martes, 16 de noviembre de 2010

La “tercera vía”: Más de lo mismo, pero con otro nombre

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

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Cuenta la historia que alguna vez venía por un camino Rockefeller, y de pronto llega a una bifurcación de la que salían dos nuevas rutas. Arribados a ese punto le preguntó el chofer del vehículo para dónde tomaban; la respuesta no se hizo esperar: “¡ponga la luz de giro a la derecha y doble a la derecha!”. Momentos después, por la misma vía venía Fidel Castro; llegado a esa bifurcación, también el chofer preguntó por el destino a seguir, y la respuesta también fue inequívoca: “¡pon la luz de giro a la izquierda, camarada chofer, y gira a la izquierda!”. Algunos instantes más tarde se encuentra en esa ramificación un representante de la “tercera vía” (aquí cabe una lista muy grande y heterogénea: Tony Blair, Lula, Felipe González, Michelle Bachelet, Juan Domingo Perón, John Keynes, Anthony Giddens, Oscar Arias… seguida de un etcétera considerable que el lector podrá llenar a su mejor parecer); preguntado entonces por el chofer hacia dónde dirigirse, la respuesta fue: “ponga la luz de giro a la izquierda pero doble a la derecha”.

Así presentadas las cosas, pareciera que lo que va seguir será una burla mordaz de la llamada “tercera vía”. Pero no se trata de una mofa, para nada; es, en todo caso, un intento de centrar la discusión. Para dejarlo dicho casi como telón de fondo de lo que se expondrá a continuación, valga citar estas palabras: “Simplemente no hay otra opción que esta: ya sea que se abstiene de interferir en el libre juego del mercado o se delega el manejo completo de la producción y distribución al gobierno, ya sea capitalismo o socialismo, ¡no hay un camino intermedio!” Esto no lo dijo un “furioso comunista”, sino uno de los principales referentes teóricos del sistema capitalista allá por 1927, reflotado en la cresta de la ola neoliberal de estos últimos tiempos: Ludwig von Mises.

El sistema económico-social que hoy día rige a toda la humanidad salvo islas puntuales (Cuba o Corea del Norte como bastiones de un socialismo de Estado aún vigente, o grupos poblacionales muy pequeños y marginales a la economía global que se encuentran en selvas tropicales, en algunos casos aún en períodos neolíticos: indígenas amazónicos, bosquimanos del Kalahari, etc.), el sistema dominante sin discusión es el capitalismo. Para el socialismo eso plantea un desafío aún abierto, entendiendo que las primeras experiencias de construcción socialista no dieron el resultado esperado, pero que la idea de transformación revolucionaria aún sigue vigente (porque las injusticias sociales aún están). Posiciones “híbridas” –permítasenos decirlo de esa manera– como el caso del “socialismo de mercado” chino, o el vietnamita, abren interrogantes; pero no en el mismo sentido en que los plantea la así llamada “tercera vía”. ¿Cómo construir un mundo de mayor equidad sin llegar al socialismo, que implica una ruptura violenta con lo anterior? ¿Cómo pasar a un mundo de mayor equidad social si los factores de poder (capitalista) no ceden sus posiciones? ¿Se consigue eso en las urnas? ¿Cómo lograr “dulcificar” la explotación? ¿Es ello realmente posible? ¿Se puede arreglar esto en una mesa de negociaciones?

Incluso en la Cuba socialista estos mecanismos capitalistas que se han ido abriendo con el llamado a inversiones empresariales extranjeras constituyen un reto; pero está claro que allí no se busca explícitamente una “tercera vía”; o, al menos, no en el sentido que este concepto se ha venido desarrollando en otras latitudes: o se es socialista, o se es capitalista. En todo caso el producto que pueda salir de esos experimentos deberá evaluarse con el parámetro que permitirá decir si se sigue el modelo socialista centralista, o se aleja de él. Por ejemplo, en la China actual: ¿se puede decir que aún se construye el socialismo pese al manejo unipartidista y vertical del Partido Comunista en lo político, o se está construyendo una potencia capitalista mezclada con toda la tradición cultural de una de las culturas más viejas del mundo? A estas alturas todo permitiría decir que estamos ante una sociedad capitalista, con todas las de la ley, más las peculiaridades de la milenaria cultura china. Incluso habría que agregar: potencia capitalista pisándole los talones al que aún hoy continúa siendo el país hegemónico: Estados Unidos. Pero nadie, en modo alguno, podría asimilar la experiencia China, ese raro galimatías llamado “socialismo de mercado”, con lo que en otros contextos se conoce como “tercera vía”.

Queda claro que al hablar de “tercera vía” se hace alusión a una posición intermedia entre dos extremos ya conocidos, y de los que, ninguno termina de convencer. Algo así como: una nueva alternativa, un camino intermedio entre dos cosas, una solución de compromiso. O, al menos, esa es la intención.

Ahora bien: ¿hasta qué punto es posible encontrar esos caminos intermedios? Hablando del sistema capitalista, depredador y violento como el que más, continuamente ha habido llamados a su humanización en un desarrollo que pareciera llevarse todo por delante olvidando al ser humano y a la naturaleza. Es así como a través de la historia surgieron leyes de protección a los indígenas en el momento de la conquista del “Nuevo Mundo”, buen trato a los esclavos, el socialismo utópico en los albores de la industria (Robert Owen, Charles Fourier, Henri de Saint-Simon que, por cierto, era un noble); o actualmente “ajuste estructural pero con rostro humano”, tal como piden las agencias “suaves” del sistema de Naciones Unidas (UNICEF o la Organización Mundial de la Salud –OMS–) al lado de los “duros” (Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional). En todo caso, estos llamados a la moderación nos dan la pista de por dónde habría que empezar a entender esta “tercera vía”. Si se quiere decir de otro modo: un capitalismo humanizado, una explotación “buena”.

Ahí cabe de todo: desde la ya hoy legendaria “tercera posición” del peronismo histórico de la Argentina de la década del 40 del siglo pasado hasta el Pacto de la Moncloa en el católico reino Borbón post franquista con un partido proclamado socialista en la dirección política. Y si se quiere exagerar un poco, desde el ex presidente estadounidense Bill Clinton (el mismo bajo cuya presidencia se creó la burbuja financiera que explotó hace un par de años, y que bombardeó Irak cuando se hizo público su affaire con la becaria Mónica Lewinsky) hasta el siempre mal definido socialismo del siglo XXI surgido con la Revolución Bolivariana –o “proceso chavista”, quizá más acertadamente–, que es socialista… pero no tanto, y que sigue respetando la sacrosanta propiedad privada de los medios productivos (buena parte del petróleo que se explota en el territorio venezolano lo hacen aún las corporaciones petroleras multinacionales, por ejemplo). Como vemos, estas posiciones intermedias dan para todo.

Entonces, si bien es difícil cuando no imposible definir con precisión de qué hablamos con este evanescente concepto, está claro que es una posición no confrontativa con la propiedad privada. No cuestiona, como lo hace el socialismo, la propiedad privada de los medios de producción buscando su transformación revolucionaria (expropiaciones, reforma agraria), sino que espera una feliz circunstancia en que los mismos puedan servir al bien común, tener una función social, un “rostro humano” en definitiva.

Abrir la discusión en torno a qué sistema brinda mayor cuota de satisfacción a la población es una tarea casi imposible, y en general siempre bastante mal encarada si no se atiende a la complejidad del sistema planetario que hoy por hoy nos domina, y considerando que en general vemos la realidad desde prejuicios que nos distorsionan. ¿Qué pueblo es el más feliz? ¿Cómo y desde dónde decirlo? Más allá del bienintencionado intento del índice que desarrolló recientemente la NEF (The New Economics Foundation) según el cual los países con economías más desarrolladas no aparecen encabezando la lista, y sí por ejemplo, países pobres como los de Centroamérica (lo cual plantea interrogantes, por supuesto: según esa medición los haitianos son más felices que los estadounidenses…), poder decir con exactitud quién es más feliz tiene algo de quimérico. ¿Podríamos tomar con seriedad que un ciudadano haitiano es más feliz que un norteamericano? ¿Por qué son los haitianos los que marchan en cantidades industriales como inmigrantes ilegales hacia la potencia del norte y no se da el tráfico en sentido inverso? ¿Qué constituye la felicidad?

Hay una extendida visión clasemediera (prejuiciosa, conservadora y racista) que considera a los “pobres” como esencialmente “haraganes, faltos de espíritu de superación, dejados” y que con pocas migajas se contentan, pues “mientras tengan para parrandear y hacer hijos, suficiente. La pasan todo el día tirados en una hamaca. ¿Qué más pueden pedirle a la vida?”. Conclusión de todo ello: los pobres y excluidos la pasan mejor. Se podría decir entonces que ¿“son más felices”? Intentar medir esto de la felicidad es, seguramente, caminar sobre un tembladeral que no augura nada bueno, que no da seriedad científica, que llama al equívoco. Pero lo que sí puede constatarse son las formas concretas en que se organizan las sociedades, el acceso a recursos de cada uno de sus miembros y ciertos indicadores básicos de calidad de vida. Quién será más feliz tiene algo de misterioso… (¿secreto de alcoba?). Pero no así la injusticia en juego. ¿Podrá sentirse feliz alguien que padece injusticias? Según la medición mencionada, sí.
Por eso es que debe ser tomada con pinzas.

Ahora bien: el capitalismo como sistema sin ningún lugar a dudas ha creado las bases materiales suficientes como para terminar con carencias crónicas de la humanidad (hambre, ignorancia, desprotección). Si no lo hace no es porque no tenga un “rostro humano”, porque intrínsecamente no sea amable, gentil, benévolo. No es, definitivamente, cuestión de talantes, de actitudes: son condiciones políticas concretas. El afán de poderío de la clase dominante asienta en armamentos letales, y ahí no hay consideraciones de bondad a la vista. En ese sentido el sistema funciona como una maquinaria con vida propia: no se puede detener, se traga a las personas de carne y hueso y se autoreproduce continuamente. Por más que los más grandes magnates del mundo decidieran donar sus fortunas (y algo de eso Bill Gates está proponiendo ahora), la situación de base no cambiaría. Quizá con eso, quien más feliz estaría –para usar la mencionada medición– serían los mismos archimillonarios, por “buenos y piadosos”. Pero las cosas no se arreglan con buenas intenciones, con donaciones piadosas, con ejércitos de Madres Teresas.

No se trata, entonces, de cambios de actitud, de bondades que estarían faltando. El sistema capitalista valora más la propiedad privada que una vida humana o que la defensa de la naturaleza, y en esa cosmovisión individualista la solidaridad no existe. Un baluarte de ese sistema, la “Dama de hierro” Margaret Tatcher pudo expresarlo sin pelos en la lengua: “No hay libertad, a menos que haya libertad económica. (…) No hay tal cosa como la sociedad. Hay individuos, hombres y mujeres, y hay familias. Y ningún gobierno puede hacer nada si no es a través de la gente, pero la gente primero debe cuidar de sí misma.” La visión de la “tercera vía” es buscar un ablandamiento –digámoslo así– en esa estructura: permitir la explotación, pero poniéndole reparos.

