miércoles, 19 de enero de 2011

Argentina: Soberanía energética. Respiración artificial

Carlos Saglul (ACTA)

El politólogo brasileño Emir Sader citando el afamado libro del uruguayo Eduardo Galeano, afirmó que las venas de América Latina todavía están abiertas: “La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan por ganar, otros en perder”. En los primeros 150 años de la colonización americana el ochenta por ciento de la población del continente murió acarreando oro, las riquezas del suelo para financiar la industrialización de los países centrales. La historia no cambió. Las venas continúan abiertas.

Por ellas corre el petróleo, los minerales. Recursos naturales y energía, se van junto al trabajo y el sudor de miles de trabajadores, muchos de ellos flexibilizados, sin derechos sindicales. Hablamos de los trabajadores de la energía que militan en la Central de Trabajadores de la Argentina.

La minería tradicional y sus túneles han ido desapareciendo junto al incremento de la escasez de los minerales que se encuentran casi únicamente diseminados bajo el suelo. Ahora la extracción de minerales necesita de amplia tecnología. En este punto no existen distingos de colores políticos. La minería contaminante a cielo abierto cuenta con el visto bueno del Gobierno nacional y con el gobernador de San Juan, José Luis Gioja (PJ) y el de Catamarca, Eduardo Brizuela del Moral (UCR), como los más acérrimos defensores de un puñado de empresas transnacionales que está demoliendo la Cordillera de Los Andes para llevarse el oro, la plata y otros minerales.

El recurso se detecta a través de satélites. Luego sierras y montañas son voladas y convertidas el polvo y el material obtenido es mezclado con inmensas cantidades de agua y químicos (ácido sulfúrico, cianuro, mercurio). Del proceso que se lleva a cabo con esta sopa surgen cobre, mercurio, uranio. Las nubes de polvo que generan las explosiones cubren extensiones inmensas, los químicos penetran en la tierra y contaminan las napas de agua.

El procedimiento es de tan alto costo que sólo puede ser redituable si va acompañado de exenciones impositivas, utilización gratuita de la energía, derroche y agotamiento de las reservas de agua. La lógica depredadora de este tipo de explotación arrasa minerales, energía, agua, perjudica al medio ambiente y no deja tras de si la riqueza que proclama, sino miseria, polvo y desierto, la naturaleza saqueada. Nada de esto sería posible sin la complicidad de amplios sectores de la clase dirigente.

Mientras Venezuela y Bolivia recuperan sus recursos, Brasil recompra las acciones de Repsol en manos privadas, en Argentina ya casi no quedan reservas de petróleo, mientras que las de gas se agotan peligrosamente. Las empresas privadas, aún las concesionarias del servicio eléctrico, no invierten. “Su único objetivo es llevarse cuando puedan”, advierten casi todos los trabajadores de la energía consultados para esta nota.

Lo que dejó el auge neoliberal

Los operarios del ramo enrolados en la Central de Trabajadores de la Argentina se nuclea en la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina (FeTERA-CTA). La entidad nació en noviembre de 1995 en Mar del Plata. Su secretario general, José Rigane, secretario Adjunto de la CTA, la define como “una organización de segundo grado inédita en el país porque deja atrás la construcción de la rama de la industria, y se lanza como una entidad del nuevo tipo que busca reconstruir la representación de los trabajadores de la energía juntando los pedacitos que sobreviven al proceso de privatización y extranjerización que desarrollaron las políticas neoliberales con el consiguiente despido de miles de trabajadores”.

Según el dirigente del Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata dentro de la CTA “se conjuga la recreación de la memoria colectiva de la lucha de los trabajadores con la construcción permanente de nuevas alternativas de organización social y política. La FeTERA tiene el rol estratégico de organizar al sector industrial vinculado con la energía”.

Por su lado, José Luis Matassa, dirigente del sector nuclear de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA) y secretario de Relaciones Internacionales de la FeTERA explica que en el sector trabajan más de cuatro mil compañeros repartidos -enumera- en la Comisión Nacional de Energía, la NASA (empresa estatal que opera las centrales nucleares), ENSI (planta productora de agua pesada) y Dioxitex, dedicada al procesamiento de uranio.

