lunes, 13 de septiembre de 2010

Irán, en el largo camino hacia el corazón de Eurasia

Gustavo Herren (especial para ARGENPRESS.info)

Mientras continúa con las operaciones para un cambio de régimen en Irán, el gobierno de Obama da mayor peso a la componente disuasiva, que al ataque preventivo directo promovido por la administración anterior. Rusia y China como potencias regionales ejercen influencia en las proximidades de sus fronteras, en cambio Estados Unidos proyecta poder en todo el mundo. Su presencia avanza en forma de pinza sobre los bordes de lo que llama el núcleo del Hemisferio Oriental. Asia Central es uno de los puntos débiles, en que los vacíos de poder latentes alimentan el triángulo de confrontación, y los demás jugadores Irán y Turquía, son considerados por Washington el uno, como necesario para avanzar en su camino en Eurasia, y el otro como puente entre Asia Central, el Cáucaso y los mercados europeos.

El poder económico estadounidense con su núcleo, los grupos de la gran burguesía concentradora y reproductora del capital, configura a través de sus coincidencias y connivencia histórica con el poder político, los objetivos estratégicos para la supervivencia de su modelo civilizatorio que supone de aplicación universal. Herencia aprendida del imperio Británico.

Su concepción de un destino global imperialista coincide con la visión del mundo entero como un potencial teatro de operaciones de guerra, dividido en 6 Comandos de Combate regionales independientemente de la soberanía territorial de los países. La connivencia con el poder político se manifiesta en las semejanzas y continuidades de las sucesivas administraciones en cuanto a las directrices fundamentales de su política exterior.

La Doctrina para Operaciones Nucleares Conjuntas (DJNO) de 2005 (1) que continúa vigente en el gobierno de Obama, define cuatro objetivos: Asegurar a los aliados y amigos de Estados Unidos firmeza de propósitos y su capacidad para cumplir sus compromisos de seguridad. Disuadir a los adversarios de realizar programas y operaciones que podrían amenazar los intereses de Estados Unidos o de sus aliados y amigos. Aplicar agresión y coerción disuasiva desplegando preventivamente la capacidad para un ataque y rápida derrota e imponer severas sanciones para afectar la capacidad militar e infraestructura del adversario, y por último, derrotar en forma decisiva a un adversario si falla la disuasión.

Una parte importante de la doctrina, es que da indicios sobre la actual política disuasiva de Washington. Pone especial énfasis en la disuasión estratégica, definida como la prevención de una agresión o coerción del adversario que amenace los intereses vitales de Estados Unidos y/o su supervivencia nacional. Para ello se trata de convencerlo de no tomar 'penosos' cursos de acción, influenciando en forma decisiva sobre sus hacedores de decisión. Y agrega, que el foco de la disuasión está en influenciar a los potenciales adversarios para impedir acciones que intenten perjudicar a los intereses nacionales de Estados Unidos. La novedad respecto de la Guerra Fría, es la nueva tríada disuasiva ampliada : capacidad de ataque nuclear y no nuclear integrados; defensas activas y pasivas; y una robusta infraestructura de soporte compuesta por investigación, desarrollo y estructura industrial para impulsar, construir y mantener fuerzas ofensivas y sistemas defensivos. Los tres, coordinados en forma conjunta por medio de Comando y Control (C2), Inteligencia y planificación.

El documento afirma que, para sostener su efecto disuasivo las fuerzas nucleares estadounidenses deben mantener un visible y fuerte estado de alerta y alistamiento para el combate.

Respecto de la estrategia política el DJNO establece que '...Estados Unidos no definirá en que circunstancias podría usar armas nucleares. Mantener esta ambigüedad ayuda a crear dudas en las mentes de los potenciales adversarios disuadiéndolos de tomar acciones hostiles...'
Es decir, durante el mundo dipolar con un enfrentamiento entre superpotencias, la disuasión se basaba en la presencia de armas nucleares estratégicas con enorme poder destructivo, listas para ser utilizadas mediante la tríada : misiles balísticos intercontinentales, submarinos de bombardeo estratégico dotados con misiles balísticos y bombarderos estratégicos. Actualmente, esta clase de disuasión ya no es creíble por los países 'rebeldes' y los actores no estatales que confrontan los intereses de Estados Unidos, justamente porque la magnitud de destrucción y contaminación radiactiva de la represalia es tal, que afectaría regionalmente a los mismos aliados de Washington. Si bien el Pentágono mantiene como uno de los soportes del nuevo tríptico al poder nuclear estratégico, destinado a las potencias nucleares (en particular a Rusia), debe lograr que el uso de armas nucleares sea verosímil para sus nuevos enemigos regionales. Con tal propósito agrega los dispositivos nucleares tácticos (de baja potencia explosiva, equivalente a explosivos químicos y mecánicos), cuyo desarrollo fue completado durante el gobierno de G.W. Bush. La nueva doctrina disuasiva estadounidense (y de la OTAN) incluye una progresiva y muy fuerte presión en lo diplomático, económico, y en lo militar la presencia se hace mucho más evidente y descarada que en la Guerra Fría. La amenaza latente de integrar el armamento convencional con el nuclear táctico con la incerteza de cuáles de sus socios lo poseen, mas los avances tecnológicos en el campo bélico se plasma en constantes despliegues y agresivas maniobras militares, próximas a las regiones que el Pentágono considera de interés estratégico. De esta manera se espera que los Estados 'fuera de la ley', las entidades 'terroristas' no estatales, pero también las potencias emergentes y los demás países, consideren que las ganancias serían mucho menores que las pérdidas reales, inaceptables en caso de conflicto. Por otra parte, Washington tampoco condena la matanza de población civil, al respecto las cínicas 'leyes de guerra' codificadas por Estados Unidos y sus aliados para evitar una confrontación armada irrestricta, definen la 'Guerra Justa', que convalida el Principio de Proporcionalidad estableciendo que las pérdidas de vidas civiles y el daño a la propiedad civil debe ser proporcional a las ventajas militares directas que se esperan ganar. Y además, como ninguna ley internacional de conflictos armados prohíbe el uso de armas nucleares, una vez que el presidente haya dado la orden explícita para su empleo, queda en los comandantes regionales la responsabilidad que los daños colaterales no sean excesivos.

Según las grandes usinas mediáticas occidentales, instrumentos de guerra psicológica, entre las nuevas amenazas mundiales que reemplazan al comunismo está el terrorismo y a falta de éste, el narcotráfico y el crimen organizado. Las amenazas declamadas por Washington contra la seguridad nacional, adoptadas por sus socios y amigos, pasan por Estados rebeldes que patrocinan al terrorismo internacional (nombrado como extremismo transnacional en las nuevas operaciones psicológicas), entidades no estatales narco-terroristas y su relación con las armas de destrucción masiva. Esta retórica deja encubiertos otros intereses vitales, los que definen las regiones en que Estados Unidos muestra hoy su estrategia de disuasión. El nivel aplicado a Irán, encuadra en lo que el documento DJNO enuncia como '...Aplicar agresión y coerción disuasiva desplegando preventivamente la capacidad para un ataque y rápida derrota e imponer severas sanciones para afectar la capacidad militar e infraestructura del adversario'. Irán es una de las piezas clave que compromete intereses vitales de Estados Unidos en su abastecimiento energético, en planos como el ideológico y geoestratégico en mecanismos de avance sobre China y Rusia en Oriente Medio y Asia Central.

En las relaciones internacionales de los Estados Unidos durante la Guerra Fría, prevalecían los lineamientos ideológicos en el marco de dos bloques con sistemas socioeconómicos excluyentes y casi cerrados en sí. Sus objetivos geoestratégicos en Eurasia estaban en el centro y sureste de Europa, y en el Lejano Oriente. El colapso de la URSS consolidó la proyección de la economía capitalista hacia regiones casi inaccesibles en el anterior bloque socialista, pero tuvo como contrapartida la apertura de espacios occidentales a países restaurados al capitalismo como, China y Rusia (que sobrevivió a la estrategia Brzezinski sin fragmentarse), y que comenzaron nuevos procesos de desarrollo. De este modo, en las nuevas relaciones exteriores de las potencias regionales comenzó a predominar la competencia económica frente a la ideología, uno de cuyos ejes es el acceso y control de los flujos de materias primas esenciales para los procesos de supervivencia. A partir de allí los estrategas de Washington focalizaron nuevas áreas geográficas de interés, entre ellas la región de Asia Central (especialmente la cuenca del Mar Caspio) y Africa. Un indicio de lo primero fue el cambio del mando militar de las fuerzas estadounidenses en Asia Central, del Comando del Pacífico (USPACOM) al Comando Central (USCENTCOM), efectuado discretamente en 1999. Un indicador de lo segundo, es la creación del Comando Africa (USAFRICOM) en 2008. (2). Otras regiones de interés son el Mar de China Meridional y el Mar Amarillo (Coreas).
La observación de la matriz energética mundial pone en evidencia la magnitud de algunos de los intereses en juego, y la relevancia estratégica que va adquiriendo a futuro Asia Central.

Estados Unidos es el primer consumidor e importador de petróleo del mundo. Casi el 60% del petróleo crudo que utiliza y consume es de origen extraterritorial. La mayor cantidad no la importa del Golfo Pérsico sino de su vecino Canadá, un socio estable con una reserva petrolera 8 veces mayor, luego de Arabia Saudita (con una reserva 12 veces mayor, la mas grande del mundo). Importa también petróleo de Venezuela (con un reservorio 4,6 veces mayor) y México, y en menor escala de Irak (que junto con Irán constituye otra de las grandes reservas mundiales, respectivamente unas 5 y 6 veces mayor que la estadounidense), de otros países del Golfo Pérsico, de Rusia (con una reserva petrolera 4 veces mayor) y en Africa de Nigeria, Angola y Argelia (3). Sus reservas son insuficientes para su desarrollo capitalista, las energías no convencionales aún no constituyen una alternativa sustitutiva, y una reducción significativa en el consumo de la sociedad capitalista por excelencia tampoco resulta factible. Para obtener hidrocarburos Washington busca no depender de países inestables, poco amistosos o poco fiables e impulsa 'operaciones de estabilización' en las regiones y la transformación de regímenes hostiles en otros pro-estadounidenses, tal es el caso de Irán y Venezuela. China es el segundo consumidor mundial de petróleo (aunque consume 3 veces menos que Estados Unidos), y luego de Japón es el tercer importador mundial, importando 4 veces menos, principalmente del Golfo Pérsico, Irán y Asia Central. Tiene una reserva de petróleo equivalente a 3/4 la de Estados Unidos, pero su demanda crece 7 veces más rápido.

Para mantenerse como potencia mundial preponderante, Estados Unidos seguirá dependiendo fuertemente en el mediano plazo de las importaciones de petróleo y especialmente de la búsqueda de nuevas fuentes, mientras éste sea su combustible primario (4). Desde la crisis petrolera en los 70's, busca independizarse del petróleo de Oriente Medio. Así desde los 90's focalizó su interés en Asia Central, en particular Kazajstán y Turkmenistán con importantes reservorios de petróleo y gas respectivamente. Estos dos países, no tienen costas marítimas y para que sus hidrocarburos lleguen al mercado global deben recurrir a oleoductos atravesando otras naciones. Washington ha establecido una ruta desde el Báltico para alimentar su guerra en Afganistán, utilizando los nuevos gobiernos proclives en la región del Mar Caspio. Por este corredor que bordea a Rusia y China, envía tropas y equipo militar hacia Afganistán mientras en sentido opuesto busca, al mismo tiempo, aumentar y controlar el transporte de los hidrocarburos del Caspio. Azerbaiyán que ya ha enviado tropas a Afganistán, Irak y Kosovo actúa como posta de apoyo militar. Uzbekistán con presencia de tropas de la OTAN, mediante acuerdos de cooperación con Washington gestiona el tránsito aéreo de material no militar en la misma ruta. En Tajikistán ha negociado la construcción de una base militar; en Kirguistán ha logrado plantar otra base militar sobre la frontera China. Está intentando aumentar la penetración en Turkmenistán mediante ayuda y cooperación bilateral y ha logrado el acceso a aeródromos próximos a Irán.

