martes, 14 de septiembre de 2010

Las noticias más censuradas 2009-2010: ¿Cuál es la censura moderna en los medios?

Mickey Huff y PROYECTO CENSURADO. Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)

La censura refleja la falta de confianza en sí misma de una
sociedad. Es el sello de un régimen autoritario.
Potter Stewart

En el primer capítulo del libro Censored 2011, de Proyecto Censurado, examinamos la cobertura de noticias e información importantes para el mantenimiento de una democracia sana y que funcione. Definimos a la censura moderna de los medios como la manipulación constantemente sutil y sofisticada de la realidad en los grandes medios de comunicación.

A diario, la censura consiste en la no-inclusión intencional de una noticia -o de parte de una noticia- basándose en cualquier cosa, excepto un deseo de decir la verdad. Tal manipulación puede tomar la forma de presión política (de funcionarios de gobierno y de individuos poderosos), de presión económica (de publicistas y financistas) y de presión legal (amenazas de demandas de individuos, sociedades e instituciones adineradas). La censura no sólo es una historia que nunca fue publicada, es cualquier noticia que no consiga difusión extensa, sin importar su naturaleza efectiva y su significación para la sociedad y sus sistemas de gobierno democrático. Simplemente, la censura es más que la omisión evidente y absoluta.
El Dr. Michael Parenti, politólogo y ex jurado nacional del Proyecto Censurado, en su artículo “La manipulación de los medios monopólicos”, en mayo de 2001, explicó que censura también implica enmarcar, equilibrar falsamente, atacar y etiquetar, prejuzgar por anticipado, desfigurar valores, abstenerse de seguir preguntando, oscurecer el contenido y muchas falacias tales como la pista falsa, “el hombre de paja”, y la apelación a la emoción, sólo para nombrar algunos. Por lo tanto, la censura es a menudo una cuestión de grado, pero cualquier grado en absoluto puede dar lugar al oscurecimiento y a la distorsión de cualquier tema o historia periodística. El resultado final puede ser confusión, arribando a conclusiones no apoyadas en los hechos, o falta de comprensión del conjunto (es decir, representación de la incapacidad de conectar los puntos, o de ver el cuadro completo). Es por estas razones que la censura es un elemento clave de cualquier sistema de propaganda y es antitética respecto a las metas de una prensa libre, que, según el periodista del siglo XX George Seldes, era contarle a la gente qué estaba realmente ocurriendo en la sociedad.

Algunas de las historias noticiosas más censuradas del último año fueron levemente cubiertas por los medios corporativos y otras fueron difundidas a partir del último proceso electoral estadounidense. Sin embargo, a menudo los hechos completos de una historia particular todavía carecían de seguimiento en los medios corporativos, e incluso si no era así, la cobertura de una o dos historias en la prensa no era suficiente para conquistar, a la larga, la atención de la gente. La información constante de historias y sus detalles dominantes, pasando más allá de la simple mención, es un componente clave de los mensajes y de la comunicación. Es por esta razón que creemos que las noticias que recibieron una atención mínima de los medios corporativos todavía califican como historias parcialmente censuradas. Además, las publicaciones y los sitios web alternativos, de donde viene el grueso de nuestras historias, tienen ciertamente lectores, pero a menudo no tienen una distribución masiva, e incluso cuando están en Internet, con frecuencia no significa que la gente necesitada de información sepa encontrarlos rápido. Estos problemas de accesibilidad y presencia varían de una a otra cultura. Debido a que los medios corporativos comerciales tienen virtualmente más ubicuidad en la arena pública y las mentes, estas entidades tienen mayor ventaja que los demás para influir al público. Esa ventaja desigual de los grandes medios corporativos es parte importante del problema de la difusión de información en todo el mundo.

Responsabilidad de los medios

La única justificación válida para declinar una noticia en un sistema de prensa libre es cuando el medio está limitado por el tiempo y el espacio, y existe otra noticia que se juzga más importante para la gente de la comunidad local, nacional o international. Mientras declinar, obviamente, es un proceso subjetivo, no obstante, es un proceso que compete a la misma gente del mundo las noticias (los periodistas y los redactores investigadores), NO a los encargados y gerentes de su “sociedad matriz”. Nunca ningún periodista o investigador profesional debe tener que hacer frente a la destrucción de su carrera (o de su vida) simplemente porque quiso decir la verdad. Raras veces dos personas estarán siempre de acuerdo en qué noticia es más importante que otra, en un sistema de trabajo donde reporteros y redactores trabajan en una sala de redacción que por lo menos proporciona un ambiente fértil para la discusión, el desacuerdo y el pensamiento crítico.

El crecimiento en los últimos años del periodismo alternativo y medios independientes muestra que la gente del mundo entero no sólo anhela más responsabilidad en sus líderes, sino también en los medios informativos. Por esa razón, el Proyecto Censurado continúa su modesto esfuerzo de apoyar y destacar a quienes dicen la verdad sobre el poder y buscan, implacables, la responsabilidad de los medios de comunicación corporativos en ignorar y no divulgar noticias.

Análisis de contenido de la noticias de Censurado 2011, por Dra. Elaine Wellin

Un análisis de contenido de los 334 artículos nominados para Censored 2011 muestra que algunos temas expuestos fueron más ignorados que otros por los grandes medios, e ignorados sobre todo por los medios corporativos de EEUU, pero también por la gran prensa europea. Los participantes del Proyecto encontraron varios clases de noticias importantes, pero que de alguna manera los medios corporativos ignoraron o censuraron:

• Casi 20 noticias censuradas, o grupos de historias, fueron relatos centrados en Internet.

• Un número similar de noticias, más de 20, describen las consecuencias mundiales del libre comercio y hechos delictivos corporativos.

• Más de 40 noticias censuradas y grupos de relatos relacionados se refirieron a los militares y a la guerra, ciertamente en el Oriente Medio, pero también incluyen historias censuradas sobre África, América Latina, EEUU y otras regiones.

• Unas 50 historias y grupos de noticias relacionados que no golpearon a través de los diarios de EEUU detallaron innumerables asaltos a la salud de la gente y, naturalmente, abordaron las consecuencias de la falta de atención sanitaria.

• Y sobre 60 noticias censuradas y grupos de relatos relacionados versaban sobre el ambiente, reflejando una preocupación persistente cada vez mayor entre la gente corriente, temas que continúan siendo ignorados o cubiertos de manera distorsionada por la prensa corporativa y el gobierno federal estadounidenses.

En resumen, el 58% de todas las noticias encontradas como las más censuradas por los miembros del Proyecto Censurado se clasificaron en cinco categorías: Internet, hechos delictivos corporativos, militarismo de EEUU, salud y ambiente. En este libro, el Proyecto Censurado se desplazó cada vez más hacia el análisis temático y planea continuar en esta dirección en el futuro. Las 25 noticias top más censuradas de este último año ofrecen variadas conexiones noticiosas, como un componente clave para adquirir un conocimiento exacto del contexto del mundo cada vez más complejo en que vivimos.

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El Corán en llamas, residuos coloniales y la estigmatización del islamismo

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Las recomendaciones de un pastor (Terry Jones) en Estados Unidos para quemar el Corán, el mayor referente islámico en escritura, causaron impacto mundial y es notorio que la molestia no haya sido solamente en el mundo islámico. El presidente Barack Obama enfrentó la situación con una declaración inequívoca y esperable: “Estados Unidos no está en contra del islamismo”.

No se refirió a los republicanos que lo acosan por lado y lado, especialmente sus divulgadores concentrados en Fox News y que en el “prime time” de la televisión se han encargado de atribuir al islamismo la ola terrorista comenzada con los atentados del 11 de septiembre 2001. En esta legión hay quiénes sostienen que el terrorismo es más que Al Queda, y que una suerte de islamismo radical “versión 2.0” con enorme fuerza asociativa es responsable exclusivo del terrorismo.

El enunciado incendiario del pastor tiene eco en sectores de la sociedad, no solamente estadounidense sino en cualquiera expuesta al colonialismo y la esclavitud que se ha alimentado a través de los siglos con la visión retrógrada de “Cultura Fuerte versus Cultura Débil”. Esta postura es una manifestación milenaria desde antes de Platón, y que es donde se gesta el colonialismo químicamente puro.

“La cultura nómada en general es fija, inmutable; carece de la capacidad de desarrollarse, porque exceptuando en la esfera militar, no tiene necesidad de avanzar”, comenta el siempre perceptivo William Pfaff en un The New Yorker del 28 de Enero de 1991. Ese pensamiento que puede resultar atractivo en una primera reflexión, pertenece a una matriz de análisis que prevalece en Occidente y se aplica una vez más en la crisis que se establece a partir de la invasión en Afganistán e Irak, donde la principal responsabilidad del terrorismo y la inestabilidad es atribuida al supuesto atraso histórico de la cultura islámica. El factor colonial no cuenta y menos cuenta el desdén con que el mundo Occidental ha definido desde hace muchos siglos su mirada hacia el mundo islámico y árabe, donde se encuentra el principal sostén del islamismo como cultura.

La creencia Occidental que el mundo Occidental representa una cultura superior ha sido cultivada hasta el punto de haberse formado un estereotipo hacia el cual, a las otras culturas, sólo les cabe aceptar cuando son invadidas (por alguna nación de Occidente) porque llega la civilización y el progreso. Las bases por las cuales se argumenta que la cultura occidental es más avanzada y por lo tanto superior, han sido sentadas por concepciones expuestas arbitrariamente.

Se supone que el mundo cristiano de la Edad Media era urbano, agrícola y marítimo al mismo tiempo. “Estas cualidades crearon demandas tecnológicas que por lo tanto obligaron el desarrollo tecnológico.” (Toynbee). En la tautología se desprende la rigidez y la contracción analítica por adoptar una opción.

La propuesta de quemar el Corán, encuentra fertilidad en sociedades que piensan que el islamismo forma parte de una cultura inferior. Esto no es un atributo exclusivamente occidental. También en Japón, la China, la Rusia asiática y la India hay secciones en la sociedad afirmadas en la creencia de la inferioridad de la cultura islámica. Las principales dificultades para que Turquía forme parte de la Comunidad Europea están asentadas en el carácter islámico de esta nación.

