martes, 14 de diciembre de 2010

Vamos a un nuevo estallido de la crisis, sin recuperación económica (Parte II): ¿De que se nutre el capital especulativo?

Miguel Giribets (especial para ARGENPRESS.info)

La emisión ilimitada de dólares sin respaldo económico real, es el mayor atraco nunca visto en toda la historia de la Humanidad. "En 1971, Richard Nixon (el presidente número 37 de Estados Unidos, de 1969 a 1974) anuló la convertibilidad del dólar en oro y, al mismo tiempo, la garantía del Estado sobre el valor del dólar. Desde entonces, el valor del billete verde no está en correspondencia con las reservas de oro ni está garantizado por el Estado. Se trata por tanto de la moneda privada libre de la FED. Pero la masa monetaria de dólares que la FED pone en circulación (desde marzo de 2006, la FED no ha publicado más la cifra de la masa monetaria) se ha convertido en un problema sin solución: la masa mundial de bienes se cuadriplicó durante los últimos 30 años, pero la masa monetaria se multiplicó por 40." (4)

La emisión ilimitada de dólares es el anuncio de un nuevo ciclo económico -el neoliberalismo- en el que su carácter especulativo se va a acentuar cada vez más.

En la actualidad, el capital especulativo opera con:

El dinero negro. “Los tráficos ilegales, de armas, de drogas, de personas, son importantes fuentes de acumulación de dinero, inicialmente intercambiado por valores, pero rápidamente extraído de la circulación y que tenderá a reaparecer en la compra de activos muy especulativos. Lo mismo que la existencia y auge de los llamados -paraísos financieros- han posibilitado que grandes sumas puedan escapar de los controles y los impuestos de los estados nacionales. Estos escondites, que tienen como objetivo inicial la evasión de impuestos y controles, se han convertido en sedes de fondos de inversión de bancos de diferentes países, convirtiéndose así en una pieza clave en el entramado de las finanzas mundiales." (5)

Gran parte del sistema financiero mundial funciona gracias al narcotráfico. En diciembre de 2009 la Oficina contra las Drogas y el Delito de Naciones Unidas informa que el dinero provinente de la delincuencia fue “la única inversión de capital líquido” en el segundo semestre de 2008; la cifra es de 352.000 millones de dólares, que salvó a muchos bancos de la quiebra. “En un mercado financiero en crisis y falto de liquidez, el narcotráfico ha servido para rescatar a algunos bancos del colapso al actuar como fuente de capital líquido, según asegura el director de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD), el italiano Antonio Maria Costa.” (6) Kieran Beer, ex funcionaria del Tesoro norteamericano durante el gobierno de Bill Clinton, explica la clave del asunto: “Las regulaciones de la banca nacional e internacional son laxas y permiten el encubrimiento de transacciones ilegales; a ningún gobierno le conviene arruinar a la banca privada, y menos al de Estados Unidos”. (7)

“La banca Wells Fargo, que compró el Wachovia en 2008, admitió que entre 2004 y 2007 “no hizo lo suficiente” para detectar fondos ilícitos en el manejo de 378.400 millones de dólares, monto superior al PBI argentino entero” (8). Lo que quiere decir que el banco admitió esos fondos sabiendo su origen. “Martin Woods, un ex director de la unidad “antilavado” del Wachovia en Londres, dijo que renunció a su puesto “disgustado porque los ejecutivos ignoraban sus reportes de que los narcos lavaban dinero a través de las sucursales de ese banco” (9)

Estados Unidos es uno de los mayores productores del mundo de marihuana, llegando a producir 10.000 toneladas métricas al año, además de ser el mayor consumidor de drogas del planeta. Un tercio de la cocaína que se produce en todo el mundo se consume en los Estados Unidos, así como la mayor parte de la droga que se cultiva en Afganistán. Este es un negocio que mueve 100.000 millones de dólares al año, uno de los principales negocios del país. El presidente Clinton reconoció que en su país se consume la mitad de la droga del mundo.

b) Los fondos de inversiones privados. La desregularización financiera permite que se constituyan grandes fondos de inversiones privados que buscan una alta rentabilidad a corto plazo. "Por ejemplo, grandes fondos que recorren las inversiones mundiales en cualquiera de sus múltiples formas y que pertenecen a países extractores de petróleo. El valor generado por los recursos no renovables es sustituido por recursos financieros internacionales” (10). "Actualmente en muchos países existen ahorros de la ciudadanía que se gestionan en forma de fondos de inversión, también fondos creados para financiar pensiones privadas futuras, normalmente depositados en instituciones financieras quienes también los gestionan. Los fondos de inversión y sobre todo los fondos de pensiones alcanzan muy fuertes volúmenes y son unos de los principales agentes en la economía financiera." (11) “Los planes de pensiones de Ford, General Motors y Chrysler doblaban en 1995 las reservas de Japón, mayores que las de cualquier otro país” (12)

c) La ingeniería financiera: la titularización de deudas. Los bancos "además de dar hipotecas fáciles a sus ciudadanos, generaron innovaciones financieras múltiples para rentabilizar sus capitales. Establecieron el mecanismo denominado titularización por el que transformaban los créditos a largo plazo (hipotecas y otros créditos que ellos tenían en sus activos), en valores a corto plazo derivados de esos créditos. Luego combinaban estos valores en paquetes de valores de variada composición que vendían a las demás instituciones financieras de todo el mundo. Estos efectos aparentemente crean riqueza, aunque ésta sea mucho más financiera que real, y aumentan la demanda. Sobre ellos se establecieron los fondos de inversiones, los fondos de pensiones, el apalancamiento, junto con otras muchas operaciones financieras de gran complejidad como los fondos especulativos (hedge funds), operaciones con derivados, bonos estructurados, préstamos cruzados, opciones de futuro que “juegan” entre sí con la referencia, cada vez más alejada, a mercancías como las materias primas, las divisas, las acciones, la deuda de los estados, etc., etc. (13)"

“La afiliación de títulos a activos es una de las múltiples facetas de la titularización generalizada, técnica considerada como una genial innovación de los creadores de montajes financieros que se supone que garantiza el sistema financiero contra el riesgo en un sistema que hace opaca la composición de productos sintéticos que resultan de ello. Estos títulos conocieron un crecimiento espectacular; pasaron de 400 mil millones a 2,5 billones de dólares desde 1995 hasta principios de 2008. Se fueron haciendo cada vez más complejos con la creación de “títulos derivados de títulos” (collateralized debt obligations), es decir, reagrupamientos de amalgamas de títulos diversos, resultado de un doble proceso de titulación cuya opacidad ha contribuido en gran medida a precipitar las dificultades que se fueron manifestando a partir del verano de 2007.” (14)

d) La ingeniería financiera: los valores a futuro. "Además de los productos financieros tradicionales (acciones y obligaciones) se han creado muchos otros. Entre ellos los productos financieros derivados, que son papeles cuyo valor depende o "deriva" de un activo subyacente y que se colocan con fines especulativos en los mercados financieros. Los activos subyacentes pueden ser un bien (materias primas y alimentos: petróleo, cobre, maíz, soja, etc.), un activo financiero (una moneda) o incluso una canasta de activos financieros. Así los precios de materias primas y de alimentos esenciales ya no dependen sólo de la oferta y la demanda sino de la cotización de esos papeles especulativos y de ese modo los alimentos pueden aumentar (y aumentan) de manera inconsiderada en perjuicio de la población y en beneficio de los especuladores. Por ejemplo cuando se anuncia que se fabricarán biocombustibles los especuladores "anticipan" que el precio de los productos agrícolas (tradicionalmente destinados a la alimentación) aumentará y entonces el papel financiero (producto derivado) que los representa se cotiza más alto, lo que repercute en el precio real que paga el consumidor por los alimentos.” (15)

El mercado de los derivados llegaba en 2008 a los 600 billones de dólares (fuente: Banco de Basilea, 2008). La cifra se puede comparar con el PIB mundial, que fue en 2007 de 58 billones de dólares; con el PIB de los países de la UE, que fue de 19 billones de dólares en 2008; o con el PIB de Estados Unidos, que en 2208 fue de 14 billones de dólares.

En realidad, el total de capitales especulativos se pueden estimar que ronda los 1.000 billones de dólares, es decir, casi 15 veces el PIB del globo y 60 veces el total de los activos fiscales de los países del G-7; 4 billones de dólares son activos “tóxicos” de la banca mundial (dato FMI: abril 2009)

“Son, sobre todo, un pequeño número de conglomerados financieros que domina el negocio de los derivados y servicios conexos; y están fuertemente interconectados por las relaciones comerciales que mantienen entre ellos. Los tres mayores “dealers” en derivados de Wall Street son Goldman Sachs, JP Morgan y Bank of América, que ahora son propietarios de Merrill Lynch, Citigroup y Morgan Stanley. Y entre los europeos, los mayores actores en los mercados de derivados son Credit Suisse, Deutsche Bank, HSBC, Rabobank y UBS.

“A finales de 2009, eran parte del 96% de las operaciones de derivados OTC realizadas por los holdings de 25 bancos estadounidenses y que son valoradas en 293 billones (trillion). La continuación de la crisis durante el año 2009, no fue obstáculo para que los bancos estadounidenses ganaran un mínimo de 28,000 millones de dólares en el negocio de los derivados.” (16)

Antes de la crisis, el 40% de los beneficios de las empresas de los Estados Unidos y de Europa provenía de la especulación financiera.

¿Donde invierten los capitales especulativos después de la crisis inmobiliaria?

Después de la “burbuja inmobiliaria”, los capitales especulativos están buscando otros refugios:

a) Uno de los más importantes es el precio de los alimentos. Por si había alguna duda, en noviembre de 2009 la financiera Société Générale sentenciaba que los alimentos son un "valor seguro" de cara al futuro. Los precios de venta del maíz y el arroz (base alimenticia en Latinoamérica y Asia) estaban desbocados en 2009: el maíz era ya un 50% más caro que 3 años atrás y el arroz un 115%. Estos precios aún siguen subiendo espectacularmente en 2010. Además, a los especuladores de los contratos a futuro les han venido bien los problemas de las cosechas en Rusia, Ucrania y otros lugares de Europa para encontrar una justificación a sus fechorías y asegurarse precios altos.

Lo que está pasando con el precio de los alimentos es un drama anunciado: prácticamente la mitad de la población mundial vive con menos de dos dólares diarios y gasta el 80% en comida. De ellos, 1.300 millones de personas viven con menos de un dólar diario (el mínimo que fija el Banco Mundial como límite de pobreza extrema), de los que 1.000 millones padecen desnutrición crónica, de los cuales 158 millones son niños.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 34 países están en estos momentos en crisis alimentaria (la mayoría en el Africa subsahariana). La ONU advierte sobre el peligro de hambruna para 100 millones de personas, o que sus programas de ayuda alimentaria a 90 millones de personas pueden quedarse en nada como consecuencia de la subida de precios. Jean Ziegler, comisario de la ONU para la Alimentación, habla de "asesinato masivo silencioso".

Pero el problema es aún mucho más serio: la crisis alimentaria está haciendo ya estragos en esos 1.000 millones de personas con desnutrición crónica, en áreas de Latinoamérica y Caribe y Africa subsahariana; conforme la crisis avance, el siguiente colectivo es el de menos de dos dólares de ingresos diarios, con lo que en pocos años el hambre crónica afectará a la mitad de la población mundial. Para la otra mitad, las dificultades económicas para comprar alimentos serán crecientes. Estamos ante una verdadera tragedia para toda la Humanidad.

