de las altas latitudes), el proyecto de Miguel Bonasso apunta fundamentalmente a la primera parte, el agregado de Filmus le viene a sumar lo que pasa en las altas latitudes, donde la cordillera es baja (provincias de Chubut y Santa Cruz) donde encontramos ambiente periglacial a baja altura (Río Turbio, por ejemplo). El sistema periglacial -insiste el geólogo- también admite dos tipos: tipo polar continental o tipo polar oceánico (el primero podemos hallarlo en la cordillera sud de Mendoza y el segundo en Tierra del Fuego, Isla de los Estados, etc.). Cada uno de ellos puede desarrollar o no permafrost o una serie de formas que caracterizan al ambiente aunque no se encuentre el suelo congelado (por ejemplo los bastones de hielo que se desarrollan en los suelos próximos a Bariloche). El sistema como tal tiene su expresión en la temperatura reinante, la velocidad del viento, la existencia o no de permafrost, en el congelamiento y descongelamiento anual del suelo, la humedad y cantidad de precipitación, la existencia o no de vegetación, etc. No hay un único sistema periglacial, a veces puede existir sin necesidad de estar protegiendo un sistema glaciar de mayor rigurosidad, tal sería el caso del periglacial de la taiga siberiana.

En los casos que yo conozco de Argentina -me explica Seara en una carta reciente, agosto 2010- se nos presentan asociados el sistema glaciar y el periglacial.”

Vemos que en el análisis de Carlos Seara asoma una mayor protección porque también es la preocupación de las asambleas en las que el geólogo cordobés participa.

En el foro de abril 2009 en la Cámara de Diputados, me tocó exponer y comunicar, tal mi oficio, que cualquier definición debería contemplar el concepto de intangibilidad en ambas áreas y en todo cuerpo de hielo porque intervenir un ecosistema tan frágil significa acabar con las fuentes de agua, con la fábrica del agua, sin entrar en diletantismos mayores, porque en estas exposiciones y debates, aprendimos que la visión académica del caso, suele ignorar el método extractivo con que opera la minería a cielo abierto, desconoce la necesidad que tienen las mineras de derretir glaciares para obtener agua. Los titulados glaciólogos ignoran que miles de sondajes degradan glaciares cubiertos y descubiertos buscando agua porque los mineros la requieren a razón de más de mil litros por segundo, las veinticuatro horas del día durante 15 ó 20 años de explotación, en tan solo una de las tantas plantas de lixiviación. Y este dato, oculto en anaqueles de la oficina minera de Estados Unidos, permanece “olvidado” por los acólitos de la minería y los espurios expertos en el consumo de aguas. Por lo menos, los versados en glaciología, preocupados verdaderamente por la sostenibilidad de los ecosistemas andinos, debieran estar al corriente de que en Chile se derriten glaciares para obtener el cobre y que del lado argentino, en Veladero, se omitieron más de 40 glaciares de roca para poder operar sobre ellos. El senador chileno Antonio Horvath Kiss, infería la imposibilidad de hacer una ley de protección de glaciares en el país trasandino; “Codelco, la minera estatal del cobre chileno -dijo el congresista- tiene más de 100 hectáreas de glaciares que interviene para obtener agua, por eso el gobierno no apoya legislación alguna”.

El geógrafo canadiense de la Universidad de Waterloo, Alexander Brenning, alcanzó fama científica investigando glaciares de roca en Chile, “cuya estructura interna –dijo- se halla constituida por una mezcla de hielo roca y sedimentos finos- entre los que se cuentan dos que ya fueron destruidos a manos de Minera Los Pelambres, del holding Antofagasta Minerals, (límite con Pachón, provincia de San Juan, Argentina y donde se aplicará por segunda vez el tratado binacional). Allí fueron afectando reservorios permanentes de agua fosilizada entre 1,89 y 2,84 millones de metros cúbicos entre los años 2000 y 2006, y otro anterior destruido entre 1990 y 2005 de más de 21 millones de metros cúbicos de agua en la cordillera central, debido a trabajos de la División Andina de Codelco y la mina Los Bronces, de Angloamerican.” Brenning considera que la política nacional de glaciares en Chile por ejemplo puede ser un paso adelante, pero no soluciona los problemas, porque el documento legal que proponen gobernantes y parlamentarios “tiene definiciones imprecisas, de interpretación ambigua”: "El problema es que se parte de definiciones glaciares que no son actuales. Es importante no sólo con fines científicos, sino también para definir dónde se aplica la política y dónde no, porque según lo que se define acá, se puede entender por glaciar hasta un cubito de hielo en el freezer" (y de pronto, tal cubito, resulta intrascendente intervenirlo y destruirlo).