La intención de esto no es abrir una pormenorizada discusión comparativa para ver qué sistema ha estado funcionando mejor: la socialdemocracia escandinava o la planificación central de Cuba; qué ha dado más resultado: el resurgimiento económico español post pacto de la Moncloa o la confrontación de los piqueteros argentinos en medio de una economía en retracción. Si se trata de mostrar que la “tercera vía” ha dado mejores resultados, sucede casi igual que con el índice de felicidad: ¿con qué criterios se hace la medición? Los nórdicos tienen mejor nivel de vida que los habitantes de cualquier país africano que optó por caminos socialistas década atrás, cuando comenzaban su proceso de liberación nacional. ¿Se debe eso a que los primeros decidieron por la “tercera vía” y los segundos no? Nicaragua, construyendo su revolución socialista en el medio del acoso de Washington con una guerra monumental que trastocó toda su vida nacional, optó por la “tercera vía” en lo económico. ¿Por qué allí no funcionó la receta y el país siguió siendo de los más pobres en todo el continente americano? Los tigres asiáticos, con un capitalismo salvaje, produjeron saltos económicos fabulosos en estas últimas décadas, mucho más que, por ejemplo, Chile o Costa Rica, supuestos exponentes de la “tercera vía” en suelo americano. ¿A dónde nos lleva este planteo de caminos intermedios?

Para tratar de darle una suerte de síntesis a lo dicho hasta ahora está claro que hay países capitalistas donde los satisfactores socioeconómicos se cumplen a cabalidad. Allí, sin dudas, las poblaciones tienen altas cuotas de acceso a bienes y servicios, independientemente si son o no felices según ese nuevo intento de medición. Es decir: nadie padece carencias básicas ofensivas. Pero eso sucede en no más de un 15% de la población mundial. Y se podría agregar que esa “tercera vía” es el punto más alto en el desarrollo capitalista, dando como resultado sociedades donde, además de confort material, hay aparatos de Estado que aseguran el real cumplimiento de todos esos satisfactores acentuando el respeto por los derechos civiles y altos niveles de desarrollo cultural. Ahora bien, si esos son logros de esa “tercera vía”, no hay que olvidar que ello está posibilitado por una explotación de base que deja al resto de la población mundial en las peores condiciones. Nicaragua, con “tercera vía”, no dejó de ser un país pobrísimo.

Todos los países del Sur con economías pobres y grandes problemas estructurales que optan en lo político por esta “tercera vía” no solucionan de raíz sus carencias. En todo caso, ante el actual estado de cosas, existe la ilusión que el proclamado “derrame” de la economía de abundancia del capitalismo habrá de mejorar sus situaciones. En ese contexto se podría decir que significa la esperanza de “lo menos malo” para las poblaciones. Pero en definitiva no es una vía nueva: presupone siempre la explotación del trabajo de otros, con el pretendido grado de civilización que permita repartir un poco menos inmisericordemente la riqueza social. Aunque tal como decía la historia con que se abrió la reflexión, en definitiva no es sino un amague hacia la izquierda sabiendo que las cosas, en realidad, van a la derecha. Es decir: está presupuesto un estado de explotación sin el cual no se crea la riqueza. Que se puedan negociar y consensuar algunas mejoras con el gran capital para la gran masa de trabajadores no significa que termina la estructura injusta del mundo. En definitiva: si el camino realmente augurara mejoras para la gran mayoría de trabajadores: bienvenido. Pero la experiencia no lo demuestra. ¿Podría toda el África abrazar esta tendencia y salir así de su miserable atolladero? ¿Servirán estas recetas para terminar con su pobreza crónica?

Si las experiencias socialistas vividas hasta ahora no resolvieron todo lo que se esperaba resolverían, nada autoriza a decir que la explotación de clases ha terminado y que nos encontramos en un paraíso. La buena pretensión de una “tercera vía” que se nutra de la abundancia del capitalismo –ya con cinco siglos de acumulación, no olvidar– más una preocupación por lo social, irremediablemente no puede pasar de eso, de buena pretensión, porque las raíces mismas de la explotación no desaparecen. Loable quizá, como la pretensión del conde de Saint-Simon de una sociedad de iguales, sin clases; pero lamentablemente, tal como dice el refrán: “para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos”. Es decir: lograr cambios no cosméticos en la estructura de las sociedades, donde el poder sigue siendo el núcleo duro (¿quién lo abandona en forma voluntaria acaso?), implica algo más que pactos, que consensos, que buenas intenciones.

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Honduras: “Les interesa más armar a un ejército que dar de comer a los pobres”

Dick Emanuelsson - Mirian Huezo Emanuelsson (especial para ARGENPRESS.info)

Botas militares y AK-47 quitan el pan y cama al niño hondureño. Pero en el discurso en Ginebra y ante delegados de 192 gobiernos, el régimen de facto prometió todo el apoyo a la niñez hondureña.

Entrevista a Julián Manzanares, vicepresidente del Sindicato de Trabajadores del Instituto Hondureño de la Niñez y Familia, SITRAINFA, que advierte que el derecho humano universal a la vida y de un techo para la niñez hondureña, es objeto de privatización al mejor estilo de “Big Bussiness” por parte de la oligarquía hondureña!

Foto: Honduras - Alumnos en una escuela de Tegucigalpa. / Autora: Mirian Emanuelsson

Foto: Honduras - Julián Manzanares, vicepresidente del Sindicato de Trabajadores del Instituto Hondureño de la Niñez y Familia, SITRAINFA. / Autora: Mirian Emanuelsson

Video (27 min.): http://vimeo.com/16784950
Audio: http://www.box.net/shared/zi2emht3x1

El sindicato de INFA desnudó el carácter político del régimen de facto de Porfirio Lobo cuando le propuso un aumento de 50 millones de lempiras, aproximadamente 2,7 millones de dólares, que seria destinado al presupuesto exclusivamente a la protección a los niños más afectados en Honduras.

– Le decimos; Que “haga un aumento de presupuesto a la institución y en un renglón diga; ¡“Única y exclusivamente para la asistencia de los niños! ¡Nada de incrementos de salarios o gastos personales, solo para atender a los niños”!

Lo dice Julián Manzanares, vicepresidente del Sindicato de Trabajadores del Instituto Hondureño de la Niñez y Familia, SITRAINFA. Ha llegado con los compañeros del sindicato para participar en la “Toma de Tegucigalpa” durante el Paro Cívico Nacional contra la “Política de Hambre y Terror”.

– El presupuesto de INFA es de 180 millones de lempiras (aproximadamente 9,5 millones de dólares) anuales (el presupuesto más bajo en todo el continente americano, proporcionalmente). INFA trabaja con niños que están 24 horas en un centro. Son niños que están en riesgo social y jóvenes infractores de la ley. Trabajamos en tres turnos y para cada niño hay tres trabajadores que tienen que darle al niño comida, calzado, ropa, es decir; Todo, por que son parte de la institución.

Fusiles y botas militares ante la protección del niño

Pero el jefe del autollamado “Gobierno Humanista-Cristiano” dio la espalda a la propuesta del sindicato, favoreciendo un organismo privatizadora en donde anda la “1ª Dama del país haciendo proselitismo.

– Con suma sorpresa nos damos cuenta que al PRAP, Programa de Acción Familiar, le dan 950 millones de lempiras. ¿Y que lo que hace el PRAP? Entregando mochilas, zapatos, un cuadernito y un lapicito. ¡Eso es lo que entregan!, dice Manzanares con indignación en la voz.

Y en vez de dar preocuparse por la protección de los niños más vulnerables de Honduras, dice Julián, el señor Porfirio Lobo y el Congreso Nacional aumentaron los presupuestos a las Fuerzas Militares y la Policía Nacional. Fueron los favorecidos en el Presupuesto Nacional del 2010 con aumentos de 22 y 16 por ciento, respectivamente.

Solo el aumento para las FFAA este año fue de 460 millones de lempiras, en total 2, 101.3 millones de lempiras [1].

¿Preparándose para la guerra?

Foto: Honduras - “Jesús te ama”, dice el contendor de basura, donde niños hondureños diariamente busca su supervivencia. / Autora: Mirian Emanuelsson

Para el 2011, el Ministerio de Seguridad propone [2] al Congreso Nacional que le aumenten el presupuesto con 21% o 812 millones de lempiras (45 millones de dólares) para la Policía Nacional que para el próximo año ascendería a 3,922.5 millones de lempiras (aproximadamente 235 millones de dólares).

Los comandantes de FFAA y la Policía hicieron filas ante la Corte Suprema de Justicia la semana que pasó, reclamando que los millones de dólares incautados del crimen organizado serán incorporados adicionalmente en los presupuestos de los uniformados.

Dice el régimen de Porfirio Lobo que no hay dinero de aumentar los sueldos, que no se puede sostener los Estatutos del Docente y por ende hay que “desindexarlo”, que el aumento del salario mínimo no puede ser más que pírrico por que el país esta en la derrota económica. Pero el canciller viaja y ha cancelado viáticos por 350 millones de lempiras, equivalente a casi 20 millones de dólares, en un tiempo record como de 10 meses.

Los grandes empresarios evaden pagar no solamente impuesto, seguro social sino luz y agua, como el ex dictador Roberto Micheletti que debe a la empresa pública ENEE más de 630.000 lempiras (35.000 dólares) por dos apartamentos en su poder.

Exoneran a la Iglesia Católica y Evangélica por su aval y aporte al golpe de estado militar el año pasado y sus redes de escuelas, colegios, redes de Ferreterías, y todo tipo de negocios que controlan estas dos “empresas”, por que son más dedicados al comercio capitalista que rezar por los pobres, son exonerados de impuesto.

Privatizar y destruir el sindicato
Foto: Honduras - Marcia Villeda Facussé. / Autora: Mirian Emanuelsson

Pero el apetito de esas señoras y señores es ilimitado, por que ahora tienen las miras al INFA.

– La enemiga Nº 1 que tiene INFA en este momento se llama Marcia Villeda Facussé, presidenta de la Comisión de la Familia en el Congreso Nacional. No sabe lo que es INFA. Nosotros nos damos cuenta que ella anda con un proyecto para crear un ministerio Social de la Familia, ahora lo llaman el Ministerio de Niñez.

– Pero todo va encaminado a dos rutas: Privatizar al INFA y la destrucción del sindicato. Pero nosotros vamos a pelear para que este instituto se mantenga. Son 14 años que andamos peleando en la calle para que INFA no sea privatizado, pese que nos han cerrado centros donde la señora (Facussé) no prende el fogón y no hay para hacer comida. Sin embargo, a ellos no les importa, por que cuando ellos hablan del Ministerio lo que quieren hacer es centralizar y canalizar toda la ayuda internacional que entran a través de ese ministerio para ir a depositar a un banco, el banco es de ellos también (cada oligarca en Honduras tiene su propio banco). Lo que están haciendo es jugar con la vida de los niños, aprovechando la suerte de los niños pobres en este país.