Occidente en su ortodoxia, estaciona la cultura árabe e islámica por extensión, en un atraso de varios siglos respecto a la occidental, con la caracterización de haber fallado en lo científico y en lo tecnológico por su condición de cultura nómada.

No existen culturas fuertes o débiles, ni superiores o inferiores. Detrás del argumento de la dicotomía fuerte-débil reside la legitimación de la concepción más primaria de que la cultura fuerte domina la cultura débil. Generalmente esta idea, está asociada a la mayor o menor disponibilidad del recurso físico o tecnológico como resultado directo de la eficacia de una orientación ideológica en particular.

Desde la perspectiva más actual, es válido plantearse que esta perenne dicotomía de cultura fuerte o débil, superior o inferior, proviene de una interpretación de la modernidad que respira un sesgo bastante primitivo respecto a la complejidad del fenómeno post colonial, y en donde se desprende una renuncia a comprender que el islamismo es una cultura que está a la par con cualquier otra. No es incapacidad o falla de comprensión acerca del islamismo en Occidente y otros lugares no islámicos del globo, sino que es algo más grave, se ha comenzado a estigmatizar una cultura, con un fuerte residual de ambición colonial.

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Ecuador: ¿Por qué debe resolverse la contradicción entre los intereses comerciales y la comunicación?

Guillermo Navarro Jiménez (especial para ARGENPRESS.info)

El Presidente de la República, Rafael Correa, durante la conferencia que dictó, en la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio, al ser consultado sobre cuál debería ser el rol a cumplir por parte de los medios de comunicación social en el futuro, manifestó que sería el “eliminar la contradicción de los intereses privados sobre un bien público como lo es la información a la sociedad”. Para el efecto señaló como posibles medidas a acudir.

- La conversión de los medios privados de comunicación social en entidades sin fines de lucro;

- El desarrollo de medios públicos, evitando caer en los extremos “porque estos pueden ser manipulados por los políticos de turno”;

- El establecimiento de leyes claras, no de censura, pero sí de responsabilidad ulterior .

En esta oportunidad advirtió que su propuesta de disponer de medios de comunicación sin fines de lucro, generará reacciones de varios gremios periodísticos de Ecuador y América Latina, los que argumentarán que ésta constituye un atentado a la libertad de expresión .

La advertencia presidencial, como era previsible, se concretó inmediatamente.

Los medios de comunicación difundieron opiniones críticas al planteamiento presidencial. Acudieron en primera instancia, como es su práctica habitual, a opiniones de académicos en búsqueda de argumentos de autoridad , para sobre esta base respaldar sus propias opiniones a ser emitidas a través de sus voceros. Analicemos los argumentos esgrimidos y juzguemos la pertinencia o no de los mismos.

La información ¿bien público?

El señor César Ricaurte, director de FUNDAMEDIOS, cuestiona la posición presidencial y plantea según el diario Expreso que “en realidad habría que preguntarse si la información es un bien público o es la base de un derecho humano fundamental” . Afirmación que parece rotunda e incontrovertible si no se considera que él derecho humano a la información tiene dos dimensiones: la individual y la social, y que la segunda: “… es un medio para el intercambio de ideas e informaciones y para la comunicación masiva entre los seres humanos. Implica el derecho de todos a conocer opiniones y noticias”, y que el objetivo de la actividad de los medios de comunicación social es difundir hacia la sociedad en su conjunto opiniones y noticias, sobre asuntos de “interés público” y sobre la “cosa pública”, en el objetivo de alcanzar el “bien público”, presupuestos que determinan el carácter de bien público de la información proporcionada por los medios, más aún si aceptamos con Paul Samuelson, eminente economista estadounidense, q
ue un bien público se caracteriza por ser no-excluyente, puesto que se produce para todos, característica que es propia de la comunicación, y, si aceptamos la hipótesis de que los medios de comunicación respetan la libertad de expresión, tanto en su dimensión individual como social . A lo que debe agregarse que la libertad de expresión igualmente determina la obligación de proporcionar información generada por las entidades públicas y bajo el control de las mismas, información sobre la cual no cabe duda alguna sobre su carácter.

En este punto y para confirmar nuestro aserto, debemos indicar que en economía se definen como bienes públicos a aquellos que se caracterizan por ser de acceso universal, cuyos beneficios se reparten de manera indivisible entre toda la comunidad, independientemente de que determinados individuos lo consuman o no. Son bienes cuyo uso por parte de un individuo no impide que otros también lo consuman, en forma parcial o total, sin que ello implique una reducción del bien a consumir. En otras palabras es un bien cuya utilidad no se reduce cuando otros consumidores consumen el mismo bien, incluso al mismo tiempo, lo cual es propio de la información que proporcionan los medios de comunicación social, por ejemplo.

Al carácter universal de los bienes públicos se adiciona su condición de bienes no excluibles del consumo, por no ser técnicamente posible o por ser muy costoso evitar que otras personas lo utilicen, como quedó ya mencionado. Adicionalmente, se debe indicar que la propiedad de no exclusión es muy importante, ya que si no se puede excluir a alguna persona del consumo, no se puede utilizar el sistema de precios para financiar la producción del bien, lo que es de especial importancia en el área de comunicación, puesto que determina las características de la economía política de la comunicación, aspecto sobre el cual volveremos más adelante.

A la luz de lo antes expresado, en el campo de la comunicación, resulta evidente que tanto los productos comunicacionales de la radio como de la televisión abierta se consideran bienes públicos, puesto que son bienes no-excluyentes y de consumo no-rival, como lo reconocen quienes observan un programa radial o televisivo cuando constatan que aquellos no se alteran cuando otros espectadores encienden su televisor o su radio y disfrutan del mismo programa, o que no son excluidos del disfrute de un programa al encender su radio o televisión. Efectivamente los usuarios de televisión abierta únicamente necesitan un televisor, o poseer una radio y proceder a encenderla para acceder a los productos comunicacionales que ofertan este tipo de medios. Lo que permite plantearse una interrogante ¿Cómo se financian los medios televisivos y radiales, si su acceso es universal, ilimitado y gratuito? Esta cuestión igualmente responderemos en el siguiente acápite.

En consecuencia con lo antes expresado, es posible concluir que la información si es un bien público, como lo afirmó el presidente de la República. Conclusión que se verá reconfirmada al tratar sobre la lógica de la economía de los medios de comunicación.

Financiamiento de las entidades sin fines de lucro

El diario La Hora en su editorial publicado bajo el título “Salto al vació”, sostiene que: “Ahora nos dicen que los medios de comunicación ideales son aquellos que no tienen fines de lucro. Es decir, aquellos que no dependen de capital privado alguno sino de quien maneje los recursos financieros del Estado. Y es que, como la información es un ‘bien público’, quien gobierne tiene la potestad de determinar su contenido, alcance y fondo ideológico”. Cita que reitera errores habituales, el asumir que las entidades sin fines de lucro son públicas y que el carácter de “bien público” de la información se determina por la fuente pública de su financiamiento. Veamos la razón para nuestro aserto.

En primer lugar hemos de insistir que de acuerdo a las normas ecuatorianas vigentes las entidades sin fines de lucro pueden ser también instituciones de carácter privado, como lo confirma, por ejemplo, el Reglamento para la aplicación de la Ley Orgánica de Régimen Tributario Interno, cuando en el artículo 19 dispone: “Ingresos de instituciones de carácter privado sin fines de lucro.- No estarán sujetos al Impuesto a la Renta los ingresos de las instituciones de carácter privado sin fines de lucro legalmente constituidas, de: culto religioso; beneficencia; promoción y desarrollo de la mujer, el niño y la familia; cultura; arte; educación; investigación; salud; deportivas; profesionales; gremiales; clasistas; partidos políticos; los de las comunas, pueblos indígenas, cooperativas, uniones, federaciones y confederaciones de cooperativas y demás asociaciones de campesinos y pequeños agricultores, legalmente reconocidas, en la parte que no sean distribuidos, siempre que sus bienes e ingresos se destinen a sus fines específicos y cumplan con los deberes formales contemplados en el Código Tributario, la Ley de Régimen Tributario Interno, este Reglamento y demás Leyes y Reglamentos de la República; debiendo constituirse sus ingresos con aportaciones o donaciones en un porcentaje mayor o igual a los establecidos en la siguiente tabla (…)”.

A lo citado debemos agregar que las fuentes de financiamiento de las entidades sin fines de lucro, de acuerdo a las normas ecuatorianas son, entre otras: donaciones, aportes o legados, los provenientes de la cooperación no reembolsable, y los generados por la contraprestación de servicios.

Aportes y legados que pueden constituirse en especies o efectivo, por parte de quienes constituyen la entidad privada sin fines de lucro; cooperación no reembolsable que puede provenir tanto de fuentes privadas como estatales, nacionales o extranjeras; y de fuentes públicas o privadas, nacionales o extranjeras, por contraprestación de servicios, cual es el caso de la publicidad.

En consecuencia, las entidades sin fines de lucro, son privadas y no públicas como se infiere del editorial del diario La Hora.

Lo que no obsta para que se reconozca que la inversión pública en publicidad, es una de las fuentes de financiamiento de los medios de comunicación social sin fines de lucro. Financiamiento que no ha convertido a la información ni a estos medios en gubernamentales como debería haber ocurrido si la sugerencia que en este sentido expresa el diario La Hora fuese cierta.

Sin fines de lucro, rentabilidad y excedentes.

En relación a si el concepto sin fines de lucro es contrario a ser rentable o a obtener ganancias, los grades medios de comunicación han sido pródigos en relievar la aparente contradicción. Han incluido una serie de declaraciones en este sentido. El diario Expreso, por ejemplo, cita: “Karina Morales, representante del Consorcio Ecuatoriano para la Responsabilidad Social (Ceres), añade que toda empresa debe ser rentable para mantener sus objetivos y que la comunicación no es la excepción”. La posición expresada por el señor Félix Varas, vicepresidente del gremio de los Canales Comunitarios Regionales Ecuatorianos Asociados quien habría afirmado: “que incluso los medios estatales buscan una ganancia” es similar a la anterior, como lo es también la del señor Carlos Rivadeneira, Presidente de la CAPEIPI, quien habría sostenido que: “Lo que motiva y mueve todo tipo de entidad es el lucro”. Afirmaciones todas que niegan la existencia de distintos tipos de medios de comunicación, entre estos los comunitarios, si se reconoce que éstos buscan ser rentables y generar excedentes.

