martes, 21 de diciembre de 2010

Democracias en declive

Juan Diego García, especial para ARGENPRESS.info

El descontento ciudadano se generaliza en Europa debilitando no solo el vínculo entre los votantes y los partidos y la población y los gobiernos sino, algo de mucho mayor calado, erosionando de manera aún imprecisa pero cierta la misma legitimidad del sistema democrático. Además de las clásicas promesas electorales que se incumplen en cuanto los políticos llegan al poder y la corrupción rampante, indigna constatar que los parlamentos y los gobiernos, antes que interpretar las demandas de los electores se han convertido abiertamente en gestores diligentes de los intereses de banqueros y especuladores.

La crisis económica no se afronta con una revisión a fondo del modelo vigente sino con medidas que en la práctica mantienen el mecanismo especulativo que la desencadenó, presagiando que más temprano que tarde el fenómeno va a repetirse. Si hasta ahora la reserva material que acumulan las clases laboriosas en el Viejo Continente ha permitido hacer frente a la crisis sin quiebres dramáticos del orden público, la decisión de trasladar los costes del descalabro a las clases asalariadas y a grandes sectores de la pequeña burguesía empieza a minar la economía familiar en general y se incrementa la población abocados a situaciones de emergencia por desempleo, cierre de pequeños negocios y bajas sensibles en los ingresos; la marginación empieza a ser un fenómeno preocupante y los estallidos de violencia son cada día mayores. De fondo y afectando a las mayorías, las actuales políticas ponen en riesgo el mismo estado de bienestar que luego de la Segunda Guerra Mundial ha dado a la población europea una elevada calidad de vida mediante un sistema de seguridades (educación, salud, empleo, pensiones, ayudas sociales, etc.). Este desmantelamiento paulatino, acelerado por la crisis, es un proceso que conduce a “la americanización de Europa”, es decir, al predominio de un modelo de capitalismo salvaje que convierte la vida cotidiana en una competencia feroz de todos contra todos.

Francia, Grecia, Reino Unido, Chequia, España, Italia y Portugal entre otros países han sido escenario en las últimos meses de grandes movilizaciones populares que agrupan a obreros, estudiantes, pequeños propietarios, funcionarios del estado, campesinos o gentes de la cultura (es decir, la mayoría de la población), todos ellos afectados por las medidas de recorte, los ajustes y las reformas de las relaciones laborales, del régimen de pensiones, los salarios, los servicios públicos (particularmente educación y salud) y el gasto social en general. O sea, los pilares mismos de un orden social y político fundamentado en el pacto capital-trabajo y que se inspira en principios de solidaridad social, diferentes a todas luces del individualismo extremo del ideario neoliberal. Una especie de retorno a la rapiña indiscriminada y a la sobreexplotación del trabajo que fue característico del capitalismo clásico. Por esta razón, el modelo democrático europeo resulta cada vez más un estorbo para los planes políticos de los estamentos dominantes y una carga económica que no se soporta si se quiere “ser competitivo”. Tanto derecho, tanta seguridad resultan para este enfoque neoliberal “un gasto insostenible”.

Si a la hora de tomar decisiones un grupo de banqueros tiene más poder que millones de votantes, si un fondo de pensiones de Nueva York o Londres decide más que un parlamento nacional, si las multinacionales se imponen sin dificultad a presidentes y ministros y si los gobiernos de los países más poderosos (como comprueban las divulgaciones de WikiLeaks) intervienen groseramente en los asunto internos de socios claves como España) y si estas verdaderas mafias de cuello blanco terminan por imponer su criterio sobre las autoridades locales (por lo general cómplices del despropósito), el ciudadano de a pié tiene entonces sobrados motivos para dudar de la validez del sistema democrático y meditar sobre la real utilidad que tiene dar su apoyo electoral a quienes apenas deciden nada importante.

De la estupefacción y el desencanto por el sistema político es natural que la ciudadanía se interrogue por la misma validez del orden social. Sobre todo cuando está cada vez más claro que los fallos no son accidentes o desaciertos de los gobernantes sino básicamente resultado del funcionamiento propio del capitalismo. En otras palabras, que el mal está en la misma naturaleza del sistema y que, como consecuencia la salida lógica a no es otra que buscar la manera de superarlo. Esto, que ha sido -y en buena medida lo sigue siendo- la opinión inicial de grupos atentos y radicales (es decir, que van a la raíz del problema) se va haciendo cada vez más popular y empieza a permear colectivos más amplios de la ciudadanía.

La economía capitalista aparece como contraria por su propia esencia a los postulados humanistas y liberales de la democracia burguesa. Y ya no solo por la manera como se produce y distribuye la riqueza social sino por el impacto de producción y consumo sobre los recursos y el medio ambiente en general. El espectáculo decepcionante de infinidad de foros mundiales destinados a poner remedio al cambio climático sin resultados tangibles contribuye igualmente a ese proceso de desencanto con el sistema democrático cuando se toma conciencia del estrecho vínculo entre el capitalismo y su tendencia inevitable a depredar recursos y personas. El divorcio entre capitalismo y democracia no hace más que acrecentarse cuando las instancias que toman las decisiones claves funcionan como simples administradores diligentes de los intereses del capital. No resulta entonces sorprendente que el ímpetu y dinamismo del sistema haga inviable cualquier iniciativa para detener sus dinámicas cancerosas y su búsqueda voraz de ganancias. Algo que nace como la preocupación de círculos científicos y activistas sociales se extiende paulatinamente a amplias capas de la población. El consumismo actual, consustancial al sistema, tendría que dar paso formas de vida diferentes que son, por necesidad, contrarias a la lógica de la ganancia.


Para los pueblos de la periferia pobre del sistema la democracia siempre ha sido una ficción, un discurso vacío y un anhelo permanentemente frustrado aunque no se renuncia por ello a conseguirlo. Sin embargo, a juzgar por lo visto y experimentado en carne propia gana crédito la idea de que para salir del atraso, la pobreza y la dependencia lo menos indicado es seguir el modelo occidental. Algunos gobiernos progresistas de Latinoamérica se proponen ahora el reto apasionante de buscar formas alternativas de producción y consumo, dando prioridad a la calidad sobre la cantidad, al desarrollo sobre el simple crecimiento. Y para conseguirlo tampoco les parece conveniente asumir sin beneficio de inventario el modelo político de la democracia representativa que Occidente vende como la única posible. Nada extraño si se constata que en el Tercer Mundo aumenta el número de quienes abrigan serias dudas sobre la validez del modelo capitalista y la democracia burguesa. Allí es mucho más evidente que el principio de la ganancia - la esencia misma del sistema capitalista - está en flagrante contradicción con un orden diferente que ofrezca soluciones reales y sostenibles para los problemas de sus pueblos.

La disyuntiva para la ciudadanía del mundo rico no sería otra que un ordenamiento radicalmente diferente de todo el orden social y económico y su renuncia a un consumismo insostenible y suicida. Para las gentes de la periferia pobre del planeta el dilema está no solo en buscar caminos diferentes a los clásicos del capitalismo (por ejemplo, las prácticas del “buen vivir” propuesta en América Latina para la construcción de una alternativa al capitalismo) sino también en construir formas de democracia más real, sin todos los vicios que debilitan e invalidan las formas actuales.

La crisis es también de ideales y de quienes deben encarnarlos como dirigentes de un proyecto de clase o un propósito nacional. En Europa, por ejemplo, la vieja guardia de los grandes partidos se ve hoy reemplazada por políticos sin ideología, personajes grises productos estériles de la manipulación mediática, huérfanos de carisma que compensan sus evidentes limitaciones mediante el esperpento, el escándalo en sus vidas públicas y privadas, la megalomanía o el cinismo (o una campaña efímera de marketing). La derecha europea ya no tiene líderes burgueses como Adenauer o Moro, ni la socialdemocracia cuenta en sus filas con dirigentes de la talla de Brandt o Palme. Su lugar lo ocupan hoy gentes de escasa dimensión, políticos menores, simples gestores modestos de un sistema en crisis, personajes que han abandonado el norte ideológico de antaño y han claudicado sin pena ni gloria ante la ideología neoliberal.

Si la política como práctica esencial de la participación ciudadana terminó y todo se decide en los conciliábulos siniestros de las grandes finanzas, ¿para qué sirve entonces la democracia?. El enorme peligro es, como ocurrió antes, que en lugar de una respuesta de progreso se imponga de nuevo alguna forma de fascismo. El riesgo, nada desdeñable, es que otra vez regrese la barbarie.

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WikiLeaks y la crisis del progresismo europeo

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

La operación de infiltración ejecutada por los dueños de WikiLeaks puede ser hasta ahora una anécdota, lo que no es anécdota es la voracidad de medios como Le Monde, The Guardian, El País de España y Der Spiegel con su rol protagónico para obtener la masa de información.

Convertidos en centro de la difusión de los documentos filtrados y situados supuestamente en el ala progresista del liberalismo, (Spiegel es mas bien un instrumento del chovinismo alemán) estos medios forman también el referente progresista europeo que sistemáticamente ha atacado a Barack Obama desde que levantó su candidatura. ¿Casualidad, diseño?

Hay una perversa lógica en este progresismo a juzgar por el tratamiento que le han dado a la actual administración en la Casa Blanca. Como que al quedar sin opciones reales de poder, en una peculiar catarsis, prefiere la polarización política en Estados Unidos (y en el mundo) esperando el regreso del neoconservadurismo. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial este progresismo europeo representado en la social democracia, se ha beneficiado de las tensiones de la guerra fría para actuar como mediador. En la lucha contra el lobo comunista la social democracia europea estuvo para el fregado y el barrido haciendo crecer considerablemente su influencia y es así que sin las tensiones extremas comenzó a perder su anterior gravitación.

Esta pérdida de gravitación del progresismo europeo ocurre cuando en el contexto mayor - la comunidad europea- se produce una de sus mayores crisis de identidad observándose inconsistencias serias sin estar rodeada por el lobo comunista. De las declaraciones para fortalecer la Alianza Transatlántica en el aniversario de la OTAN en Lisboa, la comunidad europea pasa rápidamente al cuestionamiento del liderazgo político y económico de Estados Unidos. También expresa su ambigüedad acerca del tratado de reducción de armas nucleares entre EEUU y Rusia, del apoyo a las guerras en Afganistán e Irak, de la lucha internacional contra el terrorismo o de contribuir decisivamente para una solución al tema del estado palestino.

Europa está más preocupada por el nuevo acercamiento de Estados Unidos con tres gigantes emergentes como China, India e Indonesia y mantiene el fervor de la vieja potencia colonial para rendirle pleitesía, porque en su concepción todavía monárquica del poder, el sistema de control pierde sentido. El atlantismo europeo está varado en la visión del internacionalismo pre Segunda Guerra Mundial que concebía a Estados Unidos como el guardián de Europa para los tiempos de crisis. Washington ha encontrado dificultades para asumir ese rol a plenitud y resiente que Europa exhiba la indolencia de las antiguas familias de poderío rancio y desvencijado que a pesar del derrumbe acude a la alcurnia de los verdaderamente poderosos, en este caso los verdaderamente coloniales. La poderosa nación del norte está cooptada y no puede arrogarse el derecho a liderar el globo y negociar con los territorios coloniales sin consultar con los antiguos poderes.

