El sociolismo es cariñoso, amistoso, cómplice en la picardía, en la vecindad, pero el socialismo, esa viejísima utopía que va ocupando parcelas de la vida real, es mucho mejor, por más que su construcción apareje dificultades y sacrificios de toda índole.
De todo esto y mucho más, hablamos con Rolando Gómez González, Embajador de Cuba en Paraguay, a pocos días de someterse en la XIX Asamblea General de la ONU sobre Derechos Humanos, el tema del bloqueo que hace medio siglo impone Estados Unidos a la isla.
Cuba espera que el próximo martes 26, la solidaridad de la mayoría de la población y de los gobiernos del mundo, se expresará de nuevo y quizás más que el año pasado, cuando en ese cónclave 187 países reclamaron el cese del bloqueo, contra sólo tres, Estados Unidos, Israel y la isla Palau, sostiene Gómez.
A partir de ese pronunciamiento, la anhelada democratización de las relaciones en la política internacional, debería expresarse en la conversión de esa sanción verbal en una masiva repulsa y una condena moral, que se manifieste en hechos concretos.
El cúmulo de abusos, de sabotajes, de actos terroristas, de incendios, secuestros de aeronaves, barcos y ciudadanos cubanos, ametrallamientos contra representaciones de la revolución en el extranjero, y cientos de atentados para acabar con la vida de Fidel y otros dirigentes, que han provocado la muerte de 3.500 personas y 2.100 incapacitados, es el balance de medio siglo de agresión norteamericana a la isla.
En el plano económico-financiero y de la salud, el bloqueo incluye la guerra biológica lanzada por varios gobiernos estadounidenses, que han introducido enfermedades a las personas, a los animales y a la naturaleza, sin olvidar la propagación de una epidemia de dengue hemorrágico, que cobró la vida de 158 cubanos, 101 niños.
Al cambio del dólar en el 2009, ese obsceno cerco provoca 751 mil 363 millones de pérdidas a Cuba, y es el mayor obstáculo exterior al desarrollo del país, reconocen diferentes estudiosos de varios países.
Este martes 19, se cumplirán 44 años del embargo decretado por el Departamento del Tesoro de EE.UU. de los fondos que compañías telefónicas cubanas tenían depositados en el Chase Manhattan Bank y, desde entonces, no cesan los tribunales norteamericanos en fallar contra la isla, aplicándole sanciones por más mil millones, es decir que, con total impunidad y complicidades de otras potencias, el bloqueo también ha parido un saqueo a la vista de todo el mundo.
En la historia de las relaciones internaciones, la aplicación extraterritorial del bloqueo no tiene parangón y, además, impacta fuertemente en el tema salud, debido a que varias de las mayores firmas farmacológicas del mundo, no pueden exportar productos a Cuba porque se lo impiden Estados Unidos e Israel.
También fue en octubre, el 18, pero de 1960, cuando la brillante prosa del Canciller Raúl Roa, advertía a la ONU que Estados Unidos preparaba una invasión armada a Cuba, la cual se produjo seis meses después, en abril de 1961 y terminó con la primera derrota militar del imperio en tierras americanas, en la famosa Playa Girón.
Convertir el sentimiento en conciencia o fracasar
El pueblo cubano aprendió a resistir al imperialismo mucho antes al primero de enero de 1959, y esa actitud se expresaba a través de un tejido social formado de corporativismo familiar y sectorial, de un sociologismo que, por décadas, fungió de arma de defensa a los abusos de los capitalistas estadounidenses.
Una sencilla lectura a la excelsa y frondosa producción de sociólogos y pensadores, de origen burgués o de la clase media alta, casos de Juan Marinelo, José Antonio Portuondo, Alejo Carpentier o Nicolás Guillén, por nombrar sólo algunos, da la pauta de la extensión del repudio popular de entonces a los “yanquis”.
Instalada la revolución, la población fue sometida a un acelerado aprendizaje de varias lecciones nuevas que, sin dudas, en medio siglo han forjado una profunda transformación del pensamiento personal y de la cultura nacional, pero la vieja relación de socios, como otros hábitos con profundas raíces en la sociedad, han sido difíciles de extirpar.
Durante el medio siglo, esas costumbres siempre han provocado problemas graves en la disciplina requerida por la revolución, lo cual, en parte, explicaría la reciente decisión del Partido Comunista de iniciar una campaña masiva de reeducación, aplicando medidas de oxigenación a los efectos de evitar que se continúe contaminando los fundamentos de la construcción socialista.
