viernes, 7 de enero de 2011

La macabra seriedad del capitalismo

Alfredo Grande (APE)
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“aquel que se entristece cuando todo mejora, o se preocupa cuando todo está tranquilo, puede ser un melancólico o un paranoico. Pero también puede ser un profeta”
(aforismo implicado)

El 13 de diciembre la Asociación Taxistas de Capital emitió el siguiente comunicado: Utilizando de manera miserable las necesidades de quienes viven hacinados en las villas, de los más desprotegidos, de quienes más han sufrido y aún sufren las consecuencias de políticas y crisis de las que no son culpables, el macrismo en alianza con el duhaldismo armó una provocación, con tufo electoral, contra la gente y contra el Gobierno Nacional. Primero fue la información de Rodríguez Larreta de que se iban a entregar miles de títulos de propiedad el año próximo en las villas, a continuación se lanzaron los punteros de Macri- Ritondo a agitar la ocupación (entre esos punteros se encuentra Miguel Ángel Rodríguez, el Turco, o el Comandante, de triste memoria para los taxistas de la Ciudad), más tarde el paso fue armar la represión, la “oficial” (la de la Federal y la Metropolitana) y la de las patotas de barrabravas y matones sindicales que dejó un saldo de 3 muertos (todos del lado de los ocupantes). (Macri) Mintiendo alevosamente agitó los “riesgos” de la inmigración “ilegal”, de narcos (ocultando que los verdaderos narcos habitan otros barrios y countries más pudientes), de nuestros hermanos latinoamericanos. Esta es una vieja historia que se repite; hace tiempo y también ahora, se discriminó a nuestra gente del interior, los “cabecitas negras”, antes que a ellos a los “gallegos”, “tanos”, y “rusos” desplazados de la Europa hambrienta, y todavía antes y aún hoy a nuestros pueblos originarios. Es un discurso y un plan de esencia nazifacista contra los pobres que “ocupan” pero obviando a los “ocupas bien” que se apoderaron de amplios terrenos públicos en Palermo (la Sociedad Rural incluida) y frente al Río de la Plata. ATC 166 31/12/10. Página 4.