La operación de infiltración ejecutada por los dueños de WikiLeaks al final no fue un 11 de septiembre 2001, tesis promovida por el partido republicano. Esta interpretación exhibe la estrategia republicana para bloquear el gobierno de Barack Obama. Un OP-ED de Paul Krugman (NYT ,22 de noviembre) resumía la premisa republicana en una frase: “Correrá sangre”, aludiendo al rechazo de los republicanos al gobierno.

Aunque el mayor enemigo de Estados Unidos está implantado en el interior, todo indica que WikiLeaks actúa también en sociedad con intereses externos. Aunque no fuera un montaje para perjudicar al gobierno de Obama, las preguntas básicas siguen sin respuesta. ¿Quién organizó, cuál es el objetivo? Las 20 y más agencias de inteligencia estadounidenses tienen una tarea difícil y por múltiples razones muchos resultados permanecerán ocultos. De aquí hacia adelante las operaciones tendrán un parecido similar a la del asesinato de John F. Kennedy, con preguntas clave sin respuesta.

Eso sí que Krugman lanza un mensaje: “Estados Unidos se hará ingobernable al menos sean republicanos los que gobiernen”. Es el mundo el que se hace ingobernable al menos los republicanos gobiernen en Washington. Al otro lado del Atlántico el eco de esta frase resuena a la espera de una polarización mayor con tensiones más agudas anunciando que con un progresismo sólido en Estados Unidos el progresismo europeo se desvanece cada vez más. Esto ya lo habíamos escuchado muchas veces.

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Paraguay: Incapacidad y dependencia producen atraso

José Antonio Vera (especial para ARGENPRESS.info)

Paraguay continúa en el atraso respecto a los procesos de cambios progresistas que se producen en el continente, y varias son las causas que lo explican, arrancando por la des- coyuntura nacional que produjo la Guerra de la Triple Alianza, y culminando con la vergüenza actual que representan dos tercios de los poderes del Estado que, junto con el tercero, continúan sometidos a la estrategia continental de Washington.

El país se está quedando solo en Suramérica y, por su propia acción, se convierte en el eslabón más débil del MERCOSUR y de la UNASUR, en un deslizamiento que se torna grave, a sabiendas de que todo matón, como es cualquier imperio, golpea siempre cuando encuentra debilidad.

En la coyuntura actual regional, Paraguay es el más propenso, entre todas las naciones vecinas, a recibir un zarpazo imperial, y quizás por ello Lugo eligió la cena de fin de año con el cuerpo diplomático extranjero, para reiterarles que la democracia está amenazada en el subcontinente y pedirles que no olviden las experiencias recientes de Honduras y el intento golpista en Ecuador.

Combatir la amnesia

En la visión de algunas personas, retroceder a 1870 y utilizar el despojo y genocidio provocado a Paraguay por Argentina, Brasil y, el furgón de cola de Uruguay, para encontrar otro motivo a las llagas actuales de esta sociedad, es un recurso “démodé”, pero no lo es tanto cuando se hurga en la situación actual y su relación en todos los aspectos culturales, con los antecedentes históricos, no tan fuera de moda.

En muchas áreas, el país no ha logrado superar ese escenario, entre otras cosas porque en él nacieron los dos partidos políticos, el Colorado y el Liberal, ambos autoritarios y verticalistas, que han dominado la vida nacional en estos 140 años.

Los primeros, 79 años en el gobierno, y los segundos la mitad, imprimiendo un ritmo extremadamente lento a la reconstrucción, algo así como que ninguno de los dos ha tenido interés, y mucho menos sus patrones doctrinarios, Brasil y Argentina, en restaurar la República más avanzada del subcontinente, la cual había motivado la orden del imperialismo inglés de arrasarla.

Hace dos años y medio, Fernando Lugo ganó la Presidencia, al frente de una alianza electoral muy heterogénea, como todas las coaliciones, en la que fue protagonista el movimiento social, sindical, campesino y de trabajadores en general, manuales y con estudios superiores, una parte encuadrada en los partidos progresistas y la mayoría con adhesión liberal y algo colorada, y en otras diversas corrientes o por la libre.

Ahí renació la esperanza que había surgido en 1989, cuando fue destronado el General Alfredo Strossner, en lo que se ha dado en llamar un Golpe de Estado pero que, en realidad, fue un simple desplazamiento de piezas en el tablero corrupto, es decir, oligárquico, que se adueñó del país desde la pasada década del 40.

Ello fue una réplica de la jugada de que “ahora me toca a mí, pues ya estuviste mucho”, como parece que, en los albores del siglo, otros generales le habrían dicho a colegas que habían asumido dos días o algunas semanas o meses antes, sentándose de inmediato en la poltrona que perteneció a los López, Carlos Antonio, que gobernó entre 1944 hasta su muerte, en el 64, cuando asumió su hijo, Francisco Solano, quien se condecoró Mariscal y se inmoló al frente de las tropas patriotas que enfrentaron heroicamente a los triplemente infames invasores.

El gatopardismo refleja miseria ideológica

Con un desproporcionado retardo cultural y una herencia de inconmensurable corrupción administrativa y descomposición moral en los tres poderes del Estado, en el mundillo político y comunicacional, y en áreas relevantes, como la educativa, en particular la universitaria, el 20 de abril del 2008, Lugo terminó con 70 años de gobiernos del Partido Colorado.

El inmenso abanico de esperanzas populares, y la reivindicación masiva de justicia social y de vida democrática, abierto entonces, se retrae sensiblemente cuando el ex Obispo ha llegado a la mitad de su mandato.

Tres son los factores mayores que explican esa decepción, amenazando en convertirse en una estafa más al pueblo: a) la irresponsabilidad del Ejecutivo, b) el sabotaje sistemático de todo proyecto de ley en beneficio de las mayorías, por parte del Parlamento, y c) la complicidad o pertenencia del Poder Judicial con y a la corrupción.

Las cárceles del país están desbordadas por cerca de cuatro mil presos por minucias, 79 por ciento sin juicio, mayoría mulas y caballos locos, pero ni un solo narcotraficante relevante está entre rejas ni ladrón encumbrado, entre ellos los banqueros, tipo los hermanos uruguayos Peirano, que en los últimos 15 años se han ido declarando en quiebra, para estafar a los ahorristas, con la complicidad de autoridades financieras, políticas y judiciales.

Más de ocho millones de hectáreas, ocupadas ilegalmente, han sido registradas por la Comisión de Verdad y Justicia, pero el informe final de la investigación está encajonado en el suntuoso Palacio de Justicia, mientras 500 mil familias campesinas, el 60 por ciento de la población paraguaya, sobrevive en la pobreza y buena parte en la miseria.

La quinta columna esta expandida

Las dos cámaras del parlamento conforman un solo nicho en la conspiración y el sabotaje de cuanto proyecto de ley de política social le ha entregado el Ejecutivo, explotando al máximo los errores, equivocaciones e incapacidad del gabinete ministerial, 95 por ciento conformado por militantes progresistas o de izquierda, entre los que algunos, en sus acciones, muestran arrepentimiento de su pasado.

Para el Ministro del Interior, Rafael Filizzola, es un triunfo de su gestión haber conseguido la asesoría de expertos de Estados Unidos y Colombia, formados en las mismas escuelas en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, aunque en esos dos países, esos dos delitos tienen muy buena salud.

El Gobierno acaba de ratificar el Convenio Iniciativa Zona Norte, suscrito en el 2008 con Estados Unidos, que faculta prolongar la presencia de militares estadounidenses especializados en el espionaje, en territorio paraguayo y en las áreas más activas de las organizaciones campesinas que reclaman una reforma agraria. Los últimos gobiernos colorados no habían llegado a ese nivel de sumisión.

La explicación oficial apunta a combatir al Ejército del Pueblo Paraguayo que, según los grandes medios de comunicación, que forman la agenda de la política nacional, serían guerrilleros, sin que hasta ahora puedan mostrar ninguna operación de guerrilla en ningún rincón del país, salvo fotografías de algún refugio en sitios boscosos.

El Gobierno acusa al EPP de la autoría de varios secuestros a personas adineradas e, incluso del asesinato crapuloso de una joven hija del ex Presidente Raúl Cubas, pero algunas investigaciones apuntan hacia otros posibles autores, entre los cuales aparecen mezclados policías, ex militares y narcotraficantes, es decir, el bajo fondo de Máximo Gorki. Hay decenas de presos, esos sí condenados, por esa causa.

Interesada ignorancia para el bien y sabiduría para el mal

El Canciller Héctor Lacognata, en violación de su mandato de abrir el país a la integración regional y al mundo, es un fotogénico espectador del autoaislamiento del país que impulsa el Parlamento, desolidarizado con los legisladores de Argentina, Brasil y Uruguay, cuyos pronunciamientos últimos en política internacional han vetado en forma miope y grosera.

Muy poco interés público ha mostrado el titular de exteriores en el tema del ingreso de Venezuela al Mercosur, a pesar de las notables ventajas, especialmente económicas que podría resultar para Paraguay, e igual actitud con la necesaria lucha al interior de las dos cámaras, para reconocer plenamente a la UNASUR.

Ambos acuerdos regionales, que hasta la OEA califica de beneficiosos, tienen plena aceptación por Argentina, Brasil y Uruguay, y sólo el parlamento paraguayo lo está impidiendo, exponiendo al país a entendibles medidas de presión de los otros socios, que se sienten perjudicados por Paraguay en sus intercambios comerciales y culturales.

Otro capítulo de la inoperancia del Poder Ejecutivo, y que sólo podría explicar la fuerte influencia que ejerce la Embajadora de Estados Unidos, Liliana Ayalde, ante quien tiemblan algunos Ministros, tiene relación con el reconocimiento de Palestina como Estado, en base a las fronteras de 1967, que Israel continúa destruyendo.

Argentina, Brasil y Uruguay, seguidos por Bolivia, han reconocido en los dos últimos meses al Estado que debe representar al martirizado pueblo palestino ante el mundo, que desde 1988 apoyan 130 países en el seno de la ONU, donde tiene asiento pero sin derecho a voto, injusticia que se intenta enmendar.

Ecuador y Perú prevén reconocerlo, al igual que El Salvador y México que expresan buena disponibilidad, a diferencia del Ejecutivo paraguayo, que es el órgano que tiene que tomar la iniciativa, pero que aún no se ha pronunciado, sin que el servicio de comunicación del palacio se digne en dar una explicación a la ciudadanía.

Los movimientos populares, en forma creciente, expresan mucha desconfianza respecto a la política gubernamental en la dirección esperada de impulsar con fuerza el programa de seis puntos con el que ganó Lugo la presidencia.

Empezando por la reforma agraria, con estímulo para los pequeños y medianos labriegos, primer empleo para los jóvenes y facilidades para la formación profesional de los excluidos, combate a la corrupción, democratización y transparencia de la actividad estatal, en fin, un paquete de medidas que habían despertado muchas esperanzas.

También se entusiasmó a la gente con el compromiso de defender los recursos nacionales y a las empresas públicas, pero resulta que ahora, Gobierno y Parlamento han comenzado a privatizar los aeropuertos, para solaz de Estados Unidos, que podrá contar con un valioso centro de aterrizaje y despegue sin ningún control paraguayo, en un punto de particular importancia geoestratégica.