Efectivamente, en el área de comunicación cuando se definen los diferentes tipos de medios, se reconoce como entidades sin fines de lucro a los medios comunitarios, entidades cuyos excedentes no se reparten entre sus miembros, sino que se destinan al desarrollo del medio, definición que concuerda con la establecida, por ejemplo, desde la perspectiva tributaria chilena, la que señala que las organizaciones sin fines de lucro son las que, a diferencia de las empresas con fines de lucro, generan excedentes, no utilidades, que no se reparten entre los socios, sino que se destinan a su objeto social. En consecuencia, los ingresos que obtienen para el financiamiento de las actividades que realizan, no constituyen renta para los efectos tributarios, como asimismo, todo otro ingreso que la ley tipifique como no constitutivo de renta tributable.

La definición anterior igualmente se contempla en el ordenamiento jurídico nacional. La Ley Orgánica de Régimen Tributario Interno y su Reglamento, plantean al referirse a las exenciones en el pago del impuesto a la renta, que los bienes e ingresos de las entidades sin fines de lucro deben destinarse a sus fines específicos, que los excedentes que se generen al final del ejercicio económico deberán ser invertidos en sus fines específicos hasta el cierre del siguiente ejercicio, que sus bienes, ingresos y excedentes no deben ser repartidos entre sus socios o miembros sino que deben destinarse exclusivamente al cumplimiento de sus fines específicos. Igualmente dispone que los excedentes que se generaren al final del ejercicio económico, deban ser invertidos en tales fines hasta el cierre del siguiente ejercicio, para poder gozar de exenciones tributarias.

En consecuencia, las entidades sin fines de lucro, contrariamente a lo afirmado por varios de los académicos o dirigentes gremiales antes citados si pueden ser rentables, condición que les permite incluso generar excedentes. En consecuencia, las afirmaciones de que la conformación de un medio como una entidad sin fines de lucro es opuesto al criterio de rentabilidad y a la generación de excedentes, como tambin sostiene el señor Carlos Calderón en su espacio de opinión del diario Hoy, cuando escribe, con mucho énfasis pero poco conocimiento, que: “Argumentar que no debe obtener ganancias quien se dedique al oficio del periodismo es como sostener que las panaderías no deben lucrar de su industria porque el pan es un insumo necesario para satisfacer una necesidad pública. O que los médicos no deben obtener ganancias, ya que existiría una contradicción existencial en una empresa privada que genera un bien para todos, como la salud. O la educación. O la propiedad de la tierra cultivable. Todos buscamos obtener ganancias del ejercicio de nuestra profesión, sin que eso signifique que se atente contra los intereses de la mayoría porque, si lo hiciéramos, no lograríamos vender nuestro producto” , tampoco procede, es erróneo.

Igualmente, la aseveración de que las entidades sin fines de lucro pasarían a depender indefectiblemente de los recursos del Estado, como se infiere de las declaraciones del doctor Jaime Guamán, asesor jurídico de la Asociación de Canales de Televisión, quien habría indicado que si las empresas periodísticas no tienen fines de lucro entonces dependerán de recursos presupuestarios y donaciones “y al final lo que vamos a conseguir es una información uniforme que va a hacer que el ciudadano solo piense de una manera” , tampoco es cierta, si se considera que:

- Las fuentes de financiamiento van más allá de las dos citadas por el doctor Guamán, como quedó ya establecido en la primera parte de este análisis;

- Los medios de comunicación social privados, en los actuales momentos dependen en gran medida de recursos públicos entregados como pago a la prestación de servicios de publicidad pública, situación que, hasta donde sabemos, no ha “uniformado la información”, como lo pretende el doctor Guamán;

- La tesis implícita del lavado del cerebro al que alude cuando sostiene que uno de los efecto sería que: “el ciudadano sólo piense de una manera”, fue rebasada hace mucho tiempo en el campo de la teoría de la comunicación.

Debemos advertir finalmente que nuestra última afirmación no pretende, de manera soslayar, ocultar que los elevados recursos públicos que perciben los medios de comunicación social, con o sin fines de lucro, privados o comunitarios, pueden generar condiciones para que el poder político influya sobre los contenidos comunicacionales. Si esto sucede, la responsabilidad es de los medios de comunicación social que así procedan, puesto que uno de los principios éticos ineludibles de la comunicación es, precisamente, rechazar todo intento por condicionar contenidos, tanto por parte del poder político como del económico.

Por todo lo antes expresado, es posible concluir:

- La condición de entidad sin fines de lucro, no les tener como objetivo ser rentables;

- Las entidades sin fines de lucro también pueden generar excedentes;

- Sería saludable que el debate se sustente en conocimientos ciertos, y no en apreciaciones subjetivas que lo empobrecen; y,

- Los medios deberían observar la norma deontológica que exige emitir información veraz, confirmada y contextualizada, ajena a cualquier presión.

La lógica de la economía de la comunicación

El señor Eric Samson, coordinador de la carrera de periodismo de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), señaló que: “El fin primario de un medio sea periódico, radio o televisión no debe ser ganar plata, sino cumplir su rol social y político que está definido en el servicio a la comunidad”, a lo que agregó que los medios “no vendemos zapatos, vendemos información, tenemos un rol de perros guardianes de la democracia, un rol de difusión de la información pública”, El académico de la USFQ igualmente habría puesto énfasis en: “que un medio con dificultades financieras se vuelve dependiente de fuentes de financiamiento, por ejemplo, de la publicidad, lo que pone en riesgo el cumplimiento de su rol social” . Aseveraciones que contienen dos errores: el sostener que los medios de comunicación venden información, y tornar a la publicidad, en elemento subsidiario de financiamiento de los medios de comunicación social, como lo demostraremos inmediatamente.

La lógica de la economía de la comunicación es totalmente diferente de la observada en otras actividades. En comunicación los costos de producción de los eferentes corresponden a un solo producto, el cual se distribuye entre un número indeterminado de aferentes (consumidores) . Condición que es permitida precisamente por ser la información un “bien público”, esto es ser no-excluyentes y de consumo no-rival. Lo que significa, insistiendo que, de un lado, no puede impedirse que los que no pagan hagan uso del producto o servicio, a menos que se incurra en altísimos costos, prohibitivos para cualquier productor; y, por otro, que su consumo por una aferente no afecta a las características del producto consumido, por lo que puede ser consumido por otro u otros aferentes.

Si a la luz de lo antes expuesto estudiamos la realidad presente en la televisión abierta, la radiodifusión o internet, no podemos dejar de concluir que efectivamente los medios elaboran productos comunicacionales, los cuales se difunden para el consumo de todos los aferentes que así lo decidan. No se establecen restricciones para su consumo, por lo que pueden consumirlo igualmente todos quienes así lo decidan. Pero no sólo ello, el acceso es gratuito, como lo confirmamos todos, puesto que para todos los aferentes es evidente que para escuchar la radio o mirar la televisión, basta con encender el receptor, que no es necesario acudir a pago previo alguno para beneficiarse de este servicio. Si ello es así, si la recepción de información proporcionada por los medios audiovisuales o multimedia es gratuita, la aseveración del señor Eric Samson, coordinador de la carrera de periodismo de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), es falsa: la información no se vende en el caso de los medios audiovisuales o multimedia antes mencionados.

Podrá sí observarse que en el caso de los medios impresos de comunicación social los consumidores deben abonar una determinada cantidad por cada ejemplar que adquieren, lo que podría permitir pensar que estamos ante la compra-venta de información. Adicionalmente, podríamos llegar a la convicción de que estos medios subsisten por la venta de sus ejemplares impresos, lo que convertiría a esta fuente de financiamiento en la principal y, consecuentemente, la base de la rentabilidad y de las utilidades generadas. Apreciaciones falsas, puesto que, como cualquier editor de medios impresos lo sabe, la sola venta de los productos impresos conduce, inevitablemente, a la quiebra de cualquier emprendimiento de este tipo, a más que el desarrollo tecnológico ha conducido a los medios impresos a proporcionar la información impresa en formato digital, en forma gratuita, a través de sus páginas web.

En consecuencia, cabe preguntarse ante la constatación de que la información proporcionada por los medios audiovisuales o de comunicación de internet es gratuita, y que los medios impresos no pueden subsistir con la sola venta de los ejemplares impresos. ¿Cuál es la fuente de financiamiento que permite su permanencia? La respuesta es archiconocida al interior de los medios, pero oculta a los aferentes: viven o sobreviven de la publicidad. Siendo ello así cabe igualmente interrogarse ¿Qué venden los medios de comunicación social? La respuesta es igualmente archiconocida por quienes administran los medios: audiencia en el caso de los audiovisuales, tiraje en los impresos, tiempo en los audiovisuales y espacio en los impresos, para la inserción de …… publicidad, como bien lo reconoce el empresario y dirigente gremial señor Carlos Rivadeneira, cuando afirma en declaraciones concedidas al diario Expreso que: “Un medio de comunicación se mantiene con la publicidad que transmite y vende, eso implica gestión y competitividad”, cita que confirma nuestra tesis antes expuesta.

El problema así planteado, permite poner al descubierto varios elementos que nos permiten clarificar el por qué de ciertos comportamientos de los medios. El primero, la lucha denodada por alcanzar un mayor rating, real o ficticio , en el caso de la radio y televisión, o por declarar mayores tirajes que los realmente impresos y difundidos . La razón es igualmente evidente: a mayor rating o tiraje, mayor costo del tiempo o del espacio dedicado a publicidad. También explica la inserción de determinados productos comunicacionales en diferentes horarios, así como la entrada o salida, permanencia mayor o menor de los mismos. Explica el por qué de los costos diferenciados del pautaje publicitario cuando se asocia ha determinado programa u otro, en el caso de los medios audiovisuales.

En conclusión, los medios de comunicación social, no venden información como se pretende. Su negocio, la rentabilidad de sus negocios y las utilidades alcanzadas se sustentan en la venta de audiencias o tiraje, tiempo o espacio para la publicidad. Esa es la razón principal de la existencia de los medios de comunicación privados. Esa la razón de su resistencia a convertirse en medios sin fines de lucro. Esa la característica que posibilita la incidencia negativa, comercial o política sobre los contenidos comunicacionales, como los advierten innumerables estudios preparados sobre el tema.