La población, que “ha recibido con mucha comprensión la medida”, según el Embajador Gómez, está aprendiendo esa lección, consciente de que no se puede defender lo indefendible, como es la displicencia laboral y los acomodos entre compañeros, porque ello genera irresponsabilidad, vagancia y también corrupción, al extremo de provocar desviación de orientaciones y el abuso de la generosidad ideológica, llegando a confundir solidaridad estatal por paternalismo.
Experiencias no muy lejanas advierten que una insurrección social se convierte en una revolución auténtica cuando en la prosecución de su desarrollo es leal al objetivo fijado en su arranque, y si es capaz de mantenerse en pie avanzando, valorando con humildad los aciertos y analizando con valentía los errores, pero si se estanca y se paraliza, se cae, igual que una motocicleta.
Errores y fracasos pasados, en ocasiones son una buena excusa de ciertos dirigentes para intentar justificar la pérdida de impulso, aunque su afloje, por lo general, termine en el abandono de principios y la capitulación, sepultando la estructura misma construida con innúmeros sacrificios por los pueblos.
Algo similar ocurrió en el mal llamado socialismo del este europeo, que por vías de la prostitución de la mayor parte de sus dirigentes, enterró la heroica revolución bolchevique de 1917, en una regalía al principal enemigo del bienestar humano, jamás imaginada por los ideólogos del sistema capitalista.
Cuba, mucho más abierta al mundo, con una conducción política notablemente diferente, de nuevo parece salir al paso a sus errores, equivocaciones y debilidades internas, y lanza una innovación en sus métodos de trabajo que compromete a sus 11 millones de habitantes y deberá abarcar los 110 mil kilómetros cuadrados de superficie de la isla.
Diversas corrientes de politología y medios de comunicación, tanto en Estados Unidos como en Europa, además de sus amanuenses latinoamericanos, entienden que esta nueva política de La Habana, representa la fase final del modelo social cubano.
Es juicioso recordarles, sin embargo, que la defunción ha sido anunciada muchas veces por los mismos voceros, contestes en dar por muerto a Fidel en diversas ocasiones, como tiempo atrás lo habían hecho con el CHE, tres años antes de ser asesinado por la CIA en Bolivia.
Críticas más, críticas menos, reniegos, condenas, responsables, sanas, positivas en muchos casos y años, frente a una inmisericorde campaña sistemática enemiga, jalonan medio siglo de revolución, con notables altibajos, pero con una innegable y reconocida consecuencia en varios temas, que constituye un mérito innegable.
Cubanos y algunos organismos internacionales no dudan en calificar al bloqueo de genocida, y la dirección comunista, en un intento por disminuir sus efectos al interior del país, ha decidido una rectificación que la población recibe con preocupación, en medio de muchas dificultades materiales, reconoce el Embajador Gómez González.
La crisis financiera del capitalismo, que permanece y, en ciertos casos se agrava, también nos afecta, porque vendemos y compramos mercaderías en el extranjero, y el embargo y todas sus medidas colaterales, ejerce a su vez un predominio salvaje sobre las relaciones de empresas privadas y organismos internacionales con Cuba.
No obstante, dice con orgullo el diplomático, de vasta experiencia en todos los continentes, “la revolución sigue en pie y entera, confiada en continuar profundizando las medidas que, cada día, hacen posible la construcción de una sociedad más humana”.
El derrumbe del campo socialista europeo, causó un violento impacto en la vida cubana, con un PIB que en 1992, cuando se hundió la URSS, cayó 34 por ciento, acompañado de una tremenda ofensiva de los países capitalistas que aprovecharon el debilitamiento de nuestra economía para asestarnos golpes por todos lados.
Nuestra primera respuesta fue resistir al dislocamiento de la Unión Soviética y a sus nefastos efectos sobre el país. En esas circunstancias tremendamente difíciles, la revolución se sostuvo por la entereza y convicción del pueblo, y la decisión de hacer más efectiva y racional la política económica, lo cual es evidente que se consiguió sólo parcialmente.
También es cierto que hace apenas dos años, tres huracanes, uno tras otro, provocaron pérdidas a Cuba por 20 mil millones de dólares, y aún el país no puede recuperarse, con todas las víctimas atendidas por el Estado hasta hoy, muy diferente a la situación que sufre la abandonada población de Nueva Orleans, tras el pasaje de Katrina, en territorio de la mayor potencia mundial.