Todos los especialistas en la cuestión glaciar anuncian déficit en cuanto a las definiciones de estos cuerpos congelados. No coinciden ni conciertan. Diríamos que de la discusión pasan a los agravios, atribuyéndose conocimientos en desmedro del colega desacertado. Algunos van más lejos, revelan por ejemplo, que “Darío Trombotto es consultor de la suiza Xstrata Cooper en los yacimientos Pachón, de San Juan, que Lydia Espizúa fue consultora de Barrick para Pascua Lama, y que Juan Carlos Leiva, nivoglaciólogo investigador independiente del Conicet hizo lo propio”, por tanto se hallarían inhibidos para asesorar a legisladores, cuando no se debe ser juez y parte: “los glaciólogos del IANIGLA trabajan para la minería” (3)

En este marco, mineras y gobierno presionaron para borrar el término periglacial. Ante la protesta social consintieron que por periglacial se entiende al glaciar de escombros. La discusión siguió con definiciones más amplias de área periglacial que –como se ve en esta nota- no son aceptadas por otros expertos: “hay cuerpos de hielo que se forman y se derriten todos los años” que no encuadran en el concepto periglacial, o sea, hielos perennes deben ser protegidos -afirman- en cambio los temporales, perecederos, efímeros, pueden intervenirse con labores mineras o industriales, al menos no habría reparos.

En un reportaje reciente, Darío Trombotto, sindicado por el periodista que lo entrevistó -como el mayor experto argentino en área periglacial, investigador del Conicet en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) Mendoza- sostiene que “los ambientes periglaciales no tienen que ver con los glaciares, sino con un sistema frío de congelamiento permanente, lo que llamamos permafrost, que no está asociado a zonas glaciares.” Trombotto no está de acuerdo con la definición de área periglacial de la ley que se debatió y aprobó la Cámara de Diputados (la presentada por el diputado Miguel Bonasso y aceptada finalmente por el senador Daniel Filmus, sobre la base de la ley impulsada por Marta Maffei). Debemos decir que tanto en la ley Maffei (vetada por la presidente) como en la de Filmus, intervinieron especialistas del IANIGLA, porque la ex diputada recurrió a ese instituto nacional para la elaboración técnica del proyecto. Las definiciones de glaciares y área periglacial son del IANIGLA. En definitiva, en el proyecto de Filmus, primero se elimina el término periglacial y como la idea no prospera debido a la oposición de las asambleas y comunidades afectadas por las explotaciones mineras, se lo incluye finalmente pero sosteniendo que “se entiende por periglaciar a los glaciares de escombro.”

Darío Trombotto insiste en no estar de acuerdo con el concepto periglaciar de la ley aprobada en general en diputados, y obliga al periodista a preguntarle sobre las bondades de sancionarla: “La ley es buena –advierte sin embargo el especialista, metiendo más dudas- pero tiene errores por no consultar a las personas que sabemos del tema. Lo importante es que ahora mucha gente habla de los glaciares, a pesar de que tiene muchas imprecisiones. Por lo menos, los argentinos saben que hay glaciares además del Perito Moreno.”

La confrontación sigue: la definición anterior que dio Ricardo Villalba, director del IANIGLA sostiene que “Los glaciares de escombro son una expresión del ambiente periglacial”. Si hubiera prosperado la ley del senador Filmus, se reduciría el área a proteger porque “se entiende por periglaciar a los glaciares de escombros”, cuando éstos son solamente una expresión del ambiente periglaciar, según este especialista.