UNICEF se presta para enterrar al INFA

Foto: La matanza en septiembre 2010 en México de “mojados”, jóvenes hondureños en busca de trabajo en el Norte

Para contrarrestar estos planes de fragmentar al INFA para tener el pretexto de liquidarlo o privatizarlo, el sindicato propone un proyecto en donde se refuerza el instituto para que INFA tenga presencia en los 18 departamentos del país.

Pero, dice el dirigente sindical, la clase pudiente de Honduras no le interesa y subraya que la UNICEF se presta al sabotaje de INFA.

– Esta de acuerdo con la derecha en este país. No es cierto que UNICEF luche por la niñez en este país. Están hablando ahora con el encargado de la Juventud en el Congreso que van a “rescatar a los niños de la calle”, niños que inhalan ´resistol´ (pegamento) y fuman marihuana. Es ahí donde debería estar el INFA, ayudando y rehabilitando a los menores.

Foto: Jóvenes hondureños asesinados, de todos los días.

Cerrando en vez de construir nuevos centros

Foto: Miembros de jóvenes de las Maras asesinados en la cárcel de San Pedro Sula

Pero la realidad es más cruda, por que la diputada Facussé y sus colegas en el Congreso golpista ha ido quitando a INFA los centros de Niñez y Juventud, entregando las instalaciones a escuelas y colegios privados (muchas veces bajo control de pastores evangélicos) con la intención de quitarle al INFA su columna vertebral para que no queda más que un cascarón, presa fácil para liquidar.

– En este momento INFA solo tiene 39 centros diurnos, cuatro centros por jóvenes en riesgo social y tres centros para jóvenes que han infringido la ley. Los demás han sido cerrados, nos cuenta Julián.

Las perspectivas sociales y económicos después el golpe de estado son oscuras. La pobreza y la indigencia en Honduras han saltado dramáticamente. La falta de oportunidades, fuentes de trabajo, inversiones serias y no especulativas han disminuido también forma dramática, la criminalidad y el crimen organizado ha llegado a tal grado que en la base militar de la aviación hondureña en la Costa Atlántica, la más importante en esa región del país, entran cinco hombres armados, piden las llaves a un avión, que casualmente esta precalentado, y se van de la base militar, supuestamente más protegida en el país centroamericano.

Las “maras” y el Pentágono

En esa coyuntura crecen los niños y los jóvenes hondureños. La juventud que reciben las Remesas, dinero de un familiar en el Norte o en Europa, generalmente se vuelve pasiva, no lucha por estudiar o trabajar por que se acomodan, esperando “el pago mensual del papá o el tío en la USA”. Pero para los jóvenes que no tienen ni siquiera la remesa, el futuro en Centroamérica es cruel.

Por que no hay trabajo. Pero la juventud que no se ha rendido, arriesga la vida cuando cruzan ilegalmente las fronteras a Guatemala-México-Estados Unidos. Setenta y dos (72) centroamericanos fueron ejecutados por los temidos narcotraficantes de los Zetas, entre ellos, unos 20 hondureños, hace unas semanas. Regresan a su patria en bolsas plásticas negras.

Es por eso que los jóvenes sin perspectiva y futuro son presas fáciles de Las “Maras”. Son pandillas que comenzaron como grupos juveniles, famosos por sus tatuajes en todo el cuerpo pero que se han convertido en comandos de sicarios & psicópatas en varios países centroamericanos. Hoy actúan mucho más sofisticado, comparados con las AUC de Colombia, los escuadrones paramilitares de la muerte, al servicio a un Estado Terrorista Mafioso, el narcotráfico y el Pentágono.

“Una lucha entre pobres y ricos”

– Al Departamento de Estado lo que le conviene es llenar con armas estos países. Ellos venden las armas, creando los problemas primero para después vendernos las armas. Los jóvenes sienten un odio hacia las autoridades y a Estados Unidos.

– Los gringos creen que uno es “papo” (tonto) cuando pasan 7.000 marinos por Costa Rica que ahora esta creando un problema con Nicaragua por una cuestión que es propiamente de Nicaragua (Río San Juan). Los gringos quieren invadir a Nicaragua.

– Acá hablan de narcotráfico y arman una nueva base militar en Mosquitía, encerrando a Nicaragua. Pero ojo; en aquel tiempo pudieron hacerlo pero hoy no. Por que nosotros, en apoyo, podemos entrar para apoyar a Nicaragua. Que no se atreve de atacar a Nicaragua por que nosotros ya estamos conciente que esto ya no es un tema local. Este es una lucha entre pobres y ricos.

Los niños “arropados” con un cartón

– Nosotros miramos que Estados Unidos están haciendo todo humanamente posible para mantener un sistema que ya cayó. Este sistema tenemos que erradicar, tenemos que pelear y si nosotros tenemos que ofrendar nuestras vidas, lo vamos a dar y con mucho honor vamos a caer en estas calles!

– Pero ya es tiempo que dejen de jugar con las necesidades de los niños. Ver los niños en el centro de Tegucigalpa en diez grados sobre cero, arropados con un cartón por que no tiene una cobija y nosotros no podemos albergarlos por que no tenemos, sinceramente, presupuesto o donde meter esta gente. Y cuando miramos a los niños vemos al viejito que necesita también ese apoyo. Esto es lo que esta punto de colapsar en este país, esta punto de explotar.

Dice un preocupado líder popular.

Mientras tanto, el sol arde, el sol que quema a los niños que no tienen techo ni pan por que en Honduras no son temas priorizados cuando el presidente de facto viaja a Taiwán para preservar las relaciones comerciales o los “privatizadores” de la protección de la niñez están sentados cómodamente detrás sus escritorios amplios en oficinas con aire condicionado.

En las maquilas, en la costa norte, que tienen dueños de Taiwán, las obreras y obreros relatan sus testimonios sobre un régimen feroz en donde los salarios son de la esclavitud moderna y en donde los niños que crecen en Honduras quizás un día tendrá una maquina de cocer.

Para eso sirve los golpes de estado, “reducir la masa salarial”, como exige ahora el Banco Interamericano de Desarrollo que dizque, esta dispuesto a entregar préstamos al régimen de facto pero bajo la condición que la “masa salarial se reduzca”. Para eso están los militares y los policías que huelen cuando pasa por uno de ropa nueva y de pintura de sus fusiles recién sacados de sus cajas exportadas del Amigo del Norte.

Es decir, que los sueldos de miseria se vuelvan más bajos. Y con ellos un futuro de la niñez y juventud se vuelven demasiado oscuro. Son empujados hacia el norte, si no es que la Resistencia Popular logra cambiar el rumbo de Honduras.

Pero la juventud no esta inactiva, dice Julián y hace un gesto con el brazo hacia la multitud en este día de Paro Cívico Nacional. La juventud se organiza, dice también Tomy Morales, represente juvenil de los Barrios y Colonia en la Resistencia. Esa juventud logró a sacar a los uniformados de sus barrios empobrecidos en los días de toque de queda indefinido el 21-23 de septiembre de 2009 cuando regresó el Comandante Vaquero a Honduras. La dictadura fue sacudida y entendió, que la gran fuerza esta en la fuerza del pueblo-pueblo. Por eso fue levantado el toque de queda ante que la capital fuera tomada, como en Caracas el 12-13 de abril de 2002, por su pueblo.

[1] Honduras Laboral: http://www.honduraslaboral.org/leer.php/4169824
[2] La Policía pide aumento de 812 millones a presupuesto. El Tiempo (Honduras) http://www.tiempo.hn/web2/secciones/el-pais/24615-la-policia-pide-aumento-de-812-millones-a-presupuesto.html

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La hipocresía institucional

Dick Emanuelsson

En la defensa al régimen de facto ante el Examen Periódico Universal de la ONU en Ginebra, la delegación del régimen de Porfirio Lobo presentó un discurso en donde mencionó en tras párrafos la palabra “niñez”. Aseguró que el régimen protege la niñez y que ha ratificado los convenios y tratados internacionales para cobijar así judicialmente la niñez y juventud hondureña.

¿Y la realidad, como la vez en Honduras?

¿Que nos dicen los reportes diarios que nos cuentan sobre niños y jóvenes encontrados maniatados, torturados y asesinados?

¿En que mundo vive la Fiscal Especial de Derechos Humanos, de la Niñez, Mujer, Etnias y Patrimonio Cultural” que estuvo presente durante el discurso en Ginebra el 4 de noviembre de 2010?

¿O los 15 hondureños, mayor parte niños y jóvenes, que según el representante de la FAO mueren diariamente por hambre?

En las recomendaciones, que Ina Pineda, comisionada de DDHH del régimen de P. Lobo esperaba en Ginebra ante de regresar a su país, los delegados de casi TODOS los países exigieron al régimen en Tegucigalpa de tomar decisiones pero en forma drástica para proteger a los más desposeídos en la nación centroamericana. No tragan cuentos de la administración o de sus servidores de la prensa golpista en el sentido que la 1ª Dama de La Republica esta trabajando arduamente para preservar los derechos humanos a los más pequeños en esta empobrecida, explotada, robada y de violencia golpeada nación.

Los que andan titulándose líderes de los DDHH pero organizando foros que puedan dividir a la esperanza de la niñez, juventud y pueblo hondureño; la Resistencia Popular, debería pensar dos veces sobre las tareas que se han autotitulado. Las tareas en este sector sobran. ¿O será que hay otros intereses y otros actores detrás?

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Extractos del discurso de Honduras ante la ONU en Examen Periódico Universal

http://www.elheraldo.hn/Ediciones/2010/11/04/Noticias/Discurso-de-Honduras-ante-la-ONU-en-Examen-Periodico-Universal

En el marco de cumplimiento de las obligaciones derivadas de la Convención sobre Derechos del Niño y sus dos Protocolos Facultativos, desde el año 1996 se aprobó el Código de la Niñez y la Adolescencia que consagra sus derechos fundamentales. Dicho instrumento establece y regula el régimen de prevención y protección para asegurar su desarrollo integral, por medio de mecanismos y procedimientos para el acceso a la justicia de este sector de la población. De igual manera se creó el Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia, facultando la actuación del Ministerio Público y los Tribunales de Justicia en esta materia.

Para una mejor tutela de sus derechos, el Estado ha adoptado el Protocolo para la Repatriación de Niños, Niñas y Adolescentes Víctimas o Vulnerables a la Trata de Personas. Además se ha creado la Comisión Interinstitucional contra la Explotación Sexual Comercial y Trata y se ha diseñado el Plan de Acción Nacional Contra la Explotación Sexual 2006-2011. Se han incorporado reformas al Código Penal para sancionar los delitos de explotación sexual comercial. También se han creado las Unidades Especializadas para la investigación de casos de explotación sexual comercial y trata, y para este fin se ha activado la línea 101 para recibir denuncias.

El trabajo infantil, de conformidad a la legislación interna es ilegal antes de cumplir los catorce años. En casos especiales la Ley permite dicho trabajo bajo control de las autoridades del Trabajo.