Como inciden negativamente los aspectos comerciales sobre los productos comunicacionales

Ricardo Flor, presidente de la Cámara de la Pequeña Industria de Pichincha (Capeipi), por su parte y según el diario Expreso: “considera que la información es un derecho de los ciudadanos y que un medio tenga o no fines de lucro no garantiza su eficiencia y calidad, lo cual es medido únicamente por la ética profesional” . Posición que introduce un elemento de especial importancia en el marco de este debate: la condición tipológica de los medios no garantiza la cualidad de los productos comunicacionales, esta se garantiza únicamente cuando se cumple, dice, la ética profesional.

Antes de avanzar en nuestro discurso, nos hemos de permitir una digresión conceptual sobre ética y deontología, en el objetivo de precisar el alcance de estos conceptos, cuyo uso indiscriminado, como si se tratase casi de sinónimos, es habitual en los medios y en la literatura nacional que sobre comunicación se difunde en el Ecuador. Digresión igualmente importante para poder reconocer el grado de responsabilidad que corresponde a los medios sobre las consecuencias negativas que se registra en los productos comunicacionales.

Como hemos señalado en varias oportunidades, la ética es la filosofía de la moral, estudia los valores morales de una sociedad en su conjunto históricamente determinada, o los principios que rigen en una actividad igualmente determinada en términos históricos. La deontología define las normas de conducta a las cuales deben atenerse y cumplir todos quienes actúen en una determinada actividad. En términos de la comunicación, existe una ética de la comunicación, esto es el estudio de los principios a lo que se sujeta la comunicación en un momento determinado, y la deontología constituida por normas de conducta que deben observar todos quienes laboran en las tareas de comunicación, normas que resultan de un acumulado histórico.

Para el tema que nos preocupa en el presente punto, será importante definir si los productos comunicacionales respetan los principios éticos y las normas deontológicas o si las obvian en aras de elevar las audiencias de los medios audiovisuales y el tiraje de los medios impresos, para, con ello, incrementar sus ingresos, su rentabilidad y utilidades.

Todos los estudios sobre este tema, por elementales que sean, concluyen que los medios de comunicación social audiovisuales han banalizado, trivializado, sus productos comunicacionales . Buena muestra de ello son los programas televisivos denominados de farándula , los noticieros en los que predomina la crónica roja, los denominados reality shows, o, lo que es más grave, la trasmisión de programas en los cuales se cosifica a las mujeres o se convierte en centro de atracción la intromisión en la intimidad de las personas, lo que por cierto viola un derecho humano. Todas estas acciones, por cierto, tienen por objetivo mejorar el raiting, el nivel de audiencia que les permitirá valorar al alza el tiempo a venderse para publicidad.

Los medios impresos no se quedan atrás de esa nefasta carrera creada por la lógica de la economía de los medios de comunicación. El sensacionalismo que ha aposentado sus reales en los medios basura, como denomina Enzensberger. El amarillismo informativo, el dominio de la crónica roja o la cosificación de la mujer que exhiben los medios impresos, denuncia la búsqueda y uso de recursos antiéticos para elevar el tiraje que, a su vez valorará mejor los espacios a ser vendidos para publicidad.

Quien no puede afirmar, sin reserva alguna, que los medios de comunicación para lograr los propósitos antes mencionados, no dudan en violar, en forma constante, diaria, las siguientes normas deontológicas:

• Veracidad, objetividad, honestidad y exactitud en la información;

• Respeto a la intimidad;

• Prohibición de todo ataque a la honra y la reputación de las personas.

• Prohibición de la calumnia, la difamación, las acusaciones infundadas;

• Presunción de inocencia;

• Uso de métodos honestos y dignos para obtener información o imágenes;

• Distinción inequívoca entre noticias y opiniones;

• Distinción clara entre el material informativo, el material editorial y el material comercial o publicitario;

• No se utilizarán imágenes ni menciones identificativas de menores con graves patologías o incapacidades con objeto propagandístico o en contra de su dignidad;

• Evitar entrevistar a menores identificados en situaciones de crisis;

• Evitar la puesta en escena positiva o neutra de conductas irresponsables con el medio ambiente, tanto en relación con los espacios públicos como con los privados;

• Evitar la divulgación de casos o tentativas de suicidio, salvo que se trate de una persona que tenga vida pública o en situaciones que coloquen otras vidas en peligro;

• Prohibición de manipulaciones que alteren la información visual grabada originariamente;

• Respeto al “off the record” cuando éste haya sido expresamente invocado en cualquiera de sus condiciones: que su nombre no sea citado, que la información no sea utilizada públicamente, o que sólo lo sea a partir de una fecha determinada;

• Reconocer a las personas naturales o jurídicas su derecho a no proporcionar información ni responder preguntas;

• Especial cuidado en el tratamiento de crímenes, accidentes, etc.;

• Contrastación de los hechos y las fuentes; y,

• Prohibición de presentar “publirreportajes” como material informativo.

Todo ello en el marco del sensacionalismo, la banalización, la trivialización. Todo ello para elevar el nivel de audiencia o el tiraje. Todo ello para mejor vender su tiempo y sus espacios. Luego de ello, ¿Quién puede negar que los intereses comerciales no inciden negativamente sobre los contenidos comunicacionales? ¿Quién puede reclamar el derecho a anteponer la rentabilidad, las utilidades sobre la necesidad mejorar, privilegiar a la calidad de los productos comunicacionales? ¿Quién puede negar el derecho a reclamar se resuelva la contradicción entre los intereses comerciales y la calidad de la información por su condición de bien público?

Apuntes sobre la economía política de la comunicación

Finalmente y sólo con la intención de advertir sobre otro aspecto que este debate deja intocado, y que es indispensable desarrollar si nos proponemos profundizar seriamente este tema, debemos mencionar que desde la perspectiva de la economía política, a diferencia de lo que se constata en otras actividades, el precio de todos y cada uno de los bienes o servicios ofertados dependen del valor contenidos en cada uno de ellos, valor que decrece en función del número de bienes producidos por variaciones del capital constante, o su precio crece de acuerdo a la relación oferta-demanda, del comportamiento del sistema de precios, los productos comunicacionales son unidades ciertas y únicas, que no se producen en serie, de distribución gratuita, por lo que y en consecuencia, su precio no se fija por el valor que contiene el producto consumido, ni tampoco atiende al sistema de precios.

Es una actividad en la que la plusvalía no se genera únicamente sobre la base del proceso productivo comunicacional. Responde más a las externalidades que produce este proceso antes que al proceso productivo.

Aspectos a tratarse, a más de todos los que agreguen los investigadores que esperamos se dediquen, en el futuro cercano, al estudio de la economía política de la comunicación.

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La deshumanización y la degradación de los inmigrantes

Homar Garcés (especial para ARGENPRESS.info)

Luego de sembrarles durante decenios la ilusión de una vida de bienestar material bajo el capitalismo, ahora los países capitalistas industrializados se muestran reacios a admitir en su seno a millares de personas del aún mal llamado Tercer Mundo, alegando para ello una diversidad de argumentos legales y extralegales, pero que, en el fondo, se resume a una palabra: xenofobia.

Ciertamente, tal xenofobia no es algo inusitado ni nuevo en Europa y en Estados Unidos, sólo que se ha manifestado con una virulencia nada disimulada en los últimos tiempos, coincidiendo con el hecho que el capitalismo padece una de sus crisis cíclicas más profundas y prolongadas, siendo algo compartido en ambos lados del Atlántico norte. Esto ha convertido a los inmigrantes en parias sin derecho alguno, como ocurre en la frontera sur de Estados Unidos al pretender estos ingresar desde el territorio mexicano, arriesgando sus vidas o ser asesinados impunemente durante la travesía; e igualmente desde Melilla, al norte de África, buscando la ruta de España y, por extensión, de Europa.

Otro tanto ocurre con las legislaciones promovidas en los países industrializados, entre éstas la Directiva Retorno de la Unión Europea, en la cual se incluye detener, deportar y hasta encarcelar por un periodo máximo de dieciocho meses a los inmigrantes considerados ilegales, ignorando y violando las disposiciones contempladas en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y en la Carta de los Derechos Fundamentales de la misma Unión Europea, además de aquellas que han sido consagradas por el Derecho internacional y las Naciones Unidas. En Estados Unidos se procede de igual manera, si no, recordemos la ley SB 1070 en Arizona y otras de similares intenciones en Alabama, Arkansas, Carolina del Sur, Colorado, Florida, Idaho, Indiana, Maryland, Michigan, Minnesota, Missouri, Nebraska, Nevada, Nueva Jersey, Ohio, Oklahoma, Pennsylvania, Rhode Island, Tennessee, Texas y Utah; medidas jurídicas y administrativas que representan la deshumanización y la degradación de los inmigrantes, lo que equivale a una criminalización de la pobreza que éstos arrastran desde sus países de origen.

Como lo reclamara el Presidente Rafael Correa, “¿con qué calidad moral se puede sostener una globalización que cada vez busca más la libre movilidad de mercancías, la inmediata movilidad de capitales, pero criminaliza la movilidad de seres humanos?”. Habría que recordarles entonces a europeos y estadounidenses la historia de explotación colonial, semicolonial y capitalista a que han sometido a las naciones asiáticas, africanas y americanas por igual, lo que potenció enormemente su actual nivel de riquezas al costo del genocidio de millones de seres humanos. De ahí que la emigración ilegal sea consecuencia de la asimetría económica que prevalece entre las naciones industrializadas y aquellas dependientes, reservándoseles la función de proveedoras de materias primas. Por ello mismo no es extraño que europeos y estadounidenses hayan terminado por adoptar la misma mentalidad xenófoba de sus antepasados durante su Edad Media, erigiendo los llamados muros de la vergüenza entre uno y otro mundo.

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Colombia: Para “ser” guerrillero y terrorista

Hernando Calvo Ospina

¿Quiere usted “ser” de las FARC o del ELN, las guerrillas colombianas? ¿Quiere “pertenecer” a ellas sin pedir militancia, y sin que ningún mando de ellas lo sepa? No deberá tratar de “compañero” o “camarada” a nadie, ni asistir a reuniones políticas. No es necesario saber utilizar ni un cuchillo, menos una escopeta de caza, tampoco marchar por selvas repletas de mosquitos y serpientes. Le aseguro que es facilísimo “ser” reconocido como guerrillero, y según la motivación que ponga puede colgarse el título de “terrorista”. No necesita ni vivir en Colombia: quédese en Washington o Tokio.

