viernes, 7 de enero de 2011

La tarea es encontrarnos

Gerardo Fernández Casanova (especial para ARGENPRESS.info)

“Que el fraude electoral jamás se olvide”

En este comienzo del 2011, haciendo a un lado los signos ominosos y la tentación del desánimo, deseo que la paz, el amor y la felicidad reinen en el mundo entero y, particularmente, en ti amable lector. Voy más allá: asumo mi compromiso para contribuir, desde mi modesta condición, para que tal deseo se realice y me sumo al movimiento universal, continental, nacional y local que busca transformar afirmativamente la realidad que nos agobia para, en consecuencia, crear las condiciones de justicia y libertad que sustentan la mayor felicidad posible. Así sea.

Debo confesar que hay varios sucesos que revivieron mi entusiasmo. Uno de ellos fue el acto inaugural de la presidencia de Dilma Rouseff en Brasil, con la insólita despedida a Lula envuelto en el cariño de su pueblo. En un mundo en que el desprestigio es el común denominador de los políticos, Lula termina los ocho años del mandato con 87% de aprobación del respetable y con la satisfacción de haber llevado a su país a una significativa condición de mayor bienestar en lo social, de mayor pujanza en lo económico y de gran solidez en su soberanía, no obstante el permanente asedio de la oligarquía brasileña y de sus poderosos medios masivos de comunicación, los que le pusieron cuanta trampa pueda imaginarse para descarrilar su proyecto de Nación; nunca le perdonaron la impertinencia de ser un simple obrero metalúrgico ni la de haber priorizado la atención a los pobres, a quienes en gran medida incorporó a la clase media, sin por ello desatender el apoyo al empresariado nacionalista brasileño. Especial mención amerita su política exterior caracterizada por la procuración de mayores grados de libertad, anteriormente dependiente en exceso respecto de los Estados Unidos; hoy Brasil comercia con todo el mundo a su conveniencia y sin dependencia; ocupa un importante lugar de liderazgo en Nuestra América, producto de la aportación solidaria al proyecto de la integración de nuestras repúblicas. Dilma tiene todas las condiciones para continuar y perfeccionar los logros de Lula. ¡Felicidades Brasil!

Lo único lamentable del caso es la muy inconveniente fecha en la que los cariocas hacen su acto de toma de posesión presidencial, en 31 de diciembre, cuando el que cobra como presidente de México toma sus merecidas y sacrosantas vacaciones playeras. Ni modo. Le tocó al subsecretario que se quedó de guardia representarnos ante el gobierno del gigante del sur. Seguramente para el acto de reelección de Dilma estaremos mejor representados por el propio López Obrador como presidente.

Por cierto que esto último es el otro motivo de entusiasmo. De las muy pocas buenas noticias del 2010, con todo y los centenarios, resalta el vigor que ha cobrado el movimiento encabezado por Andrés Manuel; el proceso de organización desde la base con los comités municipales se consolida y avanza hasta el nivel de sección electoral; ya se cuenta con cerca de 12 mil unidades de las más de 60 mil que se proyecta constituir. Se distribuyen cerca de 5 millones de ejemplares del periódico Renovación cada mes, con lo que se hace efectiva campaña de información y capacitación política en la base. En el presente año se impulsará la atención a los sectores medios de la sociedad a través de Encuentro A. C. como instancia de análisis y debate para enriquecer, aclarar y difundir el Proyecto Alternativo de Nación. Se busca incorporar al quehacer político a profesionales, pequeños y medianos empresarios, intelectuales, artistas, estudiantes y participantes de organizaciones de defensa de los derechos humanos, de la naturaleza, de la igualdad de género y de la libertad, entre otros miembros de la clase media comprometida con el país.

Ante el acoso de la guerra sucia que divide a los mexicanos es imperiosa la tarea de encontrarnos, a despecho de las calumnias y los estereotipos propagandísticos negativos que siembran la duda y generalizan el afán de desprestigiar a la política y a los políticos. El caso Lula no es un fenómeno privativo, sólo es el caso de un buen político como los hay en todo el mundo, al que su pueblo pudo y supo respaldar. Es hora de decantar las experiencias de los últimos diez años de gobiernos panistas y los ochenta años de los priístas para evaluar los resultados, incluyendo los trece años de gobiernos de izquierda en el Distrito Federal como contraste.

Hace falta que permee el análisis crítico del modelo económico vigente y ponderar la viabilidad del cambio profundo en la manera de concebir y conducir la economía nacional, en términos de que sirva para generar la felicidad de los mexicanos. Es importante la búsqueda de ideas para enriquecer el contenido programático del proyecto político, en términos de dar cabida a todas las expresiones de intereses legítimos para la procuración del progreso nacional.

Tal es la convocatoria que complementa el esfuerzo de organización desde las bases, para encontrarnos los mexicanos y para encontrarnos con la riquísima dinámica de progreso que se vive en la mayoría de las naciones del sur.

Es buena hora para desear y contribuir a la felicidad de todos. Encontrarnos es la tarea. Vamos a hacer historia.

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