Asimismo, preocupados por las consecuencias del trabajo infantil se ha creado un Comité Técnico Interinstitucional integrado por instituciones estatales, organismos de cooperación, sociedad civil defensora de los derechos de las y los niños y sindicatos de trabajadores, que ha formulado un Plan Nacional para el periodo 2008-2015 que incluye la regulación de los trabajos peligrosos tanto por las condiciones como por su naturaleza y la prohibición de las peores formas de trabajo infantil.

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¿Qué hacer ante el espionaje yanqui que ha invadido México por petición del gobierno de Calderón?

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Desde el sexenio de Fox, dice la revista Proceso, México y Estados Unidos acordaron colaborar en materia de inteligencia estratégica. Hoy, con la venia del presidente Calderón y pese a las reticencias del Ejército y la Marina, ya operan abierta y libremente en territorio mexicano los agentes de nueve instituciones de espionaje del vecino país.

Bajo la cobertura de una denominación equívoca (Oficina Binacional de Inteligencia), el gran centro de espionaje de Washington funciona desde agosto pasado en un edificio ubicado en la avenida Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, muy cerca de la embajada estadounidense. Con Calderón, Estados Unidos logró lo que siempre ambicionó: establecer en la Ciudad de México un centro de espionaje. El narcotráfico en el país abrió la puerta a todas las agencias de inteligencia de Estados Unidos, en particular militares, para que operen desde el Distrito Federal sin encubrir a sus agentes como diplomáticos

2. Ayer decía en mi artículo que a los agentes de espionaje yanquis ya los tenemos hasta en la taza del retrete; hoy lunes se publica que ya operan abierta y libremente en todo el territorio mexicano, es decir, se ha establecido en México un gran centro de espionaje en la Embajada yanqui y los gigantescos edificios que la rodean. El pretexto que se usa desde que en 2006 el ejército invadió el país: “Perseguir a narcotraficantes, a la delincuencia organizada, la insurgencia, los terroristas”. Y esto lo hemos denunciado durante muchos años, sobre todo desde que se firmó la llamada Iniciativa Mérida en marzo de 2007, misma que equiparamos con el Plan Colombia que ha servido para asesinar guerrilleros y luchadores sociales. ¿A cuantos mexicanos desempleados y hambrientos usarán como espías, escuchas, soplones, orejas, integrantes de bandas paramilitares con el fin de traicionar a su país a cambio de unos cuántos dólares?

3. Esta invasión del espionaje yanqui no es cualquier cosa. Se ha publicado que “Por primera vez el Pentágono ha desplazado desde Irak y Afganistán al centro de México a sus oficiales especializados en ataques a grupos insurgentes y terroristas”. Como hace unos años la Escuela de las Américas –manejada por el ejército yanqui- servía para capacitar ejércitos de combate contra las guerrillas de América Latina y África, ahora se imparten cientos de cursos a miles de policías y soldados en “operaciones de inteligencia y ataque al narcotráfico, aplicando tácticas contrainsurgentes y antiterroristas” como lo han hecho en países asiáticos invadidos. Fox y Calderón resultaron mucho más peleles de los yanquis que los priístas. En los sesenta y setenta salíamos en grandes manifestaciones a la calle a protestar y, muchas veces, a arrojar piedras contra los militares asesinos que se escondían en su interior.

4. No sólo la izquierda debería salir a la calle a repudiar esa terrible invasión de espías y militares especiales yanquis a México; en décadas anteriores salían socialdemócratas, cardenistas, incluso muchos altos políticos del PRI que se autocalificaban como antiimperialistas y antigringos. Hoy los políticos guardan silencio con cualquier pretexto para no ser “mal vistos” por los medios de información y por los mismos yanquis que intervienen directamente en la sucesión presidencial. ¿Podríamos esperar que personajes del PRD, PT, lópezobradorismo, Ebrard, intelectuales, los líderes del legislativo, de obreros y campesinos, se prenuncien contra esa invasión abierta de policías yanquis al territorio nacional? ¿Seguiremos permitiendo que los teléfonos fijos y celulares, que los medios de información, que los aeropuertos, estaciones de autobuses, centros de recreo y diversión, las universidades, estén atestados de espías?

5. Hasta 1982 los gobiernos del PRI se regocijaban aún de su nacionalismo que, al parecer se inició con la revolución mexicana y se reconfirmó durante el cardenismo (1934-40) Aunque el endeudamiento y la dependencia económica del país hacia los Estados Unidos se fue incrementando desde los años 40 y el régimen de Alemán, los gobiernos mexicanos –junto a la llamada gran burguesía nacional- demostraron siempre una relativa independencia con cierta asociación y competencia con el capital yanqui. A partir de los gobiernos de Reagan (Estados Unidos) y la Thatcher (Reino Unido), que impusieron la economía neoliberal y privatizadora en el mundo, México (aún con gobiernos del PRI) adoptó esos programas durante cinco gobiernos (De la Madrid, Salinas, Zedillo, del PRI, así como en los Fox y Calderón del PAN); en resumen llevamos ya 28 de neoliberalismo y privatización que ha polarizado más a multimillonarios y miserables.

6. Si antes hubo ciertos márgenes de independencia y un “nacionalismo revolucionario”, desde 1982 los yanquis –aprovechándose del desplome económico de México producto de la tremenda caída de los precios del petróleo, del gigantesco endeudamiento y del saqueo de la economía por grandes políticos y empresarios- mantienen como perros falderos a los gobiernos y los hacen obedecer todo tipo de indicaciones. Si antes de 1982 los gobiernos mexicanos podían apoyar abiertamente a los refugiados españoles, argentinos, chilenos, guatemaltecos, a las revoluciones cubana y nicaragüense y a los guerrilleros de El Salvador, etcétera, con cierto disgusto del gobierno yanqui, desde Miguel de la Madrid (1982-88) los gobiernos se arrastran como gusanos a las políticas yanquis. Con ese modelo los dos gobiernos panistas (Fox y Calderón) no sólo dieron vergüenza nacional por su sumisión sino que han actuado como sus representantes.

7. Espero que este terrible incremento del espionaje, la represión y los asesinatos en México no multiplique las muertes de inocentes. Se ha rebasado el número de 35 mil caídos desde que el ejército ocupó las calles en todo el país, ¿se espera acaso que supere a los 100 mil el próximo año con la mayor colaboración de espías y militares de los Estados Unidos? Los jóvenes luchadores sociales, lo zapatistas, anarquistas, libertarios, radicales, tienen la obligación de cuidarse ante el terrible incremento de la represión. No se debe tener ninguna confianza en el gobierno y en las decenas de miles de agentes disfrazados. México poco a poco se está convirtiendo en un Estado de Sitio en el que policías y ejércitos están en las calles vigilando a quien levantar. ¿Cuántos cientos de miles de aparatos telefónicos están hoy intervenidos y cuantas cámaras en edificios y sistemas de satélite están girando sobre nuestras cabezas vigilando lo que hacemos?

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México: Llamaradas de historia

Laura M. López Murillo (especial para ARGENPRESS.info)

En algún lugar de la noche, la historia resurge en llamaradas y el nombre de la patria se escribe con luces danzantes, pero la parafernalia del pasado ostenta un vicio y en una disimulada ausencia se elude la versión de los vencidos...

Los regímenes emanados de la Revolución Mexicana edificaron a los ídolos y a los caudillos de la historia oficial, crearon las estampas de un paisaje campirano como sinónimo del nacionalismo, construyeron mitos y los divulgaron a través del arte y la educación en murales y películas, en libros de texto y monumentos, en festejos solemnes y desfiles. Ahora, cuando los sacrosantos postulados revolucionarios se han desvanecido, en plena globalización y sometidos a los designios del mercado, la propagación del patriotismo es un argumento más en la industria del entretenimiento.

La celebración del centenario del inicio de la Revolución mexicana se extenderá durante diez días de Noviembre y el zócalo capitalino se estremecerá con el espectáculo multimedia “Yo México”, organizado por la Secretaría de Educación que pagó 270 millones de pesos por este espectáculo de tecnología de punta que se presentará del 11 al 23 de noviembre cuando se proyectarán imágenes alusivas a la Revolución mexicana sobre las fachadas de la Catedral Metropolitana, el Palacio Nacional y los edificios del Gobierno del Distrito Federal.

El movimiento de las luces enfatiza los episodios de la historia y en una mega pantalla se proyectan los destellos de la memoria colectiva de un pueblo acostumbrado a las letanías del pasado oficial, porque ahora, doscientos años de historia se transforman en una secuencia de imágenes fugaces que disfrazan la carencia de contenido en el mensaje. Como todos los eventos en la industria del entretenimiento, esta es una experiencia exclusivamente sensorial: los espectadores perciben las luces, las sombras y el sonido y se conmueven pero no reflexionan. Cuando el espectáculo concluye se extingue el pasado y en el recuerdo de los espectadores permanecen solamente los efectos visuales del espectáculo.

Y al día siguiente, las epopeyas retornarán a los libros que no se leerán, los héroes incomprendidos esperarán la justa reivindicación y las lecciones del pasado serán letra muerta porque son pocos los que escudriñan la historia para comprender el presente. Hoy por hoy, con la oportunidad perdida de releer el pasado para repensar el porvenir, la única reflexión posible es reconocer que el presente empezó a escribirse en el pasado y que por lo tanto, el futuro ya está escrito.

Si alguna vez los pueblos decidieron el rumbo de su destino, ahora es una mano ajena la que escribe el futuro, pero la parafernalia del pasado ostenta un vicio y en una disimulada ausencia se elude la versión de los vencidos…

Laura M. López Murillo es Licenciada en Contaduría por la UNAM. Con Maestría en Estudios Humanísticos, Especializada en Literatura en el Itesm.

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(Archivo 2007) Carta de Adolfo Pérez Esquivel a la Presidenta CFK por el Club de París

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Sra. Presidenta de la Nación Argentina
Dra. Cristina Fernández de Kirchner
S / D

De nuestra mayor consideración:

Reciba en primer lugar, un fraterno saludo y la expresión de nuestros mejores deseos para su gestión, en la esperanza que redunde en una mejor calidad de vida para toda la población y en particular, los millones de hombres y mujeres, niños y niñas, para quienes el cumplimiento de sus derechos humanos básicos sigue siendo apenas un sueño.

Nos dirigimos a Usted con cierto apuro en el día de hoy, a fin de hacerle llegar nuestra preocupación e interrogantes ante el anunciado acuerdo entre el Gobierno que acaba de asumir y el denominado Club de París. Asimismo no podemos dejar de manifestar nuestro repudio, ante las declaraciones del titular del Fondo Monetario Internacional, con el cual mantendrá una reunión hoy mismo, en el sentido de que Argentina debe firmar un nuevo acuerdo con esa institución antes de tomar cualquier decisión, cualquiera que esta sea.