En Asia Central hay cuatro países principales que están compitiendo por los hidrocarburos, China, Rusia, Estados Unidos e Irán. Cualquier país por el que pase un oleoducto/gasoducto, tiene control sobre los hidrocarburos que transporta y por consiguiente sobre la energía. No solo pueden requerir, sino aumentar los honorarios de tránsito, pueden interrumpir el suministro por causas políticas, económicas, inestabilidades y conflictos armados. La construcción de oleoductos transfronterizos requiere de Tratados, y toca el plano estratégico de las relaciones internacionales de cada país, en que además del sector estatal las potencias intervienen respaldando a sus grandes corporaciones privadas.

Hasta los 90´s los hidrocarburos de Asia Central fluían por ductos de Rusia, que actualmente suministra la mayor parte del gas (90%) y el petróleo a Europa Occidental. Moscú busca preservar esta posición y su connotación internacional, de modo que considera abiertamente a Asia Central en su esfera de influencia. Si Rusia tomara el control de los reservorios petroleros de ésta, sumando los suyos sería un rival directo de Oriente Medio.

Es probable que China también vea a Asia Central como zona de influencia, aunque no lo manifiesta. Según un acuerdo celebrado con Kazajstán hace algo más de una década, acaba de finalizar la construcción del oleoducto KCP de 3000 kilómetros que envía petróleo desde ese país directamente a China.

Como Estados Unidos es un actor extra-regional, no tiene acceso territorial directo, de modo que busca que los hidrocarburos de Asia Central lleguen al mercado global donde sí tiene acceso, sin el control de China, Rusia ni Irán. Este último es el competidor más débil y con mayor probabilidad de ser neutralizado. Por otra parte el proyecto del Gran Oriente Medio, una iniciativa de la administración de G.W. Bush, tiene que ver con la independencia energética de Estados Unidos en Oriente Medio, es decir con una región ampliada bajo concenso pro-estadounidense que incluía especialmente a Irán, Afganistán, Pakistán y Turquía. Sin embargo el proyecto se ha visto frustrado en parte por el resultado parcial de la invasión a Irak, y el gran obstáculo que representa Irán. Afganistán es un país casi sin petróleo, sin embargo invadido por Estados Unidos y sus socios de la OTAN. Una de las causas es su importancia para el primero como ruta energética, de hecho la intención de Washington es construir un oleoducto (TAP) para sacar el petróleo de Turkmenistán por el mar de Arabia, pasando por Pakistán y Afganistán, pero el proyecto se encuentra demorado por la guerra talibán en las montañas de éste. Además, así como el imperio Británico promovió el cultivo de opio en la India para introducirlo en la población de China, el ejemplo de la madre patria no fue en vano, y la pseudolucha declamada por Estados Unidos y la OTAN contra el narcotráfico en el norte de Afganistán, mantiene la producción y tráfico de drogas así como la permeabilidad fronteriza de las ex-repúblicas soviéticas, de modo que la droga está penetrando en Rusia.

Irán, busca ganar el mayor control posible sobre los recursos hidrocarburíferos en Asia Central, lo cual es directamente proporcional a la fortaleza y liderazgo que pueda lograr en Oriente Medio, y a maniobrar políticamente a nivel internacional. Actualmente al margen de Estados Unidos, Irán importa gas desde Turkmenistán por el gasoducto KKK lo que le permite exportar toda su producción del sur, y tiene proyectos mayores para el tendido por su territorio de diversas rutas energéticas desde Turkmenistán (y Kazajstán) hasta el mar Arábigo, o por Pakistán hacia India, o hacia Turquía. Sin embargo, los proyectos están detenidos debido al bloqueo de Washington y su influencia sobre los dos países de Asia Central. Actualmente no hay ductos que permitan llevar en gran escala el gas de Kazajstán y Turkmenistán a los mercados abiertos que es el interés de EEUU. Geográficamente las rutas iraníes para el gas son altamente convenientes respecto de otras posibles, por la accesibilidad que tiene este país a los grandes cuerpos de agua. Por lo pronto, se estima que el transporte de gas iraní tiene un costo mucho menor que el futuro ducto Trans-Caspio (TCP) promovido por Estados Unidos que pasa por Azerbaiyán, y con el que espera además reducir la fuerte dependencia de Europa del gas ruso y frenar a Irán.

Para Teherán así como para Moscú, las rutas energéticas por sus territorios les proporcionan ingresos por peajes y las ventajas del uso político de los hidrocarburos que transportan, pero disponer de sus propios yacimientos es crucial para su fortaleza. Desde principios del siglo XX, en el ámbito capitalista el petróleo comenzó a prevalecer como combustible sobre el carbón. Después de la Guerra Mundial I, Inglaterra tomó el control de las reservas petroleras de Irán, y comenzó su saqueo junto con Francia y otras potencias colonialistas con la complicidad de los regímenes iraníes anglófilos. Entró en escena EEUU que comenzó a desplazar a Inglaterra y a los colonialistas, quedando relegados cuando aquél país salió fortalecido después de la Guerra Mundial II. A principios de los 50's los iraníes lograron la nacionalización del hidrocarburo con el gobierno de Mossadegh. Inmediatamente Estados Unidos encabezó un golpe que lo derrotó, tomando el control energético ocupó el lugar de Inglaterra, confrontando a la Unión Soviética y frenando los movimientos populares anti-imperialistas y nacionalistas. El régimen títere filoestadounidense implantado del sha Reza Pahlevi exportaba su petróleo a Israel, Estados Unidos, Inglaterra y otros países de Occidente, continuando con la exacción hasta la Revolución Islámica de 1979. Esta fue de tal importancia que desequilibró la estrategia de Washington en el contexto dipolar, y aceleró su sabotaje al régimen pro-soviético de Afganistán, lo que fue a su vez una de las causas que indujo la intervención militar de la URSS en ese país. Actualmente, la Revolución Islámica intenta llevar adelante el desarrollo nacional disponiendo de la riqueza obtenida por la exportación de sus hidrocarburos, un peligro inadmisible para Israel, Washington y sus socios. Hoy Irán exporta petróleo a Europa, Turquía, India, Japón y China.

Por otro lado Irán posee después de Rusia, uno de los mayores reservorios mundiales de gas, (cuyo máximo de producción global sustentable se alcanzará varias décadas después que el pico del petróleo, que parece inminente). China tiene especial atención en aumentar la importación de hidrocarburos de Irán. India también, y sobrepasando las sanciones que impone Washington intentó construir un ducto (negociando incluso con su adversario Pakistán), lo que fue severamente advertido a través de Hillary Clinton. A su vez, las grandes petroleras estadounidenses presionan a Washington para explotar los hidrocarburos iraníes, pero aunque Obama levante la Orden Ejecutiva 12959 de Clinton-Bush que prohíbe a las multinacionales cualquier relación con Irán, no puede revertir el anti-americanismo de la Revolución Islámica.

El factor ideológico es otra amenaza no menor para Estados Unidos. El mismo Islam choca con la ideología de la mundialización angloamericana y el americanismo con que pretende transformarse a todo Oriente Medio. En Irán, la religión islámica condena como moralmente inaceptables a la armas de destrucción masiva que matan indiscriminadamente civiles y militares (incluidas las nucleares). El mismo presidente Ahmadinejad anunció públicamente al visitar distintos países que '...Irán nunca ha iniciado una guerra o deseado poseer una bomba atómica'. Aunque Teherán enriquezca Uranio al 20%, todavía estaría muy lejos del Uranio 235 casi puro (al menos 90%) necesario para la reacción en cadena de una bomba nuclear. El actual gobierno iraní resulta una barrera central para la globalización angloamericana en Oriente Medio, y un peligroso ejemplo de un país que se atreve a enfrentar a la primera potencia militar del mundo. Washington necesita terminar con la influencia islámica regional de Teherán en Oriente Medio, aunque no tanto en Asia Central, ya que ésta no tiene demasiados vínculos histórico-culturales como se supone y ambos islamismos son étnicamente diferentes. A pesar de lo que declama la propaganda occidental, resulta complejo y poco probable que en las presentes circunstancias un islamismo pueda arrastrar al otro.

En cuanto a la ofensiva militar directa de Washington contra Irán, era parte del plan de las facciones neocon y sionista del gobierno de G.W. Bush. A fin de Agosto de 2007 se desató un pico de tensión cuando Bush previno repentinamente sobre un posible holocausto nuclear en Oriente Medio a causa del programa atómico de Irán, acusándolo fuertemente de patrocinar al terrorismo internacional, operar contra las tropas estadounidenses en Irak y financiar a Hamas y Hezbollah. Pocos días después ocurrió el incidente del bombardero B-52, que cargado con seis misiles crucero stealth (invisibles al radar) AGM-129 armados con cabezas nucleares, había sobrevolado sin autorización del Pentágono desde la base aérea Minot (Dakota del Sur) hasta la base Barksdale (en Louisiana) que es la cabecera de puente para los bombardeos en Oriente Medio (y desde donde se lanzó en 2003 la ofensiva contra Irak, 'golpear y aterrorizar'). Hay información que se trató de una operación encubierta que fue frustrada internamente, dirigida a involucrar y culpar a Irán para iniciar un ataque nuclear directo. Al parecer estuvieron implicadas las huestes del entonces vicepresidente Cheney. Después del incidente declarado por el Departamento de Defensa como 'un error en la cadena de mando', seis efectivos de la Fuerza Aérea conectados al caso murieron en circunstancias poco claras.

Una guerra anglo-americano-israelí-OTAN contra Irán podría tener características de una resistencia de larga duración con un importante componente irregular. Para que no se convierta en un nuevo lodazal, Washington deberá previamente disminuir la intensidad de sus conflictos en Irak y asegurarse no quedar en 'soledad' en Afganistán. Sobre lo primero, Obama anunció el fin de la misión de combate y el comienzo de la retirada, que en realidad se trata de un simulacro, ya que se asegura la permanencia estratégica con unos 50.000 soldados preparados para operaciones contra-terroristas, las brigadas de combate rebautizadas como brigadas de asistencia y asesoramiento permanecen en decenas de bases militares operativas, y están llegando nuevas oleadas de mercenarios (llamados contratistas). Todo indica el recrudecimiento de las operaciones encubiertas y de Inteligencia. De todas maneras Obama definió políticamente el conflicto.

Los dirigentes iraníes declararon recientemente '... Irán no es Afganistán ni mucho menos Irak. Cuando nuestra Revolución Islámica apenas nacía, nos impusieron una guerra desde Irak que era apoyada por Estados Unidos con todas las potencias, e incluso por países de la región. Todos ayudaron al régimen de Saddam Hussein con logística y armas tecnológicamente avanzadas. Nosotros resistimos, la guerra duró ocho largos años, y fue saldada con más de un millón de muertos distribuidos entre ambos bandos, pero derrotamos las pretensiones imperialistas y logramos la victoria. Hoy nuestra revolución tiene 30 años y es una joven fuerte. Estamos más preparados que antes. En los últimos 200 años Irán nunca ha iniciado una guerra, pero si Estados Unidos y el régimen sionista la iniciaran hoy, quienes la terminarían no serían precisamente ellos. Irán se encuentra 100% preparado para la resistencia. Entre otros, cuenta con más de 20 millones de milicianos movilizados y preparados para responder (el 30% de la población)'.

La capacidad de respuesta asimétrica del otrora Imperio persa requerirá neutralizar el sabotaje, bombardeo y ataques misilísticos sobre el Golfo Pérsico: el bloqueo aunque sea temporario al estrecho de Ormuz, sobre el apostadero naval de la V Flota (en Bahrain) y Qatar (el enriquecido énclave estadounidense), sobre el subcomando del USCENTCOM en Dubai, y sobre los campos petroleros de Arabia Saudita.

No es menor para Washington evaluar el peso de los compromisos internacionales de Teherán con los actores relevantes en Asia, como Rusia, China y Kazajstán, su cercanía como observador a la Organización de Cooperación de Shanghai, su relación con otras ex-repúblicas soviéticas como Turkmenistán e incluso Georgia y Azerbaiyán hoy cercanas a EEUU, sus acuerdos energéticos con Turquía y apoyo contra el secesionismo del Kurdistán, y las relaciones en América Latina con Brasil y Venezuela.