En cuanto a la FeTERA, Matassa señala que agrupa a alrededor de diez mil trabajadores de los rubros energía nuclear, minas de carbón, Instituto del Agua de Tierra del Fuego, Luz y Fuerza Mar del Plata y de La Pampa, petroleros de Santa Cruz, trabajadores de la electricidad de Córdoba, de Yacyreta, Salto Grande, ex trabajadores de YPF, petroquímicos. También añade a la lista, las recientes incorporaciones de los mineros de la Organización Sindical Minera Argentina (OSMA-CTA) de San Juan, los trabajadores de estaciones de servicio de Córdoba y los chóferes de EDESUR, entre otros.

Al igual que Rigane sostiene que “la Federación de Trabajadores de la Energía es una manifestación de la necesidad de fortalecer a la CTA y discutir las políticas públicas organizando un sector que sin dudas es estratégico”.

La rueda del saqueo

Julio Acosta es secretario general del Sindicato de Luz y Fuerza de la Pampa, uno de los gremios fundadores de la FeTERA. “Nos fuimos de la Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza de la CGT en desacuerdo con las privatizaciones y la política del menemismo”.

El dirigente acepta que esos tiempos marcaron a fuego a la actividad, al igual que a toda la economía del país: “el proceso de vaciamiento y desinversión todavía no ha podido ser revertido. En La Pampa llegaron a despedir a la mitad de los trabajadores”. La pérdida del Convenio Laboral fue uno de los daños más dolorosos porque dio lugar a la tercerización de miles de trabajadores”, recuerda Acosta.

Para el dirigente, la falta de inversiones por parte de las empresas privadas “tarde o temprano va a llevar a un colapso del sistema”. Acosta se muestra partidario de la reestatización del servicio eléctrico. No se puede hacer una planificación estratégica del desarrollo económico, industrial del país si no se tiene en cuenta la política energética. Acosta advierte que la falta de política estatal en esta área deja librada toda orientación en la materia a la voluntad de las grandes corporaciones multinacionales.

En Mendoza -informa- se está construyendo una mina a cielo abierto que va a necesitar tanta agua y energía como toda la capital provincial. Esto hace que la infraestructura de servicios se organice de acuerdo a las necesidades de estos supuestos inversores. Llamarlos inversores- enfatiza- es un eufemismo porque se llevan más de lo que traen.

Acosta advirtió contra la posibilidad de una historia circular, una rueda del saqueo donde el Estado siempre sea el socio perdedor. “Espero que no retornemos a un Estado bobo que nuevamente haga las inversiones necesarias para que los servicios no colapsen, reanude la exploración de gas y petróleo para después volver a entregarle el manejo de los recurso a las multinacionales”.

Cuando se le pregunta porque se habla tan poco de la necesidad de reestatización, Acosta contesta con otra pregunta: “¿tal vez porque todavía continúa siendo un gran negocio para los privados”?

La tercerización de amplios sectores de las empresas del Estado es parte de la herencia del proceso de privatizaciones. Es el caso de muchos empleados de EDESUR y EDENOR (ex SEGBA). Para revertir el fraude laboral que los tiene como principales víctimas, un sector de los tercerizados, en este caso los choferes, se han nucleado en la Agrupación Sindical de Trabajadores del Transporte Automotor y Afines en el Servicio Eléctrico (ASTTAASE-CTA) que se incorporó a la FeTERA.

Daniel Correa, referente de la flamante agrupación explicó que “trabajamos ocho o más horas. No tenemos francos ni feriados. No nos reconocen días por enfermedad. Con el verso de que somos una cooperativa no nos pagan jubilación o obra social. Nosotros debemos poner el automóvil y correr con todos los gastos de mantenimiento. Tampoco tenemos aguinaldo”. Correa cuenta que el colmo ocurrió el Día del Electricista cuando “a los empleados en blanco de la compañía les dieron franco. A nosotros en cambio nos descontaron el día”.

El sector cuenta con más de 400 trabajadores que no hace mucho llevaron adelante con total éxito un paro de actividades. Un poco antes, el 15 de enero habían elegido delegados. La realidad salarial de los tercerizados no podía ser más desalentadora ya que desde hace dos años no reciben aumento. En promedio ganan 3.200 pesos.

Descontando el mantenimiento del vehículo y monotributo, les quedan alrededor de 1.700 pesos. Acosta recuerda que la tercerización fue posible en razón de la debilidad gremial de los trabajadores. Por eso fiel a su oficio de chofer convencido de que “se trata de pisar el acelerador en el camino contrario: organización y solidaridad. Es la única esperanza de que esto vuelva a ser un trabajo digno”.