Ayer en el Parlamento Nacional, en su discurso de asunción, Ud. defendió el pago por adelantado al FMI, realizado por el anterior gobierno, como una medida que nos devolvía soberanía y autonomía. Entonces nos permitimos preguntarnos, ¿Cómo es posible si ese pago nos dio autonomía para decidir nuestra política financiera, que hoy estemos nuevamente antes un acuerdo con el Fondo? ¿Cuáles serán los costos y cuáles los posibles beneficios de semejante acuerdo? Después de las últimas tres décadas de experiencia con ese organismo, iniciadas con el respaldo del FMI a la dictadura cívico-militar y que continuaba con las políticas de ajuste y liberalización tan tragicamente conocidas, ¿Cómo es posible que el gobierno argentino esté contemplando un nuevo acuerdo con quien aún no ha asumido sus responsabilides criminales y administrativas por la devastación provocada a nuestro pueblo y país?

En el mismo sentido, ante la decisión ya adelantada por Ud. de llegar a un acuerdo para pagar la deuda reclamada por el Club de Paris, no podemos menos que preguntar ¿Qué es lo que se piensa pagar y para qué? Porque existen indicios que ese “Club” de países prestadores, que se unificaron para presionar con mayor fuerza a los países tomadores de créditos, quiere cobrarnos créditos que no han tenido beneficio alguno para el pueblo argentino. Créditos, incluso, que se vienen pagando desde los tiempos de la dictadura, manchados con la sangre del pueblo y con un altísimo costo para toda la nación. Entendemos que este es el caso, por ejemplo, de una parte de la deuda que se origina en un préstamo otorgado por el gobierno de Holanda, para actividades de una empresa privada. ¿Es verdad que también se incluyen créditos de España que formaron parte del blindaje financiero y que alentaron la fuga de capitales al exterior, y créditos de Francia que sirvieron para impulsar la fallida privatización del agua en la Provincia de Tucumán?

Entendemos que el pueblo argentino no puede ni debe seguir pagando deudas sin saber de què se trata, a quiénes se supone que se debe y cuánto, quiénes se beneficiaron, cuánto ya se ha pagado? Entendemos que tampoco es posible saldar una deuda que atenta contra los derechos humamos y que incluso la Justicia argentina, como por ejemplo en la Causa Olmos, ha comprobado sus irregularidades.

En el camino de la Verdad y la Justicia, defendido también por Usted ayer en el Parlamento Nacional, es necesario que el pueblo argentino sepa, antes de avanzar con cualquier proceso de negociación tendiente a acordar los términos de pago de la deuda reclamada por el Club de Paris, qué es lo que se pretende pagar. Por ese motivo proponemos que se realice una Auditoria pública e integral de esos créditos, con la debida participación del Parlamento Nacional y de las organizaciones y movimientos de la sociedad argentina preocupados al respecto. Una Auditoria que permitiría al pueblo y al gobierno argentino, a los países prestadores y a todos los involucrados, saber que lo que se propone se ajusta al derecho y sobre todo, al cumplimiento de todos los derechos humanos que según se reconoce, debe tener primacía sobre cualquier otro reclamo en el diseño e implementación de las políticas públicas. Debe tenerse presente que es necesario privilegiar el pago de la Deuda Social, Histórica e Ecológica con nuestro pueblo, por sobre la Deuda Externa inmoral e ilegítima.

Esperamos su apoyo en este sentido y nos ponemos a disposición para juntos encarar las medidas necesarias.

Con el fraterno saludo de Paz y Bien.


Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nobel de la Paz

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(Archivo 2008) Argentina: París vale una misa pero no un desfalco

Jorge Altamira (especial para ARGENPRESS.info)

La proliferación de medios de comunicación, así como multiplica la posibilidad de macaneos, también ofrece el resguardo de que queden en el olvido con la misma rapidez. Es lo que ocurrirá, de no mediar un accidente, con la declaración de la presidenta del Banco Nación, Marcó del Pont, una desarrollista nac. & pop., quien aseguró que la cancelación de la deuda con el Club de París, mediante la utilización de reservas del Banco Central, constituía un acto de “autonomía nacional”.En esa línea la siguió enseguida D’Elía, que tiene el hábito de confundir la tozudez con la agudeza. Según parece, los kirchneristas acumulan reservas financieras para saquearlas luego sin el menor pudor, y encima le ponen al saqueo la etiqueta de patriótico aunque sea ejecutado al servicio del capital financiero de la ‘vieja Europa’ imperialista.

La señora de la Bolsa

La verdad es que la señora Presidenta procedió por encargo de los mandamases que el jueves precedente se habían reunido para celebrar el aniversario de la Bolsa de Comercio. Los principales discursantes profirieron una catarata de ataques a la política económica, en especial los representativos de la ‘burguesía nacional’, todos ellos kirchnerianos - como el presidente de Fiat, el del Banco Macro y el de la propia Bolsa (“Ejecutivos más o menos cercanos al rumbo oficial” para Clarín (30/8). Es que el ex Néstor siempre tuvo un cariño especial por la Bolsa como un posible mercado de capitales ‘nacional y popular’ o, en otros términos, desarrollar un mercado de deuda pública en moneda nacional con todas sus derivaciones.

La preferencia le venía de Felipillo Cavallo, el mismo que le aconsejó que expatriara los fondos de Santa Cruz, quizá para protegerlo del estallido de su alquimia financiera en diciembre de 2001. En síntesis, esos mandamases reclamaron a los Kirchner la cancelación de la deuda con el Club de París en forma perentoria y prioritaria. Al Cronista (29/8) le llamó la atención que “el reelecto titular de la Bolsa “aborda(ra) con precisión los compromisos pendientes con el Club de París”, con exclusión de otros temas como podrían ser la situación del Indek o la de los bonistas que no entraron en la renegociación de 2004. La explicación para esta obsesión, según las propias palabras del reelecto, es que “no se trata únicamente de la deuda con el organismo multilateral, sino lo que representa para los inversores”; o sea, para los reunidos en la Bolsa.

Y es aquí que hay que hacer las ‘precisiones’ que realmente importan y que la totalidad absoluta de los analistas omite y la misma cantidad de periodistas ignora: Argentina no tiene ninguna deuda con ningún Club, sea de París o de Karachi. La tiene en forma separada con cada uno de los países que lo integran, pero tampoco con ellos mismos sino con sus agencias estatales, que no operan como tales exactamente porque financian o aseguran operaciones comerciales de capitales privados. O sea que los banqueros que estaban sentados en la Bolsa se endeudan con sus congéneres de la ‘vieja Europa’ imperialista a través de los Estados y, por sobre todo, lo quieren seguir haciendo. Por eso están reclamando la cancelación de las deudas incurridas.

La señora Presidenta ha metido la mano en la lata para pagar deudas que financiaron negocios privados que ella y su marido, menos que nadie, no tienen interés en investigar. También lo ha hecho por las mismas razones que asisten a los bolsistas, pues sin esta cancelación no podrían tener lugar operaciones como las del ‘tren bala’ u otras alquimias contratistas. El acto de ‘autonomía’ que enorgullece a la chavista del Banco Nación no es otra cosa, en definitiva, que un desfalco a los intereses de la Nación y de su pueblo.

La extorsión del default político

Va de suyo que un par de discursos no alcanzan para definir situaciones, pero ocurre que los de la Bolsa culminaron una crisis política que, de un lado, ha colocado a la mayoría de la burguesía en la oposición a la camarilla de palacio del oficialismo y, del otro, tiene partido al gobierno en dos; la propia UIA se encuentra dividida, y dentro de ella ocurre eso mismo con el Movimiento Nacional que pilotea Techint. Una figura tan pusilánime, por ejemplo, como el presidente del Banco Central, Martín Redrado, tuvo el atrevimiento de atacar reiteradamente el plan oficial y hasta al escudero Guillermo Moreno; en la misma onda se pusieron el nuevo jefe de Gabinete y otros funcionarios. Sergio Massa ya le había advertido a su mujer que tenía que tener preparadas las oficinas en la municipalidad de Tigre, sin que importe la contaminación. No hace falta decir que, después del adiós de Alberto Fernández, una rescisión de contrato por parte de Massa podría poner al gobierno al borde de la jubilación prematura.

Redrado es un comisionista de los fondos de inversión norteamericanos y funciona como un chirolita de las reuniones de banqueros, sea de los del Banco de Ajustes, en Basilea, o de la FED de Estados Unidos, que acaba de reunirse en Jackson Hole. En uno y otro lado las conclusiones coinciden: los países emergentes deben financiar el rescate de la banca internacional que se encuentra en quiebra, aportando para el caso sus excedentes de comercio exterior atesorados en la forma de reservas. Pero mientras países como China, Singapur o Qatar reúnen una parte de sus reservas en Fondos de Inversiones que luego usan para ingresar como accionistas, a precios de remate, en bancos quebrados, nuestros luminosos pingüinos “han pagado por la peca” (sor Juana Inés de la Cruz) sin recibir o reclamar nada a cambio. Porque, en definitiva, Argentina acaba de aportar casi 7 mil millones de dólares a la liquidez que reclaman los bancos centrales metropolitanos para rescatar a sus bancos quebrados. Estamos ante un acto de humillación colonial. En el siglo XIX, los piratas imperialistas hacían lo mismo pero ejerciendo la fuerza; ahora les sobra con el correo electrónico (antes dependían de los flujos de fondos de las aduanas, ahora recaudan sobre el stock seguro de las reservas oficiales internacionales).

Que el kirchnerismo ha decidido la cancelación contante de esta deuda bajo la presión de la amenaza de un derrumbe político, lo prueba sin atenuantes el que lo ha hecho en circunstancias de salida de capitales y de caída de los precios internacionales de la exportación nacional, exactamente lo contrario de lo que ocurría cuando cometió el desfalco anterior de pagarle al FMI, en que había un incesante ingreso de fondos extranjeros.

En los últimos doce meses han salido unos 22.000 millones de dólares, que fueron financiados en gran parte por el superávit del comercio exterior. Se trata de una fuga relativamente superior a la de 2001, cuando se fueron unos 35.000 millones de dólares, porque en aquel entonces la circulación monetaria era equivalente a casi 300.000 millones de pesos de hoy, en tanto que la circulación actual es inferior a los 150.000 millones. Lo que 2001 tiene también en común con la actualidad es que Argentina no tiene acceso al mercado financiero internacional, y que fuera de éste tiene que pagar hoy 1.300 puntos por encima de la tasa de interés del Tesoro norteamericano para renovar sus préstamos. Este solo hecho ya implica un crecimiento implícito (o sea potencial pero seguro) de su deuda pública, porque renovarla es aumentarla abusivamente y no existen recursos propios para cancelar la totalidad de los vencimientos a medida que se producen.

De otro lado, esta misma deuda crece entre cinco mil y diez mil millones de dólares al año como consecuencia de que se ajusta por la inflación oficial: si lo hiciera por la real habría que multiplicarla por tres (el ajuste de la deuda por una tasa ficticia constituye una declaración parcial de quiebra). Casi todos los llamados países emergentes enfrentan una fuga masiva de capitales, y el más destacado es Brasil, donde el ingreso de esos capitales, en el período 2003-07, desarrolló un gigantesco mercado de créditos al consumo, que será arrastrado al derrumbe junto con la salida de los capitales que permitieron crearlo; por eso la salida de esos capitales habrá de provocar un estallido de proporciones superiores a las que conoció Argentina en 2001.