El instituyente se evidencia desde la denominada “profecía fundadora”. El kirchnerismo aparece como tal desde que asume Néstor Kirchner la presidencia de la Nación. Perón como Secretario de Trabajo y Previsión, Menem y el mismo Kirchner como gobernadores, estaban ya instituidos en el aparato del Estado. Pero es con la suma del poder que consiguen desplegar su instituyente. “Salariazo y revolución productiva”, la inolvidable proclama del que terminó siendo, al decir de Pino Solanas, “la comadreja de los llanos”. Néstor Kirchner despliega su profecía fundadora en la amalgama de “capitalismo serio” y “derechos humanos”. La dimensión profética tiene un ala descubridora (la defensa de los derechos humanos) y otra encubridora (la alucinatoria seriedad del capitalismo) La tensión y la contradicción pudieron ser sostenidas, hasta el momento del conflicto con el campo. Tensión cuando por ejemplo, el Presidente señaló que lo primero que se hacía en el campo de los derechos humanos desde el advenimiento de la democracia, era lo que ÉL hacía. Tuvo que soportar el reto del que posteriormente fuera ungido como Padre de la Democracia, dudoso título pero difícil de discutir como todo aquello que post morte surge. Contradicción cuando se proclamaban políticas de distribución de la riqueza, pero se beneficiaban a las oligo empresas (no por tontas sino por concentradas) y, aunque hoy parezca un sketch de Capusotto, al mismísimo multimedio clarín autorizando la fusión de multicanal y cablevisión. Otra contradicción que puse los huevos en un lado para gritar en el otro fue la designación de Scioli como vicepresidente, en la mismísima elección en la cual el Turco Privatizador, el dinamitador de Río Tercero, competía contra el Cabezón Esqueletor, que tenia como Delfín, en realidad como Pinguín, al futuro instituyente de la profecía de capitalismo serio (compatible con Duhalde) y de los derechos humanos (incompatible con Duhalde) Reutemann sigue pensando en lo que vio y no puede contar. Luis Mattini en un reportaje reivindica al “Otro Duhalde” , y lo llama casi cariñosamente “el petiso cabezón” El tal mentado cabezón, eligió su delfín según los antecedentes de un gobernador de una provincia lejana, pero le erró el vizcachazo. No obstante, fue designado para no me acuerdo que cargo en el MERCOSUR los primeros años, aunque a lo mejor fue de bañero al buquebus, disculpen pero mi cerebro no es el de antes. El kirchnerismo desplegó una nueva profecía en la primer reelección, aunque en realidad fue la primer elección de la “pingüina”, según rezaba el catecismo de la época. Esa profecía fue la transversalidad y la certeza de que “el cambio recién empieza”. El huevito de la incompatibilidad empezó a incubarse cuando la profecía de la transversalidad, o sea, la perforación del instituído partidario burocratizado, bajó a tierra en la figura de Cleto Cobos. Y nada peor para un cambio que garantizarlo con un conservador de una provincia conservadora. Lo fueron a buscar lejos, y lo trajeron sin beneficio de inventario. Como dice una tía mía, creo que la única que me queda: ¡mirá que había gente! Aclaro, porque mi tía cultiva el poder de síntesis creyendo que porque es breve, es bueno. Un radical conservador de una provincia conservadora, no era una propuesta superadora al Scioli de los 90. Llevarlo de vice a Garbarino me parece que tampoco. Pero en ese momento, un vice que sostuviera la primer profecía (la de los derechos humanos, por ejemplo) era no solamente necesario, sino coherente. No es lo mismo una tensión, una contradicción, que una incompatibilidad. El ya famoso “no voto por la positiva” dejó patente que la transversalidad se diluía, en aguas servidas, desde ya. Una forma de resolver, precariamente, la violencia de lo incompatible, fue proyectar todo el furor en la endeble figura de Cleto, versión menos divertida y mucho menos inteligente que la de Peter Sellers, con el cual comparte de todas maneras el alma inmortal del inspector Clousseau. También saltó el nuevo Ministro de Economía, por algún pecado que Torquemada Moreno conocería, a pesar de que había sido uno de los gestores de la 125. Si le sumamos que Néstor pierde (por algunos puntitos) con el impresentable maquieta De Narvaez, las profecías kirchneristas estaban en una molesta e incómoda “sensación de inseguridad”. No voy a continuar porque esto no es un libro y no creo ser Petete, pero la salida de emergencia fue por uno de los bastiones de esa partidocracia que la transversalidad pretendió demoler. El Partido Justicialista, la verticalidad, la lealtad, la obsecuencia y el nido de liderazgos naturales. Tan naturales como los duraznos al natural que vienen en lata. Ignoro si todo se desmadró porque se apadrinó mal. O se despadró porque se amadrinó peor. Lo cierto es que la economía volvió a tomar la batuta y las continuas referencias a todos los superávits todos, a los mega consumos, con créditos extendidos para lograr el encanto del eterno endeudamiento, fueron, son y serán el icono de estos tiempos. Por eso las masacres retornan desde un real que vuelve a mostrar y demostrar que lo incompatible del kirchnerismo sigue palpitando. Ya Cleto no sirve ni para ser puteado, y la denigración completa de Lilita (en Facebook aparece Copani junto a una imagen de Elisa Carrió y Miss Piggy la cerdita de los muppets, y tiene muchísimos “me gusta” y muchísimos comentarios denigratorios, que claro, no serán tomados por el Inadi ) también tiene su techo. Ahora es el turno de la izquierda, empezando por “la peor de todas, la mas despiadada, la que mas se enriqueció con la pesificación asimétrica, la que siempre rompió con las asambleas populares, la mesiánica, la idealista, la fundamentalista, la intolerante, la sectaria, la prosaica, la recontra revolucionaria reaccionaria”. Anatemas escuchados, leídos y repetidos hasta el hartazgo desde el asesinato de Mariano Ferreira hasta la fecha. Lo incompatible del kirchnerismo necesita chivos, chivas y chivitos expiatorios. El capitalismo serio muestra su cara macabra. Es cierto. Cada vez se venden más autos. Gracias a que todos tienen que afiliarse al sindicato de camioneros, los accidentes de tránsito son plaga. Será el calor que permite que el delirio de cualquier derecha, incluso la kirchnerista, deje aflorar su núcleo de verdad y, sin pudores, se lo muestre en la superficie.

Mi tía me dice: “que momento mas confuso”. Una de las pocas veces que me animé a contradecirla “No tía, es simple, es claro (no pude evitar asociar con la compañía de teléfonos celulares). Tocan a un trosko, nos tocan a todos”.

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