viernes, 7 de enero de 2011

Colombia: Año nuevo, alzas nuevas

REVISTA INSURRECCION

Aprovechando el estado de aletargamiento generalizado, por las festividades de fin de año, el taimado gobierno de Santos ha anunciado una nueva alza de los combustibles, que inmediatamente se traslada al transporte y arrastra tras de sí, toda una avalancha de alzas que golpea a toda la canasta familiar.

Colombia sigue teniendo la gasolina más cara del continente -más que Estados Unidos-, porque se volvió costumbre utilizar el precio de los combustibles como otra forma de cobrar nuevos impuestos, para todas las urgencias de los gobiernos. Anteriormente se argumentaba el pretexto que Colombia debía igualar los precios a los del mercado internacional, también se engañó con el cuento de lo caro que era el dólar, pero hoy ya queda plenamente demostrado que esas alzas obedecen a un impuesto disfrazado.
Con casi la totalidad del país inundado por el fenómeno de “la niña”, el gobierno no se podía quedar atrás y procedió a inundar de licor al parlamento, para que agilizaran la aprobación del paquete de leyes que tramita, con la misma sabiduría que se embutían las morcillas navideñas.
Al tener más del 80 por ciento de las mayorías en el Congreso, el gobierno es una verdadera aplanadora legislativa que va imponiendo a marchas forzadas todas sus iniciativas. En el paquete aprobado bajo la borrachera navideña, merece destacar la venta del otro 10 por ciento de ECOPETROL. Este acto de privatización es otro atraco a la soberanía nacional, que se camufla con la actitud solapada de querer ayudar a las víctimas de las inundaciones.
ECOPETROL es la empresa más rentable que tiene el país y el producido de su venta será “pan para hoy y hambre para mañana”, pero el pan no será para las víctimas del invierno, sino para la cadena de corruptos amigos del gobierno. Como buen neoliberal, Santos sigue matando la gallinita de los huevos de oro.
También se volvió costumbre, utilizar la temporada vacacional de fin de año, para anunciar el alza del Salario Mínimo. Descartando la concertación con el movimiento sindical y mediante decreto, se oficializa un alza del 3,4 por ciento. Esto es un atropello y una indignidad contra los trabajadores.
Santos sigue utilizando el viejo truco de garantizar la tasa de ganancia del capital, mediante la baja del salario real de los trabajadores. Pero, en estos momentos de crisis de la economía mundial, esta medida es regresiva y contribuye a mantener estancada la demanda efectiva y no será el mecanismo para reactivar el empleo.
La irrisoria alza del 3,4 por ciento del salario mínimo, ni siquiera alcanzará para compensar las alzas en el mes de enero, que producen el último aumento de la gasolina. Quedan pendientes el resto de alzas en los combustibles, que suelen hacerlas cada mes; además, de todo el paquete de nuevos impuestos que se están tramitando en el parlamento.
El 2011 comienza con la ofensiva alcista del gobierno, situación que obliga a todo el movimiento social y político alternativo a desplegar avances significativos en los procesos unitarios, para acordar las jornadas nacionales contundentes, que logren cambiar las intenciones de las leyes que se están tramitando en el parlamento y para hacer respetar los intereses populares.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.