viernes, 21 de enero de 2011

Estados Unidos: Sarah Palin y el ocaso del rencor

Silvio González (PL)

Desde la asunción al poder del presidente Barack Obama, el Partido Republicano y el Tea Party intentan promover una imagen de Sarah Palin como la de una bravucona de mano dura, enemiga de los latinos indocumentados y la gente pobre.

Existe una polémica en Estados Unidos sobre si la ex gobernadora de Alaska tiene realmente aún potencial para convertirse en una presidenciable victoriosa en las elecciones del 2012, destaca la revista Time.

En su intervención para honrar a los muertos en la masacre en Tucson, ella solamente dedicó el 15 por ciento de sus palabras a las condolencias y el resto a defenderse de las críticas que la acusan de ser la principal responsable moral de ese crimen.

El sitio intrade.com, contemplado entre los mejores lugares para monitorear el desempeño de las altas personalidades políticas, señala que Sarah Palin tiene hoy solamente posibilidades ínfimas de llegar a la Casa Blanca en el futuro.

Y pronostica que toda su carrera quedó seriamente dañada después de la matanza en Tucson, donde un fanático pro nazi asesinó a un juez federal y dejó en estado de gravedad a una congresista.

El Departamento de Seguridad de la Patria divulgó el pasado abril un informe de inteligencia donde alertaba sobre el creciente repunte de diversos grupos de odio a partir del empeoramiento de la situación laboral y social.

Y a casi un año de aquel sombrío pronóstico, el Tea Party -que no es más que una alianza de organizaciones recalcitrantes- proyecta con fuerza como su principal candidata a la presidencia en el año 2012 a la ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin.

Pero el verdadero problema de Palin no es solo que la opinión pública estadounidense la culpe del criminal atentado, sino el narcisismo político y el culto a la violencia armada que despliega en cada una de sus apariciones públicas.

Ella hasta hoy carece de una plataforma política definida, que indudablemente atrae a disímiles facciones radicales con objetivos muy variados pero coincidentes con su discurso enérgico que fluctúa en peligrosidad según la región geográfica donde operan estos grupúsculos y especialmente en Arizona.

Durante una entrevista en el 2008, en la cual le preguntaron qué tipo de lecturas le interesaban, ella no pudo mencionar el nombre de una sola revista o diario, ni comentar sobre ninguna noticia o situación de interés mundial, según Los Ángeles Times.

Al revisar mensajes de Twitter desde junio del pasado año acerca de la interrogante de si sería presidenciable, podemos hacernos una idea de si este tipo de accidente histórico podría ocurrir o no.

En un comentario se expresó que si Palin resultaba presidenta iba a provocar una implosión dentro de los Estados Unidos y que él empacaría sus cosas y se mudaría a otro país.

Mark Halperin escribió que su candidatura sería un insulto para la inmensa mayoría de los norteamericanos porque sólo dice disparates o insultos.

Otro comentario apuntaba que ella se pronuncia sobre temas complejos sobre los cuales no tiene ni siquiera la menor idea y da la impresión de querer explotar con intencionalidad el hecho de ser una mujer muy sexy.

En la práctica hoy se observa la repetición de un fenómeno similar al McCartismo de los años 50, pero se trata de una peligrosa paranoia que en realidad comenzó en fecha tan lejana como 1850.

En aquella época apareció por primera vez en Estados Unidos una corriente extremista agrupada en el Know-Nothing Party o American Party y tenía ese nombre por su carácter secreto pues cuando sus miembros eran interrogados, respondían que ellos no sabían nada.

Ese partido surgió por los temores en algunos sectores de la sociedad estadounidense, preocupados por la llegada masiva de inmigrantes irlandeses y alemanes que eran considerados hostiles a los protestantes residentes por ser católicos o judíos.

Para las presidenciales del 1860, ya habían perdido su pujanza y terminaron adhiriéndose al Partido Republicano, según relata el profesor universitario Robert Watson, quien opina que una suerte similar puede ocurrirle al Tea Party.

Tom De Luca, profesor en la Fordham University, alega que estas agrupaciones extremistas son derrotadas siempre por uno de los dos grandes partidos políticos tradicionales y porque se desprestigian por sus discursos irracionales.

Pero el peligro real del Tea Party no es que se convierta en una mayoría viable políticamente o desaparezca, sino que continúe con sus intimidaciones, las cuales pueden provocar un enfrentamiento nacional cargado de rencor, chovinismo y racismo, analizó el profesor De Luca.

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