En materia nuclear, aunque sería conveniente y hasta necesario para Teherán disponer de armas de destrucción masiva no hay indicios serios de ello, a pesar de conjeturas semejantes al gran engaño de Irak. Sería políticamente contraproducente que en manera unilateral y abierta, Obama autorice el uso de dispositivos nucleares estratégicos. Según la doctrina DJNO '...El uso de armas nucleares representa una escalada significativa respecto de la guerra convencional y puede ser provocada por alguna acción, evento o amenaza. Sin embargo como toda acción militar, la decisión para su uso está gobernada por el objetivo político buscado. Y agrega '...Esta elección involucra muchas consideraciones políticas que impactan en el uso del arma nuclear, los tipos, el número de armas y el método de empleo ...La reacción internacional hacia el país o entidad no estatal que emplee por primera vez armas de destrucción masiva es una consideración política importante. Pero si bien el beligerante que inicie una guerra nuclear puede recibir toda la condena mundial, no hay ninguna ley internacional que prohíba a las naciones el empleo de armas nucleares en un conflicto armado'.

El documento es permeable al uso de armamento nuclear, lo cuál resulta creíble debido a que la contaminación radiactiva en grandes áreas puede evitarse utilizando armas nucleares tácticas (de baja potencia) en lugar de estratégicas. Estas minibombas atómicas desarrolladas durante el gobierno de G.W. Bush, no violan el Tratado de no Proliferación Nuclear (ya que no prohíbe el desarrollo de nuevos tipos de armas). La extensión de sus daños colaterales radiactivos es equivalente a la de explosivos convencionales, y se localiza en un radio del orden del kilómetro o menor. En una ofensiva a discreción, estos dispositivos combinados con toda la gama de armamento no nuclear, pasarían casi inadvertidos. Su uso en batalla luego de la orden presidencial, queda autorizado a los Comandantes en el momento que crean oportuno y pueden ser lanzados por ejemplo, contra grandes concentraciones de fuerzas terrestres o anfibias, blancos fuertemente defendidos, instalaciones subterráneas de comando, arsenales, fábricas de material estratégico. El costo político del primer país que hoy utilice armamento nuclear puede ser cargado a terceros mediante algún ardid, sea al mismo Irán o hasta asumido por Israel, que aunque fuera presentado como una toma de iniciativa unilateral, no será tal, ya que para enfrentar bélicamente a Irán con probabilidad de éxito debería contar con el respaldo para operaciones de combate de la envergadura de Estados Unidos y la OTAN.

Hay certeza en el objetivo de Washington, un cambio de régimen en Irán, pero incertidumbre sobre cómo podrá hacerlo. Es decir, la conveniencia entre un ataque militar y la implosión inducida, es una disyuntiva probabilística compleja para Obama dada la multitud de parámetros, las cambiantes condiciones internacionales, el perfil demócrata y las relaciones de fuerza, la situación interna en Estados Unidos de recesión y desempleo, y las próximas elecciones parlamentarias donde su partido puede perder la mayoría en el Congreso. Las guerras políticas para la desestabilización, fogoneando el enfrentamiento entre sectores internos (como las revoluciones de color de los Balcanes) ya habían comenzado en Irán con la administración Bush, aunque no lograron los resultados esperados. En la progresiva escalada de agresión y coerción disuasiva, Obama aumentó el bloqueo internacional a nivel político mediante la diplomacia y la guerra psicológica de difamación por los multimedios de comunicación, en que el sionismo es una pieza fundamental buscando aliados entre los países, a nivel militar con convenios, presencia de fuerzas y el despliegue de contingentes armados en los 11 países que rodean Irán, que también forma parte del cerco a Rusia y China. En lo económico, Washington forzó la aplicación de nuevas sanciones a través de las instituciones internacionales y colaboracionistas que manipula. Con todo ello logró cierta tolerancia en los sectores neocons, sionistas y los mercaderes del complejo militar-industrial. En el próximo escalón, probablemente prepare las condiciones para la 'especialidad' americano-israelí: asesinatos de líderes principales, para producir una reacción en cadena y la implosión de la Revolución iraní mucho antes de las elecciones del 2013.

Pero el cambio de régimen en Irán producido por implosión o desenlace armado indirecto o directo pergeñado por Estados Unidos y secundado por Israel, Inglaterra y la Unión Europea, es parte de una estrategia de mucha mayor envergadura. Washington no muestra una visión de un orden multipolar como China en el marco de la denominada globalización económica. Recientemente Obama sugirió a Beijing formalizar un tramposo G2 (que China rechazó), en realidad Washington evidenció su concepción hacia una suerte de G1 en que conducirá la multipolaridad global, es decir que no parece tener intención de perder su primacía mundial. Hillary Clinton manifestó hace días en el Council on Foreign Relations (CFR): '...Los Estados Unidos pueden, deben y tienen voluntad de liderar en este nuevo siglo. Las complejidades y conexiones del mundo actual han conducido a un Nuevo Momento Americano, un momento en que nuestro liderazgo global es esencial, aunque a menudo debamos conducir de nuevas maneras' (5). De hecho, el interés constante por mantener y aumentar la ventaja absoluta en el campo militar sugiere que no tolerará competidores en pié de igualdad, sean amigos u oponentes, como Europa Occidental o China y Rusia respectivamente.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el avance estratégico de Estados Unidos sobre el Hemisferio Oriental cuyo núcleo es el territorio continental de Eurasia, se produjo en su occidente por Europa y en el oriente por Japón. Actualmente el avance pretende ser por Asia Central y la región sudeste que comprende el Mar de China.

Es conocido que un potencial conflicto bélico contra Irán se saldría fácilmente de sus fronteras. Podría tener remezones armados en las regiones circundantes de la Península Arábiga, en el Levante Israel, Siria, Líbano, Palestina (Gaza), en Irak y Afganistán (Pakistán), en Turquía, en el Cáucaso, Asia Central, en el norte de Africa Somalia y Sudán, entre otros. Es esperable además, una repercusión generalizada en la medida que se verían afectados los flujos de hidrocarburos. Se trata de una excelente oportunidad para Estados Unidos y la OTAN de aumentar preventivamente su presencia y disuasión militar al menos en las regiones petroleras mundiales clave, y más allá en lo que llama el arco de inestabilidad, donde hay países que no adhieren a la demonización de Teherán. Profundizar así el cerco sobre Venezuela y la región del Caribe, como también en el Mar de China e Indonesia. En Africa, aumentar su presencia en el golfo de Guinea, preventivamente Brasil arregló con el gobierno de Namibia la instalación de una base militar en ese país. Rodear militarmente a Irán sirve a Washington para proyectar sus fuerzas, armando a las regiones estratégicas respecto de China y Rusia en primer término, y luego de India y Brasil.

Históricamente el factor de superioridad en el plano militar resulta un contrapeso definitorio frente a desventajas en otros campos, como el económico.

La disuasión a Irán con el despliegue militar que implica, pretende defender una de las patas de Washington en Oriente Medio, Israel, soportar a los colaboracionistas regionales incluso los que operan a dos puntas, como Arabia Saudita. Los progresivos 'cercos' militares del Pentágono en Eurasia tienen efecto sobre la expansión de China. Sin embargo, frente a la permanente venta de armas a Taiwán y los descarados ejercicios militares combinados en el Mar Oriental y Meridional de China, Beijing anunció el misil Dong Feng 21D con capacidad para hundir portaviones y un alcance de 1500 kilómetros, y es probable que en caso de conflicto aplique la doctrina de Guerra Irrestricta, cuya regla uno dice: 'no hay otras reglas'. También tienen el efecto de advertir a Rusia y controlar a Europa; aunque en algunos aspectos, Medvedev a diferencia del nacionalismo de Putin se inclina hacia un pragmatismo conciliador que beneficia a Estados Unidos, (basado en Chubais el ideólogo ruso del liberalismo económico de los 90's), el freno interpuesto por Moscú aparece en su nueva política exterior marcando el territorio con la 'esfera de zonas de influencia privilegiadas'; así anunció recientemente la instalación de misiles antiaéreos S-300 en Abjasia y Osetia del Sur ambos separatistas de la pro-atlantista Georgia.

La inminente amenaza de ataque militar a Irán podría responder al desenlace que menciona la doctrina DJNO: '...Derrotar en forma decisiva a un adversario si falla la disuasión'. Pero también ser parte de la disuasión que el mismo documento sostiene.
Notas:
1) Doctrine for Joint Nuclear Operations, Joint Publication 3-12, Final Coordination (2), 15 March 2005
2) USPACOM es el Comando del Pacífico (United States Pacific Command), USCENTCOM el Comando Central (United States Central Command) que interviene en Oriente Medio, y USAFRICOM el Comando de Africa (United States Africa Command). Estos son 3 de los 6 comandos militares unificados en que el Pentágono ha divido unilateralmente a todo el planeta.
3) Energy Information Administration, http://www.eia.doe.gov/
4) Estados Unidos genera la mayor parte de su energía consumiendo en primer lugar petróleo (39%), luego gas natural (23,5%) y carbón (22%).
5) 'A Conversation with U.S. Secretary of State Hillary Rodham Clinton', Richard N. Haass, Council on Foreign Relations, September 08, 2010.

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La política: Una forma de violencia

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

La violencia no es un cuerpo extraño en las relaciones interhumanas. Por el contrario, es parte medular, fundante, definitoria de todas nuestras vinculaciones. Las relaciones entre seres humanos, entre grupos, entre naciones, están siempre marcadas por ella. Las relaciones políticas, en tanto una de las tantas expresiones del lazo social que nos une, están así determinadas enteramente por esa violencia.

Hay que apurarse a despejar el equívoco de identificar violencia con hecho natural, con "esencia" de lo humano. Sería aventurado, presuntuoso quizá -o simplemente erróneo- afirmar con suficiencia que la historia de nuestra especie nos lleva a extraer la conclusión que somos violentos -y por tanto egoístas, competitivos, depredadores hambrientos de nosotros mismos- como si respondiésemos a un supuesto instinto, a una naturaleza irrevocable. Que hoy día el ser humano "confeccionado" en el molde de la propiedad privada y la lucha por el poder se haya entronizado y reine victorioso, no es suficiente para sacar la anterior conclusión. Si somos violentos al modo que sabemos que lo somos -el hambre del que muere tanta gente, que es no es un hecho biológico sino político, o las guerras, o cualquiera de las interminables formas que adopta la violencia sesgando vidas con velocidad siempre creciente- de ningún modo podemos decir que eso responda a una presunta conformación natural. Somos así porque un molde social determinado nos construye de esa manera. Nos alienta la esperanza de pensar que otro molde es posible, molde que podría haber sido el que existió en los millones de años que precedieron a las sociedades de clases basadas en la propiedad privada, e igualmente que podría ser el molde del futuro, dando como resultado otro tipo de sujeto, obviamente no vertebrado en la dinámica del poder como centro de todas las relaciones.

Si a partir de ese molde social -construido históricamente- podemos decir hoy que la lucha en torno al poder nos define, que es lo mismo que decir que la violencia nos define, entonces la política, en tanto ámbito "especializado" para el manejo de esas relaciones interhumanas, no puede dejar de ser violenta.

"¡A las armas ciudadanos! / ¡Formad vuestros batallones! ¡Marchemos, marchemos! / ¡Que una sangre impura /empape nuestros surcos!"

Este himno de guerra -que no otra cosa es- inaugura el mundo moderno en términos políticos, inaugura la era de los Derechos del Hombre ("Hombre" como sinónimo de humanidad, valga agregar… ¡qué machismo!, es decir: otra forma de violencia), era de la fraternidad, de la ¿igualdad? Pero curiosamente… lo hace pidiendo sangre. Sin dudas podemos estar todos de acuerdo que nadie osaría calificar a la Marsellesa, cuyo coro es el citado más arriba, como una invitación al primitivismo sino, por el contrario, el broche de oro de una refinada elaboración intelectual. Pero por más "civilizada" que se pretenda, la violencia está marcando su totalidad. La sed de sangre no puede dejar de ser eso: sed de sangre, el deseo de terminar con el otro. Aunque la sangre en cuestión se considere "impura" (lo cual, por cierto, debería alertarnos sobre el sentido del pedido en juego: ¿cuándo una sangre comienza a ser "impura"?, ¿cómo y cuándo se "purifica"?, ¿matando a quien la porta?), pedir que corra es en sí mismo un hecho tremendamente violento. O sea que el mundo moderno, pretendidamente "civilizado", que se levanta sobre las injusticias de regímenes "primitivos", no deja de estar basado en la violencia más elemental: "matemos a ese portador de sangre impura".