Doy fe de que “ser” guerrillero colombiano es simple. La clave: por algún medio informativo exprésese objetivamente sobre el gobierno o algún otro ente estatal. Demuestre que los servicios de seguridad, fuerzas armadas y sus paramilitares torturan, asesinan y hacen desaparecer a indefensos ciudadanos por miles, haciéndolos pasar por guerrilleros. Insista en mostrar las tantísimas pruebas que hacen de muchísimos representantes de ese Estado honorables narcos paramilitares. También sirve que exprese sus deseos de una paz con dignidad para todos los colombianos, o la necesidad de un diálogo con la guerrilla. Ya con esto es más que suficiente. Aunque no será tan reconocido públicamente, también sirve que haga esos comentarios ante un grupo de amigos del gobierno.

Usted sabrá cuándo “ingresó” a la guerrilla, porque sin que lo perciba empezará a emanar un insoportable olor que hasta los zorrillos cruzarán la calle para no saludarlo. Muchos que se decían amigos ya no le contestarán la llamada, y su dirección mail la clasificarán como “spam”, o sea correo basura. ¡Vaya y los pongan en la lista de sospechosos! Lo bueno de ello es que ya serán menos los que le pidan dinero prestado o lleguen a su casa a buscar un trago o cena. Esa especie de soledad o tranquilidad, según como tome la situación, puede sucederle viviendo en Londres o en Sídney.

Otra “prueba” de “su” militancia son los insultos que se empiezan a recibir en las páginas web donde escribe. Ahí la agarrarán contra la dignidad de su mamá, su papá, su mujer, sus hijos, sin que falten el perro y el gato. Nunca tratarán de discutir, de exponer sus puntos de vista. No, porque no pueden defender lo indefendible. Porque su nivel de educación, coeficiente intelectual y de sensibilidad humana están por debajo del piso. Para ellos usted es la peor calaña de la tierra porque sí, porque usted no está de acuerdo con el gobierno y sus crímenes. Porque “eso” que escribe “sólo” sirve al reforzamiento de las guerrillas, le dicen. Cuando usted compara los 20 o 160 mensajes insultantes se da cuenta de algo curioso: casi todos dicen las mismas barbaridades, así sea en 33 páginas web diferentes. Parecen una computadora que sólo sabe sinónimos de improperios, injurias, epítetos. (Ah, pero le aconsejo: pida que no publiquen los comentarios a sus textos, y se dará cuenta que los insultos casi desaparecerán. Es que si sus bajezas no ven la luz no logran el orgasmo. O no les pagan).

Las emanaciones que usted va expulsando con olor a guerrillero o terrorista, o ambas, pues desde el año 2002 en Washington se decidió que era lo mismo, es lo delicado del asunto. Todos aquéllos que perciben sus efluvios saben que desde ese momento se ha ganado el “derecho” a que le pase cualquier cosa, pero ninguna buena.

Y entre los derechos ganados está el que un día cualquiera se entere por la prensa de que en una, dos o tres computadoras capturadas a la guerrilla después de violentos bombardeos, se dice que usted mantiene estrechas relaciones con la dirigencia de las FARC o el ELN, con las cuales acordó macabros planes criminales. También se enterará de que un juez antiterrorista le dictó orden de detención internacional, porque, además, en una, dos o tres memorias USB capturadas a cualquier comandante “terrorista” de la guerrilla su nombre, con tres o cuatro alias, aparece ligado al tráfico de armas o cocaína.

Usted podrá patalear, gritar, jurar por todos los dioses que quiera, pero los jueces dicen que esos computadores y las memorias no mienten. Y para que no existan dudas, los servicios de seguridad, en particular el DAS, lo certifican.

Entonces la cárcel es uno de los primeros “derechos” que usted gana, con la gran posibilidad de que pase un buen tiempo encerrado mientras se comprueba que ese no era usted. Otro, el peor, y siendo colombiano sabe que es así, puede ser asesinado en cualquier esquina, andén o cama por “desconocidos”.

Esos dos “derechos” se los gana después de que lo aprueben como terrorista y guerrillero, y sin que las FARC o el ELN lo reivindiquen. Porque usted no es guerrillero de armas, pero tampoco de tribuna u oficina y ni de papel. Porque quizás nunca ha querido serlo, así entienda sus luchas. O lo que es el colmo: así esté en contra de ellas. Sólo porque usted cree en la democracia, pero no en esa que han armado los que deciden quienes “somos” guerrilleros o terroristas.

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Debates sobre el desarrollo económico y productivo

Julio C. Gambina (especial para ARGENPRESS.info)

Esta semana pude participar en dos debates con intelectuales de la región a propósito del presente y del futuro de América Latina. En una reunión académica y política del Foro del Mercosur, FOMERCO, y en el IV Congreso de Economía Política y DDHH organizado por la Universidad Nacional de las Madres de Plaza de Mayo.

La primera consideración que hice en las presentaciones apuntaba a la cercanía del 11 de septiembre, que nos recuerda dos acontecimientos históricos contemporáneos que nos marcan a fuego para pensar y analizar nuestro tiempo y los desafíos que se presentan.

El primer acontecimiento es el 11-9-73 con el golpe genocida de Chile que inauguró una época del desarrollo del capitalismo a escala mundial y que trascendió como neoliberalismo, primero como ensayo bajo dictaduras en el sur de América, y luego extendido en todo el mundo en los 80´ y 90. El segundo es el 11-9-01 con los atentados en EEUU, que como respuesta y bajo el gobierno de George W. Bush se inauguró una ofensiva militarista a escala global. Se consumó en ese proceso el paso de una experiencia localizada de terrorismo de Estado a un Terrorismo de Estado mundial, ejercido por EEUU y con la complicidad del sistema capitalista.

En ambas efemérides está presente el terrorismo de Estado. Desde Chile, el Terrorismo de Estado se impuso en nuestros países para asegurar profundas transformaciones socioeconómicas que hoy son condicionantes institucionales que obstaculizan las transformaciones que el cambio político regional pretende abordar. Hablo de la flexibilización y precariedad laboral, de las privatizaciones y un estado al servicio del gran capital y una inserción internacional subordinada a los intereses de las transnacionales, los que buscan y encuentran la forma de explotar los recursos naturales de nuestra América, sea la tierra, el agua, el gas, el petróleo, la soja o la minería.

Ayer fue el Terrorismo de Estado en el cono sur, y hoy el Terrorismo de Estado internacional impulsado por la potencia hegemónica, que además, pretende recuperar terreno perdido en lo que considera su territorio, la América Latina y el Caribe. Se trata de un régimen para avanzar en la generalización de un capitalismo criminal que incluye la compraventa de armas, personas, el tráfico de drogas y toda forma de negocio que asegure ganancias concentradas para el gran capital.

Por ello, pensar el presente y futuro de la región, tiene ese contexto de una ofensiva de derecha que empezó hace 37 años y que se renovó hace 9 con la política antiterrorista de EEUU, y que se mantiene aunque ya hace dos años que los republicanos no gobiernan EEUU. Es un tema de interés para aquellos que sostienen el peligro de la derecha, ya que en esos debates intelectuales sosteníamos que la novedad no es la ofensiva de la derecha, sino que lo novedoso es lo que ocurre en la región, sean las dinámicas sociales de resistencia al neoliberalismo en los 80´ y 90´, los gobiernos resultados de la protesta popular y articulados en la primera década del Siglo XXI, como las múltiples iniciativas de integración y cambio político sustentados en estos últimos años.

Claro que el tema en discusión es como sigue esta batalla. El interrogante es si América Latina puede ser anticipadora de un nuevo tiempo, del modo regresivo en que lo fue hace 37 años. La pregunta es si el laboratorio que hoy representa la región puede anticipar cambios importantes a escala global ante la crisis capitalista. En ese sentido se discutía el modelo productivo y ente otros temas apareció el conflicto de Paraná Metal como ejemplo de las contradicciones que se presentan cuando la política anti crisis en todo el mundo apunta, entre otros aspectos, a la reactivación de la industria del automotor.

Es sabida la contribución a la contaminación ambiental de la industria automotriz, y de la consagración de la respuesta individual que alienta el consumismo de automóviles para resolver el transporte. Además, es creciente el deterioro de la industria de autopartes nacional en la composición del producto final. Entonces, el drama de la pérdida de ingresos y puestos de trabajo de los metalúrgicos de Villa Constitución convoca a pensar alternativamente y analizar las posibilidades de modificaciones estructurales al modelo productivo.

¿Por qué no pensar en transporte público de pasajeros? La iniciativa pasaría por recuperar el papel del transporte ferroviario y la posibilidad de insertar a Paraná Metal como empresa proveedora de matrices para la producción de vagones de ferrocarril, u otros destinos posibles de una actividad de “fundición”. Ello puede suponer algunas adecuaciones en la empresa, y para ello se cuenta con capacidades y aptitudes que anidan en entidades oficiales como el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, el INTI y la propia Universidad Nacional, sea la Tecnológica o la de Rosario, radicadas en el área de influencia de Villa Constitución.

Discutir el tema del modelo productivo es sustancial para pensar en soluciones de empleo y otorgarle funcionalidad al aparato estatal de educación, ciencia y técnica existente; que además aspira a ser demandado por una sociedad que incluya en su perspectiva superar el límite de lo posible para materializar los cambios necesarios.

Julio C. Gambina es Profesor Titular de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario, UNR. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Miembro del Comité Directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO.

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Adam Ledesma, periodista y delegado villero

LAVACA

Adam Ledesma fue asesinado el 3 de setiembre en la Villa 31bis. Tenía 33 años y era uno de los responsables de la señal de tevé comunitaria Mundo Villa y delegado de la manzana en la que vivía desde hace décadas. “No fue un ataque callejero ni un afano. Fue el hecho más violento que sufrió esta villa en los últimos años” aseguran los vecinos. Las hipótesis que circulan por la villa son dos y ambas están relacionadas con el destino que Ledesma estaba dándole a su flamante canal de televisión.