De todo lo prometido, el Gobierno sólo avanzó con la gratuidad de los servicios de salud que, pese a sus deficiencias, es una medida que facilita el acceso de las familias más pobres a la atención hospitalaria, un viejo reducto de los politiqueros para cambiar “favores” por adhesión, humillando a la gente necesitada.

Otro punto a favor de la nueva administración es la revigorización de la renegociación con Brasil para que sean respetados los derechos paraguayos en la Represa Binacional de Itaipú, en particular a lo que atañe a la soberanía nacional en su producción energética, que el socio grande se lleva el 95 por ciento, pagando chauchas por el 45 que le pertenece a Paraguay que, por pequeñez total y escaso desarrollo industrial, no consume.

En la política social es donde más déficit acumula el Gobierno del Cambio, y en ese renglón radica la peligrosa desmovilización popular y el estancamiento del proceso de transformación estructural que requiere el país. En el 2002, un intento de privatización de empresas nacionales, fue rechazado por el pueblo movilizado, pero eso ahora no ocurre.

Algunas medidas de asistencia intentan menguar la miseria, llegando con ayuda a 120 mil familias, contra 10 mil del último quinquenio de mandato colorado, pero de todas maneras eso representa la prolongación del asistencialismo que, además de no solucionar los problemas de fondo, alimenta parasitismo y otros males sociales.

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Para cambiar. . . . . . . . . ¡Cambiemos!

Guillermo Navarro Jiménez (especial para ARGENPRESS.info)

A propósito del anuncio de compra de 12 aviones sudafricanos por parte del gobierno ecuatoriano, es imposible olvidar las palabras de Albert Einstein cuando, desde su visión de comprometido pacifista, enseñaba: “La competencia armamentista no es una manera de evitar la guerra. Cada paso dado en esa dirección nos conduce hacia la catástrofe. La carrera armamentista es el peor método para evitar un conflicto abierto. Una paz verdadera no se conseguirá si no se apela al desarme sistemático, dentro de una escala supranacional. Digo y repito que el armamentismo no es una protección para la guerra, sino que fuera de toda duda conduce a un enfrentamiento” . Cita de la que se deduce que este no es el camino a seguir para la consecución de la paz, sino por el contrario es un instrumento que se demanda en un escenario potencialmente bélico, puesto que conduce a un enfrentamiento de este tipo.

Deducciones que son de especial importancia para nuestra reflexión, puesto que en tanto la primera contradice los postulados y principios expresados en la Constitución vigente, la segunda sólo es pertinente en un escenario potencialmente bélico. Analicemos las razones que nos inducen a estas aseveraciones.

La Constitución ecuatoriana en el artículo 5 proclama que el “Ecuador es un territorio de paz”, razón por la cual “No se permitirá el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. Se prohíbe ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras”. Pero el pacifismo propio de nuestra Nación se expresa igualmente en el artículo 27, cuando se señala que la educación humanista impulsará la paz. Concepto que se reitera en el artículo 249, cuando se dispone que: “Los cantones cuyos territorios se encuentren total o parcialmente dentro de una franja fronteriza de cuarenta kilómetros, recibirán atención preferencial para afianzar una cultura de paz y el desarrollo socioeconómico ….”

Por si lo anterior no fuese suficiente, valga recordar que la Constitución ecuatoriana, en el artículo 416 numeral 4 -en referencia las relaciones del Ecuador con la comunidad internacional y en respuesta a los intereses del pueblo ecuatoriano-, en forma expresa, taxativa, inequívoca señala que el Ecuador promueve la paz y el desarme universal. ¿Cómo entender y explicar, entonces, la anunciada compra? ¿Cómo salvar esta evidente contradicción entre el deber ser constitucional y él ser de la política adoptada? La única respuesta es la preeminencia de una mentalidad militarista, esto es aquella que considera esenciales a los factores no humanos: las armas. Einstein señalaba que la visión militarista se sustenta en que: “ el ser humano, sus deseos y pensamientos –es decir, los factores psicológicos- son juzgados como secundarios, poco importantes”, lo que permite a la mentalidad militarista hacer del ‘poder desnudo’ de las armas un fin en sí mismo, “una de las más extrañas ilusiones o ante las cuales pueden sucumbir los hombres” , incluso hombres de profundas convicciones humanistas y pacifistas.

Los enunciados militaristas, por cierto, sólo adquieren preeminencia en situaciones en los cuales los militaristas imponen ilusorios escenarios potencialmente bélicos. Escenarios que, desde la perspectiva nacional, sólo se explicarían por potenciales confrontaciones con los países limítrofes por razones históricas o amparados en la agresión de Angostura y la instalación de bases militares en territorio de la vecina Colombia; o, con fuerzas imperialistas que buscan colocar bajo su control la Amazonía, sobre la base de su proclama para convertirla en propiedad de la humanidad, como lo advierten desde años atrás las estrategias militares del Brasil y las denuncias que documentadamente prueban esas intenciones, trasmitidas por las más altas funciones de los países desarrollados.

Los argumentos anteriores, en la perspectiva de enfrentamientos bélicos con los países vecinos, y en términos del análisis geopolítico concreto exige que al menos nos preguntemos ¿Cuál es el escenario potencialmente bélico en que se ubicaron quienes sugirieron realizar una inversión de esa magnitud? ¿Prevén los estrategas militares ecuatorianos escenarios de confrontación? Cualquiera sean las respuestas, a todas luces no tienen asidero, bien sea por el decurso histórico de los últimos años con el vecino del Sur, o por el relevo del poder en Colombia que terminó con quien mentalizo y ordenó la agresión de Angostura. Ante ello nuevamente debemos insistir en que la compra de nuevo armamento no se justifica y sólo se explicaría por la preeminencia de posiciones militaristas, a las cuales todos debemos oponernos, no sólo por el irrespeto a los objetivos constitucionales que aprobamos, sino y fundamentalmente, por la necesidad de conciliar el deber ser con el ser, único instrumento pedagógico que permitirá construir una verdadera cultura de paz.

Sólo resta un argumento que podría explicar la compra: las intenciones imperialistas sobre la Amazonía, a las cuales sólo podrán oponerse fuerzas conjuntas de los países amazónicos. Construcción que se reclama y se ejecuta en el marco del Consejo de Defensa Sudamericano, el cual ha iniciado un proceso ambicioso, pero muy inicial como para pensar que la compra anunciada se inscribe en este esfuerzo colectivo. En consecuencia, tampoco en este caso los argumentos militaristas explican y peor justifican la anunciada compra.

Finalmente, hemos de preguntarnos si el anunciado armamentismo no contradice los esfuerzos que se desarrollan en el seno de UNASUR por consolidar el Consejo de Defensa Sudamericano y de sus objetivos, entre los cuales vale citar el propuesto pacto de no agresión militar entre los países de Sudamérica y la reducción en la compra de armas planteado por el Presidente del Perú el 27 de noviembre en Quito. Reunión en la que se suscribió el convenio de Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad, que permitirá crear una red para intercambiar información sobre políticas de defensa, así como datos sobre organización, funciones y procedimientos institucionales, posibilitándose la construcción de una agenda orgánica en materia de defensa. Nuestra convicción es de que sólo en el marco de este proceso de defensa unitario entre los países de Sudamérica se justificará el armamentismo, puesto que su objetivo común será la defensa de nuestro común patrimonio amazónico, tras del cual caminan todas los grandes potencias que incluyen en sus estrategias nacionales el control de la mayor fuente global de agua y oxígeno. Recursos que los estrategas plantean serán la causa de las confrontaciones bélicas en el futuro.

La falta de procedencia de los potenciales escenarios planteados por los militaristas que seguramente bregan por la compra anunciada, la necesidad de anteponer la cultura de paz al belicismo, el respeto que nos merece esa utopía consagrada en la Constitución, y el compromiso con la transformación nacional que nos hemos planteado como el norte del proceso político en marcha, nos exige cambiar nuestros enfoques, nuestros objetivos teóricos, consolidar nuevas convicciones. En suma cambiar para poder cambiar nuestro país, para conducirlo de la cultura militarista y armamentista a la cultura de paz. De la convicción de que el poder bélico es invencible a la convicción de que nuestra voluntad conjunta puede derrotarlo.

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Carta a Papá Noel

Marcelo Colussi (especial para ARGENPRESS.info)

Querido Papá Noel:

Ante todo, perdón por lo rústico de mi escritura. Yo soy un trabajador –en este momento desocupado, para ser exacto, o mejor dicho: subocupado, porque vendo baratijas navideñas en un mercado popular de mi ciudad, y creo que a eso los economistas le dicen subocupación, ¿verdad?–, y como trabajador no tengo un pulido estilo literario. Pero creo que eso no debería importarte, ¿no es cierto?, porque que yo sea o no un estilizado escritor o un rudo ganapán no altera lo que quiero decirte ahora. Y sé que lo vas a saber entender. Por último: la gran mayoría, como yo, somos rudos trabajadores y no estilizados artistas. ¡Pero eso no implica que no podamos escribir, aunque sea toscamente!, ¿verdad, Papá Noel?.

Parafraseando a ese gran poeta que fue Bertolt Brecht (lo admiro, y me gustaría poder escribir como él…) titularía mi misiva “Preguntas de un trabajador –subocupado, claro…, pero trabajador al fin– que ve televisión” (estos tiempos son más mediáticos, sin dudas).

Bueno, vamos al grano. Como ando de arriba para abajo vendiendo algunas chucherías para estas fiestas viendo si con eso gano algún centavito, estoy todo el día por la calle. Fue así que, la semana pasada, pasando por unas tiendas atestadas de arbolitos navideños plásticos –de China, donde no festejan la Navidad cristiana, ¡vaya paradoja!– y de regalos, un imitador tuyo –esos que se ponen barba blanca y se ríen a tu modo– me preguntó: “¿qué busca, jefe?”. Te aseguro que la pregunta, inocente seguramente, sin segundas intenciones metafísicas, me conmovió. ¿Qué busco?

Como sé –bueno…, al menos eso dicen por ahí– que tu trabajo consiste en cumplir los deseos de quienes te escribimos estas cartitas, tanto niños como adultos, la pregunta de tu imitador me planteó un interrogante (que espero puedas ayudarme a resolver). ¿Qué busco? Mmmm…., decir simplemente que “un trabajo fijo” sería parcial, incompleto. Ahora busco eso, pero sé que no se termina ahí la cuestión. ¿Qué busco entonces? ¿La felicidad? Está difícil decirlo, ¿no? Supongamos que sí, porque eso es lo que nos mueve a todos, de una u otra manera. La felicidad… Sé que numerosos sabelotodos (que conozco apenas de referencia y de los que nunca leí nada, te aclaro) se ocuparon del asunto: Aristóteles, por ejemplo, ese gran filósofo de la antigüedad, o Freud, el gran psiquiatra, o psicoanalista…, no sé bien cuál es la diferencia. Pero yo apenas puedo hablar de “La felicidad” de Palito Ortega.