Por el contrario, la capacidad de producir alimentos es, sin embargo, mayor que nunca. Un informe de la Food Policy Research Institute dice que podemos producir alimentos de sobra para toda la población mundial. En realidad, hoy se producen alimentos para alimentar al DOBLE de la población actual del Planeta.

Algunos ejemplos de la política neoliberal hacia los precios agrícolas: Haití se autoabastecía de arroz hace unos años. Con la liberalización de mercados llegó arroz barato (subvencionado) desde los Estados Unidos y arruinó la producción local; ahora el precio de arroz está por las nubes. El mismo problema comienza a afectar a Filipinas: el Banco Mundial orientó a Filipinas a conseguir el arroz de las importaciones y no de la producción propia. Kenia producía suficientes alimentos para su población hace 25 años; hoy importa el 80% de los alimentos que consume. El 70% de los países pobres son importadores netos de alimentos.

La producción de biocombustibles es otro elemento que dispara los precios de los alimentos. Los propios economistas neoliberales calculan que la fabricación de biocombustibles incide en un 25-30% en los incrementos de precios de los alimentos.

Al estallar la burbuja inmobiliaria, entre 150.000 y 270.000 millones de dólares se lanzaron a especular con los precios a futuros (commodities) de las materias primas agrícolas en los últimos meses de 2007 (fuente: la consultora norteamericana Lehman Brothers). En el primer bimestre de 2008 la especulación sumó otros 40.000 millones de dólares más y las cifras crecen año tras año. En el año 2000 tan "sólo" 5.000 millones de dólares especulaban con los precios de los alimentos.

Por si todo ésto fuera poco, los precios de las materias primas en 2009 están cayendo en picado, con repercusiones terribles para las economías del Tercer Mundo. Por ejemplo, la soja llegó a un precio de 600 dólares/tonelada antes de la crisis, pero ahora está en la mitad (la sola es el principal producto de exportación de Brasil, Argentina y Paraguay). Los precios de los minerales van por el mismo camino, afectando especialmente a los países andinos y, sobretodo, a Brasil y Argentina. El cobre tiene el mismo precio que en 2005. Estos países intentan compensar la caída de precios con una mayor extracción (consecuencias ambientales) y una mayor explotación de los trabajadores (consecuencias laborales). Casi el 90% de la población de América Latina y el 95% del PIB dependen de los precios de las materias primas.

b) El oro es otro de los refugios favoritos de los capitales que hasta hace 3 años especularon con la burbuja inmobiliaria. Su precio en 2009 es un 58% superior a 2008. El comercio del oro llegó a los 20.000 millones de dólares en enero-noviembre 2008, con un crecimiento del 45% respecto a igual periodo del año anterior. El comercio de futuros del oro aumentó un 80% en 2008, alcanzando la cifra de 5,1 billones de dólares. El precio de los valores a futuro del oro en marzo llega a los 1.000 dólares la onza en febrero 2009; en 2001 el precio del oro estaba en 200 dólares. En los primeros 9 meses de 2010 el oro ha multiplicado su precio por seis. De 250 dólares/onza en 2003 llega a los 1.258 dólares/onza en junio pasado y a 1.280,8 dólares/onza en septiembre 2010.

La plata también ha subido su precio un 39% en 2009 respecto a 2008. El comercio de futuros de la plata creció un 60% en 2008 y alcanzó la cifra de 1,2 billones de dólares.

c) El petróleo también sirve de valor-refugio de los capitales especulativos. A la vez que mantiene un precio elevado sin justificación alguna, los valores a futuro apuntan a una situación aún peor. El precio del petróleo ha pasado de los 45 dólares/barril en enero de 2009 a 77 dólares/barril tan sólo 10 meses después. Uno de los motivos de atacar a Irán sería que “justificaría” que el precio del petróleo se pusiera por las nubes.

d) Otro punto curioso de la especulación es el mercado de CO2. En este mercado las empresas intercambian (compran y venden entre ellas) derechos de emisión de CO2. El mercado europeo de compraventa de CO2 ha movido 350 millones de euros diarios en 2009.

e) La bolsa es la fuente de especulación clásica del capitalismo, desde la segunda mitad del siglo XIX. Pero es sobretodo a partir del ciclo neoliberal (ver gráfico más abajo) cuando alcanza niveles fuera de toda lógica. “En Estados Unidos, la parte del sector financiero en la capitalización bursátil pasó del 5,2% en 1980 al 23% en 2007.” (17)


f) la deuda pública, a la que dedicamos un capítulo especial a continuación.

Ver también:

Notas:
4.- Cómo fue inventado los pilares del sistema monetario mundial y quien se ha aprovechado de todo esto, Red Voltaire 020308-
5.- Apuntes teóricos para entender la crisis, Seminario taifa, junio 2009-
6.- la ONU denuncia que el dinero de la droga salvó a varios bancos de la crisis, publico, España 280109-.
7.- los grandes bancos lavan dinero del narcotráfico, KAOS EN LA RED, España 190710 Alejandro Guerrero | PRENSA OBRERA |-
8.- los grandes bancos lavan dinero del narcotráfico, KAOS EN LA RED, España 190710 Alejandro Guerrero | PRENSA OBRERA |-
9.- los grandes bancos lavan dinero del narcotráfico, KAOS EN LA RED, España 190710 Alejandro Guerrero | PRENSA OBRERA |-
10.- Apuntes teóricos para entender la crisis, Seminario taifa, junio 2009-.
11.- Apuntes teóricos para entender la crisis, Seminario taifa, junio 2009-.
12.- Apuntes teóricos para entender la crisis, Seminario taifa, junio 2009-.
13.- Apuntes teóricos para entender la crisis, Seminario taifa, junio 2009-.
14.- L.Gill, La crisis actual, Internet-
15.- La crisis del sistema capitalista, A. Teitelbaum, ARGENPRESS 201008-
16.- la actual especulación sobre la alimentación mundial, REBELION, España 200910 Juan Hernández Vigueras -ATTAC-
17.- L.Gill, La crisis actual, Internet-

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Guatemala y los pueblos mayas: Cambiar algo para que no cambie nada

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)
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“Naturalmente vagos y viciosos, melancólicos, cobardes, y en general gentes embusteras y holgazanas. Sus matrimonios no son sacramento, sino un sacrilegio. Son idólatras, libidinosos y sodomitas. Su principal deseo es comer, beber, adorar ídolos paganos y cometer obscenidades bestiales. ¿Qué puede esperarse de una gente cuyos cráneos son tan gruesos y duros que los españoles tiene que tener cuidado en la lucha de no golpearlos en la cabeza para que sus espadas no se emboten?”, decía el Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés, cronista de la colonia española del siglo XVI en su “Historia general y natural de Las Indias”, refiriéndose a la población maya originaria del territorio que hoy se conoce como Guatemala, en Centroamérica, cuna de una de las grandes civilizaciones de la historia.

Años después, en 1894, según el Decreto 243 del general José María Reyna Barrios, presidente de la República de Guatemala, territorio ya constituido como país independiente, con fecha 27 de marzo y refiriéndose a los terratenientes cafetaleros de la época, se establecía que “el patrón (…) podrá retener o poner en depósito provisional los haberes en especie, animales u objetos que la ley embargar permite y que pertenezcan a un colono [mozo campesino, peón de finca] que haya huido o dé señal inequívoca de querer huir sin estar solvente con el patrón. Los patrones (…) podrán perseguir a los trabajadores fraudulentos que no hubieren cumplido sus compromisos y las autoridades designadas en esta ley están estrictamente obligadas a expedir órdenes de captura y facilitar los medios que están a su alcance para su aprehensión”.

Hoy, finalizando la primera década del siglo XXI, las cosas no han cambiado tanto: la semana pasada se registró un accidente automovilístico donde un camión cargado (ilegalmente) con alrededor de 80 braceros (varones adultos, mujeres, jóvenes y niños) que eran transportados a una finca para tareas de cosecha del café -igual que en el siglo pasado- sufrió un accidente donde murieron unas 20 personas. El hecho, absolutamente abominable, tuvo muy poca prensa. Pero sin dudas es una demostración sintetizada de lo que ha pasado y sigue pasando con los pueblos mayas, que son campesinos sin tierra, pobres, excluidos, y que el fin de una guerra que intentó modificar esa matriz histórica no parece haber cambiado mucho. Por eso es importante no dejar pasar el incidente, más allá de la crónica policial propiamente dicha.

En el Imperio Romano la aristocracia dominante consideraba tres tipos de instrumentos de trabajo: mudos (arado, palas, azadones), semi-parlantes (animales de carga, bueyes, caballos) y parlantes (los esclavos). Más de dos milenios después, en Guatemala las cosas no parecen estar tan lejos de lo que pensaban los aristócratas romanos del Imperium. Hoy, después de 36 años de una guerra que, habiendo intentado cambiar la situación histórica de explotación de las grandes mayorías rurales, mayas fundamentalmente, dejó 200.000 muertos y el 46% de todos los desaparecidos de las guerras sucias que ensangrentaron Latinoamérica recientemente, con más de 600 aldeas masacradas y un terror instalado que aún campea por todos los rincones, el país centroamericano no parece haber cambiado sustancialmente, pese a la firma de una serie de Acuerdos de Paz que, se suponía, debían sentar las bases de un nación moderna e incluyente. Si hubo cambios, en todo caso quedan aún más en lo cosmético, en lo superficial (lo “políticamente correcto” podría decirse) que en su estructura profunda. El Estado-finca sigue siendo lo dominante.

Guatemala es el país de América Latina con mayor porcentaje de población originaria; si bien los datos son equívocos (lo cual muestra justamente el racismo imperante) se estima en más del 50%, pudiendo llegar a los dos tercios incluso. Los pueblos mayas, herederos de una de los grandes proyectos civilizatorios de la antigüedad, son extraños en su propia tierra. Desde la llegada de los españoles pasaron a ser la mano de obra super explotada de las grandes fincas. Su trabajo, como el de toda la población indígena del continente americano al igual que el de la población negra traída del África, contribuyó a la acumulación originaria del capitalismo europeo. Hicieron parte del gran salto adelante de la economía industrial en ascenso, pero sólo desde el punto de vista del sacrificio: los beneficios -siempre en el Norte- aún siguen ausentes por estas latitudes.

En la actualidad, pleno siglo XXI, la situación estructural de los pueblos mayas que habitan Guatemala y el sur de México (Yucatán y Chiapas, donde tiene lugar el movimiento revolucionario armado zapatista, hoy día muy silenciado) no presenta grandes cambios en relación a años (o siglos) atrás: sigue siendo la mano de obra super explotada de las grandes fincas. La referencia al Imperio Romano no es caprichosa.