Las obras de Fidel y el Che son referentes ineludibles
Frente a la campaña mediática enemiga que, sin ahorrar deshonestidad presenta a Cuba como un nuevo fracaso de las utopías humanas, la lectura de los trabajos de Fidel y el CHE aparece como una tarea imprescindible para quien desee comprender la actual realidad de esa revolución socialista, parida en la Sierra Maestra y bebiendo de las derrotas de la vieja insurrección nacionalista de José Martí, de la revolución mexicana de 1910, del bogotazo del 48 y de la Guatemala de 1954, hitos todos que marcan sendas y continúan nutriendo la pedagogía rebelde.
Los dirigentes cubanos aprendieron de esas experiencias y, de inmediato al derrocamiento del tirano Fulgencio Batista, aplicaron medidas de justicia social jamás conocidas en el continente, con marcada diferencia con los procesos nacionalistas africanos de las décadas 60 y 70, que fueron incapaces de superar el marco triunfal de la insurrección popular armada para convertirse en revolución, lo cual ha dado paso a la restauración de un poder colonial maquillado.
La decidida línea que impuso Fidel desde el inicio, provocó una ira inmediata en el stablishment uesei que decretó un acoso sin piedad, el mismo que continúa hasta hoy, pero que tuvo un efecto paradojal, en doble sentido.
Forzó la radicalización de los cambios internos en Cuba, en particular el de la mentalidad de la población, convirtiendo sus viejos sentimientos patriotas y antimperialistas, en conciencia revolucionaria, fraterna entre sí e internacionalista sin par, factores que en este medio siglo, le acreditan una excepcional solidaridad de la mayor parte del mundo.
Fidel habla de la necesidad de que se manifieste con más fuerza la masa crítica, pero ¿qué pasa en ese punto?.
El antimperialismo para nosotros es un ejercicio de plena soberanía y el socialismo lo practicamos como un patrimonio nacional y universal, avalado por una mentalidad revolucionaria que es parte del acervo nuestro y de una conciencia nacional generalizada, que hace posible la invencibilidad de nuestra sociedad, plenamente confiada en la revolución y en sus dirigentes, empezando por Fidel, quien es el principal impulsor de la autocrítica, para corregir errores.
Quizás esa confianza los adormeció un poco y después de años de timidez, las dificultades internas han forzado esta renovación que genera dudas y suspicacias en el mundo y otorga pretextos a los enemigos para tergiversar esa realidad.
Pero, por qué ha sido necesaria esta reforma?. En qué consiste?. Es programática?. Es metodológica?. Y, aparte de la ineludible razón biológica, ¿es también generacional?.
Gómez González afirma que se fueron acumulando vicios, la excesiva protección del Estado hizo que se desvalorizara el trabajo, las planillas de asalariados fueron inflándose artificialmente, y ello comenzó a generar un enorme derroche económico y financiero.
Entre otras consecuencias negativas, esa desviación estaba impidiendo reconocer las mejores conductas laborales y el consiguiente estímulo salarial merecido por cada obrero o funcionario, dando lugar al desgano y a la pérdida de la mística inicial.
Socialismo sobre cimiento capitalista
En Cuba, la población económicamente activa (PEA), es de 5.23 millones, 3.115 millones hombres y 1.912 mujeres, con muy bajo porcentaje en las tareas agropecuarias, donde también hay dificultades para consolidar una generación de relevo en las labores rurales, debido a que también en la isla la juventud tiene clara preferencia por la vida urbana, tendencia que la revolución no pudo rectificar, provocando un fuerte déficit en la producción alimenticia.
Con la carga de las contradicciones inherentes a todo proceso revolucionario y su gran tributo, de más de tres décadas de una alianza ideológica conciliatoria con la URSS, Cuba ingresa ahora a un campo de innovación estatal que tiene riesgos enormes, por su contenido de flexibilización laboral, cercana a las tesis capitalistas, sin que aún no esté muy clara la explicación que da la dirección revolucionaria.
Lo primero que debo aclarar, enfatiza el diplomático, es que la reforma en curso no implica para nada cambios en la estructura de la propiedad pública y privada, ni tampoco modifica en algo el régimen que regula las inversiones extranjeras, las cuales tienen muy buena salud en nuestro país, presentes en numerosas áreas de actividad.