Entonces, ahí viene mi preocupación: ¿qué buscamos cuando atiborramos los negocios para esta época? ¿Cómo se consigue la felicidad, amigo Papá Noel? ¿Se puede comprar? ¿Se te puede pedir en una cartita? Me imagino que sabrás decirlo con precisión… Porque si tanta gente en buena parte del mundo se pone en tus manos para esta época, evidentemente ha de ser porque sabrás dar la respuesta adecuada. Bueno…, eso esperaría al menos. ¡Espero que no salgas con estupideces altisonantes, de esas que se escuchan para esta época! Quiero decir: sandeces como “felicidades”, “que la pases bien” y no sé cuántas cosas más, abrazos y cariños que uno se dispensa con gente con quien ni se saluda en todo el año, regalitos baratos que no sirven para nada y arbolitos de plástico. Te cuento, entre nosotros, algo que escuché estos días (no sé quién es el que lleva estos regalos, pero espero que no estén en tu trineo, amigo Noel): en algunos países para esta época se dispara la venta de siliconas para implantes mamarios de las mujeres.

¡Puta, qué barbaridad! Bueno, no sé…., a los varones nos gustan las mujeres con senos prominentes, claro…. ¿Por ahí va lo de la felicidad entonces? No sé, cada vez estoy más confundido. ¿Es o no una fiesta religiosa lo que se celebra en diciembre? ¿Qué tiene que ver tu persona con aquel humilde carpintero subversivo que mataron los romanos? ¿Me lo podrías explicar, Papito Noel?

Felicidad, felicidad… ¡Qué difícil esto! ¿Hay algo de eso en tu bolsa? ¿Sí? ¿De verdad? ¿Y se te puede pedir? ¿Incluimos los pechos plásticos entonces?

Yo, para serte franco, no sabría qué pedirte. No sé… ¿cómo se consigue la felicidad? Pregunta difícil, ardua, “metafísica” me atrevería a decir. ¡Qué complicado! Mejor echarse el traguito típico de estas épocas, darse los augurios del caso y seguir la corriente, ¿no? ¿Para qué entrar en estas oscuras disquisiciones?

No quiero caer en la estúpida pomposidad –a todas luces falsa– de decir que quiero “la paz en el mundo”, que se termine el hambre, la concordia universal…. ¡Qué estupideces esas! Supongo que cuando alguien sale a pedir todo eso (el Papa, por ejemplo), es porque necesidades más bien políticas se lo imponen. ¿Alguien se podrá creer realmente todas esas formalidades? ¿Por qué, entonces, el negocio de las armas sigue siendo el más importante en el mundo? ¿Por qué se pide “la paz” en diciembre, y todo el año lo único que hay es guerra, represión, armas, submarinos nucleares? ¿Te enteraste de esa nueva máquina para disolver manifestaciones, que quema a los manifestantes sin matarlos ni dejarles marcas, pero les produce un dolor insoportable? Me imagino que no llevarás de esas cosas como regalo, ¿no? Nosotros, los mortales de a pie, los desocupados, por ejemplo, ¿sería lógico que pidiéramos algo así como “la paz en el mundo”, o nos tomarían por locos? Porque una cosa es luchar para conseguir, no digamos todo eso (la paz mundial, etc., etc.), pero sí, al menos, una mínima parte de esa monumental declaración: que haya un poquito menos de injusticia, por ejemplo. Digamos: ¡que todos tengamos trabajo!, ¿qué te parece? O…. que nuestros hijos nunca se acuesten con hambre. Pedir eso es más posible. Bueno, al menos para los comunes como yo. Pedir unos buenos pechos plásticos…, no sé. ¿O quizá eso sería lo que hay que pedir y dejarse de darle vueltas al asunto?

La verdad, pensar en “la lucha contra la pobreza en el mundo”, o en “la paz de todos los países”, no sé… todas esas cosas tan complicadas…., no las entiendo. Podría hablarte de mi falta de trabajo, de mi hambre, de la cuenta de la luz que no puedo pagar, de las peleas con mi mujer, (muchas veces porque no hay qué comer o porque no se pueden pagar las cuentas), y que no tiene pechos plásticos…. Eso sí lo entiendo, lo veo cercano. Sería como pedirte una pelota de fútbol, así como hace mi hijo, el Juancito, el más chiquito. De eso sí te podría hablar. Esos son cosas concretas, posibles, fáciles de entender. Y hay mucha gente que, de verdad, diariamente hace algo por eso, para cambiar eso, para buscarle soluciones a esos problemas más concretos. ¿Cuántos como yo no vamos a poder comprar el regalito para los chicos porque estamos desocupados? No sé… muchos, muchísimos.

De eso sí podemos hablar, contra eso sí podemos hacer algo. Por ejemplo, hay gente que se pone a pensar en eso y hace cosas: se organiza, está en un sindicato, en un comité de barrio, en una asociación campesina, pelea por el pozo de agua que les falta, por la pavimentación de un camino, no sé… Incluso, aunque ahora eso pareciera “pasado de moda”, toma las armas y se va a la montaña con todos sus ideales a cuesta sabiendo que, de triunfar en esa lucha, a duras penas conseguirá cambiar un poquito las cosas. Por eso, pedir con tanta pompa cosas como “la paz mundial”, creo que nadie se las puede tomar en serio. ¿Qué pensará el Papa cuando dice eso en la Misa de Gallo? Bueno, no sé…, pero me parece que no puede creérselo mucho, si no, no andaría defendiendo curas violadores. Eso ¡como mínimo! O no podría seguir con la locura esta de impedir usar condones. ¿Cómo puede hablar de la paz en el mundo un tipo (bueno, toda su institución) que prohíbe el uso del preservativo, o que condena a los homosexuales? Y cuando ellos tienen relaciones sexuales –porque ¡las tienen, Papá Noel!, eso es un hecho– ¿no usarán condones? Y si te pidiera que no haya más gente con SIDA, ¿eso se puede pedir? No sé, no entiendo de estas cosas tan complicadas, pero veo que pedir esas cuestiones (por ejemplo: que no haya más peleas entre la gente…), eso no se ve muy posible. ¿O se te puede pedir? ¿Lo podrías cumplir? ¡¡Que se terminen las luchas de poder entre los seres humanos!!... Suena un poco vacío, ¿verdad? Me quedo con la pelota para el Juancito.

Por eso, querido Papá Noel, creo que todas esas ampulosas declaraciones que se escuchan ahora, para esta época, son simple papel mojado, puro ruido para la televisión. Y lo mismo se podría decir de los mensajes navideños de los presidentes. ¿Cómo pueden hablar de la paz y la armonía los que tienen en sus manos la vida de millones de personas, y declaran guerras, o dan luz verde para las torturas, o aumentan el precio de la comida, o miran para otro lado cuando los desocupados pedimos trabajo? Y cuando digo esto no me refiero sólo a los presidentes de las potencias, al afrodescendiente Barack, por ejemplo, que tiene tanto poder en sus manos (bueno, si es que lo tiene. ¿O no es él el que tiene todo el poder?). No, no: me refiero también el presidente de un país pobre, esos donde la gente come de los recipientes de la basura. Bueno, al menos en los países llamados cristianos, donde tanto los pobres como los ricos te escriben pidiéndote cosas, para esta época sale hablando el presidente, dando esos mensajes de concordia. ¿Quién se los puede creer? ¿Cómo hablar de “concordia” si la propiedad de unos pocos se defiende con armas en la mano, y vale más un vehículo, por ejemplo, ¡o un teléfono celular! que la vida de un ser humano? La verdad, no puedo creerme esos mensajes, Papá Noel. Me parecen algo…. ¿absurdos? ¿Hipócritas quizá?

Si te pidiera que terminaras con la propiedad privada, fuente de todos estos descalabros, por ejemplo, ¿lo verías muy loco, muy desubicado? ¿Estaría acaso en tus manos algo así?

La verdad, no sabría qué pedirte, porque algo así como “arreglar los problemas del mundo” lo veo complicadito. Una cosa es llevar regalos, y otra es ser mago… Pero ¡cuidado! No quiero decir que plantearse terminar con la propiedad privada, por ejemplo, sea una cuestión de magia: en todo caso, esa es la cuestión básica que tenemos que plantearnos. ¡No es ninguna magia, es bien real! Pero pedir así en el aire, con esa ampulosidad, el fin del sufrimiento en el mundo, el fin del hambre, la felicidad para todos…, eso sabemos que es pura palabrería. Es, salvando las distancias, como cuando un presidente asume su cargo y juramenta diciendo que, si no cumple, “dios y la patria se lo demanden”. Cómico, ¿no? Que se sepa, ninguno de los dos demanda nunca. Así, cualquiera…

Y hablando de esas cosas, mi querido Papá Noel, de magias, milagros y poderes sobrenaturales, ¿podrías explicarme cómo está la relación entre tu persona y Jesús? Te lo pregunto porque los otros días vi una imagen que me pareció genial, o genialmente patética, para ser más claro: una cruz como la que se usaba en el Imperio Romano para ajusticiar a los bandidos –la misma con que se tronaron a Jesús, el que decían que era el rey de los judíos de aquella época– donde se veía crucificado tu traje, ése color rojo y blanco –los mismos colores de la Coca-Cola, casualmente…– con el que te hiciste famoso, y que usan todos tus imitadores en centros comerciales. ¿Por qué se reemplazó a aquél, al predicador que llamaba al amor entre todos, por tu persona? ¿Qué pasó ahí? Te invito a que veas esa imagen: me pareció muy elocuente. Ah, me olvidaba: debajo de la cruz, igual que pasa con los arbolitos de plástico, estaba inundado de regalos bien empacados.

La verdad, mi querido Papá Noel, todo esto de tu persona en los centros comerciales me huele raro. ¿Por qué y para qué ese cambio, de Jesús al gordito de la barba blanca y risa estruendosa? ¿Cómo hiciste para volverte tan famoso en tan poco tiempo? Bueno, no quiero pensar mal, pero me parece que aquí hay algo que no cuadra, que no cierra. A no ser que de verdad seas el rey de la felicidad, de la alegría, de la bienaventuranza…., no me explico cómo es que te la pases riendo todo el tiempo. ¿Por qué tanta risa? ¿O ese es el mensaje en juego: no preocuparse de las cosas dramáticas (el mundo es dramático, ¿no?), reír y festejar, comprar cositas para los regalos –si se puede: la teta de plástico– y no andar con cuestiones raras? La verdad, Papá Noel: ¿de eso se trata? Pero, ¿y si no tenemos para los regalos?