“Vamos a escrachar a los que vienen en 4 x4 a comprar droga al barrio”, había anunciado a los periodistas que lo entrevistaron cuando inauguró la señal, hace apenas dos meses. “Ésa era su gran misión: luchar contra la droga en el barrio. Todos lo sabemos porque él lo dejaba en claro en cada conversación”. Su lema: “Mi única línea divisoria es la droga”, repetía para explicar con quién estaba dispuesto a dialogar y con quién no.

Adam Ledesma

En un barrio en donde el gobierno macrista apostó a la división y al enfrentamiento, Ledesma era un puente entre los bandos enfrentados por el reparto siempre insuficiente de la ayuda social. “Acá el macrismo compró con prebendas al 75% del barrio, pero el cuarto que no cedió molesta un montón”. La tensión actual está relacionada con el plan de urbanización en la que ese cuarto de vecinos está trabajando desde hace varios años y que, a fuerza de empeño, presión y esfuerzo consensuado, lograron que llegue a la Legislatura para su aprobación. Diluyeron así los planes de erradicación, pero también fueron testigos de un efecto inesperado: la zona se convirtió en el territorio donde se derime uno de los dramas sociales de la actualidad: la falta de techo. En los últimos tiempos, la villa fue escenario de nuevas tomas que tensaron el clima entre los recién llegados y los que vecinos veteranos que temían que se pusiera en riesgo el plan de urbanización, para el cual se había censado a toda la población. “Hace unos días se quiso tomar unas casas vecinas a la de Adam -señala un vecino-. Él intervino para evitarlo y dijo que iba a filmarlos si trataban de reincidir”. Esa es la otra hipótesis que recorre el barrio.

A las dos teorías las sostienen una misma lógica homicida: ¿muerta la cámara se acabó la rabia?

El multimedio villero


Mundo VillaLedesma era parte del equipo que desde hace dos años edita el periódico Mundo Villero, dedicado a informar sobre la vida y los problemas del barrio. Con el impulso del debate por la Ley de Medios creció la idea de ampliar esa experiencia a la radio. En cuanto comenzó las averiguaciones para la instalación de la antena, se encontró con la posibilidad de que el proyecto se convirtiera en un canal de tevé. Se asoció en el proyecto con Victor Ramos, hijo del legendario Abelardo Ramos, un documentalista que durante el menemismo fue jefe de gabinete de la Secretaría de la Función Pública y que desde 2004 es consultor del BID. Guionista de tevé y fundador de la oenegé SOS Discriminación, Ramos dirigió la película Las 21 Barracas que retrata la guerra de pandillas en la villa 21.

Esa mezcla -delegado villero, documentalista oenegero- posibilitó que se formalizara el trámite para obtener la licencia del canal de tevé en un barrio en el que los operadores de cable trazan su propio aparheid: “La villa 31 y la 31 bis son las únicas de la ciudad que no tienen acceso a la TV por cable, porque todas las señales pasan por arriba de la autopista. Y la empresa no toma el pedido si decís que vivís acá, por miedo y prejuicio”, explicó Ramos. Ledesma y los integrantes de SOS acudieron a la Justicia: “El juez Roberto Gallardo hizo lugar a nuestro pedido y solicitó en su fallo que ‘ante la situación de emergencia incomunicacional del barrio se legalice la distribuidora’. También contempló la propuesta que hicimos de la obtención de una señal propia”, señalaron los responsables de la nueva señal: Canal 31.

Así nació Mundo Villa tevé.

A los vecinos les ofrecieron el servicio de cable a cambio de 70 pesos mensuales. “Como muchas de las cosas que suceden en esta villa, el proyecto tuvo más impacto afuera que adentro. Ledesma salió mucho en los medios y se convirtió en otra cosa: un delegado con cámara”, explican sus vecinos.

La paradoja


Mundo Villa“Nadie puede negar que Ledesma se rompía el lomo por el barrio”, dicen incluso quienes se definen como sus enemigos en la interna barrial. No puede comprenderse en otro contexto por qué Ledesma respondió al llamado de un vecino, a las 4 de la mañana, para que se haga cargo de reparar la luz que había sido cortada. Era el delegado de su manzana y esa era su responsabilidad.

Poco después, dos vecinas que se dirigían a su trabajo lo encontraron tirado y con varias puñaladas. La ambulancia llegó como es habitual en la villa: horas después.

Ahora, cuando su familia y vecinos reclaman justicia, las múltiples actividades sociales que tejían la vida de Ledesma son interpretadas por muchos más como un problema que como una virtud.

Por un lado, sus vecinos resaltan el carácter profesional que él quiso imponerle a su canal. “Podés tener la verdad, pero para decirla acá también tenés que tener quién te cobije y para lograr ese respaldo es más importante tu compromiso social que tu trabajo periodístico” dice con sabia síntesis uno de los referentes del barrio. No es un reproche, sino una descripción cruda de la realidad. Desde esa perspectiva, Ledesma fue asesinado por pretender ser más periodista que delegado. “Y acá no podemos cambiar la realidad del barrio de arriba hacia abajo. Es un error que se paga muy caro”. El vecino señala que incluso las movilizaciones por reclamo de justicia que se organizaron después del asesinato fueron motivadas por el reconocimiento a su trabajo social. “Pero en esta villa hay delegados muy jugados a los que nadie puede tocar”, resalta para reforzar la idea. Ledesma merecía ser uno de ellos, pero eligió tomar distancia para ubicar a su medio en el medio, tal como suelen inculcarle a los periodistas para que se pongan en línea profesional.

Resulta una paradoja que la identidad profesional de Ledesma no sea ahora claramente reconocida por sus colegas. En especial, frente al panorama que abre la nueva legislación, que sembrará en territorios bien distintos a los acostumbrados a periodistas sociales que, como Ledesma, convierten su casa en redacción, su militancia en noticia y su vida en trinchera.

FOPEA, un foro de defensa de la libertad de expresión, emitió muy rápidamente un comunicado con el que le otorgó a Ledesma la identidad que hoy muchos le niegan. Incluso decidió formar una comisión investigadora para seguir el tema. La Asociación de Prensa boliviana -país en el que nació Ledesma- se dirigió al gobierno argentino para exigir que investiguen su caso. También el portal Diario sobre Diarios mostró su interés por encuadrar el caso como un ataque a la profesión. Sin embargo, la Comisión para la Libertad de Expresión del Senado solicitó pruebas que demuestren que el asesinato estaba vinculado al periodismo. No objetaron tal cosa cuando Joaquín Morales Solá clamó impunidad en los salones del Congreso, en los días en que se ventiló el tema de la complicidad de ciertos periodistas con la última dictadura. “No nos van a callar aunque haya un muerto” advirtió para victimizarse.

El caso Ledesma condensa todos los interrogantes que abre el cambio de paradigma que nos toca hoy interpretar.

¿Quiénes son los protagonistas de los ataques a la libertad de expresión?

¿Cómo defenderlos?

¿Qué representa el campo de batalla territorial para el periodismo social?

¿Cuáles son sus potencialidades y sus desafíos, pero también sus peligros y sus trampas?

Nadie nos prepara para responderlos.

Tampoco hay espacios para debatir la cuestión de fondo que sostiene todos estos interrogantes, la gran tarea: cómo construir la identidad del comunicador social.

No sólo desde dónde, sino con quién.

En eso nos obliga a pensar hoy Ledesma.

Y esa es hoy nuestra deuda.



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La importancia del dialogo

Ernesto Martinchuk (especial para ARGENPRESS.info)

A raíz de los últimos acontecimientos que se desarrollan en nuestro país me temo que los argentinos hemos perdido el sentido común, y me parece indispensable intentar algunas consideraciones en torno de la esencia del diálogo.

En el diálogo como fenómeno humano, se nos revela la palabra como algo más que un medio para que éste se produzca e impone buscar, también, sus elementos constitutivos. En esta búsqueda encontramos dos dimensiones, acción y reflexión- Solidarias ambas y en una interacción tan radical que, sacrificada una de las dos, se resiente la otra. De manera tal que agotada la palabra de su dimensión activa, se sacrifica también la reflexión, transformándose en palabrerío, dado que no hay denuncia sin compromiso de transformación, ni compromiso sin acción.

Si por otra parte, se enfatiza la acción, con el sacrificio de la reflexión, la palabra se convierte en activismo y al minimizar la reflexión, niega la praxis verdadera e imposibilita el diálogo. El diálogo se impone como el camino mediante el cual los seres humanos ganan significación en cuanto tales. Es una exigencia existencial. El encuentro que solidariza la reflexión y la acción de sus sujetos encauzados hacia un mundo que debe ser transformado y humanizado. No puede ser reducido a un mero acto de depositar ideas de un sujeto a otro, ni convertirse en un simple cambio de ideas consumadas por sus protagonistas. Tampoco debe ser discusión guerrera, polémica, entre dos sujetos que no aspiran a comprometerse con la búsqueda de la verdad, sino que están interesados sólo en la imposición de su verdad.

El diálogo es un acto creador. No hay diálogo si no hay profundo amor al mundo y a los seres humanos. El amor es un acto de valentía, nunca de temor, el amor es compromiso con los hombres mujeres y niños. Los verdaderos revolucionarios reconocen en la Revolución un acto de amor, un acto creador. Si no amo el mundo, si no amo la vida, si no amo a los hombres, no me es posible el diálogo. No existe, por otro lado, el diálogo si no hay humildad.

¿Cómo puedo dialogar, si me creo un ser diferente, virtuoso por herencia, frente a los otros, objetos en quienes no reconozco otros “yo”?

¿Cómo puedo dialogar, si parto de la idea de ser dueño de la verdad y del saber y que los demás son seres inferiores?

¿Cómo puedo dialogar, si me cierro a la contribución de los otros, a cual jamás reconozco y hasta me siento ofendido con ella?

¿Cómo puedo dialogar, si temo la superación y sí por solo pensar en ella, sufro y desfallezco?

La autosuficiencia es incompatible con el diálogo. Las personas que carecen de humildad o aquellos que la pierden, no pueden aproximarse al pueblo. No existe diálogo, si no existe una intensa fe en los seres humanos. Fe en su ´poder hacer y rehacer. De crear y recrear. Fe en su vocación de ser más, que no es privilegio de algunos elegidos, sino derecho de los hombres.