¿Por qué decimos esto? Guatemala, igual que otros países centroamericanos, pero más que ninguno sin dudas, se construyó como la “gran finca” agroexportadora (añil en su momento, luego algodón, más tarde café y caña de azúcar, también banano, hoy día biocombustibles -con la llegada de la palma africana fundamentalmente-) a base de la inmisericorde explotación de la fuerza de trabajo de los pueblos mayas, es decir: campesinos despojados de sus tierras históricas, marginados, brutalizados. Explotación económica que fue construyendo una ideología racista monumental, un virtual nuevo apartheid (aunque en Guatemala no se use precisamente ese término) que dio como resultado una cultura de exclusión donde ser “indio” es sinónimo de ser “bruto”. La mano de obra de las poblaciones mayas (obreros rurales estacionales para las tareas de cosecha en las grandes fincas -cafetaleras, azucareras- en el caso de los varones, o personal doméstico en el caso de las mujeres) es siempre mal pagada, rara vez está sindicalizada, en general no goza de ninguna prestación social, y cada vez que quiso organizarse recibió respuestas represivas. Esa situación de fondo, en el marco de la contrarrevolución antiarbencista de 1954 apoyada por Washington, fue lo que motivó el inicio de la guerra interna de estas últimas décadas, entre 1960 y 1996. Es decir: la situación histórica de explotación económica de los campesinos de origen maya, montada en un racismo excluyente nada distinto al que se dio en Sudáfrica por ejemplo, fue lo que dominó el escenario político-social por espacio de siglos, desde la colonia ya en los primeros años de la llegada española (véase la cita de Fernández de Oviedo del siglo XVI), y que se continuó en la república llamada independiente que se gestó a partir de 1821 (véase la cita del decreto presidencial de fines del siglo XIX).

La historia de Guatemala es la historia de esa explotación: el Estado-finca actual, racista y capitalino, es la expresión de las fuerzas que dominaron la sociedad por espacio de siglos. La situación de los pueblos originarios, dentro de esa lógica de super explotación, hace recordar la idea que circulaba en Roma hace milenios con relación a los esclavos: son instrumentos de trabajo (para el caso: hablantes), y nada más. Y si bien el Estado guatemalteco pudo refrendar la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, de 2007, que en su artículo 2 expresa que “los pueblos y las personas indígenas son libres e iguales a todos los demás pueblos y personas y tienen derecho a no ser objeto de ningún tipo de discriminación en el ejercicio de sus derechos, en particular la fundada en su origen e identidad indígenas”, en la práctica ello no se cumple, o se cumple en forma bastante relativa.

Ahora bien: los años de guerra recién vividos no pasaron absolutamente en vano. En el país, aunque sea cosméticamente, algo ha cambiado. Hoy día la discriminación étnica está tipificada como delito, y se va generando -muy lentamente, por cierto- una conciencia antirracista impensable hace algunas décadas atrás. De todos modos, en la estructura profunda de la sociedad queda mucho por cambiar. Prueba de ello es lo recientemente sucedido, que es el núcleo del presente artículo: al igual que décadas atrás, braceros de origen maya, campesinos oriundos de lugares recónditos del país donde incluso casi no se habla el idioma español, son llevados a los cortes de café de grandes propiedades territoriales en la costa sur del país. Pero son llevados en camiones, igual que ganado, y las condiciones de trabajo en su sitio de labores sigue siendo deplorables. Eso sucedió por años en el siglo XX, y todo indicaría que hoy, más aún luego de la guerra y en consonancia con documentos de Naciones Unidas como el arriba indicado, eso ya no podría suceder. ¡Pero sucede!

¡Sucede trágicamente!, aunque ello no sea una gran noticia, ni dentro del país, y mucho menos fuera de él. Acaban de morir 20 personas en un accidente que se podría haber evitado. Pero lo más importante es que eso demuestra la dinámica real de una sociedad que sigue asentada en una estructura despiadada, de super explotación económica y amparada en un racismo patético (“seré pobre pero no indio”, pude llegar a decir un pobre urbano no indígena por ejemplo).

Pero hay algo más patético aún. Introduzcámoslo así: ¡gatopardismo!, cambiar algo para que nada cambie. ¿Qué significa esto? Terminados las décadas de guerra interna con un sangriento balance donde el 83% de las víctimas fueron mayas, la situación de exclusión económico-político-social de estos pueblos no se transformó en lo sustancial. Hubo, sin dudas, una serie de mejoras que les dan mayor presencia, mayor visibilidad en la escena nacional. Muy poca todavía (sólo 8 diputados mayas sobre 158 en un país con mayoría indígena), pero absolutamente inexistente e impensable apenas unas décadas atrás. Una Premio Nobel de la Paz de origen maya, galardonada nada menos que el día del 500 aniversario de la llegada de los españoles a suelo americano, el 12 de octubre de 1992, la maya-quiché Rigoberta Menchú, es todo un símbolo; aunque ello no cambia de raíz las cosas. Y como van las cosas, parece que no hay a la vista ninguna transformación profunda. Los años de la post guerra, con una fuerte presencia de la cooperación internacional en algunas tareas de reconstrucción -infinitamente lejos de ser un nuevo Plan Marshall, porque lo que llegó aquí fueron algunas monedas solamente- sirvió para darle uno nuevo lugar a la cultura maya. Aunque vale apuntar muy certeramente lo que eso significó: un nuevo lugar a la cultura (¿pintoresquismo folclorista?), porque la situación de base, como nos lo muestra patéticamente el accidente recién acaecido, no cambió. Aunque en la actualidad los mayas tengan derecho a celebrar sus ceremonias religiosas en sus propios idiomas, siguen siendo la mano de obra barata, excluida y olvidada.

Hoy día, apoyado por agencias de cooperación internacional de las grandes potencias del Norte, de los mismos países que se siguen aprovechando de la mano de obra barata y desorganizada del Sur para instalar allí sus nuevas plantas industriales (Guatemala es un evidente ejemplo con sus numerosas maquilas), que se siguen aprovechando de sus recursos naturales en detrimento de la población nativa (los biocombustibles son una evidencia: se necesita una hectárea de maíz -la principal fuente de alimentación de los mayas- para elaborar un galón de etanol), esos mismos países desarrollados y opulentos apoyan a los pueblos tradicionales…pero curiosamente ¡para retomar sus raíces ancestrales y revitalizar sus cosmovisiones espirituales! Es así que hoy asistimos a un renacer de las prácticas culturales tradicionales de los pueblos mayas, habiéndose desarrollado toda una estructura de nuevos guías espirituales e intelectuales indígenas que se dedican al asunto. Pero lo del camión, la forma en que aún trabajan los jornaleros de las fincas y esos 20 muertos que recuerdan la división de los instrumentos de trabajo de los romanos…., eso sigue sin tocarse. Ceremonias religiosas tradicionales: sí. Pensar en modificar algo de la estructura finquera histórica: ¡ni hablar!

En un valiente artículo de una representante maya sobre este tópico, María del Carmen Culajay, podemos encontrar una aguda reflexión en relación a este proceso de “apuntalamiento” de la espiritualidad maya: “Hacer ceremonias religiosas (…) ¿qué aporta, si las condiciones de vida reales no se transforman? Ese cambio en ciernes, “políticamente correcto”, suena a complot silencioso entre esas burocracias intelectuales con nombre maya (que no viven en las comunidades, por supuesto; acostumbradas a los hoteles cinco estrellas y al aire acondicionado) y a las agencias de cooperación, que son quienes levantaron ese aparato en estos últimos años”. Como correctamente lo dice: más allá del gatopardismo en juego, cambiar algo sustantivo es “no tanto llamar a ceremonias religiosas y pedir la multiculturalidad de una sociedad con corrección política” sino transformar esa situación de inequidad histórica.

Fuente foto: REPORTEROS HOY

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De película: La gendarmería como una solución de la centroizquierda

Daniel Cadabón (especial para ARGENPRESS.info)

Escenas, imágenes que el arte retrata con vocación histórica y testimonial, del arte que denuncia, como le cabe al buen arte.

El coronel Varela, llega por segunda vez con sus tropas a la localidad de Gallegos y es recibido por algunos tibios aplausos y muchas miradas de desconfianza entre los “chilotes” insurrectos. Los ganaderos del Sur le pidieron a don Hipólito que les arregle los asuntos que ya toman un cariz desmadrado. Ellos, los patrones, los que hacen grande a esta patria, no cumplen los convenios y los “chilotes” -a quien se le ocurre “extranjeros de mierda”-siguen sublevados por sus reclamos.

“Los brigadistas civiles recorren las estancias ajusticiando, pero no es suficiente don Hipólito, siguen insurrectos”. La represión paraoficial, que recluta a elementos desclasados, en deuda con la justicia, junto a señoritos amigotes de las clases pudientes de la ciudad, a los que les gusta practicar tiro al blanco sobre seres vivos; se ha mostrado ineficaz. Es necesaria la mano dura y una posición de orden del Gobierno Federal. Así es como vuelve Varela, a rendirlos, a cercarlos, a pacificarlos.

Escenas: el pobrerío extranjero y nacional –aunque nacional y pobre no se combina como para reclamar derechos- rodeado de militares y gendarmes ve frustradas sus expectativas; no habrá tiempo para recoger la experiencia; los militares no tienen intención de dejar vivos, aunque algunos escapan y la historia será escrita medio siglo después. Como una nueva condena latinoamericana que esta vez nos surca, la historia siempre llega tarde.

Escena final: los que condenan a extranjeros y extranjerizantes festejan, beben con las manos manchadas de sangre, comen sobre un territorio cargado de fantasmas enterrados en fosas comunes, cantan, cantan un himno en tierras nacionales…el himno inglés.

El sitio de la gendarmería sobre el parque Indoamericano tiene un carácter brutalmente represivo e intenta, como todo sitio, desgastar las fuerzas de las más de diez mil personas que reclaman por tierras. Los gendarmes y la prefectura dan cobertura a una política hipócrita que sostiene que ellos están ahí para evitar el enfrentamiento de “pobres contra pobres” dándole a la represión y a las muertes el carácter espontáneo de levantamiento vecinal en contra de los ocupas.

El lenguaje fue cambiando, de xenofóbico a conspirativo y de conspirativo a contemplativo para conformar a la opinión pública, de que se están ajustando los resortes para la solución del problema. La centro izquierda acepta las reglas: “el rol del Estado es estar presente para evitar que la gente se mate entre si”, la centroizquierda ajusta ideológicamente el cerco represivo que prefectos y gendarmes ejecutan, sobre familias enteras y de paso le lava la cara a una política que ya lleva siete luchadores sociales muertos en sólo unas semanas.

La centroizquierda especula: hay un “autogobierno” policial y para eso se creó un Ministerio de seguridad. El gobierno quiere hacer pasar la vieja doctrina de los errores y los excesos, que se dan cuando se le suelta la mano a la bestia. Autogobierno policial dicen y el nuevo ministerio de Garré volverá a poner la casa en orden.

Pero no fue por “falta de Estado” que fueron asesinados estos luchadores, al contrario, fue por exceso de Estado, por el exceso en la complicidad y la impunidad que une a grupos policiales federales y parapoliciales macristas y kirchneristas con las patotas y la burocracia sindical, ese frente único fue lo que los asesinó.