Porque, viéndolo en detalle, es un poco significativo –por no decir sospechoso– que todo el mundo se pueda sentir bien, contento, libre de problemas y alegre porque llegan estas épocas. Por lo que veo, los problemas no se terminan. Infinidad de problemas: la falta de trabajo, por mencionarte uno. Pero no sólo eso: también los problemas en el matrimonio, la fanfarronería de algunos, los desastres naturales, la soltería o la frigidez de muchas mujeres, las eternas luchas de poder, etc., etc. (Te cuento que eso de las luchas de poder ¡también en los mercados populares se da! Todos, en su nivel, pelean por su huesito). ¿No hay solución para eso, amigo Noel? ¿No hay nada en tu bolsa mágica para terminar con tantos y tantos problemas?... Bueno, problemas hay por miles, sobran. ¿Podemos pedir que se terminen? ¿En tu gran bolsa están las soluciones? Bueno, quizá es lindo –¡necesario incluso!– creer que mágicamente los problemas se terminan. Es una forma de poder sobrevivir. Sería como una válvula de escape a tantas adversidades que tenemos los simples mortales, entre el hambre y la tristeza, entre las lluvias torrenciales y los eternos problemas conyugales... Pero no estoy tan seguro que haya varita mágica. A veces hasta creo también, te lo digo muy sinceramente, que esto de desearnos “felicidades” con una enorme sonrisa –fingida muchas veces– es tratarnos un poco de estúpidos. ¿O esto es sólo para los niños? Pero ¿no nos obligan a entrar en el circo a todos, niños y adultos? Que yo sepa, los pechos de siliconas no son juego de niños. No sé, cada vez me parece más complicado todo esto… ¿Te gustan los pechos plásticos prominentes?

Te decía un poco más arriba, cuando empezaba la carta, que a esto lo podríamos llamar “preguntas de un trabajador que ve la televisión”. ¿Por qué te digo esto? Porque cada vez más estamos obligados a mirar este aparatito infernal (sí, sí: ¡estamos obligados!, sin dudas. ¡Y es mentira que, si queremos, podemos apagar el televisor y listo! No, mentira: el que no ve televisión está fuera del mundo). Estamos obligados a consumirla, y a ver el mundo a través de lo que la televisión nos “enseña”. En realidad, esto me hace acordar a aquél personaje de la famosa novela del polaco Jerzy Kosinski “Desde el jardín”: Chance, el tipo este que nunca había salido de una casa y conocía el mundo sólo a través de la tele. Me imagino que lo tendrás presente, ¿no? Con todo el tiempo libre fuera de esta época entiendo –once meses al año… ¡te envidio, Papacito Noel– que tendrás tiempo para leer un poco, ¿verdad? Bueno, algo así como a ese personaje, a Chance, nos pasa a nosotros, a todos nosotros, lo mortales que pasamos varias horas diarias viendo televisión, gritando goles o lloriqueando por la telenovela de moda (¡qué estupidez!), y olvidándonos de los verdaderos problemas, o no pudiendo verlos, aquellos por los que los presidentes –y no sólo ellos– para esta época nos llenan con esos vacíos discursos de amor y concordia, con chabacanos mensajes sobre “la paz en el mundo” y golpes en el pecho por “el hambre que padece buena parte de la humanidad”. A propósito: ¿qué regalo te pedía la Madre Teresa? ¿O ella no te pedía nada? ¿Cómo, si no estuviéramos igual que este personaje de la novela del amigo polaco, podríamos creernos tantas taradeces? Porque, al final, nos terminan interesando más el partido de fútbol o la telenovela que todas estas cosas, los verdaderos problemas que deberían preocuparnos. Es decir: nuestro mundo es lo que nos dan por la tele. Sí, sí: te lo aseguro Noel, ¡es así!

La verdad, estimado Papá Noel, creo que si algo te pudiera pedir sabiendo que lo vas a cumplir, sería eso: ¡que no nos sigan agarrando de estúpidos!

Ahora, quizá más en confianza, y sin hacerme eco de esas habladurías que circulan por allí en relación a una supuesta zoofilia tuya (dicen que hay “cosas raras” en tu relación con Rodolfo el Reno, el de la roja nariz..., pero no me importa: es tu vida privada), si es que puedo pedirte algo con visos de ser realmente cumplido, me permito preguntarte entonces lo siguiente, para que me lo contestes con sinceridad: ¿a qué se debe esa risa tan estúpida que te caracteriza?

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Argentina: Xenofobia, discriminación y genocidio silencioso

Adolfo Pérez Esquivel

Se rasgan las vestiduras, se cubren al estilo bíblico la cabeza con cenizas, (a falta de cenizas, con palabras y tinta impresa, vaciadas de contenido) y claman a los cuatro vientos las barbaridades xenofóbicas del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, sobre los bolivianos, peruanos y paraguayos, a quienes les achacan los males de la ciudad y ser los ocupa de Villa Soldati.

Hay que buscar culpables externos para tapar las culpas propias, es mucho más cómodo. Bien dice el Evangelio: “antes de ver la paja en el ojo ajeno, mira la viga que tienes en el tuyo”
Los vecinos del parque Indo-Americano después de largos años de esfuerzo lograron tener sus viviendas. Hoy están enfrentados a los okupa y reclaman que los envíen de vuelta a sus países, discriminando y rechazando a otros pobres, muchos de ellos del interior del país, campesinos e indígenas que fueron expulsados de sus tierras y llegaron a la gran ciudad en búsqueda de mejores condiciones de vida.
En éste conflicto no faltan los delincuentes, que aprovechándose de la necesidad de los pobres por tener una vivienda, les vendieron tierras públicas. No faltaron los punteros políticos que manipulan las necesidades de la gente.
La toma de tierra en el Club Albariño, vuelve a los enfrentamientos entre vecinos y okupas y se suman otras en diversos partes de la ciudad, como en las vías del ferrocarril en Retiro, con el peligro que lleva la proximidad a las vías.
En ésta maravillosa y sufrida Argentina, de 40 millones de habitantes, según el reciente censo nacional, con un extenso y rico territorio, no tendría que haber problemas de viviendas y debería haber trabajo para una vida digna.
La concentración del poder y recursos de los cuales se están apropiando empresas extranjeras y empresarios inescrupulosos apoyados por el gobierno nacional y los gobernadores, acumulan más y más territorio a costa de los que menos tienen y les quitan lo poco que les queda, como a los pueblos originarios que sufren la discriminación y contra quienes se comete un genocidio silencioso. Toda esa explotación se realiza con total y absoluta impunidad.
Llegan noticias del Chaco, mueren de hambre y desnutrición los indígenas, y apenas son noticia en la agenda oficial.
En Formosa, el caso de la Comunidad Primavera del los Qom, algunos representantes están en Buenos Aires, reclamando sus derechos, no los escuchan, no quieren verlos, los tratan como “no personas”. El gobernador de Formosa explota y discrimina, es responsable de los asesinatos y xenofobia contra los pueblos originarios, lo mismo ocurre en Salta, Jujuy, Tucumán. El gobierno nacional guarda silencio cuando son sus aliados. Es hora que despierte a la realidad que vive el país y tome decisiones concretas.
En Misiones las noticias son trágicas. La muerte por hambre, desnutrición, destrucción de la biodiversidad, no son noticia para los grandes medios, ni para el gobierno. Un neonazi, Biondini, apoya a Macri, el escritor Marcos Aguinis, reclama mano dura para poner fin a los conflictos, no para resolverlos con justicia.
En pocos días los cristianos celebraremos la Navidad; cada uno desde su comprensión y creencia. Es necesario reflexionar, pensar y actuar. Debemos aprender a compartir el pan que alimenta el cuerpo y el espíritu, la necesidad que en cada hogar de la Patria Grande, de nuestra América mestiza, podamos superar y desterrar la xenofobia, la intolerancia, la discriminación.
Debemos derribar los muros que nos dividen, separan y enfrentan. Sabemos que los muros más duros de derribar son los que tenemos en la mente y el corazón. Los problemas que vive el país no se resuelven con más policías, y la llamada “seguridad”. Los desafíos son grandes y es necesaria mucha serenidad y sabiduría para saber por donde caminar.
La presidenta de la Nación, Cristina sabe que la seguridad está en que no se mueran niños de hambre, que se respete el derecho de los pueblos, que los necesitados puedan acceder a una vivienda justa. No esperemos que el gobierno de solución a todos los problemas, es necesaria la solidaridad entre nuestro pueblo, de empresarios, iglesias, organizaciones sociales.
Es cierto que existen desde el gobierno planes de viviendas populares, por ayuda mutua y esfuerzo propio, con la participación de diversos sectores sociales. Es necesario tener presente que el problema es estructural y social, que la demanda va a crecer y si no se toman medidas y políticas públicas, tanto a escala nacional como provinciales y se reclaman a los gobernadores conductas y proyectos coherentes con el bien del pueblo, los conflictos se van a agudizar. Se debe parar la expropiación de tierras y expulsión de los pobladores, se necesitan proyectos coherentes y créditos para su desarrollo.
Muchos en el país y el continente luchamos y compartimos la esperanza en los caminos de liberación. Como decía el Che: “hay que ser duro como el acero, sin perder la ternura” hasta derribar las fronteras que nos impusieron para dividir a los pueblos y lograr recuperar la soberanía.
Aquellos que discriminan, implantan la xenofobia y la discriminación, son esclavos de si mismos y del sistema de dominación; les falta dignidad y grandeza de reconocer al otro y a la otra como un igual y con los mismos derechos en la Patria Grande.
Adolfo Pérez Esquivel es Premio Nobel de la Paz 1980.
Foto: Argentina, Ciudad de Buenos Aires - Represión de la Policía Federal en asentamiento en Villa Soldati. / Autor: Emmanuel Fernández - INDYMEDIA

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El invisible genocidio de los pobres

Carlos E. Solivérez (RIO NEGRO ON LINE)

La gran vidriera nacional del Parque Indoamericano de Villa Soldati ha provocado vituperios a supuestos instigadores y promotores, pero ningún análisis despersonalizado de las causas profundas de una crisis que en los últimos años se está haciendo más visible. Una causa importante de esta carencia de estudios es que muy pocos quieren decir lo que la gran mayoría de los argentinos no quiere oír: su cuota de participación en los hechos, sea activamente o dejando hacer al no oponerse con suficiente energía. Quiero expresar una opinión discordante: la multiplicación de tomas de terrenos pone en evidencia las contradicciones del modelo político nacional de "redistribución" de ingresos compartido por la mayoría de los partidos políticos, el clientelismo.

Para evitar malentendidos estableceré claramente mi postura. La violencia es siempre mala, pero tanto la visible como la invisible. La violencia visible es la causada por actores bien determinados, en lugares y tiempos bien identificados: policías en manifestaciones callejeras o rurales, barrabravas en estadios de fútbol, ladrones y violadores. La violencia invisible es la que se ejerce en plazos largos de tiempo, sin clara identificación de las víctimas, de las causas de muerte y de los asesinos. La violencia invisible se manifiesta sólo en estadísticas anónimas de mortalidad infantil, mal de Chagas, contaminación de aguas, suelos y aire (cuyo prototipo es la cuenca Matanza-Riachuelo), desnutrición, falta de trabajo, analfabetismo funcional (saber leer pero no entender lo que se lee)... Las leyes organizan las actividades humanas para minimizar los conflictos, pero —como los valores morales— requieren sistemas de prioridades: el derecho de propiedad no puede primar sobre el derecho a la vida; la libertad de hacer buenos negocios de alta tecnología no puede prevalecer sobre el derecho a trabajar para ganarse artesanalmente la vida (caso de la expoliación de tierras de las comunidades indígenas aptas para la soja); el derecho a extraer productos valiosos de la tierra no puede ejercerse a costa de los derechos de los lugareños a mantener su forma tradicional de vida (caso de las comunidades de las zonas mineras cordilleranas)...