Se imaginará de pronto el lector que asoma a estas líneas ¿cómo debería quedar redactada la ley de protección de glaciares y área periglaciar con el objeto de evitar en el futuro interpretaciones leguleyas de mineras litigantes?
Cientificistas y tecnócratas

No sorprende que casi todos los glaciólogos se desautoricen mutuamente. Uno proclama que sabe más que el otro utilizando pensamientos como estos:”Hay investigadores que toman el poder y dominan ciertas ramas del saber”; “hay colegas que no entienden mi tema”; “no consultan a las personas que sabemos”;” soy un glaciólogo de los que realmente van y miden glaciares”. Y de paso relegan opiniones del resto de la población que vive expectante su futuro, o bien porque “esos ambientalistas no tienen título habilitante en geología”. En realidad, los dardos los dirigen a los comunicadores que precisamente se limitan a informar sobre interrogantes que los propios “doctos” se hallan incapacitados de resolver.

Desde los movimientos sociales, nadie profiere disquisiciones que hieran a los académicos del sector, si bien indigna soportar a estos ilustrados que jamás levantaron dedo alguno que tienda a evitar la destrucción de glaciares a manos de la mega minería hidroquímica metalífera a cielo abierto, que prospecta cada pulgada de las montañas andinas diseminando contaminantes. Ninguno de los glaciólogos cuestionó los embates que reciben los ecosistemas glaciares cordilleranos, producto de la promiscuidad extractiva dominante. Aparecieron de pronto cuando los “ambientalistas” chilenos y argentinos tuvieron necesidad de consultarlos, hasta el apremio. ¿Dónde estaban para impulsar una ley de protección de glaciares? ¿No advertían la destrucción ambiental sobre Pascua Lama y Veladero, con los glaciares cubiertos y descubiertos, intervenidos por la empresa minera Barrick Gold, más tarde desenmascarada por las comunidades cuando incluso pensaba trasladarlos para arrebatar el oro que esconden los cuerpos helados? ¿Dónde estaban los glaciólogos entre los años 1995/2010, período del desastre ecológico en las alturas de la Reserva de Biosfera de San Guillermo, en la provincia de San Juan?

En el año 2004, quien esto escribe, entrevista al glaciólogo sanjuanino Pablo Milana que ese año había presentado documentación probatoria del impacto funesto que ocasionaba Barrick Gold en los glaciares de Veladero (4), a pedido de una ONG de esa provincia cuyana y de abogados independientes, que presentaron acciones legales contra la minera canadiense, sentencias aún sin zanjar en los tribunales sanjuaninos. Nuestros reportajes y notas publicadas en la revista sanjuanina “La Séptima” y por internet, le permitieron al glaciólogo exclamar: “Me estás haciendo famoso”, expresión que precedió a mi respuesta: “Creo que inventé un monstruo”, en presencia de dos abogados-escribanos testigos del encuentro y responsable de las presentaciones judiciales contra Barrick, sorprendidos por la exposición del geólogo en Chile, con los regantes del Valle del Huasco. (5)

Los huascoaltinos denunciaron que Barrick, en el informe de impacto ambiental presentado ante las autoridades, había ignorado la presencia de glaciares, precisamente donde la minera había reconocido yacimientos de oro debajo de los helamientos. A los campesinos se les ocurrió preguntar “señores en este informe de impacto ambiental que acaba de presentar la minera no figuran los glaciares”. ¿Cómo es posible que empresas que ventilan un supuesto desarrollo sostenible hayan omitido deliberadamente la presencia de glaciares? La respuesta de Barrick Gold fue imperativa: “vamos a preparar un plan de manejo de glaciares”. ¿Y cuál era el plan? Trasladar los glaciares de lugar ¿Cómo? Con palas mecánicas- ¿Y adónde piensan llevarlos? A un cuarto glaciar llamado Guanaco.”