La investigación de estos crímenes, el enjuiciamiento de los responsables, el encarcelamiento de los asesinos y sus reclutadores, no sólo desentramaría las redes que se articulan en estos negocios de violencia e inseguridad; serviría a una profunda toma de conciencia social de este entramado repugnante, alentando la consiguiente movilización popular y de los sectores más democráticos de la sociedad, lo que pararía la violencia fascista en seco.
Los de adentro y los de afuera

Los vecinos de Soldati, de adentro y de afuera del parque, pueden suponer que el accionar de la gendarmería es una garantía de vida, sobre todo a partir de que las direcciones barriales kirchneristas, la centroizquierda y los organismos de DDHH, anestesian el responso represivo desde que se inició este cerco. Pero este intento de disponer una dormidera social, a los únicos que afecta es a la propia conciencia de la progresía nacional.

Tan extraordinariamente extravagante es está situación que el oficialismo Nac&Pop se dedicó a festejar los tres años del gobierno de los derechos humanos en Plaza de Mayo con una población entera militarizada.

Al margen, sobre ese acto poco reivindicable, cabe destacar que fue nuevamente el arte contestatario y comprometido el que puso en escena la realidad en juego. René, del grupo “Calle 13”, alzó la voz denunciando los asesinatos e ironizando sobre la falta de palabras de los presentes, nacionales y populares, condenando tantos muertos. Palabras de un artista reclamando justicia, disparadas como ráfagas al silencio cómplice e intelectual oficialista.

¿Por qué la centroizquierda pretende dormir tranquila sobre las bayonetas de los gendarmes? ¿Por qué no hay un llamamiento general de las centrales obreras a una gran movilización nacional que reclame soluciones al problema de la tierra? ¿Por qué las distintas tomas de tierras se siguen sometiendo a sitios represivos, sin que haya una respuesta nacional de repudio a la represión de los pobres?

El parque Indoamericano está tomado por un reclamo de tierras, vivienda, salud, alimentación. Este reclamo no es escuchado ni por el gobierno nacional ni por el intendente Macri; el Estado está actuando en el Indoamericano, como siempre actúa frente a este tipo de reclamos, liberando zonas, entrando a sangre y fuego con patotas armadas y financiadas por las corporaciones, explotando los prejuicios de las clases medias y trabajadoras relatando que “esto es un problema de extranjeros” y, finalmente, rodeando con fuerzas represivas el lugar en conflicto, evitando solidaridad y avituallamiento. Hoy es un parque o un baldío abandonado, donde funcionaba una textil o un frigorífico vaciado por la patronal. Pero ayer fue Kraft y antes la Ford y más atrás aun una ciudad entera.

No quieren solucionar el problema de la vivienda

El hacinamiento en condiciones de semiesclavitud es un gran negociado para muchos.

Trabajadores bolivianos, paraguayos, uruguayos, argentinos, etc. viven alquilando en piezas de 2 x3 , mientras trabajan 20 horas por día en talleres y fábricas clandestinas de patronales conocidas, en negro y por salarios miserables, que le son robados en el pago de alquileres de hasta 1000 $.

La falta de vivienda y de servicios básicos, hacen que sobrevivir en esas condiciones “villeras” sea su única salida.

Los punteros barriales, los grupos mafiosos, que con el aval del Estado, explotan a sus niños, sometiéndolos a la prostitución, al consumo y el delivery de droga, al delito armado, no desean que se le escape “el ganado”; una vivienda propia del proletario rompe este negocio.

Nada de “la pobreza es una elección o falta cultura de trabajo”, basta de boludeces de los intelectuales entregados al poder. No hay biografías escritas en forma anticipada en cada uno de estos sectores proletarios, hay redes de trata, vínculos policiales y políticos que extraen ganancias, exprimiendo hasta la última gota de este grupo de hermanos.

Lo que se reclama es la falta de una política de protección laboral, que permita a los trabajadores agremiarse libremente, viviendas dignas que permitan organizar su familia, salud y educación garantizada por el Estado y desarmar las redes mafiosas y clientelares que someten a familias enteras al mejor postor entre las bandas de los partidos burgueses.

No existe entre las clases dominantes voluntad de solucionar el problema de la vivienda. Ganan con la especulación inmobiliaria hasta dentro de las villas. Ganan con el sometimiento clientelar.

Ganan… ganan. Para terminar cantando himnos extranjeros.

Próximamente 7000 millones de veces “La marsellesa”.

Fuente foto: RIO NEGRO ON LINE

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Muertes simbólicas

Alcira Argumedo (especial para ARGENPRESS.info)

Los tres meses finales del 2010 han sido un tiempo en el cual el grave drama social de la Argentina se evidencia a través de una sucesión de muertes simbólicas, vinculadas con diferentes facetas de este drama. El 20 de octubre, una patota sindical de la Unión Ferroviaria asesina al militante Mariano Ferreyra de 23 años y deja en estado de coma profundo a Elsa Rodríguez, de 56 años y madre de siete hijos.

Los dos participaban de una protesta en reclamo de la reincorporación de trabajadores despedidos y por la contratación en blanco de quienes se encuentran bajo la modalidad de terciarizados: un gran negocio compartido entre funcionarios del gobierno, dirigentes gremiales y empresarios. Según datos del ANSES, el 75% de la población activa entre 18 y 29 años (varios millones de varones y mujeres) está desocupada, en negro o terciarizada, sin ninguna cobertura social. La muerte de Mariano es un símbolo doloroso de la situación en que se encuentra una mayoría abrumadora de nuestros jóvenes, condenados y sin futuro ante la imposibilidad de calificarse en los niveles que requiere la organización de los procesos de trabajo en las nuevas coordenadas impuestas por la Revolución Científico-Técnica. También da cuenta de la degradación de las dirigencias sindicales, impregnadas de corrupción e impunidad y dispuestos a conservar su poder utilizando grupos de choque al mejor estilo mafioso.

Ese mismo mes, un anuncio vino de Misiones: con pocas semanas de diferencia murieron Héctor Díaz de 2 años en la ciudad de Apóstoles y Milagros Benítez de 15 meses, en la localidad de Montecarlo; ambos por desnutrición grave. El gobernador kirchnerista Maurice Closs, reconoce que la muerte de chicos por hambre y desnutrición es un problema extendido en esa provincia -unos 300 casos por año- pero la culpa sería de los padres, que no saben utilizar bien su brillante plan Hambre Cero. Las condiciones de trabajo de los cosechadores de yerba mate -los tareferos- no evocan precisamente la vigencia de derechos sociales: explotados en sus salarios y sin ninguna protección, las tareas estacionales los dejan desocupados una parte del año y sus niños sufren situaciones de indigencia, compartidas con otros menores de la provincia. Dos muertes más que son símbolos de una situación laboral inaceptable, con sus secuelas de miseria e indigencia aunque, según datos del INDEC, prácticamente estas lacras habrían desaparecido de nuestro país.

El 16 de noviembre moría Ezequiel Ferreira de 7 años, a causa de un tumor cancerígeno en el cerebro producido por contaminación de agrotóxicos. Desde que cumpliera 4 años trabajaba juntando guano y sangre de pollos con manipulación de venenos, en la granja La Fernández de la empresa criadora Nuestra Huella, que provee a supermercados como Wall Mart y Carrefour. La familia había sido reclutada en Misiones a fines del 2007, con la promesa de un trabajo estable y una vivienda segura, donde los chicos podrían ir a la escuela y crecer junto a la naturaleza, además de ser gratis los gastos de traslado. Al llegar a destino las esperanzas se desintegraron ante una realidad que distaba demasiado de lo prometido. El contratado por la empresa era el padre, quien debía realizar tareas a destajo imposibles de cumplir; por eso necesita de la colaboración de su mujer y sus hijos pequeños. Una modalidad estimulada por los capataces -en tanto si el cupo no se cubre está siempre presente la amenaza del despido- y naturalizada por la existencia de cientos de familias que, en las mismas condiciones, trabajan en las setenta granjas de la empresa distribuidas en Pilar, Zárate, Campana, Exaltación de la Cruz y distintas localidades de Córdoba. La muerte simbólica de Ezequiel revela la expoliación del trabajo infantil y adulto, realizado en condiciones subhumanas. También revela una de las vertientes de la trata de personas: se ofrece a familias de pueblos misérrimos del interior o de países vecinos, la posibilidad de un empleo que les permita aspirar a una vida mejor. Cuando aceptan, el trabajo es agobiante; se sienten impotentes para defenderse; carecen de dinero y no pueden liberarse; los invade el desaliento; es imposible salir de esa trampa: lo más parecido a la situación de los esclavos. Un millón y medio de chicos menores de 12 años trabajan en Argentina en tales condiciones: criaderos de pollos, talleres terciarizados de grandes marcas de ropa y otros rubros industriales, el sector agropecuario, son los principales beneficiarios del trabajo infantil. En todos los casos redunda en negocios altamente rentables para empresarios convencidos de pertenecer a una raza superior. En otras épocas, se afirmaba que “los únicos privilegiados son los niños”

El 23 de noviembre guardias privados de la familia Celía y policías provinciales de Formosa reprimen un corte de ruta de la comunidad toba de los Qom, que se resistían al desalojo de sus tierras. El gobernador kirchnerista Gildo Insfrán tomó la decisión: necesitaba las tierras para construir una universidad y un barrio de viviendas destinado a policías; a fin de alcanzar sus objetivos, solamente era necesario erradicar a esos seres indígenas inferiores. En el enfrentamiento muere un policía de Colonia Laguna Blanca y dos miembros de la comunidad: a Roberto López “lo fusilaron por la espalda de tres tiros”; también asesinan a Sixto Gómez, como castigo ejemplar. Tres muertes simbólicas más, que en este caso reflejan el drama de la devastación de bosques nativos y el desalojo de comunidades indígenas o campesinas en favor de razas superiores, dispuestas a desplegar en esos territorios la civilización: sea construir una universidad o extender cultivos de soja transgénica. Al día siguiente, en una reunión de funcionarios en la Casa Rosada, se recibía con fuertes aplausos la intervención de Insfrán en una teleconferencia y poco después el gobierno nacional anuncia que no está dispuesto a intervenir la provincia, respetando el federalismo. Algunos de sus voceros, como el Secretario de Cultura de la Nación Jorge Coscia y un participante del programa televisivo kirchnerista Café Las palabras, llamaron la atención al director de la revista Barcelona, que tímidamente pretendió criticar el silencio presidencial ante esas muertes:”Cuidado que allí hay cosas oscuras, murió un policía y por detrás puede estar la soja; es todo muy oscuro”. Lo único oscuro es la mente del Secretario de Cultura de la Nación.