Las relaciones interhumanas son siempre, en mayor o menor medida, relaciones de poder; y el ejercicio del poder siempre está indisolublemente ligado al recurso a la violencia. "El individuo sólo puede convertirse en lo que es a través de otro individuo; su misma existencia consiste en su 'ser-para-otro'. No obstante, esta relación no es en absoluto una relación armónica de cooperación entre individuos igualmente libres que promueven el interés común en persecución de la propia conveniencia. Es más bien una 'lucha a vida o muerte' entre individuos esencialmente desiguales, en la que uno es el 'amo' y el otro es el 'esclavo'", sintetiza Marcuse leyendo a Hegel. Idea de lucha, de conflicto que dará como resultado la aparición del marxismo, quien hace de la lucha de clases el núcleo de esa dialéctica.

Esta dialéctica se inscribe en los términos de una lucha incesante, que se materializa en la aplicación concreta de una metodología violenta. Ninguna relación de dominación se establece sin la utilización de una fuerza, disuasiva a veces, operativa otras, pero que tiene que estar presente para afianzar que el poder es tal.

Poder va de la mano de violencia. Hoy, igual que nuestros ancestros, gana aquel que tiene "el garrote más grande". La famosa frase "la guerra es la continuación de la política con otros medios", del prusiano von Clausewitz, puede ser leída a la inversa: la política es la afirmación de un poderío basado, entre otras cosas, en una fuerza que puede llegar a ser usada, y que legitima la "dialéctica del amo y del esclavo". La política -incluso desarrollada por una casta de tecnócratas profesionales ad hoc cada vez más especializada como sucede hoy día-, la política en sentido moderno ("arte de evitar que la gente tome parte en los asuntos que le conciernen", según Paul Valéry) es, en otros términos, el arte de ejercer una dominación antes de utilizar la violencia física, aunque recordando siempre que la misma es posible.

La dominación tiende a perpetuarse, y ello se consigue, entre otras cosas, por medio de la coacción física. Por otro lado, el dominado tiende a quitarse de encima la opresión, y el instrumento de que dispone para ello es igualmente la acción violenta. Por tanto se instaura un ciclo en el que continuidad y renovación van de la mano de la violencia. "La historia de la Humanidad" -dirá Marx- "es la historia de la lucha de clases", para completar la idea con la formulación: "la violencia es la partera de la historia".

Toda formación política -es decir: toda organización cultural- que nos hemos dado hasta ahora los seres humanos a través de la historia de las sociedades que instauran la propiedad privada, la división de clases -con no más de 10.000 años- es la manera como la dialéctica del amo y del esclavo se ha corporizado, siempre con el resguardo de la fuerza, del garrote -hoy día, del misil nuclear-. Hasta la actualidad ningún régimen político conocido (el esclavismo de los faraones egipcios, el jefe con su consejo de ancianos en una tribu reducida, la confederación inca o las democracias representativas surgidas de la Revolución Francesa, por poner algunos ejemplos) ha podido prescindir de los cuerpos de seguridad que lo resguardan, tanto interna como externamente. Inclusive la experiencia del socialismo real surgida en el pasado siglo no deja de transitar la misma senda.

La organización de las relaciones de poder entre los seres humanos legitima las diferencias, legitimando al mismo tiempo el uso de la violencia para su perpetuación. Para ningún pueblo conquistador el hecho de invadir, de hacer esclavos o de saquear al derrotado fueron injusticias. Ni lo son tampoco para el rey tener un pueblo famélico que trabaja para mantener la opulencia de su corona, o para el empresario capitalista pagar salarios miserables gracias a lo cual deviene millonario, o para el jerarca del partido comunista -tal como sucedió en cuestionables experiencias del balbuceante socialismo en sus primeros pasos- mantener privilegios irritantes. Todo ello, en definitiva, es el resultado de las relaciones políticas vigentes, de la forma en que se distribuye y ejerce el poder en el seno de la comunidad. En tal sentido, entonces, la política es la instancia por medio de la que queda organizada la violencia dentro de la sociedad. Y ella legitima, en última instancia, otras manifestaciones violentas, como el machismo, el racismo, el autoritarismo.

Cuanto más compleja la sociedad, más política; por tanto, más elaborada. Y lo mismo puede decirse hoy a escala planetaria. El grado de complejidad de las relaciones internacionales es abrumadoramente complicado, pero en definitiva se sigue repitiendo el mismo principio: quien detenta el garrote más fuerte impone las condiciones.

Los llamados a la "paz" y la "concordia" entre los seres humanos, más allá de buenas intenciones -no sin cierta dosis de ingenuidad quizá, ¿o de hipocresía?- no parecen haber prosperado. Ni pueden prosperar, por lo que la historia nos enseña. Las relaciones de poder no se negocian, no se arreglan en encuentros "civilizados" de buena voluntad. Por el contario, mal que nos pese, se modifican en la lucha. Los Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos -Marcs-, tan a la moda hoy luego de caído el muro de Berlín, parecen haber reemplazado a Marx. Pero más allá del llamado a una cultura de la negociación y el consenso, la violencia sigue siendo el motor de las relaciones políticas. "Cuando Estados Unidos marca el rumbo, la ONU debe seguirlo. Cuando sea adecuado a nuestros intereses hacer algo, lo haremos. Cuando no sea adecuado a nuestros intereses, no lo haremos", pudo expresar sin empacho el candidato de Estados Unidos a Embajador ante la ONU, John Bolton, para expresar la idea con un ejemplo algo patético.
La diplomacia, parece, tiene límites. Y la fuerza bruta sigue siendo la opción.

¿Estamos "condenados" a la violencia entonces? Así planteada, la cuestión es una aporía que no ofrece salida. Si somos productos históricos, queda la esperanza de poder generar otro tipo de sujeto, no constituido en torno al poder. El reto, que las primeras propuestas socialistas tomaron en serio aunque no terminaran su construcción, es darle forma a eso que hoy, todavía, parece una utopía inalcanzable: construir nuevas relaciones de poder, concebir una nueva idea de poder. Quizá, un poder no machista, no masculino, tal como ha sido la historia hasta ahora. El reto está abierto.

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Mapuches

Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)

Desde la prisión y tras 60 días, 34 dirigentes mapuches están en huelga de hambre para protestar porque a sus reivindicaciones se ha respondido con una brutal represión, incluyendo la aplicación de la ley antiterrorista que somete civiles a la justicia militar, anula garantías procesales y triplica las condenas. Ante la dificultad para definir el terrorismo, todo queda a la arbitrariedad de un juez que bien puede conceptuar que se trata de un simple problema de orden público o aplicar esta normativa de la dictadura militar chilena, intocada por los gobiernos de la democracia.

Los indígenas están presos por incidentes ocurridos en la defensa de su Nación Mapuche, el último reducto que la “civilización” les ha dejado en el profundo sur de Chile. Pero hasta allá llegan los tentáculos del “progreso” en forma de centrales hidroeléctricas y explotaciones mineras, forestales y similares que envenenan ríos, talan bosques milenarios, polucionan la atmósfera, ahuyentan la caza y la pesca, esterilizan suelos y desplazan a la población, convertida así en paria en su propia tierra, asalariados de miseria de multinacionales y finqueros o residentes incógnitos en los cinturones de marginación de las grandes urbes. Ante la incuria y la complicidad de las autoridades frente a la voracidad de las empresas, los mapuches se han lanzado a la lucha con bloqueos, manifestaciones y otras formas de protesta que, como siempre, terminan en duros enfrentamientos con la policía, encarcelamientos, muertes y persecución. A sus reivindicaciones tradicionales por la tierra los huelguistas agregan ahora la exigencia de un juicio civil para sus líderes y la derogación de la ley antiterrorista. Ignorados por los monopolios mediáticos intentan romper el cerco de silencio y conseguir la simpatía de la población para torcer la mano poderosa del estado. De momento han conseguido movilizar importantes sectores de la sociedad chilena y comienza a generarse un movimiento internacional de solidaridad.

La movilización social ha conseguido, por ahora, que hasta las autoridades y los parlamentarios reconozcan la necesidad imperiosa de eliminar la ley antiterrorista heredada de la dictadura. Pero el proceso jurídico marcha con una lentitud incompatible con la urgencia de 35 personas cuya vida corre peligro (incluyendo a niños indígenas, igualmente acusados de terrorismo). En un ejercicio de cinismo sin límites, desde algunos sectores se propone que se amnistíe a los mapuches al tiempo que se haga lo mismo con los torturadores de la dictadura que están condenados o en proceso de serlo. Por supuesto los indígenas rechazan una propuesta de tales características que los igualaría a quienes si son efectivamente peligrosos terroristas. Solo exigen un juicio civil, justo y público de tal manera se conozcan las razones que les han llevado a oponerse a proyectos que las autoridades presentan como indispensables para el progreso, mientras descalifican a quien se oponen tildándolos de obstáculo al bienestar y enemigo de la civilización.

Aunque el objetivo de eliminar la ley antiterrorista ya es de por si loable, lo es mucho más poner de manifiesto las limitaciones del modelo económico vigente y la forma como se entiende el progreso y el desarrollo. Oponiéndose a la destrucción de su comunidad tradicional (en todos los sentidos) los indígenas chilenos están poniendo en tela de juicio el proyecto de sociedad que se ofrece como fórmula para alcanzar la democracia política, el bienestar material, la cohesión social y el acceso a la cultura de la modernidad. Aunque no resulte explícito en la reivindicación, aunque no sea la intención conciente de los afectados, el conflicto obliga a considerar factores globales y de largo plazo que superan con creces el estrecho marco de los cálculos empresariales y de la miopía e irresponsabilidad (cuando no de la corrupción) de las autoridades que permiten estos proyectos. Más allá del cálculo de beneficios inmediatos resulta pertinente preguntarse. ¿Cuáles son los costes reales de esos proyectos? Una central hidroeléctrica inundando grandes territorios, la extracción de petróleo y de gas, y en general de recursos minerales, así como la tala masiva de bosques, la construcción de grandes obras de infraestructura o la explotación comercial de la biodiversidad se justifican ante la ciudadanía como empresas indispensables para el progreso, como iniciativas de alta racionalidad económica que armonizan las ganancias de la empresa con los intereses del país. Pero las cuentas reales no respaldan tan optimistas aseveraciones, pues si es cierto que las empresas obtienen ganancias considerables no se puede afirmar la mismo para el conjunto del país, para comenzar, porque se descargan sobre la comunidad costes claves que la empresa no asume y se afectan recursos para ésta y futuras generaciones.

Con independencia entonces de las formas folclóricas que acompañan muchas veces tales movilizaciones populares contra una represa, una explotación minera o los permisos de saqueo que se otorgan generosamente a las multinacionales, resulta esencial considerar los beneficios reales que se derivan de tales proyectos, en unos casos porque son dañinos en alto grado, en otros, por la manera como se realizan. La minería del oro, por ejemplo, cuando es realizada de manera artesanal perjudica ríos y suelos en una medida que se potencia enormemente cuando la explotación es industrial. La extracción de petróleo, por su parte, encierra peligros semejantes aunque es posible limitar estos efectos si se obliga a las empresas a extremar las medidas de seguridad. Las grandes represas hidroeléctricas, símbolo del desarrollo económico en otras épocas, son hoy objeto de una consideración más cuidadosa habida cuenta de los daños que provocan en el medioambiente, la destrucción de otros recursos y lo limitado de su vida útil. La gran explotación agrícola, otro de los símbolos del modelo económico actual, recibe objeciones no menos graves y por razones similares: aquello que es ganancia neta para las empresas supone pérdidas –muchas veces irreparables- de recursos (agua, suelo, biodiversidad, bosques, dependencia de los grandes monopolios de la energía, la industria química y los productores de semillas, etc.) y algo no menos importante: la salud de la población.

¿Quién asume el coste efectivo de agotar un recurso? ¿Quién responde por los efectos perniciosos sobre la salud de ésta y las futuras generaciones? ¿ A quién se piden responsabilidades por los daños medioambientales? ¿En qué quedaría el balance optimista entre inversión y beneficios si se amplía el horizonte del cálculo y se toman en consideración todos los costes, en particular esos que se ocultan en la contabilidad de las empresas? Si resulta poco práctico un debate sobre propuestas de muy escasa realidad (un regreso a la vida rural y el abandono del industrialismo, por ejemplo) y se asume que el consumismo actual resulta inconveniente e insostenible (además de inalcanzable para la inmensa mayoría de la población mundial) se impone entonces la búsqueda de un modelo diferente de sociedad y de economía, resolviendo la disyuntiva que ofrece, de una parte, la estrategia que se fundamenta en el “desarrollo de las fuerzas productivas” como condición indispensable para progresar sobre bases ciertas y, por otra, el camino que proponen el “buen vivir” de los indígenas como única manera de alcanzar la armonía social y el equilibrio con el medio ambiente.