La popularidad que le hicimos alcanzar a Pablo Milana lo lleva a Chile y el experto en glaciares es contratado por intermediarios de Barrick Gold, que lo habilitan a transitar por las cumbres de Pascua Lama acompañado de dos glaciólogos franceses. Barrick debía armar un plan de manejo del área en cuestión, que satisfaga también a las comunidades chilenas del valle. En el encuentro con los regantes chilenos, al retornar de la cima de Pascua Lama, los glaciólogos afirman lo que Barrick deseaba: “Toro I, Toro II y Esperanza, no son glaciares, se trata de cuerpos de hielo de 10 a 20 años de antigüedad, a lo sumo”.

En otras palabras, Barrick Gold no había intervenido glaciares.

No vamos a contar aquí el escándalo que esto produjo, pero Barrick Gold termina aceptando que son glaciares y eleva un anexo al informe de impacto ambiental que los había omitido, comprometiéndose a no tocar “lo que medianamente ya había destruido”, en opinión de los glaciólogos. (6)

Años después, comienza a discutirse en Argentina una ley de protección de glaciares y área periglaciar, vetada de inmediato por la presidente Cristina Fernández de Kirchner.

Por razones completamente distintas a las del ejecutivo nacional, el glaciólogo Pablo Milana se opone a todos los proyectos, a la ley frustrada original de la ex diputada Maffei, a la de Filmus y al actual proyecto con media sanción en diputados. Dice que “Somos los geólogos quienes deberíamos involucrarnos en el texto de esta ley, pero de un modo profesional. Las incumbencias para otras profesiones son claras: no se puede firmar un balance sin ser contador matriculado, hacer una presentación aunque sea mínima a un juzgado sin un abogado, o construir una casa, sin ser ingeniero. Los glaciares son cuerpos de hielo, y el hielo, lo sabemos todos, es un mineral natural (cristaliza en el sistema hexagonal). Creo que por lo tanto es nuestra incumbencia tratar los asuntos que tengan que ver con los recursos naturales minerales.

¿Saben todos que la Ley de Glaciares vetada fue presentada por un Ingeniero Forestal? Aquí, debería el Consejo Superior Profesional de Geología, emitir una opinión al respecto, ya que parece que "cualquier" advenedizo opina y se autotitula experto, en temas que son naturalmente una incumbencia de los geólogos, o aquellos profesionales formados para estudiar los recursos minerales del planeta.

He visto que en este foro "geológico" es distribuida la prensa amarilla que generan los pseudo ambientalistas (oportunistas que no saben nada del medio ambiente, pero escriben muy lindo), en un email titulado "Significado de la Ley de Glaciares". Dado que me han preguntado cuales son los aciertos y desaciertos del nuevo proyecto consensuado, les acerco mi opinión; la de un *geólogo*, con especialización en glaciología (y de los que realmente VAN y MIDEN glaciares), para que saquen vuestras propias conclusiones

Cabe aclarar que no defiendo intereses mineros ni nada por el estilo, y que habiendo conocido el proyecto original de la diputada Maffei, me opuse rotundamente, enviando dos cartas (una de ella contestada por IANIGLA), al senado. En ningún caso se me permitió hablar en la Comisión de Medio Ambiente para exponer los puntos oscuros de la ley citada. Esta aclaración es para mostrar que esta comunicación no es oportunista, sino que vengo luchando contra esta mala norma desde hace casi dos años. Destaco que estoy a favor de una ley de glaciares correcta y participativa, y de la norma propuesta que considero incorrecta y cuasi-mafiosa. Mis críticas al nuevo proyecto de ley son las siguientes…” (7).