Expendedores de combustible

Otra de las organizaciones de nuevo tipo incorporada recientemente a FeTERA es la Asociación Gremial de Trabajadores y Personal de Estaciones de Servicio y Afines de Córdoba (AGTPAC-CTA). Su secretario general, Marcelo Espíndola, nos cuenta: “surgimos a partir del descontento de muchos compañeros con el Sindicato de Petroleros Privados de Córdoba. La base potencial del gremio en toda la provincia son unos 7.500 compañeros. Al cierre de esta edición del Periódico de la Central, la Asociación viene de realizar con éxito una importante pelea por la reincorporación de Sonia Viera, una trabajadora despedida de la estación de servicio Intelservice en La Carlota. “Se trató de un caso de persecución gremial ya que la habían cesanteado por haber participado de las elecciones de delegados de nuestro sindicato”.

La falta de libertad sindical no es el único problema de los trabajadores ya que “en muchos establecimientos no se nota el más mínimo respeto por nuestro Convenio Colectivo de Trabajo. No se proveen uniformes en plazo. Los compañeros de las estaciones de servicio son empleados para cualquier tarea hasta limpiar baños o lavar los coches de los dueños. Otros patrones optan por afiliar a sus empleados al Sindicato de Empleados de Comercio, cosa de pagarles menos”.

Espíndola subraya que “la libertad y democracia sindical es una de las principales banderas de la FeTERA y no es una decisión de compromiso. Tener sindicatos manejados de acuerdo a los intereses de los patrones significan bajos salarios, condiciones laborales miserables y entrega del futuro de los trabajadores y su familia”.

Manejo de los recursos

Luis Enrique Torrilla es secretario general de Asociación de Trabajadores del Gas (ATGas-CTA), una entidad gremial de 1º grado, que agrupa a los trabajadores de las empresas que sucedieron a Gas del Estado, en Córdoba, La Rioja y Catamarca.

Con básicos salariales que van en Ecogas, la principal distribuidora de la zona, de los 3.100 pesos a 7.105, la reivindicación central del sector es la recuperación del Convenio Colectivo, del que al igual que en el caso de los trabajadores del sector eléctrico fueron despojados durante el menemismo.

Nos dice que ese camino ya se ha iniciado en la empresa ECOGAS lo que los convierte en el único gremio de gas natural que logró introducir cambios sustanciales en el convenio de una empresa privatizada. Despidos, tercerización, pérdidas enormes para el país. “Es una lástima –ironiza Torrilla- que a ningún juez se le ocurrió dictaminar la inaplicabilidad de la ley de la privatización del menememismo, por haber sido aprobada con diputados truchos”.

El dirigente señala que las únicas inversiones que realizaron las compañías que manejan las ex empresas estatales fueron en el exterior, en la construcción de gasoductos para exportar. “La reactivación de la industria y el consumo de los últimos años, ha dejado en evidencia la falta de inversiones dentro del país. Para Torrilla, el camino del desarrollo pasa por la necesidad de reapropiarnos del recurso energético y en este sentido pone como ejemplo a Venezuela y Bolivia.

Rubén Ruiz, secretario general de la Asociación del Personal Jerárquico de Gas (APJ GAS-CTA) también opina que no que no hay Nación soberana sin el manejo de sus recursos energéticos. “Estamos ante el desafío de animarnos a discutir otro modelo de manejo de los recursos no renovables, lo que implica nada menos que plantearnos la autonomía política y social de la Nación. Hoy existe un piso social que está permitiendo darle volumen a esta discusión. Hay que aprovecharlo”. Advierte que la política exportadora del poder económico concentrado junto a la falta de exploración redujo al mínimo las reservas de gas.

Matassa señala que cuando hablamos de distribución de riqueza, debemos incluir la recuperación de la riqueza genuina y no renovable que las empresas multinacionales y algunos capitalistas argentinos se llevan del país.