El 7 de diciembre murieron en Villa Soldati Bernardo Salgueiro, paraguayo de 22 años y Rosemary Churapuña, boliviana de 28 años, a consecuencia de balas policiales. La represión de ese día fue truculenta -con más de treinta heridos ensangrentados- y buscaba aniquilar los intentos de ocupar tierras para construir viviendas precarias que les permitieran refugiarse, ante la imposibilidad de pagar alquileres en la villa vecina. Tanto el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como el nacional, han dado respuestas escasamente eficientes al derecho a una vivienda digna: mientras crece la especulación y el lavado de dinero en las construcciones de lujo, se calcula que el déficit habitacional para sectores populares, solamente en la Ciudad de Buenos Aires, supera largamente el medio millón y crece exponencialmente en el Gran Buenos Aires. La decisión de retirar a la Policía Federal y a la Metropolitana en el marco de un conflicto entre Mauricio Macri y el oficialismo -donde cada uno pretende cargar al otro con la responsabilidad de las muertes y la carencia de respuestas ante esa demanda- dejó al parque Indoamericano como tierra de nadie. Los vecinos de los edificios lindantes al parque deciden tomar el problema en sus manos, contando con el apoyo de barrabravas que viajaran al Mundial de Sudáfrica y, una vez más, matones sindicales. Blandiendo consignas racistas contra inmigrantes de países vecinos, atacan a los ocupantes con armas de fuego: Juan Castañeda Quispe, boliviano de 38 años, muere asesinado; mientras un joven de 19 años -cuya suerte aún no está clara- es sacado de la ambulancia que lo transportaba y lo golpean brutalmente. Estas muertes simbólicas remiten al problema no resuelto de la pobreza y la vivienda, que se conjugan con el maltrato a los inmigrantes de América Latina: el nombre del parque de la tragedia es una cruel ironía. Otra cruel ironía es la fecha de esas acciones aberrantes: 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

Muertes por demanda de derechos laborales; muertes por hambre y desnutrición; muertes por trabajo esclavizado e infantil y por trata de personas; muertes por despojo de tierras a comunidades indígenas y campesinas; muertes por reclamar viviendas dignas y por maltrato a inmigrantes de naciones hermanas. Pareciera que la magnitud de la crisis social argentina sólo alcanza visibilidad, en un intento demasiadas veces estéril de conmover a los responsables políticos, al costo de una suma dramática de muertes simbólicas: todas en poco más de dos meses.

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Luna de Soldati

Silvana melo (APE)

Apenas un encendedor corta la oscuridad. Una luna flaquita, en creciente, no aporta mucho para que ella tenga alguna certeza de que las sombras que van y vienen, las corridas y los tiros no vayan a rozar a sus criaturas. Las sostiene entre los brazos, las manos como tenazas. No tiene leche para darles. Y sabe que en cualquier momento deberá correr, con la traba de sus polleras, y cargarlas como se pueda. No sabe de quiénes tiene que huir. Pero deberá correr. Con la angustia de que no habrá una casa donde entrar y cerrar con llave y resguardarse en un calorcito que es propio.

Esa noche hubo muertos. Ella vivía entre cuatro chapas alquiladas en la Villa 20 y le dijeron que loteaban el Parque Indoamericano. Si al final era un basural. Un depósito de autos viejos. Un pastizal de ratas y mosquerío. Si loteaban había que estar, elegir un lugar y sentarse a esperar. Llevarse una lona y armarse un techito, hasta que empezaran a construir. Nadie tiene casa por ahí. Había que apurarse.

No sabe qué pasó de pronto. Cuando aparecieron las hordas armadas. Cuando la policía empezó a tirar desde el puente. Y cayó el marido de su vecina. Y la mujer que vivía cerca de su casilla. Y ella corrió, corrió con sus cachorros alzados y tapadas las caritas con sus manos que parecían veinte manos pero eran dos, sólo dos para cuidarlos de las piedras y las balas.

En la Villa 20 viven unas 25 mil personas en casillas de cuatro por cuatro. Pagan 700 pesos de alquiler. Se les va el ingreso en la renta. Hacinados, enfermos, atrapados por la telaraña política y criminal, saben que jamás saldrán de allí. Viven junto al cementerio de autos de la Policía Federal. La mayoría de los chicos tienen altos niveles de plomo en la sangre. Nacieron de padres que vivían en una villa. Y sus hijos acaso mueran de viejos o de un balazo en los mismos pasillos, pateando una pelota contra un paredón. Soñando con ser Carlitos Tévez y aferrarse a un rayo de la luna esquiva y bajarse en otro mundo.

Alguien apareció en la semana y les dijo que lotearían el Parque Indoamericano. Les cobró por parcelas que son fiscales. Y ellos fueron en catarata a ocupar el lugar para que otro no se lo birlara después. Todo lo que creen propio es así: arrebatable en las primeras de cambio. Hubo un plan para construir 1.600 casas y nunca se levantó una sola. El gobierno de la Ciudad ejecutó apenas el 16,8% del presupuesto para vivienda previsto para 2010. El gobierno de la Ciudad no mira hacia las villas. No las ve. Están definitivamente excluidas, caídas de la capital esplendorosa de Puerto Madero. Pero existen. En los arrabales del oropel. Como símbolo atroz de la desigualdad.

Cuando empezaron los tiros empezó a correr. Tiene la cara redonda y oscura. Con los ojos pequeños y la palabra corta. Se llevaba los críos bajo el brazo. Corría y por su cabeza desgranaba las fotos de su historia. El hambre en Bolivia, el cruce de la frontera, la búsqueda de un lugar en el mundo, la llegada a la capital. Donde están la vida, las cámaras, dios.

Las villas y los asentamientos crecieron, según el censo de octubre, un 50% desde 2001 en la Capital Federal. En los asentamientos la mayoría son migrantes de los países vecinos. Si en diez años la marginalidad brutal y la carencia de una casita donde asentar los huesos a la hora de descansar aumentaron exponencialmente el Estado fracasó. La política fracasó. Y la lógica de dominación que necesita de excluidos fuera de toda estructura engorda victoriosamente como el rey Minos en el corazón del laberinto.

Hay catorce villas y 57 asentamientos. En total son 150 mil personas. Es el 5 por ciento de la población porteña.

Ella corría en la noche, bajo la lucecita avara de la luna en creciente, con las criaturas atenazadas contra su cuerpo. Ella es parte de la "inmigración descontrolada" a la que Mauricio Macri culpó de todos los males, incluida la delincuencia y el narcotráfico. Arrastrado por su propia ideología berlusconiana, lepeniana y bebedora del Tea Party norteamericano, no dudó en ser vocero de la xenofobia propia de la sociedad porteña, de legitimarla y encenderla hasta que muchos vecinos de Soldati se sintieran libres de emprenderla a pedradas contra los ocupadores de una tierra que no es de nadie.

Mientras ella corría en su propio desbande, esquivando los cascotes y escondiendo a sus hijos de la balacera el Estado se hacía añicos. La policía Federal tiró y se fue, mandada por nadie, con una autonomía que hiela la sangre. Y que deberán explicar sus responsables políticos nacionales, defensores a mansalva de una fuerza brutal y represora que disparó en Soldati y se hizo la distraída cuando una patota mató a Mariano Ferreyra. Entre las atrocidades más recientes.

Los punteros y barrabravas, delincuentes armados y legitimados por las dirigencias deportivas y políticas más encumbradas del país, golpearon, quemaron las carpas y las flacas pertenencias de los despojados, echaron a las ambulancias e impusieron su propia ley en un terreno que fue otro mundo, otro planeta, donde no quedó una mísera garantía en pie. Eran punteros macristas, kirchneristas, duhaldistas. Todos enviados por alguien. Buscando sembrar un caos sistemático y estratégico.

Mientras, Mauricio Macri se negaba rotundamente a dialogar con los pobres y los bolivianos. Y Cristina Fernández mantenía un silencio inexplicable. Con tres muertos o cuatro o quién sabe cuántos (¿alguien sabrá dónde fue a parar el cuerpo de chico arrancado de la ambulancia del SAME y linchado por decenas de patoteros? ¿alguien sabrá realmente si hubo tres, cuatro, cinco o seis muertos si son pobres, morochos, sin domicilio, sin documentos, sin identidad?). Con el incendio a unas decenas de cuadras CFK montó su celebración del Día de los Derechos Humanos cuando se violaban, a esa hora exacta de la historia, todos los derechos humanos posibles. Con el Estado en retirada. Con el histeriqueo político en el gran escenario de los medios y las redes sociales. Con Eduardo Duhalde pidiendo “orden” desde los Estados Unidos. Con el Gobierno desconfiando de su propia policía, a la que enalteció desde hace años y hoy descubre brutal y oscura.

Mientras tanto ella sigue huyendo de los golpes y las pedradas, en medio de la noche más noche. Corre en los arrabales de donde no podrá escapar. Ella y sus niños aferrados a sus polleras verdes y rojas, están condenados al desamparo transgeneracional, al uso y descarte, al ghetto de la miseria.

Si la luna es piadosa y le derrama un hilo de luz en la frente, le verá los dientes apretados. Cuando llegue el día, tendrá que buscar otra casa debajo del cielo.

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El desalojo, la muerte y la xenofobia

PRENSA DE FRENTE

Reacomodamientos políticos e interrogantes: La situación que se vivió durante los últimos días y que aún continúa con cinco mil personas acampando en el parque Iberoamericano en reclamo de viviendas, abrió una serie de interrogantes sobre los reacomodamientos y legitimidades dentro de las representaciones políticas del poder. La represión policial causó dos muertos, la misma cantidad generó el macrismo con la implementación de grupos de tareas que persiguieron impunemente durante tres días a los habitantes de la zona sur de Buenos Aires.

Todavía es, sino confuso, al menos incompleto el panorama de lo sucedido como para hacer un balance integral de la acción y omisión del gobierno nacional y el porteño. De lo que no hay dudas es que durante el comienzo del conflicto, hace ya una semana, desde el ejecutivo nacional se ordenó la participación de la Policía Federal en el operativo para desalojar a los primeros ocupantes del parque Iberoamericano en Villa Lugano. A pedido de la justicia entonces, el ministro de Justicia y Seguridad, Julio Alak, envío 200 efectivos del cuerpo de Infantería para colaborar con los 60 miembros de la Policía Metropolitana.

El resultado de esto, a esta altura reconocido hasta por los propios operadores mediáticos del oficialismo, fue el asesinato a balazos de dos vecinos de la zona. Más allá de las operaciones periodísticas de ambos gobiernos para retrasar la responsabilidad de los crímenes, las imágenes tomadas por diferentes medios mostraron la saña con la que la policía cargó contra los ocupantes del predio, a quienes persiguieron hasta dentro de la Villa 20, donde cayeron baleados el albañil Bernardo Salgueiro, de 22 años, y la ama de casa Rosemary Churapuña, de 28 años.

Luego de los crímenes, se decidió rectificar de la línea acción represiva, lo que abre grandes interrogantes sobre la cadena de mando dentro del propio gabinete kirchnerista. Los interrogantes giran sobre dos cuestiones. Por un lado, sobre cuáles son los niveles de organicidad de la Policía Federal respecto al mando político del Ministerio de Justicia, suponiendo que esa cartera no autorizó la represión al desalojo. Esto es, si el ministro Julio Alak no aprobó el operativo, como es que las fuerzas federales participaron de él.

Este último punto es el que conduce al siguiente interrogante. Es un secreto a voces que la muerte de Néstor Kirchner está haciendo tambalear las alianzas construidas por el espacio que se encuandró tras su figura los últimos siete años. En esta coyuntura ¿es posible que “el desbande” policial que insinúan desde el oficialismo, sea un producto del reacomodamiento de las fuerzas políticas del kirchnerismo? Las muy posibles salidas de Aníbal Fernández y Julio Alak abonan esta hipótesis.

La gravedad de estás hipótesis solo es empañada por algo aún más grave, que es instigar desde los espacio de poder estatal la persecución a los inmigrantes de países limítrofes, justamente a lo que se dedicó Mauricio Macri los últimos siete días. El macrismo ya había esbozado algunas de esas políticas con la creación de la Unidad de Control del Espacio Público, una patota parapolicial dedicada a golpear y desalojar indigentes de la vía pública, repitiendo un esquema que desde hace más de 70 años no se veía en la Argentina, cuando la Liga Patriótica apaleaba inmigrantes europeos.