La violencia invisible es usualmente la consecuencia de malas políticas de gobiernos nacionales, provinciales y municipales; gobiernos que no son sólo la rama ejecutiva de cada jurisdicción, incluyen también a los legisladores, a los jueces y a los organismos de contralor. La violencia invisible es mayoritariamente ejercida por propietarios y empresarios codiciosos, pero si se formularan bien las leyes, fueran bien aplicadas por los jueces y estuvieran bien detectadas sus infracciones, esta violencia podría disminuirse mucho.

En los últimos años ha habido un explosivo aumento del surgimiento de nuevas villas miseria y de la población de las preexistentes en la Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA). Dato que, como las malas noticias que debiera dar el INDEC, se ocultan cuidadosamente. Las causas son simples pero poco comprendidas por la mayoría.

Cuando —entre otros disparates aprobados a libro cerrado— la reforma constitucional de 1994 eliminó la intermediación del Colegio Electoral, la RMBA se convirtió en el Gran Elector Nacional, socavando de hecho el pacto federal que dio origen a la Nación. Las políticas implementadas desde entonces no han impulsado —frecuentemente han desalentado— la producción del interior, con escasas excepciones como la vitivinicultura.

El medio de transporte de larga distancia más barato, el ferrocarril, fue y permanece descuartizado. No hay una red de autopistas que conecte a las provincias de Norte a Sur y de Este a Oeste y se pagan peajes injustificados en carreteras que a veces ni merecen ese nombre. La energía eléctrica está subsidiada para megaemprendimientos mineros y residentes de la RMBA, pero no para el resto de los ciudadanos. Las leyes de promoción minera favorecen la extracción masiva de minerales en bruto y generan abundantes puestos de trabajo en los países que los procesan, como Canadá y Australia. Ha habido una importante reactivación de la pequeña y mediana industria (pymes) pero sigue estando abrumadoramente radicada en la RMBA que, con apenas el 1 por mil de la superficie del país, concentra el 30% de su industria. La elogiada gran industria automotriz (parte importante de la cual está en Córdoba, lo que es bueno) genera más puestos de trabajo en Brasil que en Argentina, como ilustra el hecho de que importa más de lo que exporta. La producción agropecuaria intensiva en mano de obra (como la fruticultura, la floricultura y la producción de especias) sigue disminuyendo mientras alcanza niveles récords la producción de mucho capital y poco empleo que es la soja. Paradójicamente, la importante producción de maquinaria agrícola radicada en el interior sufre las consecuencias de las ineficaces políticas nacionales antisojeras. Hay muchos más ejemplos de la falta de planificación y comprensión de las necesidades del país profundo, como las enormes zonas cordilleranas desérticas (sin agua, no infértiles) y las regiones sin riego artificial que fácilmente podrían tenerlo (como Chaco, Formosa y las tierras contiguas a El Chocón).

La resolución de los problemas sociales debe cumplir dos requisitos esenciales: ser medular y ser estable. La resolución medular de la pobreza es muy diferente en las ciudades que en las zonas rurales.

En las primeras se debe crear empleo cuando no existe y dar capacitación para su buen desempeño, pero —caso de la RMBA— también hay que erradicar el empleo "en negro" (más del 40% del total), con sus bajísimos salarios y su falta de cobertura de riesgos de trabajo, de salud y de jubilación. Muy pocos artesanos del interior pueden vivir de su trabajo cuando entran en competencia con baratos productos industriales de vistoso aspecto e invisible mala calidad. Es en las ciudades donde el capitalismo logró su máximo éxito en la conversión del trabajo humano en mercancía barata.

En los rincones rurales del interior del país (excluyendo la Pampa Húmeda, donde el negocio sojero expulsa a cualquier población marginal) la solución medular de la pobreza pasa por la autosubsistencia: la capacidad de producir su propia comida, tener su propio ranchito (por pobre y poco confortable que sea) y hasta por hilar su propia ropa. Esto se hace imposible cuando las tierras en que están instalados estos pobladores, mayoritariamente descendientes de los originarios, adquieren valor comercial agrícola, ganadero, minero, turístico o hídrico porque las leyes que protegen sus derechos tradicionales no se cumplen y son expulsados. Tal es el caso de la ley nacional 26160, que reglamenta el inciso 17 del artículo 75 de la Constitución nacional (derecho de los pueblos originarios a sus territorios ancestrales), que no ha tenido la adhesión de todas las provincias y no es cumplida por la mayoría de las que lo hicieron (Neuquén es un lamentable ejemplo, Mendoza una loable excepción).

Lo más difícil de alcanzar es la estabilidad de las soluciones —que requieren políticas estables de largos horizontes temporales— porque la regla son los políticos que quieren barrer con todo lo que hayan hecho sus predecesores y dejar el campo minado a sus sucesores. No es una solución estable darle un terreno a una persona que no tiene trabajo y que terminará malvendiéndolo para poder dar de comer o curar a su familia. O premiar acciones ilegales, fomentando su multiplicación. O promover premios a unos pocos aventureros, desalentando el trabajo esforzado y prolongado de muchos. El presidente de Bolivia, Evo Morales, demostró ser un estadista cuando condenó la violación de las leyes argentinas por emigrantes bolivianos al tiempo que les ofrecía trabajo y tierras para que volviesen a su país. Debería ser generalizado el repudio de los ciudadanos a las políticas de expoliación de las comunidades aborígenes de gobernadores como el de Formosa, Gildo Insfrán, y el ejemplo de Morales debería ser imitado por gobernadores de las provincias argentinas para promover la recolonización del campo.

El resultado de las malas políticas y de la falta de buenas políticas es la enorme migración de personas del interior a la RMBA en busca de trabajo, de educación, de salud y de diversión (la seguridad no figuraba en la lista de prioridades, pero pronto lo hará). Allí los punteros las ubicarán en las tierras más contaminadas y sin servicios, para que dependan de algún plan social a cambio de su voto o tendrán malpagados trabajos precarios con escasas o nulas oportunidades de capacitación, aunque siempre mantendrán la esperanza de que sus hijos podrán prosperar mejor. Serán por primera vez visibles ante el gran público cuando ejerzan su derecho a peticionar mediante el corte de calles y la ocupación de tierras públicas o privadas desocupadas exponiendo su cuerpo a las balas de unos pocos policías brutales, matones y provocadores. Pocos morirán rápido, como las tres o cuatro víctimas del Parque Indoamericano. La mayoría morirá lentamente, antes de su tiempo, sin que sea posible identificar claramente sus nombres y el de sus asesinos, pero no sin emitir antes un voto agradecido a sus presuntos "benefactores".

La gran vidriera del Parque Indoamericano debería forzarnos a la reflexión, pero también debería hacerlo la pequeña vidriera diaria de las personas durmiendo en zaguanes o en cajas de cartón. Ernest Hemingway lo señaló magistralmente con la cita de John Donne en la portada de su profunda obra sobre la Guerra Civil Española: nadie es una isla, todos estamos conectados; no preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti.

Foto: Argentina, Ciudad de Buenos Aires - Represión de la Policía Federal en asentamiento en Villa Soldati. / Autor: Emmanuel Fernández - INDYMEDIA

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Argentina: El "peligro" de vivir en un countrie y no saber que afuera hay gente sin casa

Gabriel Conte (MDZOL)

Sonia Roitman es una joven profesional mendocina que se recibió en la UNCuyo pero que tuvo la oportunidad de seguir estudiando en Inglaterra. Actualmente en México, se prestó para hablar sobre dos cosas que es imposible de desunir: el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre la Argentina y las tomas de terrenos por parte de personas que exigen que el Gobierno les consiga una vivienda.

El informe del PNUD fue contundente al referirse al problema como "segregación residencial" y al afirmar que Mendoza es, probablemente, el lugar del país en donde hay una mayor polarización habitacional por la existencia de un significativo número de barrios privados o countries y, además, de villas miseria y gente que no tiene siquiera una casa en un barrio inestable.

Sobre cuánta conciencia tenemos todos sobre el déficit habitacional habitacional local y en torno a cuánta conciencia hay en los sectores que sí han conseguido mucho más que una vivienda sobre el problema social de quienes no lo hicieron, hablamos a la distancia con ella.

- Hace unos días, el PNUD informó sobre la existencia en la Argentina de una gran brecha social que se pone de manifiesto en la tremenda cantidad de barrios cerrados por un lado y en contraposición, de villas miseria. ¿Cree que es un indicador de la desigualdad existente o tal vez hay otros factores que hacen que la gente se encierre en esos barrios?

- Existen diversos factores que explican el aumento y consolidación de las urbanizaciones cerradas como un elemento ya característico de muchas ciudades latinoamericanas y también de otros países muy diferentes como Sudáfrica, Estados Unidos, China, Rusia, España y Ghana, entre otros. Por un lado, el desarrollo de estos barrios está relacionado con la acción de los desarrolladores urbanos y empresas inmobiliarias, quienes influencian la oferta habitacional y crean ciertas modas y tendencias y en muchos casos imponen tipologías urbanas foráneas. También tiene que ver con un deseo de alejarse de áreas densamente pobladas y tener mayor confort y mayores áreas verdes. El tema de la inseguridad urbana actúa también como un factor que incentiva a aquellos que pueden acceder a este tipo de oferta habitacional a contar con lugares residenciales más seguros, aún cuando es necesario aclarar que muchos de estos emprendimientos privados se desarrollaron con anterioridad a la crisis de seguridad urbana que puede observarse en algunas ciudades. Finalmente, parecería ser que cuando hay mayores desigualdades sociales en una ciudad, hay un mayor desarrollo de urbanizaciones cerradas y tal vez esto tiene que ver con la necesidad de establecer claramente las diferencias de acceso a bienes y servicios que hay en una ciudad, con la necesidad de establecer vínculos más cercanos con aquellas personas de similares características sociales y económicas y además buscar distinción social y estatus.

- ¿Por qué motivos Mendoza esta en la cúspide de ese informe, ya que indica que es aquí en donde hay mayor cantidad de barrios privados en contraste con villas miseria?

- Creo que hay que ser cautelosos con etiquetar a las provincias en uno u otro grupo. En primer lugar hay que ver cuáles son las categorías y conceptos utilizados, es decir qué se entiende en este caso por 'barrio privado' y por 'villa miseria'. En el caso de los barrios privados hay una gran diversidad de opiniones respecto a qué es un barrio privado: es cualquier barrio que cuenta con un perímetro cerrado? o es aquel que no sólo tiene un perímetro cerrado y guardias de seguridad, sino también instalaciones sociales y/o deportivas en su interior? de acuerdo a la definición utilizada, puede haber mayor o menor número de 'barrios privados' en una ciudad. En segundo lugar, en el caso de este informe al que Ud. se refiere, también hay que mencionar que el informe menciona como lugares donde se produce esta polaridad social entre villas y barrios privados a las cuatro aglomeraciones urbanas más importantes del país. Esto es principalmente porque se basa en un informe anterior del PNUD (2009) sobre segregación residencial que tomó los casos de estas cuatro áreas metropolitanas. En tercer lugar, los datos que existen sobre cuántas urbanizaciones cerradas hay en cada ciudad deben tomarse con precaución ya que en general no hay un registro fehaciente de ellas por lo cual los datos que se manejan son el resultado de varias fuentes de información, que no siempre resultan comparables.