Un falso amor, una falsa humildad, una debilitada fe en los seres humanos no pueden generar confianza. La confianza implica el testimonio que un sujeto da al otro, de sus intensiones reales y concretas. Decir una cosa y hacer otra, no puede ser estímulo de confianza. Hablar de humanismo y negar a los hombres es una mentira.

No hay diálogo sin esperanza. La esperanza es el motor de los seres humanos y a partir del cual se mueven permanentemente . Por su parte, la desesperanza es una forma de silencio, de negar el mundo, de huir de él. Si los sujetos del diálogo nada esperan de su quehacer, ya no puede haber diálogo. Su encuentro es vacío y estéril, burocrático y fastidioso.

Sin fe en los hombres y mujeres, el diálogo es una farsa, o en la mejor de las hipótesis, se transforma en manipulación paternalista
Ernesto Martinchuk es periodista. MP 10166.

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La asignación y los tweeters

Silvana Melo (APE)

La comunicación de los asuntos trascendentes no tiene más que 140 caracteres en el país donde los dirigentes discuten política de fondo en las redes sociales. En un tweet -literalmente un gorjeo o un trino- el jefe de Gobierno de la ciudad autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri expresó, con una sensibilidad de tiranosaurus, “Quiero expresar mis condolencias a las familias de las dos chicas fallecidas hoy en el derrumbe”. Lo hizo desde Europa. En la pajarera oficial de la Argentina, fuera de toda realidad que se aleje del country, Macri creerá que los papás y los amigos y los tíos de las chicas que fueron a un boliche a escuchar a Ráfaga el 10 de setiembre saben que el consuelo llega por Twitter y tienen una pc encendida todo el tiempo delante de sus ojos aun cuando no pueden entender que sus hijas ya no están más.

“La Presidenta instruyó al Anses para que, la Asignación Universal por Hijo, de alumnos de escuelas privadas, siga hasta fin de año. Se realizará un exhaustivo estudio”, escribió Aníbal Fernández, Jefe de Gabinete de la Nación, cuando ya era un hecho que 300 mil pibes que aprenden a escribir con una birome mordida y un cuaderno de ocho hojas en una escuelita parroquial del conurbano quedarían excluidos de la asignación por hijo. Que no es universal, hay que empezar por hacer saltar la verdad desde los nombres impuestos a las cosas.

Pero Fernández -Aníbal- creerá que los papás, los tíos y los propios pibes que colman la escuelita parroquial privada fatigando una matrícula de cincuenta pesos porque a la educación pública se le acabó el cupo justo cuando les llegaba el turno y no les garantiza que no los va a expulsar no bien se descuiden, Aníbal -Fernández- creerá que ellos saben lo que es Twitter, tienen acceso a las redes sociales y alguna vez en la vida tienen oportunidad de presionar el mágico power de una pc.

La tragedia de estos tiempos -entre otras tragedias- es que la pajarera de los twitters responde a su propio micromundo que discute y grazna excluyendo al piberío lejano y difuso, a la gente silvestre y llana.

Aquella idea profundamente integradora y justa de asignar un monto universal a todos los niños del país sólo por ser niños y del país fue descalabrada por el cálculo político y la necesidad de la dependencia clientelar. El Gobierno acotó fuertemente la llegada de la asignación -con centenares de miles de chicos excluidos- y no la legitimó a través del Congreso sino que la puso en marcha con un golpe de decreto. Lo que implicará la presión preelectoral por el miedo: si yo no sigo gobernando, el que venga arrojará la asignación por la ventana. Como un bollo de papel. Como un decreto que se pliega avioncito, hace tres piruetas y termina sobre el pavimento con un derecho que pende de un hilo. Como tantos.

Continúa llamándose falazmente universal a una asignación que deja fuera a los niños del núcleo duro de la pobreza -que es el 17 por ciento de los ciudadanos con necesidades básicas insatisfechas-, a los pibes que están indocumentados, a los que no existen para el Anses ni han existido jamás para nadie. Y como no existen en los registros oficiales no son nadie. Perdidos en el impenetrable chaqueño, en los bolsones paupérrimos de Formosa o en las villas del conurbano. Se mueren lo mismo, de enfermedades parientes del hambre, les duelen la panza y el pecho lo mismo, quedan fuera del sistema educativo lo mismo. Aunque no existan.

Tal vez los gobernantes, twitters de la gran pajarera oficial, comunicadores de 140 caracteres, creen a pie juntillas que una escuela privada implica únicamente matrículas siderales pagadas por las clases altas para reforzar los privilegios. Y desconocen -o fingen que desconocen- que en tantas escuelitas parroquiales se paga menos que el aporte para la cooperadora en la educación pública. Y que los pibes llenan sus bancos porque no tienen otra opción.

En abril Anses advirtió que sólo reconocería los certificados de escolaridad con el sello de las escuelas públicas. Y la Iglesia aclaró que dejarían sin recursos a 280 mil chicos de 700 colegios de zonas marginales. El organismo dejó efectivamente de pagar. Y ante la protesta generalizada, Aníbal Fernández gorjeó con su tweet: “La Presidenta instruyó al Anses para que, la Asignación Universal por Hijo, de alumnos de escuelas privadas, siga hasta fin de año. Se realizará un exhaustivo estudio”. Método masivo de comunicación que, por supuesto, inmediatamente llegó a los pibes que colman los comedores y a sus padres que necesitan mucho más de 140 caracteres para explicar cómo se hace para sobrevivir con dignidad en un país que histeriquea, que da y quita, que parece jugar con los que no conocen las reglas de ese juego.

No hablar para todos, no gobernar para todos, calcular con la palabra, calcular con los derechos de aquellos a los que siempre les toca el castigo. Un informe de la Fundación Siena exhibe que el Plan de Seguridad Alimentaria del Ministerio de Desarrollo Social concentró el 56% de su ejecución en capital, Santa Fe y Buenos Aires. A pesar de que Formosa y Santiago del Estero -emblemas de la inequidad- se embanderan tristemente con los máximos niveles de pobreza del país y sólo recibieron un 0,1 y un 3,1 por ciento de esos recursos.

Flaca y mínima, insensible como los anuncios de los tweeters oficiales es la justicia para la gente anónima en el país. La asignación universal que no es universal se convierte, cada vez más, en el ejemplo ilustre. Insuficiente y apenas. Como 140 caracteres.

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Tinellización y libertad de prensa

Darío Tropeano (RIO NEGRO ON LINE)

La libertad de expresión prevista en el artículo 14 de nuestra carta magna es el eje de debate en el que gira desde hace meses la desavenencia económica del gobierno nacional con el mayor grupo de medios del país. La libertad de expresión es un derecho humano que facilita el debate político y de las cuestiones públicas lubricando el proceso democrático de las sociedades, facilitando la libre controversia en la búsqueda de la verdad. Implica un ejercicio cívico liberador ya que motoriza la explicación de las diferencias y agiliza el debate y, cuanto más real y extendido sea, mayor será la riqueza social en la diversidad.

Lógicamente, el mercado restringe el acceso amplio a la difusión de las ideas, ya que como la mayoría de las actividades del hombre moderno se halla limitada por el acceso real a los medios de comunicación.

La recientemente sancionada ley de medios tiende a desmonopolizar la propiedad concentrada de ellos, pero los contenidos continúan siendo el motor desencadenante "de la realidad que podemos ver", la que se impone bajo criterios de generalización para determinar conductas sociales.

La televisión es el transmisor por excelencia de contenidos y forma la agenda diaria de un país. Umberto Eco explica que la televisión es el sistema más democrático en tanto los televidentes pueden gobernarlo eligiendo constantemente. El control remoto sería entonces el instrumento de poder con el cual nos sentiríamos plenamente autónomos para optar por una u otra imagen, viajando libremente entre los diversos productos. Así, su poder de penetración resulta tan poderoso que ofrece no sólo espectáculo y entretenimiento sino que construye moral y define el accionar político de una comunidad.

El concepto de tinellización se halla instalado entre nosotros e implica un contenido comunicacional que parece no detenerse, adjetivando la cultura de masas y penetrado así en vastos sectores de la población, modificando e introduciendo nuevas formas de hablar y actuar.

El producto –creado sobre los cimientos del menemismo– traspasa barreras culturales y sobre el formato del escándalo avanza hacia la farandulización de lo público y lo privado, atrayendo a una franja amplia de la población. Sobre esa estructura la tinellización se ha ido desplazando hacia lo sexual, mezclando una serie de personajes inventados como si se tratara del "nuevo circo del milenio": mujeres semidesnudas en venta, enanos, gays que ridiculizan una condición sexual, agresiones sin límite, gritos, discriminaciones, toda una sarta de fabricados escándalos y desmesuras que fácilmente logran ser creídos por amplias franjas de la población.

La homogeneización del mal gusto y las emociones superficiales y de alto impacto suprimen toda conciencia crítica que pueda implicar cuestionamiento social a las estructuras vigentes. Se estimula de esa forma la pasividad del espectador, que "mira" desde afuera sin asumir compromiso alguno. Es el impacto lo que da vida a ese imán que atrae y "adapta" al individuo a una realidad irreal. Las clases populares consumen un "empaquetado" armado en los contenidos que encuentran su origen en programaciones del exterior. Los programas de Tinelli vienen repitiendo formatos similares a los de la televisión italiana. Siempre están un paso más atrás de la chabacana y decadente tevé itálica, pero cuidando llegar "de a poco" en una sociedad más apegada a las costumbres familiares y religiosas como la Argentina.

Más que un interpretador de tendencias, Tinelli ha sido el emergente de la berretización argentina instalada a partir del menemismo: lo zumbón, las minas en venta, la fácil como base del éxito inmediato, el bastardeo de lo privado, la exposición de la intimidad personal, la farándula como el paraíso final.

Ahora Tinelli viene acercándose metódicamente al gobierno y anuncia que votará por Néstor Kirchner, paradoja tan difícil de explicar como la conclusión que pueda extraerse de cuán verdaderas son las batallas épicas que encara el gobierno por la defensa de la libertad de expresión.

Y es que todos los derechos son reglamentados en su ejercicio porque se trata de atender los del conjunto, equilibrándolos y definiendo ciertos parámetros de sociedad que preserven las diferencias y la cohesión social. Toda sociedad debe mantener en el tiempo valores que en algunos casos resultan inmutables, y el degradar a las personas u ofender la minoridad expuesta a un sinfín de imágenes que la violentan no parece enmarcado en las grandes confrontaciones que el gobierno nos propone.