Mauricio Macri no solo negó sus responsabilidades en el asesinato de los habitantes de Villa Lugano, sino que se dedicó a estigmatizar y criminalizar públicamente a los inmigrantes de los países limítrofes, señalando que los problemas sociales en nuestro país son provocados por una supuesta inmigración descontrolada. El resultado ya es conocido: bandas armadas se lanzaron a las calles de Lugano y Soldati para atacar a los ocupantes de las tierras. Las patotas estaban encabezada por sectores orgánicamente vinculados al PRO de Macri, vía dirigentes territoriales, como Marcelo Chancalay, pero también por integrantes del gobierno, tales como Eva Ferraro, directora del Centro de Gestión y Participación Nº8, y del Sindicato Único de Trabajadores de de la Ciudad de Buenos Aires. SUTECBA, conducido desde hace más de 30 años por Amadeo Genta, cuenta en su haber cientos de denuncias por persecución y palizas a trabajadores del gobierno porteño que optaron por organizarse en otros sindicatos.

Los muchachos de Genta tiene impresionantes similitudes con los integrantes de la Unión Ferroviaria, que hace un mes y medio asesinaron a tiros a Mariano Ferreyra en Barracas. Los municipales porteños, en vez de manejar empresas tercerizadas como sus primos ferroviarios, hacen negocios con la Obra Social de los trabajadores de la Ciudad, la cual fue intervenida por el macrismo cual prenda de negociación, para luego devolverla en iguales condiciones, entre ellas, la de tener cautivos a todos los trabajadores municipales porteños, afiliados o no a SUTECBA, a quienes se les debita el 2% de su salario, que va a parar a manos de Genta y Datarmini. Otro de los negociados que desarrollaron desde este gremio son las mutuales de servicios. Entre ellas, las que construyeron las torres de la Avenida Castañares, habitadas en su mayoría por trabajadores municipales y desde donde salieron los balazos que asesinaron a dos ocupantes del Parque Indoamericano.

Hasta el momento, la situación sigue sin descomprimirse, y lejos de encontrar respuestas a los problemas habitacionales de la ciudad, el desenlace se va pareciendo cada vez más a una interna del Partido Justicialista, en las que ya se sabe quién pone los muertos. Lo cierto es que el envío del cuerpo de Gendarmería tampoco proyecta una buena resolución, teniendo en cuenta que durante las últimas intervenciones de esa fuerza en conflictos sociales, varios manifestantes cayeron asesinados por balas policiales, como lo atestiguan los asesinados el 26 de junio de 2002 en la estación Avellaneda, los muertos en Cutral Co y Plaza Huincul y los correntinos baleados en el desalojo del puente que une esa provincia con el Chaco.

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Buenos Aires es Indoamérica

LAVACA

Racismo, clasismo, manipulación y muerte. Para leer y escuchar: cómo el conflicto por la ocupación por parte de vecinos sin techo del Parque Indoamericano, Villa Soldati, puso de manifiesto la falta de políticas sociales y la constante argentina de resolver los problemas de los pobres mediante la violencia. De paso, reveló una especie de “quién es quién” que confirma la mediocridad y el resentimiento de Mauricio Macri y su entorno, y cuestiona también las actitudes del gobierno nacional frente al problema de fondo.

Diosnel Pérez (delegado de la Villa 20), Raúl Zibechi (periodista e investigador uruguayo, autor de Genealogía de la Revuelta y Territorios en resistencia, entre muchos otros libros), Gastón Chillier (Director Ejecutivo del Centro de Estudios Legales y Sociales) y Ricardo Dios (del Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires) conversaron sobre estas cuestiones. La llegada de la Gendarmería, (aplaudida por los ocupantes del parque, atacados en estos días por un aluvión de funcionarios, patotas, policías, vecinos y medios), la creación de un nuevo Ministerio de Seguridad encabezado por la hasta ahora ministra de Defensa Nilda Garré, y el enigma de cómo proyectar el futuro, son ahora los enigmas pendientes.

La solución es morirse

El delegado de la Villa 20 Diosnel Pérez acertó con un diagnóstico sobre el país: “¿Por qué se llegó a tanta saña? ¿Por qué no se arregló esto antes de que se mueran cuatro personas? Siempre tiene que morir alguien para que el gobierno decida hacer algo. Siempre fue así. Ojalá algún día se cambie, que se solucionen los problemas antes de que se muera nadie”.

Raúl Zibechi alertó sobre la actuación policial “como una banda”, y el modo en que se combatió a los ocupantes como si se tratara de un ejército extranjero, además de preguntarse qué hubiera pasado si el jefe de gobierno porteño hubiese sido kirchnerista, en lugar de haber sido Macri.

Gastón Chillier, además de la crítica al racismo y clasismo del gobierno de la Ciudad, plantea en qué medida esas posiciones son también las de un sector importante de la sociedad porteña, y critica la especulación política del gobierno nacional, que priorizó su enfrentamiento con Macri en lugar de defender a las personas que estaban siendo atacadas. Y Ricardo Dios considera que además del estricto problema de vivienda, hay en todo esto una jugada política de intenciones más amplias.

“La gente no se va a ir”

Diosnel Pérez salió de la reunión con las autoridades porteñas y nacionales planteando que “lo que se acordó no es mucho, pero es algo. Tampoco se puede pedir que mañana terminen las viviendas. Pero se va a poner un puesto sanitario, baños químicos, agua potable, y un cordón de seguridad para que no pase lo que todas las noches está pasando”.

Este lunes, confirmó Pérez, se volverán a reunir para avanzar con el tema concreto de las viviendas. “Lo que dejamos bien claro al gobierno de la Ciudad y la Nación es que la gente no va a salir de ahí hasta que tengamos la seguridad de que nos van a dar vivienda a los compañeros que la necesitan”. Recordó que por ley, las organizaciones sociales habían obtenido un acuerdo para la construcción de viviendas que quedarían supuestamente a cargo de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, sin que se haya avanzado al respecto. “Si se hubiera hecho eso, capaz que no hubiera pasado lo que está pasando aunque sea con la gente de la Villa 20″. Reclamó también la urbanización de las villas de la ciudad. “Ya tendríamos que haber tenido 2.600 viviendas ahí, si hubieran tenido un poquito de política para solucionar la emergencia habitacional”. Mencionó que en la Villa 20 un cementerio de autos que no se elimina por estar en situación judicial, provocó que haya 40 chicos contaminados con plomo: “Uno es mi hijo, cada tanto le agarran convulsiones y tenés que ver a tu hijo cómo se está retorciendo por culpa de que algo está judicializado.

¿A quién vamos a judicializar por la enfermedad que está trayendo a nuestros hijos por culpa de ese cementerio de autos?”

Otro tema frente al que la clase política no da respuesta: “Yo personalmente reclamé que nadie se hizo cargo de las muertes que hubo estos cuatro días. Queremos justicia y que paguen los asesinos y vayan a la cárcel”.

Los nuevos cabecitas

Desde Montevideo, Raúl Zibechi evocó en conversación con lavaca cuestiones del 2001 y, antes aún, 1945. “La policía actuó como una banda. Como en una guerra. Como si estuvieran peleando contra un ejercito extranjero. No actúa del mismo modo cuando se trata de una protesta sindical, o incluso de los piqueteros de ahora que ya están como más institucionalizados”.

“Me hace acordar al 2000 al 2001, cuando se reprimía a los piqueteros que recién estaban en su primera fase, como a lo extraño, lo diferente, el enemigo. Lo otro, que me parece brutal, es la actitud e Macri. Por un lado es xenófoba sin duda, pero me remite a algo muy tradicional de la clase media y la oligarquía argentina. En el 45 eran los “cabecitas negras” que habían venido del norte de Argentina, pero tratados como si fueran de otros países. Te acordará la frase de Borges sobre el aluvión zoológico”.

¿Xenofobia o pobrefobia?

“La segunda cuestión” dice Zibechi” es que hay una porción muy importante de la sociedad argentina, o por lo menos de la de Buenos Aires, que ve con muy malos ojos a los extranjeros. Perdón, a bolivianos y a los paraguayos. Porque cuando llegan los europeos o norteamericanos que en esos barcos gigantes, todos están felices porque traen plata y son rubios y de clase alta. Aquí lo que hay no es un rechazo a los extranjeros, es un rechazo a los pobres”.

Sobre el gobierno nacional: “Más allá de las declaraciones a los medios, que me parecen correctas, criticando el racismo de Macri, hace falta una política distinta. Una cosa son declaraciones pidiendo perdón a países como Bolivia y Paraguay que se podían sentir lastimados, que me parecen muy bien, y otra cosa es decir qué vamos a hacer con esto”.

Cinismo: de Villa Soldati al country

“Si el gobernador de la Ciudad no fuera Macri sino un kirchnerista, no sé que estaría diciendo el gobierno. Me quedan esas dudas. Porque declarar contra Macri es fácil, pero aquí hay que tomar una política distinta”, reflexiona Zibechi.

¿Es comparable lo que ocurre aquí con lo de Brasil? “Es diferente, las favelas tienen 50 años instaladas, es una situación muy compleja, donde efectivamente hay una guerra entre narcotraficantes muy importantes que no se resuelve como la resolvió Lula. Lo que hay en común es la solución represiva, militar o policial a un problema social. Lo que me parece de un cinismo brutal es cuando hablan de usurpación del espacio. Les preocupa cuando bolivianos y paraguayos ocupan en Villa Soldati el Parque Indoamericano, pero no les preocupa cuando la iniciativa privada ocupa islas del Tigre para hacer barrios cerrados”.

Clarín, La Nación, y el respeto

Para Zibechi “todo esto esconde un racismo y un clasismo feroz por parte de los grandes medios, Clarín, La Nación, todos los medios que piden mano dura. No les tengo el menor respeto, me parece que actúan como lo que son: agentes de clase y agentes racistas y xenófobos. Por eso me recuerda la actitud del aluvión zoológico, los cabecitas. Es una constante de la historia argentina ese racismo de la clase media y media alta, y de los medios de comunicación porteños. Quiero aclarar que e un fenómeno muy porteño, porque en otros lados de la Argentina no lo encontrás, donde también hay paraguayos o bolivianos. Ni siquiera en el conurbano encontrás esa actitud feroz mente racista. Hay una historia muy larga que avala ese sentimiento de rechazo al diferente, al otro, la de piel más oscura”.

500.000 en situación de calle

Gastón Chillier, del CELS, consideró ante lavaca que “las dos primeras muertes ocasionadas por la Policía Federal, o en un contexto generado por la Federal y la Metropolitana, son consecuencia directa de una política de seguridad que hasta el momento sigue insistiendo en delegar la seguridad en las policías, y darles total autonomía”.

Segunda cuestión: “Este conflicto se genera por la falta de política para un problema social profundo como es el déficit de vivienda en la Ciudad de Buenos Aires, donde hay más de 500.000 personas en situación de calle, y en la cual la única respuesta que ha tenido el gobierno son los desalojos compulsivos. De eso se jacta el gobierno, estrictamente la diputada Michetti lo ha dicho en un programa de TV: que han desalojado 400 predios”.