- ¿Tendrá, desde su punto de vista, algo que ver esta nueva forma de movilización y ocupación de terrenos con la segregación habitacional de la que habla el PNUD en su informe?
La ocupación de terrenos que se ha vivido en varias ciudades argentinas durantes las últimas semanas pone en evidencia no solamente la segregación y desigualdad existentes, sino principalmente la necesidad que tienen ciertos grupos sociales de ser integrados y tomados en cuenta en la implementación de políticas sociales, en este caso: acceso a tierra y vivienda para todos los ciudadanos.

- ¿Qué representa para el imaginario de sus habitantes vivir en un barrio privado? ¿Hay conciencia allí dentro de lo que pasa con miles de personas que no pueden acceder a una vivienda?

- Es muy difícil generalizar y responder a esta pregunta que tiene que ver con los valores relativos a la equidad y justicia social. Desde mi punto de vista, el peligro de vivir en zonas socialmente más homogéneas está en perder la perspectiva de la diversidad social. Pero esto no sólo tiene que ver con vivir en un barrio privado, sino también con la pérdida de los espacios públicos como lugares de interacción social entre diferentes. Acá es claro el papel que tuvo la educación pública argentina hasta hace unos años, que hizo que se desarrollara esta conciencia social de los 'beneficios' de la mezcla social y la integración.

- ¿Podría comparar lo que pasa en la Argentina y en Mendoza con otras partes del mundo? ¿Es igual en todas partes?

La segregación social y/o residencial ha existido en las ciudades desde hace siglos porque muestra las diferencias y jerarquías de la estructura social. Hace unos días fue publicado un informe en Estados Unidos que muestra que en la mayoría de sus ciudades no ha habido avances para disminuir la segregación (principalmente racial) y que incluso ha aumentado en lo que respecta a algunos grupos étnicos específicos (asiáticos). Por otro lado, los movimientos de movilización social en pro de la igualdad de derechos a la ciudad y a la vivienda han sido muy importantes en muchas ciudades. Brasil es uno de los países donde los 'Sin Techo' tienen más peso político y en el 2001 se estableció el 'Estatuto de la Ciudad' en relación al derecho a la ciudad por parte de todos los ciudadanos. Ecuador también cuenta con un logro muy importante ya que su Constitución Nacional de 2008 contempla el 'derecho a la vivienda' para todos los ciudadanos. En el 2004 en el marco del Foro Social de las Américas en Quito y luego del Foro Mundial Urbano en Barcelona se firmó la Carta Mundial del Derecho a la Ciudad, impulsada por numerosas organizaciones sociales. Todos estos representan significativos avances en pro de los derechos sociales.

- ¿Cree que es factible que los estados se pongan al frente de una lucha contra la segregación habitacional o este es un asunto que definitivamente pasa por el mercado?

- Los estados deberían ser los responsables de buscar una mayor igualdad social ya que el mercado se rige simplemente por leyes de beneficio económico. Pero esto no quiere decir que haya que 'prohibir' -tal como me dijeron hace poco que algunas personas querían hacer- el desarrollo de urbanizaciones cerradas. Ellas dan respuesta a las necesidades de algunas familias y eso debe ser respetado y comprendido. Sin embargo, el estado debe garantizar que aquellas personas que no puedan acceder a seguridad privada, también puedan sentirse seguras en su ciudad. Además del tema de la seguridad, hay otras cuestiones que el estado deber controlar como es el uso de los recursos y el acceso desigual que existe a la tierra, la vivienda, el agua y el saneamiento. Si el estado no controla, los más vulnerables sufren las consecuencias.

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Viejas deudas

Claudia Rafael (APE)

El muchachito extiende la red en el agua y se sienta a esperar. Es cuestión de paciencia, dice. Una paciencia que tuvo que descubrir día a día; él, que se comería el mundo entero de un solo bocado si pudiera. Si lo dejaran. A unos cuantos metros está la casucha endeble que le cobija los días, aunque cuando llueve caigan por entre las paredes de chapa pequeños ríos de agua empeñada en irrumpir como dueña y señora en su territorio. Aunque el frío no sepa que no es bienvenido y les colonice cada recoveco del chaperío y el calor, en días como estos los apesadumbre y multiplique las diarreas y las pestes.

Ellos no conocen de números y presupuestos. Sólo saben que no hay fin de mes porque, después de todo, tampoco hay principio y se vive como se puede o como les conceden en los arrabales de la vida. Peleándole un picadito a la muerte a cada rato porque es un fantasma que acecha todo el tiempo y a toda hora.

No saben tampoco -¿para qué, después de todo?- que doña Cristina está empeñada en pagar deudas viejas. Esa terca desesperación por cancelar una deuda parida en medio de charcos de sangre y furia. No puede saberlo el muchachito porque es una idea inasible para su propia estructura de pensamiento la de cumplir con los accionistas del mundo mientras los purretes corretean entre el barro del caserío y el abandono.

Se termina otro año y para qué, se preguntará el muchachito si del otro lado del almanaque habrá días iguales, con paciencias semejantes y hambres conocidas.

El presupuesto que no se aprobó y que el Ejecutivo enviara al Congreso para el año 2011, destina 150.000 millones de pesos para pagar deuda externa. 150.000 millones que nunca terminan de saldar una deuda que ya se pagó tres veces durante la democracia. Una deuda nacida a golpes de muerte y desapariciones. Del crimen masivo para imponer la economía al servicio del poder económico y encender la exclusión más brutal. Bajo el gesto siniestro de José Alfredo Martínez de Hoz.

Sus discípulos en democracia la asumirían como deuda del pueblo y la irán pagando con la muerte lenta de las millones de vida sin techos, ni abrigos, ni pan, ni miel sobre la mesa, ni un cuento de hadas para soñar. Lo que en verdad debe Argentina a sus niños y viejos es muchísimo mas. Tal vez no se entienda que no se trata de una tremenda fatalidad, de un destino diseñado por los dioses que nos lleva, una y mil veces, diría Galeano a implorar limosnas, a los codazos en la cola de los suplicantes. Sin comprender, después de todo, ¿qué poder tendría la soga si no encontrara pescuezo?

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Las contradicciones de Sabbatella

INFOSUR

Errático, el diputado de Nuevo Encuentro anhela que CFK “continúe este rumbo”; apoyará al kirchnerismo en 2011.

En declaraciones a Página/12, el diputado Martín Sabbatella señala que en las próximas elecciones nacionales apoyará la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner. Según el diputado, que siempre ha abogado por construir “por fuera de los partidos tradicionales”, la presidenta es quien “expresa con claridad la continuidad de este rumbo en la Argentina”. En ese sentido, el legislador de Nuevo Encuentro considera que “hay que defender lo hecho” frente “al regreso del neoliberalismo que plantean todas las variantes de la derecha conservadora”. Pero la cuestión no queda ahí. Con remilgo progresista, aclara: hay viejas estructuras políticas que “acompañan (sic.) al Gobierno más por conveniencia que por convicción”, pues “el proceso político nacional va mucho más adelante (sic.) de las miradas de las provincias y municipios”.

Si examinamos el discurso, comprenderemos que los argumentos de Sabbatella responden más al ilusionismo, a la prestidigitación y la magia que a la verdad de los hechos: intentando despegar al Ejecutivo de la partidocracia del PJ (fundamentalmente de los barones del conurbano, que nada hacen contra el paco, la trata de personas y los desarmaderos; y de los gobernadores responsables del saqueo minero-petrolero, cómplices de la criminalización de los pueblos originarios y de la desnutrición infantil de 700 mil niños en nuestro país) el diputado bonaerense tiene la osadía de afirmar que “hay estructuras pragmáticas, como el PJ, que son funcionales a cualquier ideología y por lo tanto construyen un relacionamiento sobre la base de la conveniencia.”

La conveniencia parece ser, aquí, la suya. Pues con sus falacias, que se proponen desligar de manera calculada al Gobierno de CFK de los poderes fácticos que lo constituyen en su raíz, el diputado bonaerense oculta sin más la verdadera naturaleza política del kirchnerismo. Si no, sólo preguntémonos: ¿sobre qué base electoral y económica construye el kirchnerismo su proyecto político?

Sabbatella alega que la vieja política sólo “acompaña” al Gobierno. Con ello, lo que asume es que el vínculo entre el Ejecutivo y dichas estructuras embebidas de corrupción es algo anecdótico, coyuntural, a lo sumo táctico. Craso error que huele, antes bien, a vil escamoteo; ¿alguien puede dudar que el aparato K, aun con su anecdotario transversal, tiene su origen en el menemismo y en el duhaldismo? ¿Es que acaso la Barrick Gold, Repsol, la British Petroleum, el Barclays Bank, el Citibank, el Deutsche Bank no son sus aliados estratégicos? ¿Acaso la deuda ilegítima contraída por la dictadura no sigue pagándose al sistema financiero internacional con el fin de volver al mercado de capitales y al FMI? ¿Sabrá Sabbatella que en 2007 el Gobierno Nacional dio el visto bueno para la reprivatización de todos los yacimientos del subsuelo? ¿Acaso nuestro petróleo y nuestra minería no siguen en el menemato?

El kirchnerismo, como ha explicitado la diputada y socióloga Alcira Argumedo en sus últimos artículos, se funda sobre cuatro pilares: barones del conurbano, gobernadores (muchos ex menemistas), grupos de negocios aliados (con las petroleras, mineras y Franco Macri a la cabeza) y el sindicalismo (que contiene a la Unión Ferroviaria, de estrechas relaciones con la secretaría de Transporte, y a Zanola y Capaccioli, ambos procesados por trafico de medicamentos adulterados, siendo el segundo recaudador de fondos de campaña K de 2009).

Argumedo, aludiendo al clásico “se viene la derecha”, también manido por Sabbatella, se pregunta si puede existir una “amenaza aún mayor, más brutal que el despojo y asesinato de indígenas; que la adulteración de medicamentos para cáncer, hemofilia y sida; que la muerte de un joven en manos de patotas sindicales; que la destrucción ‘catastrófica e irreversible’ producida por la megaminería, según la caracteriza el Parlamento Europeo; que la depredación de bosques nativos promovida por los gobernadores aliados en Salta o en Chaco; que la explotación de los tareferos y la muerte de niños por desnutrición en Misiones; que el 75% de nuestros trabajadores entre 18 y 29 años estén tercerizados, en negro o desocupados; que no se otorgue el 82% móvil a los jubilados”. ¿Podría el legislador siquiera articular respuesta?

Sobre Proyecto Sur, Sabbatella repite que está “todos los que se oponen, donde la mayoría está hegemonizada por un pensamiento conservador y de derecha”. De seguido señala al Movimiento liderado por Fernando “Pino” Solanas como “la pata progresista de la estrategia de la derecha”, y que “terminan en la foto del Grupo A”. ¿Sabrá el diputado que el PJ-FPV votó la reapertura del canje con el PRO, el PJ Federal y la UCR? Aquí cabría decir que el proyecto regresivo y conservador, cuya faz populista o progresista apenas logra disimilar lo inconfesable, es el propio kirchnerismo.