He publicado algunas opiniones de este geólogo y lo hemos invitado a conferencias y foros, como el aludido anteriormente, coincidiendo en algunos puntos y con el propósito de ofrecer intercambios con otros técnicos, que aportan lo suyo, intentando converger en un texto de ley ideal. La mayoría de las veces unos y otros evitan confrontar, pecando de soberbia academicista. El desconocimiento de muchísimos especialistas en glaciares, acerca de la minería hidroquímica a cielo abierto, es absoluto; en su arrogancia solo cuenta que “esta minería se puede hacer” y que los “glaciares deben protegerse”, eludiendo razonar sobre la incompatibilidad de ambas propuestas. (8)

“Mirá, allá arriba (refiriéndose a Veladero y Pascua Lama), está todo destruido, negociemos con Barrick y controlemos lo que queda”, aseguraba Milana a poco de retornar de Chile, después de haber operado para Barrick Gold. Son expresiones poco felices, le dije en su momento, porque nuestras asambleas no tratan ni negocian con el usurpador y sus mercenarios locales. Debatir, es una cosa, negociar, otra.

A pedido de las autoridades sanjuanina (léase gobernador José Luis Gioja), la empresa minera Barrick hizo un convenio con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) para monitorear los glaciares que están en el camino a la planta de Veladero y Pascua Lama (en la frontera con Chile), emprendimientos de cobre y oro. Los informes permitieron que la autoridad de aplicación acepte barrer el glaciar Conconta (también llamado de Vallejos) y considerar el hecho como una obra de bien público. Donde estaba el glaciar pasa el camino a la mina Veladero, con ancho suficiente para equipos de gran porte. “Ameritaría hacer un estudio especial –reconoció el especialista Gabriel Cabrera- si el camino tiene incidencia. Lo que sí evaluamos, y eso hay que decirlo claramente, que el camino solo toca la nieve que rodea al glaciar, no el hielo del mismo.” (Sic). Suponemos que este glaciólogo ignora que frente a la planta de Veladero existía una inmensa vega donde abrevaban las vicuñas. Allí plantó Barrick el dique de colas, porque así operan las mineras.

Que las transnacionales cooptan investigadores no cabe duda. El caso patético es el de este convenio, donde el ingeniero Gabriel Cabrera, investigador del Conicet (así aparece) y miembro del IANIGLA fue contratado por la transnacional canadiense Barrick Gold para que evaluara los glaciares de Veladero y Pascua Lama. Su informe -con el aplauso de sus jefes del Norte- fue presentado en la Secretaría de Minería de la Nación. El “experto” llegó a la conclusión (que no es novedad para nadie, ya que los glaciares retroceden por cuestiones de cambio climático e influencia humana), que “aún sin minería los glaciares van camino a desaparecer. Pero no es por la actividad minera -recalcó- sino por el cambio de clima mundial.” Esto es como decirle a la minera que puede utilizar los glaciares, intervenirlos, porque en años más estos glaciares seguramente ya no estarán.

Barrick Gold le pidió al ingeniero Cabrera un estudio técnico llamado” balance de masa de glaciares,” en aquellos que están sobre los yacimientos de oro. La respuesta no se hizo esperar: “Si no hubiera actividad minera los glaciares tendrían el mismo destino que con ella -rubricó Cabrera- En términos geológicos esos glaciares hace décadas o siglos que están en esas condiciones. Si estuviera la mina arriba, sí. Pero hay un camino y si bien es de tierra, por el gran tonelaje que circula parece que está asfaltado, pasa un camión y no levanta tierra -justificó el glaciólogo- y en el caso de los de Pascua Lama están cerca del proyecto pero no se tocan, están en las laderas vecinas.” Ante la pregunta de si puede tener algún efecto en los glaciares estudiados la actividad minera en el lugar, Cabrera respondió: “Y si, puede ser. Efectos por el polvo, quizá. Pero no están involucrados en el área minera, están más lejos”.

Para los pueblos afectados el camino es la movilización

Con este informe, Barrick Gold lograba la autorización virtual para intervenir en todo el territorio glaciar donde opera su minera.