La irresponsabilidad

Tercer elemento: “El componente racista que tuvo el gobierno a partir de las declaraciones gravísimas e irresponsables tanto de Macri como de su jefe de gabinete Rodríguez Larreta, en relación con que el problema había sido ocasionado por personas de países limítrofes que eran los que habían producido la toma, que la responsabilidad era de ellos. Esto marca una concepción absolutamente racista de lo que es el trato que deben tener las personas independientemente de su origen y nacionalidad”. Chillier aclara que el acceso a la vivienda para los inmigrantes, de acuerdo a la nueva ley, no implica un regalo sino la posibilidad de créditos a personas que tengan la ciudadanía, entre otros requisitos.

“Entonces este brote xenófobo que produjo la muerte de las dos personas por parte de personas o patotas, sin intervención de las fuerzas de seguridad para prevenir esas muertes, habla de un estado de situación en el cual las políticas de seguridad del Estado están en absoluta deficiencia, acefalía, debilidad” opina Chillier.

La especulación nacional

¿Y la sociedad? “Yo creo que la visión racista y clasista del gobierno de alguna manera se construye sobre una visión que tiene una parte importante de la Ciudad de Buenos Aires. Las manifestaciones en la televisión de personas que fueron a agredir a los ocupantes del Parque Indoamericano cantando el himno nacional o gritando que se tenían que ir a otro país, creo que son elocuentes. Yo no sé hasta dónde la sociedad porteña estaría dispuesta a explicitar que es racista, pero no creo que las posiciones de Macri sean dichas en el vacío, tienen un sustento social importante”.

Sobre el gobierno nacional, Chillier considera que “se especuló políticamente en desmedro de resolver o por lo menos tomar medidas urgentes para proteger la vida de las persona que habían tomado el parque. Recién ahora parecería que hay un principio de solución respecto en ese punto, al poner a Gendarmería, o cualquier fuerza de seguridad confiable en el sentido que cumpla con las órdenes claras del poder civil para prevenir enfrentamientos. Pero volviendo a la pregunta, ha sido bastante lamentable la especulación política por sobre la protección del derecho de las personas”.

Más televisión que realidad

Para Ricardo Dios, abogado e integrante del Observatorio de Derechos Humanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (cuyo audio también acompaña este trabajo) “hubo una falta de control sobre el accionar policial que se dio en la primera represión de la policía. Eso trajo todo lo demás. Y después, la pelea entre el gobierno nacional y el de la Ciudad, dos días seguidos mientras seguían los problemas en Soldati. Creo que hubo reacciones tardías y un poco de alejamiento de los problemas reales para dedicarse a la pelea por televisión”.

Sin nenes de pecho

Dios cree que el origen de todo esto es la ausencia de políticas, o en realidad la presencia de una política que quiere correr de la ciudad a los sectores más desprotegidos, preservando una ciudad para pocos, para otra clase social. Sobre la decisión de introducir a la Gendarmería como medida de apaciguamiento del conflicto, Ricardo opina que “si es prevención y no represión, es razonable. Y está bien que sea la Gendarmería, no digo que sean nenes de pecho, pero tienen más control político que la Policía Federal. Si hay una buena orden y una buena conducción, probablemente puedan hacer un trabajo de prevención, que achique los márgenes del conflicto”.

Sin embargo, al segundo día de la militarización de la zona, el delegado de la Junta Vecinal de Los Piletones, Julio Cari, dirigente del Polo Obrero, denunció “las fuerzas de seguridad enviadas por el gobierno nacional han prohibido el ingreso y el egreso de las personas que están en el Indoamericano. Por otro lado, el gobierno de la Ciudad no está enviando comida y agua tal como se había comprometido. De esta forma, las familias están pasando hambre y sed, y no pueden siquiera salir a comprar lo que el gobierno no les envía”.
“A través de este cerco, que convierte al Indoamericano en un gueto, los gobiernos quieren forzar a las familias a desertar de su reclamo de una vivienda digna. Las organizaciones que estamos en la puerta del Indoamericano estamos denunciando esta situación, reclamando el fin del cerco, el envío de comida y agua, y la satisfacción del reclamo de fondo de los compañeros, que no es otro que vivienda digna para todos y el derecho a vivir en la Ciudad”.

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Macri: Entre Bussi y Sarkozy

Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)

Cuatro muertos. Fue el resultado de la indiscriminada represión llevada a cabo por la Policía Federal y la Metropolitana, como respuesta a la ocupación del Parque Indoamericano en Villa Soldati, al igual que Bussi en Tucumán y con las topadoras de la Infantería.

Luego, la victimización de un Jefe de Gobierno que viene subejecutando las partidas destinadas a las cuestiones sociales, con ese dejo de racismo similar al del Presidente de Francia.
Nuevamente afloró el enano fascista en el medio pelo argentino. Bandas de punteros del PRO en Villa Lugano se convierten en las sucias patotas, cuando lo represivo en lo policial no funciona, llevando a unos cuantos vecinos del Parque a una violencia innecesaria.
Por otro lado, el Gobierno Nacional no atinaba a dar respuestas y las preguntas salen solas: ¿no sabían que se venía esta ocupación? ¿porqué se tardó tanto tiempo en construir el cerco con la Gendarmería y la Prefectura? ¿porqué no se actuó en forma preventiva junto al Gobierno de la Ciudad?.
El primer interrogante está lleno de sombras. Algunos adjudican la movida al gran titiritero de la ofensiva derechista, Eduardo Duhalde; otros, al silencio cómplice de quienes debieron informar acerca de esta previsible movilización.
El segundo y el tercero tiene una sola respuesta: la intransigencia macrista. De las negociaciones, solamente se obtuvo la exigencia del desalojo antes que la búsqueda de soluciones de fondo a la problemática social. Sin dudas, es la misma respuesta de Bussi a la proliferación de las villas en la provincia de Tucumán durante la dictadura militar.
No obstante, lo más grave fueron las declaraciones de tono xenófobo de un Jefe de Gobierno que, en forma evidente, desconoce el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional: "promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino".
Resulta inadmisible este desconocimiento en un gobernante. Pero también lo es su única respuesta: la represión. Es el único método compartido con ese medio pelo, que solamente escucha el "tiene que poner orden" del ex - presidente y gobernador de la Provincia de Buenos Aires. El zorro pierde el pelo, pero no las mañas. Ya en febrero de este año, afirmaba que "2011 tiene que parir un gobierno para los que quieren a Videla y los que no".
Volviendo a Sarkozy, éste había declarado recientemente su oposición a la regularización de inmigrantes indocumentados en España y su posición acerca de la expulsión de los gitanos de su país. Y las declaraciones de Macri nos hacen acordar al derechista francés, quien se acerca más a Jean Marie Le Pen que a François Miterrand...
Entre Bussi y Sarkozy, el Jefe de Gobierno porteño busca las soluciones a una problemática que, si bien pudo ser inesperada, constituye otro balde de agua fría a su funesta gestión. Y nos acordamos del inefable Tato Bores: la culpa siempre es del otro...
Si este es el proyecto político de su hipotética gestión como Presidente de la Nación, se avecinan noches negras para nuestro país. Significa un regreso a los peores momentos de la historia argentina. Pero mostró la verdadera hilacha de la derecha en plena campaña hacia las elecciones generales de octubre del año próximo.

Orden, a través de la represión y parafraseando al genocida Roca, ir hacia la "paz y administración". Por supuesto, a la paz del silencio por las muertes y expulsiones de los pobres y a la administración en beneficio propio y de sus negocios inmobiliarios. Nicolás Caputo, con sus torres en Caballito y Humberto Schiavoni, con su Corporación Sur son dos caras de la misma moneda. Apuestan a esa especulación con los terrenos en la zona sur de la Ciudad.
D' Elía claramente marcó que, detrás de la represión y de las muertes, había corbatas. Estaba en lo cierto. Una de ellas, es la de Mauricio Macri y la otra, la de Cristian Ritondo, su futuro compañero de fórmula, quien responde políticamente nada más y nada menos que a Duhalde.
Entre la xenofobia, el racismo y la represión se esconde el perfil de la oposición de derecha. La misma que busca la participación de Reutemann, el gran inundador de Santa Fe y el barniz socialista de Binner.
Los Bussi y los Sarkozy están entre nosotros. Es hora de una respuesta social contundente frente a esta previsible amenaza a los Derechos Humanos que pretende desconocer la Constitución y además, como si fuera poco, el Mercosur.
Por Juan Castañeta Quispe, Bernardo Salgueiro, Rosemary Cupeña y Julio Valero; por nuestros hermanos latinoamericanos, quienes intentan vivir en estas tierras, trabajando y estudiando, buscando un futuro mejor; por Derechos Humanos para todas y todos, repudiemos el discurso y la acción de un Bussi y Sarkozy en clave argentina.

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Argentina, Río Negro: Un Comité fundamental

Martín Lozada (RÍO NEGRO ON LINE)

Días atrás la Legislatura de la Provincia de Río Negro aprobó de modo unánime la creación del Comité Provincial de Evaluación del Seguimiento y Aplicación de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. Se trató de un acto legislativo de una muy significativa trascendencia de acuerdo al estado que la cuestión presenta en la provincia.

La autora del proyecto fue la legisladora Silvia Horne, quien durante la sesión de aprobación se encargó de indicar que el Comité tiene carácter mixto, integrado por representantes de organizaciones no gubernamentales y también por agentes de los tres poderes del Estado, cuyos miembros serán seleccionados por medio de un concurso público.

La ley aprobada, pero que aún requiere de una segunda vuelta parlamentaria, asigna al Comité el derecho a realizar visitas periódicas en las cárceles, unidades policiales y otros lugares de detención o encierro, sin necesidad de aviso previo y con acceso irrestricto.

El mecanismo se orienta, según lo manifestado por su autora, a impedir que se cometan violaciones a los derechos de las personas detenidas a través de visitas sorpresivas por parte de los integrantes del Comité; así como mediante la producción de un informe con sugerencias y recomendaciones a los poderes del Estado, con la posibilidad de hacerlos públicos en la medida que no se obtengan respuestas a sus señalamientos.

El Comité está facultado, además, para recibir denuncias por violaciones a la integridad psicofísica de las personas privadas de su libertad, realizar informes sobre las condiciones de detención, sugerir y recomendar políticas públicas para el mejoramiento de las prácticas carcelarias y lugares de encierro, realizar entrevistas y mantener comunicación personal y confidencial tanto con personas privadas de su libertad como con sus familiares.

En el sistema de la Organización de la Naciones Unidas (ONU), el Comité contra la Tortura es el órgano de expertos independientes que supervisa la aplicación de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes por sus Estados Partes. Instrumento que fue adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General el día 10 de diciembre de 1984.

El Protocolo Facultativo a la Convención, a su vez, creó un Subcomité por medio del cual llevar a cabo visitas in-situ para inspeccionar lugares de detención en conjunción con los órganos nacionales de visitas. La República Argentina ratificó el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura el 15 de noviembre de 2004, sin embargo, aún no estableció el Mecanismo Nacional de Prevención (MNP), ni se encuentra en funcionamiento ningún Mecanismo Local de Prevención (MLP).