Lo que hay que saber es que, cuando se ha coincidido con otras fuerzas, siempre ha sido sobre la base de propuestas o leyes impulsadas por Proyecto Sur: ¿nos vamos a negar a que Pinedo vote a favor de la Ley de Glaciares, de la Ley contra la exploración y explotación británica en Malvinas o de la Comisión Investigadora para auditar la deuda pública? ¿O a que otros diputados acepten democratizar el Consejo de la Magistratura o reformar el INDEC? Algunos sectores liberales, en cualquier caso, han votado nuestras propuestas, y no al revés. La irresponsabilidad de Sabbatella al desinformar a la ciudadanía es en esto flagrante; y su ceguera ante las posibilidades de llevar adelante un proyecto emancipador para nuestro país denota sin duda un derrotismo prematuro.

Podemos concluir, en suma, que el discurso de Sabbatella sobre la naturaleza política del kirchnerismo ha sido subsumido, consciente o inconcientemente, por aquello que Walter Benjamin denominara “fantasmagoría”: una representación ilusoria, mágica, del hombre acerca del verdadero funcionamiento de las relaciones sociales, políticas y económicas. Una ilusión sensorial, una figuración vana de la inteligencia desprovista de todo fundamento.

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Argentina, Tucumán: Justicia para Esperanza Nieva

Sandra Chaher (ARTEMISA)

En junio del 2010 fue brutalmente asesinada Esperanza Nieva, coplera y chamana diaguita, residente en Amaicha del Valle. El crimen intentó ser minimizado por parte de la policía que habló de muerte natural aún frente a evidentes signos de tortura. Seis meses después, no se sabe quién lo hizo ni por qué, aunque hay sospechas de que pueda haber sido un feminicidio en el marco de un conflicto político y que las autoridades lo estén encubriendo.

Esperanza Nieva tenía más de 80 años. Era coplera, chamana, defensora de los derechos humanos de las mujeres y de los de su pueblo indígena. En mayo de este año había estado en Buenos Aires participando de la Marcha de los Pueblos Originarios. Cuando volvió a Amaicha, a comienzos de junio, la asesinaron.

Vivía sola y la encontró su sobrina. La casa estaba desordenada y según la médica que la vio por primera vez, mostraba signos de posible tortura, tenía el pie quebrado y se habla de una posible violación e introducción de objetos en el orificio anal.

Nadie entendió el por qué el asesinato y menos la saña. En Amaicha y regiones vecinas se hicieron marchas y pedidos de ayuda para aclarar el caso. Seis meses después nada se sabe, pero el asesinato –que podría haber sido un feminicidio, por el abuso sexual previo- dejó dolor y miedo en la población, especialmente entre las mujeres.

'Yo no sé si es un tema político. Ella siempre opinaba, era una defensora de las mujeres, de la cultura. Me he criado escuchándola hablar de Amaicha, bien, lo cual hace que yo ahora salga por ella. Yo no soy mucho de participar, y después del asesinato empecé a salir mucho. Ha sido un asesinato muy brutal, muy cruel. Yo creo que ni un animal tenía derecho de que lo maten así. Creo que todos tenemos derecho a vivir, y hacer y hablar como uno quiere. Hoy la mataron a ella, mañana pueden matarme a mí' dice Estela Reyes, una de las mujeres del pueblo.

-¿Por qué pudo haber pasado esto? ¿Había gente que no la quería?

Dina Contreras: No sabemos. Ella manifestó que tenía documentación en contra del anterior cacique y muchos jóvenes le aconsejaron no hablar de estas cosas. Esto fue durante la marcha a Buenos Aires.

-¿Pudo haber sido un asesinato político en la comunidad?

Dina: No podemos afirmarlo. Pero nos parece sumamente rara la actuación policial. El comisario apenas llegó, porque el día del asesinato no estaba en Amaicha, le dijo con enojo a la familia que dejaran de hablar macanas con el asesinato, que había muerto de Gripe A. Eso lo dijo porque habían encontrado antigripales y analgésicos en la casa, pero descalificó completamente a la primera médica que la vio y habló de asesinato. Y ahí es cuando las mujeres salimos al frente, como siempre, y detrás van los hombres, y empiezan a hacerle escraches al policía, a exigirle justicia.

Estela: Queremos que se busque a los responsables en forma inmediata. Lo que hicieron fue trasladar al comisario y a los policías que intervinieron el primer día cercando el lugar. Yo eso no lo veo bien, ellos fueron los primeros que hicieron la investigación, tenían que haber terminado el caso.

- Había cuatro sospechosos a los que se les iban a hacer pruebas de ADN, ¿se saben los resultados?

Dina: Dos dieron el resultado de que estuvieron esa noche en la casa, pero no sabemos quienes son los dueños de las muestras. Hace unas semanas fui a disertar sobre este tema al Colegio de Abogados de Tucumán. Cuando terminé, se me acercaron varios abogados que querían trabajar en el caso y me llevaron a hablar con Susana Trimarco, a la Fundación Marita Verón. Ella me dijo que iba a poner siete investigadores en la causa y asistentes sociales. Entonces yo llamé al hijo de Esperanza para pedir permiso para hacer esta investigación y él nunca me respondió el teléfono. Yo creo que sus abogados lo habrán asesorado para que no siga con el tema.

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Están todos

Silvana Melo (APE)

Ese día extremo de hace nueve años se brotaba la piel escaldada del país y, simbólicamente, Fernando De la Rúa redactaba su renuncia en temible soledad. Mientras en el afuera de su autismo político el grito que ordenaba el destierro total de toda la dirigencia se parecía al apocalipsis del sistema, del Estado y de las joyas del capitalismo impiadoso y orgiástico que había reinado con fluidez y consenso en las últimas tres décadas.

La represión, la muerte, la oscuridad, el estallido de un programa económico - pac man que deglutió sueños, salarios, dignidad, aparato productivo y excluyó como para siempre a una porción impactante de los sectores populares desparramó muertos en los pavimentos de todo el país. La sangre otra vez derramada, la misma de siempre, más del 50% de la población desbarrancada a la pobreza y la indigencia, los hambrientos en las calles para hacerse visibles y la sensación amarga del no futuro bajo la presidencia interina y forzada del mismo hombre que hoy -justamente hoy- lanza su candidatura para intentar otra vez ser presidente legitimado por los votos populares.

Nueve años después, de todos los socialmente expulsados por el grito que unió apenas por un rato a la clase media y a los desarrapados, muy pocos son los que se fueron. La mayoría está ahí, firme y reciclada. Incluso el hombre que hoy se lanza en Costa Salguero, justamente hoy. Como una ironía gélidamente calculada.

Desde aquellos tiempos tronantes que sólo fueron una cáscara patética de la revolución sólo quedó una muerte política simbólica: la de Fernando De la Rúa. Una retracción lógica de la pauperización aluvional post-devaluación. Y la brutal marca del desencanto.

Entre el 2002 y el 2010 el PBI subió un 70%. El crecimiento económico fue exponencial. Pero no existió una debilitación proporcional de los niveles atroces de pobreza e indigencia. Algunos ejemplos: es inexpugnable -o al menos lo parece- el 35 % de trabajadores en negro, desterrados de las obras sociales, de los créditos bancarios, de los aportes jubilatorios, de las paritarias y del respaldo sindical. Desaparecidos laborales.

La inflación trepante sin pausa desde 2006 puso en marcha una fábrica de pobreza sin día de descanso, perversamente negada desde la Nación. Una falacia que cierra todas las puertas a la puesta en práctica de programas serios: si el problema no existe, no hay necesidad de distraer energías generando soluciones. Si la inflación oficial es del 11 % pero la real es de 25, la canasta básica total oficial es de 1244 pesos pero la real -al menos la que calculan las consultoras privadas como FIEL- llega a 2054. Pobreza oficial 12, real 25. No son goles. Son hombres, mujeres, niños -generalmente niños- con ojos, historias, piernas y barrigas deficitarias. Según un estudio del Cedlas-Universidad Nacional de La Plata, el 40 % de la población pobre son chicos menores de 15 años. Y más del 60, menores de 25. Es decir: la niñez y la juventud -con escaso acceso a la escuela y puertas selladas en el mercado laboral- en situación de hipoteca. Es decir: el futuro con la espada de Damocles a punto de partirle en dos la cabeza.

La concentración de la riqueza instala a la desigualdad social como el huevo de la serpiente. La injusticia estructural genera violencia, la violencia pare reacción social, cárceles, criminalización de la pobreza, gatillo fácil, exclusión violenta. Y en un círculo a distancia sideral de la virtud, una sociedad que desconfía de la otredad y de la diferencia y le manda a la policía.

Soldati y las decenas de ocupaciones que desataron los invisibles que de pronto tuvieron cara y palabra -y palos y balas en el costado y muerte también- en el diciembre de nueve años después, pueden soportar lecturas conspirativas. Al fin y al cabo los mismos monstruos están sueltos y se alimentan del caos y la sangre. Pero hay un elemento incontrastable: nada sería posible si no existieran millones de personas que no tienen techo bajo el que puedan descansar sus huesos, si no fuera real la subejecución vergonzosa del presupuesto para viviendas del gobierno macrista y la repartija clientelar, punteril y amiguista de los fondos para construir casas por parte del gobierno kirchnerista; si el negocio inmobiliario en las villas fuera cuento, si no se estafara vilmente a las familias migrantes y a los obreros que ganan 1500 pesos con alquileres de 700 por construcciones de una precariedad indigna.

Poco ha cambiado desde el espejismo de la expulsión social de los dirigentes políticos más descarados e insensibles.

Todos están ahí. Cuarenta millones de personas habitan la Argentina. Quince millones viven en la provincia de Buenos Aires. En capital y GBA, dos millones y medio habitan en viviendas precarias. En los alrededores de los barrios privados, en los márgenes de las autopistas. Frente a hoteles lujosos. La desigualdad procaz. El destierro de tantos que un día vuelven. Y toman aquello que, están convencidos, alguna vez se les quitó. ¿De qué orden judicial pueden hablarles a quienes los despojó la in - justicia?

Poco y nada cambió en el país en las últimas décadas para los que no tuvieron ni tienen techo y piso donde caerse muertos. Si quienes viven en countries, se rodean de rejas y alarmas y rottweilers, hablan de inseguridad, ¿qué palabra será la que defina la falta del espacio propio donde pararse sin que se mueva a los pies, donde haya techo para que no llueva en las noches ni el sol escalde? ¿Será inseguridad o la herramienta del mismo capitalismo orgiástico e impiadoso que el espejismo de un minuto creyó expulsar hace nueve años?

Aunque la asignación por hijo -licuada poco a poco por la inflación que se niega- esbozó un mínimo sueño de inclusión, se mueren tobas, niños misioneros, niños de Salta y Formosa, por falta de alimentos. Y miles cada año por enfermedades parientes de la pobreza.

En la Argentina vive el 0,65% de las gentes del mundo. La Argentina produce el 1.61% de la carne y el 1.51% de los cereales que consumen las gentes del mundo. Pero no le alcanza para sostener la vida de los que se mueren por hambre.

A nueve años de aquella cáscara gris de revolución que no fue, están los mismos. Que vuelven a postularse para ser Presidentes. Mientras un niño se muere por hora. Y ése es el escándalo más grande de la historia.

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