El dirigente señala que “en materia nuclear seguimos reclamando la intervención de los trabajadores en las decisiones. A partir del 2004 se verificó un movimiento de reactivación del área. Se aumentaron los presupuestos y parecería que durante el 2011 se pondrá en marcha Atucha II, lo que ya fue postergado dos veces por el actual gobierno. Hoy la pelea es por la tecnología que el gobierno gestionaría para la cuarta y quinta central nuclear. Están conversando con rusos, franceses y yanquis. El problema se suscita en el posible cambio del combustible a utilizar en las centrales. Atucha I y Embalse funcionan con uranio natural y Agua Pesada. Esta última es producida por la empresa estatal ENSI de Neuquén cuya construcción le ha costado millones al conjunto del pueblo. Si cambiamos el combustible, habría que importar uranio enriquecido ya que todavía no estamos en capacidad tecnológica de producirlo y en ese caso la planta de Neuquén no tendría razón de existir”.

El dirigente de ATE opina que “ante la escasez de petróleo y gas para los próximos años, la opción nuclear es la alternativa para mejorar la matriz energética. El debate sobre cual es el plan nuclear mejor para el país y su desarrollo, no puede ser decisión exclusiva del gobierno de turno”.

Una batalla cultural

"El sistema capitalista aún en esta crisis con final abierto, no deja de reconocer los recursos energéticos como estratégicos, y actúa en consecuencia. Prolongar el modelo consumista cuesta guerras con miles de muertos, desestabilización de gobiernos, invasiones, recuerda José Rigane. El dirigente entiende que la batalla por reapropiarse de los recursos es también cultural: “Para ellos petróleo, gas, los minerales, el agua, son comodities, mercancías que deben tener el mismo trato que un paquete de yerba en el supermercado. A los “usuarios” nos convirtieron en clientes. Sólo puede acceder a la energía aquél que la puede pagarla. El imperialismo impone un cambio de conceptos y valores que nos lleva a una subestimación de los recursos naturales y energéticos. Nos han hecho creer que esos recursos no es lo importante pero allí pueden estar los miles de millones de dólares que necesitamos para sustentar un proyecto que nos permita ser una Nación próspera y soberana”.

Rigane recuerda la inexistencia de una compañía estatal en la Argentina. En las reuniones entre los países de la región –dice- los otros hablan en nombre de su compañía estatal, en cambio nosotros somos Repsol, Chevron, Panamerican Energy, Petrobras, Total. Necesitamos recuperar los recursos energéticos y naturales, volver a reinstalar conceptos perdidos y tergiversados por el poder, saber que la energía como bien social, es de todos y un derecho humano y nadie en pleno Siglo XXI puede vivir con dignidad si no tiene acceso al agua, el gas y la electricidad”.

Nuevas organizaciones

La Asociación de Trabajadores del Petróleo y la Energía (ATPE-CTA) de la provincia de Santa Cruz fue inscripto en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social de la Nación, paso necesario para representar gremialmente a los trabajadores del sector petrolero. En la Comisión Directiva Provisoria figuran los compañeros Juan Barrientos como Secretario General; Víctor Chamorro, Secretario Adjunto; Diego Bukay, tesorero y los vocales Ángel Daniel Vargas y Miguel Zárate.

“La ATPE nació con el objetivo de representar a los trabajadores petroleros en todo el país, y tuvo su origen en el pedido de las bases de tener una organización gremial que represente sus intereses genuina y sindicalmente, señaló Diego Bucay, integrante de la Mesa de Conducción de ATPE, quien además denunció las presiones, persecuciones y atentados que han sufrido varios de los trabajadores que tomaron la decisión de organizarse fuera del sindicato patronal, que resignó derechos adquiridospor los trabajadores”.

Los trabajadores de la Organización Sindical Minera Argentina (OSMA-CTA), lograron reconocimiento sindical y un importante aumento salarial. Una histórica conquista para esta organización sindical de nuevo tipo enrolada en la Central de Trabajadores de la Argentina.

En San Juan, en la mina Veladero, se conformó la Organización Sindical Minera Argentina (OSNA-CTA) que hoy cuenta con más de medio millar de afiliados. “Estamos orgullosos de ser CTA”, así se expresó, vivamente emocionado, José Leiva, secretario general de la OSMA, al concluir la última negociación con la Barrick Gold, donde los trabajadores mineros lograron el reconocimiento de su organización sindical, un aumento salarial del 23% y su reinstalación en su lugar de trabajo luego de haber sido cesanteado en represalia por la configuración de la nueva organización sindical.

“Esta conquista, como el fortalecimiento de la OSMA, están sostenidas por la inquebrantable voluntad de los trabajadores para no ceder espacios y decidirse a romper el silencio para iniciar un camino de lucha y dignidad del sector”, agregó Leiva.

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