Hipotéticamente, para atraer capitales y evitar una cesación de pagos, Argentina debería aumentar la tasa de interés, revalorizar el peso, incrementar las tarifas de servicios públicos y de energía, y poner fin a la maraña de subsidios oficiales, pero esto provocaría un estallido económico y social. Un tránsito gradual está excluido, debido a la intensidad que ha adquirido este desajuste y a la de la crisis financiera internacional. El default no es un estado contable sino una resultante de contradicciones económicas, sociales y políticas insuperables. Esto es lo que no entienden los economistas oficiales, ni menos los centroizquierdistas, que confunden a la economía política con una ecuación estadística o, peor, con una encuesta.

La extorsión del default económico

De esto se desprende que, con el pago al Club de París, el gobierno cedió a la otra extorsión de la fuga de capitales. Pero este pago no abre el retorno de éstos a Argentina, ni las puertas del financiamiento extranjero. La Presidenta desnudó toda la ingenuidad del operativo cuando dijo que el pago atraería la inversión externa. Apenas quince minutos después la desmentía el Financial Times, que sobre esto sabe más que la camarilla. El monto del rescate es mucho más alto: arreglo con los bonistas, aumento de tarifas, aumento de tasas de interés y ¡ah! seguridad jurídica; o sea, perder y pagar todos los pleitos con compañías extranjeras. Los Kirchner están en el horno.

A diferencia del pago adelantado al FMI, que suscitó las críticas de muchos capitalistas aun cuando, en ese momento, entraban fondos extranjeros a Argentina, el pago al Club de París ha suscitado la excitación del ‘establishment’, aunque vaya a reforzar la tendencia a una recesión. ¡Y, claro, si este pago lo había recomendado el propio presidente del FMI (un amigo francés socialista que todo progresista tiene en algún lugar del mundo) a poco de asumir hace cerca de un año! La reducción de la liquidez cuando se le pagó al FMI estaba compensada, potencialmente, por la posibilidad de emitir más pesos a cambio del ingreso de nuevos fondos de afuera. El pago al Club ahora, en cambio, reduce la liquidez internacional de Argentina cuando esos fondos se evaporan y apunta, por lo tanto, a un ‘enfriamiento’ de la economía, como lo prueba que Redrado exija un ‘ajuste’ fiscal. No hace falta decir que el nuevo escenario provocará una crisis en el frente agrario, porque un ‘ajuste’ mejorará la posición relativa de los fondos de inversión agropecuarios -que financian sus inversiones en los mercados internacionales- y perjudicará a los chacareros y contratistas capitalistas, que no contarán con crédito interno. Esta crisis traerá aire fresco al país, porque meterá la cuña de la lucha de clases incluso en la Mesa de Enlace.

El desafío, siempre el desafío

La ruina de un régimen de nacionalismo burgués plantea un desafío enorme, porque agota objetivamente un obstáculo a la revolución socialista. Pero todo depende - depende de la claridad y disposición de las fuerzas en lucha. En la superficie, la derecha pro-imperialista aparece con mayores posibilidades de capitalizar la crisis, pero esto es olvidar la crisis que la carcome a ella misma, y como telón de fondo sus gigantescos reveses internacionales - en primer lugar, el derrumbe económico y financiero en Estados Unidos. Por debajo de la superficie operan las fuerzas profundas de la rebelión popular.

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(Archivo 2008) Argentina: endeudamiento hasta el infinito

José Castillo

La Presidenta anunció que pagará toda la deuda pendiente con el Club de París. Lo hará de contado y apelando a las reservas de libre disponibilidad del Banco Central. Se trata de una medida similar a la que implementó Néstor Kirchner para cancelar la deuda con el FMI.

Este pago de contado que se realiza en el mismo momento en que se sostiene, desde distintas instancias del gobierno, que no hay dinero para dar respuesta a reclamos de docentes, estatales y profesionales de la salud que en muchos lugares del país reclaman por sus haberes.

Cristina Fernández de Kirchner utilizó el Día de la Industria para anunciar el pago de 6.706 millones de dólares a los gobiernos que componen el Club de París. La jefa de Estado, rodeada de gobernadores y sindicalistas afines, señaló que se trata de "una de las deudas más genuinas". El empresario Enrique Pescarmona, después de aplaudir rabiosamente, asintió que "es el mejor uso que se le puede hacer a las reservas". El gobierno alega que pagando de esta manera no pasará por el "filtro del FMI" y que el país ganará "confianza internacional". Curiosamente similar a los dichos de Néstor Kirchner al abonar de contado a ese organismo a fines del 2005, con el argumento del "desendeudamiento". El balance es sencillo: hoy, a apenas tres años, la Argentina tiene una deuda sideral (parecida a la de 2001), que se sigue renegociando hasta el infinito, y se encuentra frente a peligrosos vencimientos en los años inmediatos.

Es importante dimensionar el monto del pago en juego. Comparemos. Con los 6.700 millones de dólares (o lo que es lo mismo, 20.800 millones de pesos), se podrían construir 700.000 viviendas populares, o 700 escuelas, o 210 hospitales o se podrían otorgar $ 1.000 pesos de emergencia a cinco millones de docentes y estatales hasta fin de año. Estamos hablando de una cantidad que ensombrece cualquier cantidad pensable asignada para redistribución de la riqueza o políticas sociales en general.

¿A quién le pagamos?

El Club de París es un organismo financiero integrado por 19 naciones, entre ellas, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Japón, Italia, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Noruega, Países Bajos, Suecia y Suiza, países acreedores permanentes. Un miembro acreedor nuevo es Rusia que canceló su deuda en 2005 y pasó a tener ese carácter. Los socios económicos que patrocinan al Club de París son principalmente, el FMI y el Banco Mundial. Casi un centenar de países del mundo son o han sido deudores de este "club", que nació en 1956. Argentina integró el triste privilegio de ser uno de los "deudores inaugurales", bajo la dictadura militar de la llamada "Revolución Libertadora" de Aramburu y Rojas. Junto al ingreso al FMI, la subordinación al flamante Club de París, fueron hechos definitorios de la semicolonización de nuestro país después del derrocamiento de Perón.

La presidente en su discurso tuvo una contradicción importante. Por un lado dijo que la deuda con el Club de París es "de las más legítimas". Pero a la vez reconoció que "viene de larga data. El 45 por ciento de esa deuda es anterior a la recuperación de la democracia". Es decir, que su origen está en la monumental estafa que organizó la dictadura, y que hasta tiene un fallo de ilegitimidad en su contra. Incluso la parte más "moderna" de esa deuda merece ser puesta en duda: se trata de los fondos de lo que se llamó en su momento el "blindaje" de fines del año 2000, armado por varios países centrales para "garantizar" el pago de los vencimientos de deuda del primer trimestre del 2001, meses antes de que el país cayera en default.

¿Cómo se tomó la decisión?

Se podrá discutir hasta el infinito si fue una decisión tomada por Cristina Kirchner "en soledad" o si hubo una consulta en la que participó un selecto grupo de funcionarios. Pero lo que resulta sumamente sugestivo es que esta decisión de pago se haya tomado una semana después de la reunión de la presidente con el representante del Departamento de Estado norteamericano para América Latina. Thomas Shannon, quien visitó al país días atrás y se reunió con Cristina hizo una serie de sugerencias: que Argentina pague 20.000 millones de dólares a grandes empresas y multinacionales (esencialmente privatizadas), quienes iniciaron juicios contra nuestro país en el CIADI (tribunal que depende del Banco Mundial); que se reabran las negociaciones con los "holdouts" (bonistas que quedaron fuera del canje del 2005); y, casualmente, dar una señal a los mercados avanzando un pago con el Club de París. Todo esto para "recrear un clima de inversión" y cumplir con el tratado bilateral de inversiones que tiene firmado Argentina con los Estados Unidos.

Las "formas institucionales"

Hay que destacar que, tal como lo anunció en el mismo discurso la propia Cristina Kirchner, ella "instruyó para el pago a su Ministro de Economía". Encontramos aquí una doble violación a la institucionalidad. La primera es que el gobierno hace uso, como si fueran propias, de las reservas del Banco Central, sin detenerse en la figura de autonomía del organismo. Es importante remarcarlo: las reservas del Central no pertenecen al gobierno; no deben confundirse con los superávit de Tesorería. Las reservas acumuladas (47.000 millones al momento de la decisión de pagar) son el respaldo del país frente a su base monetaria, y su administración y gestión exige que sus decisiones se tomen con autonomía a las necesidades coyunturales del gobierno. Cabe mencionar que esta violación flagrante del propio estatuto del Banco Central no es la primera vez que se comete: ya había sucedido lo mismo a finales del 2005, cuando en una operación idéntica se "canceló" por adelantado la deuda argentina con el FMI (en ese caso se trató de 9.000 millones de dólares). Pero existe además una segunda violación jurídica, en este caso más grave, aunque como la vienen cometiendo todos los gobiernos desde 1983 a esta parte, ya parecemos estar acostumbrados. La Constitución Nacional dice tajantemente que es el Congreso de la Nación el que está encargado de decidir sobre las decisiones relativas a endeudamiento. Blanco sobre negro: la deuda debe discutirse en el Parlamento, que a partir de ahí "instruye" al Ejecutivo (para utilizar el mismo eufemismo que utilizó el martes la Presidenta). Que esto no se haga tiene consecuencias notables: desde hace años duerme en los cajones de nuestro Poder Legislativo la sentencia del juez Ballesteros, que declara ilegal el endeudamiento externo argentino realizado en la época de la dictadura militar (y del cual descienden, refinanciaciones mediante, todos los posteriores hasta el actual). Un debate parlamentario sobre la deuda externa y sus formas de refinanciación nos llevaría inmediatamente a la discusión imprescindible: su ilegitimidad de origen.

¿Y la deuda interna?

Se ha consumado un nuevo capítulo del saqueo comenzado a mediados de la década del 70. No por repetido deja de ser cierta la afirmación: la mayor hipoteca que pesa sobre la sociedad argentina es la ilegal, inmoral e impagable deuda externa. Por eso aparece una vez más la pregunta lacerante, obsesiva, incómoda para muchos: ¿y la deuda que tiene este gobierno y tuvieron los anteriores con los docentes, estatales y profesionales de la salud? ¿Y la deuda con los jubilados, los cuales tienen la mayoría de sus ingresos bajo la línea de pobreza? ¿O con los desocupados, muchos de ellos jefes de hogar que cobran 150 pesos al mes y aún no consiguieron trabajo digno? ¿Y la deuda con millones que viven en la pobreza?

Es evidente que para algunos en nuestro país, y se expresó en los grandes empresarios, funcionarios y lamentablemente también sindicalistas que aplaudieron de pie tras el anuncio, las prioridades son otras. Se levantarán de hombros ante los interrogantes del párrafo anterior y señalarán que "primero hay que recrear la confianza y la inversión". Los que tenemos una visión distinta de lo que debe ser la economía, y la entendemos íntimamente vinculada a las problemáticas políticas y sociales, no podemos dejar de señalar, desde la ética más elemental, que lo que estamos viendo es dinero destinado a usureros internacionales que nos vienen saqueando desde hace décadas, para generar "climas de negocios" que pueden en el futuro beneficiar a algunos sectores empresariales, pero muy difícilmente al conjunto del pueblo.