Los hechos que describimos son concurrentes, los del repositorio de desechos radiactivos de Gastre y los de la ley de protección de glaciares. Ciertamente, ambos expresan posiciones enfrentadas de geólogos y en estas condiciones se pretende legislar para proteger las nacientes de los cursos de agua del país. Y esas posiciones técnicas ofrecen negocios espurios. Caemos en expertos y éstos en otros igualmente venales. Algunos por idiotas, otros por corruptos, profanos e indoctos, somos todos instrumentos del despojo vandálico.

Es aquí cuando debemos admitir que las disyuntivas podrán resolverse si intercambiamos en términos de veracidad. Habrá diferentes verdades según cada entendido, pero todos estamos obligados a ser veraces y, por lo menos, a hacer primar el sentido común, que precisamente fue el que aplicaron los regantes conocedores de sus montañas. Esos pobladores no necesitaron diplomas de especialistas.

Los autoproclamados versados en glaciología aparecen de pronto exigiendo idoneidad académica y tildan al resto peyorativamente de “opinólogos”. ¿Qué hacían estos señores hace veinte, quince tal vez o, en el mejor de los casos, hace diez años cuando cateos y prospecciones, que hemos mapeado desde entonces, destrozaban glaciares y áreas periglaciares con cientos de sondajes explorando minerales y agua, dejando kilométricos territorios como quesos gruyere. ¿Dónde estaban estos señores que ahora se definen como probos ambientalistas, defensores de los bienes comunes y de los glaciares intervenidos? ¿Practicaban andinismo o contaban los glaciares? Al menos Chile lleva registrados 1.745 y se estima que le falta contabilizar un veinticinco por ciento. De este lado de la cordillera, nada; eso sí, tenemos expertos.

Es de cínicos ignorar a los movimientos sociales que instalaron el tema glaciar en el capitolio de las leyes argentinas, mientras “peritos” graduados ejercen investigaciones rentadas del CONICET y al día de hoy no coinciden en enunciados que apuntalen una ley de protección de las nacientes del agua, algunos al servicio de las corporaciones mineras. Son los ciudadanos agrupados en asambleas quienes ejercen el más común de los sentidos sin credenciales habilitantes, proponiendo inventariar los glaciares argentinos, de tal forma que ya se prevén análisis de imágenes satelitales y técnicos de campo para que en 180 días –exigencia de la ley que se pretende- se tengan catalogados glaciares y periglaciares en las “áreas prioritarias”.

Se ha instalado la trama glaciar en todo el país, a pesar de los expertos tardíos.

Dijimos que la ley, cualquiera sea, contará con las organizaciones populares en constante vigilia. Las que se quiere inhabilitar por ausencia de pergaminos y porque para los pueblos todo cuerpo de hielo es agua y no conciben su destrucción para obtener oro. El pueblo aprendió a no defender áreas sino a proteger ecosistemas.

Estas asambleas comunales temen que cualquiera sea la ley sancionada legitime una actividad extractiva imposible de ser controlada. Saben también que una buena protección legal de glaciares requiere de otras leyes mineras que detengan a las corporaciones, porque la legislación actual, entrega el patrimonio, destruye territorios, desplaza poblaciones originarias, hace insostenible el futuro y sepulta a las economías regionales y el “buen vivir” elegido por las comunidades. Cientificistas y tecnócratas son la cohorte del poder transnacional mediante universidades sobornadas, proveedoras de la licencia social que los pueblos les vienen negando a las mineras, con académicos signatarios de informes ambientales adulterados, fraudulentos.

Notas:
1) En la Patagonia No, pág. 121/156, J. R. Pardo, ediciones Lemú, Amigos del Libro).
2) www.biodiversidadla.org de Marcelo Maggio, 8/4/2009)
3) Declaraciones de P. Milana en Misión Imposible, LV1 Provincia de San Juan.
4) Vienen por el oro, vienen por todo: “Los glaciares de Barrick Gold”.
5) Referencias: Pastoral Salvaguarda de la Creación del Huasco, Regantes de la Junta de Vigilancia del Valle del Huasco, Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, y otros testimonios.
6) Vienen por el oro, vienen por todo, J. R. Pardo, editorial Ciccus.
7) Siguen oposiciones del geólogo al proyecto de ley consensuado.
8) Se exime al geólogo Dr. Carlos Seara, militante asambleísta contra la megaminería.

