viernes, 21 de enero de 2011

La deuda, la derecha y la cleptocracia

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

La sociedad capitalista entera está endeudada hasta las cejas. El sistema es un estratosférico mecanismo de deudas cruzadas a lo largo y ancho del planeta que nadie puede detener ni compensar. Nadie hace balance ni liquida ni exige liquidación, porque todos los países son deudores y su balanza de pagos es negativa, pero ninguno es el absoluto acreedor. Y ¿por qué?, pues porque el déficit de todos ellos, es decir el primer mundo, lo soporta el tercero, que es de muchas maneras expoliado y saqueado, con tretas, con guerras o con amenazas. Y aún algún empresario español con intereses en Latinoamérica asegura que "si nos se les trata como a esclavos, los negros y los indígenas no curran..."

Este es uno de los secretos de la pervivencia del capitalismo furibundo; capitalismo que profesan y practican los partidos más depredadores del planeta: el republicano yanqui y el pp hispano. Rufianes que descuellan por su pericia en hacer imposible encontrar la causa de la causa, localizar y encarcelar a los verdaderos culpables de los abusos, de las barbaridades y de los atropellos que son precisos para mantener el statu quo de un sistema depredador infame que, encima, se jacta de "ser el menos malo de los posibles". Y si parece que se encuentra alguna vez a un culpable es porque, como en el ejército de cuya estructura participan, el oficial paga por lo que ha hecho el coronel. (Trillo fue el sinvergüenza del siniestro aéreo del Yak42 y Alvarez Cascos, el del Prestige. Pero son otros los que han pagado por ellos. Y ahí los tenéis, pavoneándose de su catadura).

De esta abominación de sistema participan todos los que juegan al parlamentarismo, pero hay sectores políticos que lo lideran de forma "natural", pues son sus valedores y su sostén. Y naturalmente, en España, lo es ese monipodio cosmetizado de aires políticos que llaman PP. Porque he dicho a menudo que esa facción no es propiamente un partido político articulado en postulados conservadores de las costumbres, del bienestar para todos o simplemente de la tradición. El PP es un aparato, una amalgama de ocurrencias cambiantes según corren los vientos, al servicio de las clases poderosas, de las clases situadas y de la misma estructura piramidal que tienen la iglesia vaticana, los ejércitos y la monarquía. Esta estructura se levanta sobre la figura de un jefe máximo y de otros escalonados. Los rebeldes ocasionales dentro del círculo suelen salir malparados. Y forma parte de su ideario, como en las operaciones relámpago de las guerrillas, cambiar las tornas según le conviene, mentir sin pudor y manejar las ideas en función de la oportunidad o del oportunismo.

La prueba de lo que digo es que el PP arremete ahora con virulencia contra el plurilingüismo en el Senado, cuando en 2005 defendió con vehemencia el uso del gallego, del euskera y del catalán en la Cámara Alta. En aquella ocasión, y ya con Rajoy en la presidencia del PP, el entonces portavoz del partido defendió el voto favorable de su grupo subrayando que "la lengua es uno de los elementos definitorios del pluralismo de la sociedad española", "un símbolo irrenunciable de la riqueza lingüistica de la España plural".
¿Qué va a hacer el PP cuando gane? ¿liquidar la deuda que acumulan sus autonomías, sus municipios y el Estado? No. Lo que hará será rotar a la máxima velocidad las aspas mediáticas para volver a las andadas: darse de baja en el desempleo sus militantes mujeres-florero, manipular los datos del paro para que parezca que baja, y poner de nuevo en marcha el ladrillo. Hacer creer al mundo, otra vez, que España va bien…
España no será una cleptocracia a lo bestia como dicen era Túnez en manos del clan Ben Alí-Trabelsi, pero la riqueza de España aunque esté más repartida que en Túnez, sigue estando en manos de unos cuantos centenares de miles mientras muchísimos millones son desheredados de ella y otros muchísimos más a duras penas tienen recursos para sobrevivir. Y si no véase, aparte los miles de supermillonarios, cómo dos ex presidentes de gobierno se reparten (con independencia de sus cuantioso ingresos del sector privado) de las arcas del Estado 160.000 euros anuales: 80.000 como ex presidentes y 80.000 como consejeros natos con carácter vitalicio del Consejo de Estado. ¿Acaso ese agrupamiento de la riqueza en pocas manos y este flagrante abuso de la clase política no es otra modalidad de cleptocracia?

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