José Castillo es economista. Profesor de Economía Política y Sociología Política en la UBA. Miembro de Economistas de Izquierda (EDI).

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(Archivo 2008) Argentina cancela deuda externa con el Club de París

Julio Gambina

La Presidenta Cristina Fernández anunció el pago de 6.706 millones de dólares al Club de París, un organismo que reúne en su seno a 19 países, entre los cuales tienen carácter hegemónico el Grupo de los 7 poderosos países capitalistas que se autodesignan como supervisores del sistema mundial.

El argumento utilizado repite fundamentos ofrecidos por el gobierno de Néstor Kirchner: el desendeudamiento. Un gran interrogante es la primacía de la deuda externa sobre la interna, de la cancelación ante los acreedores financieros con anterioridad a la deuda social gigantesca producto de años de transferencia de recursos, riqueza y poder a un núcleo concentrado del capital transnacional.

Se trata de una medida controvertida, porque la persistencia del incumplimiento cerraba las puertas del país al financiamiento externo, salvo las operaciones solidarias provenientes de Venezuela, con tasas de interés creciente, las que devolvían una imagen de vulnerabilidad externa de la economía local. ¿Para qué se requería ese financiamiento? Esa es la cuestión de fondo, ya que la Argentina sigue presa del condicionante que supone el endeudamiento originado en tiempos de la dictadura genocida. Argentina se endeuda para cancelar deuda en un derrotero sin fin. Con la política de desendeudamiento, el país pretendía sacarse de encima el problema y la realidad demuestra que se continúa con un obstáculo estructural.

Hace 25 años que bajo gobiernos constitucionales se escamotea la investigación de la deuda pública externa. Se sugiere el carácter de “odiosa” de buena parte de la misma, contraída en tiempos dictatoriales y sin embargo, cada turno gubernamental organizó una reestructuración de los pagos, redefiniendo plazo e hipotecando el futuro. Incluso, las quitas obtenidas en la negociación del Plan Brady en 1992 y en el reciente canje del 2005, presentadas como resoluciones definitivas han mostrado sus límites con los crecimientos posteriores del stock de deuda, que finalmente absorbe recursos fiscales que podrían asignarse a resolver demandas sociales insatisfechas.

Argentina necesita compartir una estrategia común de abordaje del problema con otros países de la región y del mundo. Ecuador está avanzando en soledad en su auditoria de la deuda externa, con colaboración de profesionales y expertos argentinos. Sería deseable un mayor acercamiento y consulta con la experiencia ecuatoriana y ensayar un camino conjunto, tal como se presume con el Banco del Sur y otros emprendimientos productivos y financieros que se procesan en la búsqueda de una integración alternativa.

No sirve el aislamiento internacional, pero la inserción bajo las reglas del poder mundial no es el único camino posible. No es sencillo transitar senderos alternativos, pero reiterar los ya transitados nos condena a la eterna hipoteca.

Julio C. Gambina es profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la universidad Nacional de Rosario. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Integrante del Comité Directivo del consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, CLACSO. Director Adjunto del Centro Cultural de la Cooperación, CCC. Miembro del Consejo Académico de ATTAC-Argentina.

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(Archivo 2008) Así “distribuye” la riqueza el Gobierno KK, “Nacional y Popular”. El Club de París cobra, el imperialismo de fiesta

Gustavo Robles (especial para ARGENPRESS.info)

La presidenta Fernández de Kirchner anunció esta semana que saldará la deuda que le reclamaba al país el Club de París, al contado y en su totalidad, tal como hizo su marido con el FMI. Lo hizo en el marco del acto por el día de la industria, donde grandes empresarios, todos ligados a los intereses de capitales transnacionales (como parte o como socios menores), aplaudieron a rabiar la medida.

El Club de París, por si hace falta decirlo, es uno de los instrumentos de dominación del imperialismo, está conformado por casi una veintena de países y es hegemonizado por el G 7 (los siete países más poderosos de la Tierra). La “deuda” que “honrará” el gobierno “nacional y popular” con semejante organismo –unos u$s 6700 millones, más de 20.000 millones de pesos- fue contraída, una parte, en épocas de la Dictadura Militar, y otra por el gobierno de De La Rúa y Cavallo, a través de un préstamo del gobierno español que sirvió para salvar el patrimonio de las empresas ibéricas en medio del derrumbe económico del 2001. Ambas razones son más que suficientes para considerar ilegítimos los reclamos. Y, por supuesto, ningún beneficio para el pueblo argentino.

Aunque algunos impresentables lo han intentado –como D’elía, Moyano o el banquero C. Heller-, resulta difícil defender esta nueva genuflexión kirchnerista ante la presión imperialista, ya no sólo desde un punto de vista de clase (de los trabajadores), sino también desde uno de defensa de los intereses nacionales. Ni qué hablar desde uno meramente humanista. ¿Cómo puede realizarse semejante erogación hacia los centros de poder foráneos, mientras existen enormes necesidades básicas insatisfechas en nuestro pueblo? Parece mentira que hace sólo un par de meses atrás, la propia presidenta, para defender la necesidad de la resolución 125 de retenciones móviles a la renta de la patronal agraria, nos decía que iba a utilizar ese dinero para la construcción de escuelas, hospitales y caminos. Aquello significaba unos u$s 1200 millones, y nunca se recaudaron; hoy se pagan u$s 7000 millones a un organismo de crédito multinacional, con las famosas reservas del Banco Central: ¿aquellas obras ya no hacen falta? Es evidente que para el oficialismo K las prioridades son otras, que están muy lejos de las necesidades de las mayorías populares.

Los que defienden la medida oficial esgrimen que era necesaria para poder tener acceso a créditos más baratos, “para no aislarnos del mundo”: lo mismo nos dijeron con el pago al FMI, con el Canje de Kirchner-Lavagna, con los Blindajes, los Megacanjes y los Planes Brady. Sin embargo, el problema del endeudamiento y el acceso a créditos blandos siguió siendo un estigma para la economía del país, cuyos efectos indeseables siempre los terminaron pagando con su propio sacrificio los que no participan de la fiesta de los acuerdos: las mayorías asalariadas y desocupadas. Lo que se desprende de las argumentaciones del oficialismo y sus cortesanos, es que nada estaba tan bien como decían. Y que para “estar bien”, habrá que tomar distancia de compañías “indeseables” (como lo es Chávez para los centros del poder mundial), y alinearse más claramente con los requerimientos del Imperio, fundamentalmente en lo discursivo, porque en los hechos está claro que el kirchnerismo hizo siempre todos los esfuerzos para ello, con los recursos que tuvo a disposición, montado en el sacrificio del pueblo argentino. Esa decisión ya está tomada por la presidenta K, por eso viajará en los próximos días a EEUU, donde volverá a tocar la campanita en Wall Street -lugar emblemático del capitalismo imperialista si los hay-; e insistirá ante las grandes empresas para que “se apiaden” de nosotros e inviertan en el país, a cambio de seguridad jurídica y de rentabilidad.

Lo que vuelve a ocultar el oficialismo es la verdadera razón de la medida, que son los compromisos asumidos para el pago de la deuda: sólo el año que viene habrá que erogar casi u$s 20.000 millones, y como no hay medios a poder hacerlo en su totalidad, necesitan refinanciar una parte, lo que según ellos, después del pago al Club del París, se podrá hacer con menores costos. De todos modos, habrá que esperar nuevas presiones para satisfacer las demandas de los acreedores que no entraron en el Canje del 2005 (los que hoy representan u$s 30.000 millones). El kirchnerismo, como muchos sostenemos desde hace años, no ha venido para garantizar el bienestar popular después de la hecatombe del 2001, sino a recomponer la gobernabilidad y las instituciones del sistema capitalista. “Implementar un capitalismo serio” y “recrear la burguesía nacional”, como dijo Néstor Kirchner en su discurso de asunción allá por el 2003, aunque todos sabemos que en este mundo globalizado no hay posibilidad de una burguesía que no sea socia menor del capital transnacional. Si no pudo ir a fondo desde el principio, no fue porque no haya querido, sino porque el humor popular se lo hubiese impedido. Hoy está claro que va camino a congraciarse con el establishment mundial.

Por supuesto que para el caso, como lo han hecho todos los gobiernos “democráticos” que lo precedieron, las decisiones se toman entre gallos y media noche, encerrados entre cuatro paredes, sin consultar la opinión popular al respecto, y sin, mucho menos, informar las formas y las consecuencias del camino elegido. Lo concreto es que la deuda pública ha sido –y por lo visto seguirá siendo por muchos años, a menos que el pueblo en su conjunto tome una actitud digna y soberana de defensa de sus intereses- el centro de la política argentina. Todo gira a su alrededor. Ese es el escenario que nos han impuesto el imperialismo con sus cómplices-lacayos locales. Por eso sabe a poco el enjuiciamiento de los ya seniles genocidas de la última dictadura, porque ellos fueron instrumento de los que hoy se benefician de su trabajo sucio. Los verdaderos ideólogos hoy están libres de culpa y cargo, y determinan la política a seguir. Son los mismos que festejaron ruidosamente el anuncio del pago en la Casa Rosada. Y el gobierno kirchnerista-peronista es parte de ello.

La muletilla de los que aprueban el pago tanto de ésta como de toda “deuda” reclamada por el poder económico transnacional es que “no podemos aislarnos del mundo”. Para ellos, no importan las maniobras fraudulentas que hayan ejercido los acreedores, ni los sufrimientos y penurias que hayan provocado a millones de seres humanos. “Hay que pagar” nos dicen. La cuestión medular, entonces, es preguntarse a quién o a quiénes beneficia estar relacionados con “el mundo” en estos términos. Lo que nos ha demostrado la historia reciente es que seguramente a las mayorías populares seguramente no. Nunca recibieron más que promesas incumplidas de futuros bienestares, mientras el presente fue siempre de penurias.

Si estar relacionados con “el mundo” en los términos que “el mundo” (gobernado por el Mercado inhumano) produce la infelicidad de la mayoría del pueblo, entonces habría que replantearse esa relación. La voracidad de las burguesías en todo el mundo modela la dolorosa realidad que vivimos. Las pretensiones de la patronal agraria en el actual conflicto agrario en nuestro país es un ejemplo de lo antedicho: a ellos no les importa el hambre de sus compatriotas, sino quién les puede pagar el mejor precio por sus productos. Esa es, en esencia, la concepción capitalista de la realidad.

Al pueblo en su conjunto se le sigue negando la posibilidad de influir en este imprescindible debate. Así le está vedado, el comenzar al menos, a solucionar verdaderamente los problemas de nuestro país. Seguramente si empezamos por contemplar las necesidades de cada habitante de nuestro suelo en vez de las ambiciones de los centros del poder mundial, abriremos una etapa distinta y mejor para nuestra sociedad. Y no pagaríamos lo que estamos pagando. El discurso pasa a ser una simple anécdota cuando lo concreto es lo contrario de lo que se declama. Y lo cierto es que, con gobiernos como este, a los dueños del mundo no les hace falta el FMI.