La autoridad federal de servicios de fiscalización audiovisual no controla las 127 horas mensuales que Canal 13 destina al programa de Tinelli y algunos otros que subsisten por él, y menos aún las otras 300 horas durante las cuales los otros canales de aire gravitan con programas satélite sobre "ShowMatch". El solo hecho de entrar a la web de aquel organismo (link Denuncias) servirá de ejemplo para graficar lo dicho: decenas de personas piden preservar a sus hijos en horarios de protección al menor de imágenes y vocabularios que sólo agreden a menores y también a algunos grandes.

Pero también superando incluso la intimidad expuesta, la tinellización expone la idea del desprestigio de la política como un todo. El hallazgo de "Gran cuñado" es otra unidad de negocio creada por el conductor cuya proyección de mensaje a la sociedad es bien clara: todos los políticos son corruptos, hay que alejarse de la política porque son todos delincuentes.

El combo entonces resulta funcional a un diagrama social que apunta a la docilidad del pensamiento, y si a éste le agregamos "Fútbol para todos" varios días a la semana el proyecto de democratización de los medios para posibilitar la mayor libertad de expresión se transforma en un nuevo juego de espejos que poco se ajusta a los discursos pregonados.

Darío Tropeano es Abogado. Docente en la UNC.

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“Menores”, estadísticas y control social

CORREPI

Según estadísticas de la Procuración de la Suprema Corte bonaerense, se incrementó en un porcentaje importante la cantidad de causas penales contra chicos de menos de 18 años en La Plata. Sin embargo, el mismo organismo oficial explica que, en realidad, no se trata de un crecimiento exponencial de delitos cometidos por menores de edad, sino de una falacia del sistema de estadísticas. Dicen desde la procuración que, a partir de que la Corte provincial confirmó el fallo del juez Arias que recordó a la policía que sólo puede detener pibes en la hipótesis de comisión de delitos, la enorme cifra “negra” de detenciones de menores bajo la excusa de la averiguación de antecedentes, el código de faltas o el procedimiento policial de “entrega del menor”, ha pasado a “blanquearse”.

Para decirlo más clarito: no es que más menores de edad delincan, sino que, como se restringió formalmente la posibilidad de manejar las detenciones policiales arbitrarias con las herramientas de costumbre, ahora a todos se les imputan delitos que la propia Procuración define como “de ninguna trascendencia”. Lo mismo que demostró la realidad en la ciudad de Buenos Aires, en el muy breve lapso entre que se derogaron los edictos policiales y se dictó el código contravencional: la cantidad de detenciones arbitrarias no disminuyó, sino que, como reconoció entonces un jefe policial, “a los que no podamos detener por edictos, los detendremos por otra cosa”…

Así lo explicaba, hace unos días, el diario platense HOY: “Los especialistas del fuero señalan que La Plata “se encuentra al tope de las estadísticas de delitos cometidos por menores porque el juez (Luis) Arias prohibió detener chicos por averiguación de identidad o contravenciones. Así, toda detención representa una causa judicial por un delito”.

Por otra parte, y usando de justificativo esas estadísticas que sus propios autores señalan como inexactas, desde el ministerio de justicia y seguridad se está implementando un sistema de “patrullas juveniles”, que no son otra cosa que móviles repintados en los que circulan policías junto a un integrante del área de minoridad.

Un ejemplo claro de la falacia del “sistema penal juvenil”, cuyos defensores se llenan la boca con invocaciones a la “protección de los niños, niñas y adolescentes”. Cambian las formulaciones, hacen propaganda con uno u otro fallo “progresista”, mientras la única realidad es que, en La Plata, como en todo el país, los pibes pobres siguen siendo el blanco favorito de las detenciones arbitrarias, ese conjunto de mecanismos que permite a cualquier policía detener a cualquiera, en cualquier momento, porque sí.

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Argentina: Camino al juicio por el robo del nieto de Sonia Torres

Katy García (PRENSARED)

Las abogadas de Abuelas de Plaza Mayo Mariana Paromio y María Teresa Sánchez alegaron a favor del revocamiento de la falta de mérito dictada a 9 imputados por el delito de sustracción, retención y ocultamiento del nieto de Sonia Torres realizado por miembros de la OP3. Jorge Agüero, defensor de Herrera pidió la nulidad de lo actuado.

En la primera audiencia, que se llevó a cabo en la sala “A” de la Cámara Federal de Apelaciones, las abogadas querellantes Mariana Paromio y María Teresa Sánchez solicitaron se revoque la medida tomada por la ex jueza Cristina Garzón de Lascano y se procese a los imputados. En tanto, Jorge Agüero, abogado defensor de José Hugo Herrera, solicitó la nulidad de todo lo actuado y pidió revocar el procesamiento, la prisión preventiva y sobreseer a su defendido.

La presidencia del tribunal estuvo a cargo de Luis Rodolfo Martínez siendo los otros integrantes Roque Rebak y Octavio Cortés Olmedo. Uno de los imputados en la causa Arnoldo José “Chubi” López estuvo en el recinto y tomó la palabra al inicio y al final de la audiencia.

La defensa quedó representada por la defensora pública oficial Mercedes Crespi quien tiene a su cargo la representación de los imputados Luciano Benjamín Menéndez, Hermes Rodríguez, Luis Gustavo Diedrichs, Héctor Pedro Vergez, Arnoldo José López, Luis Alberto Manzanelli, Carlos Díaz, Héctor Romero, Emilio Morard, Ricardo Lardone, Cayetano Quijano, Carlos Alberto Vega. Mientras que los letrados Alejandro Cuestas Garzón y Jorge Agüero asistieron a sus clientes Jorge Acosta y José Hugo Herrera respectivamente.

Sobradas pruebas

“La apelación realizada por nuestras abogadas fue excelente. Estoy muy conforme. El objetivo es que se procesen a todos los imputados porque fueron partícipes necesarios y hay pruebas más que suficientes”, expresó Sonia Torres al término de la primera audiencia.

Marité Sánchez apeló la falta de mérito dictada en primera instancia por la ex jueza Cristina Garzón de Lascano a favor de Luis Manzanelli, José Hugo Herrera, Carlos Alberto Díaz, Carlos Vega, Cayetano Quijano, Arnoldo José López, Héctor Romero, Emilio Morard y Ricardo Lardone en orden al delito de sustracción de menor de diez años. Se trata del nieto de Sonia Torres hijo de Silvina Parodi y de Daniel Orozco, ambos desaparecidos.

La abogada de Abuelas dijo que existen pruebas suficientes para que todos los imputados sean procesados por el robo del bebé. “Un testimonio de la encargada del Buen Pastor dice que Silvina estuvo allí, que tuvo un hijo varón y fue trasladada tres días antes de la visita de su hermana Giselle Parodi”. Esa situación no fue valorada por la Jueza en aquél momento que “incluso realiza una disquisición de la cadena de mandos, hace un estudio de legajos, y no lo aplica para la sustracción del menor y eso nos agravia claramente porque viola una de las reglas elementales del razonamiento”, explicó.

Asimismo manifestó que en la requisitoria fiscal se consideró la existencia de “indicios de actitud sospechosa” y recordó que “en un allanamiento realizado en la casa de Manzanelli se secuestra innumerable prueba que confrontada con los informes de la comunidad informativa podemos ver como operaban”.

También se evidenció que tenía todos los diarios relacionados con robos de niños y con embarazadas. Por otra parte, las fotos que tomara frente al domicilio de la abogada Sánchez fueron encontradas durante el procedimiento.

Igualmente consideró que había una contradicción en relación destino final de Silvina Parodi a cargo del OP3 mientras que la entrega del niño habría sido efectuada por otras personas. Y cita el testimonio de Mirta Pico.

Por su parte, la abogada Mariana Paramio, agregó que “el delito de retención sustracción y ocultamiento es un delito pluriofensivo que ofende no sólo al niño sustraído sino a su familia. Es un delito que puede cesar con la voluntad del autor por lo que el delito continúa consumándose mientras dure la situación típica. Es un delito de Lesa humanidad”, afirmó.

Es un delito común

Jorge Agüero, defensor de José Hugo Herrera, negó que se trate de un crimen de lesa humanidad, por el contrario precisó que se trata de un delito común y que por lo tanto prescribió. En otro orden, aseveró que Silvina Parodi y su esposo Daniel Orozco no estuvieron en La Perla sino en la Unidad Penitenciaria lugar del que un médico de apellido Elías había sido desaparecido por brindar datos sobre el caso.

El ayer mesías no se privó de tirar nombres y acusarlos de informantes. Además de denostar a la Jueza Garzón de Lascano y a su cuñado Locelso, agente de inteligencia del proceso, aludió al centenario matutino La Voz del Interior. En este sentido afirmó que “la instrucción se realizaba allá”, dijo apuntando con el índice un lugar imaginario.

Enfatizó en que “es fácil determinar quién se llevó al niño, pero para eso hay que investigar” e insistió en que debe citarse a todos: monjas, carceleros, conscriptos y militares para saber la verdad.

Habló el Chubi

No es usual que un imputado pida la palabra en una audiencia de este tipo. Sin embargo, Chubi López habló al inicio y al final. Al comenzar la audiencia manifestó que en esta y otras causas las indagatorias fueron realizadas sin la presencia del juez, del secretario y del abogado defensor, hecho que fue denunciado ante la Fiscalía 2.

Al final el inculpado entregó al tribunal un ejemplar del diario La Voz del Interior del domingo y citó una nota realizada a Roberto Perdía y a Polo Martínez Agüero, ex miembros de Montoneros. Para sorpresa de todos "Chubi" advirtió que los haría responsables por su seguridad y llamó “terrorista” a Luis Miguel Baronetto.

Presenciaron la audiencia oral y pública miembros de los Organismos de Derechos Humanos y de la Comisión Homenaje UP1, los abogados Claudio Orosz y Martín Fresneda, el secretario de derechos humanos de la ciudad Luis Miguel Baronetto, familiares y amigos de la familia Torres y Parodi.

La audiencia pasó a cuarto intermedio hasta el 20 de septiembre a las 10.30hs.

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