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Aguafuertes ambientales: Sexo, trata de personas e hipocresía

Ricardo Luis Mascheroni

Los que me conocen saben que vivo de espaldas a los televisores o más precisamente a la televisión.

Casi diría que en mi caso, se ha hecho carne la máxima de Groucho Marx, que expresaba: “La televisión es cultura, en mi casa cada vez que se enciende un televisor, yo abro un libro”.

Este sano vicio, aunque muchos no lo compartan, no deja de tener sus ventajas, por lo menos para mi, ya que me preserva del bombardeo histérico, continuo y perenne de una sociedad de consumo y consumista perversa, donde todo se compra y todo se vende y en la que hasta los seres humanos se transforman en ese obscuro objeto del deseo.

Salvo la venta de órganos o de drogas ilegales, todo está expuesto en el escaparate de los medios de comunicación. Toda oferta factura y toda factura es negocio, aunque la ética, la moral y las buenas costumbres sean arrasadas por la maquinaria economisista publicitaria, que ha hecho del marketing un fin en si mismo.

Pero, mientras estos mecanismos se profundizan, por el otro lado y en una suerte de paradoja de la hipocresía, esas mismas empresas periodísticas, elevan en forma cada vez más recurrente, sus filípicas y catalinarias grandilocuentes tendientes a combatir algunos flagelos sociales cada vez más extendidos, como la trata de blancas o de personas y toda forma de delitos vinculados a la actividad o profesión más vieja del mundo, al decir de muchos.

En tal sentido, podemos apreciar el incremento de los espacios destinados a las opiniones de expertos, opinólogos, entendidos, funcionarios de seguridad, de prevención, funcionarios a secas y las ONGs. especializadas en estos temas, que reclaman decididamente un mayor control y represión de estos ilícitos.

Las preocupaciones parecerían ir in crescendo a la par del exponencial aumento de dicho comercio, en las calles, los paseos, los edificios de apartamentos especializados en este métier y los boock de los hoteles, cuyas oferentes hacen honor a las estrellas que detentan los mismos, sin dejar de mencionar a los otrora night club, whisquerías, cabaret, cabaruto, casi siempre radicados en zonas casi marginales de las ciudades, que han devenido hoy, en casas de masajes, putódromos o putin club, cada vez más cerca de los microcentros urbanos, que nadie parece ver, pero que muchos toleran, hacen negocios o requieren de sus servicios.

Además, los eventos masivos con la profusa concurrencia de “promotoras locales o foráneas” y sobre todo casinos y salas de juegos, que a la luz de la bibliografía existente, parecería que generan a su alrededor verdaderas cadenas de comercialización sexual, llevan a escala industrial, lo que hasta hace unas pocas décadas era casi un cuentapropismo artesanal.

Todo está pensado y planificado para que el natural deseo sexual, propio de nuestras características biológicas, fuera transformado por la magia publicitaria en una obsesión o nueva forma de adicción, con los potenciales riesgos y peligros que ello puede traer aparejado.

Producto de ello, se ha subvertido la poderosa fuerza biológica de la sexualidad, por la competencia sexual y la búsqueda del placer ininterrumpido como realización suprema.

Como bien se dice: Comer para vivir es normal, vivir para comer es riesgoso, lo mismo podemos decir en estos temas.

Las nuevas urgencias, variedades, necesidades y ansiedades de los tiempos modernos de esta dinámica sexual impuesta, requieren de legiones de autómatas y esclavos para satisfacer dichos requerimientos.

Para el reclutamiento de aquellos, se emplean variedades de formas: a veces bastan las promesas económicas de lucro rápido, o el acceso a lugares o trabajos que de otra forma sería imposible llegar, usado en personas cuya escala de valores tiene parámetros distintos de quienes creen en el esfuerzo como forma de superación. No están ausentes tampoco en este sentido todas las formas de violencia conocidas y ejercidas de las maneras más despiadadas, incluido el suministro de drogas, que configuran un atentado a la dignidad humana.