Y, algo central para estos países abocados a una desenfrenada exportación de materias primas y alimentos a las economías centrales del capitalismo: agotar recursos claves que comprometen el futuro desarrollo constituye un suicidio como colectividad nacional. Al final, como en los peores tiempos del colonialismo aquí quedarán los socavones vacíos, los mineros con silicosis y un panorama de desolación y tristeza. Los escasos beneficios para el país estarán generando intereses en bancos extranjeros en las cuentas numeradas de los funcionarios corruptos, tan solícitos cuando se trata de vender el país.

Los actuales mapuches son dignos sucesores de Lautaro, Colocolo,Tucapel, Rengo y en particular del gran Caupolicán que para ganar la jefatura militar contra los españoles soportó sin desfallecer por dos días con sus noches un pesado tronco sobre sus hombros. Tal como lo canta Alonso de Ercilla en La Araucaria:

Con un desdén y muestra confiada,
asiendo el tronco duro y nudoso,
como si fuera vara delicada,
se lo pone en el hombro poderoso:
la gente enmudecía maravillada
de ver el cuerpo fuerte tan nudoso.

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Huelga Mapuche: La hora crucial

Andrés Figueroa Cornejo (especial para ARGENPRESS.info)

“Parece que este gobierno no nos va a matar directamente todavía. Pero nos va a privar de libertad, que no es tan distinto.”
J.Z. Fotógrafo de Trinchera de la Imagen

A dos meses de iniciada la huelga de hambre de los prisioneros políticos mapuche, el estado de salud de los ayunistas y los fundamentos de su causa cobran notable simpatía nacional e internacional. Piñera manifiesta escasa voluntad de diálogo, mientras la vida de 34 comuneros se extingue en medio de la indignación multiplicada.

La causa mapuche, fuera de toda agenda y catálogo político de la partidocracia en el poder, se extiende como pólvora en territorios cada vez más amplios de la sociedad chilena y la atención internacional.
La conmemoración del golpe de Estado del 11 de septiembre mezcló la imagen señera de Salvador Allende con la presencia ardiente de organizaciones mapuche y los cantos generales, exigiendo la libertad de los comuneros prisioneros. La actualidad del homenaje de todos los años, esta vez, estuvo teñida de calor y color originarios.
Ya el jueves 9 de septiembre, en el Parque Almagro, los conjuntos musicales históricos del pueblo –Inti Illimani e Illapu-, junto a los trovadores más recientes, como Pancho Villa y el hip-hop siempre lúcido de SubVerso, actuaron en el Parque Almagro, en Santiago, para los muchos que solidarizan con las reivindicaciones de los 34 presos políticos mapuche en huelga de hambre –a los cuales ya sería preciso agregar a 4 originarios más de la comuna de La Florida que se sumaron hace pocos días al ayuno-.
Como era de esperar, el Estado, a modo de represión selectiva, el mismo 11 de septiembre detuvo al periodista Marcelo Garay Vergara, consejero metropolitano del Colegio de la Orden y reportero de la Radio Nuevo Mundo, cuando salía de su casa. Marcelo fue aprehendido por agentes de la Brigada de Investigaciones Policiales (BIPE), por un requerimiento de la Fiscalía Centro Norte, para declarar sobre una detención anterior de la que fue objeto en Padre Las Casas (localidad cercana a Temuco) el año pasado, cuando cubría una historia relacionada con el pueblo Mapuche. Ya Marcelo Garay había denunciado el hostigamiento de la policía desde que fue a cubrir profesionalmente la militarización de las comunidades mapuche el 2009.
Bajo un Santiago ceniciento, en la tarde del primero de septiembre alrededor de tres mil mapuche y chilenos se congregaron para solidarizar con la huelga de hambre, convocados por la Coordinación de Organizaciones Autónomas Mapuche de Santiago.
Sus razones se resumen en que no se les aplique la Ley Antiterrorista ; no sean juzgados duplicadamente por la justicia militar y la civil; el retorno a la normalidad de las zonas militarizadas, y la demanda máxima de la recuperación de sus tierras usurpadas históricamente, antes y después de la creación del propio Estado chileno.
El ayuno fue iniciado por reos políticos de las cárceles de Temuco y Concepción hace dos meses. El miércoles primero de septiembre se agregaron dos menores de edad recluidos en la cárcel de Chol Chol.
Tanto la solidaridad mundial, a través de organismos asociados a los Derechos Humanos, como Amnistía Internacional, protestas y ocupaciones de embajadas en países europeos, la hermandad reluciente de los indígenas y populares de Latinoamérica; como el creciente apoyo chileno de personas, organizaciones sociales y políticas independientes de los que mandan, sindicatos, la iglesia de los desheredados, gremios y colegios profesionales se multiplican, apresurando la primavera a lo largo de todo país y obligando a los medios de comunicación dominantes a visibilizar la huelga, jaqueando el silencio racista y de clase de Sebastián Piñera.
Los presos políticos mapuche (PPM) están procesados o condenados por su supuesta participación en ocupaciones de tierras, consideradas ilegales por el Estado, e incendios de instalaciones agrícolas, en el contexto del asentamiento de empresas agrícolas y forestales en la región de La Araucanía, tierras ancestrales del pueblo originario.
Eric Millán, representante de los ayunistas de la cárcel de Temuco, dijo firmemente que los prisioneros “van a seguir la huelga hasta las últimas consecuencias. Hasta que este gobierno deje de aplicar la Ley Antiterrorista, como el doble procesamiento, y la devolución de las tierras usurpadas. Ellos no se dejarán alimentar por ningún medio”.
-El gobierno sugirió instalar un mediador en el conflicto…
“El gobierno no se ha acercado, sólo habla a través de la prensa. Y aquí los únicos mediadores somos nosotros.”
Se acercan “las últimas consecuencias”
La doctora Berna Castro es parte del equipo médico que atiende permanentemente a los PPM. La profesional –de larga trayectoria en el ámbito de la defensa de los Derechos Humanos en Chile- aclara que la huelga de hambre es con consumo de agua con sal y glucosa.
-¿Cuál es el estado de salud de los comuneros?
“Se encuentran en una situación crítica, muy crítica Están con evidentes daños de su cuerpo. Han sufrido una baja significativa de peso. Estoy hablando de un promedio de más de 18 kilos promedio por huelguista, es decir han perdido, al menos, un 20 % de su peso.”
La profesional comunicó que los ayunistas que están en peor situación sanitaria “son Felipe de Angol, Ramón de Temuco, y Héctor Llentul de Concepción”. Desde la medicina, Berna Castro analizó que “después de las 7 semanas comienzan a tener daño interno. Ellos han perdido tejido adiposo y gran parte de su tejido muscular. Entonces el cuerpo, para mantener sus funciones vitales, empieza a consumir proteínas, vitaminas, minerales de su propio organismo para proteger el órgano más noble del cuerpo humano: el cerebro. Y ya estamos en esa etapa”.
-Uno de los aspectos más controversiales tiene que ver con la negativa de los huelguistas de permitir hacerse exámenes por los servicios estatales…
“Nosotros le estamos pidiendo al Estado chileno que nos dé garantía en la toma de exámenes, porque ello nos permite evaluar con mayor precisión sus condiciones. Pero eso nos ha sido negado. Los comuneros plantean que no existen las condiciones para realizar las muestras. Los fiscales no han podido comprobar ninguno de las imputaciones de las cuales se les acusa –de hecho, han perdido testigos- , y las muestras de sangre podrían emplearse para inculparlos de incidentes en los que no han incurrido. Nosotros pedimos al Estado las garantías mínimas. Explícitamente, que esté alguno de los médicos que asisten a los huelguistas para asegurar el buen uso de los exámenes.”
La doctora Castro no dudó en sentenciar que “Sus vidas están en peligro. Además, en las cárceles donde permanecen los comuneros se están cometiendo violaciones que configuran tortura por parte del Estado. Que no tengan acceso a la luz del día implica que los prisioneros pierden la noción del tiempo, y el cerebro, que ordena las funciones del cuerpo, sin luz solar, altera actividades hormonales relevantes. Y ello es tortura.”
“En Angol –agregó- gendarmería no considera como una herramienta válida la huelga de hambre de los comuneros, sino que la cataloga de un vulgar mal comportamiento. En consecuencia, han realizado allanamientos periódicos de noche en las celdas. En ese contexto, los gendarmes han castigado comuneros e incluso los han incomunicado.”
-¿Cuál es el estado de ánimo de los ayunistas?
“La voluntad y claridad de los huelguistas es fortísima. Yo soy cristiana y aquí uno ve la capacidad extraordinaria de estos jóvenes en la lucha por la causa de su pueblo. Y para mí no hay nada superior que aquel hombre que da la vida por amor.”
“El Estado defiende con mucha más fuerza la propiedad privada que la vida”
Alberto Espinoza es abogado asesor de las causas que están en la justicia, asumiendo la defensa de los PPM en la Corte Marcial en Santiago.
-¿Cuáles son las diferencias entre ser juzgado por una Corte Marcial y una Civil?
“Hace 5 años que la Corte Interamericana de Derechos Humanos pronunció una sentencia que establece que bajo ninguna circunstancia se puede aceptar que los civiles sean juzgados por tribunales militares. Sin embargo, en Chile subsiste esta judicatura penal especial.”
El abogado de Derechos Humanos indicó que “Ello atenta contra principios asociados al debido proceso, la imparcialidad e independencia del tribunal. El juez es un militar de carrera que se promueve dentro del generalato. No es un letrado, en términos de formación jurídica. Es removido por razones castrenses más que por méritos juridiccionales. Y la Corte Marcial está integrada por tres miembros de la Fuerzas Armadas y dos ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago. Es decir, los jueces militares hacen mayoría”.
Espinoza anadió que “En el aspecto procesal, el procedimiento resulta inquisitivo, de acuerdo a las reglas de un sumario antiguo que es secreto, escrito, donde las posibilidades del derecho a la defensa de los imputados son precarias o prácticamente inexistentes. Es un sumario que se puede prolongar de manera indefinida. En resumen, que personas civiles sean juzgados por militares resulta totalmente contrario a los estándares internacionales sobre derecho sumario. En este caso, los mapuche son civiles, y no han cometido delitos militares.”
-Algunos argumentan que estarían involucrados miembros de carabineros…
“Se arrastran hasta la justicia militar supuestos atentados a carabineros, que por norma constitucional, son una fuerza de orden y seguridad pública, al igual que la policía de Investigaciones. Es decir, no se trata de una fuerza militar, pero están bajo la tutela juridiccional de esta judicatura especial. Y ello también es contrario a la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Todo redunda en un tratamiento muy desigual de la justicia militar.”
Alberto Espinoza puntualizó que “Cuando eventualmente son los carabineros las víctimas, las penas contra los imputados son del infierno, y cuando son los carabineros los victimarios las penas son muy benevolentes. Aquí hay un doble estándar. Cuando los carabineros son los victimarios las penas nunca superan los tres años, con beneficios carcelarios, y nunca son penas de privación de libertad efectiva”.
-¿Por qué pareciera existir una súper esperanza en la justicia civil entre los familiares y amigos de la causa mapuche?
“En general, es más confiable la justicia civil que la militar. Por su estructura orgánica y de procedimiento. Sin embargo, también hay que observar con cierta reserva a los tribunales ordinarios. Sobre todo, porque el problema y la causa mapuche es tratada con una mirada estatal, integral. La política regresiva histórica contra el pueblo mapuche se articula desde todos los frentes del Estado. Y en ese contexto, el Poder Judicial, Legislativo, Ejecutivo y el Ministerio Público, no están al margen. No hay que pecar de exceso de confianza al respecto. Aquí vemos cómo el Ministerio Público –teóricamente autónomo- se alinea con los intendentes y gobernadores al momento de calificar hechos como terroristas. Y los tribunales de justicia también condenan como terrorismo conductas que no lo son.”
-¿Desde su experiencia y perspectiva, dónde se encuentra el meollo central de esta lucha?
“El nudo que explica todo esto es la imposición de un modelo económico fundado en el capitalismo actual. Ello da cuenta del tratamiento con el que se ha denominado “el problema mapuche”. Y se refleja en cómo los violadores de derechos humanos de la dictadura militar que cometieron crímenes de Lesa Humanidad, son sentenciados a penas irrisorias, cuando el bien jurídico que ellos afectaron fue la vida. Y cuando se toca el bien jurídico de la propiedad, la reacción del Estado chileno es brutal. Se puede ver en las penas que pesan sobre algunos comuneros mapuche en huelga de hambre que superan los 100 años. Y Manuel Contreras –jefe de la Inteligencia pinochetista- acaba de ser condenado con 5 años con pena remitida por el asesinato del sacerdote Antonio Llidó. Que se diga claramente que el Estado defiende con mucho mayor fuerza la propiedad que la vida.”
-Hace unos días el presidente Piñera envió un Proyecto de Ley para tratar el tema de la justicia militar y su eventual modificación…
“Proyectos de Ley de esa naturaleza están parados en el Congreso desde hace unos tres años. Lo que dice Piñera no es nuevo. Aquí el Poder Legislativo ha mostrado una indiferencia sobre el tema, que puede calificarse de desidia, notable abandono de deberes o simplemente, de flojera parlamentaria. Si hasta los militares están por cambiar la judicatura. Y sobre la Ley Antiterrorista ocurre lo mismo.”
Un asunto de razón y fuerza
Los comuneros mapuche han realizado mil movilizaciones, ocupaciones hospitalarias, interrumpido discursos de Piñera, puesto el cuerpo por su razón, la misma que la de los presos políticos en huelga de hambre. Pero el tiempo corre invariablemente y la salud de los ayunistas empeora de manera progresiva, colocándolos al borde de un riesgo mortal. La sociedad chilena amplía su sensibilidad. Sin embargo, las autoridades, por convicciones propias y acompañadas a la vez por el gremio de los dueños de Chile (Confederación de la Producción y el Comercio) caminan con pies de plomo hacia una resolución del conflicto. Los discursos de mediación eclesiástica o de un grupo de diputados autoproclamados al respecto, fortalece la posición desde el poder de que el pueblo originario y sus presos políticos son seres incompletos, objetos de ayuda, una suerte de comunidad infantil que adolece de recursos y estatura para encarar en igualdad de condiciones al gobierno de turno. Pero los mapuche saben mejor que nadie que sólo pueden confiar en sus propias fuerzas, compuestas también, por todos aquellos que empatizan con cabeza, respeto y corazón con una causa justiciera que sintetiza medio milenio de usurpación, crímenes, discriminación y condena a un pueblo entero.