La verdadera solución de los acuciantes problemas del pueblo está en las antípodas de lo que pregona el kirchnerismo: plantear la ilegitimidad de la deuda pública del Estado argentino, desde una postura digna y soberana, haciendo centro en la socialización de la riqueza que producen los trabajadores, para utilizar los recursos en beneficio de la sociedad toda, sería sólo el comienzo.

Pero para ello hace falta una herramienta política que hoy no existe en nuestro país, y que es obligación de todos los que soñamos una sociedad distinta contribuir a hacer realidad.

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(Archivo 2008) Sintomático que la presidenta haya elegido ese día para pagar todo al Club de París

Emilio Marín (LA ARENA)

Lo único que se podría admitir de la decisión presidencial sobre el pago total de la factura pendiente al Club de París es que fue tomada en secreto y no trascendió antes del anuncio. Nada más.

Se supone que un gobierno nacional y popular utilizaría un día emblemático como el 2 de septiembre, conmemorativo de la industria, para anuncios de recuperación de resortes de ese rubro para el patrimonio nacional. Por ejemplo, que el petróleo y el gas volverían a ser de los argentinos, en vez de enajenados en poder de Repsol, Petrobras y Pan American Energy. O que la Fábrica Militar de Aviones pasaba otra vez a manos del Estado, poniendo fin anticipado a la concesión a la estadounidense Lockheed, para pensar en la reparación de aviones y también en la fabricación de los mismos y otros productos industriales que salieron de esas matrices.

O, en una jugada impensada en términos del kirchnerismo -tan propenso a novedades como el pago al Club de París-, el anuncio de referencia pudo haber sido siderúrgico. ¿Qué tal si, siguiendo los pasos de su amigo Hugo Chávez, la presidenta anunciaba una reestatización de lo que fue Somisa, entregada a Techint en los ´90? Los laminados y chapa que salen de la planta de San Nicolás-Ramallo siguen siendo un insumo esencial para la industria, para las terminales automotrices y en general para el sector metal-mecánico, que presume de aportar el 20 por ciento de la mano de obra industrial.

Sin embargo nada de eso ocurrió este 2 de septiembre. Hubo un anuncio sorpresa de pago al club de acreedores que lleva el nombre de la capital de Francia, por 6.706 millones de dólares. Estados Unidos, Alemania, Francia, España e Italia están entre los principales beneficiarios del decreto y que, llamativamente, los popes del campo como Luciano Miguens apoyaron con énfasis (¿dónde habrán quedado sus críticas a los decretos del PEN como la resolución 125, cuando clamaban que todo fuera al Congreso?).

Es muy significativo que Cristina Fernández haya hablado por la cadena nacional para informar eso ante centenares de empresarios en el Día de la Industria. Les quiso presentar una prueba de que el gobierno va a normalizar la relación con los organismos financieros internacionales, para que supieran que el Estado y las empresas privadas van a volver a gozar de créditos de ese origen. ¿Pero qué tipo de industrias aspiran a contar con esos préstamos? No son precisamente Pymes sino monopolios nacionales y extranjeros como Techint, Ledesma, Aceitera General Deheza, Minetti, Arcor, Pampa Energía, Grupo Ezkenazi, Socma, Irsa, etcétera.

El gesto de la jefa de Estado tuvo un destinatario bien preciso: la capa superior de la gran burguesía industrial, que ella insiste en confundir con la burguesía nacional. Como si la familia Rocca, dueña de Techint, que extrae plusvalía a 50.000 empleados en Argentina y varios países del mundo, fuera una burguesía con resabios patrióticos.

Pagar toda la factura a París fue también algo pensado para distender la relación con Washington. Es lo que aconsejó hace unos días en Buenos Aires el subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon.

Algunas diferencias

La suma que Cristina tomará de las reservas de libre disponibilidad para pagar a aquellos acreedores extranjeros supone más de 20.000 millones de pesos. Como quedó dicho, si los acreedores se sienten satisfechos podrían reanudar la tramitación de créditos para grandes empresas locales, aunque es posible que -aprovechando la buena onda presidencial- pongan una segunda condición. Querrán que se mejore la situación de los bonistas que quedaron afuera del canje de papeles.

Se pueden contrastar esos 20.000 millones de pesos con los 1.700 millones que el Banco Nación ha aprobado prestar en 2008 a las Pymes. Mercedes Marcó del Pont, su titular, expresó su esperanza de que al final del año lleguen a 2.000 millones. Faltará en ese caso un cero y algo más para igualar el trato hacia el Club de París y los grandes industriales que aplaudieron ayer de pie la novedad en la Casa Rosada.

¿Acaso el gobierno nacional no dedicó más atención a los emprendimientos pequeños y medianos? Sí. El lunes de esta semana envió al jefe de Gabinete Sergio Massa, el ministro de Economía Carlos Fernández y el de Trabajo Carlos Tomada a compartir el acto de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

Pero esos industriales tampoco tienen un programa medianamente avanzado como el de la CGE de las décadas del ´60 y ´70. Al titular de CAME, Osvaldo Cornide, una de las cosas que más le interesa es elevar la cotización del dólar para favorecer "la competitividad" a la hora de colocar nuestra producción en el extranjero y dificultar la competencia de mercaderías de otros países. Sólo secundariamente coló demandas de mayor financiamiento oficial a las Pymes y a tasas más bajas.

El mismo Cornide era uno de los que más aplaudió el anuncio de pago al Club de París, en el Salón de la Rosada, parado junto a Jorge Brito, presidente del Banco Macro. Si estos son los defensores de la industria argentina...

Por su parte la cúpula de la Unión Industrial Argentina no dejó pasar esta fecha tan cara a su actividad para bajar línea en contra de los aumentos salariales. "En salarios se deberían dar por terminadas las discusiones y los aumentos sólo se tendrían que dar por productividad" manifestó Oscar Guardianelli, titular de la Unión Industrial de Córdoba y ejecutivo del grupo Arcor.

Son monopolios

El historiador Felipe Pigna ha llamado la atención sobre que el festejo oficial del Día de la Industria homenajea a una primera exportación de tiempos virreinales que en realidad habría encubierto un contrabando a Brasil. Escribió que en la carabela San Antonio, que salió del fondeadero del Riachuelo, y disimuladas en bolsas de harina "viajaban camuflados varios kilos de barras de plata provenientes del Potosí, cuya exportación estaba prohibida por Real Cédula".

En tal caso, y en condiciones del monopolio comercial español en esos tiempos, tal supuesto delito tendría un marco histórico diferente a los que cometen grandes empresas en la actualidad y en la mayoría de los casos quedan impunes. Una excepción es la multa que el gobierno impuso, por un total de 308 millones de pesos, a las cementeras Loma Negra, Juan Minetti, Cementos Avellaneda, Cementos San Martín, PCR y Asociación de Fabricantes de Cemento. Este lote se habría repartido negocios, actuando en forma cartelizada, para cobrar sobreprecios al Estado.

Si se repasa la lista de las 1.000 empresas que más vendieron en 2007 (revista Mercado, junio de 2008), se verá que para acceder a esas posiciones líderes se han empleado mecanismos poco transparentes como subsidios del Estado, devaluaciones, exenciones impositivas, franquicias, créditos a bajo interés, reintegros, adelantos del Banco Central y un largo etcétera sin olvidar las apropiaciones del capital social vía privatizaciones y concesiones.

El ranking lo encabeza Techint, con ventas por 59.554 millones de pesos, y ya se citó el negocio de 1992 que le permitió adueñarse de Somisa. Sólo con Tenaris ganó 500 millones de dólares en el primer trimestre de este año. La devaluación favoreció a este grupo exportador, que al mismo tiempo vio licuarse sus deudas, pesificadas. Un proceso similar vivió Clarín, ubicado en séptimo lugar entre los conglomerados, con una facturación de 4.384 millones de pesos.

En el puesto 14 de los grupos está el Macro, con ventas por 2.954 millones. Se entiende por que Brito aplaudía tan entusiasmado anteayer: pudo levantar un emporio quedándose con los bancos oficiales de Salta y Misiones, el Suquía, etcétera.

Otro de los que festejaban era Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat, que colocó a un ex directivo suyo, Fernando Fraguío, como secretario de Industria. La producción de vehículos llegará este año a 650.000 unidades, según Fraguío, batiendo todos los récords.

No vaya a pensarse que a los argentinos esa mayor producción le saldrá gratis: Fiat goza en Córdoba un subsidio del gobierno por 15 millones de pesos anuales en concepto de pago de salarios, más el dinero de exenciones impositivas, descuentos del precio de la energía, otros servicios y obras públicas puntuales para su fábrica en Ferreyra. Las Pymes no tienen esas ventajas y son argentinas. Las cooperativas y las empresas recuperadas por sus trabajadores, como el Bauen Hotel, Zanón, Junín Salud, Gráfica Patricios.

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(Archivo 2008) El pago de la deuda odiosa es una falta de respeto

Alejandro Olmos

La decisión de la Presidenta de cancelar la deuda con el Club de París fue recibida con entusiasmo por la mediocre clase política.

Ya el vicepresidente Julio Cobos declaró que honramos la deuda y el convencionalismo de los economistas aplaudió esa absoluta falta de respeto por el orden jurídico.

La Presidenta tiene la obligación de hacer frente a las obligaciones externas y pagarlas si corresponde. Pero cuando esas deudas son materia de una investigación criminal hay que esperar un pronunciamiento judicial que determine su legalidad.

Hace ya muchos años, el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal Nº 2 a cargo de Jorge Ballestero tramita una causa donde se investiga el endeudamiento externo hasta el año 1995, que es continuadora de la que iniciara Alejandro Olmos en 1982 y que fuera sentenciada el 13 de julio de 2000.

En esta nueva causa, se investiga todo el endeudamiento en forma global, incluyendo al Club de París. En esa causa se encuentra agregado un documento oficial, resultado de la pericia efectuada por un conjunto de auditores del Banco Central en 1985, donde se estableció que uno de los créditos reclamados por Holanda no debía pagarse, ya que era resultado de acciones irregulares y delictivas.

Las autoridades de aquel entonces resolvieron desconocer el resultado de la pericia. Algunos de ellos fueron Carlos Melconiany Daniel Marx. También se ha olvidado la forma absolutamente arbitraria en que se maneja en Club de París en cuanto a ser juez y parte, imponer condicionalidades, coaccionar a los deudores y desconocer los principios generales del derecho.

Pagarle al Club de París sin esperar los resultados de la investigación judicial es un cabal ejemplo de que el Estado de derecho en la Argentina es sólo una ficción en cuanto a la defensa del Estado nacional, y sólo alcanza para perseguir a los decrépitos militares de la dictadura, olvidándose de sus autores ideológicos, que siguen usufructuando de los beneficios del ilegal endeudamiento.

"O se está al servicio del país en contra de la deuda externa, o se está al servicio de la deuda externa en contra del país"

Alejandro Olmos es historiador y autor de La deuda odiosa.

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