Frente al serio problema del medio millón de personas que quedarán sin empleo remunerado por el Estado, una de las alternativas propuestas es el trabajo por cuenta propia, tanto en las tareas de ciudad como del campo.
Los llamados cuentapropistas han comenzado por integrarse a una planificación seriamente estudiada, aún en proceso, en medio de un debate nacional, con amplia y activa participación de la sociedad.
Cada postulante a ingresar a ese sistema recibe la instrucción formal y técnica necesaria, la habilitación de microempresario, cuotas de financiación y hasta vías de comercialización, todo a los efectos de anticiparnos al caos que el ensayo podría provocar entre una población habituada a que el Estado le resolviera todos sus problemas económicos.
Bien, pero la nueva legislación laboral habilita al cuentapropista a emplear operarios, fijar su salario, tener empleadas domésticas y otros derechos propios del capitalismo, lo cual puede derivar en la aparición de una clase algo elitista. ¿Qué estipulan las leyes?.
La revolución, ante todo, considera sagrada la justicia social y la equidad y, entre sus principios, el respeto al trabajador y a todo ser humano, es un derecho natural inalienable y quien lo infrinja tiene que sufrir las consecuencias.
Y la mujer, ¿Cómo queda en esta situación?.
En dificultades, como todo el mundo que la innovación afecte, pero es de recordar que en varias áreas de la actividad cubana, el sector femenino ocupa entre el 70 al 80 por ciento de los puestos de trabajo, en particular en los servicios de salud y educación, en los cuales se está estudiando soluciones para evitar afectarlos.
Y en la explotación de los recursos naturales, ¿qué porcentaje se reserva el Estado?. Además, ¿cuál es el régimen vigente para las inversiones extranjeras?.
Un mínimo del 51 por ciento, en la minería, por ejemplo y la presencia de capitales foráneos está prolijamente reglamentada, al punto que ha consolidado relaciones armónicas entre el Estado y los inversionistas, que cada vez son más numerosos, fundamentalmente en el turismo y la hotelería.
La Operación “Yo si puedo” es una de las más conocidas misiones solidarias cubanas en el extranjero, pero sabido es que hay otras expresiones internacionalistas.
Nuestras brigadas internacionalistas abarcan numerosas áreas de la actividad humana, con tres millones de acciones en 34 países, enseñando a leer y escribir, diversos equipos médicos prestan sus servicios en 78 naciones, la Operación Milagro en 20, y nuestra cooperación técnica acciona en más de cien países, todo concebido como un compromiso solidario, ampliamente generoso, que se retribuye de mil maneras, gratis en la mayoría de los casos y con alguna paga donde y cuando se puede.
Tenemos 30 mil becados procedentes de 128 países y, en cuanto al otorgamiento de becas, sin dudas que ese modelo viene siendo afectado por la crisis económica, pero procuramos por todos los medios reducir los efectos negativos.
En cuanto a la población cubana y a su educación, desde el primer día de clase primaria, hasta el último día del último grado de la universidad, hay dos millones de estudiantes en una población total de 11 millones, lo que da un porcentaje del 18 por ciento insertos en el sistema de formación enteramente gratuito, único en el mundo hasta ahora.
La contaminación ambiental es uno de los males de este siglo y Fidel se ha convertido en uno de sus más influyentes críticos, pero Cuba ingresó en la siembra transgénica, hecho sorprendente que fuerza una explicación de su dirección política.
“Es necesario hacer una aclaración precisa. En este momento, hay un debate en todo el ámbito científico y político en la isla, respecto a la producción alimenticia y a la necesidad de elevar su rendimiento. En ese marco, se está experimentando con semillas transgénicas, pero los sectores involucrados aún no han llegado a una conclusión definitiva”, enfatizó el Embajador.
Ante el voto crítico que se ha manifestado en las últimas elecciones en Uruguay, Venezuela y Brasil, donde los pueblos han manifestado insatisfacción porque, con legítima razón, quieren más y reclaman que se profundicen las políticas sociales de los gobiernos progresistas, Cuba tiene una visión esperanzadora y paciente.
Frente a la polarización neoliberal, que ha forzado dependencias, ligada a un pensamiento muy conservador, se levanta un movimiento continental muy positivo que, es cierto, aún necesita compactarse y unirse para profundizar los cambios más influyentes en la actividad social y política, para romper esta situación de tanta injusticia, de tanta miseria y de creciente exclusión de seres humanos en todos los países capitalistas, opinó el diplomático.
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