En la actualidad, son 24 organizaciones de derechos humanos las que elaboraron un anteproyecto de ley que fue remitido a la Cámara de Diputados de la Nación, y recogido por la diputada Victoria Donda, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías, y por otros diputados de distintas fuerzas políticas. Anteproyecto que actualmente se encuentra en discusión en esa Comisión y en la de Peticiones, Poderes y Reglamento.

De lo que se trata, entonces, es de poblar el interior de la realidad carcelaria. Y no a partir de un incremento de sus detenidos, sino mediante su escrutinio por parte de la sociedad civil a través de mecanismos como los previstos por el Protocolo Facultativo mencionado.

Tal cual se advertirá, se trata nuevamente del diseño panóptico formulado por Jeremías Bentham, que Michel Foucault describiera en su ya clásica obra "Vigilar y Castigar". Pero de un panóptico que no se halla dirigido a invadir el milimétrico desplazamiento del castigado, sino, justamente, a observar las dinámicas y el modo en que la pena privativa de libertad es ejecutada por las autoridades penitenciarias.

Claro está que el adecuado funcionamiento del Comité recién creado en Río Negro dependerá de una adecuada coordinación entre la sociedad civil, organizada alrededor de organizaciones no gubernamentales, y los propios órganos del Estado. Desafío a superar si lo que se pretende es incidir en un campo tan refractario, esquivo y ajeno a los controles públicos, como resulta ser el carcelario.

En todo caso, su trascendente creación y su futura puesta en funcionamiento no debería hacernos olvidar que resulta imprescindible contar con una verdadera política penitenciaria que se ajuste a los dictados de la Constitución Nacional y los pactos y tratados internacionales suscriptos por nuestro país. Su ausencia, lamentablemente, hará de cualquier esfuerzo lo que un devastador incendio suele producir frente a un pequeño cuerpo de bien intencionados bomberos.

Martín Lozada es Juez Penal - Catedrático Unesco en Derechos Humanos, Paz y Democracia por la Universidad de Utrecht, Países Bajos.

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Argentina: Histórica condena a 25 y 15 años de prisión para genocidas en el Chaco

CHACO DIA POR DIA

El Tribunal Oral Federal de Resistencia condenó a 25 años de prisión a diez ex policías y militares acusados por delitos de lesa humanidad en la causa Caballero. Otros dos ex represores, recibieron 15 años de prisión.

Minutos después del mediodía del lunes, y en el marco de una gran movilización de familiares de víctimas, organismos de derechos humanos, partidos políticos y organizaciones sociales, el Tribunal Oral Federal de Resistencia dio lectura a la sentencia contra los ex militares y policías en la denominada causa Caballero, por delitos de lesa humanidad cometidos durante el período comprendido entre 1.975 y 1.979 en la ex Brigada de Investigaciones y otros ex centros clandestinos de detención de la provincia del Chaco.

Los ex represores Gabino Manader, José Francisco Rodríguez Valiente, Humberto Lucio Caballero, José Marín, Ramón Meza, Luis Alberto Patetta, José Tadeo Luis Bettolli, Francisco Álvarez, Rubén Roldán, Oscar Galarza fueron condenados a 25 años de prisión en cárcel común por el delito de “tormento agravado”; en tanto, los ex policías Ramón Gandola y Enzo Breard recibieron una pena de 15 años de prisión. En todos los casos el TOF hizo lugar a lo solicitado tanto por la Fiscalía como por los abogados querellantes.

Asimismo, el tribunal dispuso que nueve de los imputados sean traslados y alojados a la Unidad del Servicio Penitenciario Federal correspondiente. En tanto, respecto del resto de los acusados, restan resolver cuestiones vinculadas a arrestos domiciliarios (Meza y Caballero) y excarcelación (Gandola).

La lectura de la sentencia fue seguida atenta y emocionadamente desde adentro y desde afuera del TOF donde se instaló una pantalla de LCD para que todos puedan participar de alguna manera de ese momento histórico. Vale agregar que las instancias principales del juicio fueron filmadas por la Dirección de Cine y Espacio Audiovisual (DCEA) dependiente del Instituto de Cultura del Chaco.

Repercusiones

Entre los primeros testimonios de ex detenidos, familiares de víctimas y abogados querellantes trasuntaba la emoción y la conformidad con el fallo del Tribunal Oral Federal de Resistencia al que consideran “histórico” y “ejemplar”.

El abogado querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Mario Bosch, aseguró estar “absolutamente conforme” con la sentencia. “Las penas aplicadas son las máximas de la escala penal, que es lo que habíamos pedido por la gravedad de los hechos”, destacó.

“En la Argentina nunca más se puede torturar, matar, vejar, por pensar distinto a otras personas. Esto tiene que quedar absolutamente aclarado. Al margen de cualquier disputa ideológica, para la construcción de un país con tolerancia y con diversidad, es necesario que se condene siempre la tortura”, puntualizó.

En declaraciones a Radio Planeta, el subsecretario de Derechos Humanos del Chaco, ex detenido y testigo en la causa Caballero, José Luis Valenzuela, sostuvo que “hoy se demostró que no hubo dos demonios. Que hubo un solo demonio, que fue el terrorismo de Estado”. “Con las herramientas que tiene la democracia, las leyes y la Constitución Nacional hoy pudimos condenar a aquellos que subvirtieron el orden constitucional, que asesinaron, secuestraron y torturaron”.

“Ojalá que comencemos a transitar en una sociedad mucho más libre, mucho más pluralista, más participativa. Ojalá que ese sea el resultado de estos juicios”, finalizó el funcionario provincial.

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Argentina, Chaco: Juicio y castigo

Marcos Salomón (CHACO DIA POR DIA)

Los doce imputados fueron condenados a penas que van de 15 a 25 años. Así lo resolvió este lunes el Tribunal Oral Federal, al leer la parte resolutiva de la sentencia. Emoción y júbilo, en el 34º aniversario de la Masacre de Margarita Belén.

La sala de audiencias repleta, fue el marco de la cuadragésimo sexta jornada del juicio oral y público en la Causa Caballero, en el día en que el Tribunal Oral Federal leyó la sentencia Nº 232 a los doce imputados (diez policías y dos militares), dándole las penas máximas pedidas por cometer “tormento agravado”, crimen de lesa humanidad imprescriptible.

Esos crímenes habían sido cometidos entre 1975 y 1979 (último año del gobierno democrático y los tres primeros de la dictadura), tanto en la Brigada de Investigaciones de la Policía (en la sede de calle Juan B. Justo y en la de Marcelo T. de Alvear, hoy Casa por la Memoria), como en la alcaidía policial de Resistencia.

Tras 35 años de espera, 7 meses de proceso, 46 jornadas de juicio, 91 testigos, audiencias de 6 horas promedio; la lectura de la parte resolutiva de la sentencia pareció una exhalación, ya que duró no más de 30 minutos.

Las condenas

Los policías Francisco Álvarez, Rubén Roldán, Oscar Galarza (los tres actuaron en alcaidía) Gabino Manader, José Francisco Rodríguez Valiente, Humberto Lucio Caballero, José Marín, Ramón Meza (todos fueron parte de la Brigada de Investigaciones), más los militares Luis Alberto Patetta y José Tadeo Luis Bettolli, fueron condenados a 25 años de prisión en cárcel común.

En tanto, los policías Ramón Gandola y Enzo Breard fueron condenados a 15 años de prisión. De esta manera, el TOF hizo lugar a los pedidos de condenas que habían solicitado el querellante Mario Bosch y el Ministerio Público Fiscal, Germán Wiens Pinto, Carlos Amad, Horacio Rodríguez y Flavio Ferrini, entre otros.

Por otra parte, rechazó los pedidos de nulidad y prescriptibilidad que habían hecho los abogados defensores y quedó pendiente de análisis la revocatoria de las prisiones domiciliarias de Gandola, Meza y Caballero (que violó la restricción de no salir a la calle).

Galarza alcanzó a gesticular un “no”, cuando conoció su condena. Marín (“Cabo Sotelo”) se escondía (agachado) en segunda fila. Breard recostó su cabeza contra la pared y esperó resignado. El resto de los condenados, ni se inmutó –como sucede desde la primera audiencia-.

A sala llena

El escenario de la sala se presentaba así: frente al Tribunal presidido por Víctor Antonio Alonso, junto con Lucrecia Rojas y Manuel Moreira, autoridades provinciales y nacionales, los ex presos y testigos Graciela de la Rosa, diputada nacional; Silvia Robles y Carlos Aguirre, presidenta y vice del Instituto de Cultura, respectivamente; el subsecretario de Derechos Humanos, José Valenzuela; y los ministros de Gobierno, Juan Manuel Pedrini, y de Desarrollo Social, Beatriz Bogado.

Detrás de las autoridades es decir a sus espaldas, los familiares de los imputados. Contradictoriamente, a la derecha de los jueces: abogados querellante y fiscales, más atrás testigos-víctimas, familiares y público en general.

Siguiendo con las contradicciones, a la izquierda del estrado, los imputados y abogados defensores. Junto al Tribunal, la Secretaría.

Afuera, con sol de un verdadero día peronista, “el aguante” del pueblo chaqueño, unido a santafesinos, entrerrianos, correntinos, formoseños, bonaerenses, porteños y de otras latitudes, que ya había ganado la calle Yrigoyen y parte de la plaza 25 de Mayo.

Las instancias de la sentencia eran seguidas por TV, gracias a las imágenes que tomaban las cámaras de la Dirección de Cine y Espacio Audiovisual y al trabajo de la Dirección de Infraestructura (ambas del Instituto de Cultura).

Con el fallo puesto, el “aguante” fue un solo grito de justicia. Adentro, en la sala, ni un presente se animó a desafiar al juez Alonso, severo, y famoso por sus expulsiones.

Terminada la lectura, llantos de tristezas de un lado; aplausos, risas y sollozos de emoción del otro, de la llamada Barra de la Memoria. En calma, la sala de audiencias se vació.

Comenzó feliz la caravana hacia Margarita Belén para recordar a las víctimas de la Masacre, en el 34º aniversario de los fusilamientos del 13 de diciembre de 1976, causa que aún espera sentencia.

Presente y futuro

“Estimamos que ni bien termine el juicio por la Masacre de Margarita Belén comienza la segunda parte de Caballero o Causa Caballero Residual.

Hay varios acusados más, muchos de los que ya están, por la desaparición forzada de al menos cuatro personas y muchos hechos más de torturas”, adelantó el abogado querellante Mario Bosch.

“Gracias a la decisión -en su momento de Néstor Kirchner- y a los diputados y senadores que acompañaron las leyes necesarias para que no exista la impunidad en Argentina, hoy tenemos una sentencia que para nosotros es gratificante y emblemática”, señaló Juan Manuel Pedrini, ministro de Gobierno.

El escritor Miguel Molfino, visiblemente emocionado, recordó sus charlas con otros ex presos y compañeros de militancia: “Esto es como un penal, loco. Todavía faltan muchos, pero a éste lo metimos; y el Chaco es un ejemplo en todo esto”.

Mirta Clara miró más allá del presente: “Este es un claro mensaje a todas las fuerzas de seguridad. No más niños y adolescentes en calabozos. No más torturas ni desapariciones, porque tarde o temprano la justicia llega”.

Los condenados volvieron a prisión, custodiados por el Servicio Penitenciario Federal, escrachados por los militantes de derechos humanos y despedidos en silencio por algunos de sus familiares.

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