En forma subliminal y no tanto, por lo general el mensaje inserto en los medios resalta la salvación individual, rápida, casi como por arte de magia, por sobre lo colectivo, racional y en base a una cultura del trabajo y el sacrificio.

Veamos algunos ejemplos: Querés ser millonario? Jugá a tal o cuál cosa. Tal desodorante o perfume te permiten tener la mujer o el hombre de tus sueños. Una buena cola, lolas o pectorales hacen más por tu futuro que un estudio, capacitación o sacrificio para superarte.

Monolíticamente esta estrategia apunta a la prostitución social, resaltando los mecanismos del logro individual por encima de cualquier forma de trascendencia comunitaria.

En este sistema, el otro no cuenta, a lo sumo es un rival o un competidor al que hay que vencer, pero nunca un compañero de ruta para la construcción de una sociedad más solidaria.

Hace algún tiempo en un medio de tirada nacional leía: “la trata de blancas como la piratería son delitos mundiales, que tienen convenciones que los reprimen, pero que no han impedido que hayan cobrado fuerza en los últimos años, constituyéndose en una de las más claras formas de violación a la condición de las mujeres y a los derechos humanos.

Noticias como las referidas se repiten en los distintos medios del país, pero si uno acude a los clasificados de todos esos medios, podrá apreciar toda la amplia oferta de cuerpos y atributos femeninos y masculinos en venta como cortes de carnicerías, lo que sin duda constituye en un gran negocio para mucha gente.

No vaya a creer que esta nueva forma de esclavitud, solamente es tolerada o prohijada por los medios gráficos. La televisión descontrolada aporta su cuota de incentivación desproporcionada de la necesidad sexual, en una suerte de apologismo de la prostitución desde sus programas estrellas. Internet también abona en esta dirección.

Ni hablar de los mensajes de telefonía celular, desde los que se puede acceder al Kama sutra, lolas, colas, besos, trans, gay, bisex, posiciones y otras delicias, al alcance de cualquiera y sin límites de edad.

Nada de esto es casualidad, todo está planificado y pensado y obedecen a programas de alienación y distracción social

Tengo la certeza que seguramente no será fácil desarmar todo esa extensa e intrincada red de actores y cómplices de toda laya y niveles, pero no obstante estoy convencido que la hipocresía es uno de los mecanismos que viabiliza el negocio y lo desparrama a todos los sectores sociales, incrementando la línea de abastecimiento de los potenciales clientes y la billetera de los empresarios del rubro.

Muchas veces en las guerras, antes que destruir los regimientos o sus maquinarias bélicas, es más efectivo cortar esas líneas de abastecimientos expresadas en la publicidad desplegada.

Coincidente con lo expresado, el Centro de Derechos Humanos del Comahue (CEDHCO), a través de su Programa Nacional Red Anti-Trata de Personas celebró la decisión del diario " La Mañana de Neuquén", de prohibir la publicación de avisos de comercio sexual.

A su vez resaltó que la medida es un paso importante para prevenir el delito de la trata de personas, el proxenetismo y la promoción de la prostitución y que esta decisión editorial garantiza los derechos humanos al impedir la participación en la "explotación de la prostitución ajena y la esclavitud de seres humanos para la explotación sexual".

Sería de desear que los siempre vigilantes y sensibles dueños de empresas periodísticas, imiten esta loable iniciativa.

Pero, si así no fuera, los legisladores nacionales, provinciales y municipales tienen la oportunidad de seguir este saludable ejemplo de preservación social y dentro de sus competencias, intentar prohibir por vía de las normativas pertinentes las publicidades explícitas o encubiertas que promueven la prostitución y la continuidad de estas conductas.

Por último, si no entendemos que este es un problema de todos, el futuro no se nos puede anunciar venturoso.

Ricardo Luis Mascheroni es Docente e Investigador Universitario UNL-Santa Fe.

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