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¿Se parece o no México a Colombia por la insurgencia del narco y las guerrillas?

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Nunca hay que confiar ni creer en las palabras de los políticos porque ellos no buscan verdades sólo defienden intereses. ¿Qué llevó a Hillary Clinton, segunda en la jerarquía política de los EEUU, a decir que “los cárteles de la droga se estaban transformando en algo parecido a “una insurgencia”, y que controlaban algunas secciones de territorio, para concluir que México se parecía cada vez más a la Colombia de hace 20 años?.

¿Estaba pidiendo a gritos la intervención del ejército yanqui porque el gobierno de Calderón es incapaz de acabar con la llamada “delincuencia organizada” que se está transformando en un movimiento de “insurgencia” a punto de tomar el poder, tal como sucedió en Colombia con las FARC? ¿Estaba sugiriendo que Calderón sea hecho a un lado para colocar en el gobierno a un personaje que garantice los enormes negocios que los EEUU tienen en México? ¿Es la Clinton del sector de los halcones yanquis?

2. Pero inmediatamente Calderón, demostrándole su debilidad, se quejó ante Obama y éste respondió de inmediato en una entrevista para componer lo dicho por la secretaria de Estado y dijo: “México es una democracia amplia y progresista, con una economía creciente, y en consecuencia no se puede comparar lo que está pasando ahí con lo que ocurrió en Colombia hace 20 años”. Pero –al margen del gobierno, la clase política y el empresariado, que defienden su poder- el pueblo sabe que Obama miente porque en México no hay democracia, no hay economía creciente y, en muchos aspectos, sí se puede comparar con Colombia de hace 20 años. ¿Acaso hace 20 años, como hoy en Colombia y México, no existía y hay pobreza, miseria, desempleo, salarios de hambre, persecución política, asesinatos por miles? Sin embargo la funesta clase política y empresarial buscan tapar la realidad y las declaraciones de Obama contribuyen a ello.

3. El secretario asistente de Estado para Asuntos Hemisféricos, Arturo Valenzuela (chileno-yanqui) quiso corregir –de manera cantinflesca- el uso del término “insurgencia” e indicó que no se debían “malinterpretar” las palabras de Clinton. “Lo que nos preocupa es que uno ve el desarrollo de fenómenos como coches bomba, que son actos de terrorismo… pero el término insurgencia (en México) no es lo mismo que insurgencia en Colombia”, dijo al explicar que no hay motivaciones políticas del crimen organizado y que la secretaria sólo aludía a un incremento de la violencia, “pero no bajo términos de insurgencia”. Claro, la exsecretaria de exterior, la arrastrada priísta Rosario Green, aprovechó la oportunidad para lanzarse contra la Clinton buscando engañar a los electores con la misma demagogia que ha reinado en México entre los politiqueros entreguistas: “sobre mi cadáver… defenderé a México hasta la muerte” y otras bobadas.

4. La pregunta entonces podría ser: ¿Se están transformando los diferentes grupos de la llamada “delincuencia organizada”, los Zetas, la Familia y demás, en “insurgentes”, es decir, en fuerzas que luchan contra el gobierno y la clase empresarial? No hay muchos elementos para decir que sí porque las guerrillas que han luchado en México –por lo menos desde la década de los sesenta- siempre proclamaron sus principios políticos e ideológicos, así como sus fundamentos contra la economía y la política del gobierno y empresarios capitalistas. También secuestraron, asaltaron, incluso ante las persecuciones que sufrían se vieron obligados a matar; pero siempre exigieron la publicación por los periódicos de sus documentos y proclamas. Además parece haber predominado en las guerrillas de Chihuahua, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, las luchas de autodefensa, es decir, la defensa de sus tierras, sus familias, su vida contra el gobierno.

5. La Clinton debería demostrar, con papeles de la CIA, los fundamentos de sus declaraciones y, seguramente sería una bomba. Fuera del texto de algunas mantas de los narcotraficantes que dejan pasar los medios, nunca he leído un documento político, económico, social en el que estas personas expliquen hacia dónde van. Se que han secuestrado a cientos de empresarios-banqueros, que han matado a cientos de políticos y que es posible que tengan en su poder al político-empresario que junto con Carlos Salinas, es el más corrupto de México, el tal De Cevallos; sin embargo el que estén golpeando a la clase dominante (a políticos y millonarios) no me dice que estén representando a las clases pobres, como sí lo harían los izquierdistas. Más bien me hace pensar que están arreglando cuentas con sus socios, con quienes hacían muy buenos negocios con ellos y ahora quieren pasar como si no estuvieran embarrados.

6. Poco me interesan las particularidades o las grillas políticas entre personas porque éstas sólo son parte de la clase social a que pertenecen; pero no dejo de observar que las clases dominantes suelen dividirse peleándose por obtener mayores ganancias, pero cuando surge un fuerte enemigo se unifican para defender sus intereses en conjunto. Cada vez que sale una declaración: como cuando dijo Fidel Castro que los mexicanos conocían más Mickey Mause que a Benito Juárez o cuando desenmascaró a Fox y a Castañeda de ser perros falderos de Bush, la clase política, los empresarios y los medios de información se lanzaron contra Castro. Lo mismo ha pasado contra la Clinton que dijo algunas cosas y seguramente tiene escondidas otras en el Departamento de Estado yanqui que a muchos nos ayudará que los suelte. ¿A que mexicano honrado no le gustaría saber los negocios de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Cevallos, Gamboa Patrón, etcétera?

7. En Colombia las FARC no son cultivadores ni exportadores de droga; los que sí, son insurgentes que desde 1964 han venido luchando contra los gobiernos capitalistas que han hecho más pobre y miserable al país; son luchadores izquierdistas que desde hace 46 años han sufrido cárceles, asesinatos, bombardeos de parte del gobierno y los militares colombianos aliados con el ejército yanqui. Si las FARC no han triunfado no es por carecer de apoyo del pueblo campesino y explotado sino porque Colombia ha sido siempre un país ocupado por cientos de miles de espías y militares de la “inteligencia” yanquis que durante décadas han tratado de destruir a la guerrilla. Por eso las declaraciones de la Clinton son peligrosas: una mayor intervención yanqui en México –con el pretexto de la llamada delincuencia organizada y el terrorismo, buscaría destruir a todos los grupos de la izquierda real, es decir, a lo mejor de nuestro pueblo.

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El turno de la China o la historia se repite

Susana Merino (especial para ARGENPRESS.info)

Han pasado 200 años desde nuestro primer grito de Libertad y sin embargo los hechos parecieran seguir negándola. Pese a nuestro esperanzado sueño de país soberano continuamos sin lograr orientar libremente nuestro rumbo y en el actual caso específico, nuestro futuro ferroviario y por ende nuestro destino de país integrado, planificado sobre la base de los intereses de sus habitantes y no a partir de la inconfesa pero inocultable voracidad de los poderosos de la tierra.

Hace tres años se cumplía el sesquicentenario de nuestro primer ferrocarril el F.C. Oeste cuya traza todavía se conserva en el tramo curvo que une Lavalle con Corrientes a un paso de Callao. Un ferrocarril orgullosamente construido con capitales nacionales que unía la actual sede del teatro Colón, donde se ubicaba su estación cabecera y Floresta. Pero poco duró en manos argentinas este impulso modernizador. A partir de entonces y durante varias décadas se desató una verdadera fiebre ferroviaria que estructuró el país de acuerdo con los intereses extranjeros, especialmente británicos.

Ya en 1915 la Argentina con 33 mil km. de vías se ubicaba entre los diez países con mayor kilometraje de vías férreas del mundo y su territorio graciosamente estructurado a partir de un “abanico de hierro” cuya función esencial era transportar los recursos naturales del país hacia el puerto de Buenos Aires, para de allí ser embarcados hacia Londres. Un puerto que sigue siendo un nudo gordiano que complica cada día más el tránsito urbano de Buenos Aires y sigue imponiendo su carácter centralizador pese a sus escasa condición de puerto de ultramar y su inadecuado acceso fluvial para nada acorde con los actuales requerimientos de los transatlánticos de gran porte. Pero esa es otra historia.

Nadie ignora en suma que los 47 mil km de nuestra, en algún momento (1957) extensa red ferroviaria fueron diseñados estratégicamente en beneficio de la Corona británica, estableciendo o tal vez mejor dicho consolidando nuestro carácter de productores y exportadores de materias primas y de importadores del imperio inglés. Fue sin duda una hábil manera de lograr, aunque fuere cien años más tarde, una penetración en nuestro territorio que no lograron las invasiones inglesas en su intento de quebrar el monopolio comercial español. Ya que como expresaba Scalabrini Ortiz: “…los ferrocarriles constituyen la llave fundamental de una nación. La economía nacional, pública y privada, el equilibrio de las diversas regiones que la integran, la actividad comercial e industrial, la distribución de la riqueza y hasta la política doméstica e internacional están íntimamente vinculadas a los servicios públicos de comunicación y transporte”.

En 1948 Perón vislumbró que gran parte de la soberanía del país pasaba por recuperar esa trama ferroviaria de cuyo manejo dependían gran parte de las políticas económicas de la nación. Pero no pasó mucho tiempo hasta que los sucesivos gobiernos, a partir del mismo Frondizi que tuvo que clausurar talleres y ramales, bajo la supervisión del FMI y el declarado avance internacional de la industria vial y automotriz, volvieron ya no a enajenarlos sino a desmantelarlos casi totalmente.

Fue en 1992 cuando la definitiva privatización llevada a cabo por el presidente argentino de más triste memoria, la convirtió en un decadente reflejo del pasado, no sin antes dejar un tendal de pueblos abandonados, de trabajadores despedidos, de ramales clausurados y de generar al estado una ingente sangría de recursos porque las nuevas concesionarias no solo obtienen sus recursos de la venta de pasajes sino de cobrar mensualmente subsidios millonarios sin ninguna contrapartida de las empresas en inversiones o riesgos de capital.

No hay duda de que en un país de enorme extensión territorial como el nuestro, los ferrocarriles constituyen un elemento clave para el desarrollo y fortalecimiento de las economías regionales y sigue siendo el medio de transporte más económico, seguro, rápido y no contaminante y por lo tanto un servicio que el estado debería considerar por su función social y no como un sector de explotación comercial y de generación de lucro al servicio de empresas privadas locales o extranjeras, poco importa, sino al de toda su población.

Sin embargo somos nuevamente presa de decisiones que van a repetir la historia, aunque esta vez ya no de cara al Atlántico sino al Pacífico. Es el turno de China.

Los recientes acuerdos firmados por nuestro país con aquel remoto y hasta no hace mucho misterioso país más comúnmente mencionado como el “gigante asiático”, no dejan de despertar justificadas sospechas y la necesidad de analizar de qué manera seguirá consolidándose nuestro destino agro-minero exportador sobre la base de dichos acuerdos. Las comprometidas inversiones de 10 mil millones de dólares en ferrocarriles y en energía casi no dan lugar a dudas, aunque esta vez la infraestructura expoliadora se oriente hacia el oeste a través de dos ejes principales por Mendoza hacia Valparaíso y por Salta – Socompa (el Tren de las Nubes) hasta algún puerto del norte chileno, tal vez el moderno puerto de Mejillones en Antofagasta.

En realidad, a pesar de la poca información difundida hasta ahora, no es que los síntomas parezcan sospechosos sino que sus objetivos están claramente expresados: la rehabilitación en primer término de la red Belgrano cargas un ferrocarril cuyos 6 mil km de extensión atraviesan 13 provincias y le permite por lo tanto movilizar la producción de más de medio país. Este proyecto incluye el cambio de 1500 km de vías, la provisión de material rodante (locomotoras y vagones) y de equipos para la reparación y su capacidad de transporte está prevista en una meta no inferior a los 7 millones de toneladas. Las obras del primer ramal comenzarán en la estación Timbúes (Rosario) hasta Avia Terai en el Chaco y las del segundo se llevarán a cabo entre Barranqueras y Salta, en un lapso estimado de cuatro años.

Nada nuevo por otra parte con relación a China que hace ya varios años viene movilizando sus empresas y sus recursos financieros hacia esta región del planeta, procurando asegurarse los recursos naturales de todo el continente suramericano. Ya ha venido realizando inversiones y otorgado préstamos a Venezuela a cambio de petróleo y a Brasil para la exploración petrolífera “off shore” y ahora viene por nosotros.

Pero no se crea que solo Latinoamérica está en la mira de los orientales, también invierten copiosamente en África en donde tal vez sea mera coincidencia no hay que pensar mal, están construyendo un ferrocarril que les permitirá transportar hasta 10 millones de toneladas de mineral de hierro a precios reducidos desde Tonkolili la mina más importante de Sierra Leona hasta la costa (nada de pensar en valor agregado para los pueblos autóctonos, faltaba más!).

Hasta ahora se habían conformado con nuestro aceite de soja (el 46% de nuestras exportaciones) pero sin duda les hemos caído simpáticos y están dispuestos a colaborar “generosamente” con el desarrollo del país y de sus habitantes, de modo que también han destinado más de 3 mil millones de dólares a un emprendimiento conjunto con “nuestra” empresa Bridas para la producción de petróleo y gas. Tanto como para que no se despierten nuestros celos hacia Brasil y Venezuela. Faltaba menos!

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En la Ciudad de Buenos Aires la educación pública está al rojo vivo (Parte VI)

Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Todos avivan el fuego de la mentira.

A las declaraciones de la presidente, el jefe de gabinete nacional, el jefe de gabinete porteño, legisladores, diputados y senadores de la nación, políticos en campaña, jefes de partidos políticos, ministros de educación y discusiones entre periodistas y padres, debates entre la comunidad educativa por el sí o no a la toma de colegios, se suma el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri que sostuvo que la medida de fuerza estudiantil está politizada y que se van a cumplir los 180 días de clase.

De su regreso de Europa afirmó que “unos cuarenta alumnos por escuela” son los que protestan. Estas declaraciones las hizo luego de la reunión de gabinete de los lunes a la mañana donde se discutieron dos problemas centrales: la toma de escuelas y el derrumbe de parte de un entrepiso en el boliche del barrio de Palermo, cuyo saldo fueron dos muertas y más de dos decenas de heridos.

Las declaraciones del jefe de Gobierno porteño fueron que: “hay que cumplir con los 180 días de clases”, además dijo que "es una lástima" lo que sucede con la tomas de colegios secundarios, pues se trata de "unos cuarenta alumnos, por cada escuela, que se ponen por encima de otros mil, quitándoles el derecho básico a la educación".

Y agregó “desde el primer momento dije que se trata de una protesta totalmente politizada, se mezclan colegios nacionales con los de la ciudad. Se toman colegios con obreros adentro trabajando y, además, no se los deja entrar", criticó el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

También afirmó y rechazó las críticas por no suspender su recorrida europea, junto a su novia Juliana Awada, que de paso es bueno recordar que se la responsabiliza de ser dueña de talleres clandestinos, estos son espacios donde se sobre explota a los trabajadores en general indocumentados (tema tratado extensamente por nuestra Agencia). A la vez, Mauricio Macri se defendió sosteniendo que “Nosotros somos un gobierno que tiene un equipo muy activo. No tenemos el problema de depender de una persona".

Por su lado, la semana viene complicada para las negociaciones, el tiempo de resolución no se avizora.

Uno de los principales problemas, ya adelantados en esta cobertura, es la negociación de escuela por escuela, comunidad educativa de cada una de los establecimientos implicados, que levanta y lleva adelante el gobierno porteño.

Esteban Bullrich no los recibirá, ya que encauzará el diálogo "a través de las comunidades educativas de cada escuela tomada", esta es la política del ministerio de Educación. "En esto están incluidos, además de los alumnos, los directores y docentes de cada escuela, padres, Consejo de Convivencia y Consejo de los Derechos de Niños y Niñas de la ciudad", precisaron las fuentes.

Mientras los estudiantes quieren una negociación colectiva y ser nuevamente recibidos por el ministro.

Es por esto que luego del rechazo de las propuestas volvieron a la toma los colegios y ahora son 27 los establecimientos ocupados y las facultades de la UBA, más el IUNA y el Instituto Superior de Educación Física.

Asimismo, se suman los paros docentes, cortes de calles y una marcha que incluirá tanto a alumnos secundarios como universitarios.

La nacionalización de la protesta se está haciendo sentir, los estudiantes golpean tanto al gobierno porteño como al nacional y afirman: “Ambos son responsables de la destrucción de la educación pública”, dijo Itai Hagman, presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), este será el lema con el que marcharán el próximo jueves, desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo, al cumplirse un nuevo aniversario de La Noche de los Lápices.

El martes habrá cortes de calles en zonas aledañas a las escuelas y facultades tomadas más los paros docentes.

A río revuelto no hubo ganancia de pescadores y las declaraciones de Cristina Kirchner fueron más que desatinadas, los estudiantes le salieron a pegar de la misma forma y con la misma fuerza, algunas ya las informamos y otras se sumaron en estos días:

"Cristina Kirchner pretende valerse de la lucha de los secundarios en función de su disputa con Macri; sin embargo, se trata de una manipulación improcedente", dijo Alejandro Lipcovich, titular de la Federación Universitaria de Buenos Aires.

Luego de las críticas a Cristina Kirchner, los estudiantes de la facultad de Psicología de la UBA y el Centro de Estudiantes de Psicología anunciaron en un comunicado que "nos plegamos al reclamo del moviendo estudiantil de todo el país por más presupuesto y mejores condiciones edilicias".

Establecimientos tomados

Entre los nuevos establecimientos plegados a la toma están: el Instituto Superior de Educación Física 1. “Como hace cuatro años que esperamos que terminen la ampliación de las instalaciones, dividimos la única cancha que tenemos y se practican cuatro deportes en simultáneo. Al Cenard le pedimos prestada la pista de atletismo. Tampoco tenemos vestuario”, sostuvo Demian Elger, miembro del centro de estudiantes.

El IUNA, del Ministerio de Educación de la Nación, decidió sumarse con tres sedes: Audiovisuales, Danzas y Artes Visuales. “Artes Visuales funciona en cuatro edificios alquilados no aptos para funcionar como universidad: no hay matafuegos, las escaleras son chicas y los edificios viejos”, repasó Lorena Seoane, del centro de estudiantes.

Otros que ocuparon y tomaron los establecimientos son los alumnos del profesorado Joaquín V. González y el jueves pasado marcharon al Palacio Pizzurno.

Se suman al conflicto los docentes de UTE y Ademys, que realizarán un paro de 48 horas y el principal reclamo no es el salarial sino la situación edilicia de las escuelas.

Otros están por la protesta pero con dictado de clases

Los debates están en el calderero entre los propios estudiantes, por eso algunos de ellos como los alumnos del Normal 6 aprobaron la toma pero sin suspender las clases.

Sobre la politización, Javier Bonanno de 5º año afirma que no quiere las consignas contra los políticos.

El río revuelto no siempre es beneficioso, el desatino siempre es torpeza, los encontronazos entre gobierno y oposición siembran el camino de espinas y sólo ellos debaten sobre sus situaciones, viven en un microclima y jamás harán una autocrítica.

Sobre la politización sostener que, política es todo, la educación es esencial, otra cosa es la política partidaria, eso todos tienen su cuota nefasta.

La otra es esto de que cuarenta le marcan el ritmo a mil, no se pueden desconocer las asambleas estudiantiles y la decisión de estudiar en un espacio digno.

Es la mejor forma de quitarse el sayo y no aceptar que las falencias son muy importantes.

Desconocer el protagonismo estudiantil es una mezquindad, tacharlos por su compromiso con la educación pública es como en otras épocas tildar a todos los que lucharon como subversivos, en definitiva, tiene la misma raíz que es descalificar. Desautorizar es una forma aberrante de no reconocer la equivocación y avanzar en solucionarlo, pero siempre teniendo en cuenta que, a todos, como afirma el oficialismo y la oposición, les interesa la educación pública. Sino, agregamos, la política de estado está clara, se han jugado por la enseñanza privada.

Y remarcamos que los políticos viven en su microclima permanente no tienen ni idea de la verdad, de eso que se vivencia cuando se transita la vida a riesgo de… por ello, porque viven arriba de un helicóptero o bien van de sus barrios privados al congreso o a la legislatura no entienden que estudiar todo el día con cero grado y sin calefacción es una injusticia, que no tener un alimento necesario y suficiente es una agresión al derecho humano más elemental.

Por lo tanto, la primera y esencial de las fundamentaciones de este conflicto es que el estado edilicio de las escuelas públicas de todo el territorio nacional son una deuda pendiente de este Bicentenario y del tiempo por venir sino se toman las medidas conducentes…

Eso sí… hay que preguntarse quienes las realizarán…

La Educación pública debe ser una política de estado. Podemos afirmar con mucha certeza que esta ¨clase política¨, tanto de los gobiernos: nacional, provinciales y municipales tienen como política de estado, la educación privada, porque tienen una concepción mercantilista de la educación.

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Memorial del pueblo: El final de los bueyes gordos

Arturo M. Lozza (ACTA)

Crónica de una época -10 de agosto de 1896- en la que una huelga de los obreros del riel se extendió a la industria y puso fin a la quietud conservadora. Una historia ejemplar en la larga lucha por la emancipación de la clase trabajadora.

En las postrimerías del siglo XIX se multiplicaba la fiebre inversora de las compañías británicas y más de la mitad de sus capitales llegados a la Argentina iba al negocio ferroviario. Los rieles se expandieron de 2.516 km en 1880 a más de 15.000 antes de que asomara el 1900. Pero mientras en 1880 el gobierno nacional y algunas provincias administraban el 50% de los ferrocarriles, hacia final de la década sólo retenían el 20%, debido a la adjudicación de nuevas áreas al capital extranjero. Asociada al capital inglés crecían aceleradamente las fortunas de la oligarquía. Ya se contabilizaban 22 millones de vacunos y 75 millones de ovinos.

Las aristocráticas familias terratenientes, los Iturraspe, Madariaga, Anchorena, Benberg, Perkins, los Cavannagh, Martinez de Hoz, Menéndez Behety, Santamarina, Bosch, Reutemann, Cobo, Duhau, Gowland, los Lezica, Duncan, Alvear y los Murphy, entre unos más, se aglutinaban en la naciente Sociedad Rural y conformaban con el capital inglés la alianza del poder político y económico.

La “gente bien” enriquecía con la explotación del inmigrante pero no le toleraba trasgresiones a esa masa explotada convertida en clase obrera. El diario “La Capital” del 20 de octubre de 1884 recogía, precisamente, una de las tantas demandas de las damas de la aristocracia y pedía al doctor Somoza, dueño de una línea de tranvías a tracción, que “haga guardar un poco mas de orden a los cocheros y mayorales del tramway” porque diariamente “vemos que los cocheros al tocar la corneta imitan las milongas y otras sonatas del peringundin”.

Por supuesto, llegarían en poco tiempo trasgresiones más importantes, porque comenzarían a organizarse los sindicatos que con sus exigencias de justicia romperían el orden conservador.

Mientras tanto, lo que se celebraba era la fiesta del “buey gordo”, todo un símbolo de “progreso” de las clases ganaderas pudientes: al animal más voluminoso de cada comarca –y no los había más voluminosos en todo el mundo- se lo paseaba por las arterias centrales. Era una ridícula mole de carne y fuerza, que iba recubierto con manto de seda andando en medio de una procesión que partía desde la casa del gobernador y hacia acto de presencia, una a una, en las casas de las más distinguidas familias de alcurnia. Atrás iba la infaltable banda de músicos, luego jinetes emperifollados de platería y, mas atrás, un carruaje portador de banderas de varios países con niñas que repartían flores entre el gentío. La farándula era algo así como la risotada burlona bajo cuyo antifaz se había desatado la más fantástica locura especulativa. Porque allí por donde transitara una locomotora, el suelo se convertía en oro.

La fuerza de los trabajadores

El maquinista Carlos Smith, a todo esto, cumplía a diario con eficiencia su honorable función de conductor del principal tren a Rosario, las pitadas de su locomotora iban marcando el ritmo de un país llamado “granero del mundo” pero que ya empezaba a hablar de huelgas, huelga de tipógrafos, panaderos, peones, aguateros… Smith no era parte de esa rebeldía, se sentía seguro sobre la mole de hierro y no entendía mucho de paros y de demandas obreras, hasta que un maldito día se le cruzó un transeúnte en el cruce de vías. Cuando accionó el freno, ya entre las ruedas y el eje delantero yacían los restos de la persona que se había atrevido a quebrarle el ritmo al ahora angustiado Smith, a quien, por haber atropellado al infeliz, lo condujeron detenido a Buenos Aires. Y quiso el destino que su detención provocara la primer huelga que haya conocido hasta entonces la historia del ferrocarril. Todos los maquinistas de la línea se solidarizaron con Smith, paralizaron el servicio del Ferrocarril Central Argentino, los cargamentos de cereal no llegarían al puerto. “Si el compañero Smith no es liberado, no habrá trenes”. El maquinista recuperó la libertad, pero la huelga –que se prolongó por tres días- no se levantó hasta que fue trasladado nuevamente a Rosario y elevado en andas por sus compañeros. La empresa Ferrocarril Central Argentino, de capital Inglés, conoció por primera vez la fuerza de los trabajadores en Argentina, a tal punto que debió fletar un tren especial a Rosario, exclusivo para Smith quien, sin haberlo pretendido, se había convertido en el principal protagonista del primer triunfo sindical de los trabajadores del riel. Ese sería, sin embargo, sólo un preaviso…

Llegaron años muy agitados. Dejaron de festejarse a los bueyes gordos. Los radicales de Leandro N. Alem protagonizaban fracasadas sublevaciones. El conflicto fronterizo con Chile amenazaba con la guerra, y los “nacionalistas” de la oligarquía proponían que el General Roca asumiera otra vez la presidencia porque –decían- si había exterminado a la indiada, bien podría hacer lo propio con los chilenos. Corría 1896. Gobernaba José Evaristo Uriburu. Alem, líder popular y de las sublevaciones, se pegaba un tiro. La epidemia de fiebre amarilla hacía estragos, y desde Cardiff llegaba al puerto de Buenos Aires un cargamento de 4,768 toneladas de carbón inglés para alimentar locomotoras.

El poder respondía habitualmente con represión a las demandas, pero los trabajadores de los distintos oficios, en su mayoría emigrados de Europa, se iban templando en los enfrentamientos, unos victoriosos y otros derrotados.

Por primera vez la pelea de un gremio, el de los yeseros, lograría la jornada de 8 horas y aumento de salarios. Se avecinaba el turno de los ferroviarios.

Todo comenzó en los talleres de Tolosa del Ferrocarril del Oeste (cerca de La Plata), que eran, con el de Solá, los más grandes de Argentina. Como se estilaba hacer, sus 700 obreros calificados y los peones presentaron un petitorio reclamando la implantación de las ocho horas de trabajo sin modificación de los salarios, la supresión del trabajo por pieza, la anulación del trabajo en los días domingos, y el pago doble de las horas extras, que debían realizarse sólo en casos excepcionales. La respuesta de la empresa fue una rotunda negativa. En consecuencia, el 10 de agosto de 1896 los principales referentes de la demanda subieron a la gran mesada giratoria de locomotoras y desde allí, dominando el perímetro de los 22.000 metros cuadrados del galpón principal, llamaron a asamblea y entre proclamas se convocó al inicio de la huelga. Las patronales británicas pidieron represión, hubo un desmesurado despliegue de fuerzas policiales y la respuesta se dio en una nueva asamblea: mantener el paro y pedir solidaridad a todos los talleres ferroviarios de la República.

Los primeros en hacerse eco del llamado fueron los ajustadores de los talleres de Caballito, pero ¿qué harían los de Talleres Solá? El 13 de agosto sus 1.000 trabajadores votaron en asamblea un petitorio como el de Tolosa. Otra vez la negativa de la compañía británica y Solá paralizó los talleres. La huelga asomaba con fuerza. De una estación a otra, en morse, los ferroviarios trasmitían el estallido de la lucha y proponían la adhesión. (Cuando se reconstruya esta historia en profundidad, seguramente habrá que hablar de esas trasmisoras como vehículo de solidaridad obrera a través de las enormes distancias).

Hasta entonces, la mayor adhesión llegaba desde los talleres ya que el conflicto se había extendido a los de los ferrocarriles Sur, Oeste, Buenos Aires y Ensenada, Central Argentino, Buenos Aires y Rosario, Rosario y Pacífico, Santafesino, Central Norte y Córdoba. Se sumaban los ferroviarios de talleres Quilmes, Junín y Rosario; paralizaron tareas los cambistas de La Plata y Tolosa y las cuadrillas volantes o “golondrinas” de esta localidad.

Y fue que desde el segmento de los servicios ferroviarios la lucha se empezó a propagar hacia la industria. El 15 de agosto se plegaron las fábricas siderúrgicas privadas de Bosch, Shaw y Fénix -fundiciones que hacían trabajos para los ferrocarriles-, también adhirieron los obreros del Frigorífico La Negra, los astilleros La Platense, los trabajadores de Alpargatas de la calle Defensa en la Capital, junto a operarios de los talleres de tranvías, los carboneros de Almirante Brown, Casa Amarilla y Constitución.

Cuentan las crónicas que las asambleas determinaban petitorios y designaban comisiones para conectarse con todos los sectores. Las patronales requirieron del gobierno una actitud más dura, porque tamaña trasgresión al orden establecido se les estaba filtrando de las manos. Ya no era simplemente la corneta del tranvía que imitaba milongas del peringundín: esos agitadores le estaban disputando ganancias al capital inglés.

Es que ya sumaban más de 20.000 los trabajadores en huelga general. Lo del maquinista Smith había quedado a la altura de un poroto.

En ese agosto de 1896 no había organización nacional ferroviaria, pero los trabajadores hacían oír su voz masivamente y con decisión organizativa porque pensaban, ya entonces, en un futuro diferente.

Las patronales abrieron el registro para tomar nuevo personal. Colocaron avisos en Génova, Italia, proponiendo trabajo en Argentina.

A raíz de que existía un Comité de La Internacional –que ya en 1890 había convocado a movilizarse los 1º de Mayo- la mayoría de los trabajadores genoveses, enterados de la lucha de los obreros del riel en nuestro país, rechazaron la oferta para no carnerear. Otros, sin embargo, aceptarían empujados por el hambre.

Los huelguistas de Tolosa comenzaron entonces a combatir a los carneros, a los “crumiros” rompehuelgas –así los llamaban-, y a las asambleas, movilizaciones y luchas callejeras se le sumaron las acciones de sabotaje. Hacia finales de agosto se adhirieron nuevos sectores: los obreros de Bragado, Burzaco, estación Las Flores y la fundición El Carmen. Las mujeres alpargateras de la fábrica La Argentina estaban en huelga y asamblea permanente. En Barracas al Norte, las “principales fábricas han apagado sus fuegos” –decían las crónicas- por no tener un solo hombre que les trabaje. Según informó “La Nación” esos días, en ocho establecimientos los empresarios cedieron ante las demandas y mejoraron las condiciones laborales.

Para unificar y dirigir el conflicto, las aún escasas organizaciones sindicales constituidas de ferroviarios crearon un Comité Mixto integrado por huelguistas de los diferentes talleres, pero el desgaste era enorme. Sin salarios y bajo terribles carencias, los obreros fueron cediendo.

El último reducto fueron los talleres Solá, donde 3.500 obreros y sus familias sostenían la lucha para impedir el ingreso de rompehuelgas. El anuncio de la inminente llegada de 500 obreros italianos contribuyó a debilitarlos. Luego de tres meses de resistencia, se perdía la batalla.

La patronal exigía al Gobierno expulsar al elemento extranjero que producía estos levantamientos. Esto se concretaría seis años después con la sanción de la ley 4144, de Residencia, que posibilitó la expulsión de grandes dirigentes sindicales y políticos.

Estas historias de ferroviarios fueron recopiladas en libros de Plácido Grela, Sebastián Marotta, Juan Carlos Cena, Mario Gasparri y en otro de mi autoría.

Las represiones contra los trabajadores llegaron a niveles sangrientos. Aparecieron los contingentes de la denominada Liga Patriótica, una fuerza de choque “nacionalista” organizada por la oligarquía para asesinar y romper los movimientos de protesta.

Esta era la Argentina del Centenario, la de los “bueyes gordos”, la que Biolcati alabó al inaugurar la última exposición de La Rural. Es una Argentina a la que no queremos volver, y a la que queremos liberada y sin oligarcas. Porque somos los herederos de aquellos huelguistas que mostraban, ya hace más de un siglo, que la clase obrera pasaba a ser una de las principales protagonistas de nuestra historia y que no aceptaba las sumisiones.

Los talleres de Tolosa

Bajo la dirección del ingeniero Otto Krausse, las obras de los Talleres de Tolosa fueron inauguradas en 1887, en el 30 aniversario del primer ferrocarril argentino. Constaban de una serie de instalaciones con una superficie de 22.000 metros cuadrados. Poseía mesa giratoria, galpón radial de locomotoras, playa de vías, abastecimiento de agua y generación de vapor y electricidad, depósitos e instalaciones complementarias. Su capacidad de guarda era de 24 locomotoras y 90 coches de pasajeros. A fines de la década del 40, funcionó allí la fábrica de locomotoras que, bajo la conducción del ingeniero Livio Porta, comenzó a gestar, junto a trabajadores, técnicos y profesionales, la construcción de la primera locomotora a vapor argentina.

En Tolosa nació la máquina cuatro cilindros “Presidente Perón”, que luego fue rebautizada como “La Argentina”. La máquina estaba dotada con elementos técnicos de avanzada, posibilitaba la utilización del carbón de Río Turbio con enormes economías y su puesta en marcha originó una revolución en el mundo ferroviario.

Sin embargo, llegaría el Plan Larkin del Banco Mundial y en 1958 la fábrica fue desmantelada.

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